Showing posts with label Moscú. Show all posts
Showing posts with label Moscú. Show all posts

Monday, December 19, 2016

ASESINATO DEL EMBAJADOR RUSO EN ANKARA: OTRO CAPITULO DE LA COMPLEJA RELACION RUSO-TURCA

Hace pocas horas se acallaron los balazos del ex policía turco, el joven Mevlüt Mert Altintas contra el cuerpo del Embajador ruso Andrei Karlov en Ankara, en ocasión de su presentación de la exposición fotográfica "De Kaliningrado a Khamchatka", en pleno centro de la capital. 

En un ejemplo elocuente de una Rusia que hoy ejerce el "soft power" -vende su cultura al mundo-, el profesional de la diplomacia de Moscú, que insólitamente concurrió a inaugurar la muestra, sin escolta alguna, sólo acompañado por un traductor y un asistente, cayó asesinado, siendo el primero de la Rusia postsoviética, y el tercero desde la muerte de Piotr Voykov, el enviado soviético a Polonia, en Varsovia en 1927 y de Aleksandr Griboyedov, un poeta y diplomático muerto en disturbios contra la Embajada rusa en Teherán, la capital de Irán, en el siglo XIX.

Turquie : l'ambassadeur russe tué © Thomas SAINT-CRICQ, Laurence SAUBADU AFP


Resultado de imagen para photos Putin Karlov

El atentado juzgado como "terrorista" por las autoridades más altas de Rusia, entre otras, el propio Presidente Putin y la vocera de la Cancillería, Maria Zajárova, tomó de sorpresa a la Federación aunque no puede decirlo lo mismo para Turquía, que había sufrido ya, varios ataques recientes, tanto de ISIS como de los kurdos. Llama la atención la indefensión ya comentada del propio Embajador, una gran falencia de los aparatos de seguridad rusos que debieron haber estado mucho más atentos a tal vigilancia, en un contexto de tensiones previsibles pero también la propia inacción turca, que no podrá explicar cómo desprotegió a un diplomático de alto rango en pleno centro de Ankara, a pocas cuadras de la Embajada norteamericana.

Todo suena sospechoso en un contexto de relaciones entre Ankara y Moscú, tremendamente irregulares, frágiles y hasta pendulares. El famoso "cuchillo por la espalda" que citó Putin respecto al derribo del avión ruso Sukhoi el 24 de noviembre de 2015, en espacio aéreo sirio por parte de un caza turco, es una constante en el comportamiento turco desde la Guerra de Crimea en el siglo XIX, cuando el Imperio Turco Otomano no dudó en buscar el apoyo de las potencias occidentales como Inglaterra y Francia, para imponerse sobre el Imperio Zarista y el control geopolítico del Mar Negro. En la Primera Guerra Mundial, volvieron a chocar así como en la Guerra Fría, cuando ya en los años cincuenta, Turquía ingresó a la OTAN, para proteger los intereses norteamericanos y antisoviéticos en la región. Tanto Afganistán como Siria, fueron territorios de disputa geoestratégico para norteamericanos y soviéticos y en ambos casos, la República de Turquía, laica pero islamista al fin, se ubicó al lado de Washington por pura "Realpolitik". 

Cuando cayó la URSS, los viejos odios dejaron paso a una relación pragmática aunque sólo por dos décadas. La Federación Rusa llegó a acordar un "modus vivendi" con Ankara por el uso común de los recursos naturales del Mar Caspio, además de proveer ingentes ingresos al PBI turco, gracias al turismo ruso. Incluso, ya en el nuevo milenio, Turquía y Rusia, los dos únicos casos de ex Imperios que decidieron convertirse en Estados-Nación, vivieron trayectorias similares, con el ascenso al poder de dos "hombres-fuertes" (Erdogan y Putin), favorecidos por el "boom de las commodities", al frente de coaliciones heterogéneas, protonacionalistas pero sin rechazar la globalización o la integración con Europa, que no obstante, les negó la puerta abierta a ambos. 

Sin embargo, las viejas tensiones volvieron en ocasión de la guerra civil siria en 2011-2013, básicamente, por dos razones: una, la facciosidad identitaria intraislámica -los turcos sunitas pro wahabitas y Hermandad Musulmana versus los Al-Assad alawitas emparentados con los shiitas- y otra, las antiguas ambiciones imperiales de Ankara contra Siria, rivalizando con la defensa geopolítica de Rusia de su base naval de Tartus, negociada en los setenta con el padre de Bachir Al-Assad, en peligro, considerando la crisis ucraniana y las torpezas de Obama durante la "Primavera Arabe". 

En 2014 y 2015, Putin se cansó de intentar convencer -infructuosamente- a Washington y Bruselas, de que Erdogan no era un socio confiable en la guerra contra el terrorismo porque en Siria, anteponía sus propios intereses geopolíticos de defensa de la oposición armada, incluido ISIS y Al Qaeda a Al Assad y de represalia contra los rebeldes kurdos, que buscan un territorio propio separado de Ankara, pero que insólitamente, se habían erigido en la retaguardia de combate al propio Estado Islámico. Para Rusia, lejos de cualquier nostalgia militar expansionista, era y es clave derrotar a ISIS y salvar al Estado sirio como garante de la paz regional, al contrario del experimento Irak post Saddam Hussein, porque está y estaba en juego su propia lucha integración territorial, contra el secesionista emirato del norte del Cáucaso en el territorio ruso: Chechenia, Daguestán, Ingushetia, Osetia del Norte, Karbardino-Balkaria, la mayor parte de Karacháevo-Cherkessia y la estepa de Nogái.

El derribo del avión ruso hace un año y algunas semanas, tensionó la relación entre Moscú y Ankara al máximo, como en los viejos tiempos, blanqueando la oposición histórica. Putin sancionó con embargos alimentarios y turísticos al país de Erdogan, cuyo alto costo económico, obligó a éste a retroceder y pedir perdón por el trágico incidente. Fiel a sus convicciones, antes vio cómo toda Occidente lo aislaba y condenaba por su especial democracia y situación de DDHH, a propósito del golpe militar de la facción islamista radicalizada -pero insólitamente prooccidental- FETO liderada por Fethullah Gulen, exiliado en Estados Unidos y entonces, el líder del Kremlin, ofendido pero magnánimo, le tendió su mano una vez más, sin rencores. 

Sin caer en el reduccionismo de las hipótesis eurasianistas de un lado (Dugin) y del otro (Perincek), que creen absolutamente posible y deseable un eje Moscú-Ankara, en contra de Washington y Bruselas, pero que no pueden explicar ahora, fenómenos como el de Donald Trump y su predisposición prorrusa y antichina, que les rompe aquel esquematismo contrahegmónico, está claro que estábamos en medio de un acuerdo inédito entre Putin y Erdogan, cuando se produjo el atentado contra el Embajador Karlov. 


Tuesday, April 19, 2016

CUENTA REGRESIVA PARA EL MUNDIAL DE FUTBOL 2018 EN RUSIA

Cómo se prepara Rusia para el Mundial de 2018

Dentro de dos años y medio, las mejores selecciones de fútbol competirán en Rusia por hacerse con la copa del mundo. En estos momentos avanza la construcción de los estadios y de infraestructura en 11 ciudades.
Desde aquel 2 de diciembre de 2010, cuando se anunció que Rusia era la elegida como sede del Mundial de 2018, han cambiado muchas cosas tanto en el país como en la propia FIFA. Han ocurrido cosas que entonces parecían del reino de la fantasía. Con todo, Rusia continúa preparándose a conciencia de cara al Mundial, para el que quedan algo más de dos años.
La victoria de Rusia y Qatar en diciembre de 2010 fue el punto de partida para multitud de problemas en la FIFA.
Las acusaciones al comité ejecutivo crecieron como una bola de nieve y a día de hoy la organización no goza de la confianza de todo el mundo. Rusia debe preparase para albergar el campeonato mientras el fútbol mundial atraviesa una difícil situación. Por el momento, los escándalos no han obstaculizado los preparativos. Pero hay que reconocer que durante este año se pondrán en claro muchas cosas.

A nivel deportivo


En estos últimos cinco años también la propia selección de fútbol de Rusia ha cambiado hasta lo irreconocible. En la fase de clasificación de la Eurocopa de 2012  se encontraba en su punto álgido. Rusia se presentó con un nuevo entrenador, Dick Advokaat. Andréi Arshavin era el capitán de la selección y Alexander Kerzhakov y Pável Pogrebniak, los goleadores.
No tiene sentido enumerar detalladamente todo lo que ha ocurrido con el primer equipo en esos cinco años. Nos limitaremos a decir que lo bueno ha escaseado. De la mano de Advokaat, la selección entró en la Eurocopa 2012 con opciones de pelear por los puestos más altos, pero se hundió en el grupo más débil del torneo. Idénticos pasos siguió el sucesor del holandés, el italiano Fabio Capello, que llevó el equipo al Mundial de Brasil de 2014, y después se hundió estrepitosamente en el grupo de los belgas, los argelinos y los coreanos.
A diferencia de Advokaat, al italiano también se le recuerda en Rusia por un sonado escándalo en torno a su contrato. Cuando se celebró el Mundial de 2014, Capello era uno de los técnicos que más cobrarba del mundo. La Unión del Fútbol de Rusia, que en su momento aceptó las condiciones del italiano, finalmente no pudo encontrar dinero para pagar los honorarios de la celebridad, y el contrato acabó rescindiéndose.
Actualmente dirige la selección el primer entrenador del CSKA, Leonid Slutski, el primer ruso en ocupar este cargo desde 2006. Sus inicios fueron convincentes; sacó a la selección de la crisis para llevarla directamente hacia la Eurocopa. La auténtica revelación fue el delantero del Zenit, Artiom Dziuba, que anotó ocho goles de golpe. Se espera que Slutski no siga los pasos de sus dos predecesores.

Unas Olimpíadas para 11 ciudades

La construcción de estadios simboliza el rutinario trabajo que suele llevarse a cabo antes de un mundial. Los partidos deberán celebrarse en 12 estadios de 11 ciudades de Rusia.
Tres de ellos ya estaban construidos (Lúzhnikí, Spartak y Kazán Arena), aunque en realidad solo uno de podría acoger un partido hoy mismo, el Spartak, que tiene capacidad para 45.000 espectadores, la misma que el Kazán Arena. El Fisht de Sochi, el estadio principal de los Juegos de Invierno de 2014 (que también tiene 45.000 localidades), todavía no está a punto para el fútbol. Actualmente se están desmontando las instalaciones que se utilizaron durante los Juegos Olímpicos y se está habilitando el campo de fútbol.
Otros dos estadios se están reconstruyendo. El principal campo de Rusia, Luzhnikí, donde se disputará la final del Mundial 2018, se clausuró en otoño de 2013. Se aumentará el aforo del estadio hasta las 80.000 localidades y se remodelarán las gradas, que se acercarán al terreno de juego. Las obras avanzan a ritmo acelerado. Actualmente este complejo es una construcción de proporciones épicas y, si bien a los constructores les queda poco tiempo, muy pronto podremos ver, en pleno corazón de Moscú, un nuevo estadio de fútbol ultramoderno.
El estadio de Ekaterimburgo (la capital de la región de los Urales, que separa Europa de Asia, a 1.800 km de Moscú) se ampliará hasta las 35.000 localidades. Igual que en el caso del estadio Luzhnikí, en la reconstrucción del de Ekaterimburgo los constructores conservarán el aspecto histórico de las edificaciones, que se erigieron durante la década de los años cincuenta.
En cinco ciudades se están construyendo estadios de 45.000 localidades: Nizhni Nóvgorod (a 420 km de Moscú), Samara (a orillas del Volga, a 1000 km de Moscú), Volgogrado (a 900 km de Moscú), Rostov en el Don (la ciudad más grande del sur de Rusia, a 1000 km de Moscú) y Saransk (la capital de la República de Mordovia, a 600 km de Moscú).
En Kaliningrado (la ciudad más occidental de la parte de Rusia que da al mar Báltico) se han demorado más, los trabajos han empezado con retraso, aunque el plazo de entrega de todos los estadios termina en mayo de 2017.
Los estadios serán, seguramente, lo más importante que quede en Rusia tras el Mundial. Resulta paradójico que parte de ellos no se vayan a usar para la competición de clubes nacional, ya que en algunas de estas ciudades no hay ni siquiera club de fútbol. No obstante, los estadios no son ni de lejos lo único que ganarán las regiones cuando termine el Mundial.
En Samara, por ejemplo, se podrán resolver una serie de problemas relacionados con el transporte. Se reconstruirá y se modernizará la principal arteria urbana, la autopista Moskóvskoe. Esta ciudad se dotará de nuevos autobuses y tranvías, algo que ha alegrado especialmente a las autoridades locales y los habitantes. 

La mitad de las ciudades se dotará  de nuevas terminales en los aeropuertos. En Rostov en el Don se construirán las primeras “puertas aéreas” tras la desintegración de la Unión Soviética, que se erigirán directamente sobre un descampado. La moderna terminal Kurúmoch de Samara ya hace un año que entró en funcionamiento, mientras que Moscú, San Petersburgo, Kazán, Sochi y Ekaterimburgo no necesitan reconstrucción alguna porque allí todo funciona como es debido.



Sin embargo, a raíz de los atentados de París y Bélgica, las autoridades rusas han contemplado aumentar las medidas de seguridad en las instalaciones del Mundial. En particular, el Gobierno ha propuesto incluir estructuras a prueba de explosiones en la lista de las instalaciones temporales del mundial.



Los habitantes de Sochi y Vladivostok, ciudad que hace tres años acogió la cumbre de la APEC, pueden afirmar que los grandes eventos son capaces de cambiar el modo de vida de toda una ciudad. Si bien en menor medida, eso es lo que ocurrirá en el 2018: se construirán nuevos estadios y aeropuertos, se repararán carreteras y estaciones, se conquistarán territorios... Queda muy poco tiempo y, a un año del Mundial, Rusia también acogerá la Copa Confederaciones. No habrá tiempo ni para echar la vista atrás.

Monday, September 28, 2015

PUTIN Y OBAMA EN UNA HISTORICA ASAMBLEA DE LA ONU

Obama y Putin trasladan su pulso por Siria a la ONU

El presidente de EE UU acepta cooperar con el ruso, que pide una coalición contra los yihadistas comparable a la que derrotó a Hitler

 diario el pais, madrid, Nueva York 28 SEP 2015


OTROS LINKS RELACIONADOS, DE TU INTERES:

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, trasladan este lunes su rivalidad a la sede de la ONU, en Nueva York. En sendos discursos ante la Asamblea General de la organización internacional Obama y Putin abordaron la guerra civil en Siria, que ha dejado más de 200.000 muertos y unos cuatro millones de refugiados. Ambos tiene previsto reunirse por la tarde.
El activismo militar y diplomático de Rusia en días recientes descoloca a la Administración Obama, paralizada entre la lucha contra los yihadistas del Estado Islámico (EI) y la oposición al régimen de Bachar el Asad, a quien EE UU atribuye el principio de la guerra.
“Estados Unidos  está dispuesto a trabajar con cualquier nación, incluidas Rusia e Irán, para resolver el conflicto", dijo Obama ante la Asamblea General.  “Pero no puede haber, después de tanta sangre y matanzas, un retorno al statu quo previo a la guerra”. El presidente de EE UU dijo que, por realismo, habrá que aceptar compromisos, pero también una transición hacia un gobierno en Siria sin El Asad.
"Creemos que es un error enorme negarse a cooperar con el gobierno sirio y sus fuerzas armadas que luchan contra el terrorismo con valentía, cara a cara", dijo el presidente ruso.En su discurso ante la Asamblea General, Putin elogió la lucha de las fuerzas sirias contra el EI, reprochó a EE UU que haya armado a grupos rebeldes y se presentó como el hacedor de una coalición internacional para reforzar al gobierno sirio y derrotar a los yihadistas. Esta coalición, que Putin comparó con la que EE UU y la URSS de Stalin lideraron contra Hitler, puede entrar en competición con la que ya lidera EE UU desde hace un año.
Hacía dos años que Obama y Putin no mantienen una reunión formal y casi uno que no se cruzaban en un encuentro internacional.El conflicto en Ucrania, entre acusaciones mutuas de injerencia, y laanexión de la provincia ucrania de Crimea por parte de Rusia en 2014, enfrió la relación entre ambos líderes. Obama intentó aislar a Putin y, con sus socios europeos, impuso sanciones económicas. Siria ofrece a Rusia la oportunidad de tener un papel relevante en Oriente Próximo ante la parálisis de EE UU y la UE en Siria.
Rusia ha enviado tropas y aviones a Siria. Este fin de semana, alcanzó un acuerdo con Irak, Irán y Siria para compartir información en la guerra contra el EI. El intervencionismo ruso coincide con la llegada diaria a Europa de decenas de miles de refugiados procedentes de países en conflicto, entre ellos Siria e Irak, ocupados parcialmente por los yihadistas. 
El acuerdo de las potencias de la ONU sobre el programa nuclear de Irán —aliado, como Rusia, de El Asad— permite, sobre el papel, acelerar la cooperación contra el EI, objetivo común de estadounidenses, rusos e iraníes, pero en Washington y Moscú discrepan en el diagnóstico sobre las causas de la guerra civil, y sus soluciones.
Obama quiere usar su reunión con Putin para “entender” cómo la mayor implicación de Rusia en Siria servirá para resolver el conflicto. EE UU, que lleva un año bombardeando posiciones islamistas, cree que la brutalidad del régimen de El Asad ha alimentado a los islamistas violentos y que, por tanto, no hay solución a la guerra sin una transición política que, a largo plazo, desplace a El Asad del poder.
Rusia discrepa. Sostiene que, para derrotar al Estado Islámico, es necesario aliarse con el régimen de El Asad.
La estrategia de Obama, además de los bombardeos contra el EI en Siria e Irak, ha consistido en un plan para entrenar y armar a grupos de rebeldes opuestos a El Asad y a los yihadistas. El plan ha fracasado. Contemplaba entrenar a más de 5.000 milicianos. Sólo unas decenas han entrado en combate, según el Pentágono.
Cuando estalló la guerra, en 2011, EE UU exigía la marcha de El Asad. Dos años después, Obama estuvo a punto de ordenar una intervención contra el dictador sirio. A última hora, suspendió el ataque. Los avances del EI forzaron un cambio de estrategia y convirtieron a El Asad en un aliado de facto de EE UU contra los islamistas. Ahora la Administración Obama admite que pueda tener un papel durante la transición.
El encuentro con Obama saca a Putin del ostracismo en el que el presidente de EE UU ha intentado colocarlo desde la secesión de Crimea y lo coloca en el centro de todas las conversaciones esta semana en Nueva York.
Hacía años que la Asamblea General de la ONU —el cónclave que reúne cada septiembre a los representantes de más de 140 países— no congregaba a tantos líderes. Entre ellos, el presidente iraní Hasan Rohaní; el chino Xi Jinping; Putin, que hacía diez años que no hablaba ante la asamblea; y el cubano Raúl Castro, que nunca había asistido y prevé reunirse con Obama el martes.

Monday, July 6, 2015

GRECIA: AHORA QUE?


El rotundo triunfo ayer del "No" a la propuesta del Eurogrupo en el referéndum convocado por el Premier Alexis Tsipras la semana pasada, para forzar una nueva y diferente negociación con alemanes y cía, puede tener múltiples lecturas. Por un lado, puede ser mirado en términos morales y nostalgiosos de un mundo que ya no existe, como un "triunfo de la dignidad y la soberanía griega en un contexto de historia democrática milenaria" o, en términos más idealistas pero modernos, como "una reivindicación contra el imperialismo financiero de Bruselas y Berlín". Desde otro ángulo, el económico, más duro, como una especie de nueva extorsión a la que somete Alexis Tsipras a Alemania y el resto del Eurogrupo, yendo mañana a Bruselas a negociar ya ahora con el respaldo de la mayoría de los griegos, forzando un "sí" a las exigencias helénicas. En el medio de ello, puede interpretarse la eyección de Varoufakis del Ministerio de Finanzas y su reemplazo por Tsakalotos, un profesional formado en la cuna europea más rancia, como una señal más de aquella jugada. En cualquiera de los dos casos, la elite griega -y por consiguiente su pueblo-, pueden estar realimentando una fantasía innecesaria, que les hará perder mucho más tiempo del perdido ya y dificultándoles la salida tan deseada a la crisis.
Ocurre que Grecia está encerrada en su propio laberinto. Más allá de imaginar también una posible ayuda rusa en caso de salir del euro, o de la posibilidad de un contagio masivo a Europa, sobre todo, la meridional y la del este, las regiones más vulnerables, que los consuele y aumente su valoración ante Bruselas, resulta claro que nada de ello, les evitará la corrección necesaria que deben afrontar. Si Grecia pretende ser viable económica, política y socialmente, en el futuro, deberá realizar un fenomenal ajuste, con o sin Bruselas, con o sin Moscú, con o sin euro. Además, deberá hacerlo sin paracaídas: no hay soja, no hay gas, no hay petróleo, apenas turismo -y europeo, con euros-. Entonces, cualquier fantasía que ellos imaginen o les hagan imaginar al resto del mundo, excepto los duros banqueros y tecnócratas europeos, que precisamente han pecado de demasiado blandos en el pasado con Grecia, será sólo eso: ficción. 
No descarto que mañana se reanude un nuevo ciclo de la negociación con Bruselas, que Francia insista en convencer a Alemania para que ceda y Atenas, una vez más (la enésima) intente salirse con la suya, mientras en el Kremlin haya alguien que persista en disfrutar de este trance que viven sus vecinos -aunque al mismo tiempo, quiera desligarse de cualquier compromiso futuro con un quebrado como Grecia-. Pero también Tsipras debe ser conciente que el reloj corre en su contra. Cada día que pase y cada semana que transcurra, el pueblo griego sigue afrontando su ajuste en cuotas: privaciones, escasez, cadena de pagos rota, dificultades para pagar sueldos o pensiones, etc. Cabe interrogarse sobre la "dignidad" de dicho proceso silencioso pero inexorable. 
Todo ello tal vez lo obligue a sentarse, aceptar, autocondicionarse, comunicar el sentido de dicho sacrificio y seguir en Europa y el euro, con el "No" de ayer tan simbólico como el "No" griego a Mussolini y Hitler -Atenas fue ocupada-. Pero tampoco puede descartarse que Berlín no ceda y deje caer a Grecia en su propia telaraña. Allí Tsipras deberá responsabilizarse ante su pueblo que ayer festejaba el respeto de su "dignidad". Deberá oficializar que volvió de Bruselas con las manos vacías, que Grecia está librada a su suerte y aún volviendo a la soberanía del dracma, no podrá evitar el drama de un ajuste mayor aún, ya sin red de contención alguna.

Thursday, June 25, 2015

UNA FORMA DE ACERCAR A MOSCU CON BRUSELAS?

Una nueva estrategia europea para acercarse a Moscú

Un informe aboga por lograr un espacio de seguridad compartido



“La UE debe aprender a negociar con Rusia tal y como es, no como le gustaría que fuera”. Esta es una de las ideas centrales del informe Una Rusia más europea para una Europa más segura, elaborado por la Fundación Alternativas. El documento formula “propuestas para una nueva estrategia de la Unión Europea hacia Rusia” y será presentado este jueves en Madrid por sus autores, un grupo de 17 personas coordinado por el profesor Javier Morales.
El conflicto en Ucrania, origen del mayor deterioro en las relaciones entre Occidente y Rusia desde el fin de la Guerra Fría, es “un inaceptable foco de inestabilidad para la UE” y exige “renovar la estrategia europea hacia Rusia”, señala el documento. La nueva estrategia debe responder a “intereses y valores” de la UE y evitar que se repitan “los errores cometidos” por esta entidad en la crisis en Ucrania. La UE, opina, no supo anticipar las reacciones de Moscú a su política de vecindad y no tuvo en cuenta el resurgimiento internacional de Rusia ni las concepciones rusas de sus intereses de seguridad.
El documento aboga por “aceptar a Moscú como una gran potencia con la que es necesario trabajar para construir un espacio de seguridad compartido” y rechaza “la Guerra Fría basada en la contención”. Los desacuerdos “no deben bloquear la cooperación frente a las amenazas compartidas por los países occidentales y Rusia: por ejemplo, el terrorismo internacional o la inestabilidad en Oriente Medio”, sentencia.
El documento aplica la “resolución negociada del conflicto en Ucrania” sólo al este de ese país, mediante el pleno cumplimiento de los acuerdos de Minsk, el foro negociador formado por Alemania, Francia, Rusia y Ucrania bajo los auspicios de la OSCE. A la península de Crimea, anexionada por Rusia en marzo de 2014, la da prácticamente por perdida. “La anexión de Crimea como república dentro de la Federación Rusa, ilegal desde el punto de vista del derecho internacional, parece sin embargo un hecho de difícil vuelta atrás”, afirma el informe. “Aunque la UE continúe sosteniendo la soberanía ucrania sobre este territorio, debe desvincular este contencioso del conflicto armado en las regiones del Donbás, para evitar bloqueos que impidan avanzar en una resolución negociada de este último problema, donde todavía es posible el acuerdo”, señala. El logro de acuerdos con Rusia “de forma pragmática” debería conducir “gradualmente” a “crear la confianza necesaria para un acercamiento en el ámbito de los valores”, que, de producirse, será a “largo plazo”, vaticina.Cuatro son los pilares de la estrategia propuesta: la solución negociada del conflicto en Ucrania; el diálogo paneuropeo y de seguridad global; el reforzamiento de la asociación económica y comercial, y más conocimiento entre las sociedades. En 26 páginas, el documento explora vías para evitar que Rusia se aleje de Europa en dirección a otros socios como China y los países BRICS y para mantener los vínculos entre una UE, internamente dividida en sus percepciones hacia Moscú, y una Rusia que “basa su política exterior en un concepto tradicional de la soberanía y el interés nacional” y que “considera principios como la democracia y los derechos humanos como una mera justificación para la injerencia de las grandes potencias en los asuntos internos de terceros países”.

En todo caso, “una Rusia aislada será menos dialogante y más agresiva, ya que optará por buscar socios alternativos en otros continentes —China o los demás BRICS— en lugar de restaurar sus relaciones con el resto de Europa”, argumenta el texto. La negación del “carácter europeo de Rusia” y de “su legitimidad para participar en las decisiones políticas que afectan a todo el continente” sólo consigue reforzar los argumentos del nacionalismo radical ruso llamado “euroasianismo” basados en la incompatibilidad entre su cultura y la occidental”, sostiene.
El informe se manifiesta a favor de una gradual abolición de las sanciones a medida que se progrese en la aplicación de los acuerdos de Minsk (para los que subraya que no hay alternativa). También considera que la escalada de sanciones perjudica a todos. España, afirma, pierde unos 330-360 millones de euros anuales debido a las contrasanciones rusas a los productos agroalimentarios.
Constatando el carácter “esencial” de Rusia para garantizar el suministro energético europeo (otras fuentes son “más caras”), el informe propone, no obstante, diversificar el abastecimiento para evitar que ninguno de los miembros de la UE “dependa excesivamente del gas ruso”. De ahí que apoye el proyecto de gasoducto Southern Gas Corridor, desde Azerbaiyán a la UE (evitando a Rusia) e incorporando a otros productores como Turkmenistán. El documento propone una política europea de vecindad más flexible y coordinada con Moscú, un diálogo institucional entre la UE y la Unión Económica Euroasiática así como entre la OTAN y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva como medida para asentar la confianza.
La UE “carece de los medios y la legitimidad” para imponer una transformación del régimen político ruso, más allá de “apoyar a la sociedad civil” para que decida libremente el modelo de convivencia que desea. Los autores del informe subrayan los errores europeos y muestran gran delicadeza ante las susceptibilidades rusas, haciendo encaje de bolillos al establecer las relaciones causales entre los acontecimientos que llevaron a la crisis de Ucrania.
Desde el punto de vista del informe, la “implicación militar” de Rusia fue reactiva y un “último recurso” en respuesta a lo que ellos (los rusos) entendían como una amenaza a sus intereses vitales: el cambio político revolucionario surgido del Euromaidán, cuyos dirigentes consideraban a Rusia como el principal enemigo”. Los “grupos ultra nacionalistas minoritarios” tuvieron un “protagonismo inadmisible” en el Euromaidán, opina el documento, que se refiere al “derrocamiento inconstitucional” del presidente Yanukóvich, “aceptado y apoyado por EE UU y la UE”, pero no menciona la huida de Víctor Yanukóvich ni la responsabilidad de éste en la escalada de la violencia y la gestión de la crisis. En lo que se refiere a las responsabilidades de la UE y de Rusia, el documento opina, sin embargo, que éstas no son “equiparables”, pues la UE y Estados miembros apoyan a Ucrania “con medios diplomáticos, ayuda económica y material militar no letal, mientras el Kremlin “ha utilizado también la intervención militar directa y el suministro de armamento al bando prorruso”.

Tuesday, April 21, 2015

UNA NUEVA FASE DEL VINCULO RUSO-ARGENTINO Y LA VISITA DE CRISTINA KIRCHNER A MOSCU


 
Pocos saben que la relación entre rusos y argentinos, a nivel estatal, se remonta al 22 de octubre de 1885, cuando aquellos eran gobernados en etapas no democráticas, la de los Zares del viejo Imperio y la denominada "Generación del Ochenta", en la república oligárquica, respectivamente. También se ignora que dicha relación, sólo fue interrumpida entre la Revolución de Octubre de 1918 y el año de asunción del peronismo, en el contexto del no reconocimiento internacional de la URSS. No se conoce tampoco que entre Perón -juzgado muchas veces, unilateralmente como "fascista"- y Stalin, existió una estrecha relación personal, que incluyó la donación de la casa-embajada argentina en Moscú; que la familia sanjuanina Bravo (bloquista y colaboradora del Proceso militar) prácticamente hegemonizó dicha embajada y que, en Argentina, existe una diáspora de más de 200.000 rusos o descendientes de rusos, sobre todo, habitantes de la ciudad de Buenos Aires y algunos lugares puntuales del interior del país, como en Misiones, Entre Ríos, Rosario y Mar del Plata, entre otras. Dentro de esa diáspora, hay numerosos descendientes de aristócratas connotados, emigrados de la época de los Zares, ya en el inicio del proceso revolucionario. Esto nos hace reflexionar de cuán cerca se sienten estos dos países, por alguna razón oculta, aunque estén en los dos extremos del mundo y con culturas aparentemente tan disímiles, aunque ambos tengan un común denominador: la prevalencia de la pasión y la emoción.

 
Para demostrar que el viaje de Cristina a Moscú, no es casual y tampoco debe ideologizarse o exagerarse en su dimensión geopolítica, la relación comercial histórica también tiene sus aditamentos especiales. Por ejemplo, nunca fue tan elevada como durante los años ochenta antes y durante la Perestroika gorbachoviana, todo ello marcado por un hito previo. En ocasión del embargo alimenticio y boicot deportivo de Occidente  a las Olimpíadas de Moscú en 1980, por la invasión de la URSS a Afganistán, el gobierno militar argentino, supuestamente anticomunista, liderado por el propio Martínez de Hoz y la Sociedad Rural, vieron la oportunidad de sortear el bloqueo y proveyeron de cereales a la URSS de Brezhnev. Obviamente, dicho desaire sería muy castigado un bienio más tarde en Malvinas, para sorpresa de los propios militares argentinos, pero el beneficio comercial en divisas y el buen recuerdo todavía hoy entre los rusos por el gran gesto argentino, compensaron aquella reprimenda. También el menemismo colaboró con envíos de aceites de una gran fábrica cordobesa, al yeltsinismo, en pleno caos postsoviético. Hoy, la balanza comercial vuelve a remontar vuelo, llegando hasta los 2.500 millones de dólares, un poco más cerca de aquellos volúmenes récord de los ochenta, pero aún hay muchas posibilidades de evolución en ascenso, porque los argentinos podemos venderles a los rusos, más carne, frutas y lácteos y ellos a nosotros, más productos industrializados además de energía y por supuesto, inversiones en petróleo, gas y centrales nucleares.
 

En materia cultural, se abre también un gran abanico de posibilidades. En turismo, seguramente, muchos argentinos viajarán a las lejanas tierras rusas, en la Copa del Mundo 2018 para ver a Messi y su Selección subcampeona y los rusos se desvivirán por los encantos de Buenos Aires, las Cataratas del Iguazú y las bodegas mendocinas. Cada vez más estudiantes universitarios intercambian entre los dos países, motivados por la curiosidad y la excentricidad de ambas culturas. El tango, la danza, el ajedrez, el citado fútbol, el tenis y hasta el boxeo, como quedó demostrado el último fin de semana, son actividades que nos relacionan de una u otra forma. El hermanamiento de algunas ciudades ya es realidad y hasta a nivel político, la Legislatura de Buenos Aires y algunas Universidades nacionales, han recibido estos años, a delegaciones rusas como cada vez más autoridades argentinas han imitado el derrotero de Alfonsín en 1986, Menem en los noventa y Cristina, ahora. La llegada de la señal televisiva RT a suelo argentino, también contribuye al "soft power" ruso y acrecentar el conocimiento mutuo de ambas culturas.
 
El vínculo entre ambos países se acrecienta y aumentará más aún con los años. Parte de nuestra dirigencia política y lo que es más preocupante, los asesores de política exterior y funcionarios de Cancillería, tienden a ideologizar equivocadamente el vínculo. Gente cercana a Massa, Macri y los radicales, el 80 % de los pocos rusólogos con los que cuenta el país además de gran parte del establishment norteamericano, tradicionalmente rusofóbico,  creen que el kirchnerismo y el putinismo, son aliados políticos estratégicos porque tienen una misma concepción del poder y del mundo, siendo autocráticos y revisionistas del poder mundial. Tienen lamentablemente, una visión apegada a la Guerra Fría y no se percatan que el mundo cambió y seguirá cambiando. Pero del otro lado, el oficialista, incluyendo a la propia Cristina, también se equivocan, como antes los militares argentinos y no pocos gobiernos, que creen que pueden usar al mundo, para sus propios intereses. En la Casa Rosada y en la Cancillería, se piensa que Argentina debe fortalecer su vínculo con Rusia, porque ésta al igual que China, pretenden revisar o reformular el orden internacional, forjando una alianza contrahegemónica que desafíe el poder norteamericano y nuestro país debe estar allí, para enojar a Obama. Putin no lo ve de la misma manera: sabe que Rusia debe priorizar su desarrollo interno y abandonar viejas nostalgias imperiales contraproducentes. En ese contexto, Argentina y toda América Latina, es percibida como socia estratégica por los factores antes citados: alimentos, energía, infraestructura y cultura, mucho más en estos momentos de tensión absurda con Occidente, a raíz del conflicto civil ucraniano, en el que Rusia no ha pretendido inmiscuirse de manera directa.

En el único punto, que tal vez haya que prestar especial cuidado y no se lo tiene en cuenta paradójicamente, lo cual no sorprende en un país como el nuestro, donde todo se discute superficialmente, es en el alcance, profundidad y consistencia de los acuerdos formulados con países como China y Rusia, muchas veces, opacos, demasiados sesgados en favor de sus intereses y no de los nuestros, con hipotecas a futuro que no se alcanzan hoy a vislumbrar, en materia de tierras, medio ambiente, defensa, etc. Pero ése no es un problema que atañe a rusos y chinos, que buscan en este mundo, su propia conveniencia, sino a nuestras dirigencias y es una exigencia que debiéramos formularles a ellas, y no a elites ajenas, antes de que sea tarde para las generaciones venideras.  
 
 

Friday, February 27, 2015

LIDER RUSO OPOSITOR ASESINADO EN LAS NARICES DEL KREMLIN




Boris Nemtsov, 55 años, en algún momento, uno de los "delfines" liberales-socialdemócratas de Yeltsin, fue asesinado de cuatro tiros desde un auto blanco que huyó a pleno atardecer de Moscú, en uno de los puentes, enfrente del propio Kremlin. Como gobernador de Nizhny-Nóvgorod entre 1991 y 1997, fue el primer gobernante local ruso en licitar de manera privada, parcelas de campo. Feroz opositor de Putin, fundó su partido, Unión de Fuerzas de Derecha (UDF), siendo diputado hasta el 2003. En 2012, fundó un nuevo partido opositor, el RPR, el Partido Republicano de Rusia.





Thursday, December 18, 2014

LAS SEÑALES POLITICAS DE PUTIN ANTE LA CRISIS DEL RUBLO

Putin acaba de hablar con la prensa nacional e internacional, en el contexto de una de las semanas más difíciles de los últimos años, tras varios meses, más que preocupantes. Hubo intensidad a lo largo de todo este 2014 que culmina, para los rusos a propósito de la crisis ucraniana que rozó al país y que para no pocos, asoma, como el verdadero responsable, teniendo en cuenta su pésima reputación imperialista con sus vecinos, pero desde hace días, esa turbulencia se multiplicó por diez, en ocasión de la baja del precio del petróleo y la caída del rublo, a raíz de la desconfianza de los mercados. A pesar de todo ello, el líder ruso ha mostrado tranquilidad en su postura y su discurso ante 1.300 periodistas. Sabe que su acceso al poder y su consolidación a lo largo de estos largos 14 años, pero sobre todo, su propio futuro y el de Rusia, inextricablemente ligados, dependen de cuán firme aparezca ante las presiones, las externas, la de los antiguos rivales que parecen persistir aunque ya no lo sean, pero también los internos, siempre agazapados, algunos lobbies, pero también sectores políticos, como los nacionalistas y los comunistas, que lo han apoyado a regañadientes hasta aquí, pero que seguramente lo abandonarán, cuando se generen las condiciones para una tormenta perfecta, como las de estas horas. Rusia ya ha vivido crisis semejantes a la actual, en el '92 y en el '98 y a diferencia de aquéllas, la inflación todavía no ha escalado aunque lo hará en las pròximas semanas. El apoyo sostenido y sistemático de Putin a la gestión de Nabiullina en el Banco Central de Rusia, será decisivo, para testimoniar la dureza del gobierno frente al ataque de los mercados, que seguirán apostando contra el rublo, a pesar de toda suba eventual de la Bolsa de Moscú. Luego, deberá ser consecuente con su discurso de hoy. Reconcentrar fuerzas en el frente interno, controlar el gasto, vender activos y diversificar la economía y el comercio exterior, es decir, intensificar todo lo que se postergó en estos años, cuando se disfrutó de las mieles siempre transitorias del boom petrolero. Así, Rusia podrá salir de sus crisis en dos años, como dijo el líder del Kremlin o tal vez, menos. Pero si lleva adelante las reformas estructurales que demoró hasta hoy, Putin podrá llevar a Rusia, al sitial donde merece, en términos económicos y de la calidad de vida de sus habitantes. Esa será la mejor manera de demostrarles a los mercados, cuán equivocados están con la Federación y a Washington y Berlín, que sus sanciones y conspiraciones, no harán mover a Rusia de sus líneas rojas. 

View image on Twitter