ANALYZING THE WORLD FROM A RUSSOCENTRIC VIEW. This site will be attractive and a motivational experience to those who want to learn the real image of Russia, from its history, millenary culture and its identity discourse. It is relevant that we are in the Southern Cone, where our perceptions are similar to the whole Global South, so far from the Western capitals. MARCELO MONTES
Thursday, April 30, 2015
ANGELA MERKEL Y SU NARIZ DE "PINOCHO"
El escándalo de espionaje embiste al Gobierno de Angela Merkel
La colaboración entre los servicios secretos de Alemania y EE UU desata una tormenta política
LUIS DONCEL Berlín DIARIO EL PAIS, MADRID30 ABR 2015
El escándalo va creciendo hasta convertirse en una seria amenaza para la canciller Angela Merkel. Todo comenzó hace una semana, con la publicación de que los servicios secretos alemanes habían colaborado con sus colegas estadounidenses para espiar a algunas empresas y políticos. Pero el goteo de revelaciones ha ido subiendo la temperatura política en Alemania hasta que el jueves estalló una bomba de potencial destructivo para las relaciones de Berlín con sus socios europeos.
Según el Süddeutsche Zeitung,los estadounidenses se valieron de las instalaciones del BND —los servicios secretos alemanes— para espiar a altos funcionarios de instituciones tan relevantes como la Presidencia de la República Francesa, el Ministerio de Asuntos Exteriores francés o la Comisión Europea. Consultados por EL PAÍS, los portavoces del Gobierno ni confirman ni desmienten la información con el argumento de que no pueden interferir en una investigación parlamentaria.
La líder alemana tiene ahora que decidir si cede a la presión y deja caer alguna cabeza. Podría ser la del presidente del BND, Gerhard Schindel. O incluso la del propio De Maizière, uno de sus hombres de confianza, que lo ha sido todo en los tres Gabinetes Merkel: primero jefe de la Cancillería, luego ministro de Defensa y en la última legislatura, titular de Interior.La información, publicada también por las cadenas de televisión NDR y WDR, ha sacudido la política berlinesa. Ya no se trata solo de que los espías alemanes dieran alguna información aislada a la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, la famosa NSA. Las denuncias son ahora más graves. A la sospecha cada vez más fundada de que el ministro del Interior, Thomas de Maizière, mintió al Parlamento sobre el caso, se une la acusación de haber vulnerado la ley para pasar información sobre socios y teóricos amigos en un periodo indeterminado que podría ir de 2002 hasta 2013.
“Espiar a los amigos es inaceptable”, dijo categórica Merkel al presidente Barack Obama en octubre de 2013, en el punto álgido del escándalo por las escuchas estadounidenses, que no habían respetado ni el mismísimo móvil de la canciller. Pero estas palabras pueden volverse ahora en su contra. Porque, según el Süddeutsche Zeitung, el espionaje a empresas se habría hecho tan solo con carácter excepcional. “El objetivo primordial era el espionaje político a nuestros vecinos europeos y a las instituciones de la UE”, señala el periódico, que cita fuentes de la Cancillería y del BND.
El Gobierno rechaza las acusaciones de mentiroso que pesan sobre De Maizière, que ha pasado por la humillación de que el Bild, el periódico más vendido del país, le dibuje a toda página con una nariz de Pinocho. En una respuesta parlamentaria de hace dos semanas, el ministro dijo desconocer cualquier práctica de espionaje económico de la NSA. Sin embargo, diversas informaciones no desmentidas aseguran que el BND informó de estas actividades a la Cancillería en repetidas ocasiones desde 2008.
El Gobierno admitió la semana pasada que el BND padecía “déficit técnicos y organizativos” que era preciso “subsanar”. Y la propia Merkel se vio obligada a hablar del tema en su visita del lunes a Varsovia, cuando aseguró que haría todo lo necesario para aclarar lo ocurrido.
Mientras, las críticas de la oposición aumentan. Van desde los izquierdistas de Die Linke, que acusan al Ejecutivo de “traición a la patria” hasta los liberales, que exigen a Merkel que se disculpe ante los líderes europeos. Airbus, una de las empresas supuestamente espiadas, anunció ayer que iría a los tribunales.
También en el Gobierno de gran coalición se empieza a oír el malestar. Su número dos y líder de los socialdemócratas, Sigmar Gabriel, pidió hace unos días explicaciones por unos hechos que tildó de “escandalosos”. Y pueden salir a la luz más informaciones comprometidas. “Aún estamos investigando. Y la canciller ya está en el centro del debate”, asegura el diputado verde Konstantin Von Notz.
Wednesday, April 29, 2015
REFLEXIONES DE OBAMA SOBRE BALTIMORE
Obama dice que lo sucedido en Baltimore no es una crisis nueva
El presidente descalifica a los causantes de los disturbios de Baltimore y los define como criminales que deberán ser juzgados
Yolanda Monge Washington, DIARIO EL PAIS, MADRID, 29 ABR 2015
La Casa Blanca guardó un sonoro silencio mientras Baltimore se sumía el lunes en el caos y el fuego era la imagen de la última protesta iniciada tras el entierro del último joven afroamericano a manos de policías blancos. Observador distante, sabedor de que las relaciones raciales siguen siendo territorio minado en EEUU, el primer presidente negro de la nación comparecía hoy martes obligado ante la prensa por exigencias de la agenda, que le situaba podio con podio con el primer ministro de japón, Shinzo Abe.
Obama llevaba preparada la respuesta, larga, compuesta de seis puntos. ¿Está el país ante una crisis nacional, con el estado de emergencia declarado en Baltimore y la guardia nacional desplegada en las calles de una ciudad a menos de 40 minutos en coche de la Casa Blanca?, vino a preguntar la periodista, dejando al margen los juegos económicos resultado del triángulo geopolítico que forman EEUU-China-Japón.
Durante más de 15 minutos de soliloquio, Obama hizo los equilibrios políticos-circenses que hace cada vez que se toca la raza, en general desde que asumió el poder en 2009, y en concreto desde que el verano pasado un policía blanco matase a un joven negro desarmado en el hasta entonces anónimo Ferguson (Misuri).
Así, el presidente envió sus condolencias a la familia de Freddie Gray; reconoció que entendía que esta quisiera respuestas a su muerte bajo custodia policial; mostró solidaridad con los policías heridos en los disturbios; criticó a los medios de comunicación por quedarse solo con una parte de la historia y mostrar en bucle las imágenes del vandalismo pero no las de las protestas pacíficas que se dieron durante el día; arremetió contra los violentos a los que calificó de criminales; y finalizó diciendo que la crisis era tal pero desde luego no nueva.
“Esto lleva sucediendo mucho tiempo”, declaró el mandatario, hijo de un hombre negro africano y una blanca de Kansas. “No es nuevo, no podemos pretender que lo es”, insistió Obama reconociendo que entendía por qué los líderes religiosos y comunitarios hablaban de crisis. A Fergurson y Michael Brown les siguió Staten Island (Nueva York) y Eric Garner. Luego llegó Cleveland y Tamir Rice, un niño negro de 12 años al que un policía blanco abatía en un parque porque creía que el pequeño iba armado.
Este mes, otra muerte a manos de la policía ponía en el mapa a North Charleston, Carolina del Sur. En esta ocasión, la grabación que un transeunte hizo de lo sucedido exoneraba a Walter Scott, conducía a la cárcel acusado de asesinato al agente Michael Slager y abría el debate al poner la siguiente pregunta sobre la mesa: ¿cuántas muertes de hombres negros a manos de la policía no habrían sido tapadas bajo el epígrafe de “uso necesario de la fuerza frente a un supuesto delincuente”? Obama hizo una referencia velada a lo sucedido con el caso de Walter Scott al decir que tan solo había una buena noticia en esta dolorosa sucesión de muertes, el hecho de que “las redes sociales” ayudaban ahora a la propagación de la verdad.
Llegados a este punto y cuando aún no había pronunciado la mitad de su larga respuesta a una corta pregunta, el presidente pidió disculpas al primer ministro japonés por monopolizar de tal manera su rueda de prensa conjunta. “Esto es bastante importante para nosotros”, dijo Obama apoyado en el podio y girándose hacia Abe.
En la Casa Blanca, en Baltimore, en Estados Unidos hay ecos del pasado. El presidente de un país que se enriqueció con la esclavitud y que como nación tiene la mancha de la segregación es cauto y en ocasiones dubitativo a la hora de expresar su frustración y exasperación para que no sea identificado con una sola comunidad. Frustración porque, como él mismo declaró, “no me hago ilusiones de que este Congreso vaya a invertir en las comunidades negras empobrecidas”. Exasperación al mencionar el viaducto que conduce “a los niños negros de los colegios a la cárcel” y más exasperación al recordar que esos mismos nacen en hogares sin futuro, con madres drogadictas y padres ausentes.
El pasado resonó en la noche del lunes y retrotrajo a las fuerzas del orden de Baltimore a la década de los setenta, cuando reinaba el Black Liberation Army. La policía de la ciudad al norte de Washington consideró que había una amenaza creible de que las pandillas rivales de los Crisp y los Bloods habían formado una alianza para asesinar policías blancos tras el funeral de Gray.
El presidente dijo no encontrar “excusa” para “la violencia sin sentido” registrada en Baltimore y aseguró que los responsables de los disturbios serían tratados “como criminales”. “Eso no fue una protesta. Eso no fue una manifestación”, declaró el mandatario. “Fue un puñado de gente que se aprovechó de una situación para sus propios motivos”. Obama descartaba así que los que quemaron coches y centros sociales y saquearon comercios entraran en la categoría que definió Martin Luther King hace más de medio siglo. “Los disturbios son el lenguaje que usan aquellos que no son escuchados”.
Los antecedentes
Los antecedentes
- Los disturbios de Baltimore agravan la tensión racial en EE UU, que alcanzó su punto más violento el pasado mes de agosto en Ferguson, después de que un policía abatiese al joven Michael Brown tras un supuesto hurto. Estas son algunas de las muertes de ciudadanos negros a manos de la policía en el último año:
- El 17 de julio de 2014, varios agentes de Nueva York abordan a Eric Garner, de 43 años, por la venta ilegal de cigarrillos. Uno de los policías le agarra por el cuello. Garner, con problemas respiratorios, muere poco después.
- El 22 de noviembre, un policía de Cleveland dispara en el abdomen a Tamir Rice, de 12 años, tras pararle en un parque por el que el menor iba con una pistola falsa.
- El 6 de marzo de 2015, un agente dispara a Tony Robinson, de 19 años, en Madison (Wisconsin), tras recibir varias denuncias de escándalo en la vía pública.
- El 4 de abril, un policía da el alto al vehículo de Walter Scott, de 50 años, en South Carolina. Scott sale del coche y huye, pero el agente le da caza y le dispara. Una de las cinco balas que le alcanzan le atraviesa el corazón.
Tuesday, April 28, 2015
VIOLENT BALTIMORE
Human Rights
State of emergency in Baltimore after Gray funeral
Curfew imposed and National Guard deployed as clashes follow memorial for black man who died in police custody.
USA Today.
Violent confrontations broke out in the American city of Baltimore hours after the funeral of a young black man who died after suffering a severe spinal injury while in police custody.
Rioting and looting in a pocket of Baltimore's west on Monday prompted the Maryland governor to declare a state of emergency, a move that activated the deployment of members of the National Guard.
Maryland mayor Stefanie Rawlings-Blake also announced a weeklong 10pm to 5am curfew from Tuesday, saying that "too many people have spent generations trying to build this city for it to be destroyed by thugs, who in a very senseless way are trying to tear down what people have fought for".
Extra police were deployed across the city and an American League baseball match to be contested by Baltimore's Orioles was postponed.
Police said at least seven officers were wounded in clashes after the earlier memorial service, suffering broken bones after demonstrators started throwing bricks and stones.
Baltimore police captain Eric Kowalczyk said that one officer was "unresponsive” and that the attack took place "without provocation".
Barack Obama, the US president, was said to be monitoring events.
Police responded with pepper spray, tear gas and riot shields, the Baltimore Sun reported. Maryland Governor Larry Hogan announced on Monday night that he was activating the state's National Guard to address the unrest.
"Today's looting and acts of violence in Baltimore will not be tolerated," Hogan said. "I strongly condemn the actions of the offenders who are engaged in direct attacks against innocent civilians, businesses and law enforcement officers," he added, charging that violent acts "betray the cause of peaceful citizens seeking answers and justice following the death of Freddie Gray".
Helicopter news footage showed people entering stores. Shops were looted and cars were set on fire. Smoke billowed from a pharmacy after it was apparently set ablaze.
Peace march
Gray's family, who were hoping to organise a peace march later this week, condemned the violence, and said the problem of police brutality was not solely caused by police.
"It's about black men stepping forward and owning their portion of the problem," the family's lawyer, Billy Murphy, said.
"We live here. We love it here. It's not perfect. It's like being in a bad marriage but we're not interested in a divorce. We love this city and we're here to work as hard as we can and as long as we can until this problem has gone away," Murphy said.
The violence came after thousands of mourners gathered to pay tribute to Gray, 25, whose death in police custody has become the latest touchstone in a national debate over police use of force.
Gray died on April 19, a week after being arrested. Gray was arrested after he made eye contact with officers and ran away. Officers held him down, handcuffed him and loaded him into a van. While inside, he became irate, and leg cuffs were put on him, police said.
Gray asked for medical help several times, beginning before he was placed in the van. After a 30-minute ride that included three stops, paramedics were called.
Authorities have not explained how or when Gray's spine was injured. His injuries included three fractures in his neck vertebrae, a smashed voicebox and the severing of 80 percent of his spine.
At his funeral, the 2,500-capacity New Shiloh Baptist Church was filled with mourners, many of whom filed past Gray's casket before the service began.
While the two-hour funeral was under way, Baltimore police said in a news release that the department received a "credible threat" to its officers. But it is not known if there is any link between that and the later confrontation with protesters.
Al Jazeera's Shihab Rattansi, reporting from Baltimore, said police assembled outside a high school in west Baltimore after being alerted through a Twitter hashtag, #purge, that the students had wanted to protest over Gray's death at 3pm.
"These high school students, they were 13, 14, 15, these kids came out and they were met by police who started throwing tear gas and pepper spray," Rattansi said.
"It was amazing how young these kids were, they were throwing stones," he said.
Just hours after the funeral, dozens of people sparred with police in riot gear outside a shopping centre in northwestern Baltimore. Some threw objects at the officers, who were wearing helmets and face shields.
Rattansi, reporting from an area in Baltimore two blocks from the pharmacy that was set alight, said the violence during the day appeared to be contained to a limited area of about "two square miles" and appeared to have calmed.
Avis Jones-Deweever, a racism analyst, told Al Jazeera that there were "thousands of people who have protested in Baltimore for days peacefully" against rough treatment by the police.
"Although what happened to Freddie Gray was a horrible incident, it was not an isolated incident," Jones-Deweever said.
"No information has come out saying what happened in the back of a police van that led to someone leaving with a crushed spine," she said.
"It doesn't take that long to tell the truth, it takes a lot longer to construct a lie. The longer it takes for information to be released the harder it will be to establish trust between the community and police."
Source: Al Jazeera And AP
Saturday, April 25, 2015
GENEALOGIA DEL GENOCIDIO
¿Qué es genocidio? La dificultad para probar el crimen sin nombre
Sólo muy pocos casos de matanzas masivas son considerados genocidio de manera inequívoca por la comunidad internacional
Han pasado cien años desde las masacres de armenios en Turquía durante las que fueron asesinadas más de un millón de personas. Sin embargo, Ankara todavía sigue rechazando que se aplique la palabra "genocidio" y utiliza todos los medios de presión a su alcance para evitar que se le asocie con un concepto que, como explica Richard Dicker, experto jurídico de Human Rights Watch, "es una alegación tóxica, profundamente vergonzosa para un Estado".
Aunque reconoce las matanzas, asegura que se produjeron dentro del marco de la I Guerra Mundial. Y muchas veces lo consigue: el pasado miércoles, la Comisión de Exteriores del Congreso evitó emplear la palabra durante un homenaje a las "víctimas armenias". De hecho, 17 de los 28 países de la UE no han hablado de genocidio, España entre ellos, un concepto que aplican la inmensa mayoría de los historiadores cuando se refieren a este caso. Qué es y qué no es genocidio es una cuestión que siempre ha tenido una enorme carga jurídica, pero también emocional, y que ha vuelto a la actualidad no sólo con el centenario del genocidio armenio, sino también con el auto en el que el juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, procesó a 11 militares marroquíes por genocidio en el Sáhara Occidental.

"Hay razones legales y no legales que explican por qué siempre ha habido un debate tan encendido a la hora de definir algunos episodios de violencia masiva como genocidio", explica Diane Orentlicher, profesora de Derecho Internacional en la American University, experta en justicia internacional que ha asesorado tanto a la ONU como al Departamento de Estado. "Legalmente, la convención sobre genocidio de 1948 define el crimen de manera muy estricta: sólo algunos actos constituyen violencia genocida y, más importante, tienen que haber sido cometidos con una intención muy específica –'el intento de destruir, totalmente o en parte, un grupo nacional, étnico o racial, en su totalidad'–, lo que es muchas veces difícil de probar. Entre las razones no legales, está que el crimen se ha convertido en un estigma muy poderoso", prosigue.
En el caso de la justicia española, además, existe otro factor para que se trate de una palabra fundamental a la hora de enjuiciar crímenes contra la humanidad. Según explican fuentes jurídicas, el delito de genocidio fue adoptado en 1971, mientras que los crímenes contra la humanidad no entraron en la legislación española hasta 2004. Eso explicaría el recurso al concepto de genocidio en casos de justicia universal, como en el auto del juez Ruz contra 11 militares marroquíes en el que argumenta que "los saharuis constituyen un grupo nacional o étnico, ya que presentan una serie de características que los distinguen de los habitantes de otros territorios" y que, por lo tanto, los crímenes cometidos contra ellos constituyen delito de genocidio.
Jessica M. Almqvist, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid experta en crímenes de guerra, explica que "calificar los actos de extrema violencia cometidos por el ejército marroquí contra la población saharaui entre 1975 y 1992 depende de diferentes factores. Para constituir genocidio ha de demostrarse que tales actos fueron cometidos con la intención de destruir el grupo, total o parcialmente, es decir, que había intencionalidad genocida. Si los motivos fueron más bien políticos serían crímenes de lesa humanidad. La calificación de estos crímenes como genocidio por los tribunales españoles puede entenderse en parte como el resultado de los principios de legalidad y de no retroactividad. La incorporación de los crímenes de lesa humanidad en el derecho español es reciente, mientras que el genocidio fue tipificado en 1971, lo que le hace más viable".
La palabra genocidio fue acuñada en 1944 por el jurista judío de origen polaco Raphael Lemkin uniendo la raíz griega geno, que significa raza, y la latina cidio, que significa matar, para nombrar el crimen sin nombre que, para muchos, ha marcado el siglo XX. En su mente se encontraba el asesinato masivo de los judíos europeos y el exterminio de los armenios. La definición se incorporó al derecho internacional en 1948 cuando se firmó la convención contra el genocidio. En las sentencias de Nuremberg no llegó a utilizarse. Como todo lo relacionado con el nacimiento de Naciones Unidas, los equilibrios políticos entre los ganadores de la II Guerra Mundial que ya habían dejado de ser aliados, marcaron la definición y la URSS impuso que las persecuciones políticas no formasen parte del delito.
El debate para ampliar el concepto de genocidio a estas persecuciones está sobre la mesa, aunque no ha cristalizado todavía en ningún tipo de iniciativa internacional. "Era un problema de bloques dentro de la recién creada Naciones Unidas", explica el magistrado de la Audiencia Nacional, José Ricardo de Prada, que fue juez internacional español en la Sala de Crímenes de Guerra de la Corte de Bosnia-Herzegovina. "Stalin no iba a permitir que la persecución política se convirtiera en genocidio. Pero creo que pasada la situación de origen, no debería de haber problemas para cambiarlo". Al tratarse de asesinatos políticos, los crímenes cometidos por las dictaduras de Argentina o Chile no pueden, por definición, entrar dentro del concepto de genocidio. De hecho, en los argumentos de la sentencia contra Adolfo Scilingo, el exmilitar argentino todavía encarcelado en España por crímenes durante la dictadura, el ponente, que fue el José Ricardo de Prada, abandona la calificación de genocidio y la reemplaza por crímenes contra la humanidad.
El problema para juzgar este delito no está sólo en que haya que probar que se trata de un ataque organizado contra un grupo étnico o religioso, sino en que es necesario demostrar la intencionalidad, la voluntad de exterminio. Claudia Diaz, diplomática de la Oficina del Asesor de Naciones Unidas para la Prevención del Genocidio, explica que "lo más difícil de probar en la definición de genocidio es el elemento de 'intento', porque es muy específico. Es necesario demostrar que los actos cometidos tenían como objetivo la destrucción de un grupo como tal. Nunca es fácil porque los perpetradores no suelen dejar evidencias de ello". El magistrado De Prada pone como ejemplo de esta dificultad que "los tribunales internacionales han sido tremendamente cicateros a la hora de aplicar este concepto en las guerras de los Balcanes de los noventa" precisamente por la dificultad para probar la voluntad de exterminio.
Sólo en el caso de la ciudad bosnia de Srebrenica, donde en el verano de 1995 fueron exterminados unos 8.000 varones, los jueces Tribunal Internacional de Justicia fallaron en 2007 que "los actos fueron cometidos con la intención específica de destruir en parte el grupo de los musulmanes de Bosnia Herzegovina como tal y, en consecuencia, fueron actos de genocidio", informa Isabel Ferrer. Con el mismo texto legal en la mano, sin embargo, el propio TIJ eximió de responsabilidad a Serbia como Estado. En 2015, el genocidio asomó de nuevo en La Haya, sede del TIJ, esta vez de la mano de Croacia y Serbia. Ambas se habían acusado mutuamente de haberlo cometido durante la guerra de los Balcanes, pero los jueces rechazaron las demandas. "Para que la limpieza étnica aquí señalada desemboque en genocidio, debe demostrarse el propósito sistemático de acabar con otra etnia. Y no fue así", dijo Peter Tomka, entonces presidente del Tribunal.
Los casos de genocidio sobre los que hay acuerdo en la comunidad internacional son muy pocos: el Holocausto contra judíos y gitanos por los nazis, las masacres por parte de los hutus contra los tutsis en Ruanda en 1994 y Srebrenica, en 1992. En el caso de los armenios, hay un consenso académico de que se trató de un genocidio; pero no político ya que muchos países evitan utilizar la expresión.
Helen Fein, tal vez la mayor experta mundial en genocidio, estableció una lista basándose en aquellos casos reconocidos por tribunales nacionales o internacionales entre 1915 y 2005. Aunque cree que hay muchos más episodios de matanzas que podrían ser genocidio, se limita a 18: los armenios, el Holodomor (el exterminio de los ucranios durante la colectivización masiva durante el que murieron de hambre millones de personas), el Holocausto nazi contra judíos, gitanos y prisioneros de guerra soviéticos, las matanzas de serbios y judíos por parte del estado fascista croata durante la II Guerra Mundial, China contra los budistas en Tíbet, Paraguay contra los Ache, Pakistán en Bengala durante la partición, las matanzas de hutus en Burundi en 1972, los Jemeres Rojos en Camboya, las matanzas de indios enGuatemala, Sudán contra los nubios y en Darfur contra las tribus africanas, Irak de Sadam Husein contra los kurdos, la guerra de Afganistán, Bosnia y Ruanda. La clasificación no depende del número de víctimas (en el caso de los Ache se trata de 900 entre 1968 y 1973), sino de la estricta aplicación de la definición de 1948. El caso del Sáhara Occidental no figura en ninguna de las listas habituales.
Nicolas Kwiatkowski acaba de publicar junto a José Emilio Burucúael ensayo Cómo sucedieron estas cosas. Representar masacres y genocidios. Es un libro que relata cómo la humanidad ha sido capaz de representar el horror que ella misma causaba, las imágenes que ha utilizado para representar lo imposible, al igual que Lemkin tuvo que inventar una palabra para nombrar el crimen sin nombre. Kwiatkowski cree, como otros expertos consultados para este reportaje, que el hecho de que no se pueda aplicar la palabra genocidio no significa que no se trate de un crimen atroz. "Creo que tanto dentro como fuera del ámbito académico el uso del término genocidio se ha extendido en exceso", explica este investigador argentino, "hasta cubrir fenómenos que difícilmente puedan calificarse de tales. Eso no significa, en modo alguno, asignar un valor mayor o menor a unas víctimas o a otras". Hay muchos crímenes sin nombre, aunque no sean genocidios.
Friday, April 24, 2015
BALANCE DE UN NUEVO FORO EMPRESARIO DE LA FUNDACION LIBERTAD DE ROSARIO
Importantes personalidades del mundo intelectual y empresario se hicieron presentes este año. Algunas reflexiones al respecto:
JORGE CASTRO
- El ascenso chino es inexorable. Hoy se desacelera pero a un ritmo del 7 % anual, cuando antes lo hizo al 11 durante 15 años consecutivos. En un año, crece el equivalente al PBI de Australia o Italia.
- Para China, hay tres naciones fundamentales, como proveedoras de agroalimentos: Estados Unidos, Brasil y Argentina.
- China es la dinámica de lo impensado. La elite del PC marxista llevando adelante la mayor economía capitalista del mundo.
LUIS ETCHEVEHERE
- Tenemos el compromiso de los tres principales candidatos opositores (Macri, Massa y Sanz), de bajar las retenciones, en distintos porcentajes y variantes, pero disminuciones al fin.
ENRIQUE SZEWACH
No hay margen para la continuidad. Caben recordar dos casos, al respecto. 1999, cuando un candidato oficialista quería el cambio (la salida de la Convertibilidad que ya estaba moribunda) y un opositor (De la Rúa), quien ganó, la continuidad, para luego, terminar haciendo todo precipitadamente, dos años más tarde. O el de Brasil de Dilma, cuando por no comunicar toda la verdad respecto al desajuste fiscal que tenía el país, durante la campaña, hoy está pagando un alto costo político, ajustando todo lo que proponía su opositor Aecio. Con un candidato oficialista ganador, puede ocurrir lo mismo en diciembre.
Siempre me preguntan a cuánto tiempo está Argentina de asemejarse a la Venezuela de hoy. Yo digo dos años.
MANUEL MORA Y ARAUJO
Argentina tiene dos grandes problemas. Uno, que el 30 o 40 % de la población, más productiva, sostiene al otro 60 % (empleados públicos y empleo informal), de bajísima productividad, con un segmento medio que no reconoce eso y con un segmento, el primero, que no tiene poder político ni representatividad política acorde a su producción de riqueza. Ese dato estructural no se observa en el resto de América Latina y eso explica, en gran medida, que Argentina sea un país en decadencia a lo largo del tiempo.
El otro problema tiene relación, no con las elecciones, sino con el día después de las elecciones. De los tres componentes que requiere la política (comunicación para ganar votos, gestión e ideas), en el actual liderazgo argentino, sobra de los dos primeros componentes -el primero es muy importante en el actual gobierno y eso explica la gran popularidad de la Presidenta- pero escasea el tercero. Lo demuestra la interna del PRO en CABA, donde no aparecen ni se discuten ideas.
Si la economía no entra en colapso antes de agosto, gana el oficialismo, máxime si Scioli logra imponer su candidato a Vice (tal vez Gioja).
Wednesday, April 22, 2015
COLABORACIONISMO PRONAZI EN EUROPA DEL ESTE: UNA VERDAD QUE DUELE
ANÁLISIS
A vueltas con el Holocausto y los usos interesados de la historia
No hay ningún tema tan debatido como las relaciones entre los judíos y los polacos durante la Segunda Guerra Mundial
Julián Casanova, DIARIO EL PAIS, MADRID, 22 ABR 2015
Los historiadores lo han advertido y demostrado en diferentes ocasiones: en la amplia literatura sobre el Holocausto no hay ningún tema tan debatido –y tan sometido a falsedades y prejuicios raciales- como las relaciones entre los judíos y los polacos durante la Segunda Guerra Mundial.
Desde la disolución de las dinastías de los Habsburgo y Hohenzollern en 1918, las viejas élites y nuevas fuerzas sociales de Europa del este demostraron, con ideas y acciones, un enérgico antibolchevismo pero, sobre todo, instigadas por los partidos fascistas, un profundo y radical antisemitismo, puesto que asociaban a los judíos con todo lo que odiaban: el bolchevismo, el viejo orden y el dominio extranjero.
La crisis económica de los años 30 aumentó todos esos sentimientos, pero lo que causó un cataclismo en esos países fue el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Los hechos son bien conocidos. Hasta el inicio de la guerra en 1939, sólo unos cuantos centenares de judíos habían sido asesinados en Alemania, pese a que los nazis habían comenzado a acosar y perseguir con leyes y actos violentos a la población judía desde su llegada al poder en 1933. La matanza masiva empezó con los judíos que los alemanes capturaban en las zonas conquistadas de la Unión Soviética en el verano de 1941, y en menos de cuatro años la "solución final" segó las vidas de más de cinco millones de hombres, mujeres y niños, casi la mitad de ellos en Polonia. Los nazis causaron esa destrucción y la Segunda Guerra Mundial fue el escenario apropiado en el que se expandió esa brutalidad. Para que todo eso fuera posible, no obstante, tenía que haber mucha gente dispuesta a identificar a otros como sus enemigos o a considerar aceptable el exterminio.
Si se dejan de lado las opiniones de esos que defienden que el Holocausto nunca tuvo lugar, o de quienes tratan de minimizarlo con comparaciones con otras manifestaciones de genocidio provocadas por los aliados, lo que los historiadores debatieron y sacaron a la luz en primer lugar fue quién decidió proceder con esa "solución final", cuándo y por qué se hizo así, y qué es lo que se perseguía con ella.
Lo más significativo de las dos últimas décadas, sin embargo, es que comenzaron a aparecer investigaciones, poco conocidas hasta entonces, sobre la colaboración de la policía, de las administraciones locales y de las poblaciones de otros países invadidos por el Ejército y las fuerzas de seguridad alemanes. Aunque el número de personas implicadas y la complejidad de sus motivos impedía cualquier explicación simple, lo que quedó al descubierto fue no sólo el círculo de responsables y altos cargos nazis que organizaban las deportaciones, desde Himmler a Eichmann, pasando por Heydrich, sino también la amplia red de informantes y delatores que vieron necesario ese castigo mortal, por no mencionar a los británicos y norteamericanos que, desde el otro lado de la historia, abandonaron a los judíos. Los judíos fueron asesinados por los nazis alemanes y los fascistas de Europa del este, no por toda la población, pero ya nadie podía negar la complicidad “popular” en muchos de esos países.
El problema se complica cuando a esa historia ya compleja y muy debatida entre auténticos especialistas, se suman las declaraciones de políticos o de gente como James Comey, el director del FBI, con sentencias fáciles y acusatorias, muy alejadas de los análisis y narraciones que interpretan aquellos acontecimientos, el “incomprensible” Holocausto, como lo definió Arno Mayer, a la luz de las fuentes disponibles.
Una buena parte de la clase política en Polonia y Hungría deforman aquella historia traumática para adaptarla a sus propios fines y justificar el presente. En el caso de Polonia, ya en 1990, un libro editado por Antony Polonsky, My Brother’s Keeper?: Recent Polish Debates on the Holocaust, levantó polvareda y protestas porque incluía polémicas entre intelectuales polacos y judíos polacos sobre el antisemitismo y sobre lo que muchos polacos hicieron o dejaron de hacer durante el período de eliminación sistemática de judíos.
En el caso de Hungría, el largo período de gobierno autoritario y ultranacionalista del almirante Miklós Horthy, mantenido sin demasiados problemas durante sus primeros veinte años, dio un cambio radical con su decisión de meter a Hungría en la Segunda Guerra Mundial al lado de la Alemania nazi en abril de 1941. Horthy, mediante sucesivas “Leyes Judias”, en 1938, 1939 y 1941, había ido recortando los derechos de los súbditos húngaros de religión judía y hubo matanzas de judíos en el frente ruso protagonizadas por las SS, asistidas por tropas húngaras. Pero con la invasión nazi, en marzo de 1944, de las restricciones se pasó a la persecución abierta y se metió a Hungría de lleno en la solución final.
Viktor Orbán y la derecha húngara hace tiempo que están empeñados en demostrar que había una tradición conservadora, rota por dos ocupaciones extranjeras de Hungría, la nazi y la soviética, protagonizadas por dos ideologías totalitarias ajenas la verdadera historia del país. Solo así se explica el fracaso del liberalismo y de la democracia, la radicalización de la política, el patriotismo de Horthy, atrapada como quedó la nación, luchando por su independencia y soberanía, entre dos terribles y violentos superpoderes totalitarios. Y fue, por supuesto, un factor externo, la ocupación nazi, el que justifica la parte de la historia más complicada de explicar para los conservadores: la persecución de los judíos, iniciada ya con Horthy, y el desarrollo fatídico de los hechos que llevó a la conquista del poder de los fascistas húngaros de la Cruz Flechada en octubre de 1944.
Las declaraciones interesadas sobre la historia, ampliamente difundidas y manipuladas por medios de comunicación de diferente signo, contribuyen a articular una memoria popular sobre determinados hechos del pasado, hitos de la historia, que tiene poco que ver con el estudio cuidadoso de las pruebas disponibles.
El Holocausto es la cara más cruel de un siglo que conoció guerras, genocidios, violencias de Estado y revolucionaria sin precedentes. Pero ese siglo presenció también, gracias entre otras cosas al impacto del Holocausto, la creación de tribunales internacionales, la persecución de criminales de guerra, la formación de comisiones de la verdad. Y muchos hombres y mujeres, especialmente en los últimos años, protegidos por el paso del tiempo, necesitados de liberar sus terribles pesadillas, se han atrevido a contarlo, a documentar sus vidas, a la vez que contribuían a documentar la de todos, a denunciar la traición y cobardía de algunas de sus patrias y ciudadanías. Esa es la cara de la esperanza, la que invita a vigilar y cuidar la frágil democracia, a recordárselo a los responsables políticos, a perseguir la intolerancia, a extraer lecciones de la historia, a educar en la libertad.
Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza
Tuesday, April 21, 2015
UNA NUEVA FASE DEL VINCULO RUSO-ARGENTINO Y LA VISITA DE CRISTINA KIRCHNER A MOSCU
Pocos saben que la relación entre rusos y argentinos, a nivel estatal, se remonta al 22 de octubre de 1885, cuando aquellos eran gobernados en etapas no democráticas, la de los Zares del viejo Imperio y la denominada "Generación del Ochenta", en la república oligárquica, respectivamente. También se ignora que dicha relación, sólo fue interrumpida entre la Revolución de Octubre de 1918 y el año de asunción del peronismo, en el contexto del no reconocimiento internacional de la URSS. No se conoce tampoco que entre Perón -juzgado muchas veces, unilateralmente como "fascista"- y Stalin, existió una estrecha relación personal, que incluyó la donación de la casa-embajada argentina en Moscú; que la familia sanjuanina Bravo (bloquista y colaboradora del Proceso militar) prácticamente hegemonizó dicha embajada y que, en Argentina, existe una diáspora de más de 200.000 rusos o descendientes de rusos, sobre todo, habitantes de la ciudad de Buenos Aires y algunos lugares puntuales del interior del país, como en Misiones, Entre Ríos, Rosario y Mar del Plata, entre otras. Dentro de esa diáspora, hay numerosos descendientes de aristócratas connotados, emigrados de la época de los Zares, ya en el inicio del proceso revolucionario. Esto nos hace reflexionar de cuán cerca se sienten estos dos países, por alguna razón oculta, aunque estén en los dos extremos del mundo y con culturas aparentemente tan disímiles, aunque ambos tengan un común denominador: la prevalencia de la pasión y la emoción.
Para demostrar que el viaje de Cristina a Moscú, no es casual y tampoco debe ideologizarse o exagerarse en su dimensión geopolítica, la relación comercial histórica también tiene sus aditamentos especiales. Por ejemplo, nunca fue tan elevada como durante los años ochenta antes y durante la Perestroika gorbachoviana, todo ello marcado por un hito previo. En ocasión del embargo alimenticio y boicot deportivo de Occidente a las Olimpíadas de Moscú en 1980, por la invasión de la URSS a Afganistán, el gobierno militar argentino, supuestamente anticomunista, liderado por el propio Martínez de Hoz y la Sociedad Rural, vieron la oportunidad de sortear el bloqueo y proveyeron de cereales a la URSS de Brezhnev. Obviamente, dicho desaire sería muy castigado un bienio más tarde en Malvinas, para sorpresa de los propios militares argentinos, pero el beneficio comercial en divisas y el buen recuerdo todavía hoy entre los rusos por el gran gesto argentino, compensaron aquella reprimenda. También el menemismo colaboró con envíos de aceites de una gran fábrica cordobesa, al yeltsinismo, en pleno caos postsoviético. Hoy, la balanza comercial vuelve a remontar vuelo, llegando hasta los 2.500 millones de dólares, un poco más cerca de aquellos volúmenes récord de los ochenta, pero aún hay muchas posibilidades de evolución en ascenso, porque los argentinos podemos venderles a los rusos, más carne, frutas y lácteos y ellos a nosotros, más productos industrializados además de energía y por supuesto, inversiones en petróleo, gas y centrales nucleares.
En materia cultural, se abre también un gran abanico de posibilidades. En turismo, seguramente, muchos argentinos viajarán a las lejanas tierras rusas, en la Copa del Mundo 2018 para ver a Messi y su Selección subcampeona y los rusos se desvivirán por los encantos de Buenos Aires, las Cataratas del Iguazú y las bodegas mendocinas. Cada vez más estudiantes universitarios intercambian entre los dos países, motivados por la curiosidad y la excentricidad de ambas culturas. El tango, la danza, el ajedrez, el citado fútbol, el tenis y hasta el boxeo, como quedó demostrado el último fin de semana, son actividades que nos relacionan de una u otra forma. El hermanamiento de algunas ciudades ya es realidad y hasta a nivel político, la Legislatura de Buenos Aires y algunas Universidades nacionales, han recibido estos años, a delegaciones rusas como cada vez más autoridades argentinas han imitado el derrotero de Alfonsín en 1986, Menem en los noventa y Cristina, ahora. La llegada de la señal televisiva RT a suelo argentino, también contribuye al "soft power" ruso y acrecentar el conocimiento mutuo de ambas culturas.
El vínculo entre ambos países se acrecienta y aumentará más aún con los años. Parte de nuestra dirigencia política y lo que es más preocupante, los asesores de política exterior y funcionarios de Cancillería, tienden a ideologizar equivocadamente el vínculo. Gente cercana a Massa, Macri y los radicales, el 80 % de los pocos rusólogos con los que cuenta el país además de gran parte del establishment norteamericano, tradicionalmente rusofóbico, creen que el kirchnerismo y el putinismo, son aliados políticos estratégicos porque tienen una misma concepción del poder y del mundo, siendo autocráticos y revisionistas del poder mundial. Tienen lamentablemente, una visión apegada a la Guerra Fría y no se percatan que el mundo cambió y seguirá cambiando. Pero del otro lado, el oficialista, incluyendo a la propia Cristina, también se equivocan, como antes los militares argentinos y no pocos gobiernos, que creen que pueden usar al mundo, para sus propios intereses. En la Casa Rosada y en la Cancillería, se piensa que Argentina debe fortalecer su vínculo con Rusia, porque ésta al igual que China, pretenden revisar o reformular el orden internacional, forjando una alianza contrahegemónica que desafíe el poder norteamericano y nuestro país debe estar allí, para enojar a Obama. Putin no lo ve de la misma manera: sabe que Rusia debe priorizar su desarrollo interno y abandonar viejas nostalgias imperiales contraproducentes. En ese contexto, Argentina y toda América Latina, es percibida como socia estratégica por los factores antes citados: alimentos, energía, infraestructura y cultura, mucho más en estos momentos de tensión absurda con Occidente, a raíz del conflicto civil ucraniano, en el que Rusia no ha pretendido inmiscuirse de manera directa.
En el único punto, que tal vez haya que prestar especial cuidado y no se lo tiene en cuenta paradójicamente, lo cual no sorprende en un país como el nuestro, donde todo se discute superficialmente, es en el alcance, profundidad y consistencia de los acuerdos formulados con países como China y Rusia, muchas veces, opacos, demasiados sesgados en favor de sus intereses y no de los nuestros, con hipotecas a futuro que no se alcanzan hoy a vislumbrar, en materia de tierras, medio ambiente, defensa, etc. Pero ése no es un problema que atañe a rusos y chinos, que buscan en este mundo, su propia conveniencia, sino a nuestras dirigencias y es una exigencia que debiéramos formularles a ellas, y no a elites ajenas, antes de que sea tarde para las generaciones venideras.
Sunday, April 19, 2015
CHANTAL MOUFFE, EL POPULISMO Y "PODEMOS"
CHANTAL MOUFFE | POLITÓLOGA BELGA »
ampliar foto
“Hay una necesaria dimensión populista en democracia”
Referente de Podemos, defiende que el partido entiende que "la política es luchar por la hegemonía"
Francesco Manetto Madrid , DIARIO EL PAIS, MADRID, 19 ABR 2015
La filósofa belga Chantal Mouffe. / VERSO BOOKS
Chantal Mouffe (Charleroi, Bélgica, 1943) habla con gesto grave del futuro de la izquierda, de populismo y posmarxismo, la corriente que inició junto a su marido, el filósofo argentino Ernesto Laclau, fallecido hace un año. En 1985 escribió con él Hegemonía y estrategia socialista, uno de los textos que inspiraron a los fundadores de Podemos. Esta politóloga, docente en la Universidad de Westminster, es una de las principales referentes teóricas de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, con quien está a punto de publicar un libro de conversaciones (Icaria Editorial).
Pregunta. Sus trabajos y los de su marido han inspirado a gobernantes y formaciones políticas en las últimas décadas, de Argentina a Venezuela. ¿Quiénes les han hecho caso?
Respuesta. Donde ha habido influencia de nuestros trabajos ha sido en América Latina, de alguna manera en Grecia y ahora con Podemos. Muchos de los ministros de Alexis Tsipras han estudiado en la Universidad de Essex [donde Chantal Mouffe impartió clases]. Estuvieron en un entorno en el que la teoría del discurso estaba presente. Ernesto y yo hemos tenido contacto hace bastante tiempo con la izquierda griega. Teníamos en común el eurocomunismo y el interés por pensar a la izquierda a partir de una concepción gramsciana [vinculada a la idea de hegemonía cultural]. Me es particularmente grato ver que nuestras ideas son una referencia importante para Podemos y que hay muchos puntos de convergencia entre nuestras concepciones de la política.
P. Existe un debate en España sobre la definición de la izquierda y su papel. ¿Podemos es de izquierdas?
R. Por una parte, la izquierda no puede ser representada por partidos como el PSOE, el Pasok o el PS francés. Por otra parte, tampoco se puede decir que la izquierda es lo que se llama extrema izquierda, que sigue pensando con las viejas categorías. ¿Es Podemos de izquierdas o no? Me parece que no es una pregunta pertinente, porque claramente no se pueden identificar con ninguno de esos dos planteamientos. Me parece absurdo presentar a Podemos como un partido de extrema izquierda. Y después critican su programa económico por ser socialdemócrata.
P. ¿Eso demuestra que las nociones de izquierda y derecha han caducado?
R. Creo que hay que clarificar lo que se entiende por eso. Una primera versión es la que uno encuentra en Anthony Giddens, que afirma que no hay más antagonismos, que no hay más fronteras porque, como decía Tony Blair, ya somos todos clase media. Esa es la visión típica de la socialdemocracia hoy día. Cuando Podemos dice que no son ni de izquierdas ni de derechas no quieren decir que ya no hay más fronteras, sino que lo que hay que hacer es repensar las fronteras. Que la frontera tiene que establecerse de manera distinta, entre el pueblo y la casta. Lo que ha caducado es tanto el planteamiento anticapitalista ultraizquierdista como el social liberal de centroizquierda.
P. ¿Entonces, izquierda y derecha ya no son pertinentes en tanto categorías?
El planteamiento anticapitalista
y el social liberal de izquierda han caducado
R. No diría que hay que abandonarlas, pero sí hay que repensarlas.
P. ¿Y quien logra fijar estas nuevas fronteras también logra imponer su visión de la realidad?
R. No basta fijar una frontera para ganar la hegemonía. Es solamente el comienzo de la batalla, cuyo resultado va a depender de la capacidad de convencer a la mayoría de que su proyecto político es el mejor para la sociedad. De eso se trata en la lucha hegemónica. Desgraciadamente, los partidos que entienden mejor la política hegemónica en este momento son los partidos populistas de derechas. Mire el caso de Marine Le Pen. Ha entendido que la política es crear fronteras, que la política es crear identidades colectivas, y entiende el papel de las pasiones. Todo esto el populismo de derechas lo entiende y por eso tiene una ventaja en muchos países sobre la izquierda. Lo que hay que hacer es reapropiarse de ese término porque la dimensión populista es demasiado central en la política para dejarla a la derecha.
P. Está comparando izquierda y derecha. ¿Cuál es la diferencia entre populismo de derechas e izquierdas?
Uno de los problemas de la izquierda es que tiene pánico a las pasiones
R. La manera en cómo se construye el pueblo. Marine Le Pen lo construye excluyendo a los inmigrantes. Mélenchon [líder del Front de Gauche] está tratando de construir un pueblo desde otra frontera, incluyendo a los inmigrantes. Otra gran diferencia es cómo se construye el adversario. Para Mélenchon son los representantes de las instituciones neoliberales.
P. Pero en Europa la idea de populismo no convence.
R. Estoy harta de que a todos los que tratan de cuestionar el consenso neoliberal y que afirman que hay alternativas se les acuse de populismo. Es la manera de impedir que se piense diferente. Hay una necesaria dimensión populista en democracia.
P. ¿A qué se refiere?
R. El modelo occidental de democracia liberal pluralista proviene de la unión de dos tradiciones diferentes: la tradición liberal del Estado de derecho y la defensa de la libertad individual, y la tradición democrática de igualdad y de soberanía popular. Hay que reconocer que esos valores de libertad e igualdad nunca pueden ser perfectamente reconciliados y que siempre va a dominar uno sobre el otro.
P. ¿Por ejemplo?
R. La historia de la democracia liberal es la historia de la lucha por la primacía entre sus dos valores constitutivos. Lo que ha pasado en las últimas décadas con el neoliberalismo es que la parte liberal ha sido tan dominante que todo lo que tiene que ver con la democracia, la igualdad y la soberanía popular, ha sido completamente eliminado. Si hablas hoy de soberanía popular te tachan de hablar en términos anacrónicos. Yo creo que eso explica la hostilidad de la izquierda europea respecto de los Gobiernos que en América del Sur han tratado de recalibrar esa relación para poner la igualdad y la soberanía popular en el puesto de mando.
P. ¿Y qué hace Podemos en este escenario?
R. Lo interesante de Podemos es que trata de poner en práctica una concepción de la política que no consiste en negociar entre intereses ya creados. Entienden que la política consiste en establecer fronteras, en construir voluntades colectivas y en luchar por la hegemonía.
P. Ha hablado antes de pasiones.
R. Sí, en política los afectos tienen un papel importante, son una de las fuerzas principales que llevan a la gente a identificarse con un proyecto y a actuar políticamente. Uno de los problemas de la izquierda es que le tiene pánico a lo que tiene que ver con movilización de las pasiones, porque piensa que únicamente la derecha hace eso. Pero las fuerzas progresistas tienen que meterse en ese terreno para movilizar las pasiones en una dirección democrática. Y esa es una cosa que Podemos está entendiendo muy bien.
Saturday, April 18, 2015
A LAS PUERTAS DE OTRO DRAMA HUMANITARIO EN EUROPA
EL MAPA DE LOS REFUGIADOS EN LAS PUERTAS DE LA UE (actualizado a agosto de 2015)
La llegada de inmigrantes irregulares a Europa se triplica en 2015
La afluencia alcanza las 57.300 personas en el primer trimestre y Frontex vaticina cifras sin precedentes para el conjunto del año
Claudi Pérez Bruselas, DIARIO EL PAIS, MADRID, 18 ABR 2015
OTROS LINKS RELACIONADOS, DE TU INTERES
La última oleada de inmigración demuestra que Europa se enfrenta a un desafío sin precedentes. Casi 57.300 inmigrantes irregulares llegaron a Europa en el primer trimestre de 2015. Esa cifra supone prácticamente triplicar la del mismo periodo de 2014, un año en el que se pulverizaron todos los récords, incluidos los cosechados durante las primaveras árabes. Los fríos guarismos de la agencia europea de control de fronteras externas (Frontex), a los que ha tenido acceso este diario, confirman que la UE se enfrenta a una maraña de problemas entrelazados como las cerezas de un cesto: la oleada de conflictos en Oriente Próximo (en especial el caos en Libia), la presión demográfica en África, la creciente capacidad de la industria de traficantes de personas, la emigración económica procedente de los Balcanes y las propias dificultades de la UE para gestionar de manera homogénea sus fronteras se superponen para conformar unos números de pesadilla.
La última oleada de inmigración demuestra que Europa se enfrenta a un desafío sin precedentes. Casi 57.300 inmigrantes irregulares llegaron a Europa en el primer trimestre de 2015. Esa cifra supone prácticamente triplicar la del mismo periodo de 2014, un año en el que se pulverizaron todos los récords, incluidos los cosechados durante las primaveras árabes. Los fríos guarismos de la agencia europea de control de fronteras externas (Frontex), a los que ha tenido acceso este diario, confirman que la UE se enfrenta a una maraña de problemas entrelazados como las cerezas de un cesto: la oleada de conflictos en Oriente Próximo (en especial el caos en Libia), la presión demográfica en África, la creciente capacidad de la industria de traficantes de personas, la emigración económica procedente de los Balcanes y las propias dificultades de la UE para gestionar de manera homogénea sus fronteras se superponen para conformar unos números de pesadilla.
Detrás de cada una de esas cifras hay una historia personal que desmiente la manida etiqueta de los mal llamados sin papeles: un refugiado sirio; una familia huida de la guerra de Irak; un joven del Chad que atraviesa el llamado valle de las gacelas hasta llegar a Libia con la intención de encontrar un billete hacia el continente rico, donde estén más cerca las oportunidades que no tiene en su país. Pero basta con los datos para hacerse una idea de las consecuencias de ese fenómeno: 32.400 personas (en su mayoría kosovares) han entrado en la UE por los Balcanes en lo que va de año, frente a los menos de 1.000 del año pasado. Por el Mediterráneo Central —básicamente, Italia— han irrumpido 10.200 más, y eso sin contar los 10.000 adicionales rescatados en alta mar en los seis últimos días, según la Organización Internacional para la Migración (IOM, por sus sigas en inglés). Por la ruta del Mediterráneo oriental —las islas griegas y Bulgaria— han penetrado 13.500, casi el triple que hasta marzo de 2014, y por España 1.200 adicionales. Suman casi 57.300 personas, según los datos de Frontex; en el primer trimestre de 2014 eran prácticamente un tercio, 22.500.
Las fuentes consultadas en Frontex aseguran que las cifras se dispararán con el buen tiempo en el Mediterráneo —como ya se ha visto en las primeras semanas de abril; como ya sucedió en 2014— y aventuran “incrementos importantes que generarán sin ninguna duda un cúmulo de situaciones preocupantes” para el conjunto del año.
Cada vez que los ministros se reúnen en Bruselas y cada vez que la televisión da cuenta de una tragedia se repite la letanía de que Europa va a reforzar la agencia que protege las fronteras; pero Frontex no es una agencia de salvamento y rescate, sino una institución que vela por la seguridad de Europa. “En la práctica no hay suficientes recursos ni personal, y la disponibilidad de los Estados miembros para ceder medios —barcos y aviones de salvamento— es limitada o muy limitada”, expone el director adjunto de Frontex, Gil Arias. “Sobran críticas y buenas intenciones por parte de los Estados miembros; falta voluntad política y recursos”, añaden fuentes diplomáticas.
El año pasado más de 3.200 hombres, mujeres y niños perdieron la vida al intentar cruzar el Mediterráneo hacia Europa. Esas muertes no han suavizado la marea humana que huye de la violencia de los países en conflicto, o de la falta de oportunidades del África subsahariana. Europa sigue empeñada en encarar un problema humanitario —en gran parte una crisis de refugiados, salvo en los Balcanes— con una respuesta meramente policial. Sin ambición para detener esa sangría en origen, los tapones que hasta ahora eran Siria y Libia han reventado y dejan un panorama cargado de incertidumbres.
“Los flujos migratorios hacia Europa no van a dejar de aumentar por las pésimas situaciones en origen, desde Irak y Siria hasta el Cuerno de África”, subraya Giovanni Grevi, director del laboratorio de ideas FRIDE. “Detener los barcos de inmigrantes no acaba con el problema y provocará enormes costes humanitarios. Europa debería unir fuerzas con una política exterior y de seguridad robusta en un momento crítico para la cohesión europea”, añade.
Los avances, donde los hay, son tímidos. Y las amenazas se multiplican. El ascenso de partidos antiinmigración se sucede en la Europa rica (Reino Unido, Francia y Alemania) e incluso en la periferia. Bulgaria pretende levantar un muro de más de 150 kilómetros de longitud para contener la inmigración procedente de Turquía. Berlín y Londres plantean medidas para mitigar el denominado turismo del bienestar, aunque no hay cifras que avalen que la inmigración abusa de los servicios sociales. Y así ad infinitum.
Europa afronta presiones ligadas a los conflictos en la vecindad sur. Los socios abordan el problema desde una doble vertiente, ninguna de las dos muy exitosa. La primera, un mayor control de las fronteras. Cuando ocurren tragedias como la de Lampedusa, todos los países (especialmente Italia) miran a Frontex reclamando medidas para frenar los naufragios. Pero Frontex apenas tiene activos y se nutre básicamente de lo que aportan los Estados.
A los líderes políticos les cuesta suministrar más medios; en muchos casos porque creen que la existencia de barcos que en la práctica van a salvar vidas provoca un efecto llamada en las mafias y en los propios inmigrantes que eleva la magnitud del problema. En otros —los países nórdicos o Alemania— porque consideran que ellos ya sufren su propia presión al recibir más solicitudes de asilo.
La segunda vía es un cambio en la política migratoria del club comunitario. Bruselas pretende extender los canales legales para acceder al continente: cree que eso disuadirá a muchos de adoptar la vía desesperada de lanzarse al mar en busca de la costa europea. También porque, a largo plazo, los problemas demográficos de Europa harán que necesite trabajadores. Pero con la crisis aún cicatrizando, las capitales no quieren ni oír hablar de eso.
Friday, April 17, 2015
LA REVANCHA ESCOCESA EN LOS COMICIOS BRITANICOS
ELECCIONES EN REINO UNIDO »
Escocia decide el futuro de Reino Unido
La batalla en la periferia de Glasgow, donde una estudiante desafía a un peso pesado laborista, ilustra el auge de un nacionalismo que puede tener la llave del Gobierno
Pablo Guimón Glasgow, DIARIO EL PAIS, MADRID, 16 ABR 2015
Mhairi Black tenía solo tres años cuando Douglas Alexander se convirtió en diputado en 1997. Los propios padres de ella le votaron. Hoy, él es el portavoz de Asuntos Exteriores de la oposición y estratega jefe de la campaña del Partido Laborista. Pero algo se ha interpuesto en su camino hacia los coches oficiales y las cumbres internacionales. Ese algo es Mhairi Black, hoy una estudiante de Políticas de 20 años, que disputa por el Partido Nacionalista Escocés (SNP) este escaño que se contaba entre los más seguros de los laboristas. La batalla entre el veterano laborista y la estudiante, que podría convertirse en la diputada más joven que ha tenido nunca el país, ilustra como pocas el terremoto político que está viviendo Escocia. Un fenómeno que puede decidir quién gobernará Reino Unido después de las elecciones del próximo 7 de mayo.
Con una estimación del voto por encima del 50%, el SNP está borrando a los laboristas del mapa político de Escocia. Hay 59 escaños escoceses en Westminster. En las elecciones de 2010 los laboristas obtuvieron 41 y los nacionalistas escoceses, seis. Hoy todas las encuestas otorgan al SNP más de 40 escaños. Los laboristas, por su parte, apenas retendrían media docena. Esto puede provocar que el laborista no sea el partido con más escaños tras las próximas elecciones y, por tanto, ayudar a que David Cameron siga en el poder. Pero a la vez puede convertir al SNP en la tercera fuerza política en el Parlamento británico y entregarle la llave para abrir la puerta del número 10 de Downing Street a Ed Miliband, precisamente el líder del partido que están haciendo desaparecer de Escocia.
Mhairi Black, de 20 años, puede ser la diputada más joven de Westminster
Los laboristas han descartado un Gobierno de coalición con el SNP: supondría gobernar el país con un partido cuyo objetivo último es romperlo. Pero hay más opciones que una coalición formal. Hoy por hoy, si las tendencias no cambian en la recta final de la campaña, un Gobierno laborista en minoría con apoyo del SNP parece el resultado más probable de estas elecciones, en las que los dos grandes partidos se encuentran en un empate técnico y con escaños insuficientes para formar Gobierno en solitario. Una posibilidad que David Cameron, que presentó este jueves en Glasgow el programa electoral de los tories escoceses, calificó de una “coalición del caos” que “amenaza el futuro de Reino Unido”.
“Si tenemos la llave del poder, bajo ninguna circunstancia apoyaremos un Gobierno tory”, reitera Angus Robertson, portavoz en el Parlamento y director de campaña del SNP. “Pero si hay una mayoría alternativa, como parece que será el caso, la apoyaremos”.
Mhairi Black acompaña a EL PAÍS de paseo por Paisley, el pueblo donde creció y al que quiere representar en Westminster. Territorio obrero, feudo del laborismo, que obtuvo aquí el 60% de los votos en 2010. La alarma sonó cuando una encuesta del pasado 4 de febrero daba al SNP ocho puntos de ventaja en esta circunscripción. Ese mismo día Angus Robertson anunció los últimos candidatos del SNP. Mhairi Black sería la encargada de desbancar a Douglas Alexander en Paisley. Sangre fresca del partido contra el establishment de Westminster. Al día siguiente, la madre de Black la acompañó al centro comercial a comprar el traje de chaqueta y pantalón que luce hoy y que apenas se ha quitado desde entonces.
Black dice tener algún vago recuerdo de la llegada de Blair al poder, en 1997. “Recuerdo a mi padre viendo la tele entusiasmado, ¡se habían ido los tories!”, cuenta. “Pero a medida que iba creciendo veía a mi padre cada vez más cabreado. Un día le pregunté: ‘¿Los laboristas no eran los buenos?’. Y me dijo: ‘En realidad, no’. El nuevo laborismo se había convertido en el viejo tory. El partido perdió su alma”.
En 2011, cuando el SNP obtuvo la mayoría en el Parlamento escocés y se anunció el referéndum, los Black rompieron sus antiguos lazos políticos. “Si ha habido alguna vez un momento para afiliarse a un partido, el momento es este”, le dijo el padre a Mhairi. Ella cogió el ordenador y los dos se afiliaron al SNP.
El SNP está borrando a los laboristas del mapa político escocés
La derrota del independentismo en el referéndum del pasado septiembre no ha hecho sino disparar la popularidad del partido perdedor, comandado ahora por Nicola Sturgeon, quien fuera delfín de Alex Salmond, que dimitió para seguir ahora su batalla desde Westminster. Ante el crecimiento del sí en la recta final de aquella campaña, los grandes partidos prometieron más devolución de poderes a Escocia y el SNP, desde entonces, ha sabido explotar el sentimiento de traición. Muchos escoceses no perdonan a los laboristas tres años de campaña codo a codo con los tories.
Por todo ello, el SNP ha cuadruplicado su número de afiliados desde el final del referéndum. Supera hoy los 100.000 miembros (más que la suma del resto de partidos en Escocia), que constituyen una poderosa máquina de hacer campaña, rodada ya en los meses previos a la consulta.
El laborista Jim Sheridan hace campaña en Ferguslie. / L. DERIMAIS
Así se curtió Black, haciendo campaña puerta a puerta por el sí. “Creo que lo que ha pasado en Escocia, y yo soy un ejemplo de eso, es que el referéndum ha forzado a la gente a cuestionarse las cosas”, explica Black. “Nos ha hecho abrir los ojos, mirar a la sociedad y decir: ‘Dios mío, ¿por qué nadie arregla esto?’. Empezamos a conectar los puntos entre los problemas de nuestras vidas y la política. Ha habido un despertar político en la sociedad y es básicamente entre la gente joven. Siempre nos ha desilusionado el hecho de que no importa quién esté en Westminster, porque nada cambia. En estas elecciones la independencia no está encima de la mesa. Aceptamos que Escocia ha elegido seguir siendo parte de la Unión. Nuestra labor, como partido escocés, es hacer que el sistema funcione mejor para nosotros”.
La derrota en el referéndum de septiembre ha dado alas al SNP
El barrio de Ferguslie parece un decorado sacado de la película El show de Truman. El candidato laborista Jim Sheridan, que ha sido diputado desde 2001, presume de que la delincuencia bajó cuando estas viviendas clónicas con pequeños jardines sustituyeron a los bloques de pisos. Las encuestas anuncian que Sheridan perderá su escaño en favor del SNP por un escaso margen, por eso hoy desafía a la lluvia llamando a las puertas de las casas. “En estas elecciones solo hay dos primeros ministros posibles: uno conservador o uno laborista. Esa es la alternativa”, explica a quien le quiera escuchar. “La gente cree que el laborismo les ha decepcionado, que le dio la espalda a la clase trabajadora y se acercó a los poderes económicos y políticos” añade. “Por eso muchos se han ido al SNP. Ed Miliband debería recuperar a esos votantes”.
“Los ‘tories’ son en Escocia el partido más odiado de Occidente”
Sin embargo, a Sheridan le toca hacer campaña puerta a puerta el día en que el periódico local abre a toda página con este titular: “El laborismo ha dado por perdida a Escocia”. Miliband había presentado la víspera el programa electoral del partido, que incluía más guiños a los votantes del centro que al viejo laborismo escocés, y ponía en evidencia a Jim Murphy, líder del partido en Escocia desde diciembre, que prometió que no apoyarían más recortes al norte de la frontera.
Pero en las puertas Sheridan no solo encuentra viejos votantes laboristas desencantados. También le toca explicar a la señora Humphreys, jubilada, que no tendrá que hacer las maletas y marcharse de Escocia —como anuncia que hará si su partido pacta con los independentistas— porque los laboristas han descartado una coalición de Gobierno con el SNP. El equilibrio de mensajes en las puertas escocesas se antoja tan complejo como el desenlace de las propias elecciones.
Una cosa sí parece estar clara. Escocia no quiere un Gobierno conservador. “Los tories en Escocia son el partido político grande más odiado del mundo occidental, así de claro”, explica Robertson. El objetivo, por tanto, es común. La diferencia está en cómo alcanzarlo.
Proyección de voto
• Hay 650 escaños en Cámara de los Comunes, por lo que harían falta 326 para una mayoría de Gobierno (algo menos, en realidad, ya que los diputados del Sinn Féin suelen no tomar posesión de sus puestos). Hay 59 escaños escoceses en Westminster.
• Esta es la estimación de voto para las elecciones generales del próximo 7 de mayo, según un agregador de encuestas de la BBC: Partido Conservador, 34%; Partido Laborista, un 34%; UKIP, el 14%; Partido Liberal Demócrata, un 8%; Verdes, el 6%; Otros (incluido el Partido Nacionalista Escocés, SNP en sus siglas inglesas), 4%.
• Esos votos se traducirían en los siguientes escaños, según la web May2015 a partir de diversas encuestas: Partido Laborista, 276 (18 más que en 2010); Partido Conservador, 268 (39 menos); SNP, 54 (48 más); Liberales demócratas, 26 (31 menos); UKIP, 3 (todos menos); Verdes, 1 (igual resultado); Otros: 22 (uno más).
El último laborista de Glasgow
William Bain es uno de los pocos diputados laboristas que, según las encuestas, podrían conservar su escaño después de las elecciones del 7 de mayo. Se presenta por la circunscripción del noreste de Glasgow. Se trata de la única de la ciudad, que ha sido tradicional feudo laborista, que no caería en manos del SNP.
Bain recibe a EL PAÍS en la oficina de su campaña, donde dos colaboradores introducen cartas personalizadas en sobres para dejar en los buzones. Uno de ellos, apunta Bain, lleva haciendo campaña por los laboristas desde 1945. “Como ve, no todos los votantes se nos van al SNP”, bromea.
Bain destaca la importancia que, en unas elecciones tan ajustadas, van a tener las contiendas locales. “Más que nunca, estas elecciones son 650 [el número de escaños de Westminster] peleas individuales y no una sola batalla nacional”, explica. “Por eso las campañas locales son muy importantes. Un buen candidato local te da un bonus de votos en la circunscripción que puede resultar definitivo. Una mujer me decía el otro día que le gustaba yo, pero también le gustaba el SNP. ¿Por quién acabará votando?”.
Lo que se está viviendo en Escocia, en opinión de Bain, “es un fenómeno que se ve en toda Europa”. “Es lo mismo que sucede con Podemos en España”, añade. “Nuevos partidos que atraen apoyos por su desafío a la política tradicional. Pero en las visitas a las casas también estoy detectando una sensación de que la gente no quiere despertarse el 8 de mayo con un Gobierno tory que podría haber evitado votando a los laboristas. Lo que le digo a la gente es que mire a la historia. La última vez que el segundo partido más votado formó Gobierno fue en 1923, y duró 13 meses. Es decir, para echar a Cameron tiene que haber más diputados laboristas que conservadores, y eso no se consigue votando al SNP”.
Recurriendo a la historia, Bain también cuestiona la creencia de que este siempre ha sido un territorio de su partido. “Hay un mito de que Escocia siempre ha sido laborista”, explica. “Pero no es así. En los últimos 100 años todos los grandes partidos, incluidos los tories, que obtenían la mitad de los votos a mediados de los años cincuenta, han tenido su periodo de gran éxito en Escocia”.
Subscribe to:
Comments (Atom)









