Thursday, January 15, 2015

ALARMA EN ALEMANIA POR EL CRIMEN DE UN INMIGRANTE

El asesinato de un refugiado en Dresde dispara las alarmas

Khaled Ibris Bahrey recibió más de veinte cuchilladas en el cuello y en el pecho

Berlín, DIARIO EL PAIS, MADRID  15 ENE 2015
 
 
 
La última vez que Khaled Ibris Bahrey, un joven de 20 años originario de Eritrea fue visto con vida en Dresde, fue el lunes pasado poco antes de las 20:00 horas cuando el joven le dijo a sus compatriotas con quienes compartía un piso de cuatro habitaciones, que iría a comprar alimentos a un supermercado ubicado a solo 150 metros de la vivienda. Khaled, que había tenido suerte en sobrevivir a una larga odisea que lo llevó desde su país a la tierra prometida alemana, nunca más regresó a su hogar.
El martes pasado, el cadáver del joven, que yacía sobre un enorme charco de sangre, fue encontrado por vecinos y habitantes del edificio en el patio interior del edificio. La policía, después de examinar el cadáver, dio a conocer un comunicado donde descartaba la participación de terceros en la muerte de Khaled. “Las causas de la muerte podrían haber sido provocadas por una enfermedad, una caída o un intento de suicidio”, admitió el portavoz de la policía, Thomas Geitner, una afirmación que no tardó en ser desmentida por los forenses. Khaled Ibris Bahrey había recibido más de veinte cuchilladas en el cuello y en el pecho.
Cuando fue dado a conocer el resultado de la autopsia, el presidente de la policía de la ciudad, Thomas Kroll tuvo que corregir el primer comunicado y señaló: “Descartamos que haya sido un accidente. ¡Se trata de un delito de homicidio y ha sido un acto deliberado!”, dijo el funcionario quien admitió que la Fiscalía había iniciado una investigación para descubrir a los autores del delito.
Pero el homicidio, ¿o fue un asesinato?, del joven Khaled consternó a Dresde y también al resto del país por una razón que tiene que ver con la presencia en la ciudad de un movimiento que pretende impedir que Alemania y Europa caigan en las redes de una peligrosa islamización de Occidente, el famoso grupo Pegida, que el lunes pasado, el mismo día en que Khaled fue acuchillado, reunió a más de 25.000 personas.
¿Khaled Ibris Bahrey fue asesinado por fanáticos neonazis o fue una victima de un ajuste de cuentas propio de bandas criminales? Aún nadie lo sabe, pero la sospecha de que la creciente xenofobia que está echando raíces en la capital de Sajonia podía haber tenido algo que ver con la muerte del joven, quien había solicitado asilo en el país, aumenta cada día.
Al menos así lo demuestra un intenso intercambio de opiniones en las redes sociales, que fueron recopiladas por el periodista Marcus Engert, y donde se pueden leer comentarios que inducen a pensar que el joven Khaled podría haber sido la primera víctima del discurso que propaga Pegida. ”Uno que dejó de vivir a expensas de nosotros”, escribe Cindy; “Uno menos”, señala Jenny, mientras que Argus concluye: “Mejor te habrías quedado en Eritrea, refugiado. ¡Ahora ya nunca serás alemán!”.
La actuación de la policía de Dresde tampoco está exenta de sospechas. Primero sugirió que Khaled se había suicidado y posteriormente tardó casi 24 horas en enviar peritos para recoger muestras o huellas al lugar donde fue encontrado el cadáver. Este aspecto cobró una nueva dimensión cuando el diputado Verde, Volker Beck, portavoz para asuntos de política interior del grupo parlamentario de su partido, presentó una denuncia en la que acusa a la policía de haber incurrido en el delito de “obstrucción de la justicia”.
“Creo que esta acción contra un solicitante de asilo de Eritrea que vivía en nuestra ciudad, plantea muchas preguntas”, dijo la alcaldesa de la ciudad, en un intento de devolverle la tranquilidad a la ciudad. “Tengo la plena confianza de que la policía y la Fiscalía encontrarán una respuesta a esas preguntas”.

LOS NORTEAMERICANOS PODRAN VIAJAR LIBREMENTE A CUBA

Estados Unidos alivia las restricciones para viajar a Cuba

Las nuevas medidas entrarán en vigor este viernes

 
/ Washington, DIARIO EL PAIS, MADRID  15 ENE 2015
 
 
 
 
A partir del viernes, será mucho más fácil para los estadounidenses viajar a Cuba. Los departamentos del Tesoro y Comercio de Estados Unidos revelaron este jueves los detalles de la flexibilización de los viajes a la isla, y de otros cambios comerciales y económicos a raíz del deshielo de las relaciones bilaterales anunciado a mediados de diciembre por el presidente estadounidense, Barack Obama.
“Estos cambios permitirán inmediatamente al pueblo estadounidense proveer más recursos que empoderen a la población cubana para ser menos dependiente de la economía estatal, y ayudar a facilitar nuestra creciente relación con el pueblo cubano”, apuntó la Casa Blanca al valorar las medidas, la gran mayoría de las cuales ya se anunciaron en diciembre.
La reanudación de las relaciones diplomáticas con Cuba y el paquete de medidas flexibilizadoras que lleva aparejadas no suponen el fin del embargo comercial impuesto a principios de los años 60 por EE UU -solo el Congreso puede desmontar el entramado legislativo del embargo-, pero representan el mayor acercamiento de Washington a La Habana en más de medio siglo
El mantenimiento del embargo hace que el turismo estadounidense a la isla aún contenga limitaciones significativas: es necesario formar parte de una de 12 categorías autorizadas. Obama trata de explotar el espacio dentro de las leyes del embargo para flexibilizar los viajes: los ciudadanos estadounidenses que opten a alguna de las categorías existentes de viajes autorizado desde EE UU a Cuba pasarán de requerir una licencia específica a una general.
“Esto significa que los individuos que cumplan las condiciones no necesitarán solicitar una licencia para viajar a Cuba”, señala el Departamento del Tesoro en un comunicado. Estas categorías incluyen viajes gubernamentales, de organizaciones intergubernamentales, medios de comunicación, centros de investigación, proyectos educativos, religiosos y médicos, entre otros.
El anuncio de la flexibilización de las restricciones de viaje y comerciales a la isla se produce cuando queda menos de una semana para el primer encuentro oficial entre EE UU y Cuba para negociar la normalización de relaciones diplomáticas. Será el próximo miércoles y jueves en La Habana y para ello viajará hasta la isla la secretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson.
Cuba también ha allanado el camino hacia esta cita clave, la primera oficial y pública tras las negociaciones secretas que mantuvieron altos funcionarios cubanos y estadounidenses y que llevaron al anuncio sobre el drástico cambio de política realizado por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro el 17 de diciembre.
Este mismo lunes, el Gobierno cubano informó oficialmente al estadounidense de que había completado la excarcelación de los 53 presos políticos que Washington le había pedido liberar no como un requisito de las negociaciones sino como un gesto propio de buena voluntad. La lista de nombres de los disidentes liberados en varias oleadas -algunos incluso antes del anuncio del 17 de diciembre- no ha sido oficialmente hecha pública, aunque se ha filtrado desde oficinas de legisladores del Capitolio que la recibieron de parte del secretario de Estado, John Kerry. 
“Creemos firmemente que permitir un incremento de viaje, comercio y el flujo de información hacia y desde Cuba permitirá a Estados Unidos avanzar mejor nuestros intereses y mejorar las vidas de los cubanos”, agregó la nota de la Casa Blanca. En línea con las palabras de Obama en diciembre, el comunicado subraya que “no ha funcionado” la política de aislamiento de los últimos 50 años y que considera que el “mejor modo” de hacer avanzar los intereses estadounidenses en la isla caribeña.
En paralelo, los agentes de viajes y las aerolíneas serán autorizados, a partir del viernes 16, a suministrar “viajes autorizados” a la isla caribeña sin necesitar, como ahora, una licencia específica del Departamento del Tesoro.
Además de tener menos trabas para viajar a Cuba, los estadounidenses tendrán más facilidades una vez dentro de la isla. Ya no habrá límites en dólares en gastos autorizados, podrán comprar bienes cubanos y utilizar tarjetas de crédito y débito. Además, los turistas estadounidenses podrán traer de Cuba bienes por valor de 400 dólares, de los cuales no más de 100 pueden ser en alcohol y tabaco.
Las nuevas medidas también suponen una flexibilización de las remesas -la cantidad autorizada se amplía de 500 a 2.000 dólares al cuatrimestre- y las exportaciones e importaciones de algunos productos. El objetivo, explicaron fuentes oficiales en una conferencia telefónica con periodistas, es “incentivar” los intercambios de información entre personas, de estadounidenses a cubanos y entre cubanos.
Pero, sobre todo, el Gobierno de Obama persigue impulsar la iniciativa privada en la isla, como el fin de “acelerar un proceso de transformación” en Cuba, aunque esta meta, reconocen las fuentes, es “a largo plazo”. Los cambios tienen como fin “proporcionar más oportunidades a ciudadanos cubanos comunes y corrientes para que puedan operar fuera de la dependencia del Estado cubano”.
El impulso a la iniciativa privada se espera lograr por medio de cambios en los ámbitos de telecomunicaciones y servicios comerciales y financieros. Se facilita el establecimiento y exportación de servicios y productos de telecomunicaciones de EE UU a Cuba, lo que debería ayudar a mejorar la penetración telefónica y de Internet en la isla. También se eliminan las licencias para la venta y donaciones de productos tecnológicos, como ordenadores, teléfonos y aparatos de software.
En paralelo, las entidades estadounidenses podrán hacer determinadas transacciones financieras con Cuba y con cubanos en terceros países. Y se da luz verde a la importación en EE UU de determinados bienes y servicios de emprendedores cubanos.
Con el objetivo de apoyar a los florecientes emprendedores cubanos, EE UU autoriza la concesión de proyectos de pequeña financiación y de entrenamiento empresarial, la exportación de materiales de construcción, agrícolas, y “equipamiento y herramientas” -que no detalla- para emprendedores privados. También será más fácil exportar productos, que tampoco se detallan, a organizaciones de derechos humanos, individuos y ONG's con el fin de fortalecer a la sociedad civil.

Wednesday, January 14, 2015

EL CAOS DE YEMEN, EMBRION DEL ATENTADO DE PARIS

Otro problema para Yemen

Su vinculación con el atentado de París pone de relieve el desgobierno del país

Dubái, DIARIO EL PAIS, MADRID 14 ENE 2015
 
 
 
 
El vínculo con el atentado de París es lo último que le hacía falta a Yemen. El frágil Estado heredero del reino de Saba afronta su enésima crisis no ya de legitimidad, sino de mera capacidad para mantener unidas las agrietadas costuras del país, amenazado por el independentismo del Sur y la rama local de Al Qaeda. En el último golpe al débil poder central, la revuelta de los Huthi, que hasta ahora se había confinado a las montañas del norte del país, se extendió el pasado verano hasta la capital, Saná, haciéndose con el control de facto del Gobierno.
Desde entonces, ese grupo tutela los ministerios y los principales centros oficiales como el aeropuerto internacional o el Banco Central. Incluso forzó un cambio de Gabinete. Sin embargo, no está cumpliendo su parte del acuerdo de paz alcanzado el 23 de septiembre en el que, a cambio del nombramiento de uno de los suyos (además de un representante de los independentistas del Sur) como consejero del presidente Abdrabbo Mansur Hadi y de un primer ministro independiente, se comprometió a retirar a sus milicianos de forma escalonada.
“Es una situación muy ambigua en la que se dan a la vez el vacío y la dualidad de poder”, explica un observador desde Saná.
Los rebeldes justifican su actitud por la lucha contra la corrupción y la necesidad de supervisar el proceso. Sin embargo, su negativa a participar de forma activa en él, formando un partido político o asumiendo responsabilidades directas de gobierno está contribuyendo al fracaso del mismo.
A la vez, la afiliación zaydí de los seguidores de Ansarullah (literalmente, Partidarios de Dios, aunque se ha generalizado la denominación Huthi por el clan que lidera la insurrección desde 2004) está siendo explotada por Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) para atizar el sectarismo. Los zaydíes son chiíes, lo que permite a los extremistas suníes manipular la naturaleza del conflicto (a pesar de que apenas un tercio de los 24 millones de yemeníes sigue esa rama del islam, e históricamente han convivido sin problemas). De hecho, desde que la demostración de fuerza de los Huthi, AQPA, que controla el centro y el sureste del país, ha conseguido aglutinar a numerosas tribus suníes.
Mientras tanto, se agota la paciencia de una población empobrecida por décadas de nepotismo y que se llenó de esperanza cuando su movilización al hilo de la primavera árabe logró echar de la presidencia a Ali Abdalá Saleh. Pero a pesar de lo proclamado, la transición no está siendo ni pacífica ni ejemplar. Muchos yemeníes han visto su mano, e incluso la connivencia de Hadi (que fue su número dos), en la facilidad con que los Huthi tomaron no sólo la Administración sino incluso las instalaciones militares, al hilo de las protestas contra la subida de los carburantes. A pesar de que Saleh libró seis guerras contra los rebeldes del Norte, en Yemen las alianzas y lealtades siempre han sido volátiles. Por ello, continúan las protestas.

A GERMAN JOURNALIST INTERVIEW TO ANOTHER GERMAN OF IS


NOUS NE SOMMES PAS CHARLIE

NOSOTROS NO SOMOS CHARLIE

Primero, y como suele ocurrir con los fenómenos postmodernos, “líquidas”, de poco sustancia y fácilmente evaporables, el “Je suis Charlie” apenas producida la tragedia de París, se globalizó virtualmente. Después, la persecución y muerte de los terroristas y finalmente, las manifestaciones multitudinarias, más importantes que las islamofóbicas de Alemania organizadas en las últimas semanas. Pero a pesar de que parecen muchos quienes están de ese lado, también somos numerosos, aunque silenciosos, quienes en nuestro Occidente, aun condenando severamente los atentados, elegimos la autocrítica. Tal vez, la razón radica en que  priorizamos la convivencia social en libertad –y no al revés-, advirtiendo que, en esta atmósfera hostil y por el camino de la diferenciación y la respuesta militar o coercitiva al terrorismo, Occidente corre el riesgo  de profundizar sus equivocaciones históricas.
 

Precisamente, empezando el relato histórico, tras haberse evitado el holocausto nuclear con el fin de la Guerra Fría, Occidente se empeñó en modificar, desestabilizar y hasta trastornar el delicado y precario dominio de fuerzas presentes en la Península Arábiga y Medio Oriente, mientras se producía un lento pero persistente proceso de islamización de su aliada Europa, que había empezado con la entrada turca a Alemania en los cincuenta, tras la II Guerra.

En efecto, fue en  1990, cuando Estados Unidos diseñó una coalición de países aliados para castigar y desalojar a Saddam Hussein de su invadida Kuwait, casi toda Occidente aprobó tal comportamiento de Bush (padre). Eran tiempos de euforia fukuyamesca, en las postrimerías de la Guerra Fría y en ese contexto, todo lo que se hacía para disciplinar al viejo mundo, independizado en los sesenta pero atrasado y reacio aún a Occidente, era bienvenido y justificado.

Cuando once años más tarde, en respuesta a los atentados del 11S, volvió Estados Unidos a reaccionar contra los asesinos, impactando una vez más sobre la Irak de Saddam, ya para derrocarlo y también sobre la Afganistán del talibán, arguyendo –y mintiendo- sobre los vínculos con Al Qaeda y la presencia de armas de destrucción masiva (AMD). En esa fase, el consenso mundial, por muchas razones, fue menor pero aun así, las acciones y el experimento democratizador (infructuoso) posterior, pudieron plasmarse. Por otra parte, fue el único y efìmero  momento (2001-2004) de cierta coincidencia entre Estados Unidos y Rusia, luego roto por una serie de episodios menores y la crisis ucraniana del año pasado.

Los atentados de Londres y Madrid, fueron junto a otros, en Asia y Oceanía, secuencias de la misma guerra desatada pero en todos los casos, la violencia del enemigo fanático islámico fue condenada y Occidente toleró para su propia desgracia, una restricción enorme de sus libertades públicas, cuando no, conflictos por espionaje oficial, entre los mismos aliados, en todo el 2013.

Ya en esta década, verificados los fracasos de Irak y Afganistán por el elevado costo civil y la feudalización del poder, como efecto lejano e indeseado de aquéllos, con la anuencia de Occidente, se produjo la “Primavera Arabe”, sólo relativamente exitosa en Túnez, pero igualmente disgregadora con el actual caos de Yemen -donde se gestó el atentado de París-, el golpe egipcio a la Hermandad Musulmana,  las incursiones francoamericanas en Libia –para derrocar a Khadaffy- y Siria –para desalojar a Bashir Al Assad-. El producto final fue mayor anarquía, drama humanitario y Estados fallidos por doquier, lo cual favoreció aún más los planes del terrorismo, vía ya no sólo Al Qaeda, sino también con ISIS, cuyo objetivo territorial era el retorno al califato y, otros grupos menos conocidos. El consenso ya era mucho menor que hace dos décadas y pocos ya escuchan o creen las razones de los líderes occidentales que se abrazaban el domingo en las calles de París.

Todo este proceso de 25 años simbolizó el marco para las excusas perfectas que los terroristas postmodernos –como los llama Walter Laqueur- encuentre para justificar su estrategia de infundir miedo y empezar a ganar esta guerra asimétrica contra las sociedades abiertas. “Pisar suelo sagrado”, por parte de los Marines, según Fouad Ajami, advirtió  Bin Laden, formado en Afganistán por la misma CIA en la lucha con los mujaiidiin contra los soviéticos, fue una violación intolerable. Las viñetas danesas, continuadoras de la burla de Salman Rushdie con sus “Versos Satánicos”, las nuevas invasiones de territorios sagrados, las imposiciones y exhibición de nuestra cultura occidental como superior, se fueron tornando cada vez más agraviantes y lesivas para una cultura, la islámica, poco tolerante a lo diferente, como casi todas las culturas. Contó  con dos aliados estructurales, la globalización y las nuevas tecnologías que el propio Fukuyama, aunque hoy nadie lo recuerde, había anticipado, ayudarían a estos fanáticos premodernos. A ello se agrega la demografía, que, como había sugerido Huntington en “Choque de civilizaciones” a principios de los noventa, para “aguar la fiesta” de Fukuyama, jugaba y juega en contra de Occidente, aunque pocos prestaron  atención a ese hecho. Putin advirtió a Occidente de su error en Siria pero todos quisieron matar al mensajero.  

Dejando atrás la historia y yendo al plano de los valores, también Occidente allí lleva las de perder. El bando de “Je suis Charlie” reivindica la libertad de expresión por encima de todo y la superioridad moral de Occidente, enfatizando a lo Voltaire, el valor de la sátira y el buen humor y enrostrándole a los islamistas, su atraso e intolerancia. El problema es que los mismos islamistas han buscado a Occidente para vivir, lo han elegido como cuna para el progreso de sus hijos y nietos y han tolerado y siguen haciéndolo, sus reglas, sus normas y convivencia, con excepción de unos pocos. Al Yazeera misma, es una demostración que el mundo islámico también reivindica la libertad de prensa.

Que Occidente reaccione ahora con persecuciones u hostilidades generalizadas, y como afirma Manuel Castells, optando por un camino de “israelización”, se parapete en un muro defensivo, resecuritizando su agenda, cerrando sus fronteras o haciendo imposible la vida a los inmigrantes, nos igualará a los terroristas que decimos combatir. Desde 2001, ya hemos soportado restricciones enormes a las libertades civiles en nombre de la guerra contra el terrorismo.

En el plano moral, tampoco Occidente es percibida como una cultura ejemplar. Sus viejos principios liminares al generalizarse, se han banalizado y hasta opacado. El feminismo, el aborto, el consumo de drogas, la homosexualidad, el avance de la secularidad extrema, de la cual, la transexualidad, publicitada como nunca incluso en Hollywood, son fenómenos que son percibidos, entre musulmanes pero también entre ortodoxos y budistas, como denigrantes y dañinos para la propia naturaleza humana. Como la filosofía elegida por los gobiernos europeos en su mayoría, el multiculturalismo no ha dado resultados, la integración social ha sido ficticia, los inmigrantes musulmanes, si bien no pocos han ascendido a la clase media, siguen hacinados en ghettos y la amenaza de la extrema derecha reaccionaria, es permanente sobre ellos.

En el interín, el Islam deberá aislar a sus violentos, marginarlos, elevar el papel protagónico de sus líderes de la sociedad civil, no sólo clérigos, sino académicos, intelectuales, mujeres, etc.  Lo deberá hacer tanto en Medio Oriente y Africa como en la propia Europa, la cual también está urgida por permitir o no el ingreso de Turquía a la UE, lo cual sería un cataclismo para la institucionalidad europea.

En esta evolución, Charlie Hebdo está lejos de ser un nuevo héroe de la libertad, porque cometió un nuevo grave error. La provocación, la ofensa o blasfemia, pueden ser tolerados en nuestro mundo, hasta cierto punto, incluso y frente al poder político, demostró su eficacia,  pero no en otros mundos  y mucho menos, contra ellos. Necesitamos menos Voltaire y Locke y mucho más Kant y Arendt.

Huntington nos aconsejó prudencia, moderación, la conformación de alianzas inteligentes (por ejemplo, con Rusia y China) y sobre todo, el diálogo interreligioso que aísle a los violentos. Sería interesante seguir sus consejos, muy lejanos a la creencia común de una nueva Cruzada contra el Islam o nada que se le parezca. En cambio, si Occidente, a la ofensiva, continúa por el sendero de la marginación e incomprensión de la lógica islamista, provocando e imponiendo nuestras reglas, vamos rumbo a un conflicto ilimitado y la derrota como civilización, perdiendo todos nuestros valores. Una vez más, depende de “nosotros”, no sólo de “ellos”.