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Sunday, February 10, 2019

UN PRESIDENTE "MILLENNIAL" EN CENTROAMERICA

Nayib Bukele, el presidente electo de El Salvador, alcanzó su objetivo de gobernar el país con la derechista Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) después de dedicar seis años de su vida a la política local como alcalde de la mano del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Nayib Bukele, el presidente electo de El Salvador, alcanzó su objetivo de gobernar el país con la derechista Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) después de dedicar seis años de su vida a la política local como alcalde de la mano del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).


Las discrepancias de Bukele con la cúpula de la formación de la exguerrilla terminaron con su expulsión en 2017, año en el fundó Nuevas Ideas, movimiento que intentó legalizar como partido político, pero no cumplía las exigencias de la Ley Electoral. En el último minuto, el ahora presidente electo optó por la única posibilidad que le quedaba: tratar de buscar la presidencia de la mano de GANA.

Tras los escándalos con el TSE y Arena, el político de 38 años anunció en julio pasado que buscaría la Presidencia con el derechista GANA. 'No fue una venta de principios, el que diga eso no me conoce y no sabe hasta donde estoy dispuesto a sacrificarme por no defraudar la esperanza de millones de salvadoreños', dijo Bukele durante una transmisión en vivo a través de redes sociales.

'Para los que piensan que algún personero de GANA nos podrá manipular, les recuerdo que ni toda la cúpula del FMLN junta pudo en algún momento manipularme, muchos menos podrá GANA', sentenció el ex alcalde de ascendencia palestina.

El ex alcalde de San Salvador y Nuevo Cuscatlán, está casado con Gabriela Rodríguez. Nayib nació el 24 de julio de 1981. Es un empresario millonario que inició su primera empresa, una agencia de publicidad, a los 18 años.

Bukele proyecta una imagen fresca en la política salvadoreña. El político cuenta con el respaldo de gran parte de los votantes jóvenes y de clase media de ese país. Con más de un millón de seguidores en Facebook, medio millón en Twitter y unos 300 mil en Instagram, sus transmisiones en vivo rompen récord de audiencia, al igual que sus mitines de campaña.

Tras ser expulsado del FMLN, Bukele fue demandado por calumnia y violencia machista, procesos de los que se burla en sus redes sociales donde defiende su inocencia.

Bukele ha llevado su campaña a redes sociales, donde el candidato de Arena, Carlo Calleja, es su blanco favorito. Esta semana viralizó el hashtag 'devuelvan lo robado, ladrones' contra el partido del expresidente Antonio Saca, quien reconoció un millonario desfalco al Gobierno de El Salvador.

Los más de 5,7 millones de salvadoreños convocados a votar en las elecciones, sextas desde la firma de los Acuerdos de Paz (1992), se enfrentaron a una nueva campaña política que ha tomado como 'trípode' las redes sociales, en las que poco o nada puede intervenir el TSE.

Como alcalde de San Salvador, Bukele no ocultó su ideología populista. Sus logros en el poder de una de las ciudades más violentas del mundo fueron destacados por medios internacionales.

Entre sus mayores logros en la alcadía de San Salvador destaca la Revitalización del Centro Histórico, proyecto reconocido por La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

En su paso por la alcaldía de la capital salvadoreña, Bukele se identificó con los 'millenials', al grado de proyectar en la plaza El Salvador del Mundo una película de la serie animé Dragon Ball, participar en competencias de paintball o de juegos mecánicos extremos.

El presidente electo estudió derecho en la jesuita Universidad Centroamericana (UCA) de San Salvador, aunque sus oponentes en campaña le cuestionaron que no logró graduarse por dedicarse desde los 18 años a trabajar en una empresa de su padre.

Pese a los ataques de ARENA y el FMLN, Bukele anticipó que acabaría con el bipartidismo ganando las elecciones, para dejar 'atrás la postguerra de una vez por todas´.

El nuevo mandatario afirma que el mayor reto para el próximo Gobierno de El Salvador será la juventud y saber valorar el 'bono demográfico', lo que solo se puede cumplir con una 'inversión masiva'.



Thursday, March 8, 2018

POR FIN, LLEGA AL PODER EL POPULISMO A UN PAÍS DE LA UE?

ELECCIONES ITALIA

Un vendaval populista barre una era en Italia

Italia, el primer país de la UE donde las fuerzas 'antiestablishment' suman mayoría absoluta, afronta el reto de formar un Gobierno en medio de la incertidumbre


DANIEL VERDU, PARA EL DIARIO EL PAIS, MADRID, ESPAÑA, 6 DE MARZO DE 2018.


Lo peor siempre había sonado mejor. Pero Italia amaneció este lunes con el resultado más enconado y extravagante que cabía imaginar. Ya es el único país de Europa donde los partidos antiestablishment suman mayoría absoluta. El Movimiento 5 Estrellas (M5S), un artefacto antisistema fundado por un cómico y un empresario de comunicación, y la Liga, una formación xenófoba inspirada en el Frente Nacional francés, compiten por presidir el Gobierno de la tercera economía de la zona euro. Matteo Renzi, del Partido Democrático (PD), y Silvio Berlusconi, Forza Italia, fueron humillados. No es tiempo para discursos de centro, para la exaltación europea. Un vendaval de cabreo ha barrido una era, pero ni siquiera ha sido capaz de conformar una mayoría de Gobierno clara. Tiembla el suelo institucional.
Italia mandó este domingo al garete a sus instituciones y a la forma de hacer política de los últimos 25 años. Dos fuerzas que hablan de abandonar la moneda única y cargan contra las ONG que trabajan rescatando migrantes en el Mediterráneo sumarían mayoría absoluta. “Ha nacido la Tercera República”, proclamó Luigi Di Maio, el candidato del M5S (31 años), en una rueda de prensa sin preguntas. No le faltaba razón. La Segunda, la que popularmente surgió tras el gran escándalo de corrupción de Mani Pulite (manos limpias) en los noventa y que tan bien rentabilizó Silvio Berlusconi, consume sus últimas horas mientras el presidente de la República decide cómo resolver el entuerto creado.
La foto es muy confusa. El M5S crece y se asienta como el partido más votado (221 diputados). La Liga lidera inesperadamente la coalición de centroderecha (260 diputados), que tiene más apoyos que los grillinos pero no los suficientes para depender de sí misma. Tendido en la lona, un Partido Democrático (PD) triturado (no llega al 19%) solo piensa en acertar en algo para no desaparecer definitivamente en las próximas elecciones, que podrían ser dentro de muy poco si el presidente Mattarella no lo remedia.
Pero Italia cambia, tiene razón Di Maio. Regresar en política, por ejemplo, ya no sale gratis. Berlusconi y Renzi, un hombre capaz de suicidarse dos veces en poco más de un año, han sido vapuleados en su regreso. El toscano dimite, lo anunció sin admitir un ápice de culpa el lunes por la tarde y advirtiendo que morirá matando (su coalición tiene 112 diputados). El ex-Cavaliere, 81 años, humillado por su socio de coalición, un partido al que durante dos décadas utilizó como mera comparsa, se encerró en su mansión de Arcore —donde, según la prensa italiana, recibió "brevemente" a Salvini y no abrió la boca en todo el día. 
El vencedor está muy claro. El M5S, un experimento político sin parangón en Europa, es un ciclón entre los jóvenes y los mayores de 40. Da igual, es un bofetón intergeneracional que ha subido siete puntos en cinco años. El partido más votado (32,6%), prácticamente el doble que el segundo en la Cámara de Diputados (el PD tiene solo el 18,7%, su peor resultado) ha institucionalizado su vaffanculo, también hacia las políticas económicas de la Unión Europea. Unos 10,5 millones de italianos confían en ellos. Uno de cada dos en algunas regiones del sur, donde han teñido el mapa meridional de amarillo, convirtiendo la tradicional fractura entre las dos Italias, ahora también, en una cuestión política.
Pero el partido de Di Maio ha sabido crecer en el norte y pescar en las aguas revueltas de una izquierda que ha hecho el ridículo con sus luchas internas (Libres e Iguales ha logrado un resultado residual del 3,4% en la Cámara de Diputados). El analista político Roberto D’Alimonte cree que no es planteable un Gobierno en el que falten los grillinos. “El mensaje es evidente: Italia quiere un cambio. Y el Movimiento 5 Estrellas es el que mejor ha sintetizado esa idea. Sobre todo en el sur, la parte del país que ha sufrido más la crisis económica. Tienen que estar en un Gobierno, pero es difícil encontrar la forma de hacerlo”.
La formación fundada por Beppe Grillo en 2009, que no recibe ayudas del Estado y ha autofinanciado toda la campaña, intenta distanciarse de la Liga y corteja a Mattarella recordándole su transversalidad geográfica. “No somos un partido territorial, como otros”, lanza Di Maio presionando al presidente de la República y disparando contra el partido de Salvini. Y su candidato, que perdería fuerza en una posible alianza, hace lo mismo.
Ambas formaciones, sin embargo, tienen mucho en común. Euroescepticismo, dominio de las redes, exaltación de la seguridad ante el reto de la inmigración o políticas asistencialistas dirigidas a votantes de izquierdas y de derechas. ¿Populismo? La etiqueta tiene un amplio recorrido en un país donde Silvio Berlusconi, el inventor de Trump 25 años antes de Trump, todavía aspiraba a gobernar. 
Mientras ellos crecen —lo celebraron con entusiasmo los ultras Marine Le Pen, Nigel Farage y Steve Bannon, que se desplazó de EE UU a la ciudad eterna—, todos los demás se derrumban. De modo que, para encontrar los votos que faltan, habrá que rebuscar entre los escombros de algún partido. La primera opción del M5S —y puede que la única— sería trabajarse el apoyo pasivo de un PD ya sin Renzi. Una abstención a lo Pedro Sánchez serviría, señala D’Alimonte: “Una operación a la española, pero con salsa italiana”. 
Pero el toscano dimite, ma non troppo. Y ayer quiso morir matando. “No pactaremos. Iremos a la oposición. Nos separa de Salvini y Di Maio su antieuropeísmo, su antipolítica y su odio verbal”. Si Renzi, que ahora es un zombi en su partido, logra mantener esta promesa, será complicado que Mattarella evite unas nuevas elecciones.


UNA TRINCHERA ENTRE NORTE Y SUR


D. V
La brecha entre el norte y el sur de Italia es una de las más salvajes de Europa. Un país donde conviven realidades sociales y económicas más cercanas a Alemania y a Grecia en función de la latitud. La única salsa que tradicionalmente ha unido ambos mundos ha sido la política. Sin embargo, el resultado electoral arroja una serie de datos que, por primera vez, indican lo contrario.
¿Consecuencias? El politólogo Giovanni Orsina explicaba durante el recuento que esta nueva trinchera política podría remover viejos fantasmas en Italia.
El Movimiento 5 Estrellas ha ganado en la mayoría de regiones del sur y en la isla de Cerdeña. De hecho, en algunos lugares ha obtenido más de la mitad de los votos. En Calabria le han faltado dos colegios, en Puglia otros dos, en Campania uno... Pero el resto ha quedado en manos de los grillinos sin solución de continuidad hasta Pesaro.
El norte, en cambio, se ha teñido de azul. Apenas han podido resistir en algunas regiones como Toscana, donde el empuje de la tradición de centroizquierda conserva su histórico vigor. Pero la derrota ha llegado hasta sus grandes feudos, como Emilia Romaña, donde la izquierda ha tenido siempre su laboratorio intelectual.

Sunday, November 19, 2017

LAS NOVEDOSAS ELECCIONES CHILENAS DE HOY


Por qué las elecciones de este domingo en Chile son únicas y cómo podrían cambiar el equilibrio de poder en el país

En un país con voto voluntario y alta abstención electoral, pocos se animan a apostar a un resultado concreto en las elecciones de este domingo en Chile, donde se elegirá Presidente de la República y se renovarán la Cámara de Diputados y parte del Senado.
Pero hay dos cosas que sí están claras: una es que el expresidente y empresario de centroderecha Sebastián Piñera llega a la recta final liderando las encuestas; la otra es que estos son en varios aspectos unos comicios inéditos.
Este año debutarán nuevas reglas para la elección parlamentaria y que es posible que el sistema político chileno, que hace 27 años se divide en dos grandes bloques, se abra a la representación de nuevas fuerzas como el Frente Amplio, que -en un símil al "Podemos" de España- rechaza tanto la herencia del régimen militar como los acuerdos de los gobiernos democráticos de la transición post Pinochet.
Clave en este eventual reacomodo de fuerzas es el fin del sistema electoral binominal vigente desde 1989 por uno proporcional moderado, el método D'Hondt.
En teoría, el nuevo sistema podría favorecer a las nuevas corrientes que, en medio del desencanto con la política tradicional, han proliferado tanto a la derecha como a la izquierda.

Tuesday, December 8, 2015

OTRO GIRO COPERNICANO, AHORA EN VENEZUELA

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A pocas semanas de culminar un año de frondoso calendario electoral a lo largo y lo ancho del globo, se produjeron comicios con resultados previsibles como en Gran Bretaña, Israel y Turquía  pero también sorprendentes, como en Grecia, Polonia, Rumania y Myanmar y, sobre todo en nuestra región latinoamericana, como en México (estaduales), Guatemala y Argentina. Quedando aún los comicios parlamentarios españoles el 20D, el pasado domingo le tocó el turno a Venezuela y sus legislativas. 

Precisamente, el caso venezolano adquiere un  carácter especial, en términos de historia y de debate respecto a la naturaleza del régimen que empieza a despedirse, las cualidades y evolución del liderazgo opositor, las claves de su triunfo -por su doble condición de sorpresivo y aplastante- así como la nada sencilla transición política,económica y cultural, que se vislumbra.

Mucho se ha hablado del legado del extinto Coronel Hugo Rafael Chávez Frías, la figura emblemática que tanto ha gravitado en la política venezolana antes de su propio gobierno, desde aquel lejano golpe militar fallido que liderase en 1992, tras el "Caracazo" contra el ex Presidente de la socialdemócrata Acción Democrática (AD), Carlos Andrés Pérez; durante su propio gobierno, inaugurado ya vía elecciones, casualmente, otro 6D pero de 1998 y a posteriori de su propia muerte, con aquél ya devenido en régimen, a través de su ex Vicepresidente, el ex chofer de buses, Nicolás Maduro y luego ungido en las urnas, tras fraudulenta elección, en abril de 2013. 

Chávez y su movimiento bolivariano, una mezcla postmoderna y banal de nacionalismo de los años cincuenta (populista y redistribucionista) con "socialismo del siglo XXI", sumado a una retórica de política exterior, "antiimperialista", es decir, básicamente antinorteamericana, fue el emergente de un entorno social y político absolutamente doméstico. Si bien el zapatismo en México y el movimiento globalifóbico internacional, junto con las crisis financieras de 1998, de algún modo, preanunciaban cierto inquietud con el sistema capitalista global hacia fines de la década de los noventa, favoreciendo el acceso del carismático militar venezolano al máximo poder de su país, éste tiene raíces de arraigo local, en un país que paradójicamente fue exhibido por décadas, entre otros, por los más preclaros politólogos transitólogos como el argentino Guillermo O´Donnell y el español Manuel Alcántara Sáez, como "un modelo" de democracia institucionalizada -recuérdese el Pacto de Punto Fijo de 1958 y la Constitución de 1961-.

Aprovechando el hartazgo del pueblo venezolano, a la corrupción y esclerosis del sistema de partidos tradicionales, la ya citada AD y su archirrival, la socialcristiana COPEI; las contradicciones entre el discurso y las políticas (nada exitosas) de ajuste de Pérez; la ancianidad de su opositor Caldera (1994-1999) y la enorme desigualdad social, fácilmente comprobable con fotos de  Caracas de la época, el carismático y verborrágico Chávez, asesorado por el sociólogo argentino militarista y nacionalista Norberto Ceresole, logró emerger como un "outsider" de ese mismo sistema, con un nuevo liderazgo triunfante y hegemónico. En el bienio 1999-2000, al frente de una coalición cívica-militar, lo primero que hizo, fue barrer con la institucionalidad de 1961, que le había permitido acceder al poder y reemplazarla por una nueva "Constitución-pocket", hecha a su medida, aunque con una enorme cantidad de resortes "pseudopartcipativos" a su servicio, con una Asamblea Nacional dócil, llena de políticos advenedizos y oportunistas que estaban prestos a jurarle lealtad.  

En el 2002, la torpeza opositora con su minigolpe a cargo del empresario Pedro Carmona, apoyado por los ya decrépitos partidos tradicionales, le permitió victimizarse a Chávez, aunque con un indisimulable apoyo de un Ejército, que hasta 1992, había permanecido neutral y bastante profesional. Aprovechando ya el "boom petrolero" y su relación estructural con su principal socio, Estados Unidos, el país que supuestamente quería derrocarlo, Chávez pudo empezar a aplicar su política distributiva que le facilitó su larga estadía en el poder, alimentando su mítica invencibilidad en las urnas. Su compensación a oficiales militares, como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, por sus lealtades en el golpe fallido como, su seducción sobre las capas más vulnerables de la sociedad venezolana, a las que catapultó con créditos fáciles, subsidios por doquier, compra de bienes de consumo, etc., en una falsa ilusión óptica de bonanza absolutamente artificial, le permitió seguir ganando elecciones, con excepción del referéndum de 2007, que luego revertiría con más victorias, hasta su muerte, hay hoy, insuficientemente aclarada en torno a su causa real, en marzo de 2013.

El modelo chavista subsistió 17 años así, gracias a la complacencia latinoamericana regional, con Brasil y Argentina (vía negocios espurios con el kirchnerismo) a la cabeza; la falta de resolución por parte de la propia Washington, aturdida tras el golpe de 2002 que apoyó en su triste fracaso; la enorme maquinaria interna de poder, formada por "misiones solidarias", las fuerzas parapoliciales bolivarianas y los cada vez más cientos de miles de empleados y gerentes públicos, incluyendo los de PDVSA; la genuflexión de muchos medios de comunicación, el éxodo de millones de venezolanos de clase media a Miami y Buenos Aires pero sobre todo, la indignidad de millones de pobres que se plegaron a sus dádivas, a costa de sus propias libertades. El producto de todo ello, no pudo ser más aleccionador. La desigualdad social aumentó exponencialmente, incluyendo una "boliburguesía" notoria, integrada por los amigos y favoritos del régimen, con excepción de pocos empresarios como Lorenzo Mendoza Fleury, dueño de Empresas Polar. La inflación más alta del mundo (300 % anual) y la tasa de delitos más elevada del continente, detrás de Honduras, eran otros dos de los pobres resultados de un modelo que se fue descascarando año a año, llegando al paroxismo de la falta de papel higiénico y algunos productos básicos en las góndolas de los supermercados. Precisamente, fueron los pobres y más recientemente, los campesinos y productores agrícolas, los que en los últimos tres años, ya con Maduro en el poder, empezaron lenta pero gradualmente, a retirarles sus apoyos, descreyendo ya de sus discursos mesiánicos invocando a un Chávez reencarnado en un "pajarico", cuando fue palpable la riqueza de él mismo, su familia y  los personeros del régimen y mucho más, cuando empezó a reprimir con violencia, propia de una dictadura, como lo hizo durante las protestas callejeras de febrero de 2014.

En este contexto, cómo se explica la caída por vía de las urnas, de un régimen, que se suponía y muchos suponíamos, tremendamente difícil de derrotar. Aquí vale la pena rescatar la figuras, los estilos y acciones de algunos opositores, básicamente dos: Henrique Capriles Radonski y Leopoldo López, seguramente, las dos figuras políticas de la futura Venezuela democrática de los próximos años. Contra todo y contra todos, el chavismo fue alimentando una oposición civil pero sobre todo, política, a la que dio oxígeno, aun dentro de su propio sistema. Capriles fue gobernador del Estado de Miranda -venciendo al propio Diosdado Cabello en 2008-, como López, alcalde de Chacao, y otros tantos opositores -Antonio Ledezma alcalde de Caracas, Freddy Guevara concejal de esa capital, María Corina Machado diputada, etc.-, que sobrevivieron en sus reductos de poder local, alimentando el sueño permanente de derrotar al chavismo en las urnas a nivel nacional. Capriles unió a la oposición, tarea más que ardua para enfrentar al chavismo de Maduro en abril de 2013 y perdió la elección por apenas 1,5 % de diferencia, con un evidente fraude, aunque él decidiera en nombre de la paz social, no reclamar cívicamente al estilo del peruano Toledo o del mexicano López Obrador. Insistió en tal alternativa partidaria electoralista, versus López, quien prefería la vía de "La Salida", es decir, las protestas en las calles a principios del año pasado y haciéndose encarcelar, erigiéndose en una suerte de cuasi mártir, por parte del inepto Maduro. El resultado del domingo demuestra la eficacia de la alternativa Capriles. Al régimen había que ganarle con una mayoría abrumadora de votos, que hasta tornase fútil un posible fraude al estilo de 2013, con una alternativa política opositora unida (la MUD), que aglutinara a todos, la proscripta María Corina Machado, la esposa de López, Lilian Tintori, el ex presentador de TV, "Chúo" Torrealba, Freddy Guevara, etc. y que canalice el descontento de millones de antichavistas pero también de chavistas, ya exhaustos, con las carencias y corruptelas del gobierno, dejando en el triste olvido la figura legendaria de Chávez. Fueron decisivas esas figuras, sus esfuerzos y acciones de liderazgo, versus la debilidad creciente de Maduro, quien ahora ya con un barril de petróleo a 40 dólares y aislado en el mundo, con apenas el apoyo retórico de la Cuba de los Castro, para colmo, cercanos el viejo enemigo histórico, Estados Unidos. 

Sin subestimar sus fuerzas, el chavismo parece vivir sus horas contadas en Venezuela. Maduro está cercado. Le queda renunciar prontamente o esperar las decisiones de una Asamblea Nacional con mayoría calificada a cargo de la oposición, la cual, a pesar de llamar a la paz social, tampoco será tan magnánima. Los 112 legisladores, tienen en sus manos, desde una amplia amnistía para presos políticos, incluyendo López, antes o después de Navidad y Año Nuevo, hasta la reforma de la Constitución-poket chavista pasando por el pedido de un referéndum revocatorio para abril de 2016, tornando casi imposible que Maduro llegue a 2018, como estaba jurídicamente previsto. Todo será vertiginoso. Como quedó demostrado con Cristina Kirchner en Argentina y puede quedarlo también en Brasil, con el ya casi seguro "no" de Michel Temer, el vicepresidente dolido de Dilma Rousseff, abandonándola a sus suerte en el "impeachment" que se avizora contra ella, más tarde o temprano, los burdos populismos postmodernos, estos "lujos" despilfarradores que "supimos conseguir" en este continente, mientras el mundo arde en llamas con el terrorismo, el cambio climático, los refugiados y demás, parecen terminar mucho antes de lo previsto, demostrando que su invencibilidad no era tal. Demostraron ser frágiles porque eran productos o hijos de coyunturas muy especiales, sólo explicables por las debilidades de sus predecesores. Así empiezan a desmoronarse. Había tan sólo que mover apenas las ramas y encontrar a los ejecutores de tales movimientos. Los Macri, los Capriles, los López se encargaron de estar allí, a la captura de las oportunidades pero también forjándolas ellos y convenciendo a los demás de que "se podía". Es probable que también estarán en el futuro, si se encargan de asumir "el mito del Hombre Araña" -como lo llama el comunicólogo venezolano Aquiles Esté-: ejercer ese tal gran poder con una gran responsabilidad, mucho más sensatamente que los CFK, Rousseff y Maduro.

Lo dicho respecto a la caída del chavismo, no implica desconocer o subestimar la naturaleza de la transición que se avecina. Desde su inicio, se sabía que la concepción de democracia que planteaba, no era precisamente la liberal, competitiva ni respetuosa de la alternancia. Por el contrario, esta visión hegemonizante, plebiscitaria, sólo institucional en tanto y en cuanto, estuvieran esas reglas al servicio del caudillo, no permitía vislumbrar derrotas, excepto efímeras, en una larga guerra contra los llamados poderes fácticos (el empresariado, los medios "concentrados", los contrarrevolucionarios, etc.). Como lo demuestra la insólita y absurdamente complicada transición argentina postkirchnerista, no es el ánimo de los personeros chavistas, resignar cuotas de poder e impunidad, porque temen precisamente que sus opositores usen el poder contra ellos, como ellos lo ejercieron contra las minorías. En esta concepción nada democrática e irrespetuosa de la oposición transitoria,  no cabe sino ganar y si se pierde, la resistencia es la única herramienta disponible, porque están convencidos del estado de guerra permanente, al contrario de una sana y caballeresca competencia reglada. Los formatos y tiempos de tal resistencia, están abiertos pero en todo caso, no hacen más que complicar sobremanera la transición. Sólo la decisión firme de la nueva Asamblea venezolana como la neutralidad del Ejército, pueden garantizar que Maduro y sus secuaces se retiren al ostracismo político, sin arriesgar innecesarios baños de sangre, adicionales a los de los años recientes.

Párrafo final para la sociedad postchavista. Es importante antes de exigirle a los nuevos gobiernos que emergerán tras la era bolivariana, en función de las enormes expectativas de "cambio" y ansias de superación que se generarán, para que no se frustren rápidamente y produzcan el enésimo ciclo populista, que no solamente tengan rotundo y duradero éxito las nuevas políticas públicas de los flamantes gobiernos, sino que además, no generen nuevas grietas con el público leal o fiel al régimen, aferrado a sus "conquistas". El legado social al respecto, es triste y aleccionador pero sobre esas bases y ese pasado ominoso, deberá sustentarse la nueva coalición reformista.

Sólo así se puede entender cómo habiendo sido este tipo de regímenes aun fuertes, no invencibles, al estilo de la Cuba de los Castro o la Corea del Norte de Kim Jong Il, la sociedad los haya tolerado tanto -en el caso venezolano, más de 17 años y en el argentino, 12-. Un mix de educación degradada, para mayorías cada más empobrecidas, aunque "incluidas", más una creciente idiotización forjada desde los muchos medios de comunicación, oficiales y paraficiales, pueden servir de argumentos lógicos. Porque debe llamarse la atención que estos regímenes no contenían sólo una batería comunicacional de "6,7,8", las hartantes cadenas oficiales de CFK y el soporífero monólogo del "Alló Presidente" de Chávez. Durante años, convivieron estas usinas de poder con medios privados, subsidiados desde el poder central, con programas ómnibus, de premios artificiales, artistas cooptados, telenovelas vernáculas y extranjeras, humor de baja calidad, "realities", periodistas de espectáculos,  etc. Fue con ese arsenal mediático, que se intentó -y se logró hasta cierto punto- estupidizar a las masas para hacerles olvidar la triste y degradante condición de vida a las que se las sometía. Durante bastante tiempo, muchos venezolanos y argentinos, actuaron cuan zombies, se los manipulaba desde sus respectivos gobiernos. En el caso de nuestros compatriotas, sumaron a todo ello, desde automedicación, pasando por devoción por símbolos cuasi religiosos, manosantas, mitos orientalizados y demás analgésicos mentales, para evadirse más aún de la ominosa realidad. Muy pocos periodistas se comportaron de manera independiente y valiente respecto al poder; prácticamente ningún juez, apenas algún fiscal; un escaso número de dirigentes políticos y lo que es más grave, una ínfima minoría de intelectuales y artistas, se animaron a abroquelar filas en contra de la indignidad con la que se manejaba por doquier el chavismo.

Tal vez, este último sea el legado más negativo que deberán sortear las futuras elites políticas, a la hora de conducir a la senda del desarrollo genuino, a nuestros países. No será fácil ni lineal, sino por el contrario, se trata de una ardua y ciclópea labor, que no estará exenta de contratiempos. Allí, con las rémoras comentadas, nada funcionales al progreso y el ascenso social, se pondrán en juego, sus liderazgos. Pero el aprendizaje genuino de la libertad, exige muchas veces, afrontar este tipo de desafíos.