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Tuesday, May 7, 2024

LA GIRA DE XI-JINPING POR EUROPA

Xi Jinping en Francia, Hungría y Serbia: 10 claves para explicar un viaje sorprendente

POR PHILLIPE LE CORRE, LE GRAND CONTINENT, 7 de mayo de 2024.
1 – La China de Xi y la Unión Europea: una relación que necesita reparación Para entender el contexto general de la relación entre China y la Unión, debemos remontarnos al periodo prepandémico. Aunque el régimen centró gran parte de su atención en sí mismo desde principios de 2020 y en la pandemia de Covid, 2019 había sido especialmente significativo desde el punto de vista de la relación con Europa. En primer lugar, Xi Jinping viajó a Francia, donde se reunió con el presidente Macron, la canciller Merkel y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, juntos, lo que ya era de por sí una novedad importante. Pero también había estado en Italia para firmar un Memorandum of Understanding (MOU) con el entonces gobierno italiano sobre las Nuevas Rutas de la Seda, que hace unos meses el gobierno de Meloni decidió oficial —y discretamente— no renovar. El año 2019 es doblemente decisivo en este sentido: es cuando Europa decide establecer una política hacia China y trazar los inicios de una estrategia1 que califique la relación con Pekín a través del tríptico socio, competidor económico, rival sistémico. Para la Unión, esta línea de pensamiento fue un factor estructurante durante los años de la pandemia y, a pesar del acercamiento de Pekín con Italia, esta secuencia puede considerarse a posteriori como un momento de unidad europea. Por parte china, en cambio, la visita conjunta a Macron y Merkel —la única hasta la fecha que ha reunido a Xi y a los líderes de las dos mayores economías de la Unión— no produjo los efectos esperados. Todo cambia a partir de 2020. China, que inicialmente había pensado que podría restar importancia a la pandemia, cierra sus fronteras durante casi tres años y corta los vínculos no digitales con la mayoría de los líderes y países del mundo. Esta estrategia tuvo un efecto muy negativo en la imagen de China, sobre todo en Europa. Tanto más cuanto que vino acompañada de una campaña de propaganda y desinformación que, en última instancia, resultó contraproducente. Desde el punto de vista de China, los últimos cinco años han sido muy importantes precisamente por esa larga pausa y porque la agenda se volvió a centrar inmediatamente en la guerra de Ucrania con la visita de Putin en febrero de 2022 y el apoyo tácito de China a la invasión rusa. 
 
2 – El pivote 2020: el fin de la luna de miel Desde el punto de vista de la relación con la Unión, es como si esos cinco años hubieran contado el doble o el triple del lado chino: se pasó de una luna de miel entre Occidente —sobre todo las empresas europeas y occidentales en general, pero también un cierto número de gobiernos occidentales que en última instancia se beneficiaron de esta relación— y China, a una situación mucho más frágil. Conviene recordar que, en aquel momento, muchos países de Europa del Este, Escandinavia, Italia y Grecia, donde se encuentra una enorme inversión china en el puerto del Pireo, estaban directamente en el punto de mira económico de Pekín. Incluso Alemania es un imán para los inversores chinos, que adquirieron una de las principales empresas de robótica del mundo, Kuka, en 2016. Y los líderes europeos están tomando nota. En este sentido, 2019, y más aún 2020, será la culminación de un proceso de varios años en el que se están poniendo en marcha herramientas para defender a Europa de injerencias e inversiones chinas en sectores sensibles como la tecnología y las infraestructuras. Durante mucho tiempo, China creyó en la estrategia de la «luna de miel» con Europa. Ya en 2004 consideraba positiva la gran ampliación del mercado común europeo, sin duda porque ya intuía que la multipolaridad le daría un nuevo y poderoso interlocutor en el mundo occidental: la Unión Europea ampliada. En 2015, durante su visita al Reino Unido, Xi Jinping —que no es alguien que se exprese muy a menudo sobre la situación interna de los países— dijo explícitamente que prefería un Reino Unido fuerte en una Europa fuerte. Esto dice mucho sobre el interés de China por Europa y el hecho de que esa Unión de 28, y ahora de 27, cuente como contrapeso a Estados Unidos, y como mercado para los productos chinos. Cuando se lanzaron las «Nuevas Rutas de la Seda» en 2013, su objetivo era muy claramente utilizar la sobrecapacidad china en materiales como el aluminio y el acero para construir infraestructura, con Europa en sentido amplio —Portugal, Alemania, Reino Unido, Grecia— como principal destino final… En una frase eficaz, el objetivo estratégico planteado durante la visita de Xi a París sería invertir la relación para que China «trate a Europa como un socio y no como un cliente». Frente a este «despertar de la ingenuidad» europeo mediante la introducción de una serie de mecanismos de defensa en el marco de la Comisión von der Leyen, y en particular de la DG TRADE, China da muestras de incomprensión, fingida o no. La gira europea de Xi, que comenzó en la mañana del lunes 6 de mayo, pondrá sin duda el dedo en la llaga de estas numerosas ambigüedades e intentará poner fin al «diálogo de sordos», según la expresión utilizada por Josep Borrell tras la Cumbre China-Unión Europea de 2022. En este contexto, la cuestión de las relaciones franco-chinas es un tema en sí mismo. 
 

Sunday, April 29, 2018

MIENTRAS MACRON SEDUCE A TRUMP, CONTINUA LA FRIALDAD CON MERKEL


Merkel intenta limar asperezas con Trump en Washington, eclipsada tras la visita de Macron


20 minutos.es
28 de abril de 2018

Resultado de imagen para Trump con Macron y Merkel fotos

La visita de la canciller alemana, Angela Merkel, a Washington para reunirse con el presidente norteamericano, Donald Trump, no ha servido para acabar con las diferencias estructurales que existen entre los dos líderes, que no obstante han mostrado cercanía independientemente de las tensiones. Además, el encuentro ha quedado eclipsado por la cálida recepción que recibió tres días antes el mandatario francés, Emmanuel Macron. "Necesitamos crear una relación recíproca, que no tenemos aún. Estamos trabajando en ello y queremos que sea más justa y la canciller también lo quiere", ha declarado Trump en la rueda de prensa conjunta que ha dado junto a la mandataria alemana. Al contrario que su homólogo francés, Merkel ha optado por no establecer una relación personal con el presidente de Estados Unidos, por lo que el tono de su visita, de apenas un día y mucho más concisa, ha contrastado de sobremanera con la de Emmanuel Macron.

Eso sí, Merkel logró que su segunda reunión con Trump en Washington fuera más cordial que la primera, celebrada hace más de un año y marcada por múltiples señales de tensión personal, pero no pudo esquivar las comparaciones con los efusivos besos y abrazos que Trump compartió con Macron durante su visita de Estado el pasado martes. Aún así, tanto Trump como Merkel se esforzaron en enterrar los recuerdos de su primer encuentro, en el que el líder estadounidense rehusó darle la mano ante las cámaras a la canciller alemana. "Tenemos una relación realmente excelente. En realidad, hemos tenido una relación excelente desde el principio, pero alguna gente no lo entendió", dijo Trump al comienzo de su reunión con Merkel. Esta vez, Trump sí le estrechó la mano y la definió como "una mujer muy extraordinaria", pero no transmitió la impresión de tener química con Merkel, con la que ha tenido desacuerdos sobre todo tipo de temas, desde el futuro de la Unión Europea (UE) y la OTAN hasta la inmigración y el comercio. 


Doble presión a Trump 

Como Macron unos días antes, Merkel acudía a Washington con el objetivo de convencer a Trump de que exima permanentemente a la Unión Europea (UE) de los aranceles al acero y aluminio, y de que no se retire del acuerdo nuclear con Irán, firmado en 2015 por EE UU junto a Alemania, Francia, China, Rusia y el Reino Unido. 

Los líderes no dieron pistas sobre ningún posible avance en el primer tema, apenas cuatro días antes de que caduque la exención temporal que Trump ha concedido a la UE y a otros aliados, entre ellos México, Canadá, Argentina y Brasil. "Hemos hablado sobre el estado de las negociaciones y nuestras respectivas evaluaciones sobre cómo están las cosas, y la decisión depende del presidente (Trump)", se limitó a indicar Merkel. Trump, por su parte, evitó hablar sobre los aranceles y se limitó a denunciar el elevado déficit comercial con la Unión Europea (UE) y la necesidad de hacer "más justa" y "recíproca" esa relación.

El líder estadounidense también insistió en que Alemania y otros países europeos deben pagar su "parte justa" a la OTAN, es decir, al menos el 2% de su producto interior bruto. "La OTAN es maravillosa, pero ayuda más a Europa que a nosotros, así que ¿por qué estamos pagando nosotros la gran mayoría de sus costes?", preguntó Trump. Merkel replicó que, aunque Alemania aún no llegue a ese 2%, es "el segundo contribuyente de tropas a la OTAN" y ha hecho "muchos avances en los últimos años, aunque desde la perspectiva del presidente (Trump) no hayan ocurrido lo suficientemente rápido". 

Acuerdo nuclear con Irán 

La canciller hizo una concesión a Trump al reconocer que el actual acuerdo nuclear iraní "no es suficiente" para asegurarse de que "se contienen las ambiciones de Irán" en la región, en concreto su "influencia geopolítica en Siria" y otros países. "(El acuerdo) no es perfecto. Es una pieza de un mosaico, un bloque sobre el que podemos construir una estructura", afirmó.

Merkel confirmaba así que está abierta a reforzar el pacto de 2015, pero no aclaró si respalda la propuesta de Macron para negociar un nuevo acuerdo más amplio con Teherán. En enero, Trump amenazó con retirarse del acuerdo con Irán si los países europeos firmantes del pacto de 2015 (Francia, Reino Unido y Alemania) no negociaban con él cuanto antes un acuerdo paralelo que corrigiera los "defectos" del arreglo original.

Trump planea anunciar si sigue en el acuerdo antes del 12 de mayo, y no ha dado pistas sobre cuál será su decisión, pero Macron ya ha pronosticado que se retirará del acuerdo por razones internas. Merkel y Trump hablaron también sobre Ucrania, y la canciller alemana aseguró que las diferencias con EE UU sobre ese tema son mínimas, y que es necesario tanto "mantener "buenas relaciones con Rusia" como defender la "integridad territorial" ucraniana.

Aunque esta semana quedó claro que Trump tiene un favorito en el eje europeo y no es Merkel, algunos observadores apuntaron que quizá a la canciller alemana no le interesaba proyectar el mismo grado de cercanía que Macron con el presidente estadounidense, dado que este es extremadamente impopular en Alemania. "Si miras a los números (de popularidad) en Alemania y otros países, puede que no les guste Donald Trump, pero tienen que entender que eso significa que estoy haciendo un buen trabajo, porque estoy representando a Estados Unidos", dijo Trump en la conferencia de prensa, mientras Merkel le miraba con extrañeza. 

Sunday, November 19, 2017

ENTREVISTA A GILLES KEPEL

Gilles Kepel: “Francia está tratando de evitar una guerra entre Arabia Saudita e Irán”

“La voluntad del presidente Macron es crear una posición mediadora en Medio Oriente y hacerlo en nombre de Europa”, sostiene el politólogo, experto en Islam y mundo árabe, que acompañó al mandatario francés en su última gira por la regiónCLAUDIA PEIRO, PARA INFOBAE, DOMINGO 19/11/2017.




Un primer resultado de esta iniciativa francesa es seguramente la visita que el renunciante primer ministro libanés Saad Hariri, instalado en Arabia Saudita desde su dimisión, está realizando a Francia.
El politólogo Gilles Kepel, uno de los mayores especialistas europeos en Islam y mundo árabe, es un testigo privilegiado de la geopolítica actual: acaba de acompañar al presidente de su país, Emmanuel Macron, en una gira cuyo objetivo era la inauguración del Louvre de Abu Dhabi -el 11 de noviembre pasado- y que tuvo luego una escala no programada en Riad, la capital de Arabia Saudita, para una reunión con el príncipe heredero tras el golpe asestado por éste a parte de la elite local para concentrar el poder.
Invitado a nuestro país por el Centro Franco Argentino de Altos Estudios que dirige Guillaume Boccara, Kepel comenta dos buenas noticias: una es la caída del califato de Raqqa y Mosul, otra la derrota de lo que llama terrorismo yihadista de tercera generación en Francia. Pero una tercera noticia nada buena es que la tensión entre Arabia Saudita e Irán está en su máximo nivel.
Autor, entre otros, de El faraón y el profeta (1988), La revancha de Dios (1991), El Oeste de Alá (1995), La Yihad: expansión y declive del islamismo (2002), Las políticas de Dios (2006) y El terror entre nosotros. Una historia de la yihad en Francia (2016), Kepel es director de la Cátedra de Excelencia Medio Oriente Mediterráneo de la Universidad Paris Ciencias y Letras (PSL) en la Escuela Normal Superior.
"No sólo he visto esa serie sino que soy uno de los personajes", responde a la consulta de Infobae acerca de si Le bureau de légendes (Oficina de infiltrados), el gran éxito de la televisión francesa sobre espionaje y geopolítica que espera su cuarta temporada, reflejaba con fidelidad el rol de los servicios de inteligencia y la diplomacia francesa en la zona caliente de Medio Oriente y en el conflicto en Siria en especial.
En esta entrevista con Infobae, su visión sobre el terrorismo yihadista que ha golpeado a su país en los últimos años y sobre los recientes acontecimientos en Medio Oriente. Además, una referencia a su participación, casi involuntaria, en la serie Le bureau des légendes.

Sunday, September 17, 2017

MERKEL, TRAS LOS RECORDS DE ADENAUER Y KOHL


Indispensable Angela

Merkel enfrenta su cuarto mandato desde una centralidad que empezó siendo alemana y ahora es ya europea y global

LLUIS BASSETS, DIARIO EL PAIS, MADRID, SABADO 16 DE SETIEMBRE DE 2017.




Así como hay una superpotencia indispensable, Estados Unidos, según la ex secretaria de Estado Madaleine Albright, también hay un personaje político europeo indispensable, según el semanario The Economist, y este es Angela Merkel. Si no fuera por la obsesión alemana por la discreción y por su reticencia al protagonismo, Merkel sería reconocida como la líder del mundo libre, especialmente desde que Obama dejó la Casa Blanca y le sustituyó el presidente más atrabiliario, errático e irresponsable que haya encabezado el Gobierno de Washington.

El próximo domingo los alemanes tendrán la oportunidad de darle por cuarta vez una mayoría parlamentaria, algo prácticamente asegurado a la vista de las encuestas, en las que las listas socialdemócratas, con su candidato Martin Schulz a la cabeza, se hallan a una distancia inalcanzable —entre 15 y 17 puntos por detrás— para aspirar a algo más que entrar como socios minoritarios en un gobierno de gran coalición. La única incógnita que dilucidarán los electores será la fórmula de gobierno, en función de la composición del Parlamento, pero no la centralidad de la coalición conservadora CDU-CSU y de la figura indispensable de Merkel.
La tonalidad del cuarto mandato de Merkel en la cancillería dependerá de los socios que se vea obligada a escoger entre las tres opciones posibles en un mapa parlamentario en el que no se dan mayorías de gobierno en solitario. La opción más clara son los liberales del FDP, el socio habitual de la CDU-CSU en la coalición burguesa durante los años de la Alemania de Bonn, con los que también Merkel hizo gobierno en su segundo mandato entre 2009 y 2013. Para que esta fórmula sea posible los liberales deben salir del bache en el que se metieron hace cuatro años, cuando se quedaron sin representación parlamentaria por primera vez desde la fundación de la actual república.
Siempre está a mano la gran coalición, la fórmula que mejor refleja el consenso central de la política alemana, que lleva a gobernar juntos a los dos partidos concebidos para actuar como adversarios, uno en el Gobierno y el otro en la oposición, con el inconveniente de que dan cancha política a quienes serán los extremos, la izquierda radical Die Linke y el partido anti inmigración AfD (Alternative für Deustchland).
Hay todavía una tercera fórmula inédita, en la que una insuficiente mayoría parlamentaria conservadora-liberal se vería completada por los diputados verdes, dando lugar a la Jamaica, una improbable coalición en la que ondean, como en la bandera de la isla caribeña, los colores negro (CDU-CSU), amarillo (FDP) y verde (Die Grüne). Para Merkel, tendría el atractivo de estrenar socio de coalición con el partido que gobernó con su antecesor Schröder y dio a Alemania un destacado ministro de Exteriores como Joschka Fischer, en el gabinete que mejor representó la llegada al poder de la generación revolucionaria del 68. Sentar juntos a liberales y verdes es algo con una dificultad objetiva en los programas contradictorios de ambas formaciones, especialmente respecto a los refugiados y a las emisiones contaminantes de los automóviles, pero también en una cuestión de culturas políticas opuestas e incluso enemigas.
Con 12 años de experiencia como canciller a sus espaldas y otros cuatro por delante, Merkel superará pronto a Konrad Adenauer, que permaneció 14 años al frente de la república de Bonn (entre 1949 y 1963), e igualará a quien fue su mentor, el canciller de la Alemania unida, recientemente fallecido, Helmut Kohl. Si el primero inauguró una Alemania en paz y el segundo consiguió reunificarla, Merkel se ha encontrado con el reto de responsabilizarse del rumbo de Europa entera en la época de mayores turbulencias para el proyecto de integración, que coincide también con la quiebra del liderazgo mundial de Estados Unidos.
El récord de permanencia en la cancillería llegará en 2021, cuando Merkel cumpla 67 años, todavía a seis de alcanzar la edad de Adenauer cuando fue investido como el primer canciller de la República Federal. Aunque muchos especulan con su jubilación al término del próximo mandato, nada está escrito sobre la eventualidad de un quinto mandato al que se presentaría con la edad de Hillary Clinton cuando aspiró a la presidencia de EE UU. Esta eventualidad, ahora remota, dependerá de dos factores: de su capacidad para superarse a sí misma en su balance de gobierno, de forma que se encuentre entonces en buen estado de forma política y de imagen pública; y del punto en que se halle el centro derecha, en cuanto a cohesión y liderazgos alternativos, ahora inexistentes.
Merkel, a diferencia de Adenauer y Kohl, ha adquirido envergadura gracias a las crisis existenciales con las que ha tropezado. No es lo mismo la oportunidad de un momento inaugural, como la Hora Cero que presidió Adenauer, o la caída del Muro, que correspondió a Kohl, que la dificultad de dos crisis como la del euro y la de los refugiados, que han hecho gravitar el peligro de desaparición sobre la propia idea de Europa.
Buena parte del éxito de Merkel tiene que ver con la solidez del sistema político e institucional alemán, en el que ella ha conseguido ocupar e identificarse con el centro ideológico e incluso topográfico. Pero también cuenta su personalidad, reflexiva y dubitativa, pragmática y posideológica, capaz de arriesgar pero alejada de visiones y fantasías (esa vision thing, que no tenían tampoco ni Bush padre ni Helmut Kohl) y con un sentido moral que la alejan del cinismo y de la arrogancia tan característicos de la profesión política masculina.
Una reciente encuesta del Pew Research Center, realizada en 37 países, revela el impacto global de la canciller, en contraste con el desprestigio de Donald Trump, Vladímir Putin y Xi Jinping. Un 42% de la mediana mundial de las encuestas confía en Merkel frente a un 31% que expresa su desconfianza, cifras que en el caso de Trump son del 22% y el 74%, respectivamente. En Europa, el grado de confianza llega al 60%, con la particularidad de que el Pew subraya el notable apoyo con que cuenta la canciller en la opinión de izquierdas.
Un exceso de expectativas puede también traducirse en nuevas decepciones, sobre todo cuando quien la espera son la Unión Europea en la salida de la crisis y el mundo sin presidente de Estados Unidos. Le sucedió a Obama solo llegar a la Casa Blanca y le puede suceder a Merkel en su cuarta investidura como canciller. Las tareas alemanas que tiene ante sí no son menores y no podrá desatenderlas en nombre de unos liderazgos europeos y globales que suscitan más reticencias que entusiasmos entre sus compatriotas.
La economía se halla en excelente forma pero todavía vive en buena parte del impulso reformista de su antecesor Gerhard Schröder. El país no tiene las infraestructuras que necesita, producto entre otras cosas de su aversión al gasto y al endeudamiento. Siendo un gigante industrial, la rama más puntera que es la digital se halla subdesarrollada. El prestigio de su industria automovilística se halla erosionado por el fraude de las emisiones. Sigue cayendo la capacidad adquisitiva de los trabajadores peor pagados, en una buena demostración de que Alemania no se sustrae al incremento global de las desigualdades que ha presidido la reciente crisis. Y es muy inquietante su demografía declinante con una población cada vez más envejecida.
A pesar de las exigencias interiores, hay demanda de Merkel en Europa —con Macron a la espera de dar juntos el gran impulso europeo— y la hay en el mundo, con esos liderazgos populistas y autoritarios, Trump, Putin, Xi Jinping, que hacen todavía más urgente una brújula orientada por el derecho internacional y por los valores europeos que son los de Angela Merkel.

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Saturday, April 29, 2017

UNA FRANCIA HABITUADA A LOS LE PEN

De la conmoción con Le Pen padre, a la indiferencia con la hija

La candidata del Frente Nacional no provoca hoy el mismo rechazo que generó su progenitor en 2002

SILVIA AYUSO, DIARIO EL PAIS, MADRID, 27/4/2017.

 

Jean-Marie Le Pen y su hija Marine en un mitin de 2012, en Niza.


Cuando Nicolas Lebourg acudió el lunes a la manifestación convocada en París por SOS Racismo para protestar por el pase a la segunda vuelta de las presidenciales de Marine Le Pen, se topó con una triste sorpresa. “No éramos ni 300 personas en la Plaza de la República”, lamenta este historiador especializado en la extrema derecha. En ese mismo lugar, en 2002, cientos de miles de personas se congregaron para protestar por la clasificación para la recta final de las elecciones del entonces líder del Frente Nacional (FN) y padre de la actual candidata, Jean-Marie Le Pen.
La Francia que vive de nuevo el ascenso de la extrema derecha no es la misma de 2002, como tampoco lo es el resto del mundo. Hace 15 años, Donald Trump sólo ocupaba titulares en los tabloides y hoy es presidente de Estados Unidos, los europeos aprendían a manejarse con la nueva moneda común, el euro, y el Brexit que ahora comienza a negociarse en la UE era algo inconcebible. Y lo que en 2002 pareció una peligrosa anormalidad, la presencia en la segunda vuelta presidencial en Francia del candidato de extrema derecha Jean-Marie Le Pen, ha sido recibido en 2017 casi con indiferencia.

Saturday, April 8, 2017

LA LARGA HISTORIA DE ETA HACIA SU DESARME

Las consecuencias para ETA del golpe de Bidart: la crónica de una muerte anunciada





 
  • El desmembramiento de los 'directivos' de ETA trajo consigo el ascenso de Mikel Antza al frente al aparato político, así como un cambio sin precedentes en la estrategia de la banda terrorista.
  • ETA decidió a partir de entonces plantar cara al Estado, pero potenciar su vía política. No obstante, la Kale Borroka dio paso al secuestro de Lara y al asesinato de Miguel Ángel Blanco, el principio del fin de la banda.  
     Imagen antigua de las calles de Goizueta
La caída de la cúpula de ETA en Bidart, hace 25 años, el 29 de marzo de 1992, fue uno de los mayores golpes que sufrió la banda terrorista, quizá solo equiparable al trabajo realizado por el Lobo, el infiltrado más famoso en ETA, cuando, gracias, al él, se logró detener a tres cuartas partes del grupo criminal.
El desmembramiento de los 'directivos' de ETA trajo consigo el ascenso de Mikel Antza al frente al aparato político, así como un cambio sin precedentes en la estrategia de la banda terrorista.
La primera respuesta no tardó en llegar. Un día más tarde de la operación de Bidart, ETA asesinaba al militar Joaquín Vasco Álvarez con un coche bomba que produjo también la muerte del transeúnte Juan José Carrasco Guerrero.
El 3 de abril, la banda terrorista reivindicaba el atentado en Egin: “No hace mucho que ETA manifestaba su firme intención de seguir golpeando contra todas las fuerzas y aparatos de Estado y en todos sus frentes de lucha, subrayamos y reiteramos esa intención; si alguien piensa, ciega y cobardemente, que recurriendo a la vía policial se va a evitar lograr los derechos fundamentales que a nuestro pueblo se le deben, debería saber a estas alturas que la sed de libertad de nuestro pueblo está firme y hondamente enraizada”.
Siguiendo esta línea, ETA insistió en la necesidad de negociar y en su empeño de no abandonar la lucha armada. “Queremos dejar claro también que el marco ETA- Gobierno español es la única base sólida de la Negociación Política para resolver el conflicto actual, el marco que abrirá el camino a la participación de los partidos e Instituciones, en definitiva” . El comunicado concluía con la amenaza de que “mientras tanto, y en la medida que el Gobierno español no avance en ese camino, ETA mantiene todos sus frentes abiertos”.

Sunday, December 6, 2015

UNA FRANCIA TOTALMENTE DERECHIZADA EN COMICIOS REGIONALES

Le Pen afianza a la ultraderecha como el primer partido de Francia

Las elecciones regionales, las primeras desde los atentados de París, consagran el hundimiento del Partido Socialista del presidente Hollande

 París DIARIO EL PAIS, MADRID6 DIC 2015

Marine Le Pen ha llevado este domingo al Frente Nacional, el partido ultraderechista francés, a las cotas más altas de su historia. Con las primeras estimaciones a pie de urna, en la primera vuelta de las elecciones regionales, el FN acaparó alrededor del 30% de los sufragios, por encima de Los Republicanos del exjefe del Estado Nicolas Sarkozy y de los socialistas del actual presidente François Hollande. Es un nivel nunca alcanzado hasta ahora por la ultraderecha, que confirma el éxito de la estrategia de la presidenta del partido de “desdiabolizar” a una formación que gana adeptos entre las clases populares.
La hija del fundador del Frente Nacional ha consolidado este domingo al partido ultranacionalista y antiinmigración como el primer partido de Francia. “Lo es largamente”, insistió el vicepresidente de la formación, Florian Philippot, tras conocer los primeros resultados de la primera vuelta de estas elecciones regionales. Marine Le Pen ha logrado para el FN un avance espectacular desde que tomó las riendas en 2011. El electorado ha premiado sin paliativos su estrategia. Lo hizo ya en las europeas de 2014 y repitió triunfo en marzo en las departamentales. Con estas elecciones, apenas tres semanas después de los peores atentados perpetrados en Francia, con 130 muertos, logra una aceleración inédita. Ha sido, además, el partido más votado en primera vuelta en seis de las 13 regiones metropolitanas en liza.
Marine Le Pen tiene al alcance de la mano la presidencia de la región, Norte-Paso de Calais-Picardía. En esta primera vuelta, con el 89% de los votos escrutados, ha obtenido el 41,65% de los sufragios. Exultante por el éxito obtenido, ha sido breve y sobria, sin embargo, en su primera declaración: “El pueblo se ha expresado. Francia vuelve a levantar la cabeza”, ha dicho. Más adelante, ha llamado a todos sus “compatriotas a votarle el domingo próximo” en la segunda vuelta.
Su principal rival en la región, Xavier Bertrand, de Los Republicanos, ha hecho un inmediato llamamiento a la izquierda para unirse a su candidatura y derrotar a Marine Le Pen. “El FN conduciría a la región a la angustia y el declive”, advirtió. El presidente del partido, Nicolas Sarkozy, ha insistido en su posición: Los Republicanos no retirarán ni fusionarán sus listas para la segunda vuelta. Deberán ser los socialistas los que voten a sus candidatos para frenar al Frente Nacional.
El Partido Socialista ha reaccionado anunciando la retirada de sus candidatos en las dos regiones donde el FN ha barrido: Norte Paso de Calais-Picardía y Provenza-Alpes-Costa Azul (PACA), donde Marion Marechal-Le Pen ha obtenido el 42,87% de los votos (con el 64% escrutado). Así lo ha comunicado el primer secretario del PS Jean-Christophe Cambadélis. El Partido Socialista es, como pronosticaban todos los sondeos, el gran perdedor de estas elecciones. El partido, con sus aliados, gobernaba hasta ahora en 21 de las 22 regiones metropolitanas. Con el nuevo mapa, diseñado el año pasado, apenas conservará dos, quizá tres de las 13 nuevas regiones.
El centroderecha ha obtenido una relativa derrota en estas elecciones, incapaz de capitalizar el hundimiento de los socialistas y de comerle terreno a la ultraderecha. Ha sido el partido más votado en solo cuatro de las 13 regiones en liza. Con una baja participación, Sarkozy ha hecho un llamamiento a la movilización de los electores para intentar frenar al FN en la segunda vuelta. Es previsible que en la segunda vuelta alcance importantes cotas de poder. Su discurso ha tenido, por lo demás, dimensión nacional: “El veredicto de los franceses es claro. Los franceses desean que la prioridad es que la República no recule más, como lo ha hecho durante estos cuatro años”. “Los Republicanos es la única alternativa creíble”, ha añadido el expresidente.
Las elecciones regionales le otorgan al Frente Nacional una plataforma inédita para seguir avanzando en Francia. Las regiones francesas disponen de competencias muy limitadas: en sus manos está la gestión no docente de los liceos, la organización de los transportes públicos, el apoyo a las pymes y las políticas medioambientales. Institucionalmente, sin embargo, es un paso decisivo y sus presupuestos son considerables: el gobierno de Norte-Paso de Calais-Picardía que podría presidir Marine Le Pen maneja 3.300 millones de euros anuales. El ejecutivo de Provenza-Alpes-Costa Azul (PACA), donde puede ganar Marion Marechal Le Pen, maneja 2.100 millones.
El Frente Nacional dispondrá de año y medio para mostrarse como un partido de gobierno capaz de gestionar instituciones de mayor peso hasta las próximas elecciones presidenciales de mayo de 2017. Además de ser los primeros comicios tras los atentados yihadistas de París, su importancia estriba, justamente, en que son las últimas elecciones antes de la cita de ese año. De ahí que el correctivo que ha sufrido el Partido Socialista esté cargado de simbolismo.
La izquierda puede quedar barrida del mapa de Francia. La razón no está solo en la renovada fuerza de la derecha y la ultraderecha. Los partidos de izquierda han concurrido divididos a estas elecciones, de ahí que incluso una parte del electorado les señale como principales responsables de la irrupción de la ultraderecha.

Tuesday, July 28, 2015

FRANCIA BUSCA COMPENSAR EL PESO DE ALEMANIA

EUROPA Y EL EJE FRANCO-ALEMAN
REVISTA POLITICA EXTERIOR, 28 de julio.
Unión fiscal, salario mínimo transfronterizo, un gobierno económico con presupuesto propio, impuestos de sociedades armonizados, mutualización de las deudas… son algunas de las propuestas francesas para ampliar la integración de la zona euro, que serán concretadas a la vuelta del verano. Con su intento de liderar una vanguardia de los países que quieren “ir más lejos”, el presidente François Hollande pretende ponerse a la cabeza del proceso de integración europea, renqueante tras el tercer rescate griego. Pero más que una iniciativa atrevida, París se embarca en un lavado de imagen. Francia necesita preservar una apariencia de relevancia porque cada vez es más evidente su papel secundario en una Unión Europea liderada por Alemania.
Parte de las propuestas francesas no son novedad. Ya es evidente que la UE está destinada a avanzar “a dos velocidades”, con la zona euro reforzando su integración en tanto que la periferia limita o incluso reduce (en el caso de Reino Unido) sus compromisos con Bruselas. Algunas de las herramientas más importantes para garantizar la viabilidad del euro, como la unión bancaria, llevan tiempo sobre la mesa, e incluso han sido aprobadas (aunque en este caso, las reticencias alemanas debilitaron considerablemente la medida).
La decisión de tomar la iniciativa tiene mucho que ver con la necesidad de buscar un contrapeso, aunque sea simbólico, a una Alemania que está viendo su reputación arruinada en media Europa (la de los deudores, frente a la de los acreedores, que mantienen su fe en Angela Merkel y, especialmente, en su ministro de Hacienda, Wolfgang Schäuble). “La solución no puede estar en una Europa dirigida desde Berlín”, señala Hans Kundnani en El País.
El problema es que, a estas alturas, el liderazgo económico alemán en la zona euro es indiscutible. En las reuniones del Eurogrupo, “solo el ministro de Economía francés hacía ruidos diferentes a los de la línea oficial alemana, y esos ruidos eran muy sutiles”, aseguraba el exministro griego Yanis Varufakis en una entrevista reciente. “Te dabas cuenta de que tenía que usar un lenguaje muy prudente, aparentar que no se oponía. Y en el análisis final, cuando Schäuble respondía y establecía la línea oficial, el ministro de Economía francés siempre terminaba por plegarse y aceptarla”.
El estado del eje París-Berlín, tradicional motor de la UE, no está exento de ironía. Ya en 2011, The Economist señalaba que el eje servía para ocultar tanto “la fuerza de Alemania” como “la debilidad de Francia”. Pero en el pasado fue la Francia de Charles de Gaulle (y la que, en 2005, rechazó la creación de una constitución europea) la que buscaba una Europa gobernada por Estados, trampolín de la influencia francesa en el exterior. Konrad Adenauer era, por el contrario, un federalista europeo. Hoy es París quien apuesta por más integración, en una Europa cada vez más germanizada.
Las diferencias entre ambos países se extienden al terreno de la economía política. A nivel europeo, las prioridades de Berlín y París difieren. “Al contemplar abiertamente una expulsión forzosa de Grecia, Alemania ha demostrado que las consideraciones económicas están por encima de las cuestiones políticas y las estratégicas. Francia ve el orden de los factores de otra manera”, señala el Financial Times. En el terreno doméstico, Hollande accedió a la presidencia hace tres años prometiendo acabar con las políticas de austeridad. Bajo presión alemana, se ha visto obligado a rectificar y apoyar los recortes promovidos por sus ministros más liberales, Manuel Valls y Emmanuel Macron.
La hegemonía de Berlín es, a pesar de todo, incompleta. Alemania no tiene vocación ni experiencia como líder internacional, y sus respuestas a la crisis del euro han estado guiadas por consideraciones cortoplacistas. La crisis de Ucrania ha sido el primer caso de política exterior en el que Alemania ha guiado al resto de Europa, con relativo éxito (de momento). Incluso en este caso, lo ha hecho con apoyo francés.

Friday, June 26, 2015

EL VIERNES DE LOS 4 ATENTADOS EN EL MUNDO

Europa y la yihad “inevitable”

Francia es probablemente la diana preferida y más deseada de la yihad global

 diario el pais, Madrid 26 JUN 2015 

Atentado Francia
En las grandes ciudades francesas las papeleras son transparentes. Se puede observar lo que hay en su interior. No es un capricho estético, obedece a una necesidad para salvar las vidas de sus ciudadanos. En 1986 y nueve años después, en 1995, una oleada de atentados en París causaron 20 muertos y centenares de heridos, el más grave el perpetrado en el metro de Saint Michel, en pleno corazón de la ciudad. Francia no es un objetivo nuevo o caprichoso de la yihad global. Es probablemente la diana preferida y más deseada de los grupos salafistas que desde el nacimiento del Grupo Islámico Armado (GIA) eligió ese país como su capital europea.
Desde aquellas dos oleadas terroristas los franceses, gracias a sus servicios de información y a una importante dosis de suerte, se salvaron de nuevos zarpazos de la yihad. Los Renseignement Generaux, los servicios secretos que creó el mariscal Petain, evitaron varios atentados con coches bomba contra la embajada de EE UU en París y desactivaron otros planes de ataque en campos de fútbol y edificios oficiales. Pero la paz parece haber terminado. La semilla plantada por centenares de militantes del GIA residentes en ese país y extendida por “los hermanos” como una hidra venenosa por España, Italia y Alemania fructificó con consecuencias funestas. Primero Madrid, el 11 de marzo de 2004, luego Londres el 7 de julio de 2005. 
Ahora, le ha tocado el turno a Francia, mientras en el resto de países europeos los responsables de su seguridad confiesan en privado que los atentados en sus territorios son cada día que pasa más que probables. La frase pública de sir Ian Blair, ex comisario de la Policía Metropolitana, a los londinenses afirmando sin complejos que el atentado en la City era “inevitable” se está convirtiendo en el mensaje preferido de los servicios secretos europeos a sus respectivos Gobiernos, incluido el español.
Nadie esperaba en Francia la aparición de Mohamed Merad, un lobo solitario que en 2012 asesinó en Toulouse a un profesor y a tres niños indefensos en un colegio judío. Sus asesinatos acabaron con labaraka (suerte) de la que habían gozado los servicios secretos franceses desde los atentados en las papeleras en los años ochenta. La matanza del pasado mes de enero contra la revista Charlie Hebdo perpetrada por una célula organizada como la de los hermanos Kouachi, entrenados y financiados por la rama yemení de Al Qaeda, sí se esperaba, pero no pudo evitarse.
Francia, un país amenazado por los hijos de la misma hidra que hace 25 años creció en sus entrañas y sembró el terror en el metro de París, un país en estado de alerta permanente y máxima no ha logrado parar un nuevo ataque, esta vez en una empresa gasística en Saint-Quentin-Fallavier, muy cerca de Lyon. La sincera frase de sir Ian Blair reconociendo que el atentado en Londres era inevitable cobra cada día más fuerza en toda Europa. En España, también.

Wednesday, January 14, 2015

NOUS NE SOMMES PAS CHARLIE

NOSOTROS NO SOMOS CHARLIE

Primero, y como suele ocurrir con los fenómenos postmodernos, “líquidas”, de poco sustancia y fácilmente evaporables, el “Je suis Charlie” apenas producida la tragedia de París, se globalizó virtualmente. Después, la persecución y muerte de los terroristas y finalmente, las manifestaciones multitudinarias, más importantes que las islamofóbicas de Alemania organizadas en las últimas semanas. Pero a pesar de que parecen muchos quienes están de ese lado, también somos numerosos, aunque silenciosos, quienes en nuestro Occidente, aun condenando severamente los atentados, elegimos la autocrítica. Tal vez, la razón radica en que  priorizamos la convivencia social en libertad –y no al revés-, advirtiendo que, en esta atmósfera hostil y por el camino de la diferenciación y la respuesta militar o coercitiva al terrorismo, Occidente corre el riesgo  de profundizar sus equivocaciones históricas.
 

Precisamente, empezando el relato histórico, tras haberse evitado el holocausto nuclear con el fin de la Guerra Fría, Occidente se empeñó en modificar, desestabilizar y hasta trastornar el delicado y precario dominio de fuerzas presentes en la Península Arábiga y Medio Oriente, mientras se producía un lento pero persistente proceso de islamización de su aliada Europa, que había empezado con la entrada turca a Alemania en los cincuenta, tras la II Guerra.

En efecto, fue en  1990, cuando Estados Unidos diseñó una coalición de países aliados para castigar y desalojar a Saddam Hussein de su invadida Kuwait, casi toda Occidente aprobó tal comportamiento de Bush (padre). Eran tiempos de euforia fukuyamesca, en las postrimerías de la Guerra Fría y en ese contexto, todo lo que se hacía para disciplinar al viejo mundo, independizado en los sesenta pero atrasado y reacio aún a Occidente, era bienvenido y justificado.

Cuando once años más tarde, en respuesta a los atentados del 11S, volvió Estados Unidos a reaccionar contra los asesinos, impactando una vez más sobre la Irak de Saddam, ya para derrocarlo y también sobre la Afganistán del talibán, arguyendo –y mintiendo- sobre los vínculos con Al Qaeda y la presencia de armas de destrucción masiva (AMD). En esa fase, el consenso mundial, por muchas razones, fue menor pero aun así, las acciones y el experimento democratizador (infructuoso) posterior, pudieron plasmarse. Por otra parte, fue el único y efìmero  momento (2001-2004) de cierta coincidencia entre Estados Unidos y Rusia, luego roto por una serie de episodios menores y la crisis ucraniana del año pasado.

Los atentados de Londres y Madrid, fueron junto a otros, en Asia y Oceanía, secuencias de la misma guerra desatada pero en todos los casos, la violencia del enemigo fanático islámico fue condenada y Occidente toleró para su propia desgracia, una restricción enorme de sus libertades públicas, cuando no, conflictos por espionaje oficial, entre los mismos aliados, en todo el 2013.

Ya en esta década, verificados los fracasos de Irak y Afganistán por el elevado costo civil y la feudalización del poder, como efecto lejano e indeseado de aquéllos, con la anuencia de Occidente, se produjo la “Primavera Arabe”, sólo relativamente exitosa en Túnez, pero igualmente disgregadora con el actual caos de Yemen -donde se gestó el atentado de París-, el golpe egipcio a la Hermandad Musulmana,  las incursiones francoamericanas en Libia –para derrocar a Khadaffy- y Siria –para desalojar a Bashir Al Assad-. El producto final fue mayor anarquía, drama humanitario y Estados fallidos por doquier, lo cual favoreció aún más los planes del terrorismo, vía ya no sólo Al Qaeda, sino también con ISIS, cuyo objetivo territorial era el retorno al califato y, otros grupos menos conocidos. El consenso ya era mucho menor que hace dos décadas y pocos ya escuchan o creen las razones de los líderes occidentales que se abrazaban el domingo en las calles de París.

Todo este proceso de 25 años simbolizó el marco para las excusas perfectas que los terroristas postmodernos –como los llama Walter Laqueur- encuentre para justificar su estrategia de infundir miedo y empezar a ganar esta guerra asimétrica contra las sociedades abiertas. “Pisar suelo sagrado”, por parte de los Marines, según Fouad Ajami, advirtió  Bin Laden, formado en Afganistán por la misma CIA en la lucha con los mujaiidiin contra los soviéticos, fue una violación intolerable. Las viñetas danesas, continuadoras de la burla de Salman Rushdie con sus “Versos Satánicos”, las nuevas invasiones de territorios sagrados, las imposiciones y exhibición de nuestra cultura occidental como superior, se fueron tornando cada vez más agraviantes y lesivas para una cultura, la islámica, poco tolerante a lo diferente, como casi todas las culturas. Contó  con dos aliados estructurales, la globalización y las nuevas tecnologías que el propio Fukuyama, aunque hoy nadie lo recuerde, había anticipado, ayudarían a estos fanáticos premodernos. A ello se agrega la demografía, que, como había sugerido Huntington en “Choque de civilizaciones” a principios de los noventa, para “aguar la fiesta” de Fukuyama, jugaba y juega en contra de Occidente, aunque pocos prestaron  atención a ese hecho. Putin advirtió a Occidente de su error en Siria pero todos quisieron matar al mensajero.  

Dejando atrás la historia y yendo al plano de los valores, también Occidente allí lleva las de perder. El bando de “Je suis Charlie” reivindica la libertad de expresión por encima de todo y la superioridad moral de Occidente, enfatizando a lo Voltaire, el valor de la sátira y el buen humor y enrostrándole a los islamistas, su atraso e intolerancia. El problema es que los mismos islamistas han buscado a Occidente para vivir, lo han elegido como cuna para el progreso de sus hijos y nietos y han tolerado y siguen haciéndolo, sus reglas, sus normas y convivencia, con excepción de unos pocos. Al Yazeera misma, es una demostración que el mundo islámico también reivindica la libertad de prensa.

Que Occidente reaccione ahora con persecuciones u hostilidades generalizadas, y como afirma Manuel Castells, optando por un camino de “israelización”, se parapete en un muro defensivo, resecuritizando su agenda, cerrando sus fronteras o haciendo imposible la vida a los inmigrantes, nos igualará a los terroristas que decimos combatir. Desde 2001, ya hemos soportado restricciones enormes a las libertades civiles en nombre de la guerra contra el terrorismo.

En el plano moral, tampoco Occidente es percibida como una cultura ejemplar. Sus viejos principios liminares al generalizarse, se han banalizado y hasta opacado. El feminismo, el aborto, el consumo de drogas, la homosexualidad, el avance de la secularidad extrema, de la cual, la transexualidad, publicitada como nunca incluso en Hollywood, son fenómenos que son percibidos, entre musulmanes pero también entre ortodoxos y budistas, como denigrantes y dañinos para la propia naturaleza humana. Como la filosofía elegida por los gobiernos europeos en su mayoría, el multiculturalismo no ha dado resultados, la integración social ha sido ficticia, los inmigrantes musulmanes, si bien no pocos han ascendido a la clase media, siguen hacinados en ghettos y la amenaza de la extrema derecha reaccionaria, es permanente sobre ellos.

En el interín, el Islam deberá aislar a sus violentos, marginarlos, elevar el papel protagónico de sus líderes de la sociedad civil, no sólo clérigos, sino académicos, intelectuales, mujeres, etc.  Lo deberá hacer tanto en Medio Oriente y Africa como en la propia Europa, la cual también está urgida por permitir o no el ingreso de Turquía a la UE, lo cual sería un cataclismo para la institucionalidad europea.

En esta evolución, Charlie Hebdo está lejos de ser un nuevo héroe de la libertad, porque cometió un nuevo grave error. La provocación, la ofensa o blasfemia, pueden ser tolerados en nuestro mundo, hasta cierto punto, incluso y frente al poder político, demostró su eficacia,  pero no en otros mundos  y mucho menos, contra ellos. Necesitamos menos Voltaire y Locke y mucho más Kant y Arendt.

Huntington nos aconsejó prudencia, moderación, la conformación de alianzas inteligentes (por ejemplo, con Rusia y China) y sobre todo, el diálogo interreligioso que aísle a los violentos. Sería interesante seguir sus consejos, muy lejanos a la creencia común de una nueva Cruzada contra el Islam o nada que se le parezca. En cambio, si Occidente, a la ofensiva, continúa por el sendero de la marginación e incomprensión de la lógica islamista, provocando e imponiendo nuestras reglas, vamos rumbo a un conflicto ilimitado y la derrota como civilización, perdiendo todos nuestros valores. Una vez más, depende de “nosotros”, no sólo de “ellos”.