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Tuesday, May 7, 2024

LA GIRA DE XI-JINPING POR EUROPA

Xi Jinping en Francia, Hungría y Serbia: 10 claves para explicar un viaje sorprendente

POR PHILLIPE LE CORRE, LE GRAND CONTINENT, 7 de mayo de 2024.
1 – La China de Xi y la Unión Europea: una relación que necesita reparación Para entender el contexto general de la relación entre China y la Unión, debemos remontarnos al periodo prepandémico. Aunque el régimen centró gran parte de su atención en sí mismo desde principios de 2020 y en la pandemia de Covid, 2019 había sido especialmente significativo desde el punto de vista de la relación con Europa. En primer lugar, Xi Jinping viajó a Francia, donde se reunió con el presidente Macron, la canciller Merkel y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, juntos, lo que ya era de por sí una novedad importante. Pero también había estado en Italia para firmar un Memorandum of Understanding (MOU) con el entonces gobierno italiano sobre las Nuevas Rutas de la Seda, que hace unos meses el gobierno de Meloni decidió oficial —y discretamente— no renovar. El año 2019 es doblemente decisivo en este sentido: es cuando Europa decide establecer una política hacia China y trazar los inicios de una estrategia1 que califique la relación con Pekín a través del tríptico socio, competidor económico, rival sistémico. Para la Unión, esta línea de pensamiento fue un factor estructurante durante los años de la pandemia y, a pesar del acercamiento de Pekín con Italia, esta secuencia puede considerarse a posteriori como un momento de unidad europea. Por parte china, en cambio, la visita conjunta a Macron y Merkel —la única hasta la fecha que ha reunido a Xi y a los líderes de las dos mayores economías de la Unión— no produjo los efectos esperados. Todo cambia a partir de 2020. China, que inicialmente había pensado que podría restar importancia a la pandemia, cierra sus fronteras durante casi tres años y corta los vínculos no digitales con la mayoría de los líderes y países del mundo. Esta estrategia tuvo un efecto muy negativo en la imagen de China, sobre todo en Europa. Tanto más cuanto que vino acompañada de una campaña de propaganda y desinformación que, en última instancia, resultó contraproducente. Desde el punto de vista de China, los últimos cinco años han sido muy importantes precisamente por esa larga pausa y porque la agenda se volvió a centrar inmediatamente en la guerra de Ucrania con la visita de Putin en febrero de 2022 y el apoyo tácito de China a la invasión rusa. 
 
2 – El pivote 2020: el fin de la luna de miel Desde el punto de vista de la relación con la Unión, es como si esos cinco años hubieran contado el doble o el triple del lado chino: se pasó de una luna de miel entre Occidente —sobre todo las empresas europeas y occidentales en general, pero también un cierto número de gobiernos occidentales que en última instancia se beneficiaron de esta relación— y China, a una situación mucho más frágil. Conviene recordar que, en aquel momento, muchos países de Europa del Este, Escandinavia, Italia y Grecia, donde se encuentra una enorme inversión china en el puerto del Pireo, estaban directamente en el punto de mira económico de Pekín. Incluso Alemania es un imán para los inversores chinos, que adquirieron una de las principales empresas de robótica del mundo, Kuka, en 2016. Y los líderes europeos están tomando nota. En este sentido, 2019, y más aún 2020, será la culminación de un proceso de varios años en el que se están poniendo en marcha herramientas para defender a Europa de injerencias e inversiones chinas en sectores sensibles como la tecnología y las infraestructuras. Durante mucho tiempo, China creyó en la estrategia de la «luna de miel» con Europa. Ya en 2004 consideraba positiva la gran ampliación del mercado común europeo, sin duda porque ya intuía que la multipolaridad le daría un nuevo y poderoso interlocutor en el mundo occidental: la Unión Europea ampliada. En 2015, durante su visita al Reino Unido, Xi Jinping —que no es alguien que se exprese muy a menudo sobre la situación interna de los países— dijo explícitamente que prefería un Reino Unido fuerte en una Europa fuerte. Esto dice mucho sobre el interés de China por Europa y el hecho de que esa Unión de 28, y ahora de 27, cuente como contrapeso a Estados Unidos, y como mercado para los productos chinos. Cuando se lanzaron las «Nuevas Rutas de la Seda» en 2013, su objetivo era muy claramente utilizar la sobrecapacidad china en materiales como el aluminio y el acero para construir infraestructura, con Europa en sentido amplio —Portugal, Alemania, Reino Unido, Grecia— como principal destino final… En una frase eficaz, el objetivo estratégico planteado durante la visita de Xi a París sería invertir la relación para que China «trate a Europa como un socio y no como un cliente». Frente a este «despertar de la ingenuidad» europeo mediante la introducción de una serie de mecanismos de defensa en el marco de la Comisión von der Leyen, y en particular de la DG TRADE, China da muestras de incomprensión, fingida o no. La gira europea de Xi, que comenzó en la mañana del lunes 6 de mayo, pondrá sin duda el dedo en la llaga de estas numerosas ambigüedades e intentará poner fin al «diálogo de sordos», según la expresión utilizada por Josep Borrell tras la Cumbre China-Unión Europea de 2022. En este contexto, la cuestión de las relaciones franco-chinas es un tema en sí mismo. 
 

Thursday, September 28, 2023

UNA MIRADA SOBRE EL BRICS Y AMERICA LATINA

EL BRICS Y AMERICA LATINA: UN DIFICIL ACTO DE EQUILIBRIO (ANDRES SERBIN)
Creado en 2009 y ampliado con la incorporación de Sudáfrica el año siguiente, el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se convirtió en un foro alternativo de economía emergentes que aspiraban a promover la cooperación y, eventualmente, a desempeñar un papel más activo en la reforma y reconfiguración de la gobernanza económica global. Como mecanismo multilateral informal que se diferencia de otros organismos financieros establecidos, de otros foros informales de concertación y de los mecanismos multilaterales tradicionales, desde sus orígenes los BRICS apuntaron a dar voz a las economías emergentes del Sur Global frente a la hegemonía de las naciones mas industrializadas y ricas de Occidente (Japón incluido). La XV Cumbre de los BRICS constituye, en este sentido, un punto de inflexión, en la medida en que incide, de una manera decisiva, sobre la configuración un sistema internacional multipolar, con la presencia de diversos actores y sin la hegemonía estadounidense, de manera similar a otros organismos – particularmente euroasiáticos- como la OCS que le sirve de inspiración en muchos aspectos. Esto encaja perfectamente en los lineamientos tradicionales de los BRICS, no sólo en términos del cuestionamiento a los mecanismos de gobernanza global financiera, sino también a las agencias y mecanismos asociados a las Naciones Unidas y hegemonizados por Occidente, en términos de su reforma o de su complementación. El retorno de la geopolítica y la confrontación entre grandes potencias y bloques emergentes tras la pandemia del COVID 19 y las sanciones económicas impuestas por Occidente a Rusia a raíz de la guerra en Ucrania contribuyeron a revitalizar el grupo a partir de 2019 y a su creciente politización frente a los cambios geopolíticos en curso en el sistema internacional. En este marco, la XV Cumbre de los BRICS en Johannesburgo realizada en agosto de este año, despertó una amplia gama de expectativas frente a su creciente peso en el sistema internacional. Algunas de ellas altamente críticas, en tanto se cuestionaba su papel de contrapeso a los organismos existentes y sus efectivas capacidades de convertirse en un actor descollante en tanto es percibido – particularmente en los medios occidentales – como una “alianza antioccidental liderada por Beijing y Moscú” que contribuye a la construcción de un orden global sino-céntrico 1. Junto con estas críticas el papel preponderante de China como la economía más poderosa del grupo y la “operación militar especial” impulsada por Rusia en Ucrania, abrían un amplio abanico de cuestionamientos a un grupo percibido como articulado en torno a los intereses de este tándem y cuya eventual ampliación podía amenazar los intereses occidentales. Otras, ampliamente favorables en términos de la emergencia de un mecanismo con capacidad de balancear o de reformar la gobernanza global a favor del Sur Global y de las economías emergentes apuntaban a resaltar el papel del bloque como un actor fundamental en una reconfiguración multipolar del sistema internacional que diluyera la primacía de Occidente. Más allá de estas críticas y de estas percepciones, antes de la Cumbre se planteaban una serie de interrogantes de si el grupo buscase profundizar en su institucionalización – en términos de estructura, procedimientos, presupuesto y localización permanente - capitalizando algunos de los logros previos como la creación del Banco de Desarrollo en 2014 y de los Acuerdos Contingentes de Reservas, entre otros, que habían comenzado a operar a favor de algunos países en desarrollo que aún no eran miembros del grupo o si debería proceder a ampliarse – como un BRICS + - para incrementar su peso, representatividad y legitimidad en el sistema internacional dada una lista de más de 23 países que aspiraban a incorporarse al grupo 2. La agenda de la Cumbre, sin embargo, preveía dos temas descollantes a tratar. Por un lado, particularmente a raíz de los movimientos a favor del uso de monedas internacionales en los intercambios comerciales y financieros entre los miembros del grupo y otras naciones del Sur Global ya avanzados, la creación de una moneda común en función de desplazar al dólar estadounidense como moneda dominante 3, y por otro, la expansión del bloque a una plataforma más amplia tomando en cuenta las numerosas solicitudes de ingreso por parte de países del Sur Global. Adicionalmente, dos temas previsiblemente presentes estaban asociados con la proyección del grupo en África a raíz del liderazgo regional del país anfitrión y los posicionamientos frente a la situación de Ucrania y a la resolución del conflicto, en tanto, más allá de las condenas o los alineamientos, tanto China como Brasil y los países africanos habían lanzado iniciativas para promover un diálogo conducente a la paz entre Ucrania y Rusia. Después de que varios organismos internacionales apuntaran a que los BRICS se habían convertido en el bloque de PBI – en término de Paridad del Poder Adquisitivo – más grande del mundo, contribuyendo actualmente con el 31,5% del PBI mundial frente a la contribución del G/ del 30,7%, y de que los miembros del bloque ignoraran en su mayoría las sanciones económicas de Occidente a Rusia, sin embargo el tema de la creación de una moneda única fuertemente promovida por Brasil no avanzó en la Cumbre según lo esperado y se reiteró de hecho la necesidad de reforzar y de recurrir al intercambio en monedas nacionales antes de crear una moneda común que pudiera desplazar al dólar. Más allá de las suspicacias frente a una “yuanización” de la moneda predominante por el peso determinante de la economía china, las propias dificultades de ésta y de otras economías de flexibilizar el flujo de capitales desalentó a corto plazo esta iniciativa. Sin embargo, el segundo tema – la ampliación del bloque – avanzó significativamente y se aprobó la incorporación en lo inmediato de seis nuevos miembros – Argentina, Egipto, Etiopía, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irán – a un BRICS +, pese a la resistencia de algunos miembros como la India – que propuso limitarse a tres nuevos miembros – frente a los planteamientos de China sobre una ampliación mayor del bloque. De hecho, tanto este como otros debates marcaron las diferencias entre las posiciones de China y de Rusia en su aspiración de convertir al grupo en un instrumento de su proyección global; de India y Brasil más focalizados en sus propios intereses de desarrollo y de Sudáfrica que no sólo aspiraba a esto sino también a una mayor proyección global. Sin duda esta ampliación otorga un mayor peso al bloque en el sistema internacional, entre otras razones, porque se asume como vocero del Sur Global frente al Norte Occidental e intenta proyectarse y ampliarse a África, Asia y América Latina. Pese a la ambigüedad del concepto de Sur Global – que asume parcialmente el legado de conceptos como “Tercer Mundo” y “países en desarrollo” – esta marca el ascenso de un conjunto de naciones de creciente protagonismo e influencia global que aspiran a desempeñar un papel más activo en el sistema internacional a pesar de sus disparidades y asimetrías 4. El balance geográfico de las nuevas incorporaciones a los BRICS ilustra cabalmente esta intencionalidad, particularmente porque el bloque se asume como eventual vocero del Sur Global pese a sus diferencias internas. Sin embargo, de la misma manera que el grupo original como el actual ampliado de los BRICS presentan heterogeneidades y asimetrías que probablemente dificulten en el futuro la construcción de consensos, y abren interrogantes frente a la incorporación de otras naciones de América Latina. Los desafíos de América Latina Más allá de la periferización estratégica en la que halla en el sistema internacional y de la gran heterogeneidad de la región - que hace difícil una articulación de un bloque regional pese a la existencia de mecanismos como la CELAC y de diferentes intentos de integración regional y subregional que no han logrado superar una serie de obstáculos -, la eventual incorporación de países latinoamericanos o caribeños a los BRICS implica una serie de oportunidades, pero también de riesgos. En términos de oportunidades la participación en el bloque amplía el abanico de opciones de comercio y de inversión con otros miembros de este y el acceso a los créditos del NBD. Por otra parte, si bien puede también aumentar la capacidad de negociación colectiva en organismos como el G20, el FMI y el Banco Mundial, en los que algunos exigen mayor participación desde hace años 5, se enfrentan con el riesgo de alienar sus vínculos con Occidente y ser percibidos como asociados o aliados de países como China, Rusia e Irán, sujetos a diversas sanciones por parte de los Estados Unidos y países de la Unión Europea. Este dilema entre los beneficios económicos y los riesgos geopolíticos queda claramente ilustrado por el caso de Argentina. Con el apoyo de uno de sus mayores socios comerciales – Brasil, Argentina se incorpora formalmente a los BRICS y como tal operará a partir del 1 de enero de 2023. Junto con Brasil, China e India se encuentran entre los cinco socios comerciales más importantes de Argentina y su incorporación probablemente potenciará estas relaciones y abrirá la posibilidad de un amplio y mayor abanico de vínculos internacionales y de una mejor y más diversificada inserción internacional. Sin embargo, los beneficios económicos pueden estar opacados por los riesgos políticos y geopolíticos. En primer lugar, si bien la pertenencia a los RIC, los BRICS y la OCS, pudo ayudar a distender las tensiones – hasta muy recientemente – entre la India y China enfrentados en una disputa territorial y una pugna por el liderazgo regional, Argentina e Irán tienen un saldo pendiente debido a los atentados terroristas en territorio argentino de los que Buenos Aires responsabiliza a algunos altos mandos iraníes, lo que podría incrementar tensiones y disparidades en el seno del bloque. A esto se suma que, en el marco de las próximas elecciones presidenciales de octubre de este año, dos de los principales candidatos de derecha a la presidencia han rechazado de plano esta incorporación y han anunciado que se saldrán del bloque en el caso de obtener la presidencia en las elecciones. Uno de ellos, de hecho, anunció que no trataría con “comunistas” lo que incluso podrías afectar las relaciones con uno de los principales socios comerciales del país – la República Popular China. De hecho, como señalan dos analistas argentinos, el problema de fondo es la persistencia entre las elites políticas argentinas de mapas cognitivos y narrativas limitadas y aferradas a esquemas pretéritos referidos sumulísticamente a visiones contrastes entre un hiper-occidentalismo que los fuerza a alinearse con los Estados Unidos y la Unión Europea, y un sinofilismo que los acerca a China en el tablero internacional y que no es único en América Latina 6. Los beneficios y riesgos que apareja esta combinación de factores económicos, políticos y geopolíticos en Argentina, con diferentes matices y con sus características particulares, es extensible a otros países de la región. Si bien Argentina se ha incorporado gracias a la mediación de Brasil y el apoyo de China, Rusia e India, podría ser una punta de lanza para incorporación de otros países tanto sudamericanos como Uruguay, Bolivia y Venezuela, como centroamericanos y caribeños como Cuba (cuyo presidente Diaz Canel asistió a la Cumbre en representación del G77), Honduras y, más recientemente, Nicaragua. Es evidente que una mayoría de estos países asumen un claro alineamiento en contra de los Estados Unidos y a favor de Rusia y China, pero esto no impide que haya otros países que están debatiendo tu solicitud de entrada como Colombia – desgarrada entre aspirar su vinculación con la OSCE y su eventual ingreso a los BRICS, bajo un gobierno de izquierda. Es evidente que el peso de dos economías emergentes como Brasil y Argentina (aunque esta atraviese una seria crisis económica y una transición política incierta) en Sudamérica puede tentar a otros países sudamericanos – en particular aquéllos que mantienen importantes relaciones económicas con China – a aspirar a incorporarse a los BRICS probablemente contribuyendo a una mayor heterogeneidad del grupo. Pero también es cierto que esta decisión puede estar signada por los alineamientos geopolíticos respectivos. México – entre otras razones de peso por su estrecha vinculación con los Estados Unidos y Canadá – se ha mostrado ambiguo, cuando no claramente negativo frente a la posibilidad de solicitar ingreso al grupo. En el marco de las tensiones y disputas de la actual transición del sistema internacional de unipolar a multipolar, pareciera que la estrategia de multialineamiento o la doctrina del no alineamiento activo promovida por algunos analistas y diplomáticos latinoamericano 7 puede ayudar a mantener una diversificación balanceada en las relaciones en un entorno internacional incierto y cambiante en el marco de un complejo proceso de reconfiguración geopolítica global. Pero como lo prueba el caso de India en el proceso de convocatoria, organización y construcción de consensos en la reciente reunión del G20, el multialineamiento demanda un acto de equilibrios nada fácil de mantener. Andrés Serbin es Chair del Consejo Académico de CRIES y Global South Distinguished Scholar de la International Studies Association (ISA), autor de Guerra y Transición Global (Areté/CRIES, 2022) Stuenkel, Oliver (2023) “How BRICS Expansion Will Impact South America”, en Americas Quarterly, August 24 2023, https://www.americasquarterly,org/hos-brics-expansion-will.impact-south-america/?ulm_source=substack&utm_medium=email Kortunov, Andrey (2023) “BRICS: between broadening and deepening”, in https://www.globaltimes.cn/page/202308/1296683.shtml Serbin, Andrés (2023) “La erosión del dólar”, en Perfil, 9 de abril de 2023, p. 42. Serbin, Andrés (2023) “El despertar del Sur Global”, en Perfil, 16 de julio de 2023. Betancour Santana, Camila (2023) “¿Qué pueden significar los BRICS para los países latinoamericanos?”, en Sputnik, 25 de agosto de 2023. Malacalza, Bernabé y Juan Gabriel Tokatlian (2023) “La Argentina y el BRICS: ¿oportunismo o oportunidad’”, en Cenital, 3 de septiembre de 2023, en https://cenital.com/la-argentina-y-el-brics-oportunismo-o-oportunidad// Fortin, Carlos; Jorge Heine & Carlos Ominami (2023) Latin American Foreign Policies in the New World Order. The Active Non-Alignment Option, Anthem Press. 
 
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Tuesday, June 16, 2020

WHY CHINA AND INDIA ARE SPARRING?


Why Are India and China Fighting?

Nuclear powers New Delhi and Beijing engage in a skirmish marking the first combat deaths along their border in more than four decades.

FOREIGN POLICY, BY JAMES PALMER, RAVI AGRAWAL | JUNE 16, 2020, 3:41 PM

 Fierce Face-off Between Indian, Chinese Troops Near Naku La in ...

In a major setback to recent measures to de-escalate tensions, India and China engaged in a deadly skirmish along their border on Monday night. While details of the clash are still emerging, the incident marks the first combat deaths in the area since 1975.
An Indian Army statement acknowledged the death of an officer and two soldiers, with subsequent reports attributed to officials confirming 17 other soldiers succumbed to injuries—reports that Foreign Policy has not independently verified. Both sides confirm that Chinese soldiers were also killed, but the number is unknown. (China is traditionally reluctant to report casualty figures, and it erases some clashes from official history.) Critically, neither side is reported so far to have fired actual weapons; the deaths may have resulted from fistfights and possibly the use of rocks and iron rods. It’s also possible, given the extreme heights involved—the fighting took place in Ladakh, literally “the land of high passes”—that some of those killed died due to falls.

What is the origin of the conflict?

Despite their early friendship in the 1950s, relations between India and China rapidly degenerated over the unresolved state of their Himalayan border. The border lines, largely set by British surveyors, are unclear and heavily disputed—as was the status of Himalayan kingdoms such as Tibet, Sikkim, Bhutan, and Nepal. That led to a short war in 1962, won by China. China also backs Pakistan in its own disputes with India, and China’s Belt and Road Initiative has stirred Indian fears, especially the so-called China-Pakistan Economic Corridor, a collection of large infrastructure projects.
The current border is formally accepted by neither side but simply referred to as the Line of Actual Control. In 2017, an attempt by Chinese engineers to build a new road through disputed territory on the Bhutan-India-China border led to a 73-day standoff on the Doklam Plateau, including fistfights between Chinese and Indian soldiers. Following Doklam, both countries built new military infrastructure along the border. India, for example, constructed roads and bridges to improve its connectivity to the Line of Actual Control, dramatically improving its ability to bring in emergency reinforcements in the event of a skirmish. In early May this year, a huge fistfight along the border led to both sides boosting local units, and there have been numerous light skirmishes—with no deaths—since then. Both sides have accused the other of deliberately crossing the border on numerous occasions. Until Monday’s battle, however, diplomacy seemed to be slowly deescalating the crisis: The two sides had opened high-level diplomatic communications and appeared ready to find convenient off-ramps for each side to maintain face. And both countries’ foreign ministers were scheduled for a virtual meeting next week.
Both countries also have a highly jingoistic media—state-run in China’s case, and mostly private in India’s—that can escalate conflicts and drum up a public mood for a fight. Press jingoism, however, can also open strange opportunities for de-escalation: After an aerial dogfight between India and Pakistan in 2019, media on both sides claimed victory of sorts for their respective countries, allowing their leaders to move on.
Compounding the problems is the physically shifting nature of the border, which represents the world’s longest unmarked boundary line; snowfalls, rockslides, and melting can make it literally impossible to say just where the line is, especially as climate change wreaks havoc in the mountains. It’s quite possible for two patrols to both be convinced they’re on their country’s side of the border.

Has there been similar violence in the past?

There have been no deaths—or shots fired—along the border since an Indian patrol was ambushed by a Chinese one in 1975.There have been no deaths—or shots fired—along the border since an Indian patrol was ambushed by a Chinese one in 1975. But China saw significant clashes with both India and the Soviet Union during the late 1960s, at the height of the Cultural Revolution. In India’s case, that culminated in a brief but bloody clash on the Sikkim-Tibet border, with around hundreds of dead and injured on each side. On the Soviet border, fighting along the Ussuri River saw similar numbers of dead, but tensions escalated far higher than with India, leading to fears of a full-blown war and a possible nuclear exchange that were only alleviated by the highest-level diplomacy. In part, those clashes were driven by political needs on the Chinese side; officers and soldiers alike felt the need to demonstrate their Maoist enthusiasm, leading to such actions as swimming across the river waving Mao Zedong’s Little Red Book.

What could happen next?

India has announced that “both sides” are trying to de-escalate the situation, but it has accused China of deliberately violating the border and reneging on agreements made in recent talks between the two sides. China’s response was more demanding, accusing India of “deliberately initiating physical attacks” in a territory—the Galwan Valley in Ladakh that is claimed by both sides—that has “always been ours.” Army officers are meeting to try to resolve the situation.

Why India and China Are Sparring

The two nuclear powers have long had their differences. But the pandemic has led to some frayed nerves—and revealed longer-term ambitions.
While the 2017 Doklam crisis was successfully defused—and was followed by a summit between Chinese President Xi Jinping and Indian Prime Minister Narendra Modi in Wuhan, China—recent events could easily spiral out of control. If there are indeed a high number of deaths from Monday’s skirmish, pressure to react and exact revenge may build. The coronavirus has produced heightened political uncertainty in China, leading to a newly aggressive form of “Wolf Warrior” diplomacy—named after a Rambo-esque film that was a blockbuster in China but a flop elsewhere. Chinese officials are under considerable pressure to be performatively nationalist; moderation and restraint are becoming increasingly dangerous for careers.
On the Indian side, there is increasing nervousness about how Beijing has encircled the subcontinent. China counts Pakistan as a key ally; it has growing stakes in Sri Lanka and Nepal, two countries that have drifted away from India in recent years; and it has made huge infrastructure investments in Bangladesh. Meanwhile, much has changed since the last time India and China had deadly clashes in the 1960s and ’70s, when the two countries had similarly sized economies; today, China’s GDP is five times that of India, and it spends four times as much on defense.
There will likely be a business impact following the latest clash. Indians, for example, have recently mobilized to boycott Chinese goods, as evidenced by a recent app “Remove China Apps” that briefly topped downloads on India’s Google Play Store before the Silicon Valley giant stepped in to ban the app.
Heightened tensions also put Indians in China at risk. Although numbers are somewhat reduced due to the coronavirus crisis, there is a substantial business and student community in the country. During the Doklam crisis, the Beijing police lightly monitored and made home visits to Indians in the city.
An escalated crisis doesn’t necessarily mean a full-blown war.An escalated crisis doesn’t necessarily mean a full-blown war. It could mean months of skirmishes and angry exchanges along the border, likely with more accidental deaths. But any one of those could explode into a real exchange of fire between the two militaries. The conditions in the Himalayas themselves severely limit military action; it takes up to two weeks for troops to acclimate to the altitude, logistics and provisioning are extremely limited, and air power is severely restrained. (One worrying possibility for more deaths is helicopter crashes, such as the one that killed a Nepalese minister last year.)
In the event of a serious military conflict, most analysts believe the Chinese military would have the advantage. But unlike China, which hasn’t fought a war since its 1979 invasion of Vietnam, India sees regular fighting with Pakistan and has an arguably more experienced military force.

Is there a permanent solution?

China resolved its border squabbles with Russia and other Soviet successor states in the 1990s and 2000s through a serious diplomatic push on both sides and mass exchanges of territory, and they’ve been essentially a nonissue since then. But although the area involved was much larger, the Himalayan territorial disputes are much more sensitive and harder to resolve.
For one thing, control of the heights along the borders gives a military advantage in future conflicts. Resource issues, especially water, are critical: 1.4 billion people depend on water drawn from Himalayan-fed rivers. And unlike the largely bilateral conflicts along the northern border, multiple parties are involved: Nepal, Bhutan, China, Pakistan, and, of course, India. Add on top of that China’s increasing power and nationalism, matched by jingoism on the Indian side, and the prospects of a long-term solution look small.

James Palmer is a deputy editor at Foreign Policy. Twitter: @BeijingPalmer
Ravi Agrawal is the managing editor of Foreign Policy. Twitter: @RaviReports

Sunday, July 7, 2019

AFRICA GLOBALIZADA EN GRAN CAMBIO


África despega: retrato de la nueva cara del continente

Diario El País, Madrid, España
Domingo 7 de julio de 2019.

AMANECE y a través de la ventanilla se ve el disco rojo del sol al borde de la tierra, una corona de montes azules, el reflejo de un lago de acero. El avión flota y prosigue su descenso hacia una bruma de la que asoma un ensanche de viviendas de aire chino; luego surge la ciudad, del color de la arcilla, y la pista de aterrizaje. Cuando el artefacto toca tierra, la megafonía del vuelo 713 de Ethiopian Airlines procedente de Madrid anuncia la llegada al aero­puerto internacional Bole de Adís Abeba. Los pasajeros se estiran, recogen sus bultos, encienden los móviles. Un empresario agrícola alemán con una explotación de 300 hectáreas en el sur de Etiopía se despide de su colega de asiento, que dirige uno de los grandes hoteles de la ciudad. Han hecho buenas migas. Se vacía el avión y entre los restos queda algún ejemplar de The Economist que entregaron anoche las azafatas. En la portada lleva un titular muy oportuno: “La nueva dispu­ta por África”.

Con un crecimiento demográfico explosivo, una clase media en expansión y cinco economías africanas entre las seis que más crecen del mundo, según el FMI (entre ellas, Ruanda, Etiopía y Costa de Marfil, visitadas en este reportaje), un cosquilleo optimista parece recorrer el continente. Las potencias muestran un interés similar al de la época colonial. Con una diferencia: China se encuentra hoy entre los mejor posicionados y los africanos podrían al fin salir ganando. Cierto que persisten altas tasas de desempleo y analfabetismo. Y que hay guerras y miseria, y cientos de miles de migrantes y refugiados. Pero esa no es la única cara. La otra, la que no suele aparecer en los titulares, se parece bastante a la que se reparte esta mañana por el aeropuerto de Adís Abeba, uno de los mayores conectores de África y un observatorio de esta región en movimiento.

Sunday, April 29, 2018

CHINA -Y NO TRUMP- LO HIZO: PAZ ENTRE LAS DOS COREAS

Los líderes de Corea del Norte y Corea del Sur, Kim Jong-un y Moon Jae-in, se comprometen a firmar la paz y trabajar por "una completa desnuclearización" de la península

Los líderes de Corea del Norte, Kim Jong-un, y Corea del Sur, Moon Jae-in, se comprometieron a trabajar hacia una "completa desnuclearización" de la península durante el histórico encuentro que celebran este viernes.
"El Norte y Sur confirman el objetivo común de lograr, por medio de una completa desnuclearización, una península coreana libre de armas nucleares", indicaron en una declaración conjunta.
Asimismo indicaron que este año buscarán "un fin permanente" a la Guerra de las Coreas, que terminó en 1953.
Así pondrán fin a 65 años de hostilidades después de que el conflicto terminó en un armisticio, y no en un tratado de paz.
Kim y Moon indicaron en su declaración que planearán reuniones con Estados Unidos y posiblemente China "con el fin de declarar un fin a la guerra y establecer un régimen de paz permanente y sólido", declararon los mandatarios.
En su declaración, los líderes coreanos indicaron que llevarán a cabo una "coordinación cercana" para asegurarse de que "no se repita la desafortunada historia" en la que los acuerdos intercoreanos pasados fracasaron.
"Quizás habrá adversidades, dificultades y frustraciones en nuestro camino", declaró Kim Jong-un, "pero la victoria no puede lograrse sin dolor".

Friday, April 28, 2017

INCOMPETENT AND IGNORANT TRUMP´S HANDLING OF ASIAN AFFAIRS



The Worst Mistake of Trump’s First 100 Days

There’s plenty of blunders to choose from, but only one clear winner.

STEPHEN WALT, FOREIGN POLICY, VOICE
April 26, 2017  

 
After 100 days in office, what is President Donald Trump’s biggest foreign-policy mistake? I’m sure each of you will have your particular favorites. Personally, I’ve found there have been so many blunders it’s been a bit hard to keep track. Let’s consider the options.

Was his biggest error appointing an oddball like Michael Flynn to serve as White House national security advisor? Flynn lasted 20 days, which sounds more like a stint in rehab than a period of government service, and was ultimately done in by his dubious activities, his inability to tell a straight story about them, and a flood of leaks suggesting he had no idea how to do his job. His replacement, retired Army Gen. H.R. McMaster, has been cleaning house and made some mainstream appointments, but unqualified hacks like Sebastian Gorka still have jobs while dozens of other key positions at State, Defense, and other agencies remain unfilled.

Or did Trump err by failing to monitor, control, or straighten out his associates’ tangled connections to Russia, a failure compounded when people like Flynn and Attorney General Jeff Sessions proved unable to tell a straight story about them? We still don’t know what Trump’s connections in Russia really are, and it’s entirely possible that there’s no fire behind all the smoke. But the upshot of the whole debacle is that Trump couldn’t pursue a reset with Russia now if it wanted to. The whole mess is deeply unfortunate from a geopolitical perspective, because the United States could still use Moscow’s cooperation on a number of issues and there are some serious disagreements between the two states that need to be worked out in a disciplined and hard-headed fashion. Trump’s carelessness in this regard has constrained his diplomatic latitude significantly.

Friday, June 24, 2016

GRAN BRETAÑA Y EL MUNDO POST "BREXIT"



Medio mundo no durmió esperando ansiosamente el resultado oficial de las 4.00 (hora argentina) y el medio restante se despertó con la gran noticia. De manera apretada pero decisiva e inobjetable, la mitad más uno de los británicos han decidido en un referéndum, la salida del Reino Unido de la UE. Más allá de analizar las enormes e inesperadas derivaciones que surgen del hecho, éste en sí mismo, encierra particularidades dignas de analizar. 
En primer lugar, contrariamente a lo que predecían una vez más las encuestas y el propio Premier británico David Cameron, cuando adelantó de modo audaz, la fecha de la consulta popular, creyendo que la ganaría, acicateado por el triunfo del "No" a la separación escocesa en setiembre de 2014, los votantes británicos decidieron el "Brexit. Este tiene todas las características de un nuevo "Cisne Negro": inesperado y de consecuencias devastadoras. El evento se inscribe en una marea de sucesos sorpresivos y sorprendentes, que vienen ocurriendo en la arena internacional y que amenazan con continuar en diferentes lugares del globo. Si existe alguna semejanza, es con la decisión de Mikhail Gorbachov de terminar con la Guerra Fría, en los ochenta, lo cual arrastró en poco tiempo, a la caída del propio Gorbachov y su Imperio soviético o mucho más atrás en el tiempo, con el fin del patrón oro. Son movimientos cataclísmicos, tectónicos, que se sabe, dónde y cómo empiezan pero nunca dónde y cómo terminan. 
A man carries a EU flag, after Britain voted to leave the European Union

En segundo lugar, la decisión electoral sucedió en un contexto de hechos precedentes que sin embargo, parecen tener cierta concatenación a través de dos factores comunes: por un lado, un discurso antielitista, contra el "establishment" (político y empresarial-financiero), aunque sea liderado por aristócratas o millonarios como el ex periodista del Daily Telegraph y ex alcalde conservador de Londres (2008-2016), Boris Johnson y el propio candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump y por el otro, en ausencia de ideologías sólidas, su reemplazo por una oleada nacionalista, que anticipa movimientos xenófobos, racistas, autárquicos y de "destino manifiesto"("Britain First", "America First", etc.), algo semejante a lo vivido por el mundo occidental en los años treinta del siglo XX. Paradójico es que, quienes hoy se hallan a la vanguardia de las masas, sean conductores marginados o en la periferia de sus respectivos sistemas políticos, con discursos conservadores o neoconservadores, arriconando a liberales e izquierdas del lado perdedor de la historia. Todo ello, hoy, ocurre con el peso de los votos,  Las "clases populares", de manera algo desordenada y a veces, hasta incongruente y facilista,  hoy votan por los Johnson, Farage, Le Pen o Trump en contra de la inmigración, de políticas públicas ortodoxas en el campo fiscal, de burocracias centralistas e impersonales como las de Bruselas o Washington, alejadas de la realidad, que no necesariamente reeditúan en favor de aquéllas, de subsidios o transferencias enormes de dinero regresivas, etc. Claramente, los más viejos y hombres votan a favor de este tipo de políticos y políticas; los más jóvenes y mujeres, optan por salidas "civilizadas" y "cosmopolitas". La tentación populista parece retroceder aunque no tanto en América Latina, pero adelanta posiciones de modo vertiginoso, en el mundo occidental desarrollado. 

En tercer lugar, la salida de Gran Bretaña de la UE no será rápida, puede demorar algo o bastante, según opere sobre ella, la pesada institucionalidad de Bruselas, pero lo que resulta claro, que nadie en adelante, podrá subestimar el peso de los votos de anoche, con lo cual, el resultado operará sobre las cabezas de los negociadores, tanto británicos como europeos.
Vamos a las consecuencias que serán enormes, aunque no sólo en el plano financiero y comercial. La economía británica ya no es lo que era en los años treinta y mucho menos, después de los ajustes thatcherianos. Londres es un centro financiero de fundamental relevancia para Europa pero también depende de ésta, al igual que el comercio de las Islas. Los vínculos militares y culturales con Estados Unidos existen, ídem con los emergentes como China, India y hasta la propia Rusia, pero la globalización para el Reino Unido, pasaba sustancialmente por la UE. La creencia de que China e India pueden sustituir al bloque de Bruselas, es tan ingenua como la creencia del Presidente ruso Putin de que el gas europeo puede ser reemplazado por la demanda china. Esta decisión de salida afectará demasiado a la libra esterlina, al estilo del golpe de Soros contra el Banco de Inglaterra en 1992, pero también dañará las exportaciones británicas y prácticamente aislará comercialmente a las Islas. Habrá migración de capitales a la Bolsa de Frankfurt pero también, más de un "yuppie" británico perdidoso, imitará la conducta del personaje de Russell Crowe en la película de hace una década "Un buen año". 
La política, incluyendo la faz institucional-estatal, también puede salirse de su eje. No sólo Cameron pasa a engrosar las filas de los desocupados en octubre próximo: seguramente, Boris Johnson, Theresa May, Michael Gove, Priti Patel y hasta Neil Farage pasarán a pelear los espacios de poder de una Gran Bretaña más nacionalista y cerrada, con todo lo que ello conlleva en términos de pérdidas de cosmopolitismo y multiculturalidad, con una Londres convertida en una "isla" dentro de las Islas, dirigida por un abogado musulmán descendiente de pakistaníes, Sadiq Khan. Al mismo tiempo, el futuro del Reino Unido pende de un hilo. A pesar de que en la vereda de enfrente de Inglaterra y Gales, Escocia e Irlanda del Norte fueron fieles a la permanencia en la UE, precisamente, este resultado, vuelve a estimular las ansias de los escoceses por alejarse por fin de los ingleses y tender puentes de dependencia con Bruselas. Un nuevo referéndum escocés destinado a revertir el resultado de 2014, ya con los laboristas, por conveniencia, y los neoconservadores por convicciones, apoyando la secesión, prácticamente, significa el fin de la Unión trabajosa pero también coercitivamente lograda en 1701. 

Por último, el efecto dominó o cascada del "Brexit" más allá de las vigentes por no mucho tiempo, fronteras británicas. Trump, no es bien recibido en Escocia, por daños colaterales de sus inversiones y la solidaridad con sus cuestionados mexicanos, pero recibió con regocijo el voto británico porque se ilusiona con sus réplicas en Estados Unidos. Las elecciones españolas del domingo también cuentan con componente "Brexit" en los catalanes sino también en no pocos votantes de "Podemos" y hasta algunos del PP que puede ganar. La oleada populista puede seguir al interior de cada país europeo, habiéndose manifestado ya a nivel local, en Francia, Italia, Alemania, etc. Desde el Kremlin, Putin sigue atento la dinámica tectónica europea: le conviene una Europa débil que levante sanciones ahora o a fin de año y para dejarla más aislada a Ucrania y sin atractivo para la oposición doméstica proeuropea y DDHH, pero tampoco en exceso, porque puede dañarlo en la faz comercial energética. 

Para Argentina, el "Brexit" tiene una lectura ambigua. Para quienes se ilusionan con una Gran Bretaña más débil y ya sin la UE respaldándola atrás, capaz de negociar por Malvinas o con los españoles, Gibraltar, cabe no subestimar el componente nacionalista e imperialista inglés, perdiendo a los escoceses en el mediano plazo y aferrados sus nuevos gobernantes, como nunca antes, a la flema inglesa herida, por lo que no necesariamente, una Inglaterra aislada supondría mayor flexibilidad negociadora, sino lo contrario. 
Es que la historia ha mostrado muchos ejemplos de países que se suicidan porque no pueden asumir simplemente que ya no son lo que eran. La Inglaterra que emerja de una Gran Bretaña ya hecha añicos, no tiene por qué ser la excepción. En este aspecto como además, si estamos ante una era iliberal, con tanta fragmentación y populismos, algo parecida a los años treinta, previa a los grandes totalitarismos europeos, bien vale recordar la frase de Marx, "la historia se repite, primero como tragedia y luego, como farsa".

LA FRONTERA CON IRLANDA, UN GRAN ESCOLLO PARA EL "BREXIT"