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Sunday, May 15, 2016

LA UNIVERSIDAD PUBLICA ARGENTINA DEBE REPENSARSE

Quiero mucho a la Universidad pública argentina. En un claro ejemplo de movilidad social, pertenezco a una familia, cuyos tres hermanos constituyeron los primeros en graduarse en los años setenta y ochenta, en el nivel universitario, tras generaciones enteras. Participé en mi infancia y adolescencia, de lo que significa en términos simbólicos, el estudio, el resultado final del mismo y todo lo que rodea al proceso educativo universitario. Mediante examen de ingreso, el último impuesto por la dictadura militar que feneció en 1982, me tocó a mí, ingresar a la Universidad en 1983, año bisagra de la historia política argentina. Allí viví mi socialización política: como elector, participé en la selección de los sucesivos gobiernos universitarios en mi Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNR, asistí a las primeras asambleas universitarias y hasta milité, primero en una agrupación independiente (AIRU) y luego, en la liberal UPAU, la cual terminó siendo el brazo universitario de la vieja UCEDE, tercera fuerza nacional y la cual tuvo el privilegio de colocar a los primeros diputados liberales en la historia del Congreso argentino.






También fui testigo de las primeras políticas universitarias de la democracia, con sus ventajas y falencias: el ingreso irrestricto, el cual siempre objeté porque creo en el mérito y en el esfuerzo más que en la inclusión por la inclusión misma; la "gratuidad" de los estudios universitarios, financiada por supuesto, por nuestros impuestos, aun de los que nunca pisaron una Casa de Altos Estudios; la expulsión y hasta exoneración de profesores del "viejo régimen", vía asambleas estudiantiles, juzgados sin defensa in situ, por cargos ciertamente políticos y arbitrarios; el gobierno de los no docentes, gradualmente convertidos por obra y gracia de las componendas políticas, en verdaderos dueños de las Facultades; el deterioro de las condiciones edilicias y de infraestructura educativa; el deterioro salarial docente, por la inflación y demás flagelos, que nunca se corrigieron sustancialmente, a lo largo de 33 años. Pero claro, sí defendí a rajatabla, la autonomía universitaria, porque ése era el mejor método para que la propia Universidad argentina autocorrigiera sus debilidades, para que no degeneren en lacras imposibles de superar. Era la propia comunidad académica la que debiera haberlo hecho, pero aparentemente por el punto en el que estamos y motiva este análisis, no lo ha hecho.

Luego continuó mi vida como graduado universitario, trabajando en fundaciones y demás, pero nunca entendí algo que creo, es un enorme déficit pendiente de las Universidades: la desconexión con el mundo laboral y el de sus graduados en particular. No hay ninguna articulación institucional, ni desde el Ministerio, ni desde la Secretaría de Políticas Universitarias ni desde las propias Facultades, que vincule de manera permanente a quienes nos graduamos con nuestras viejas Casas de Estudios, excepto claro está, aquellos que siguen relacionados, porque inician y prosiguen la carrera docente, en las mismas unidades académica que los vio nacer.

Los ochenta terminaron con una situación presupuestaria y salarial caótica, acorde a la hiperinflación con la que culminó Alfonsín su mandato. Muchos colegas recuerdan los paros docentes de 1988 y 1989, que les hicieron perder varios turnos de examen y retrasar el final de sus carreras. Ya no era mi caso, porque egresé en agosto de 1988, previendo que la situación se iba a deteriorar día a día. Siguió el menemismo y sus diez años de Convertibilidad, donde el salario quedó congelado pero no había inflación. 

Fueron años en donde se institucionalizó el organigrama ministerial dedicado a las Universidades, que crecieron en número, casi llegando a las 40, creándose en el conurbano bonaerense pero también otros puntos del mapa argentino, por ejemplo, en el centro del país, en Córdoba, más exactamente, en Villa María, mi reducto laboral docente desde 1999. En un ejemplo claro de cómo se generaban y aprobaban esos proyectos universitarios, la ciudad, en aquel momento, gobernada por los radicales, pergeñó un proyecto universitario interesante, lo consensuó con peronistas e independientes, cobijó a los institutos de enseñanza terciaria, los mismos que ahora Macri quiere volver a reconstituir y que en ese momento, estaban amenazados por el gobernador cordobés, el padre del actual intendente de la capital mediterránea, el dentista Ramón Mestre y lo presentó vía un diputado oficialista que ofició de "lobbysta", D`Àlessandro para que se cree la Universidad. Esta salió finalmente favorecida, sobre otros cuatro proyectos cordobeses, lo cual revela la cantidad de sueños y expectativas universitarias que existen en el país, desde hace larga data, aunque nunca se tenga en cuenta o se piensen, en función de las posibilidades financieras y presupuestarias del país. Tampoco hay quien afirme, desde el gobierno, si tiene o no sentido abrir tal o cual Universidad en tal o cual punto del país, si es necesario, si es pertinente, si es viable, si es útil. El propio Menem también favoreció la creación de Universidades privadas, desde la UAI, vinculada originalmente a la surcoreana Secta Moon, hasta la UCEMA, de los monetaristas Fernández y Rodríguez que pasaron sin pena ni gloria por el elenco gobernante pero lograron sí oficializar su privado Centro de Estudios pasando por la Austral, ligada al Opus Dei. Como se ve, la Universidad argentina, quedó presa de intereses particularistas, pero en el caso de la pública, tampoco el peronismo, resolvió reconfigurarla. Creó nuevas sin criterio, pero hibernó las existentes, legitimando insólitas y variadas alianzas entre radicales, agrupaciones de izquierda, socialistas y unos poco peronistas (siempre marginales en el ámbito electoral universitario) y ayudó a generar Universidades privadas, premiando a "amigos y allegados. Como única mención digna de destacarse, tal vez, la CONEAU, el organismo multipartidario que se encarga de "evaluar" de una forma muy especial, es una criatura que nació con el menemismo. De todos modos, ya en 1999, quedaba claro que el sistema universitario era todo menos un "sistema", más bien sólo un "conjunto".



Tras dicha década, que ya empezó a usar y cooptar la docilidad de Decanos y Rectores, más las cúpulas gremiales de docentes y no docentes,  que optaron por privilegiar sobrevivir individualmente a costa de cambiar las estructuras institucionales y de incentivos salariales y presupuestarios, que gobiernan las Universidades, accede al poder presidencial, el radical De La Rúa, al frente de una Alianza, donde convergían intereses universitarios. Muchos docentes antiperonistas, votaron y se ilusionaron con la Alianza. Pero cuando en el año 2001, el también radical (y liberal), quien hizo toda su carrera estudiantil, militante y profesional en la UNLP, entonces Ministro de Economía, Ricardo López Murphy, no por convicciones, sino por necesidad presupuestaria, dada la pesada herencia de deuda dejada por el menemismo, planteó la necesidad de reducir los sueldos en un 30 %, arancelar los estudios universitarios y hasta provincializar las Universidades nacionales, los docentes y no docentes universitarios, liderados por la elefantiásica UBA, que había tolerado más de dos décadas de la corrupta y feudal gestión del Rector también radical (pero de la línea interna opuesta a López Murphy), Shuberoff, salieron a las calles, provocando el derrocamiento del "osado" Ministro. Los mismos que, meses más tarde, cuando el gobierno de Eduardo Duhalde (peronista no menemista), devaluó también un 30 % y provocó el default de la deuda argentina, se llamaron a un increíble silencio, porque en realidad, ya empezaban a pergeñar su extraña y servil alianza con el nuevo poder. En efecto, los universitarios adhirieron a Duhalde y mucho más aún, a su "delfín" para las elecciones de 2003, el patagónico Néstor Kirchner, quien finalmente, provocaría el renunciamiento de Menem en la segunda vuelta presidencial.

Se inició allí, lo que los universitarios argentinos, en una buena mayoría, consideran el período "más brillante" de la historia universitaria argentina. En efecto, pueden leerse algunos de esos "logros" con los que el kirchnerismo construyó su "relato" logrando la adhesión ciega de la comunidad universitaria argentina, de peronistas, progresistas, radicales, izquierda y hasta trotzkistas, a lo largo de estos años, en este artículo de Alejandro Grimson en Página Doce: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-299222-2016-05-13.htmlGrimson pertenece a esa pléyade de "intelectuales" que fueron seducidos por el nuevo gobierno y también cooptados en la paraestatal  "Carta Abierta", un grupo algo heterogéneo de aplaudidores permanentes de las políticas educativas kirchneristas, integrado por filósofos, antropólogos, comunicadores, periodistas, escritores, profesores universitarios, etc. 

Respecto a las políticas públicas del kirchnerismo hacia la Universidad, el capítulo salarial merece una atención especial. Tras la fenomenal devaluación del 2001, los salarios públicos quedaron licuados por la inflación renaciente y recién en el año 2005, producto de complejas negociaciones con los gremios y en donde, el gobierno dividió aún más el movimiento sindical, creando la oficialista FEDUN, sobre la base del gremio docente de la siempre elástica UBA, pudieron recuperarse y superar por un par de años, a la inflación. Esto explica en gran medida, la quietud  y el conformismo salarial de los docentes durante años, a pesar de que en el bienio 2008-2009, los sueldos volverían a atrasarse pero CFK a través de sus Ministros de Economía lograrían apelar a acuerdos salariales con aumentos desdoblados en el año, superiores a la inflación artificial del INDEC pero inferiores a la inflación real estimada.Lo mismo haría haría tras la devaluación de enero de 2014.

Sin ningún tipo de variantes, el Ministerio de Educación continuó con los instrumentos usados por el menemismo en la década anterior. Incentivos, un ingreso extrasalarial "en negro" que cobran los docentes universitarios en tres cuotas durante el año, pero con 12 meses de retraso; becas presidenciales para estudiantes; programas de intercambio con alumnos latinoamericanos -sí, la Universidad argentina subsidia a 40000 alumnos del continente que consiguen en nuestro país, el acceso libre que no obtienen en sus naciones de origen-; ampliación de las becas del CONICET a miles de jóvenes graduados docentes, para especializarse en estudios de postgrado tanto en Ciencias Sociales como en Básicas, sin ningún criterio de planificación nacional del recurso humano calificado, excepto el clientelar; mejoramiento edilicio de algunas Universidades y construcción de nuevas instalaciones para laboratorios especializados en genética de semillas, como el de la UNR, para empresas privadas como el holding agropecuario Los Grobo, en otro sinsentido de la contradictoria CFK; estímulo a investigaciones científicas (vacunas, satélites, reactores nucleares) pero en instalaciones de las Universidades en numerosas ocasiones, en estado precario, al margen de las normativas vigentes, como se comprobó en el lamentado accidente en un laboratorio o planta piloto de la UNRC, que dejó un saldo luctuoso de 7 muertos en 2007; cientos de contratos de triangulación de obras públicas o camuflado de prestaciones de asesoramiento técnico que no se concretaban, en Universidades, esta vez manejados discrecionalmente por el Ministerio de Planificación del hoy procesado Arquitecto Julio De Vido, etc.

La creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, fue otro hito de la política kirchnerista. Los Kirchner siempre imaginaron a partir de las sugerencias de Lula y Chávez, la necesidad de poner a todo el sistema científico argentino, al servicio de un esquema de producción industrial nacional, con un Estado omnipresente y orientado al consumo del mercado interno. Los años noventa, con la globalización, eran la contracara de este proyecto que en realidad, recogía mucho de los antecedentes de los años cincuenta y sesenta, bajo otros contextos. En términos prácticos, ese desdoblamiento ministerial implicó mayor participación e injerencia del Ministerio a cargo de De Vido.

En un contexto de mayor presupuesto universitario en función del PBI, como nunca antes, con más programas y más alumnos, nadie se preocupó ni por los procesos ni por los resultados. Se gradúan apenas entre el 10 y el 30 % -según Facultades- de los que ingresan en las Universidades estatales y apenas el 40 % en las privadas. A pesar de la Ley 27204 de noviembre de 2015, que el kirchnerismo trató de amarrar, garantizando aún más el ingreso sin restricciones, la población de ingresantes ya ni siquiera es tan masiva como antes, porque deserta el 50 % en el secundario y Argentina tiene hoy a pesar de tanto discurso universalista y de accesibilidad gratuita, menos alumnos proporcionalmente (un total de 1,5 millones, repartidos en un 80 % estatales y 20 % privados) que el sistema universitario chileno (1,13 millones), hasta hace poco, arancelado, con esquema de créditos y con una dura prueba nacional anual de ingreso. En 12 de las 58 Universidades estatales, más del 80 % de los estudiantes aprobó apenas una sola materia. En el cuadro general, el 44 % de los estudiantes no aprueba más de una matería por año. Esto hace  que las erogaciones presupuestarias de las que se jactaba el matrimonio Kirchner en favor de la educación universitaria, pierdan valor. Según Alieto Guadagni, en el año 2011, el presupuesto para las 40 Universidades de aquel entonces, con 70.370 graduados, era de 4.548 millones de dólares (18.829 millones de pesos), es decir, que cada graduado costó 64.633 dólares.

Véanse al respecto, estos links: 
http://chequeado.com/ultimas-noticias/fortuna-un-egresado-de-una-universidad-publica-cuesta-mas-que-en-la-privada-mas-cara/,
http://chequeado.com/el-explicador/claves-para-entender-el-presupuesto-universitario-y-su-vinculo-con-los-paros/
http://chequeado.com/ultimas-noticias/llach-el-porcentaje-invertido-en-2010-en-educacion-ciencia-y-tecnologia-es-casi-identico-al-del-periodo-1999-2001/
http://www.lanacion.com.ar/1820557-que-la-politica-no-corrompa-las-nuevas-universidades

Siguen existiendo alumnos crónicos, como en mi vieja época de estudiante, el plazo de permanencia promedio en las carreras aumentó y la desigualdad social también creció, porque si bien algunas Universidades del interior, permitieron graduarse a las primeras camadas en una familia, los alumnos de las Universidades más grandes en las capitales más pobladas, siguen siendo de clase media que bien puede costearse una Universidad privada. En la Argentina asiste a la Universidad, el 43% de los jóvenes del quintil superior en la distribución del ingreso, pero apenas son alumnos universitarios el 12% de los jóvenes de los hogares pobres -en Chile, el 17 %-. La calidad es menor, se sigue estudiando con fotocopias y no libros y no hay ningún incentivo en la escala salarial docente, para que un buen docente gane más que un mal profesor: ambos cobran por antigüedad. El docente universitario sigue ocupando un rol de poca relevancia social y hasta graduados de algunas carreras que contaban con prestigio social, hoy lo han perdido. Tantos años hablando de la plétora médica argentina, en uno de los países con mayor cantidad de médicos por habitante, se siguen abriendo sin control, nuevas carreras de Medicina y los graduados ya empiezan a trabajar en empresas de ambulancias, como choferes o camarilleros. En el lugar opuesto, no hay suficientes ingenieros en telecomunicaciones o geólogos. 

Cómo se explica entonces el "éxito" y la seducción del modelo K sobre los profesores universitarios? Vía la prédica y distorsión de la historia argentina, con el legado de los DDHH y los desaparecidos, cuestión a la que se ha referido suficientemente Ceferino Reato, incluso creando entre las 18 nuevas Universidades desde 2011, una con el nombre de "Popular de Madres de Plaza de Mayo" (hoy intervenida por sus enormes irregularidades); mediante la incorporación de docentes e intelectuales a los medios públicos de comunicación; con un léxico claramente antiprivatista; alimentando el resentimiento de enormes capas de clase media, contra el campo y empresarios, a través de su aparato propagandístico estatal; estimulando la inclusión de leyes postmodernas, como la de aborto o uniones civiles gays, con las que atraería más a los universitarios (docentes y estudiantes); pero sobre todo, con un enorme poder manipulador, vía la política rudimentaria pero eficaz de "la chequera y el látigo"sobre Rectores y Decanos de las ahora 58 Universidades públicas, el kirchnerismo logró que la Universidad argentina hoy, sea mayoritariamente recelosa o refractaria al proyecto Macri. Que no es el mismo de López Murphy, sin pretender siquiera en pensar en arancelar, privatizar, provincializar ni ajustar las Universidades, pero que decididamente y esto es lo más preocupante, a diferencia de otras áreas, no tiene muy claro qué hacer con ellas, tal vez, porque precisamente a priori, no les son tan afines aunque tampoco quisiera obrar de manera manipulativa, como lo hizo el gobierno antecesor. Un ejemplo elocuente de "ese mitad de camino" en el que queda el gobierno de "Cambiemos", fue el nombramiento de un verdadero "outsider" al sistema universitario argentino, como el productor televisivo de "Animales Sueltos", Juan Cruz Avila, al frente de la SPU en enero, lo cual fue rechazado de inmediato por toda la comunidad universitaria, por extemporáneo e irrespetuoso al "sistema".

Hace un mes, estalló el conflicto salarial. Producto de la devaluación de diciembre de 2015 y el tarifazo de febrero de este año, recrudeció el reclamo salarial de los 130.000 docentes universitarios que ocupan 170.000 cargos más 12.000 preuniversitarios (con 23.000 cargos en colegios de las Universidades) y entonces, Macri se enfrentó a un plan de lucha gremial docente a la antigua, como en los ochenta, que incluye paros, cortes de calles, marchas, clases públicas, etc., sobre la base de la unión de las cinco centrales sindicales docentes, que antes estaban desunidas. El jueves pasado, en Plaza Houssay, enfrente del Palacio Pizzurno, donde se sitúan el Ministerio de Educación y la SPU, los docentes y estudiantes fundamentalmente de la UBA y algunas Universidades kirchneristas, se concentraron para leer discursos en contra del "ajuste" y la "defensa" de la Universidad pública. Estamos en 2016 pero pareciera en las cabezas de quienes estuvieron allí, que estamos en el caótico 2001. Lo paradójico que allí, estaban todos, incluyendo los ex funcionarios K como Filmus, Sabatella, Abal Medina, Tomada, etc.




Independientemente de que se llegue a un acuerdo salarial final, lo que falta es otra cosa. Un verdadero debate sobre el sentido y el rol de la Universidad pública argentina. En tal sentido, es interesante el artículo de Luciana Vázquez, el mismo jueves 12 en el Diario La Nación: http://www.lanacion.com.ar/1897746-un-tabu-que-nadie-se-atreve-a-discutir.

Macri, un admirador del ex Presidente desarrollista Frondizi, el último estadista (intelectual) en tener claro un proyecto educativo universitario integral, debe admitir que no basta con afirmar que los docentes deben trabajar pensando en el "cambio climático" o generar nuevos emprendimientos en la cabezas de sus alumnos, futuros graduados.

Porque para que ello ocurra, tendrá que escoger y ejecutar políticas de mediano y largo plazo para modificar todo aquello que los actores de la Universidad argentina han resistido a lo largo de décadas: objetivos académicos y científicos más claros, que hagan converger planificación con autonomía; estructuras salariales y de incentivos, que premien a los mejores docentes; transparencia en la gobernanza, auditando oficialmente los presupuestos de cada Universidad; asegurar mecanismos de participación política genuina, con pluralismo en las listas de gobierno y sindicales,; un debates profundo y no cosmético al interior y al exterior de cada institución académica, sobre el papel de la Universidad en la sociedad; articular acciones con el nivel secundario -algo que sí está dispuesto a apoyar Bullrich-; complementar políticas y objetivos con el Ministerio de Ciencia y Tecnología y, revisar por qué no, los principios sacrosantos y poco realistas del ingreso irrestricto y el cogobierno universitario.

Lo peor que pueda ocurrir es que la Universidad pública, financiada por todos los argentinos, se anquilose, se aísle, se convierta en un "sistema" abroquelado de intereses particularistas, que la desvíen de su rol primordial: formar a millones de argentinos, con un nivel de calidad superador, no sólo inclusivo.



Wednesday, April 13, 2016

LO IMPORTANTE VERSUS LO FUNDAMENTAL: EL REGRESO DE CFK Y EL "MANI PULITE" CRIOLLO



Tras cuatro meses de gobierno Macri-Cambiemos, dos grandes novedades se produjeron en menos de una semana. Por un lado, el inicio de la judicialización de varias causas, por lavado de dinero, asociación ilícita, pago de sobornos, etc. contra ex funcionarios y empresarios ligados al poder kirchnerista (casos Jaime, De Vido, Báez) y por el otro, la reaparición política de CFK, tras su "auto-ostracismo" en la Patagonia, por la imputación por parte del Juez Bonadío, por la venta de dólares a futuro, durante su gestión, lo cual ocasionó pérdidas para el país, del orden de los 70.000 millones de pesos. 

El primer tema tiene relación con una densa red de intereses político-empresarios que posee su origen en la opacidad con la que se manejaba la contratación de la obra pública argentina, por parte del otrora todopoderoso Ministerio de Planificación Federal de Obras Públicas que conducía el Arquitecto, de gran confianza de los Kirchner, De Vido, Hasta dónde llega esa red o trama oscura de poder, es la gran pregunta aún sin respuesta porque todos sabemos que este capítulo es sólo uno de una larga historia de obras sin terminar, sobrecostos, financiamiento non sancto de la política, empresarios multimillonarios y por supuesto, infraestructura vial y de otro tipo, deficitarias. Si todos, pero sobre todo, De Vido, se explayase, como amenazó e imita así, el testimonio del primer "arrepentido" Fariña, podrían caer empresarios muy cercanos al actual Presidente Macri, relativamente lastimado por la publicación de su nombre, en gran medida por la cercanía empresarial con su propio padre Franco, en los "Panama Papers". 

El segundo capítulo tiene vinculación con la reaparición pública de CFK. Pasó lo previsible: Reunión de miles de militantes (pagos y no pagos), cierta puesta en escena, con "La Cámpora" insólitamente organizando en Tribunales de Comodoro Py, custodia y acto de modo compartido con el Juez de Casación, miembro de la para-kirchnerista organización judicial, Alejandro Slokar, amenazas al Juez Bonadío, represalias contra periodistas de multimedios, discurso de una hora de la ex "Jefa", victimizándose y comparándose con Yrigoyen y Perón. 


Hasta allí, expuestos los hechos periodístico-judiciales. Sin embargo, corresponde ahora, describir las reacciones y acciones de dos poderes en jaque a partir de esos mismos hechos: el Ejecutivo y el Judicial, analizables desde una óptica política, porque en realidad, y tal como lo expresa el propio kirchnerismo, todo puede ser explicable y definible a través del prisma político. 

El gobierno ha dejado más que claras, su visión y forma de actuación ante lo comentado. En primer lugar, ha dejado que la justicia actúe y siga actuando. No ha operado, al menos, abiertamente, en un sentido u otro, el Ministro Garavano, como casi todo el gabinete, es un técnico y ha resaltado este comportamiento institucional del gobierno, preocupado por diferenciarse del pasado para de esa manera, instaurar el cambio de cultura política que el país necesita. En segundo lugar, conciente de que el "club del helicóptero", como le llama sarcásticamente Fernando Iglesias, a la red siempre lista para el golpismo institucional, puede armarse súbitamente siempre que haya represión y algún muerto para arrojárselo encima a Macri, al estilo de lo que pasó con De la Rúa en 2001, el elenco máximo de Cambiemos ha optado por ignorar políticamente la imputación a CFK, relativizar el hecho y hasta, lo que podría interpretarse como temerario, dejó que Slokar y La Cámpora se hagan cargo del control de la calle y de Tribunales, hoy, para custodiar a CFK. Mientras ésta armaba su show en Retiro, Macri estaba en Salta, con el gobernador Urtubey, peronista, ex kirchnerista, quien apoyó explícitamente al Presidente, al igual que el grueso del peronismo de gobernadores e intendentes. Sólo columnas de La Matanza y Avellaneda se movilizaron esta mañana en apoyo a CFK.

El Poder Judicial también ser puesto en la mira. Prohijado en la dictadura militar y manoseado por la servilleta de Carlos Corach & cía, no cabe duda que está actuando una vez más, de manera oportunista, para jurar lealtad al nuevo Zar electo y hasta recuperar poder corporativo pero sobre todo, para tomar revancha de la indignidad a la que la sometió el kirchnerismo con sus manipulaciones permanentes. Llegará hasta donde quiera llegar, sobre todo si interpreta favorablemente la expresión del gobierno. Bonadío se hizo cargo de la imputación a CFK pero en una causa, que a todas luces, no podría procesarla y mucho menos condenarla, porque las decisiones políticas, como ordenar la venta de dólares a futuro, son no judiciables, lo cual torna injustificable e innecesaria su decisión como magistrado. Como plantea Margarita Stolbizer, suena más lógico unificar las causas, las numerosas y más razonables, si se pretende llevar a la cárcel a CFK de modo aleccionador, como se intentó ya con De La Rúa y Menem (condenado pero no detenido por la causa de armas a Ecuador) y no gastar esfuerzos en causas judiciales como la de hoy, que CFK fácilmente puede eludir y victimizarse como lo hace. Pero para ello, se requerirá cierto rol político de un actor esencial, en la pirámide de los poderes, que hoy no existe.

En todo caso, se cruzan aquí cuestiones que obligan a un repaso y reformulación de las relaciones entre los Poderes Ejecutivo y Judicial. Así como hasta ahora, el gobierno ha probado ser eficaz en su relación con el Legislativo, en gran medida, por la enorme colaboración, también oportunista de los gobernadores peronistas, respaldando u obligando a sus diputados y senadores, por el caso holdouts -hoy, casi resuelto definitivamente resuelto-, no puede decirse lo mismo de su vínculo con la justicia, que hoy parece, casi a la deriva, por convicción, por omisión y por acción. 

Pero, claro, cabe recordar la relevancia y las derivaciones políticas y hasta económicas de este vínculo especial. En momentos de un trimestre difícil, con una inflación que se resiste a bajar, con un paro sindical a fin de mes y con angustia en buena parte de la población, no hay mejor y más rápido legitimador para el ajuste que soporta gradualmente la sociedad, que se transparente, responsabilice y condene a los actores principales de la película de corrupción generalizada que sufre hace décadas la Argentina. Si esto es así y el gobierno da vía libre a la justicia para que actúe sin control, deben advertirse sobre las consecuencias políticas de ese proceso. 

En efecto, los fantasmas de la "Tangentópolis" italiana de los noventa o el actual "Mani Pulite" brasileño, son procesos que suelen arrastrar a la caída, no de la democracia, pero sí, de buena parte del sistema político. Una justicia desbordante, pero desprestigiada, sin siquiera reputación meritocrática, enlodada y cómplice durante décadas, de los pecados de casi todo el sistema político, sin siquiera jueces probos a la manera de un Di Pietro, Falcone o Moro, también puede ir mañana contra el propio gobierno, no exento, claro, de vinculaciones opacas (pasadas o futuras), dado que en realidad, aquí, está en juego el financiamiento oscuro de la política partidaria. Todo ello es reformable, regulable, discutible abiertamente, en un proceso legislativo pero lleva tiempo y decisión política muy fuerte, además de una energía que hoy el gobierno necesita inyectar en otros planos, por ejemplo, el macroeconómico. 

En el interín, tal vez, y politólogos como Marcos Novaro, Sergio Berensztein y Andrés Malamud, en los últimos días, han hecho hincapié con matices, sobre esto, se justifique más, liderar todo el proceso, sin dejar cabos sueltos como hasta ahora, en nombre de un principismo que no tendrá premio ni valoración por parte de la población, sobre todo si se fracasa en lo económico; intervenir políticamente, moderando el avance de la justicia; imponer límites de condenables y no condenables y hasta el alcance de las causas judiciales pero sobre todo, pactar dichas condiciones con el peronismo opositor, de manera de prever impactos negativos y responsabilizar de ellos, a todo el espectro político partidario, una suerte de "Pacto del Bicentenario", como hace unas semanas, deslizó y ofreció, en una inusual muestra de generosidad política, el Senador rionegrino Pichetto.

Un gobierno plagado de gerentes y visión gerencialista, tal vez, requiera entender que necesita gerenciar la relación con la justicia, con una actitud más proactiva y no tan reactiva, para evitar males mayores y así avanzar en el objetivo democratizador e institucionalista de máxima, que se ha propuesto y merece el beneplácito del grueso de la población, el cual es cambiar la cultura política argentina, orientándola hacia una mayor transparencia y ética pública, De ese modo, podrá maximizarse la gobernabilidad de todo el sistema y neutralizarse la posibilidad de caer en situaciones de abismo imprevisible, como las que vivió Italia o afronta Brasil en estas semanas. 
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Tuesday, April 21, 2015

UNA NUEVA FASE DEL VINCULO RUSO-ARGENTINO Y LA VISITA DE CRISTINA KIRCHNER A MOSCU


 
Pocos saben que la relación entre rusos y argentinos, a nivel estatal, se remonta al 22 de octubre de 1885, cuando aquellos eran gobernados en etapas no democráticas, la de los Zares del viejo Imperio y la denominada "Generación del Ochenta", en la república oligárquica, respectivamente. También se ignora que dicha relación, sólo fue interrumpida entre la Revolución de Octubre de 1918 y el año de asunción del peronismo, en el contexto del no reconocimiento internacional de la URSS. No se conoce tampoco que entre Perón -juzgado muchas veces, unilateralmente como "fascista"- y Stalin, existió una estrecha relación personal, que incluyó la donación de la casa-embajada argentina en Moscú; que la familia sanjuanina Bravo (bloquista y colaboradora del Proceso militar) prácticamente hegemonizó dicha embajada y que, en Argentina, existe una diáspora de más de 200.000 rusos o descendientes de rusos, sobre todo, habitantes de la ciudad de Buenos Aires y algunos lugares puntuales del interior del país, como en Misiones, Entre Ríos, Rosario y Mar del Plata, entre otras. Dentro de esa diáspora, hay numerosos descendientes de aristócratas connotados, emigrados de la época de los Zares, ya en el inicio del proceso revolucionario. Esto nos hace reflexionar de cuán cerca se sienten estos dos países, por alguna razón oculta, aunque estén en los dos extremos del mundo y con culturas aparentemente tan disímiles, aunque ambos tengan un común denominador: la prevalencia de la pasión y la emoción.

 
Para demostrar que el viaje de Cristina a Moscú, no es casual y tampoco debe ideologizarse o exagerarse en su dimensión geopolítica, la relación comercial histórica también tiene sus aditamentos especiales. Por ejemplo, nunca fue tan elevada como durante los años ochenta antes y durante la Perestroika gorbachoviana, todo ello marcado por un hito previo. En ocasión del embargo alimenticio y boicot deportivo de Occidente  a las Olimpíadas de Moscú en 1980, por la invasión de la URSS a Afganistán, el gobierno militar argentino, supuestamente anticomunista, liderado por el propio Martínez de Hoz y la Sociedad Rural, vieron la oportunidad de sortear el bloqueo y proveyeron de cereales a la URSS de Brezhnev. Obviamente, dicho desaire sería muy castigado un bienio más tarde en Malvinas, para sorpresa de los propios militares argentinos, pero el beneficio comercial en divisas y el buen recuerdo todavía hoy entre los rusos por el gran gesto argentino, compensaron aquella reprimenda. También el menemismo colaboró con envíos de aceites de una gran fábrica cordobesa, al yeltsinismo, en pleno caos postsoviético. Hoy, la balanza comercial vuelve a remontar vuelo, llegando hasta los 2.500 millones de dólares, un poco más cerca de aquellos volúmenes récord de los ochenta, pero aún hay muchas posibilidades de evolución en ascenso, porque los argentinos podemos venderles a los rusos, más carne, frutas y lácteos y ellos a nosotros, más productos industrializados además de energía y por supuesto, inversiones en petróleo, gas y centrales nucleares.
 

En materia cultural, se abre también un gran abanico de posibilidades. En turismo, seguramente, muchos argentinos viajarán a las lejanas tierras rusas, en la Copa del Mundo 2018 para ver a Messi y su Selección subcampeona y los rusos se desvivirán por los encantos de Buenos Aires, las Cataratas del Iguazú y las bodegas mendocinas. Cada vez más estudiantes universitarios intercambian entre los dos países, motivados por la curiosidad y la excentricidad de ambas culturas. El tango, la danza, el ajedrez, el citado fútbol, el tenis y hasta el boxeo, como quedó demostrado el último fin de semana, son actividades que nos relacionan de una u otra forma. El hermanamiento de algunas ciudades ya es realidad y hasta a nivel político, la Legislatura de Buenos Aires y algunas Universidades nacionales, han recibido estos años, a delegaciones rusas como cada vez más autoridades argentinas han imitado el derrotero de Alfonsín en 1986, Menem en los noventa y Cristina, ahora. La llegada de la señal televisiva RT a suelo argentino, también contribuye al "soft power" ruso y acrecentar el conocimiento mutuo de ambas culturas.
 
El vínculo entre ambos países se acrecienta y aumentará más aún con los años. Parte de nuestra dirigencia política y lo que es más preocupante, los asesores de política exterior y funcionarios de Cancillería, tienden a ideologizar equivocadamente el vínculo. Gente cercana a Massa, Macri y los radicales, el 80 % de los pocos rusólogos con los que cuenta el país además de gran parte del establishment norteamericano, tradicionalmente rusofóbico,  creen que el kirchnerismo y el putinismo, son aliados políticos estratégicos porque tienen una misma concepción del poder y del mundo, siendo autocráticos y revisionistas del poder mundial. Tienen lamentablemente, una visión apegada a la Guerra Fría y no se percatan que el mundo cambió y seguirá cambiando. Pero del otro lado, el oficialista, incluyendo a la propia Cristina, también se equivocan, como antes los militares argentinos y no pocos gobiernos, que creen que pueden usar al mundo, para sus propios intereses. En la Casa Rosada y en la Cancillería, se piensa que Argentina debe fortalecer su vínculo con Rusia, porque ésta al igual que China, pretenden revisar o reformular el orden internacional, forjando una alianza contrahegemónica que desafíe el poder norteamericano y nuestro país debe estar allí, para enojar a Obama. Putin no lo ve de la misma manera: sabe que Rusia debe priorizar su desarrollo interno y abandonar viejas nostalgias imperiales contraproducentes. En ese contexto, Argentina y toda América Latina, es percibida como socia estratégica por los factores antes citados: alimentos, energía, infraestructura y cultura, mucho más en estos momentos de tensión absurda con Occidente, a raíz del conflicto civil ucraniano, en el que Rusia no ha pretendido inmiscuirse de manera directa.

En el único punto, que tal vez haya que prestar especial cuidado y no se lo tiene en cuenta paradójicamente, lo cual no sorprende en un país como el nuestro, donde todo se discute superficialmente, es en el alcance, profundidad y consistencia de los acuerdos formulados con países como China y Rusia, muchas veces, opacos, demasiados sesgados en favor de sus intereses y no de los nuestros, con hipotecas a futuro que no se alcanzan hoy a vislumbrar, en materia de tierras, medio ambiente, defensa, etc. Pero ése no es un problema que atañe a rusos y chinos, que buscan en este mundo, su propia conveniencia, sino a nuestras dirigencias y es una exigencia que debiéramos formularles a ellas, y no a elites ajenas, antes de que sea tarde para las generaciones venideras.  
 
 

Wednesday, February 18, 2015

TRAS LA MARCHA DE LOS PARAGUAS DEL 18-F, NADA CAMBIARA EN ARGENTINA


Fue una marcha pacífica, sin violencia ni siquiera en carteles, con líderes opositores ocultos entre los paraguas y encabezada por la familia de Nisman y Fiscales colegas suyos, que fueron duramente cuestionados por el gobierno en cada ocasión que tuvo a disposición. La presencia de gran parte de la comunidad judía, víctima de los atentados de 1992 y 1994, también dijo presente, dándole un colorido especial a una tarde lluviosa en Buenos Aires y nublada en el resto del país. La multitud nada despreciable de medio millón de personas, con su estremecedor silencio, fue el entorno de la protesta cívica, cuyos organizadores, ahora pretenden garantías del Poder Ejecutivo.
Sin embargo, tal como dijimos en nuestro último post la semana pasada, si la marcha con evidente carácter político, no contenía rasgos que pudieran afectar sustancialmente al gobierno K en retirada o alterar el panorama electoral, no tendrá efectos más allá de los institucionales o morales, de buenos deseos y a futuro, en el lejano plazo. No altera la naturaleza de las respuestas del régimen político, sencillamente porque no ingresa en el código o lenguaje al que está habituado este gobierno. Si fue institucionalista o cívica apartidaria, tal fisonomía le resta poder y eficacia frente a un gobierno que desprecia tales características.
Pero la oposición argentina es inocente y el gobierno, tremendamente pícaro, hasta maquiavélico. La respuesta no se hizo esperar, ya desde horas antes de la marcha. A las declaraciones en contra del supuesto golpismo de la protesta, Cristina Kirchner le sumó su acto de militantes, en Zárate, inaugurando una nueva central nuclear, donde nacionalizó su discurso, en favor de la soberanía energética del país y en contra de los intereses foráneos, especialmente norteamericanos. Con gritos y demás gestos sobreactuados a los que nos tiene habituados, ignoró una vez más, la marcha, al fiscal muerto y los efectos de la protesta.
Al mismo tiempo, y en otra muestra que el kirchnerismo no deja oportunidad alguna para dejar de inyectar "gobernabilidad", impulsó una nueva ley de Inteligencia en el Congreso, con la oposición distraída por la marcha y promoviendo entre otras cuestiones, mayor autonomía para los servicios de espionaje a cargo de un Ejército hoy dócil, a manos de Milani. Queda claro así que nada cambia en la Argentina de Cristina post 18 F: en realidad, todo parece consolidarse y a pocos meses de su fin legal, no queda claro, cómo reconocerá su derrota electoral y si está dispuesta a asumir el costo de verse ya sin poder. Tengo mis serias dudas, tras un mes de la muerte de Nisman.

Monday, February 16, 2015

LA ARGENTINA POLITICA POST-MUERTE DE NISMAN


A prácticamente un mes de la muerte -o crimen- del Fiscal Nisman, la causa ha entrado en una especie de laberinto donde abundan las incertezas. Ahora las pistas parecen moverse hacia la hipótesis de un asesinato globalizado, con los comandos iraníes como protagonistas, en zona liberada por el gobierno nacional, producto del fenomenal y complejo entramado de enfrentamientos pasados entre Washington, Tel Aviv y Teherán. Complementada o no a la pista de la interna de los servicios de inteligencia nacionales, si aquélla o éstas, terminan siendo razonables, es menor aún la posibilidad y expectativas del esclarecimiento, respecto al 18 de enero pasado. Evaluamos aquí, tres factores: los antecedentes judiciales locales, la debilidad y poca voluntad del gobierno en su fase final y hasta el propio entorno geopolítico actual, relativamente adverso a una investigación exitosa al respecto.
En el plano político, el oficialismo asoma "lastimado" por el "affaire", pero dadas las encuestas, mucho menos de lo que se presumía. Mientras la economía y las vacaciones de consumo, no dan señales claras de agotamiento, la molestia republicana no alcanza a mover el amperímetro del desgaste kirchnerista. Tal es así, que la figura de Randazzo ya ha sido lanzada con la venia de una Casa Rosada, que se siente aún fuerte, incluso frente a la colectora principal de Scioli.
Sólo la marcha del miércoles 18 de febrero, liderada por un vasto sector de los Fiscales, otrora cómplices del poder político de turno -vale recordarlo-, puede cambiar el panorama político institucional. La imputación a la Presidenta, por el pacto con Irán, se inscribe en esa lógica. De ser multitudinaria y políticamente importante la marcha, el kirchnerismo puede verse más vulnerable aún y la cuerda se tensará. De lo contrario, el oficialismo, habiendo elegido la vía de la victimización,  lo interpretará como una victoria política y continuará con su contraataque y relativización de la causa Nisman. No es la primera vez, que ganar tiempo y sobrevivir a cualquier costo, son las consignas del momento.
En el rubro político electoral, en cambio, están las mayores amenazas. El cronograma en las Provincias se irá cumpliendo inexorablemente y allí tanto Massa como Macri, ganarán terreno, a costa de gobernadores K, a  quienes se les complicará sobremanera identificarse con un gobierno en retirada y con semejante panorama judicial adverso. De todos modos, y si los humores son tan gravitantes en los destinos nacionales, pueden sobrevenir semanas tal vez diferentes, si al menos, empieza a perfilarse otro país, con discursos y proyecciones a posteriori de diciembre de 2015, de parte de una oposición responsable o, por el contrario, como lo fue hasta ahora, sólo cabe esperar la reacción de un gobierno, a la defensiva, con mensajes desesperanzadores, negatorios y conflictivos. Si la primera opción va ganando terreno, hay alguna perspectiva de un futuro un poco mejor. Si seguimos entrampados en la segunda alternativa, nuestro destino seguirá ligado al destino K y hasta el futuro puede verse hipotecado, más de lo que ya lo está.

Friday, December 12, 2014

ARGENTINA: COMO EL GOBIERNO PARECE REVERTIR LA TENDENCIA

Hace unos meses atrás, todo el escenario político y económico asomaba desesperanzador para el gobierno de Cristina Fernández. El fallo adverso del Juez Griesa por los "buitres", la remontada de los opositores en las encuestas, el procesamiento de Boudou, la inflación que no cedía, la interna entre Kicillof y Fábrega por el timón del Banco Central, la misma soja en baja, eran síntomas elocuentes de un gobierno en retirada al que nadie le creía -ni le cree-. Otra ausencia de la Presidenta por problemas físicos, que no dejan de ser psíquicos, complicaba más el panorama. Hasta la propia Casa Rosada preparaba su estrategia política y comunicacional para un diciembre una vez más difícil. Sin embargo, una serie de situaciones fueron revirtiendo el ambiente. La huelga gremial de Moyano resultó de menor impacto al esperado; Argentina entró en un default técnico pero no hubo efectos mayores en la economía real; la inflación sigue su curso persistente pero no se espiraliza, a pesar de los Espert y cía, que aventuran como siempre, apocalipsis y fines de ciclo que nunca se cumplen. Esto no significa confiar en las capacidades del elenco gobernante ni sus ideas, ni mucho menos. Hay incapacidad manifiesta, improvisación pero también ideas muy equivocadas. Sí puede hablarse que las señales de los últimos días, aún con Boudou yendo a juicio oral en el 2015 -será un año largo-, como el ingreso de los yuanes chinos para engrosar las reservas hasta 30.000 millones de dólares y la apertura del canje de bonos de Axel -a pesar de no cubrir las expectativas oficiales-, con la mira de renegociar con los "buitres" en enero, son ejemplos de cómo el gobierno llega a mediados de diciembre, tremendamente aliviado. Asimismo, este mes es un puente a las vacaciones, lo cual le da a Cristina, un plafond mayor para atravesar el 2015 hasta al menos, marzo o abril. Allí empezará de lleno la campaña: Scioli jugará de local todo el verano en la costa, adonde irá a veranear el 70 % de los argentinos que salgan de vacaciones y por lo tanto, lo que eran luces rojas, pueden transformarse en naranjas y por qué no, en amarillas y luego, verdes.El kirchnerismo prueba una vez más, agrandarse en las difíciles. Enfrente, no hay casi nada, porque UNEN ya se desunió y Massa y Macri siguen apostando a la soledad y no a la concordia. Pero que no haya crisis institucional en el último diciembre de este sexto gobierno democrático, en 31 años ininterrumpidos de vida plural en Argentina, luego de 7 décadas de desastres de todo tipo, es una excelente noticia.



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Wednesday, November 5, 2014

POLITICA ARGENTINA A INICIOS DE NOVIEMBRE

La política mundial es tremendamente volátil respecto a agendas y liderazgos y la argentina no escapa a dicho ritmo. Hace dos meses, lideraba cómodamente las encuestas el gran ganador de las parlamentarias del año pasado, el alcalde de Tigre y diputado nacional, otrora oficialista, Sergio Massa, luego, sorprendió en octubre, el Jefe de Gobierno de la ciudad capital, Mauricio Macri y en los últimos días, remontó vuelo, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. Cada uno de esos ascensos y caídas, guardaron correlación con el ritmo de la macroeconomía. Cuando ésta parecía descontrolarse, producto del adverso fallo Griesa y el aumento de la inflación, las posibilidades de los dos primeros se incrementaron. Cuando la Presidente volvió al centro del escenario, dándole todo el poder a su Zar de Economia, Kicillof y éste apoyando al nuevo Presidente del BCRA, Vanoli, el sciolismo, a pesar de su azaroso matrimonio de conveniencia con el kirchnerismo duro, recobró vida. Sin embargo, las inundaciones del último fin de semana, con dispar resultado negativo en Provincia y la capital del país, perjudicó a los dos candidatos bonaerenses, enfrascados en una durísima puja mediática y benefició a Macri, el gran abanderado de la gestión. Nuevas circunstancias, como otra somatización de la Presidenta, encierra riesgos ineludibles para un oficialismo preparado para afrontarlos, incluso, liderando temas inéditos en la agenda, como lo hizo con la ley de presupuesto y las reformas del Código Civil y responsabilidad de los funcionarios. Tras un diciembre, donde se espera calma en las calles aunque no en los mercados, enero parece ser un mes clave en el contexto de una negociación final con los holdouts, que se sume a los swaps chinos, la licitación del 4G y el nuevo marco regulatorio para telefónicas y cable, que inyecten los dólares suficientes para alcanzar el Rubicón de junio a octubre de 2015. Así, Argentina transcurrre un tramo final de un ciclo, que se niega a ser terminal o agónico. El fantasma de Isabel, Alfonsín y De la Rúa, pesa demasiado en las huestes del kirchnerismo, que pretende dar señales de una vitalidad inusitada, incluso superando la situación adversa que a partir de anoche, afrontará Obama, en otro contexto institucional, en Estados Unidos. Si logra sortearlo, este capítulo formará parte de la épica K. 

Sunday, September 14, 2014

EL REY (O LA REINA) AL DESNUDO PERO CON SOBREVIDA



Ultima etapa, fin de ciclo politico, uno más, en Argentina. Larga agonía de un año y algo más, con características macroeconómicas, excepto por el precio de la soja, similares a las de los ochenta y con una fisonomìa política, más semejante a fines de los noventa. Con un régimen que tuvo, como otros tantos, períodos de larga bonanza y condiciones exógenas excepcionales y que ahora, recorre sus últimos metros, con una levedad difícil de sobrellevar.

Pero en estos desenlaces que se niegan a concluir, aparece el kirchnerismo, cuan "relato" era, en toda su dimensión. Una Presidenta que no oculta el descontrol de sus nervios, una tropa que la defiende a rajatabla -prueba de ello, el perfil público de su hijo ayer- e intentos de controlar todo, para evitar caídas que serían indignas, para la épica oficial, como la del ´89 y la del 2001. Improvisación mayor de lo normal en la política pública y una necesidad permanente de marcar agenda, con temas que empiezan y terminan sin sucesión de continuidad, para no arribar a ningún puerto. El daño moral y cultural subyace detrás del minidebate educativo por los aplazos. Esa es la verdadera deuda pendiente, más allá del ocaso de un régimen.

Todo ello es cierto. Pero por qué entonces, el gobierno todavía tiene el control absoluto de la agenda pública, aprobando leyes como la reforma del Código Civil, el presupuesto y el cambio jurisidiccional de los buitres? por qué, con total desparpajo, sienta a Boudou al frente del Senado? por qué exhibe el "apoyo" internacional del Papa? En términos racionales, ha elegido el camino de disimular su derrota política, mostrando un perfil políticamente agresivo? o, busca impunidad personal, por lo que le conviene dejar "alambrado" en todo sentido -especialmente en el área económica- al próximo gobierno? o es sencillamente, demostrar a diferencia de Isabelita (alter ego de Cristina), Menem y De la Rúa, que aquí hay un liderazgo ejercicio del poder hasta el último día de la gestión y hasta más allá, bajo el formato opositor. Tal vez, ésta sea la verdadera lógica K. Desde que destituyeron a Del Val en Santa Cruz en los ochenta, los Kirchner se socializó en la conquista y mantenimiento en el poder a rajatabla. En este aspecto, tal vez el único, porque en casi todos los demás, se han mostrado diferentes, Cristina hereda a Néstor.