Sunday, January 4, 2015

EFECTOS DE LA BAJA DEL CRUDO

Las sorpresas de un petróleo más barato

El repentino abaratamiento del crudo podría ser tan perturbador como la crisis de 1974

 DIARIO EL PAIS, MADRID, 4 ENE 2015
 
 
La crisis del petróleo de 1974 cambió el mundo. Hacia marzo de aquel año, el precio del crudo se había cuadruplicado: el barril pasó de tres a doce dólares. Los países productores, en su mayoría de Oriente Próximo y el norte de África, se convirtieron en nuevas potencias económicas, mientras que las economías de EE UU, Europa, Japón y otros importadores sufrieron un grave revés. Las relaciones de poder entre los principales actores geopolíticos se vieron alteradas y se crearon nuevos vínculos. También provocaron guerras y contribuyeron a la propagación internacional del fundamentalismo islámico, gracias a la financiación que recibió de países que acababan de convertirse en Estados muy ricos, como Arabia Saudí y otros.
El mundo está a punto de descubrir que la considerable, repentina y absolutamente inesperada bajada actual del precio del crudo podría ser tan perturbadora como esa crisis de 1974.
Algunas de las repercusiones que ha tenido en todo el mundo la caída del precio del crudo iniciada en junio —con un descenso del 45%— han sido inmediatas. La alegría con la que los ciudadanos de Estados Unidos y el resto del mundo han empezado a consumir gasolina es un ejemplo de ello. Otro es la preocupación de los Gobiernos de los países exportadores de petróleo, que se enfrentan a la necesidad de recortar el gasto público y se arriesgan al caos social y político.
Hay otras consecuencias de la bajada del precio del petróleo que apenas han empezado a notarse. Últimamente, la prensa nos está dando pistas sobre lo que le espera al mundo si los precios siguen bajos durante un periodo prolongado (y subrayo ese si condicional). Chevron acaba de anunciar que va a cancelar un proyecto de exploración de 10.000 millones de dólares para buscar gas de esquisto en Ucrania. El Gobierno de Kiev contaba con ese proyecto para estimular su renqueante economía y reducir su dependencia del gas ruso. Este no es más que un ejemplo concreto de una tendencia más generalizada: descartar o posponer proyectos energéticos que, de repente, se han vuelto demasiado arriesgados o inviables, desde un punto de vista económico, al bajar el precio del crudo. Según Goldman Sachs, hay inversiones en el sector valoradas en un billón de dólares que ahora se están reconsiderando o se han cancelado. A la larga, el efecto puede ser una menor producción de petróleo y, por tanto, un precio más alto de la energía. A corto plazo, la desaparición repentina de este enorme flujo de inversión perjudicará por fuerza a las compañías energéticas y, especialmente, a sus proveedores de equipos y a las empresas de construcción e ingeniería que deben llevar a cabo esos trabajos.
Otros tres titulares de prensa que ilustran los cambios que ha traído consigo la crisis del petróleo de 2014 proceden de Rusia, Venezuela e India. El pasado 15 de diciembre fue un lunes negro: la Bolsa de Moscú experimentó un retroceso del 11% y el rublo cayó un 13%, lo que significa que una cuarta parte del valor en dólares de las empresas cotizadas se esfumó en un solo día. El Banco Central respondió subiendo los tipos de interés del 10,5% al 17%. Esta dolorosa medida sigue siendo insuficiente para frenar el rápido y enorme descenso de las reservas y la veloz devaluación de la moneda provocados por la disminución de los ingresos del petróleo (el 75% de las exportaciones totales y el 50% de los ingresos públicos del país), la masiva fuga de capitales y las sanciones económicas por el conflicto ucranio. El temor, cómo no, es que el beligerante Vladímir Putin siembre cizaña en el exterior para distraer la atención de la difícil situación de Rusia.
En Venezuela, la economía ya estaba sumida en el caos cuando el barril de crudo estaba en los 120 dólares. Ahora que los precios han caído por debajo de los 60 dólares, el Gobierno, conocido por la corrupción endémica y su desastrosa gestión, está perdiendo el control. Así y todo, el presidente, Nicolás Maduro, ha afirmado una y otra vez que la precaria situación se debe a una conspiración internacional y ha reaccionado redoblando los ataques contra quienes le critican (como yo) y la represión contra los políticos de la oposición. El desastre financiero de Venezuela ha sido un factor importante en el histórico cambio en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba anunciado por Barack Obama y Raúl Castro el pasado 17 de diciembre.
La arruinada economía de Cuba se ha mantenido a flote gracias, en gran medida, a las enormes subvenciones de Caracas desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1998. Sin embargo, últimamente se ha puesto de manifiesto que sustentar la economía cubana en la cuerda de salvamento de Venezuela era una apuesta demasiado arriesgada. La caótica situación económica y política de Venezuela hacía cada vez más difícil que se pudieran mantener los acuerdos mantenidos entre ambos países en los últimos 15 años. Sin duda, la débil situación de la economía venezolana ha llevado a que los dirigentes de Cuba se mostrasen más dispuestos a aceptar una descongelación de las relaciones con Estados Unidos que seguramente impulsará el comercio y la inversión en la isla. Por consiguiente, el abaratamiento del petróleo también ha sido, de forma muy indirecta pero poderosa, un factor que ha contribuido a que se ponga fin a una política estancada e ineficaz que estaba en vigor desde hace más de medio siglo.
Mientras tanto, India ha aprovechado la bajada de los precios del petróleo para recortar las elevadas subvenciones que paga por el consumo de gasóleo. Hace tiempo que se sabía que esas ayudas eran perjudiciales, pero suprimirlas resultaba impopular desde el punto de vista político. Este es un buen ejemplo de un país que aprovecha la oportunidad que brinda la caída del crudo para aprobar una reforma necesaria que antes era demasiado delicado abordar.
Represión política, arriesgados proyectos internacionales y reformas necesarias en la política exterior o la economía son solo algunas de las consecuencias inesperadas del abaratamiento del petróleo.
Traducción de Paloma Cebrián / News Clips.
 

Saturday, January 3, 2015

Humberto Maturana - II Congreso del Futuro


SYRIZA Y SU DESAJUSTE GRIEGO

ELECCIONES EN GRECIA

Syriza propugna el principio del fin de la austeridad

Propone cancelar parte de la deuda externa y nacionalizar servicios como la electricidad

Atenas DIARIO EL PAIS, MADRID,  3 ENE 2015
 
 
El principio del fin de la austeridad en Grecia tiene un precio: 1.300 millones de euros. En esa cantidad evalúa el equipo de asesores económicos de Syriza el dinero para aliviar de manera inmediata la “crisis humanitaria” a consecuencia de seis años de recesión y los recortes exigidos por la troika a cambio de los dos rescates (240.000 millones), una dependencia que ha disparado la deuda pública hasta el 177% del PIB (320.000 millones, un tercio más que al inicio de la crisis). La economía es el núcleo del programa electoral de Syriza, presentado ayer en Fáliro (Atenas), y también lo será de la campaña de sus rivales, que acusan al partido izquierdista de empujar el país a la bancarrota y fuera del euro, algo que no figura en sus propuestas.
El equipo de expertos de Syriza, en el que coinciden veteranos marxistas junto a jóvenes profesionales formados en EE UU, considera que esos 1.300 millones de emergencia cubrirían las necesidades básicas de la población más afectada por la crisis (alimentación, electricidad, alojamiento, sanidad, como ya hace el Ayuntamiento de Jalandri, o la prefectura del Ática, con un paquete de 13 millones sólo para ayuda humanitaria). Pero también servirían para elevar el salario mínimo, que ahora no llega a los 500 euros, por no hablar de una moratoria bancaria sobre los créditos privados que superen el 30% de los ingresos. Alrededor de 800.000 griegos pueden perder en 2015 su hogar o su local de negocio por las deudas, según fuentes del partido, tras concluir en diciembre la moratoria antidesahucios.
Vasilis Mankgos, de 75 años, tiene una pensión de 350 euros, acude a menudo a un comedor social y pasa el día fuera de casa porque dentro se congela aunque se “envuelva en 10 mantas”. Aunque como pensionista tiene derecho a atención sanitaria, el retiro no le llega para costear el tratamiento de sus dolencias crónicas, y recurre a la farmacia de una clínica social. “Soy afortunado. Al menos la casa es mía, pero no puedo pagar la luz, y agua gasto la mínima”, cuenta. En la comida de Año Nuevo del Ayuntamiento de Atenas, a la que acudieron 700 indigentes, y otros tantos a por bolsas de alimentos, Mankgos aseguraba entre guiños que aún no ha decidido su voto, pero sí tiene claro “que es necesario que algo cambie”. “Así no podemos seguir”, sentencia.
 Para financiar el reflotamiento de los más de tres millones de griegos que, como Mankgos, están bajo el umbral de pobreza (de una población de 11 millones), Syriza prevé en su programa de gobierno declarar la guerra a la evasión fiscal (que supone el 25% del PIB, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y la redistribución de los ingresos del Estado. Todas estas cuentas inquietan a los acreedores, sobre todo las relativas a un posible impago o reestructuración de la deuda. Ayer Tsipras anunció que pedirá “con realismo” una quita de la mayor parte de la deuda, “que resulta imposible de pagar”, mediante mecanismos colectivos europeos. El resto “será pagada con crecimiento”.
“Gran parte de ella [la deuda] tiene que quedar fuera de la mesa de negociaciones”, explica Kostas Isychos, miembro del comité central. Los expertos del equipo económico de Alexis Tsipras elevan “a más del 50%” la posible cancelación. “Es el mayor temor de Berlín y Bruselas. Entiendo que tengan miedo, porque una victoria de Syriza abriría una brecha en el sur de Europa y pondría fin a la austeridad. Experiencias como la de Jalandri son locales, pero también globales porque están al servicio de los ciudadanos”, apunta, desdeñando las críticas de quienes consideran demasiado ingenuas las propuestas y abogando, en la mejor dialéctica marxista, por la oportunidad histórica que para griegos —y europeos— representa un cambio de gobierno en Atenas.
Pavlos Starakis, parado de larga duración de 55 años, explica en la comida de Año Nuevo en Atenas al ser preguntado por la opción de Syriza: “Puede que [su líder, Alexis] Tsipras no esté aún preparado, lo ignoro, pero visto lo visto, prefiero que se equivoque a que nos mienta. Mentiras ya hemos tenido de sobra”. Mientras, Aléxandros Moraitakis, un diputado de la conservadora Nueva Democracia presente entre las autoridades asistentes, intenta convencerle de lo contrario: “No sólo son propuestas inviables, sino suicidas, porque llevarán al país a la quiebra”.
“Cuando proponemos lo que proponemos, no hablamos sólo de economía, también de esperanza”, subraya Isychos. “Se trata de reinvertir en la dignidad del ciudadano, de recuperar la ilusión de los miles de niños que deben estudiar con velas porque en su casa no hay luz [330.000 hogares a oscuras] o devolver el decoro a los 25.000 sin techo que hay sólo en Atenas, cuando hace cuatro años no llegaban a 4.000. La crisis no es sólo económica, sino sistémica, de valores, social, y por eso nosotros les ofrecemos esperanza y políticas alternativas”. Entre las propuestas también figura “la renacionalización de servicios privatizados como el agua, la electricidad o el transporte y la nacionalización de algunos bancos, los necesitamos para inyectar liquidez a la economía real. Los bancos se están llevando ahora cerca del 75% de los préstamos de la troika, y ahora deben contribuir”.

A PESAR DE OBAMA, CONTINUA LA REPRESION EN CUBA

La artista que fue silenciada por un micrófono abierto

Tania Bruguera realizó en La Habana en 2009 una ‘perfomance’ como la que ahora le ha costado tres detenciones

 Miami DIARIO EL PAIS, MADRID3 ENE 2015 

La noticia del restablecimiento de vínculos diplomáticos entre Cuba y Estados Unidos alcanzó a Tania Bruguera en el tren de regreso a Roma, donde escribió una carta abierta dirigida al papa Francisco y a los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, que dio pie a todo lo que vino después. Al arresto en La Habana de más de 80 disidentes, intelectuales y periodistas, entre los cuales se contaba ella misma, y a una interpretación colectiva que nunca pudo llevar a cabo.
“Hoy, como cubana, reclamo el derecho a ser seres políticos, no solo entes de la economía o de canje simbólico para hacer historia. Hoy, como cubana, quiero saber cuál es la idea de nación que estamos construyendo”, decía la carta escrita por esta artista plástica, de 46 años, reconocida internacionalmente por sus actuaciones cargadas de contenido político y social. “Hoy como artista te propongo, Raúl, poner la obra El susurro de Tatlin #6 en la Plaza de la Revolución. Abramos todos los micrófonos y que se escuchen todas las voces; que no sea solo el resonar de las monedas lo que se nos ofrezca para llenar nuestras vidas. (…) Hoy, me gustaría proponerle al cubano, donde quiera que esté, que salga a las calles el próximo 30 de diciembre a celebrar no el fin de un bloqueo/embargo, sino el principio de sus derechos civiles”, continuaba la misiva.
Bruguera entonces viajó a Cuba, donde se reunió con las autoridades del Consejo Nacional de las Artes Plásticas (CNAP) para tramitar los permisos necesarios para llevar a su puesta en escena. El CNAP calificó de “inaceptable” su solicitud. Bruguera siguió adelante con su plan y desde entonces ha sido arrestada tres veces en La Habana, junto a ocho decenas de disidentes, y acusada de resistirse a la autoridad y promover desórdenes públicos mediante una acción artística que nunca pudo llevar a cabo.
Bruguera ingresó en 1992 en el Instituto Superior de Arte de La Habana. En 1998 recibió una beca de la Fundación Guggenheim de Nueva York para realizar un máster de tres años en performance en la Escuela de Arte del Instituto de Chicago, que culminó en 2001.
Un año antes fue galardonada con el premio Prince Claus, en Holanda, por sus obras y reflexiones sobre el papel social y político del arte. De nacionalidad cubana, mantiene aún su casa-estudio en La Habana y reside alternativamente en las ciudades donde se desarrolla su obra. En los últimos tres años ha vivido en Nueva York y París, y después de viajar este fin de año a Cuba planeaba permanecer unos meses en Estocolmo y en Berlín.
El susurro de Tatlin #6, la obra que pretendía desarrollar el pasado martes 30 en la Plaza de la Revolución de La Habana, forma parte de un cuerpo de trabajo más amplio que la artista comenzó a desarrollar en 2008 y que incluyó una polémica presentación en la X Bienal de La Habana en 2009. En aquella oportunidad a Bruguera le fue permitido utilizar una sala del Instituto Wilfredo Lam, donde dispuso un podio y un micrófono abierto al público, resguardado por dos actores vestidos de soldados, que colocaban una paloma blanca en la cabeza o el hombro del orador de turno y decidían cuánto tiempo podía hablar cada cual. El acto tuvo una duración de 40 minutos y entre los primeros en subir al escenario aquel día estuvieron la bloguera cubana Yoani Sánchez y su esposo, el periodista Reinaldo Escobar.
“Cuba es un país rodeado de mar y también es una isla cercada por la censura. Al muro del control informativo, Internet y especialmente algunos blogs, le han abierto algunas grietas”, dijo Sánchez en su turno al micrófono. “El camino para que las soluciones aparezcan es que micrófonos como este estén a la disposición de todo el que tenga una idea en su cabeza”, opinó después Escobar. Y entre varios minutos de silencio fueron incorporándose oradores que hablaron a favor y en contra del sistema político imperante en la isla. Cuando Bruguera intentó replicar la experiencia este diciembre, las autoridades culturales de la isla le informaron de que no podía presentarse “en ninguna institución cultural del país” y que el peine de 2009 “no lo iban a morder de nuevo”.
Como resultado, Bruguera se encuentra aún detenida, en paradero desconocido por sus familiares. La policía ha confiscado su pasaporte cubano y sus equipos electrónicos y le han prohibido salir del país en los próximos 60 días, o mientras se decide si será sometida a un juicio.