Saturday, January 3, 2015

SYRIZA Y SU DESAJUSTE GRIEGO

ELECCIONES EN GRECIA

Syriza propugna el principio del fin de la austeridad

Propone cancelar parte de la deuda externa y nacionalizar servicios como la electricidad

Atenas DIARIO EL PAIS, MADRID,  3 ENE 2015
 
 
El principio del fin de la austeridad en Grecia tiene un precio: 1.300 millones de euros. En esa cantidad evalúa el equipo de asesores económicos de Syriza el dinero para aliviar de manera inmediata la “crisis humanitaria” a consecuencia de seis años de recesión y los recortes exigidos por la troika a cambio de los dos rescates (240.000 millones), una dependencia que ha disparado la deuda pública hasta el 177% del PIB (320.000 millones, un tercio más que al inicio de la crisis). La economía es el núcleo del programa electoral de Syriza, presentado ayer en Fáliro (Atenas), y también lo será de la campaña de sus rivales, que acusan al partido izquierdista de empujar el país a la bancarrota y fuera del euro, algo que no figura en sus propuestas.
El equipo de expertos de Syriza, en el que coinciden veteranos marxistas junto a jóvenes profesionales formados en EE UU, considera que esos 1.300 millones de emergencia cubrirían las necesidades básicas de la población más afectada por la crisis (alimentación, electricidad, alojamiento, sanidad, como ya hace el Ayuntamiento de Jalandri, o la prefectura del Ática, con un paquete de 13 millones sólo para ayuda humanitaria). Pero también servirían para elevar el salario mínimo, que ahora no llega a los 500 euros, por no hablar de una moratoria bancaria sobre los créditos privados que superen el 30% de los ingresos. Alrededor de 800.000 griegos pueden perder en 2015 su hogar o su local de negocio por las deudas, según fuentes del partido, tras concluir en diciembre la moratoria antidesahucios.
Vasilis Mankgos, de 75 años, tiene una pensión de 350 euros, acude a menudo a un comedor social y pasa el día fuera de casa porque dentro se congela aunque se “envuelva en 10 mantas”. Aunque como pensionista tiene derecho a atención sanitaria, el retiro no le llega para costear el tratamiento de sus dolencias crónicas, y recurre a la farmacia de una clínica social. “Soy afortunado. Al menos la casa es mía, pero no puedo pagar la luz, y agua gasto la mínima”, cuenta. En la comida de Año Nuevo del Ayuntamiento de Atenas, a la que acudieron 700 indigentes, y otros tantos a por bolsas de alimentos, Mankgos aseguraba entre guiños que aún no ha decidido su voto, pero sí tiene claro “que es necesario que algo cambie”. “Así no podemos seguir”, sentencia.
 Para financiar el reflotamiento de los más de tres millones de griegos que, como Mankgos, están bajo el umbral de pobreza (de una población de 11 millones), Syriza prevé en su programa de gobierno declarar la guerra a la evasión fiscal (que supone el 25% del PIB, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y la redistribución de los ingresos del Estado. Todas estas cuentas inquietan a los acreedores, sobre todo las relativas a un posible impago o reestructuración de la deuda. Ayer Tsipras anunció que pedirá “con realismo” una quita de la mayor parte de la deuda, “que resulta imposible de pagar”, mediante mecanismos colectivos europeos. El resto “será pagada con crecimiento”.
“Gran parte de ella [la deuda] tiene que quedar fuera de la mesa de negociaciones”, explica Kostas Isychos, miembro del comité central. Los expertos del equipo económico de Alexis Tsipras elevan “a más del 50%” la posible cancelación. “Es el mayor temor de Berlín y Bruselas. Entiendo que tengan miedo, porque una victoria de Syriza abriría una brecha en el sur de Europa y pondría fin a la austeridad. Experiencias como la de Jalandri son locales, pero también globales porque están al servicio de los ciudadanos”, apunta, desdeñando las críticas de quienes consideran demasiado ingenuas las propuestas y abogando, en la mejor dialéctica marxista, por la oportunidad histórica que para griegos —y europeos— representa un cambio de gobierno en Atenas.
Pavlos Starakis, parado de larga duración de 55 años, explica en la comida de Año Nuevo en Atenas al ser preguntado por la opción de Syriza: “Puede que [su líder, Alexis] Tsipras no esté aún preparado, lo ignoro, pero visto lo visto, prefiero que se equivoque a que nos mienta. Mentiras ya hemos tenido de sobra”. Mientras, Aléxandros Moraitakis, un diputado de la conservadora Nueva Democracia presente entre las autoridades asistentes, intenta convencerle de lo contrario: “No sólo son propuestas inviables, sino suicidas, porque llevarán al país a la quiebra”.
“Cuando proponemos lo que proponemos, no hablamos sólo de economía, también de esperanza”, subraya Isychos. “Se trata de reinvertir en la dignidad del ciudadano, de recuperar la ilusión de los miles de niños que deben estudiar con velas porque en su casa no hay luz [330.000 hogares a oscuras] o devolver el decoro a los 25.000 sin techo que hay sólo en Atenas, cuando hace cuatro años no llegaban a 4.000. La crisis no es sólo económica, sino sistémica, de valores, social, y por eso nosotros les ofrecemos esperanza y políticas alternativas”. Entre las propuestas también figura “la renacionalización de servicios privatizados como el agua, la electricidad o el transporte y la nacionalización de algunos bancos, los necesitamos para inyectar liquidez a la economía real. Los bancos se están llevando ahora cerca del 75% de los préstamos de la troika, y ahora deben contribuir”.

A PESAR DE OBAMA, CONTINUA LA REPRESION EN CUBA

La artista que fue silenciada por un micrófono abierto

Tania Bruguera realizó en La Habana en 2009 una ‘perfomance’ como la que ahora le ha costado tres detenciones

 Miami DIARIO EL PAIS, MADRID3 ENE 2015 

La noticia del restablecimiento de vínculos diplomáticos entre Cuba y Estados Unidos alcanzó a Tania Bruguera en el tren de regreso a Roma, donde escribió una carta abierta dirigida al papa Francisco y a los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, que dio pie a todo lo que vino después. Al arresto en La Habana de más de 80 disidentes, intelectuales y periodistas, entre los cuales se contaba ella misma, y a una interpretación colectiva que nunca pudo llevar a cabo.
“Hoy, como cubana, reclamo el derecho a ser seres políticos, no solo entes de la economía o de canje simbólico para hacer historia. Hoy, como cubana, quiero saber cuál es la idea de nación que estamos construyendo”, decía la carta escrita por esta artista plástica, de 46 años, reconocida internacionalmente por sus actuaciones cargadas de contenido político y social. “Hoy como artista te propongo, Raúl, poner la obra El susurro de Tatlin #6 en la Plaza de la Revolución. Abramos todos los micrófonos y que se escuchen todas las voces; que no sea solo el resonar de las monedas lo que se nos ofrezca para llenar nuestras vidas. (…) Hoy, me gustaría proponerle al cubano, donde quiera que esté, que salga a las calles el próximo 30 de diciembre a celebrar no el fin de un bloqueo/embargo, sino el principio de sus derechos civiles”, continuaba la misiva.
Bruguera entonces viajó a Cuba, donde se reunió con las autoridades del Consejo Nacional de las Artes Plásticas (CNAP) para tramitar los permisos necesarios para llevar a su puesta en escena. El CNAP calificó de “inaceptable” su solicitud. Bruguera siguió adelante con su plan y desde entonces ha sido arrestada tres veces en La Habana, junto a ocho decenas de disidentes, y acusada de resistirse a la autoridad y promover desórdenes públicos mediante una acción artística que nunca pudo llevar a cabo.
Bruguera ingresó en 1992 en el Instituto Superior de Arte de La Habana. En 1998 recibió una beca de la Fundación Guggenheim de Nueva York para realizar un máster de tres años en performance en la Escuela de Arte del Instituto de Chicago, que culminó en 2001.
Un año antes fue galardonada con el premio Prince Claus, en Holanda, por sus obras y reflexiones sobre el papel social y político del arte. De nacionalidad cubana, mantiene aún su casa-estudio en La Habana y reside alternativamente en las ciudades donde se desarrolla su obra. En los últimos tres años ha vivido en Nueva York y París, y después de viajar este fin de año a Cuba planeaba permanecer unos meses en Estocolmo y en Berlín.
El susurro de Tatlin #6, la obra que pretendía desarrollar el pasado martes 30 en la Plaza de la Revolución de La Habana, forma parte de un cuerpo de trabajo más amplio que la artista comenzó a desarrollar en 2008 y que incluyó una polémica presentación en la X Bienal de La Habana en 2009. En aquella oportunidad a Bruguera le fue permitido utilizar una sala del Instituto Wilfredo Lam, donde dispuso un podio y un micrófono abierto al público, resguardado por dos actores vestidos de soldados, que colocaban una paloma blanca en la cabeza o el hombro del orador de turno y decidían cuánto tiempo podía hablar cada cual. El acto tuvo una duración de 40 minutos y entre los primeros en subir al escenario aquel día estuvieron la bloguera cubana Yoani Sánchez y su esposo, el periodista Reinaldo Escobar.
“Cuba es un país rodeado de mar y también es una isla cercada por la censura. Al muro del control informativo, Internet y especialmente algunos blogs, le han abierto algunas grietas”, dijo Sánchez en su turno al micrófono. “El camino para que las soluciones aparezcan es que micrófonos como este estén a la disposición de todo el que tenga una idea en su cabeza”, opinó después Escobar. Y entre varios minutos de silencio fueron incorporándose oradores que hablaron a favor y en contra del sistema político imperante en la isla. Cuando Bruguera intentó replicar la experiencia este diciembre, las autoridades culturales de la isla le informaron de que no podía presentarse “en ninguna institución cultural del país” y que el peine de 2009 “no lo iban a morder de nuevo”.
Como resultado, Bruguera se encuentra aún detenida, en paradero desconocido por sus familiares. La policía ha confiscado su pasaporte cubano y sus equipos electrónicos y le han prohibido salir del país en los próximos 60 días, o mientras se decide si será sometida a un juicio.

Friday, January 2, 2015

7 REASONS JUSTIFYING THIS WORLD IS BETTER THAN EVER

WHY THIS WORLD IS BETTER THAN EVER (WWW.VOX.COM)
Photo: The Earth as seen by the Apollo 17 in 1972

UKRAINIAN NEO-NAZIS MARCHED IN KIEV

Ukraine nationalists march in Kiev to honour Bandera

BBC, JANUARY 2.
Ukrainian nationalists have marched through Kiev to honour the World War Two anti-Soviet leader Stepan Bandera.
Far right rally in Kiev, 1 Jan 15
A hero to some Ukrainians, Bandera is a hate figure for many Russians
At the rally far-right leader Oleh Tyahnybok, who heads the Svoboda party, urged the authorities to return "Hero of Ukraine" status to Bandera.
Many Russians revile Bandera, born on 1 January 1909. President Vladimir Putin has called him "Hitler's accomplice".
Russia says it supports separatists in eastern Ukraine because of a neo-Nazi threat to ethnic Russians.
WWII echoes
Marchers carried the nationalist flags of Svoboda and the Right Sector - both movements which helped to topple ex-President Viktor Yanukovych last February, who was an ally of Moscow.
Some marchers also wore World War Two nationalist uniforms. Turnout at the rally was estimated at 2,500.
Russia says some Russian TV journalists were assaulted at the Kiev march.
Two women reporters with the pro-Kremlin TV channel LifeNews were "attacked" by masked assailants, who smashed their camera and stole a mobile phone, the Russian foreign ministry said.
"This is the latest glaring instance of the media being persecuted in Ukraine for doing their job," ministry spokeswoman Maria Zakharova said.
A man has been arrested in connection with the incident, Ukraine's Unian news agency reports.
Bandera is a controversial figure in Ukraine. His "hero" status was revoked by Mr Yanukovych.
Despite leading anti-Soviet resistance fighters, Bandera was arrested and jailed by the Nazis during the war. He was assassinated by a Soviet KGB agent in Munich in 1959.

ESTADOS UNIDOS Y UN EJERCITO PODEROSO QUE SE HABITUA A LA DERROTA

Estados Unidos se acostumbra a las guerras sin victoria y sin final

El fin de la misión de combate en Afganistán es simbólica: el conflicto contra los talibanes persiste y los norteamericanos seguirán hasta 2016 en el país centroasiático

 Washington DIARIO EL PAIS, MADRID2 ENE 2015


Las guerras del siglo XXI acaban sin desfiles triunfales ni lluvias de confeti. Estados Unidos se retiró hace tres años de Irak sin cumplir los objetivos que se propuso en la invasión de 2003. Y esta semana ha concluido la misión de combate en Afganistán —la guerra más larga de la historia de EE UU, más que la Segunda Guerra Mundial y que Vietnam— con una ceremonia discreta en Kabul, un comunicado del presidente Barack Obama y los talibanes celebrando la derrota de los aliados. La era de las victorias de la primera potencia ha terminado.
“La guerra en Afganistán ha terminado en el mismo sentido en que terminó la guerra de Irak en 2011. Es decir, en realidad no ha terminado”, dice el historiador militar Andrew Bacevich, veterano de Vietnam y padre de un soldado muerto en Irak. “Los americanos se marchan pero la guerra continuará. El resultado está por decidir”.
Desde el 1 de enero el objetivo de EE UU y los aliados de la OTAN en Afganistán ya no es combatir frente a los talibanes y otros grupos insurgentes: esta misión corresponde a las fuerzas armadas afganas. Los cerca de 11.000 militares norteamericanos tendrán una misión más limitada: entrenar a los afganos y participar en operaciones contraterroristas.
El temor a que una retirada brusca ofrezca vía libre a los talibanes para recuperar la capital, Kabul, 13 años después de la intervención de EE UU, ha llevado a Obama a ralentizar sus planes de ahora al 2016, la fecha que Obama ha fijado para la retirada final: mil soldados más de los previstos se quedarán en el país centroasiático y el contingente norteamericano dispondrá de un margen mayor para luchar contra los talibanes y Al Qaeda.

El Afganistán que EE UU empieza a abandonar no es un país estable. En 2014, murieron más de tres mil civiles afganos, la cifra más elevada desde 2008, cuando la ONU contó por primera vez las bajas civiles. Este mismo año, murieron unos 5.400 soldados y policías afganos, la cifra más elevada desde que comenzó la guerra.
Tras la retirada, llega la hora de digerir la década y media de conflictos sin victoria. La avalancha de heridos engorda las listas de espera en los hospitales de veteranos. El regreso, como ocurrió después de Vietnam, no es fácil. Cerca del 7,2% de veteranos de Irak y Afganistán están en paro, por encima de la media nacional.Desde 2001 Afganistán ha dejado 2.224 militares norteamericanos muertos y 19.945 heridos. En Irak murieron, entre 2003 y 2011, 4.491 norteamericanos y 32.244 resultaron heridos. Más secuelas. “Depresión, ansiedad, pesadillas, problemas de memoria, cambios de personalidad, pensamientos suicidas: cada guerra tiene su posguerra, y así es con las guerras de Irak y Afganistán, que han creado unos quinientos mil veteranos americanos heridos mentales”, escribe el periodista David Finkel en el libro ‘Gracias por sus servicios’.
La diferencia con Vietnam es que, al contrario que entonces, los veteranos no encuentran en su país una recepción hostil. Vietnam marcó el fin del reclutamiento obligatorio. El carácter voluntario de las fuerzas armadas, desde 1973, las ha profesionalizado, pero también ha abierto un abismo entre los militares y el resto de la sociedad.
Menos del 1% de norteamericanos ha combatido en Irak y Afganistán. EE UU inició la llamada guerra contra el terrorismo como respuesta a los atentados de 2001, pero durante estos años EE UU no ha vivido como un país en guerra.
Los combates eran algo lejano, exótico. Unos meses después del 11-S, “aunque nominalmente estaba ‘en guerra’, la nación empezó a comportarse como si estuviese 'en paz'”, escribe Bacevich en su último ensayo, ‘Quiebra de la confianza. Cómo los americanos han fallado a sus soldados y a su país’.
“Es extraño, pero la relación [entre los norteamericanos y las fuerzas armadas] no ha cambiado realmente a pesar del largo periodo de guerra”, dice Bacevich en un correo electrónico. “Hoy, como era el caso antes del 11-S, los americanos pretenden preocuparse por los soldados, pero su preocupación no se amplía hasta el punto de impedir el compromiso en guerra innecesarias e imposibles de ganar”.
En un artículo titulado “¿Por qué los mejores soldados del mundo no dejan de perder?”, publicado en el último número de la revista ‘The Atlantic’, el periodista James Fallows vincula la distancia entre los civiles y los militares con el hecho de que EE UU se haya embarcado en “guerra sin fin que no puede ganar”.
La desconexión, unida a la veneración automática de los militares por parte de los ciudadanos, aisla a los militares de las críticas que reciben otras instituciones de EE UU, como el Congreso o Wall Street. A la larga, según Fallows, la ausencia de un escrutinio público perjudica a los militares, porque pierden incentivos para mejorar. La profesionalización de los ejércitos permite a los políticos embarcarse en guerras sin asumir un coste social: las consecuencias las sufre una parte ínfima de la población.
Esta es la “era del conflicto persistente”, según la frase acuñada en 2007 por el entonces jefe del Ejército de Tierra, el general George Casey. El concepto ‘ganar guerras’ queda obsoleto. “En este mundo no ‘ganaremos guerras’”, vaticinó en 2011 Anne-Marie Slaughter, jefa de planificación política del Departamento de Estado cuando Hillary Clinton era secretaria de Estado. “Tendremos un abanico de heramientas civiles y militares para aumentar nuestra posibilidades de convertir resultados malos y amenazantes en resultados buenos, o como mínimo mejores”.
El objetivo, en Irak y en Afganistán, ya no es ganar, sino evitar daños mayores. Y el plazo es flexible. En Afganistán es 2016. En Irak fue 2011, pero este verano los avances del Estado Islámico han forzado a EE UU a regresar. Si las guerras del siglo XXI acaban sin desfiles y confeti, es porque muchas jamás acaban del todo.