Por qué no hay que esperar un acuerdo entre Rusia y EE UU
28 de febrero de 2017
RUSSIA BEYOND THE HEADLINES
Las relaciones entre ambos países no se basan tanto en la figura del presidente sino en el hecho de que estos dos países poseen los mayores arsenales nucleares del planeta y son capaces de destruirse físicamente el uno al otro. Además, asistimos al nacimiento de un nuevo orden mundial en el que ya no hay grandes superpotencias.
El representante oficial de la Casa Blanca, Sean Spicer, ha vuelto a explicar las intenciones del presidente Trump respecto a Moscú. “Si puede llegar a un acuerdo con Rusia, algo que han intentado las últimas administraciones, lo hará. Y si no puede, no lo hará. Pero lo va a intentar. Y creo que su éxito como empresario y negociador debería verse como una señal optimista en este sentido”.
Las palabras clave en estas declaraciones son: “algo que han intentado las últimas administraciones”. Es decir, no se trata de nuevos enfoques, sino de que Donald Trump posee una mayor cualificación que sus antecesores y conseguirá lo que estos no consiguieron.
Esto no es nada sorprendente. Las expectativas de que Trump cambiará cualitativamente las relaciones entre Washington y Moscú tienen su origen en dos fenómenos. En primer lugar, las declaraciones positivas del aspirante y posteriormente candidato republicano sobre las cualidades de Putin como líder. En segundo lugar, la potente campaña mediática y política que acusaba a Trump de tener opiniones prorrusas y más tarde vínculos directos con el Kremlin e incluso con los servicios de inteligencia rusos.
Sea como sea, estas son circunstancias coyunturales, pero el marco estratégico ruso-estadounidense se define según una base mucho más sólida: el hecho de que estos dos países poseen los mayores arsenales nucleares del planeta y son capaces de destruirse físicamente el uno al otro.