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Monday, May 28, 2018

TRUMP DECRETA EL FIN DE LA INTERNET CONOCIDA?

Trump elimina la neutralidad de la red por decreto; ¿es el fin de Internet?

El gobierno de Estados Unidos le dará carta blanca a los operadores de banda ancha para discriminar arbitrariamente los paquetes de datos en la red. Un debate que polariza a la opinión pública de ese país, pero que para algunos ya es anacrónico.

Por Ariel Torres para La Nación
Internet es, por lejos, la obra de ingeniería más compleja jamás construida por la civilización. Pero una decisión de Donald Trump , que entrará en vigor el 11 de junio, pone en jaque, al menos en Estados Unidos , uno de sus principios básicos: la neutralidad de la Red .
¿Qué es la neutralidad? Que todos los paquetes de datos deben ser tratados igual. Que ni los proveedores de conexión Internet ni los operadores de banda ancha pueden discriminar arbitrariamente ningún paquete.
Para entender este enunciado (y, luego, algunas de sus sutilezas) es necesario mirar dentro del mecanismo sobre el que funciona Internet. Toda la información que circula por la Red lo hace encapsulada en paquetes de datos. No importa si es un mensaje de WhatsApp, una publicación en Facebook, una foto de Instagram o un mail, toda la información circula como paquetes discretos que se mueven de forma autónoma, independiente y adaptable. En el camino, una infraestructura que opera automáticamente les va indicando la mejor ruta para llegar a destino. Al final, en un pestañeo, los paquetes se reensamblan y vemos el mensaje de WhatsApp, el post en Facebook, la foto en Instagram.
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Al deconstruir la información en piezas simples, los creadores de esta tecnología -los estadounidenses Bob Kahn y Vinton Cerf- consiguieron lo impensable: conectar redes muy diversas entre sí. Crearon, con la tecnología Internet (también conocida como TCP/IP), el lenguaje universal de las redes.
Al revés de lo que se cree, Internet no conecta computadoras; conecta redes, y este fue precisamente su aporte disruptivo, cuando se la puso en marcha, el 1° de enero de 1983. Si desde la Redacción de este diario puede visitar las páginas de un sitio en Japón, eso es porque la red de la nacion y la del sitio japonés están conectadas a Internet, saben hablar ese idioma común.
Con el correo postal, las cartas (los paquetes de datos) llegan sin importar cuál sea el idioma que se habla en el país del destinatario o del remitente, si las calles tienen números o nombres, o si son de asfalto, tierra o adoquines.
Vinton Cerf, uno de los creadores de Internet, y Tim Berners-Lee, el inventor de la Web, son férreos defensores de la neutralidad. Pero Bob Kahn, el coautor de los protocolos de Internet, se opone a la neutralidad. ¿Cómo puede ser? ¿No es lógico evitar la discriminación arbitraria? ¿Acaso la neutralidad no nivela la cancha para que cualquier nuevo emprendedor pueda prosperar e innovar sin pedir permiso ni pagar peajes? Por supuesto que sí. El problema es que no existe una única definición de neutralidad. Kahn habla de discriminar paquetes para mejorar la calidad del servicio, algo que Internet hace por diseño. Cerf habla de discriminación arbitraria (por ejemplo, para que el proveedor de conexión gane más dinero o privilegie sus propios servicios). Ambos tienen razón, porque cada uno habla de una neutralidad diferente.

Wednesday, March 14, 2018

POMPEO COMO SECRETARIO DE ESTADO, OTRA MALA NOTICIA PARA RUSIA

Mike Pompeo, un halcón para dirigir las relaciones exteriores de EE UU

El hasta ahora director de la CIA procede del movimiento ultraconservador Tea Party, es duro contra Irán y ha sabido ganarse a Donald Trump

AMANDA MARS, PARA EL DIARIO EL PAIS, ESPAÑA, 14 DE MARZO DE 2018

Halcón, político de carrera y en la cuerda de Donald Trump. El presidente ha optado por relevar al moderado Rex Tillerson, un ejecutivo petrolero con quien nunca congenió, por el perfil antitético de Mike Pompeo, el hombre al que le confió la CIA hace poco más de un año, un congresista de Kansas miembro del Tea Party, que ha clamado contra el pacto nuclear de Irán, defendido la aplicación de la pena de muerte contra Edward Snowden y destacado como azote de la demócrata Hillary Clinton.
Pompeo, de 54 años, se graduó primero de su clase en la academia militar de West Point en 1986, sirvió varios años en el Ejército (sin entrar en combate) y llegó a patrullar como oficial de caballería en el telón de acero antes de la caída del muro de Berlín. Después se licenció en Derecho en Harvard y comenzó su carrera como congresista por Kansas en 2011, aupado por la ola ultraconservadora del Tea Party. Durante estos años, hasta que el recién elegido Donald Trump lo llamó para hacerse cargo de la CIA, ha formado parte de los comités de Inteligencia, Comercio y Energía de la Cámara de Representantes.
Le dio fama en Washington la dureza con la que fustigó a Clinton en la comisión especial para investigar el atentado de Bengasi (Libia) de 2012, cuando la excandidata presidencial era secretaria de Estado. La investigación acabó sin hallar responsabilidades en Clinton, pero Pompeo llegó a calificar el caso como algo “peor que el Watergate en algunos aspectos”. También se significó en la defensa de la vigilancia masiva ciudadanos y hogares estadounidenses en pos de la seguridad y, en el pasado, llegó a defender la práctica del waterboarding (ahogamientos), argumento que era ilegal, pero no un acto de tortura. Sin embargo, en el Capitolio, antes de que le ratificaran como director de la CIA respondió que no usaría la tortura aunque el presidente se lo pidiera.
Su nombre había sonado como sucesor de Tillerson durante meses, ya que durante ese tiempo el futuro del ex presidente de Exxon Mobil se había estado tambaleando. Fuentes anónimas de la Administración citadas por la prensa estadounidense han destacado la química surgida entre Pompeo y Trump durante las periódicas reuniones informativas de inteligencia. En ellas y en público, el jefe de la CIA ha sabido manejar con mano izquierda uno de los pocos puntos en los que difiere del presidente: la injerencia rusa en las elecciones presidenciales, que el mandatario neoyorquino siempre ha negado o minimizado y que Pompeo nunca ha evitado señalar con dureza.
Su breve mandato como jefe de la inteligencia se ha caracterizado por un perfil muy político en sus pronunciamientos públicos, lo que ha incomodado en muchas ocasiones al personal de la agencia, dado que crea recelos en torno a la imparcialidad que se le exige a los análisis de inteligencia. También ha apostado por una actitud más agresiva en el conflicto de Afganistán, donde se han reforzado las acciones encubiertas son los talibán como objetivo.
Sin experiencia previa en este campo, Pompeo se convierte en jefe de la diplomacia estadounidense en un momento delicado, cuando Estados Unidos está dispuesto a abrir una negociación con Corea de Norte —bajo promesa de desnuclearización por parte del régimen y al mismo tiempo debe decidir si mantiene o abandona el acuerdo nuclear con Irán. En ambos terrenos, el nuevo secretario de Estado se ha mostrado en la línea dura republicana. Y en consonancia con Trump. Por ejemplo, se mostró partidario públicamente al cambio de liderazgo en Corea del Norte y, en el caso de Irán, cuando Obama firmó el acuerdo nuclear, declaró que no veía el momento para cancelarlo. Ahora, habría llegado el momento de esto último, pero los caminos de la realpolitik y de Trump son misteriosos.

Sunday, September 17, 2017

GAZA: HAMAS ACORRALADA POR EL TRIO ISRAEL-EGIPTO-AL FATAH

Hamás cede ante la presión de Egipto y acepta disolver su Gobierno de facto en Gaza

Los islamistas palestinos anuncian elecciones y un Gobierno de unidad por primera vez desde 2006

JUAN CARLOS SANZ, DIARIO EL PAIS, MADRID, ESPAÑA, DOMINGO 17 DE SETIEMBRE DE 2017.

 El nuevo líder político de Hamás, Ismail Haniya, en una imagen de 2014.
Con las fronteras clausuradas y los hospitales desprovistos de medicamentos, sin apenas electricidad ni agua potable en la Franja de Gaza, Hamás, que ocupa el poder en el enclave mediterráneo desde hace una década, ha anunciado este domingo la disolución de su Gobierno de facto y la restitución de las instituciones a la Autoridad Palestina. Si el movimiento islamista cumple su compromiso —expresado tras las negociaciones de esta semana en El Cairo con el servicio de inteligencia de Egipto— los palestinos tendrán que acudir a las urnas por primera vez desde 2006, cuando Hamás ganó las legislativas, para elegir un nuevo Parlamento que dé paso a un Ejecutivo de unidad nacional.
Fatah, el partido del presidente palestino, Mahmud Abbas, dio la bienvenida a la declaración, aunque anticipó con cautela que solo se reanudará el suministro eléctrico suprimido y las transferencias de fondos recortadas a Gaza si las promesas se plasman en hechos. Anteriores intentos de reconciliación entre ambas facciones enfrentadas han fracasado a causa de la división política que paraliza Palestina.
La cúpula de Hamás —de la que forman parte el nuevo líder de la organización, Ismail Haniya (EN LA FOTO), y su sucesor como jefe político en la Franja, Yahya Sinwar— parece haber recibido una oferta en El Cairo difícil de rechazar. Al bloqueo terrestre y marítimo —jalonado por tres guerras— que Israel mantiene desde hace un decenio sobre Gaza se sumó desde 2013 el cierre casi permanente de la frontera de Rafah con Egipto, que solo ha abierto sus puertas 18 días este año. El pasado mes de marzo, la constitución por el movimiento islamista de un comité administrativo para gestionar el enclave costero fue interpretada por la Autoridad Palestina como la transgresión de una línea roja.
Para prevenir la secesión del territorio a través de un Gobierno de facto, el presidente Abbas ordenó la supresión de las subvenciones a la electricidad y rebajas salariales de los funcionarios. Medicamentos esenciales, como los utilizados en los tratamientos de quimioterapia para el cáncer, dejaron de llegar con regularidad desde Ramala a las farmacias de los hospitales de la Franja. Se recortaron además las autorizaciones para que los pacientes con casos más graves recibieran asistencia vital en centros sanitarios de Cisjordania, Jerusalén Este o Israel.
Un comunicado de Hamás difundido de madrugada en El Cairo ha hecho un llamamiento al Gobierno del primer ministro palestino, Rami Hamdala, a “llevar a cabo su misión y su deber de inmediato”, así como a la “creación de un Gabinete de unidad nacional con la participación de todos los partidos”. El movimiento islamista acepta la celebración de elecciones legislativas y muestra su disposición a aplicar el acuerdo de reconciliación alcanzado en 2011 también en El Cairo para zanjar las disputas interpalestinas. Los enfrentamientos armados entre las milicias de ambos grupos se saldaron en 2007 con 385 muertos y la expulsión de Fatah del poder. En una ceremonia celebrada en Gaza el pasado jueves, familiares las víctimas de los dos principales partidos recibieron compensaciones económicas. Se trata de la primera medida efectiva adoptada para restañar las heridas del conflicto civil.
Fuentes próximas los servicios de inteligencia egipcios citadas por el diario israelí Haaretz aseguran que en esta ocasión Hamás está intentado demostrar al Gobierno del El Cairo la seriedad de su compromiso de reconciliación con la Autoridad Palestina, a la espera de recibir en contrapartida una mejora del suministro eléctrico y la apertura de la frontera de Rafah para aliviar el bloqueo impuesto a los dos millones de gazatíes. Una delegación de Fatah se ha reunido en la capital de Egipto con los líderes del movimiento islamista palestino.
El presidente de la Autoridad Palestina tiene previsto reunirse el miércoles en Nueva York, donde intervendrá ante la Asamblea General de Naciones Unidas, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Abbas acude ahora a la cita con la baza de la recobrada unidad política palestina —prometida al menos por Hamás— para reactivar un proceso de paz en el que el mandatario norteamericano pretende dejar su impronta con un “acuerdo definitivo”. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que también será recibido por Trump, ha adelantado que centrará el encuentro en la amenaza de la creciente presencia de Irán y sus aliados en Siria y Líbano, sin expresar aparentemente interés por un avance en el diálogo con los palestinos.

UN SINAI EXPLOSIVO: EL PEOR ATENTADO EN LA HISTORIA DE EGIPTO

Monday, July 17, 2017

PULSEADA ENTRE DOS EN LA VENEZUELA DE MADURO



Ayer la oposición sumó más de 7 millones de votantes, diciéndole que no a la elección constituyente del Presidente Maduro, quien a su vez, realizó un simulacro de votación preparando a la población para el acto comicial de fin de mes.

Más allá de las discusiones y las dudas surgidas respecto a los números opositores (entre otras cuestiones, sorprende las razones alegadas de posibles represalias por lo que se procedió a quemar actas y cajas de votos) así como la poca visibilidad mediática del evento oficial, resulta claro que se inaugura un nuevo capítulo de esta compleja trama política de la Venezuela post Chávez.

En efecto, serán dos semanas donde ambos pulsearán tratando a ningunear y anular al otro, porque se trata de dos lógicas de país enfrentados. La lógica opositora inauguró ayer mismo, su llamada "Hora Cero" y ya convocó para este jueves, a un paro cívico nacional. Maduro y la titular de la siempre discutida Comisión Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, han relativizado la masiva demostración pacífica opositora, han expresado que no es vinculante y planteado seguir adelante con la prepotencia oficialista para reformar la Constitución y con ello, un nuevo orden jurídico, que borrará la propia institucionalidad chavista. 

Venezuela vive horas fundamentales para su destino. O se embarca en el rumbo que la oposición marca y con ello, las horas de Maduro parecen contadas, en una trayectoria que se parecerá a la de Augusto Pinochet, cuando tuvo que aceptar su derrota en el plebiscito de octubre de 1988 e inició así la transición a la democracia en Chile o, negándose a tal sendero, se convierte en un dictador a lo Castro en Cuba, con una legalidad neoconstitucional de fachada?

Puede jugar el entorno internacional en la dilucidación de este bloqueo político? Varios ex Presidentes latinoamericanos fueron veedores del proceso electoral opositor como la OEA liderada por el uruguayo Almagro, festejaron el éxito de la coalición de los Borges, Capriles, Machado, López y Guevara. Pero quien sí puede influir decisivamente es la Estados Unidos de Trump. Este ya amenazó que si Maduro continúa su intención de reformar la Constitución, se verá obligado a sancionar al país caribeño. Sabemos que ese tipo de medidas refuerza a todo oficialismo y le dará la excusa perfecta para militarizar más el régimen, como ocurrió con el embargo americano sobre la Cuba de los Castro. Tal vez, un verdadero bloqueo petrolero sea una medida más fuerte y quizás eficaz. No podemos preverlo pero sí podemos conjeturar que las próximas dos semanas serán definitorias.

Saturday, April 29, 2017

LA AGENDA DE RELACION ARGENTINO-NORTEAMERICANA 2017

PRIMERA VEZ, AHORA COMO PRESIDENTES
Por Carlos Pagni, DIARIO LA NACION, 27/4/2017



El presidente Mauricio Macri llegó a la Casa Blanca para reunirse con su par estadounidense, Donald Trump, para tratar temas como la relación bilateral y la situación política en Venezuela. Acompañado por su esposa, Juliana Awada. Foto: AP

Hoy, Donald Trump y Mauricio Macri se reencontrarán por primera vez cara a cara como presidentes de sus respectivos países. Para la agenda que agita a Washington, la reunión podría ser sólo una nota a pie de página. El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, anunció ayer la mayor reducción de impuestos de la historia del país.

Mientras, los legisladores se trenzan en una batalla presupuestaria que amenaza el funcionamiento de la administración. Además, la microefemérides de los primeros 100 días de Trump en el poder, que se cumplirán pasado mañana, promete nuevos decretos sobre trabajo, medio ambiente y migraciones.

La entrevista entre los dos presidentes tiene, así y todo, algunas peculiaridades capaces de recortarla del contexto. Ambos son empresarios. Y cultivan, en esa calidad, un sesgo antipolítico. Pero Macri es un aperturista, amante de la globalización, como Barack Obama. En cambio, Trump es nacionalista y proteccionista, como Cristina Kirchner. Muchos expertos lo califican, por eso, de fascista. O populista de derecha. Ésta es la paradoja: quien mejor podría interpretar ciertas melodías argentinas no sería el invitado, sino el anfitrión, a quien The Economist retrató, en la línea del historiador Federico Finchelstein, como "un peronista en el Potomac". Para tomar distancia de esta estética, sobre todo durante la campaña electoral, el gobierno argentino había previsto entregar una condecoración a James Carter, ícono del progresismo demócrata. Pero esa atención quedó para más adelante. Pedidos de la Casa Blanca.


Wednesday, November 9, 2016

EL TURNO DE DONALD TRUMP: CONTRA TODO Y CONTRA TODOS

La noche se prolongó en medio mundo, sobre todo, donde habita la civilización latinoamericana y la mañana sorprendió al resto, particularmente gran parte de la azorada Europa. Las mercados, sobre todo, los asiáticos, tuvieron sus primeros cimbronazos, aunque luego del discurso, más bien corto y moderado, del candidato electo, podrían calmarse. Un nuevo "cisne negro" se había producido, pero esta vez, en la potencia más importante del planeta. Como en el "Brexit", el referéndum por la paz colombiana y no pocas elecciones presidenciales y parlamentarias de este año, las encuestas que predecían triunfos rotundos de Hillary Clinton, se equivocaron, aunque los Simpsons hace 16 años, lo hayan previsto. El mundo se pone más interesante.
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Qué significa el triunfo de Donald Trump? Fundamentalmente, el triunfo de la decisión y hasta la apuesta del mismo hombre de juveniles 70 años, mucho más outsider que Reagan, Fox, Piñera, Macri o Berlusconi, contra la elite, el establishment, el "círculo rojo" en un país, donde los lobbies, las empresas y los medios mostraban al menos, hasta ayer, una enorme gravitación. Una vez más, se equivocaron todos: sus ex colegas empresarios, los grandes diarios, las cadenas, los artistas de Hollywood, los ex Presidentes vivos, incluso los Bush, los partidos, tanto el oficialismo como el suyo propio, el mundo académico, etc. Hacía más de un año, comenzando esto como si fuera un juego o una especie de apuesta, se animó a presentarse como precandidato, bajó uno por uno a los otros republicanos, llegó a postularse victorioso, aunque casi todos predecíamos que ganaría Hillary más fácilmente y en los últimos meses, hasta dudamos de la fuerte y creciente paridad de las posiciones, que sorprendió a la propia candidata demócrata. Trump era el "cambio" frente a una candidata con un viejo estilo, con viejos tics, con un prontuario donde ya había demostrado qué era y cómo se había desempeñado e incluso, con viejas mañas, como la tan difundida práctica de los mails, la defensa realista de medios ilegítimos y hasta la vieja, cerrada e hipócrita actitud moral con la que defendió a su marido en el affaire Lewinsky. Además, mucha gente en la Estados Unidos profunda, la rural y conservadora, lo ve a Trump como un rico o millonario -aunque ya no tanto-, excéntrico, pero auténtico, que se parece a "uno de nosotros". Esa identificación, un mix cultural, generacional e ideológico, es realmente contrahegemónica, en el sentido de un autor argentino ya fallecido, como Ernesto Laclau, que si viviera, no podría creer que sus preceptos tan caros, se hayan reivindicado no en los países latinoamericanos, sino en la propia cuna del "Imperio", aún cuando él mismo, en sus obras, había rescatado la prosapia populista norteamericana, a través del General Andrew Jackson en el siglo XIX.

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Pero también Trump es un mentís a muchas categorías, preceptos morales y estilos que fueron hegemónicos, durante las últimas dos décadas, sobre todo en el mundo occidental. De pronto, los "malos" como él llegan al poder, de la mano de la misoginia, de la crítica al feminismo, al multiculturalismo, a las uniones gays, a la inmigración latina, etc. Apoyado sólo por Rudolph Giuliani -el padre de la tolerancia cero-, Newt Gingrich -el ex Speaker de la Cámara de Representantes- y algún otro "dinosaurio" marginal del Partido Republicano, canalizó el hartazgo con los Clinton y la política tradicional,  pero también con el propio Obama: el norteamericano medio simpsoniano no quiso una mujer en la Casa Blanca luego de un Presidente afroamericano, al que criticó sólo en el ámbito privado, temiendo la crítica social si lo hacía en público. Para aquellos que descreen hasta hoy que el liderazgo es una categoría antigua, lo de Trump lo revaloriza. Todavía hoy, existen personas concretas y reales, que cambian la historia, en un sentido u otro.

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A nivel mundial, Trump es la consecuencia de la globalización de los noventa, la recesión de 2001, la crisis de 2008-2009 y la mala resolución estatista que conllevó. Tales episodios macroeconómicos, dejaron una abismal desigualdad social, ya desde los años setenta, haciendo añicos, el viejo "sueño americano", en un país que sólo recoge frutos positivos de la globalización en zonas tecnológicas como California pero muere en las tradicionales y otrora orgullosas de aquel mito, en Baltimore y Detroit, sin ninguna respuesta válida en los Clinton que no sea más globalización, más TPP, aún siendo ellos tributarios de un partido que fue históricamente proteccionista, más inmigración ilegal, más comercio asimétrico con China. Cabe esperar entonces una Estados Unidos más cerrada, aunque no sepamos a ciencia cierta, cómo lo financiará y lo podrá compatibilizar esa autarquía y nostalgia con el orden industrialista pre ochentas, con la asociación con China; con mayores y severos controles sobre la inmigración y como consecuencia de ello, más reacia a involucrarse en el mundo, excepto vía aliados y otros no tanto, como Rusia. Trump en la Casa Blanca es una buena noticia para Moscú, pero también para Londres, Tel Aviv, Tokio, Budapest, Damasco aunque no tanto para Beijing, Riad, Varsovia, Vilna, Riga, Berlín, Roma y París. En nuestra región, es una derrota para los Peña Nieto, los Santos -no para Uribe-, los Castro y hasta el Papa Francisco en El Vaticano.

Respecto a si, como profetizan no pocos neoidealistas, esta derrota es el fin del orden liberal de la postguerra o conllevará a un mundo más peligroso y al borde de nuevas guerras, todo está por verse. En principio, cambiarán algunas alianzas, se restablecerán otras, bajo otras condiciones, pero un Estados Unidos menos intervencionista y menos expuesto, tal vez, no sea tan mala noticia. Tal vez, ahora sí, por fin, otros tendrán que asumir nuevas o mayores responsabilidades colectivas.

Sunday, July 31, 2016

LA PEOR ELECCION EN LA HISTORIA DE ESTADOS UNIDOS?

¿Por qué los latinos definirán el próximo presidente de EEUU?

Por primera vez en la historia, los electores blancos son menos del 70% del total de los inscritos para votar el 8 de noviembre. El rápido incremento de la importancia política de los hispanos beneficia al Partido Demócrata, ampliamente respaldado por este segmento. Sin embargo, encuestas indican que Hillary Clinton es impopular y esto pudiera reducir la participación de los grupos pequeños, lo que da a Donald Trump opciones de triunfo a pesar de que sectores minoritarios lo rechacen. Faltan 100 días para las elecciones y expertos advierten que la campaña será muy agresiva


Dos hombres blancos mayores de 55 años de edad. Con Donald Trump para presidente y el gobernador de Indiana, Mike Pence, para vicepresidente, de esa manera se podría resumir de forma general el perfil de los integrantes de la plancha que presenta el Partido Republicano para las próximas elecciones de Estados Unidos. En términos de edad, raza y sexo, es la propuesta más tradicional que las dos principales organizaciones políticas de ese país presentan desde 2004, cuando George Bush y Dick Cheney dieron a la tolda conservadora su última victoria presidencial.
Pero mientras los republicanos se han hecho más tradicionales, el electorado estadounidense ha crecido en términos étnicos y es ahora más variado que nunca debido a que casi un tercio de los votantes son afroamericanos, hispanos o asiáticos. Esto beneficia al Partido Demócrata, el cual presenta para esta contienda a Hillary Clinton y al senador de Virginia Tim Kaine.
Sin embargo, si bien en el papel esta propuesta es histórica debido a que por primera vez da a una mujer la posibilidad de ganar la Casa Blanca, también esconde un trasfondo muy tradicional: Clinton ha sido parte de la política estadounidense desde los ochenta y eso le ha ganado la identificación de “candidata del status quo”.
No resulta tan extraño entonces que los dos aspirantes presidenciales cuenten con los índices de aprobación más bajos en más de 20 años. Según una encuesta de Pew Research Center hecha a finales de junio, 58% del electorado no está satisfecho con los postulados y 41% considera que ninguno de los dos sería buen presidente.
“He cubierto elecciones presidenciales por 40 años y estos son los peores candidatos que he visto. Trump es solo un animador de reality shows sin experiencia política y Clinton no tiene ideas nuevas”, lamenta Robert Guttman, director del Centro de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de George Mason, en Washington DC.
“Es increíble que, de los casi 20 postulados que hubo entre los dos partidos, resultaron nominados los dos más polarizantes”, agrega Jonathan Obert, profesor de Ciencias Políticas en el Amherst College, en Massachussets.
Este último dato parece clave para explicar por qué las elecciones del próximo 8 de noviembre pudieran tener una participación alta a pesar del poco ánimo que generan los postulados en algunos segmentos de la sociedad.
Según el sondeo de PEW, 74% de los interrogados consideran que el resultado de estos comicios es muy importante para avanzar sobre los problemas que encara el país, mientras que 80% dice que ha pensado “bastante” en la elección. Ambos porcentajes son los más altos desde 1992. Los demócratas y algunos independientes están preocupados por lo que haría Trump en la Casa Blanca y los republicanos temen a lo que intentaría Clinton desde ese mismo lugar.
¿Oportunidad perdida? El Partido Demócrata, que actualmente gobierna con Barack Obama, no ha ganado más de dos elecciones presidenciales seguidas desde 1948, cuando Harry Truman venció al republicano Thomas Dewey para que esta organización política lograra dominar la Casa Blanca por 20 años continuos entre 1933 y 1953.
Desde entonces, solo los republicanos han podido gobernar una vez por más de 8 años seguidos, por lo que en esta ocasión la historia parecía estar a favor de ellos. Sin embargo, la demografía cambiante de Estados Unidos ha hecho que el electorado blanco, más propenso a votar por la tolda conservadora, se reduzca por primera vez a menos de 70% del total mientras que aumenta el de las minorías, que apoya con fuerza a los demócratas. Esto les genera un obstáculo fuerte para reconquistar la Casa Blanca, el cual amenaza con hacerse más difícil de superar con cada año que pasa.
En 2013, un año después de que Mitt Romney perdiera con Obama debido al apoyo aplastante que el presidente obtuvo del electorado minoritario en las elecciones de 2012, el Comité Nacional Republicano presentó un informe de 100 páginas en el cual destacó una conclusión: la organización debía aumentar su alcance entre los votantes afroamericanos, hispanos, asiáticos y homosexuales.
Tres años después, parece que se olvidó ese consejo. La plancha encabezada por Trump se ha encargado de enemistarse con esos cuatro grupos. Con su reacción ante la violencia desencadenada entre oficiales de policía y jóvenes de color ha molestado a los afroamericanos; con su propuesta de construir un muro “grande y hermoso” en la frontera con México ha irritado a los hispanos; con la idea de prohibir la entrada de musulmanes a Estados Unidos ha indignado a los asiáticos; y, como si fuera poco, su compañero de fórmula ha sido tildado de homofóbico desde hace años.
“Cualquier republicano distinto a Trump hubiese vencido a Clinton. Si (John) Kasich o (Marco) Rubio hubiesen sido nominados, estuvieran arriba en las encuestas por más de 10 puntos en este momento”, comenta Guttman.
Trump solo tiene 7% de apoyo entre los afroamericanos y 24% entre los hispanos, según la encuesta de PEW de finales de junio. Eso es levemente superior a lo que obtuvo Romney con el primer grupo en 2012, pero 3 puntos por debajo de lo que logró con el segundo. De continuar las cifras así, será difícil para los republicanos ganar en noviembre.
“Si el terrorismo y la situación económica empeoran, los republicanos pudiesen beneficiarse. Esto es particularmente cierto si Trump sigue demostrando políticas económicas explícitamente nacionalistas. Todo dependerá de si esos temas cobran más importancia que aspectos sociales como el aborto y los derechos de homosexuales, que perjudican mucho a los republicanos entre los jóvenes”, advierte Obert.
El camino de Trump. Al magnate de Nueva York le queda un recurso disponible si no consigue reducir la brecha que tiene actualmente Clinton entre los votantes minoritarios: debe aumentar la participación del electorado blanco y propiciar una reducción de la votación de los grupos restantes.
“Por ahora Clinton está en la delantera, pero queda una gran incertidumbre: ¿moverá Trump a más votantes de los que aliene? Por ser un candidato tan poco convencional y polarizante, no sabemos si va a deprimir la base republicana o movilizará nuevos electores”, advierte Javier Corrales, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Harvard.
Desde que comenzaron las primarias de su partido, Trump ha alardeado sobre el supuesto de que anima a más votantes que cualquier dirigente político en este momento. Su discurso fuerte contra la inmigración ilegal y nacionalista en varios sentidos ha despertado la pasión entre los blancos con bajo nivel educativo y obreros industriales, por lo que su campaña afirma que incrementará la participación de este grupo y con esto puede neutralizar el ascenso de las minorías.
Según datos de PEW, desde 1988 el grupo étnico con mayor participación porcentual tiende a ser el de los blancos, con entre 60% y 70%. Le siguen los afroamericanos, que en 2012 llegaron incluso a estar levemente por encima de este primer grupo, y luego están los hispanos y asiáticos, con entre 47% y 50% desde 2008.
Siendo Clinton una candidata poco popular, existe el riesgo de que disminuyan los niveles de participación entre los electores demócratas y especialmente de las minorías, más si se considera que una figura carismática como Obama ya no será el centro de atención.
“Clinton es pésima en campaña, por lo que Trump pudiera ganarle a pesar de todo. Recordemos cómo perdió las primarias de 2008 contra Obama cuando se pensaba que era invencible”, señala Guttman.
La buena noticia para quien fuera secretaria de Estado, primera dama y senadora por Nueva York es que Trump tiene problemas para atraer a otro grupo que va más allá de las minorías: las mujeres.
Los demócratas ganaron este segmento del electorado por 14 puntos en 2008 y 15 en 2012. En esta ocasión están arriba por 24, indica el estudio de PEW.
Durante su campaña, el candidato republicano ha irritado también a este grupo con distintas declaraciones. En un debate insinuó que la periodista de Fox News que estaba moderando la discusión tenía la menstruación y por eso le hacía preguntas fuertes y, meses después, aseguró que Clinton jugaba “la carta del género” y que si fuera un hombre no ganaría la candidatura de su partido.
“Con todo lo que hemos visto, sabemos que Trump no va a mejorar los números de los republicanos entre las mujeres, las minorías y los habitantes de las zonas urbanas. La pregunta que queda es si llevará a las urnas a personas que generalmente no votan”, añade Corrales.
Campaña sucia. Fiel al estilo que tuvo en las primarias contra sus adversarios republicanos, la campaña de Trump ha atacado fuertemente a Clinton desde el primer momento para evitar que su imagen mejore.
En la Convención Republicana, que se celebró en Cleveland, Ohio, entre el 18 y el 21 de julio, la mayor parte de los discursos estuvieron dirigidos a cuestionar la labor de Clinton como secretaria de Estado y recordar la controversia causada por el uso de su correo electrónico personal para manejar información confidencial cuando dirigía el Departamento de Estado. También remarcaron su relación con Wall Street y el financiamiento que ha recibido de esa fuente.
“Esta va a ser una de las contiendas con contenido más negativo de toda nuestra historia. Trump no tiene realmente nada que ofrecer, por lo que atacará a su rival calificándola de deshonesta. Clinton, por su parte, va a decir que su contrincante no está preparado para la Presidencia”, advierte Guttman.
Hasta ahora los republicanos han intentado neutralizar la ventaja que podía tener Clinton en lo relativo a relaciones internacionales criticando las decisiones que tomó como secretaria de Estado y algunas medidas de Bill Clinton en la Presidencia, como la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el cual aseguran que ha hecho que se pierdan empleos en Estados Unidos por empresas que se mudaron a México.
“La campaña republicana se debe enfocar en el terrorismo, mientras que la de los demócratas debería hacer hincapié en temas sociales y la recuperación que ha tenido la economía”, considera Obert.
El estudio de PEW encontró que los encuestados dan clara ventaja a Clinton en asuntos como relaciones raciales, aborto y seguro médico. Trump gana en la categoría de reducir los intereses especiales de grupos económicos. En otras cuestiones, como prevenir ataques terroristas, manejar la inmigración y la economía, los números están reñidos.
El proceso. Las campañas presidenciales estadounidenses tienen distintos momentos trascendentales entre los que se cuentan la elección de los aspirantes a vicepresidente, las convenciones de los partidos, los debates y el cierre final en los estados reñidos que terminan definiendo la elección.
En esta oportunidad, las dos campañas fueron cautas en la selección de compañeros de fórmula y escogieron dirigentes muy tradicionales, a pesar de que hubo rumores que apuntaban a figuras llamativas que podían atraer a las minorías o jóvenes.
Con Pence, Trump apeló a un político que puede unir a la base republicana y animar a los conservadores religiosos dudosos del candidato. Con Kaine, Clinton optó por un moderado que la puede ayudar en los estados con mayoría blanca y con alto porcentaje de mano de obra industrial. El senador también habla español y fue misionero jesuita en Honduras, por lo que podría comunicarse con los hispanos.
Faltan exactamente cien días para los comicios. Los debates presidenciales serán el 26 de septiembre, el 9 de octubre y el 19 de octubre. Ese es el tiempo y las oportunidades que tienen los dos aspirantes ante una gran audiencia para mejorar su imagen y animar a los votantes.
A finales de junio PEW encontró que 55% de los seguidores de Trump lo apoyaban como una forma de ir contra Clinton, a la vez que 50% de los partidarios de la demócrata la respaldaban solo para votar contra el republicano. ¿Conseguirán con una campaña electoral que los electores voten por ellos en noviembre y no solo en contra de su rival? Ese aspecto puede ser clave para que las minorías se movilicen.
27 millones de hispanos podrán votar el 8 de noviembre
Los electores de origen latino son los más jóvenes y tienen bajos índices de participación, lo que puede perjudicar a los demócratas
El 4 de noviembre de 2014 el Partido Demócrata sufrió una de las peores derrotas de su historia en elecciones de medio término. Una de las causas principales de ese suceso estuvo directamente vinculada a los votantes hispanos: tuvieron la participación más baja desde 1986, pues solo 27% sufragó.
En los últimos 16 años el electorado de origen latino es el que ha aumentado de manera más acelerada, pasando de 7% del total en el año 2000 a 12% en 2016. Según el PEW Research Center, 27 millones están inscritos para votar en las próximas presidenciales del 8 de noviembre y podrían influir en los resultados de Florida, Arizona, Colorado y Nevada, cuatro estados reñidos en los que representan un porcentaje del electorado superior a su media nacional.
En otras entidades clave su cuota entre los votantes es menor, pero en casos muy cerrados pudieran influir.
“En Carolina del Norte solo 2,4% de los votantes son latinos. Más de 70% de ellos votaron nacionalmente por el candidato demócrata en las elecciones pasadas y esta vez pudiera haber un “efecto Trump” que lleve a estos electores a favorecer a Clinton con niveles aún más altos y de manera decisiva”, explica David Fitzgerald, profesor de la Universidad de San Diego y experto en temas de inmigración.
Pero el impacto de los hispanos pudiese reducirse si no acuden a las urnas de votación. Luego de 2016 este grupo podría convertirse en el segundo más grande de Estados Unidos, superando a los afroamericanos, pero su influencia pudiese seguir relegada si no aumenta su porcentaje de participación: entre 1996 y el presente los negros incrementaron su votación en presidenciales más de 10 puntos para superar 65%, mientras que los latinos se quedaron estancados por debajo de 50%.
Una de las razones de esto es que los hispanos son el grupo étnico con mayor cantidad de jóvenes, segmento que generalmente participa menos. Según PEW, 44% de los electores latinos son millennials(menores de 35 años), en comparación a 35% de los afroamericanos, 30% de los asiáticos y 27% de los blancos.
Para Clinton esto representa un doble problema, pues ha tenido dificultades para atraer a los jóvenes desde la precampaña.
Decisión. Los votantes hispanos en Estados Unidos no son un grupo homogéneo y su tendencia política tiende a depender de su origen y edad.
“Los mexicanos y puertorriqueños suelen favorecer a los demócratas. El perfil de los cubanos ha cambiado mucho. Históricamente han favorecido a los republicanos, pero ahora están divididos casi igual entre los dos partidos porque los jóvenes votan por los demócratas”, advierte Fitzgerald.
En Arizona, Colorado y Nevada hay más votantes de origen mexicano, lo que debe beneficiar a Clinton. En Florida, por su parte, el grupo más relevante son los cubanos, aunque el profesor de la Universidad de San Diego indica que ha habido un flujo de puertorriqueños que pudiera inclinar la balanza hacia los demócratas.
Con 29 votos electorales, Florida es el estado reñido con más peso para la elección, por lo que su resultado podría determinar el próximo presidente. Una encuesta hecha a finales de junio por Survey USAindicó que 61% de los hispanos no cubanos respaldan a Clinton en el estado, pero los cubanos favorecen a Trump con 45%. 11% de ellos sigue indeciso y su elección final será clave.
En este pequeño grupo está Marta Bacalao, una cubana que emigró al sur de Florida tras la llegada de Fidel Castro al poder y está casada con un venezolano.
“Nos hubiera gustado tener otro candidato republicano. Pensábamos que sería bueno un cambio de partido después de los 8 años de los demócratas, pero ahora todavía no sabemos”, explica Bacalao.
Entre algunos cubanos Trump no genera el mismo rechazo que en hispanos de otro origen y Clinton no termina de convencer.
“De Trump no nos gusta su forma de expresarse y de Hillary no nos gusta su relación con Wall Street. En resumidas cuentas, trataremos de votar por el menos malo”, añade.
Los hispanos de origen venezolano que están registrados para votar representan menos de 1% dentro de este grupo. Según datos de PEW son cerca de 100.000.
Los expertos no creen que el tema de Venezuela pueda tener mucho impacto sobre la campaña, aunque dependerá de la gravedad de la crisis interna.
“Si hay una implosión, Trump presionará a Obama para que tome acciones duras, aunque él ha sido menos susceptible que otros presidentes a este tipo de presión”, advierte Javier Corrales.
Robert Guttman desestima esa posibilidad: “No sé si Trump sepa dónde está Venezuela, a menos que tenga un hotel o una cancha de golf allí”.
Los otros puestos en juego y cómo luce el futuro
Hillary Clinton y Donald Trump no son los únicos candidatos que competirán el 8 de noviembre, ni la Presidencia es el único puesto que se elegirá. Los analistas advierten que los resultados de ese día pueden tener un impacto significativo sobre el futuro de Estados Unidos, aunque desestiman que haya cambios demasiado radicales.
-Gary Johnson, candidato del Partido Libertario, y Jill Stein, del Partido Verde, son los independientes más reconocidos que aspiran a la Presidencia. Aunque no tienen posibilidades de ganar, analistas opinan que pudieran ocasionar una derrota a alguno de los candidatos importantes en un estado reñido con votación cerrada. Johnson era republicano y fue gobernador de Nuevo México, por lo que podría perjudicar a Trump.
-34 de los 100 escaños del Senado también van a elección, así como los 435 curules de la Cámara de Representantes. Por la forma en que están distribuidos los distritos geográficamente, se espera que los republicanos mantengan el control del Congreso. De ganar el Partido Demócrata, esto lo perjudicaría. “Incluso los republicanos a los que no les gusta Trump son beligerantes ante Clinton”, recuerda Javier Corrales.
-Jonathan Obert duda de la capacidad que pueda tener Donald Trump para llevar adelante cambios radicales y varias de sus propuestas si es elegido. “Como presidente, se vería forzado a negociar con otros poderes del Estado, lo que probablemente lo llevaría a moderar muchos de sus planes más extremos”, comenta el politólogo.
-La sociedad estadounidense pasa por momentos de fuerte polarización y tensiones raciales. Sin embargo, los expertos dudan de que Clinton o Trump puedan resolver la situación. “El problema es que distintos grupos de estadounidenses perciben el problema racial de manera totalmente distinta”, advierte Obert.

Sunday, May 8, 2016

EL EXCENTRICO MR. DONALD TRUMP: CAMINO AL CIELO DE LA CASA BLANCA?

El año que Donald Trump transformó la política de Estados Unidos

Cómo el multillonario neoyorquino pasó de ser un excéntrico al que nadie tomaba en serio al líder del Partido Republicano y candidato a suceder a Obama

MARC BASSETS, DIARIO EL PAIS, MADRID, DOMINGO 8 DE MAYO DE 2016.

Al principio se hablaba del verano de Trump. "En diciembre ya ni nos acordaremos de él", dijo en Washington a un colega más joven un periodista que había cubierto otras elecciones presidenciales. En toda campaña electoral hay candidatos que suben efímeramente en los sondeos para después caer en el olvido. Donald Trump —un constructor inmobiliario y presentador de reality shows; un excéntrico, más conocido por sus rascacielos y sus mujeres que por unas ideas políticas, que nadie tomaba en serio— lo tenía todo para ser uno de estos candidatos. Una moda pasajera.
Pero el verano de Trump dio paso al otoño de Trump, que dio paso al invierno de Trump, y a la primavera de Trump. Esta semana, tras la retirada de los últimos rivales que quedaban, Trump se ha convertido en el candidato del Partido Republicano a las elecciones presidenciales del 8 de noviembre. Esta es la crónica, en cinco momentos, de uno de los ascensos más fulgurantes e inesperados en una campaña presidencial en las últimas décadas.
16 DE JUNIO 2015
El día anterior, el 15 de junio, Jeb Bush había anunciado su candidatura con un discurso milimetrado —demasiado milimetrado— en Miami. Bush partía como el favorito en la nominación para las presidenciales de noviembre de 2016. Era el candidato con más dinero, el mejor conectado con el estamento del partido (su padre y hermano fueron presidentes) y el más experimentado (fue gobernador de Florida). Además, hablaba español: apelaba al electorado latino, cada vez más decisivo en las elecciones presidenciales. El anuncio de la candidatura de Trump en Nueva York, un día después, quizá habría quedado en anécdota de no ser porque prometió la construcción de un muro en la frontera con México, acusó al gobierno mexicano de enviar a criminales a EE UU. Fue el primer golpe mediático. El anuncio de Bush pasó al olvido. Trump también culpó a México y a China de aniquilar los empleos de EE UU gracias a los acuerdos comerciales que facilitan trasladar fábricas a estos países. La caja de truenos estaba abierta: he aquí el candidato que proclamaba lo que muchos votantes republicanos pensaban pero no se atrevían a decir. Pero todavía faltaría tiempo para que sus competidores y su partido se lo tomasen en serio.

6 DE AGOSTO DE 2015

"En agosto", dice el historiador de Princeton Julian Zelizer, "empecé a pensar que podía llegar lejos. Vi su capacidad para generar atención y, en sus apariciones iniciales, Jeb Bush me parecía flojo. La combinación de ambas cosas me indicó que tenía potencial, que no era un chiste". El día 6 de ese mes, Trump llevaba 15 días encabezando los sondeos de la campaña para la nominación republicana, pero casi nadie creía que fuese en serio. En el primer debate televisado participaron diez candidatos. Trump fue el único que eludió comprometerse a apoyar al nominado final si este no era él: reveló, de esta manera, que no se sentía ligado al partido. También se encaró con una de las moderadoras, la periodista estrella de la cadena conservadora Fox News, Megyn Kelly. Días antes, había cuestionado el heroísmo del senador republicano John McCain, prisionero de guerra en Vietnam. En el pasado, cualquier otro republicano que hubiera cometido una de estas tres faltas se habría descalificado. Con Trump era distinto.
7 DE DICIEMBRE 2015
Habían pasado unos días de los atentados de San Bernardino (California) y París, perpetrados por musulmanes. Trump anunció que, si era presidente, prohibiría la entrada en EE UU de todos los musulmanes. Entre sus competidores, las protestas fueron, o bien tímidas, o bien inexistentes. Los republicanos creían que el mensaje de Trump calaba entre el electorado, o que, cuando un mes después empezase el proceso de votaciones, el fenómeno se diluiría. Pensar que los dirigentes del partido serían capaces de frenarlo fue un error. Por entonces, Trump llevaba meses siendo una presencia constante en los medios de comunicación: un maestro del entretenimiento y un imán para las audiencias. El establishment falló. "Sobrestimaron lo fuerte que es el llamado establishment. Y  minusvaloraron lo bien que podía hacerlo alguien lejos del liderazgo formal del partido si sabía cómo prosperar en los medios", dice Zelizer. "Él entiende los medios, lo que no es sorprendente porque ha estado durante buena parte de su vida en televisión, y los usa con efectividad para contrarrestar el poder de los líderes del partido. Y, al mismo tiempo, a muchos republicanos no les gustan los líderes de su partido. La gente no se dio cuenta de esto, y él sí".

9 DE FEBRERO DE 2016

Una semana después de perder en los caucus (asambleas electivas) de Iowa, Trump venció en las elecciones primarias de New Hampshire. Fue el inicio del paseo triunfal que le ha catapultado a la nominación. En las siguientes semanas, sus rivales fueron cayendo uno a uno. Trump conectó con las bases del partido que sentían abandonadas por sus dirigentes. Las bases rechazaban las guerras en países lejanos, los acuerdos de libre comercio, los recortes en el estado del bienestar y la apertura del país a los inmigrantes: todo lo contrario que el dogma de las élites conservadoras. Trump captó el malestar con una economía desigual que ha golpeado a la clase media, y el racismo latente en algunos sectores del país. Zelizer cree que un momento clave para Trump fue cuando, tras la victoria en New Hampshire, empezó a ganar estados del sur. "Si puede ganar en estas áreas muy conservadoras, puedes llegar a la nominación", pensó. La victoria en Nueva York y varios estados del nordeste, a finales de abril, cerró los debates sobre la posibilidad de llegar a la convención de julio, que debe ratificar al nominado, sin un candidato, y demostró que Trump apelaba a amplios sectores del electorado republicano. "No sólo ganaba: ganaban con enorme ventaja".

3 DE MAYO DE 2016

Ese día Trump ganó en el estado industrial de Indiana con un mensaje proteccionista. Sus rivales abandonaron y, un mes antes del fin del proceso de primarias, se proclamó candidato de facto, pendiente sólo de que lo ratifique la convención. El Partido Republicano despertó metamorfoseado, con un nuevo líder, un hombre que ha hecho campaña contra los principios republicanos —colocándose a su izquierda, en muchos aspectos— pero en sintonía con sus votantes. Es un candidato que ha convertido el insulto en un arma política. ¿Qué ocurrirá en noviembre? Si, desde el verano pasado, Trump encabezó los sondeos republicanos, ahora la probable candidata demócrata, Hillary Clinton, encabeza los sondeos ante Trump para las presidenciales. Clinton parte con ventaja, pero pocos se atreven a hacer más vaticinios. "Donald Trump recibirá la nominación republicana y nada volverá a ser igual", escribe la columnista Peggy Noonan, que redactó algunos de los mejores discursos de Ronald Reagan. "La manera de hacer política en América ha cambiado y no volverá atrás".

Sunday, November 8, 2015

EL FENOMENO BEN CARSON

ELECCIONES ESTADOS UNIDOS 2016

Ben Carson, un neurocirujano sometido al bisturí

El ascenso del aspirante republicano atrae el escrutinio sobre su vida

 Washington DIARIO EL PAIS, Madrid,8 NOV 2015

BEN CARSON tenía 14 años cuando intentó clavar un cuchillo en el vientre de un compañero de clase. Por suerte, la hebilla del cinturón paró el golpe y el amigo se salvó.
Después de una infancia de pobreza y violencia en Detroit, Carson sustituyó el cuchillo por el bisturí y se convirtió en una eminencia de la neurocirugía pediátrica, famoso por ser el primero en separar con éxito a dos gemelos unidos por la cabeza. Relata el episodio del intento de acuchillamiento en su autobiografía, Gifted Hands (Manos prodigiosas).
Carson es candidato para la nominación del Partido Republicano para las elecciones presidenciales de noviembre de 2016. En los últimos sondeos supera al magnate Donald Trump, favorito desde que irrumpió en la campaña a principios del verano con su retórica populista.
Lo habitual es que un candidato intente ocultar los episodios vergonzantes de su pasado y se irrite cuando los periodistas intentan revelarlos. Con Carson, de 64 años, ocurre lo contrario. En vez de ocultar sus fechorías, las exhibe. Son sus medallas: refuerzan su biografía ejemplar de pecado y redención.
Esta semana se ha enfrentado a la prensa porque ésta desconfía de su versión sobre el intento de acuchillar al compañero de clase. Y él se esfuerza por demostrar que sí, que todo ocurrió de esa manera, que, en contra de los que afirman sus rivales, él fue un auténtico delincuente juvenil.
Es cíclico. Cuando un candidato que no está entre los favoritos empieza a subir en los sondeos, los periodistas se lanzan en una competición por escarbar, no en su programa electoral sino en su biografía, en sus fallas morales, lo que aquí llaman el carácter, la integridad personal. Después, suele desparecer. ¿Quién recuerda hoy a Herman Cain, el empresario pizzero, afroamericano como Carson, que hace cuatro años lideró efímeramente los sondeos de los aspirantes republicanos?

El diezmo bíblico

El doctor Carson, miembro de la Iglesia adventista del séptimo día, combina un tono calmado, casi anestesiado, con un discurso fieramente conservador que excita a las bases más radicales del partido y atrae a los votantes evangélicos, un electorado clave. Compara los Estados Unidos de Barack Obama con la Alemania nazi, y el derecho al aborto o la reforma sanitaria impulsada por el demócrata Obama con la esclavitud. También sostiene que un musulmán no puede ser presidente de este país. Cuando, en los debates, los moderadores le preguntan por la viabilidad de su plan económico —un diezmo de inspiración bíblica: un tipo impositivo único del 10% para todos los contribuyentes— se enreda con respuestas vagas.
Carson es el hombre del día en la campaña republicana —con el ritmo frenético de las redes sociales y las noticias al minuto, los hombres o mujeres del día se suceden a velocidad vertiginosa— y nada escapa a la lupa de los sabuesos.
La cadena CNN investigó el posible apuñalamiento y no encontró nada. El diario Politico indagó en la supuesta beca que, según cuenta Carson en su autobiografía, la academia militar de West Point le ofreció. Y ha descubierto que la oferta, nada menos que del famoso general William Westmoreland, nunca fue formal: no consta en ningún registro. En realidad, West Point ni siquiera ofrece becas porque la educación allí es gratuita.
No está claro que las imprecisiones en su biografía afecten al doctor Carson. Se ha escrito que esta campaña desafía las leyes de la gravedad política. Así es. Trump ofendió a las mujeres, a los excombatientes, a los latinos y a periodistas estrella conservadores. En vez de hundirse en los sondeos, como indicaría el sentido común y los antecedentes, su popularidad se disparó.
Cuando faltan tres meses para el inicio de las primarias que elegirán al nominado republicano, Trump sigue en lo alto, junto a otro novato en la política como Carson. ¿Qué puede hundirles?
Un gobernador de Luisiana dijo una vez: “Sólo podría perder esta elección si me pillan en la cama con una chica muerta o con un chico vivo”. Las normas antiguas ya no valen.

La fuerza de los republicanos negros

En la campaña para las elecciones presidenciales de 2016, el Partido Demócrata es el que apela a las minorías, pero el Partido Republicano, percibido como un partido de hombres blancos, es el más diverso. Entre sus candidatos tiene a dos latinos (los senadores de origen cubano Marco Rubio y Ted Cruz), a un latino de adopción (Jeb Bush, casado con Columba, que nació en México) y a un negro, el neurocirujano retirado Ben Carson.
El primer senador negro tras la era de la segregación fue un republicano, Edward Brooke, elegido en 1966. El primer secretario de Estado negro fue un republicano, el general Colin Powell, en 2001. Y el segundo, Condoleezza Rice. Ambos, nombrados por el presidente republicano George W. Bush. El único miembro negro del Tribunal Supremo, Clarence Thomas, es uno de los más conservadores.
Pocas cosas gustan tanto a las bases republicanas como escuchar a un afroamericano denunciando las políticas del primer presidente afroamericano, Barack Obama. Es parte del atractivo de Carson: deshace las acusaciones de racismo. Que funcione con el electorado negro, el más fiel al Partido Demócrata, es más improbable.