Tuesday, December 23, 2014

ESSEBSI. NUEVO PRESIDENTE EN TUNEZ

Túnez elige presidente a un laico y culmina su transición a la democracia

El exministro Essebsi aspira a modernizar el país en que comenzó la ‘primavera árabe’


 Túnez  DIARIO EL PAIS, MADRID22 DIC 2014 - 20:42 CET
El veterano exministro Beyi Caid Essebsi, de 88 años, ha ganado con más de 11 puntos de ventaja las primeras elecciones democráticas en Túnez para elegir al presidente de la República, celebradas este domingo. El contundente resultado y la concentración de poder que ha alcanzado su partido lo convierten en el líder que decidirá todo en el país donde se inició la primavera árabe hace cuatro años. Con la elección de Essebsi, Túnez completa la transición democrática que comenzó en 2011 con la caída del dictador Zine el Abidine Ben Alí, y que a lo largo de este año ha logrado el reto de aprobar una nueva Constitución y celebrar elecciones totalmente democráticas generales y presidenciales, algo que aún no han conseguido Egipto, Siria ni Libia, otros tres países árabes que el mismo 2011 se levantaron contra sus dictadores.
Los datos oficiales facilitados en la tarde de este lunes conceden la victoria sin paliativos a Essebsi con un 55,68% de los votos (1.731.529) frente al 44,32% (1.378.513) que cosechó el médico activista pro derechos humanos Moncef Marzuki. La tasa de participación se cifró en esta segunda vuelta de las elecciones en el 59,04% frente al 64,4% de la primera.Nidá Tunis, el partido que se inventóEssebsi hace dos años, presenta como resumen y garantía de su programa la longeva carrera de su líder. Su ideario es conservador y secular, pero él se declara discípulo de Habib Burguiba, el dictador que firmó la independencia de Túnez, aunque en su versión actualizada y demócrata.

El portavoz de Nidá Tunis avanzó que ahora se dedicarán a formar el nuevo Gobierno, “porque no hay tiempo que perder”, tras haber ganado también en las legislativas de octubre 86 escaños de los 217 en disputa.
Los partidarios de Marzuki expresaron en las calles de algunas ciudades del sur su descontento, y ahora podrían presentarse recursos que dilatarían algo el proceso para arrancar esta nueva fase de la transición democrática en Túnez. Los analistas y los países vecinos observan con mucha atención cuál será el comportamiento en el poder de Essebsi y algunos de sus colaboradores. Durante la campaña se le ha cuestionado, sobre todo, por representar la amenaza de una posible vuelta al pasado y a los regímenes dictatoriales de Ben Alí y de su admirado Burguiba. 
Essebsi no tiene recato en proclamarse “producto de la escuela Burguiba, pero no su heredero”. Argumenta que en aquella época, cuando el patriarca llegó al poder, en Túnez había muchos analfabetos y pobreza, y entiende que tuvo que emplearse de “manera severa pero honesta para crear un Estado nuevo, generalizar la enseñanza y la salud, liberar a las mujeres y poner los cimientos del Estado”.
El nuevo líder de Túnez asegura que tiene varios planes para arreglar la situación política, económica y diplomática del país. “Yo sé sobre eso y lo haré”, asegura. Essebsi estuvo al cargo de varios ministerios durante 21 años, desde Interior a Exteriores, fue embajador en numerosos países, y también ostentó cargos en el Parlamento con Ben Alí. La base de su ideario es modernizar el Estado con personas bien preparadas, tecnócratas en los puestos clave de una Administración del siglo XXI como la de los Estados occidentales. Ante el futuro, confía en obtener resultados de un programa educativo nuevo para los jóvenes —llamado Esperanza— que actualice esos criterios.
Túnez vive el fenómeno del terror en la región muy de cerca. Tiene de vecinos a Libia, en pleno caos, y a Argelia, con grupos terroristas en vigor cerca de su frontera. El Estado Islámico acaba de amenazar al país para que asuma la ley islámica. Essebsi anuncia que será duro en clave interna, y hacia afuera culpa de la situación en Libia a Muamar el Gadafi, “que dejó armas para blindar 10 o 15 países”, y ahora promoverá una reunión en Túnez de los vecinos afectados por el desastre libio (Egipto, Argelia, la propia Libia, Malí y Níger) para jugar el papel de árbitro. Aboga por evitar una intervención extranjera.
Essebsi montó hace dos años Nidá Tunis con ex dirigentes políticos, sindicales e intelectuales de centro, de derechas y de izquierdas que se unieron sobre todo para desbancar a los islamistas de Ennahda. Esa obsesión por erradicarlos ha cambiado, y ahora es más realista. No quiere gobernar con ellos, porque sería difícil de digerir para sus bases y votantes, pero tampoco exterminarlos: “Ennahda es una realidad. Debemos organizar la vida juntos. La represión sistemática contra ellos desde 1989 fue un error. Yo, personalmente, les garantizo su seguridad. Deben ejercer la política dentro de la ley y como los demás”.

Hitos de la transición

  • 14 de enero de 2011.Ben Alí se exilia en Arabia Saudí tras semanas de manifestaciones, poniendo fin a 23 años de dictadura en Túnez.
  • Octubre de 2011. El partido islamista Ennahda, en clandestinidad durante la dictadura, logra el 40% de los sufragios en las elecciones constituyentes y forma Gobierno.
  • Agosto de 2013. La Asamblea Nacional Constituyente suspende las actividades parlamentarias. El asesinato de dos líderes izquierdistas agrava la tensión política. Un año después, el Estado Islámico reclama la autoría de estos atentados.
  • Enero de 2014. El Parlamento aprueba la primera Constitución de la democracia tunecina.
  • Octubre de 2014. El partido laico de Essebsi consigue la mayoría en las legislativas.

21 años junto a Burguiba

La edad de Beyi Caid Essebsi, 88 años, ha estado toda la campaña tunecina en el debate. A su favor, porque sus partidarios y colaboradores no han parado de promocionar su experiencia y veteranía en todos los ámbitos. Y también en su contra, porque sus rivales le han recordado que por su longevidad política ha tenido tiempo para ser ministro del dictador Habib Burguiba 21 años, incluido del departamento de Interior durante la represión que siguió al movimiento estudiantil de 1968. Una entidad cívica le ha denunciado ahora por su implicación en la tortura. Él ha retado a que se prueben esas acusaciones, que parece que tendrán poco recorrido.
Essebsi, que cultiva el perfil de abuelo, solo se ha permitido aceptar que, durante los 30 años de la era Burguiba, el mandatario fue algunas veces muy severo. Ninguna autocrítica.
Cuando Ben Alí derrocó a Burguiba e implantó sus 23 años de poder absoluto, Essebsi se retiró un poco de la escena, se dedicó a la abogacía, vivió fuera del país y solo ostentó algunos cargos en el Parlamento. Cuando Ben Alí cayó, en enero de 2011, y hubo que inventar un nuevo Gobierno provisional, le fueron a buscar. Essebsi se convirtió así en el primer presidente del Gobierno de Túnez en ese periodo transitorio. Fue el que organizó las primeras elecciones en otoño de 2011, que ganaron los islamistas de Ennahda. En 2012 montó Nidá Tunis para derrotarles ya en las urnas. Ahora lo ha conseguido, tanto en el Parlamento como en el Palacio de Cartago. Pero no olvida sus deudas.
Cuando le preguntaron recientemente si de verdad pensaba recuperar la estatua ecuestre de Burguiba para una plaza de Túnez respondió: “La avenida Habib Burguiba sin Burguiba no tiene sentido. Si puedo organizaré su retorno”.

Monday, December 22, 2014

EUobserver / China ignores EU, offers to help Russia

EUobserver / China ignores EU, offers to help Russia

A 25 AÑOS DE LA INVASION NORTEAMERICANA DE PANAMA

Panamá abre una comisión de la verdad sobre la invasión

Un cuarto de siglo después de la intervención no hay cifras de víctimas

Las ONG cifran los muertos entre 2.000 y 7.000

 San José (Costa Rica) DIARIO EL PAIS, MADRID,21 DIC 2014



Aviones fantasmas de Estados Unidos iluminaron la madrugada del 20 de diciembre de 1989 en Panamá con un bombardeo que marcó el inicio de la Operación Causa Justa para deponer al general Manuel Antonio Noriega, reclamado por un tribunal de Miami por narcotráfico.
Pero a 25 años de la penúltima intervención militar de Estados Unidos en América Latina y el Caribe en el siglo XX —la última fue en Haití en 1994—, la oscuridad predomina sobre un episodio que culminó con el derrumbamiento del régimen militar heredado por Noriega tras el golpe de Estado en 1968 de Omar Torrijos.
En un sorpresivo anuncio con motivo de la conmemoración del 25 aniversario de la invasión, el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, anunció el sábado que creará una comisión especial para investigar “todo lo relacionado” con los muertos y desaparecidos durante la operación. El objetivo, dijo Varela, es “sanar las heridas, y la reconciliación del país”. La comisión estará encabezada por la vicepresidenta y canciller panameña, Isabel Saint Malo de Alvarado, y contará con la participación de la Iglesia católica y la sociedad civil.
En una romería a una fosa común ubicada en un jardín de la capital panameña y acompañado de varios miembros de su gabinete, Varela, el primer presidente que participa en un acto de este tipo, depositó una corona de flores en honor a los caídos en compañía de varios familiares de las víctimas. Trinidad Olaya, presidenta de la Asociación de Familiares y Amigos de los Caídos el 20 de diciembre de 1989, dijo que el propósito es “honrar la memoria de las víctimas de este lamentable hecho”. Olaya encabezó una marcha desde el centro de la capital hasta El Chorrillo, el barrio arrasado por la intervención ordenada por George H. W. Bush, informa Efe.“Es una manera de contribuir a cerrar esas heridas aún pendientes y vivas en muchos panameños para poder así avanzar unidos”, explicó Varela. Un cuarto de siglo después, las cifras oficiales de víctimas son un misterio y aunque hay versiones de las ONG que cifran los muertos entre 2.000 y 7.000; Naciones Unidas asegura que murieron 500 personas; y Estados Unidos, 100.
Entre otras cuestiones, las víctimas exigen que Washington reconozca la invasión, indemnice al país y diga dónde se encuentran las fosas comunes donde habrían sido enterrados cientos de panameños, además de declarar el 20 de diciembre como día de duelo nacional.
Un hombre pinta un muro durante el aniversario 25 de la invasión. / REUTERS
Pero mientras el país se enfrenta a su pasado, Noriega no puede escapar del suyo. El hombre de confianza de la CIA —hasta que decidió ir por libre— y fiel lugarteniente de Torrijos —hasta que éste murió en un discutido accidente de aviación—, que emergió en la década de los ochenta como el más excéntrico dictador tropical y que convirtió el país en una base para el narcotráfico, el blanqueo de dinero y el contrabando, languidece en una cárcel panameña. A sus 80 años, se enfrenta a una petición de 60 años por homicidios políticos y blanqueo de capital.
Tras ser capturado en Panamá 13 días después de la invasión, Noriega fue trasladado a Estados Unidos, donde fue sentenciado en 1992 a 40 años de cárcel por narcotráfico (una pena que redujo a 20 años) y en 2010 fue deportado a Francia, desde donde fue extraditado a Panamá en 2011.

UN RECORRIDO POR LA CUBA DE LOS CASTRO: "Vacaciones con Fidel "-parte 2/4

Sunday, December 21, 2014

LA BISAGRA ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CUBA (SEGUN MOISES NAIM)

Un giro imprevisto

Biología y tecnología explican el cambio en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. El envejecimiento de los Castro, la muerte de Chávez y los cambios del mapa energético, con la caída del precio del petróleo, han propiciado el acercamiento entre dos viejos enemigos

  - DIARIO EL PAIS, MADRID21 DIC 2014 











Esta semana se ha producido la más profunda transformación en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en décadas. Lo anunciaron simultáneamente los presidentes Barack Obama y Raúl Castro. Pero, ¿por qué ahora? ¿Por qué este cambio histórico —en una política que lleva vigente más de medio siglo— no se produjo hace tres años, o hace cinco, o por qué no ha esperado otros cinco años más?
La respuesta corta es que el cambio ha sido impulsado por una convergencia sorprendente entre la biología y la tecnología. La primera ha determinado el envejecimiento tanto de los hermanos Castro y de otros líderes de la revolución, como de sus opositores exiliados en Florida, y ha alterado los equilibrios políticos dentro del régimen cubano y la propia política electoral estadounidense. La biología también intervino con el cáncer que causó la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez. Su desaparición contribuyó a aumentar el caos institucional que ha hecho de este país petrolero un benefactor menos seguro para Cuba.

El otro elemento, la tecnología —especialmente las innovaciones en la extracción de petróleo y gas de esquisto— ha permitido que Estados Unidos revolucione el mapa energético mundial, forzando a la baja el precio del petróleo y minando la capacidad de Venezuela de mantener a flote a un país en bancarrota. Cuba necesitaba una alternativa económica y, sorprendentemente, ha terminado encontrándola en su archienemigo, Estados Unidos. Esto dice mucho del pronóstico que sobre Venezuela tienen los bien informados cubanos, cuando deciden abandonar a su generoso e incondicional país títere para abrirse a las inversiones, el comercio y el turismo estadounidenses.

Estados Unidos promulgó en 1961 el embargo económico contra Cuba en respuesta a las expropiaciones de empresas y ciudadanos norteamericanos. La pretensión de derribar el régimen de Castro se hizo explícita en la Ley Helms-Burton, que endureció el embargo al someter a la dictadura a sanciones internacionales. No funcionó. La Ley Helms-Burton no solo no alcanzó sus objetivos sino que, además, redujo las opciones en política exterior de la Casa Blanca. Tanto el Gobierno de Bill Clinton como el de Bush vieron obstaculizada su capacidad para modificar una ley elaborada más en función de estrechos cálculos de la política interna norteamericana que desde una visión más amplia de los intereses nacionales de Estados Unidos en el continente. En un artículo publicado en Foreign Policy (When countries go crazy, 2009) expliqué por qué el embargo contra Cuba no solo era ineficaz, sino que iba en contra del interés nacional de Estados Unidos.
Tanto los republicanos como los demócratas perseguían con ahínco el apoyo del gran contingente de exiliados cubanos con derecho a voto en el decisivo Estado de Florida. Conseguir los apoyos necesarios en el Congreso para cambiar o relajar algunas de las condiciones más duras de la Ley Helms-Burton se convirtió en misión imposible.
A los presidentes les quedaba la opción de actuar unilateralmente mediante decretos, pero los cálculos electorales les disuadían de hacerlo. Todo esto ha cambiado recientemente debido a dos circunstancias políticas: la parálisis persistente en el Congreso y las últimas elecciones de mitad de mandato, que otorgaron la mayoría a los republicanos tanto en el Congreso como en el Senado.
El cambio de la política hacia Cuba era un punto más en la lista de cuestiones por resolver antes del final de su segundo mandato. El miércoles pasado, Obama tachó esa casilla.Obama se enfrentaba a dos años más de inacción total, un panorama que le pareció inaceptable. En su último discurso sobre el estado de la Unión en enero pasado prometió que, si continuaba el estancamiento en el Congreso, actuaría cuando lo considerase necesario “para tomar medidas sin el Legislativo”. Desde entonces ha sido fiel a esas intenciones de avanzar a solas, emprendiendo reformas políticas muy transformadoras, y enormemente controvertidas. Algunas del año que termina incluyen la respuesta a la llegada desde México y Centroamérica de menores que cruzan solos la frontera; la reforma de las políticas de concesión de préstamos a estudiantes; medidas para contener el cambio climático y la contaminación y un plan para proteger a casi cinco millones de inmigrantes de la deportación y permitir a muchos de ellos trabajar legalmente en Estados Unidos.

La biología tiene su impacto en la política exterior

La avanzada edad de los hermanos Castro (Fidel tiene ahora 88 años y Raúl, 83) y el surgimiento del debate sobre la cada vez más cercana sucesión han contribuido a modificar los cálculos del régimen. El envejecimiento del exilio cubano en Estados Unidos (cuya media es de 40 años, comparados con los 27 años del conjunto de la población hispana) también ha creado condiciones más favorables para un acercamiento entre Estados Unidos y Cuba.
En Florida este cambio demográfico ha dado lugar a un nuevo paisaje político. La generación de exiliados cubanos que se oponía ferozmente a cualquier liberalización de la política respecto a Cuba se ha visto reemplazada por un nuevo grupo de población de votantes cubanoamericanos más jóvenes y más dispuestos a explorar nuevas opciones en la relación entre su antiguo país y su país actual. El cambio de actitud es evidente, especialmente entre cubanoamericanos de segunda y tercera generación que llegaron después de 1980 buscando una oportunidad económica más que un lugar en el que refugiarse de las persecuciones políticas, como había sido el caso de gran parte de la anterior oleada de inmigrantes.
Raúl Castro (derecha), junto a varios comandantes cubanos, durante el acto del último aniversario del asalto al cuartel Moncada, en julio de 2007. / ALEJANDRO ERNESTO (EFE)
Los más jóvenes, que llegaron a EE UU hace menos tiempo, saben que la arruinada economía cubana necesita desesperadamente un reajuste. Pocos creen que Cuba vaya a abrirse pronto al libremercado, ni mucho menos a convertirse en una democracia. Pero el presidente Raúl Castro ha sido muy explícito en sus críticas al sistema económico actual, expresando su preferencia por el “modelo chino”, en el que una economía más abierta coexiste con un sistema político cerrado.
El régimen de Castro lleva mucho tiempo posponiendo unas reformas que fortalecerían la economía de la isla, pero que significarían admitir el fracaso de la revolución. Adoptar las mismas políticas que lleva tanto tiempo denunciando sigue siendo un paso demasiado grande para muchos miembros de la dirigencia cubana, especialmente para Fidel.
Retrasar la hora de la verdad ha sido posible gracias al enorme subsidio que Venezuela lleva otorgando a Cuba hace más de una década. Ese salvavidas está ahora en peligro. De nuevo, ha intervenido la biología. La muerte del presidente Hugo Chávez a causa de un cáncer contribuyó a la inestabilidad política de Venezuela. El sucesor que designó, Nicolás Maduro, se ha mostrado ineficaz a la hora de afrontar los muchos problemas que aquejan a su país, y se encuentra maniatado por la lucha de poder entre las diferentes facciones chavistas. El colapso económico y el caos institucional de Venezuela han empujado al régimen cubano a buscar alternativas, en previsión de que Caracas no pueda seguir brindándoles el apoyo del que depende su precaria economía.

Los bajos precios del petróleo afectan a la política exterior

Esta no sería la primera vez que La Habana logra cambiar con éxito de benefactor. A principios de la década de 1990, el desmoronamiento de la Unión Soviética desencadenó una brutal crisis económica en Cuba. El nuevo régimen ruso decidió acabar con el subsidio de entre 5.000 y 6.000 millones de dólares al año (entre 4.000 y 4.900 millones de euros) que había mantenido a flote la economía de la isla hasta entonces. Muchos factores contribuyeron a la desaparición de la Unión Soviética, pero el fuerte declive de los precios del petróleo entre 1985 y 1991, que supuso una pérdida de aproximadamente 20.000 millones de dólares al año, representó un golpe severo a su economía que fortaleció la posición de los reformistas dentro del Gobierno soviético.
Cuando Rusia dejó de sostener a la economía cubana, la isla entró en una etapa de austeridad económica extrema conocida como el periodo especial. Después de un prolongado sufrimiento de la población, a principios de este siglo el régimen se las apañó hábilmente para sustituir a su antiguo benefactor por el recién elegido Gobierno de Hugo Chávez. Cuba recibe unos 100.000 barriles diarios de petróleo venezolano desde hace casi una década. Si se toma como referencia un precio medio del crudo de 100 dólares, eso suma más de 36.000 millones de dólares, que los cubanos han pagado en especie: con entrenadores deportivos, médicos, servicios de seguridad, instrucción militar y productos agrícolas que cubrirían solo una mínima parte de lo que Venezuela podría haber ganado si hubiera vendido ese petróleo en el mercado.
La historia se repite. El impacto de la caída del precio del crudo en las relaciones internacionales es otra vez determinante y vuelve a afectar a Cuba. De nuevo, el petróleo limita la capacidad del benefactor de Cuba para mantener el nivel de apoyo que ha estado proporcionándole la mayor parte de este siglo. De la misma manera que Cuba sustituyó a la Unión Soviética por Venezuela, ahora espera sustituir a la República Bolivariana por remesas, turismo, comercio e inversiones que llegarán de los Estados Unidos de América, su gran enemigo desde hace años.

¿Y ahora qué?

Será muy difícil que el régimen de Castro consiga mantener un sistema político fuertemente controlado si permite más libertad de comunicaciones, viajes, comercio e inversión. Sin embargo, no es probable que se produzca ni siquiera una apertura política limitada, a no ser, por supuesto, que de repente el actual régimen implosione. Pero la dictadura cubana ha resultado ser muy resistente a las presiones políticas y reprime a los disidentes de manera sistemática, haciendo oídos sordos a las demandas de que ponga fin a las habituales violaciones de los derechos humanos. El Gobierno intentará mantener sin duda un control férreo sobre la población, y sus métodos brutales de represión no desaparecerán. Habrá momentos en que esa represión se haga incluso más dura, cuando el régimen necesite reafirmar su poder. Pero la coacción política resulta más fácil cuando el país está cerrado, aislado y hambriento que cuando está más abierto al mundo. A largo plazo, puede que el régimen sea vulnerable al impacto de una sociedad más abierta.
Castro y Chávez, durante un partido de béisbol en Venezuela en 2000. / REUTERS
Muy pronto el Gobierno cubano no podrá seguir culpando de la bancarrota de la isla a la política estadounidense. A lo largo y ancho de Latinoamérica, el embargo ha sido una reliquia de las torpes intervenciones de Estados Unidos en la región. Se convirtió en un poderoso símbolo que los críticos de Washington ya no van a poder usar tan fácilmente. Si una relación más cercana entre los dos países es buena para Cuba, ¿cómo no va a ser buena también para otros Estados, como el gigante Brasil o la pequeña Bolivia, dos naciones que mantienen relaciones tensas con Estados Unidos?
Las consecuencias imprevistas de los cambios políticos serán probablemente tan sorprendentes como variadas. Afectarán a la política de Venezuela y a las conversaciones de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, a la política interna de Estados Unidos y a la agenda de derechos humanos en la región. Tras el anuncio del restablecimiento de relaciones entre La Habana y Washington, la organización Human Rights Watch hizo público un comunicado celebrando “la decisión del presidente Obama de reformar la política de Estados Unidos ante Cuba y de pedir al Congreso que levante por fin el fracasado embargo. Es evidente que Estados Unidos y la comunidad internacional necesitan una actitud nueva que ayude a poner fin a décadas de abusos del Estado en la isla”.
El senador Marco Rubio (republicano por Florida) no está de acuerdo. Criticó tanto al presidente Obama por tomar esta iniciativa como al papa Francisco por el papel que ha tenido el Vaticano en el proceso para lograr un acuerdo. “Tengo el compromiso de hacer cuanto esté en mi mano para revertir esos cambios”, declaró.
Las decisiones anunciadas el pasado miércoles tal vez no sean el final de una era, pero sin duda abren la puerta a muchas transformaciones históricas.
Traducción: Eva Cruz