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Sunday, April 16, 2017

A PESAR DE EUROPA, HABRA ERDOGAN PARA RATO EN TURQUIA

Erdogan se impone con un triunfo mínimo impugnado por la oposición

El 'sí' que defiende el presidente logra el 51,4% frente al 48,6% del 'no', con el 99,45% escrutado

ANDRES MOURENZA, DIARIO EL PAIS, ESTAMBUL, DOMINGO 16 DE ABRIL DE 2017.

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Una vez más, y van ya una docena de procesos electorales en los últimos 15 años, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se ha mostrado imbatible en las urnas. Pero esta vez la victoria ha sido mínima. Según los datos de la agencia estatal de noticias turca, Anadolu, y a falta de que la Comisión Suprema Electoral los ratifique, el  a la reforma constitucional que otorga amplios poderes al mandatario ha obtenido este domingo el 51,37% de los votos frente al 48,63% del no —con el escrutinio al 99,45%—, con una participación del 85,55%. La oposición ha denunciado irregularidades y ha anunciado que impugnará los resultados de buena parte de las mesas electorales.


Monday, December 19, 2016

ASESINATO DEL EMBAJADOR RUSO EN ANKARA: OTRO CAPITULO DE LA COMPLEJA RELACION RUSO-TURCA

Hace pocas horas se acallaron los balazos del ex policía turco, el joven Mevlüt Mert Altintas contra el cuerpo del Embajador ruso Andrei Karlov en Ankara, en ocasión de su presentación de la exposición fotográfica "De Kaliningrado a Khamchatka", en pleno centro de la capital. 

En un ejemplo elocuente de una Rusia que hoy ejerce el "soft power" -vende su cultura al mundo-, el profesional de la diplomacia de Moscú, que insólitamente concurrió a inaugurar la muestra, sin escolta alguna, sólo acompañado por un traductor y un asistente, cayó asesinado, siendo el primero de la Rusia postsoviética, y el tercero desde la muerte de Piotr Voykov, el enviado soviético a Polonia, en Varsovia en 1927 y de Aleksandr Griboyedov, un poeta y diplomático muerto en disturbios contra la Embajada rusa en Teherán, la capital de Irán, en el siglo XIX.

Turquie : l'ambassadeur russe tué © Thomas SAINT-CRICQ, Laurence SAUBADU AFP


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El atentado juzgado como "terrorista" por las autoridades más altas de Rusia, entre otras, el propio Presidente Putin y la vocera de la Cancillería, Maria Zajárova, tomó de sorpresa a la Federación aunque no puede decirlo lo mismo para Turquía, que había sufrido ya, varios ataques recientes, tanto de ISIS como de los kurdos. Llama la atención la indefensión ya comentada del propio Embajador, una gran falencia de los aparatos de seguridad rusos que debieron haber estado mucho más atentos a tal vigilancia, en un contexto de tensiones previsibles pero también la propia inacción turca, que no podrá explicar cómo desprotegió a un diplomático de alto rango en pleno centro de Ankara, a pocas cuadras de la Embajada norteamericana.

Todo suena sospechoso en un contexto de relaciones entre Ankara y Moscú, tremendamente irregulares, frágiles y hasta pendulares. El famoso "cuchillo por la espalda" que citó Putin respecto al derribo del avión ruso Sukhoi el 24 de noviembre de 2015, en espacio aéreo sirio por parte de un caza turco, es una constante en el comportamiento turco desde la Guerra de Crimea en el siglo XIX, cuando el Imperio Turco Otomano no dudó en buscar el apoyo de las potencias occidentales como Inglaterra y Francia, para imponerse sobre el Imperio Zarista y el control geopolítico del Mar Negro. En la Primera Guerra Mundial, volvieron a chocar así como en la Guerra Fría, cuando ya en los años cincuenta, Turquía ingresó a la OTAN, para proteger los intereses norteamericanos y antisoviéticos en la región. Tanto Afganistán como Siria, fueron territorios de disputa geoestratégico para norteamericanos y soviéticos y en ambos casos, la República de Turquía, laica pero islamista al fin, se ubicó al lado de Washington por pura "Realpolitik". 

Cuando cayó la URSS, los viejos odios dejaron paso a una relación pragmática aunque sólo por dos décadas. La Federación Rusa llegó a acordar un "modus vivendi" con Ankara por el uso común de los recursos naturales del Mar Caspio, además de proveer ingentes ingresos al PBI turco, gracias al turismo ruso. Incluso, ya en el nuevo milenio, Turquía y Rusia, los dos únicos casos de ex Imperios que decidieron convertirse en Estados-Nación, vivieron trayectorias similares, con el ascenso al poder de dos "hombres-fuertes" (Erdogan y Putin), favorecidos por el "boom de las commodities", al frente de coaliciones heterogéneas, protonacionalistas pero sin rechazar la globalización o la integración con Europa, que no obstante, les negó la puerta abierta a ambos. 

Sin embargo, las viejas tensiones volvieron en ocasión de la guerra civil siria en 2011-2013, básicamente, por dos razones: una, la facciosidad identitaria intraislámica -los turcos sunitas pro wahabitas y Hermandad Musulmana versus los Al-Assad alawitas emparentados con los shiitas- y otra, las antiguas ambiciones imperiales de Ankara contra Siria, rivalizando con la defensa geopolítica de Rusia de su base naval de Tartus, negociada en los setenta con el padre de Bachir Al-Assad, en peligro, considerando la crisis ucraniana y las torpezas de Obama durante la "Primavera Arabe". 

En 2014 y 2015, Putin se cansó de intentar convencer -infructuosamente- a Washington y Bruselas, de que Erdogan no era un socio confiable en la guerra contra el terrorismo porque en Siria, anteponía sus propios intereses geopolíticos de defensa de la oposición armada, incluido ISIS y Al Qaeda a Al Assad y de represalia contra los rebeldes kurdos, que buscan un territorio propio separado de Ankara, pero que insólitamente, se habían erigido en la retaguardia de combate al propio Estado Islámico. Para Rusia, lejos de cualquier nostalgia militar expansionista, era y es clave derrotar a ISIS y salvar al Estado sirio como garante de la paz regional, al contrario del experimento Irak post Saddam Hussein, porque está y estaba en juego su propia lucha integración territorial, contra el secesionista emirato del norte del Cáucaso en el territorio ruso: Chechenia, Daguestán, Ingushetia, Osetia del Norte, Karbardino-Balkaria, la mayor parte de Karacháevo-Cherkessia y la estepa de Nogái.

El derribo del avión ruso hace un año y algunas semanas, tensionó la relación entre Moscú y Ankara al máximo, como en los viejos tiempos, blanqueando la oposición histórica. Putin sancionó con embargos alimentarios y turísticos al país de Erdogan, cuyo alto costo económico, obligó a éste a retroceder y pedir perdón por el trágico incidente. Fiel a sus convicciones, antes vio cómo toda Occidente lo aislaba y condenaba por su especial democracia y situación de DDHH, a propósito del golpe militar de la facción islamista radicalizada -pero insólitamente prooccidental- FETO liderada por Fethullah Gulen, exiliado en Estados Unidos y entonces, el líder del Kremlin, ofendido pero magnánimo, le tendió su mano una vez más, sin rencores. 

Sin caer en el reduccionismo de las hipótesis eurasianistas de un lado (Dugin) y del otro (Perincek), que creen absolutamente posible y deseable un eje Moscú-Ankara, en contra de Washington y Bruselas, pero que no pueden explicar ahora, fenómenos como el de Donald Trump y su predisposición prorrusa y antichina, que les rompe aquel esquematismo contrahegmónico, está claro que estábamos en medio de un acuerdo inédito entre Putin y Erdogan, cuando se produjo el atentado contra el Embajador Karlov. 


Sunday, May 8, 2016

PUERTA SEMIABIERTA A TURQUIA PARA ENTRAR A LA UE?

Bruselas avala que los turcos viajen a Europa a partir de julio sin visado

Ankara aún debe cambiar sus leyes antiterroristas para acogerse a esa medida

LUCIA, ABELLAN, BRUSELAS, DIARIO EL PAIS, MADRID, MIÉRCOLES 4 DE MAYO DE 2016.
La Comisión Europea ha ofrecido este miércoles el mayor aval político otorgado a Turquía desde que aprobó su candidatura a integrarse en la UE, en 1997. Bruselas propone eximir de visado a los turcos que viajen a Europa a partir del 1 de julio, un compromiso recogido en el acuerdo que adoptaron los Veintiocho con Turquía en marzo para frenar la llegada masiva de refugiados a Grecia. El Ejecutivo comunitario abre así camino a una delicada decisión que deberán adoptar el Consejo Europeo –representa a los Estados miembros- y la Eurocámara.
Hace un mes y medio, cuando los jefes de Estado y de Gobierno rubricaron el pacto para expulsar refugiados a Turquía a cambio de acelerar la desaparición de visados, entre otras medidas, Ankara cumplía pocas de las 72 condiciones fijadas para permitir los viajes sin trámites consulares. Hoy el país vecino cumple 65, según el análisis de la Comisión, que confía en que las otras siete se alcancen en las próximas semanas.
Más allá de los criterios técnicos, el número dos de la Comisión, Frans Timmermans, ofreció una justificación política para tender la mano a Turquía. “En los últimos años, en los que no ha habido implicación con Turquía, ¿qué ha pasado con la libertad de expresión?”, se ha preguntado, sugiriendo que ha sido precisamente el distanciamiento con Ankara lo que ha alejado al país de los estándares europeos. “Se están alejando de nosotros. Esa tendencia tiene que cambiar”, ha concluido.
De los requisitos por cumplir, dos (el acuerdo de readmisión de extranjeros con toda la UE, no solo con Grecia, y la actualización de los pasaportes biométricos para que sean aceptados en Europa) están previstas por calendario para el mes de junio. Las otras cinco no tienen fecha clara e incluyen cuestiones salvables como las normas de protección de datos y otras mucho más complejas, como la lucha contra la corrupción y, sobre todo, la definición de terrorismo.
El capítulo sobre terrorismo puede acabar frustrando la negociación, admiten fuentes europeas. Porque lo que la UE pretende es que la definición de terrorismo se ajuste a los principios comunitarios. Ahora, por ejemplo, Turquía puede atribuir propósitos terroristas a personas que simplemente se muestren críticas con el presidente, Recep Tayyip Erdogan, o cometan delitos que Europa nunca consideraría terroristas. Está por ver que el Gobierno de Ankara, en pleno endurecimiento de su posición hacia los kurdos y con numerosos ataques a la libertad de expresión, presente en pocos días una legislación que satisfaga al Parlamento Europeo, cuyo voto es necesario para liberar a Turquía de los visados.
El presidente de los liberales en la Eurocámara, Guy Verhofstadt, ya ha dado una primera muestra a este respecto. “Solo habrá acuerdo si Turquía cambia las leyes antiterroristas que se están usando para silenciar a periodistas”, ha expresado en un comunicado. Fuentes comunitarias admiten que lo que se pretende pactar va dirigido a evitar situaciones como el encarcelamiento de periodistas y rehúsan valorar qué ocurrirá si Ankara no ofrece una propuesta aceptable en junio.
La evaluación tan favorable a Turquía, no obstante, encierra una trampa. Solo los ciudadanos turcos con pasaportes biométricos de última generación podrán acceder a la UE sin visado. Y en la actualidad no hay ninguno emitido entre sus 79 millones de habitantes. El Gobierno de Ankara prevé empezar a fabricarlos en junio, pero su capacidad de emisión no excede los 10.000 diarios, explican esas fuentes comunitarias. Y además son caros. Así que el número de turcos con capacidad real para llegar a territorio europeo sin visado será muy limitado a corto plazo. Fuentes diplomáticas turcas consideran importante el respaldo político a la desaparición de visados, más allá de que los detalles técnicos no permitan en un tiempo ejercer el derecho.
Como mensaje tranquilizador a los países que temen flujos abultados de inmigración turca en su territorio, la Comisión ha propuesto también endurecer el freno de emergencia que permite a los Estados reintroducir los visados si constatan esas llegadas inesperadas. Pocos días después de que Alemania y Francia presentaran una iniciativa conjunta, Bruselas propone agilizar este mecanismo para que se puedan suspender la libertad de visados más rápidamente y para que la Comisión pueda actuar por iniciativa propia.
Junto con Turquía, Bruselas propone también eximir de visado a los ciudadanos kosovares con pasaporte biométrico. La decisión puede plantear problemas a los cinco países europeos (entre ellos España) que no reconocen a este territorio, antigua provincia serbia, como Estado.

LOS CONTROLES DE FRONTERAS SE PRORROGAN

Entre la amalgama de medidas sobre asilo y visados, la Comisión Europea ha avalado este miércoles la extensión por otros seis meses de los controles fronterizos —las suspensiones temporales de Schengen— que aplican cinco Estados del espacio de libre circulación (Alemania, Austria, Suecia, Dinamarca y Noruega).
La decisión se basa en las “graves deficiencias” detectadas en el control de las fronteras griegas y se adopta a pesar de la drástica caída en las  llegadas de refugiados a Europa, el argumento que justificó los controles.

Monday, November 2, 2015

TURQUIA: TRIUNFO CONTUNDENTE DE ERDOGAN

El partido de Erdogan recupera la mayoría absoluta en Turquía

El islamista AKP logra cerca del 50% de los sufragios

La apelación al voto del miedo, el conflicto kurdo y la inestabilidad refuerzan al Gobierno

 Estambul DIARIO EL PAIS, MADRID,2 NOV 2015

Turquia - Retrato de Erdogan
El partido del presidente Recep Tayyip Erdogan le torció este domingo el brazo a los sondeos en Turquía para recuperar en las urnas la mayoría absoluta, con cerca del 50% de los votos, que había perdido cinco meses antes, cuando sumó un 40% de los sufragios. Para dar la sorpresa, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista y conservador) no ha vacilado en apelar al voto del miedo y agitar ante los ciudadanos la amenaza de la inestabilidad económica por el fracaso en la formación de un Ejecutivo de coalición tras los comicios de junio. La ruptura, en julio, del alto el fuego que mantenía desde hace dos años la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) también ha contribuido a reforzar entre los votantes la opción por un Gobierno fuerte.
El cabeza de lista del partido islamista, el jefe de Gobierno saliente y exministro de Asuntos Exteriores, Ahmet Davutoglu, llamó ya en la madrugada del lunes al resto de las fuerzas a pactar una nueva Constitución civil para sustituir a la heredada del golpe militar de 1980. Desde el balcón de la sede del AKP en Ankara, Davutuglu compareció sin Erdogan ante miles de simpatizantes para abogar por el fin de la polarización política en Turquía en un mensaje habitual de los líderes del partido tras una victoria electoral. 
Ni ellos mismos se lo esperaban. Los dirigentes del AKP consultados en la recta final de la campaña se mostraban partidarios de forjar una gran coalición con el Partido Republicano del Pueblo (CHP, laico y socialdemócrata), ya que veían muy lejana la posibilidad de superar el 47% de los votos que asigna la mayoría de 276 escaños en una Cámara de 550 diputados.
Los responsables del CHP de Kemal Kiliçdaroglu, que se vieron estancados en el 25% de los sufragios, descartaban anoche cualquier opción de pacto con el AKP, cuyo grupo parlamentario tendrá, con el 99% de las papeletas escrutadas, 316 diputados (49,4% de los votos)
El AKP ha contenido el avance de su principal rival laico pero también se ha hecho con buena parte de los votos de sectores religiosos del Partido de Acción Nacionalista (MHP, ultraderecha) que ha caído en apenas cinco meses del 16% al 12% de los votos.
Más dramático aún fue el recuento para los nacionalistas kurdos de Partido Democrático del Pueblo (HDP), que con el 10,7% de los sufragios a escala nacional, se mantuvo hasta el final en el filo de la navaja del umbral del 10%, por debajo del cual la vigente Constitución excluye la posibilidad de contar con representación parlamentaria.
El resurgir de la violencia del PKK ha pasado factura al partido de Selahattin Demirtas, el joven dirigente prokurdo que había intentado ampliar su base electoral entre sectores de la izquierda en Turquía identificados con Syriza, en Grecia, o Podemos, en España. El doble atentado suicida atribuido al Estado Islámico que causó 102 muertos el pasado 10 de octubre en Ankara también ha hecho tomar conciencia a muchos electores de la implicación de Turquía en la guerra en Siria, donde sus Fuerza Armadas han lanzado en los últimos meses bombardeos aéreos y de artillería contra posiciones yihadistas.
Los turcos parecieron escuchar este domingo la voz de Erdogan al depositar su voto en el distrito de Camilla, en la parte asiática de Estambul. “Es la opción que más beneficia a la estabilidad de la nación”, respondió el presidente turco al ser preguntado si esperaba la elección de un Gobierno con mayoría absoluta. La participación alcanzó el 85,8% del censo, prácticamente igual a la de los comicios del pasado junio, en una jornada electoral que se desarrolló sin apenas incidentes.
El presidente turco aspira a reformar la Constitución para que se otorguen poderes ejecutivos al jefe del Estado, según el modelo que rige en Francia desde 1958. En la actualidad sus funciones se ven limitadas a la moderación de la pugna entre los partidos y la promulgación de las leyes, con un relativo derecho de veto.
El AKP, sin embargo, no contará por ahora con la mayoría cualificada de 330 escaños (las tres quintas partes de la Gran Asamblea de Ankara) para poder someter directamente a referéndum de los ciudadanos la enmienda constitucional sobre la ampliación del poder del presidente.

Un país polarizado

El mapa electoral de Turquía mostraba anoche la polarización que divide a su sociedad en los últimos años de mandato del AKP, con una gran mancha naranja (el color del partido islamista de Erdogan) en la mayoría de las provincias turcas, incluidas Estambul y Ankara, y con porcentajes de voto de hasta el 75% en feudos como Konya.
Unas pocas circunscripciones en las costas del Egeo siguen siendo fieles a los principios laicos del CHP, con la ciudad de Esmirna a la cabeza, mientras la región del sureste de Anatolia se mantiene bajo el control abrumador del nacionalismo kurdo.
La deriva que adopte el partido de Erdogan mostrará en los próximos días si Turquía avanza hacia un proceso de reconciliación nacional mediante la elaboración por consenso de una nueva Constitución, o se dirige hacia un sultanato de facto bajo el mando de Erdogan, el líder que más poder ha acumulado en la historia reciente del país.
La represión de las protestas juveniles, como las del parque de Gezi de Estambul en 2013, el acoso a la prensa disidente y la creciente imposición de valores islámicos al conjunto de la sociedad hacen temer que Turquía seguirá aún años estancada a las puertas de la UE.