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Friday, August 21, 2015

LA RENUNCIA DE TSIPRAS Y SU IMPACTO EN SYRIZA

Los radicales de Syriza rompen con Tsipras y presentarán su propia lista

El líder de Nueva Democracia recibe el mandato de intentar formar Gobierno

 /  Madrid / Atenas DIARIO EL PAIS, MADRID,21 AGO 2015


Tsipras
La corriente radical de Syriza, la Plataforma de Izquierda, ha anunciado este viernes que presentará su propia lista en las casi seguras elecciones anticipadas griegas, tras la dimisión del primer ministro, Alexis Tsipras. Los comicios se celebrarán a no ser que el presidente del partido conservador griego Nueva Democracia, Vangelis Meimarakis, logre formar Gobierno después de haber recibido el mandato del presidente de la República, Prokopis Pavlópulos.
En el grupo Unidad Popular no están ni el polémico exministro de Finanzas Yanis Varoufakis ni la presidenta del Parlamento, Zoí Konstandopulu; los dos votaron en contra del tercer rescate el pasado viernes. Entre los 25 diputados rebeldes sí figuran, sin embargo, algunos de los ministros defenestrados por Tsipras en julio en la remodelación del Gobierno, como el antiguo número dos de Defensa, Kostas Ysichos, y el responsable de Seguridad Social, Dimitris Stratulis. También se ha sumado a Unidad Popular el conocido economista Kostas Lapavitsas
El anuncio de la Plataforma de Izquierda liderada por Lafazanis de que creará un nuevo partido contenía serias críticas a Tsipras por "mostrar una nueva cara completamente opuesta a la de Syriza". "Las elecciones anticipadas que ha decidido Alexis Tsipras se celebrarán para enterrar el orgulloso no del referéndum [del 5 de julio], para enterrar la lucha antirrescate y las esperanzas de la gente. A los griegos se les pide ahora que se aprieten la soga alrededor del cuello y respalden un nuevo memorándum. La Plataforma de Izquierda, fiel a los compromisos de Syriza, congruentes con el no del pueblo griego, enarbola la bandera de la lucha para salir de la crisis...", señala el anuncio, realizado horas antes de que se conociera la formación del grupo parlamentario propio de esta facción, la más importante y organizada de Syriza.
El intento de Nueva Democracia

Con sus 25 escaños el grupo parlamentario de Lafazanis se convierte en el tercero más importante de la Cámara, por delante del de los neonazis de Aurora Dorada. De esta manera, el mandato de formar Gobierno recaerá sobre ellos y no sobre el partido neonazi, como establece la Constitución. La formación de un grupo parlamentario le serviría además para provecharse de los privilegios de los partidos con representación parlamentaria de cara a las futuras elecciones.
Si Meimarakis no consigue crear un Ejecutivo, como prevén los analistas, el mandato exploratorio pasará a manos del representante de Amanecer Dorado, como tercera fuerza parlamentaria o, en su defecto, al partido salido de la escisión de Syriza si finalmente forma su propio grupo parlamentario.
La fecha de los comicios dependerá entonces del uso que hagan los partidos de su turno para formar Gobierno, pero oscilarían entre finales de septiembre y principios de octubre.
Tsipras dimitió este jueves al asegurar que su mandato ha terminado tras pactar el tercer rescate con las instituciones y que ahora es el momento de que el pueblo griego decida mediante su voto si legitima su gestión.
Con respecto a este proceso, la presidenta del Parlamento ha criticado duramente al presidente Pavlópulos por manejar la crisis abierta por la dimisión de Tsipras "con una urgencia anticonstitucional". En un comunicado de su oficina, Konstandopulu, conocida por su acusada orotodoxia formal y que en las anteriores votaciones parlamentarias obstruyó el proceso por cuestiones de procedimiento, ha dicho que el presidente Pavlópulos ha orillado por completo su responsabilidad constitucional a la hora de verificar la acreditación de cada grupo parlamentario antes de recibir el correspondiente mandato.

Monday, July 6, 2015

GRECIA: AHORA QUE?


El rotundo triunfo ayer del "No" a la propuesta del Eurogrupo en el referéndum convocado por el Premier Alexis Tsipras la semana pasada, para forzar una nueva y diferente negociación con alemanes y cía, puede tener múltiples lecturas. Por un lado, puede ser mirado en términos morales y nostalgiosos de un mundo que ya no existe, como un "triunfo de la dignidad y la soberanía griega en un contexto de historia democrática milenaria" o, en términos más idealistas pero modernos, como "una reivindicación contra el imperialismo financiero de Bruselas y Berlín". Desde otro ángulo, el económico, más duro, como una especie de nueva extorsión a la que somete Alexis Tsipras a Alemania y el resto del Eurogrupo, yendo mañana a Bruselas a negociar ya ahora con el respaldo de la mayoría de los griegos, forzando un "sí" a las exigencias helénicas. En el medio de ello, puede interpretarse la eyección de Varoufakis del Ministerio de Finanzas y su reemplazo por Tsakalotos, un profesional formado en la cuna europea más rancia, como una señal más de aquella jugada. En cualquiera de los dos casos, la elite griega -y por consiguiente su pueblo-, pueden estar realimentando una fantasía innecesaria, que les hará perder mucho más tiempo del perdido ya y dificultándoles la salida tan deseada a la crisis.
Ocurre que Grecia está encerrada en su propio laberinto. Más allá de imaginar también una posible ayuda rusa en caso de salir del euro, o de la posibilidad de un contagio masivo a Europa, sobre todo, la meridional y la del este, las regiones más vulnerables, que los consuele y aumente su valoración ante Bruselas, resulta claro que nada de ello, les evitará la corrección necesaria que deben afrontar. Si Grecia pretende ser viable económica, política y socialmente, en el futuro, deberá realizar un fenomenal ajuste, con o sin Bruselas, con o sin Moscú, con o sin euro. Además, deberá hacerlo sin paracaídas: no hay soja, no hay gas, no hay petróleo, apenas turismo -y europeo, con euros-. Entonces, cualquier fantasía que ellos imaginen o les hagan imaginar al resto del mundo, excepto los duros banqueros y tecnócratas europeos, que precisamente han pecado de demasiado blandos en el pasado con Grecia, será sólo eso: ficción. 
No descarto que mañana se reanude un nuevo ciclo de la negociación con Bruselas, que Francia insista en convencer a Alemania para que ceda y Atenas, una vez más (la enésima) intente salirse con la suya, mientras en el Kremlin haya alguien que persista en disfrutar de este trance que viven sus vecinos -aunque al mismo tiempo, quiera desligarse de cualquier compromiso futuro con un quebrado como Grecia-. Pero también Tsipras debe ser conciente que el reloj corre en su contra. Cada día que pase y cada semana que transcurra, el pueblo griego sigue afrontando su ajuste en cuotas: privaciones, escasez, cadena de pagos rota, dificultades para pagar sueldos o pensiones, etc. Cabe interrogarse sobre la "dignidad" de dicho proceso silencioso pero inexorable. 
Todo ello tal vez lo obligue a sentarse, aceptar, autocondicionarse, comunicar el sentido de dicho sacrificio y seguir en Europa y el euro, con el "No" de ayer tan simbólico como el "No" griego a Mussolini y Hitler -Atenas fue ocupada-. Pero tampoco puede descartarse que Berlín no ceda y deje caer a Grecia en su propia telaraña. Allí Tsipras deberá responsabilizarse ante su pueblo que ayer festejaba el respeto de su "dignidad". Deberá oficializar que volvió de Bruselas con las manos vacías, que Grecia está librada a su suerte y aún volviendo a la soberanía del dracma, no podrá evitar el drama de un ajuste mayor aún, ya sin red de contención alguna.

Monday, June 29, 2015

GRECIA: CRONICA DE UN FINAL ANUNCIADO



La situación desesperante que vive Grecia hoy, con gente durmiendo a la intemperie en las calles de Atenas o usando velas de noche en sus hogares, por no poder pagar las tarifas de luz, hoy sinceradas, más los efectos de la medida anunciada el viernes por Tsipras, de aplicar un "corralito" bancario (60 euros por día y por persona), a partir de hoy, apenas suavizado con cierto privilegio para los jubilados (con un haber promedio de 400 euros mensuales) y extranjeros y el transporte público gratuito, es el corolario de una larga pero triste historia de mentiras, demagogia, complacencia e irresponsabilidad colectiva, nacional y suprancional. Independientemente del resultado del referéndum del domingo 5, donde el pueblo helénico debe decidir por la afirmativa o la negativa, su destino: mantenerse o no en el euro y definir austeridad o "Grexit", respectivamente, el destino griego está sellado, con el necesario ajuste de sus cuentas y las consecuencias para sus habitantes, por un buen tiempo, porque en ninguno de los dos casos, existe otra alternativa, excepto el grado de velocidad o gradualismo con que se ensaye semejante experimento. De todos modos, vale la pena reflexionar por qué Grecia ha llegado a este punto de su involución histórica, para aleccionar a futuro, a otras naciones, que creen ingenua e insólitamente, que todo lo que viven, es producto de factores exógenos, una explicación siempre disponible, sobre todo, en estos tiempos de globalización.

Todo este festival de despilfarro y borrachera de gasto público que azotó Grecia, empezó en los años setenta, incluyendo a sus gobiernos militares (1967-1974). Estos, enfrascados en su conflicto territorial con Turquía, por Chipre, requirió una carrera armamentista absurda, que hoy tiene sus enormes efectos devastadores. Pero luego del aventurerismo de los uniformados, continuó entre 1974 y 1989, con los gobiernos socialdemócratas y conservadores de Papandreu y Karamanlis, quienes se alternaron en el poder y condujeron lenta pero inexorablemente a Grecia a la ruina. Al igual que otros "modelos democráticos" -Venezuela, en el Cono Sur-, ese bipartidismo racional, enfrente de un país discutido en términos de DDHH, como Turquía, le permitió a Grecia, recibir el mismo beneficio que la España postfranquista y la Portugal posterior a los coroneles, es decir, el ingreso en 1981, a la hermandad europea y una década más tarde, a la eurozona. Pero nada cambió positivamente. La fiesta de exceso de gasto y endeudamiento prosiguió y Grecia llegaría al colmo de organizar los Juegos Olímpicos de 2004 -hoy, la infraestructura deportiva está vacía y abandonada-.

Cuatro o cinco años más tarde, junto con la crisis financiera global, Grecia entró en debacle. La gestión de Papandreu (hijo) fue aun más desastrosa y evidente que la del padre, carecía de su liderazgo convincente y blanqueó la situación que se venía incubando desde hacía tiempo. La UE intentó solucionarla de la manera estándar: salida democrática vía los neoconservadores griegos y en última instancia, una tecnoburocracia bendecida por Bruselas. Los últimos siete años fueron un ajuste sobre ajuste, cuasinnecesario, políticamente débil, poco coherente, con suba de impuestos, negociaciones permanentes con sectores sociales, para cortar gastos, devaluaciones e inyecciones por 250.000 millones de euros, por parte de los hoy exigentes prestamistas europeos. Los mismos, que antes toleraron y hasta aplaudieron, falseamiento de estadísticas oficiales, subestimación de deudas y corrupción por doquier. Los políticos tradicionales fueron tardíamente castigados en las urnas en los últimos meses, Grecia quedó a merced de los partidos extremistas (Syriza, populista y exculpatorio a la UE, "protector" de la clase media adicta al gasto y Aurora Dorada, de ultraderecha, nacionalista retrógrada) y finalmente, ganó el primero, con el liderazgo de Tsipras. La historia de los últimos meses, fue un largo e inútil escenario teatral, donde Atenas y Bruselas jugaron al "gato y al ratón", con promesas y extorsiones de un lado y del otro, timing político y agotamiento burocrático, hasta desembocar en la situación de hoy, donde caen las Bolsas, hasta en Asia, tiemblan países como Chipre, Eslovenia, España, Portugal e Irlanda (los débiles de la eurozona) y como resulta obvio, toda la estantería financiera global, se ve sometida a una imprevisible sacudida.

Grecia es otro ejemplo, otro mal ejemplo, de cómo un país, puede ingresar en una espiral de caída inexorable, cuando tanto la elite como la población, intentan vivir más allá de sus posibilidades. Películas como "Zorba el Griego" y "Mamma Mía", nos recuerdan ese otro rostro alegre y relajado de la vida griega, alimentada por toda Europa. Hoy, el costo de esa faz, está a la vista. 

Esta semana, observaremos si el reclamo de Estados Unidos a los europeos de ofrecerlos a los griegos, la reestructuración sustentable de su deuda externa (170 % de su PBI) o una última carta de negociación por parte de Tsipras al Eurogrupo, pueden cambiar el curso de esta historia antes del domingo. Si mañana Grecia, una "Argentina sin soja", con apenas turismo, no deposita los 1.500 millones de euros en un primer tramo de intereses al FMI (acreedor de sólo el 10 % del total de la deuda griega), entra a jugar el reloj del default. 

Saturday, June 27, 2015

GREECE UNDER SIEGE, LIKE NEVER BEFORE

Greece Puts Its Fate to a Vote

June 27, 2015 | 16:20 GMT

STRATFOR GLOBAL INTELLIGENCE


Greece Puts Its Fate to a Vote

Summary

The Greek government will hold a referendum July 5 that could mark the beginning of the country's exit from the eurozone, although the government did not directly consult the public when it joined the currency area over a decade ago. This nationwide vote, announced by Prime Minister Alexis Tsipras June 27, would ask whether Athens should adopt the economic policies Greece's creditors have demanded in exchange for additional funds. The Greek parliament was to vote later today on whether to approve the planned referendum.
While the nationwide referendum would not directly address eurozone membership, a rejection of additional EU and International Monetary Fund money would put Greece close to a debt default. This would lead quickly to an exit from the eurozone. Even if the public accepts the bailout measures, Greece will likely not be able to avoid capital controls to protect its banking sector. During a meeting of eurozone finance ministers on June 27, Greece's creditors rejected a Greek request to extend the current bailout program expiring June 30.

Analysis

The prime minister's decision to ask the Greek people about the country's future reflects the conflicting pressures mounting on Athens. In late January, Prime Minister Alexis Tsipras' left-wing Coalition of the Radical Left, known as Syriza, was elected on a platform that promised renegotiation of Greek debt, the end of austerity measures and the preservation of eurozone membership. It quickly became clear that these three promises were incompatible. Greece's creditors refused to renegotiate Athens' debt and demanded additional economic measures in exchange for financial help. At the same time, several Syriza members opposed reforms in sensitive areas such as pensions, privatization and labor regulations.
Ultimately, this internal contradiction proved impossible to resolve. Tsipras found that rejecting any of his campaign promises carried a high price. Signing a deal with creditors would risk rebellion within Syriza. Declaring a debt default would risk a virulent reaction from Greeks who want to remain in the eurozone. The July referendum will not truly resolve this dilemma, but at least puts the decision in the hands of voters.
Greece was supposed to pay 1.6 billion euros ($1.8 billion) to the International Monetary Fund on June 30. This is now not likely to happen. Missing this deadline will not automatically trigger disaster – the International Monetary Fund has roughly a month to decide whether to declare Athens officially in default. Greece's next debt maturity is with the European Central Bank on July 20, which means Athens still has time before its European lenders consider it in default. This suggests that, regardless of the outcome of the referendum, Tsipras will go back to the negotiating table after the vote. His approach during the new talks will be shaped by the decision of Greek voters.
Even if the Greek government plans to continue negotiating with its creditors, the referendum creates significant uncertainty in Greece and capital controls will be difficult to avoid. Already on June 27, Greeks were lined up outside Greek banks to withdraw money from ATMs. This will add to billions of euros in capital flight since the beginning of the year.

Key Players

In the coming days, several actors will be key to Greece's future. The Greek people themselves are chief among these. Polls, however, reveal contradictory public opinion. Most Greeks want to remain in the eurozone, but also reject painful austerity measures. This could lead to a close vote, especially because the government has suggested that it will campaign against the agreement with the creditors. Should people vote in support of the agreement, the Greek government could collapse. Should people vote against the agreement, a Greek exit from the eurozone would be harder to avoid.
The decisions of eurozone governments and EU institutions will also be crucial for Greece's future. The European Central Bank has been essential in keeping Greek banks afloat by providing them with emergency liquidity. This assistance, however, was based on the expectation of an agreement between Athens and its lenders. Should the European Central Bank stop providing liquidity to Greek banks, Athens would probably be forced to introduce capital controls and, at a later stage, potentially convert all loans into a new national currency.
The European Central Bank could also play a key role in stabilizing the entire euro system. Over the past three years, Europe's financial crisis was somewhat mitigated by the European Central Bank's promise to intervene to rescue countries in distress. So far, the fear of contagion to other debt-ridden eurozone countries such as Portugal and Spain has been modest. A Greek exit could be a concrete test of the European Central Bank's promise to do "whatever it takes" to protect the eurozone. There will also have to be a political reaction because countries from Germany to Italy will have to make political gestures of unity, showing that Greece is an exceptional case and that the eurozone remains strong and united.

Turbulent Days

Even if the referendum is not explicitly about the eurozone, a "no" vote would put Greece closer to leaving the currency union. With a clear mandate against austerity, Tsipras would go back to Brussels making demands that could be too difficult for the creditors to accept. Many of Greece's lenders are dealing with domestic pressure not to make concessions to Athens. This is particularly true in Germany's case, as Chancellor Angela Merkel is under pressure from conservative sectors of her government not to concede softer fiscal targets for Greece, let alone debt relief.
A Greek exit from the eurozone could happen in a number of ways. One would be the introduction of a parallel Greek currency to coexist with the euro. Another might be a temporary suspension of Greece's membership. Independently of how a potential exit unfolds, the process would be extremely complex, because current EU legislation does not foresee countries leaving the currency area. Existing norms allow for countries to leave the European Union, but the treaties are ambiguous about the eurozone. Joining the currency union was supposed to be irreversible. Should Greece leave the euro, it would take a political decision by the rest of the members to keep Athens in the European Union.
A "yes" vote in the referendum would also yield complex consequences, especially if the Greek government itself campaigns on a "no" vote. A vote in favor of austerity would only exacerbate tensions within Syriza and several party members could leave. Tsipras would be under significant pressure to resign and call for early elections. Even if he managed to stay in power, he may need to form a new government, this time with moderate forces. A "yes" vote would also mean that he would not be able to make new demands to the creditors.
The Greek government's decision to hold a referendum was meant to give Athens a popular mandate on what to do next. The question, however, is not about eurozone membership but about austerity, meaning that its outcome will not make the Greek crisis any simpler. Tsipras will go back to the negotiating table after July 5, but his negotiating strategy will be shaped by the result of the vote. Far from reducing uncertainty, the referendum will only make the situation more volatile.

Tuesday, June 23, 2015

RETORNO AL OPTIMISMO POR UN EVENTUAL ACUERDO GRECIA-UE

Europa respira aliviada ante un inminente acuerdo con Grecia

Tsipras ofrece a los acreedores recortar el sistema de pensiones y concesiones fiscales. Merkel ve la propuesta como "una buena base"

 Bruselas DIARIO EL PAIS, MADRID23 JUN 2015


Cambio de tono en la negociación entre Grecia y sus acreedores. Atenas envió este lunes su propuesta definitiva a los socios europeos,con concesiones fiscales y en la reforma de pensiones. Europa reaccionó con las primeras señales de acuerdo político, que debe traducirse en un pacto definitivo a final de semana, y disiparon los riesgos de salida del euro. Optimismo, al fin, tras meses de tensión: Berlín, París y Bruselas aseguraron que la propuesta griega es “una buena base” para cerrar la crisis griega. Tanto la canciller Angela Merkel como el jefe de la Comisión, Jean-Claude Juncker, dieron prácticamente por hecho el acuerdo esta semana. Europa tiene previsto ofrecer a Atenas perspectivas más precisas de reestructuración de deuda: ni siquiera Merkel descarta ya esa opción.
La eurocumbre tuvo algún momento tenso pero en general fue como la seda, según las fuentes consultadas. Tanto, que al final Tsipras pidió un comunicado garantizando una prórroga del segundo rescate para acabar con las dudas sobre los bancos. Los líderes no quisieron llegar a tanto. “Merkel prefiere el típico approach alemán: primero hay que cerrar definitivamente el acuerdo; después ya habrá tiempo de hacer comunicados”, explicó un diplomático europeo.No hay aún fumata blanca, pero sí un humo grisáceo que tiende a clarear. Berlín, el Eurogrupo y las instituciones anteriormente conocidas como troika dieron ayer la bienvenida —con las inevitables reservas— a la nueva propuesta griega, que incluye aceptar las metas fiscales de los acreedores y un endurecimiento en la reforma de las pensiones. Ambas partes cedieron lo suyo. Atenas ofreció al fin concesiones, aunque su propuesta queda todavía lejos de lo que pedían los acreedores a principios de junio. Y los socios emitieron claras señales acerca del acuerdo político, que debería cristalizar mañana miércoles en la luz verde del Eurogrupo para que los jefes de Estado y de Gobierno refrenden a finales de semana el final de este largo capítulo de la crisis griega.

La fase más aguda de la crisis griega toca a su fin si nada se tuerce en las próximas horas
La canciller fue meridianamente clara al acabar la cumbre: “La propuesta de Grecia es una buena base”. Ese análisis, viniendo de quien viene, es una señal política de primera magnitud tras meses de tensión. Merkel, eso sí, apuntó que no todo está atado y bien atado: “Las instituciones deben trabajar ahora con intensidad para que el Eurogrupo pacte el miércoles. Esperamos resultados de cara a la cumbre europea del jueves”, añadió. Juncker dio por hecho un acuerdo “esta semana”.
Pero quizá la mayor sorpresa fue la disposición de Merkel a permitir una reestructuración de deuda: la canciller no descartó esa posibilidad —que se había convertido en una especie de anatema en varios países—, aunque explicó que no es el asunto “más urgente”. Alemania rechaza poner más dinero. Pero acepta que el acuerdo sobre un alivio de la deuda, firmado por del Eurogrupo a finales de 2012, se puede aplicar.
La fase más aguda de la crisis griega toca a su fin si nada se tuerce en las próximas horas. Antes de la cumbre, el Eurogrupo ya sorprendió con un formidable cambio de tono: tras la dureza pétrea de las últimas semanas, los ministros pasaron a celebrar la oferta helena como un “paso positivo”. A la espera de que la vieja troika y la delegación griega negocien los últimos flecos, las Bolsas jalearon esa reacción con fuertes subidas. La evolución de los mercados en las próximas horas es clave para evaluar la credibilidad europea.
La reacción de las Bolsas y sobre el terreno, en Grecia, marcará también el futuro inmediato del maltrecho sector financiero. Un acuerdo debería permitir al BCE mantener abiertas las líneas de financiación de emergencia para los bancos, que en los últimos días han sufrido con la fuga de depósitos y se han asomado a los controles de capital. Está por ver si esos controles se activan: eso solo sucederá si el dinero sigue evaporándose de las entidades financieras, algo que parece poco probable si el optimismo de los líderes se traduce en confianza por parte de los ahorradores.

Largo camino

A pesar de todo, queda un camino espinoso por delante. Si esa fuerte señal política se traduce en un pacto definitivo, Tsipras tendrá que venderlo en casa, en su Parlamento e incluso dentro de su propio Gobierno: el flanco izquierdo de Syriza y la derecha nacionalista con la que se ha aliado pueden poner peros y provocar una crisis política. Para tragar esa píldora, Tsipras espera como contrapartida la citada reestructuración de deuda; si Grecia activa en breve las medidas prioritarias, los socios podrían facilitar ese alivio de la deuda, aunque esa fase de la negociación no ha llegado aún y hay varios países poco partidarios de hace favores a Syriza.
Atenas y los acreedores llevaban cinco meses como el perro y el gato, desde la victoria electoral de Tsipras, el 25 de enero, con sus promesas de fin de la austeridad. El pulso ha llevado a sembrar dudas sobre un posible impago de Atenas al FMI (1.500 millones a fin de mes) y al BCE (7.200 millones en verano), aunque ese escenario se aleja ahora. A pesar de que los agoreros han proliferado en los últimos tiempos, está mucho más cerca una prórroga del actual rescate para evitar líos. Con un acuerdo, el BCE podría incluso abrir algo más la mano.
“Con Grecia nada es seguro al 100%, pero el final del túnel está un poco más cerca”, indicaron fuentes del Eurogrupo.