Tuesday, February 3, 2015

MUSLIMS IN THE WORLD



ISIL`S VENGEANCE AND THE DEATH OF THE JORDANIAN PILOT

Middle East

ISIL video purportedly shows killing of Jordanian pilot

Jordan declares period of mourning after video appears to show captive pilot Moaz al-Kassasbeh being burnt alive.


 
 
 
The Islamic State of Iraq and the Levant group (ISIL) has published a video that purportedly shows the burning death of the captive Jordanian pilot Moaz al-Kassasbeh.
The video released on Tuesday said that the killing of Kassasbeh was in response to Jordan's role in the US-led coalition against ISIL.
The Jordanian army has officially informed Kassasbeh's family of his death, according to Al Jazeera's Nisreen el-Shamayleh, who is reporting from the Jordanian capital Amman.  
The Jordanian state television has reported that a period of mourning has been declared. It also reported that the pilot, who had been in ISIL's captivity since December, was killed on January 3.
In an interview with Al Jazeera, Abdel Bari Atwan, a Middle East analyst, said that if proven true, the killing of Kassasbeh is "unprecedented." 
"It's a very clear message and they are trying to show maximum brutality," Atwan said, adding that ISIL is not interested in negotiations.
"They are looking to terrorise."
Reacting on the news of Kassasbeh's reported death, US President Barack Obama said that his government and coalition partners will redouble efforts "to make that that they [ISIL] are degraded and defeated."
"It is just one more indication of the viciousness and barbarity of this organisation."
The video showing Kassasbeh's killing was produced by al-Furqan media, the official media wing of ISIL.
The video, which is 22 minutes and 34 seconds long also called for the killing of other Jordanian pilots.
The 26-year-old First Lieutenant was taken hostage in ISIL's stronghold of Raqqa after his F-16 jet crashed.
ISIL members have claimed to have shot down Kassasbeh's plane with a heat-seeking missile.
The armed group that controls vast swathes of Syria and Iraq has been demanding the release of Sajida al-Rishawi in exchange for Kassasbeh's life.
Rishawi has been held by Jordanian authorities since 2005, after being arrested and later sentenced to death "for conspiracy to carry out terror acts" after a triple bomb attack on the Radisson SAS hotel in Amman, the Jordanian capital.
Source: Al Jazeera

SERBIA Y CROACIA, ABSUELTAS DE GENOCIDIO

El Tribunal de la ONU falla que Serbia y Croacia no cometieron genocidio

La decisión del Tribunal Internacional de Justicia es vinculante

La Haya, DIARIO EL PAIS, MADRID,   3 FEB 2015
 
 
 
 
El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU (TIJ), ha rechazado las demandas de Croacia y Serbia por genocidio perpetrado en las guerras de los Balcanes. Ambos países se habían acusado mutuamente entre 1999 y 2010, pero, según los jueces, ninguno ha probado que “los crímenes denunciados encajen en lo estipulado por la Convención para la Prevención y Sanción del Genocidio, de 1948”. El TIJ reconoce que hubo asesinatos, violaciones, maltrato y desplazamientos forzosos de civiles en ambos territorios, ya fuera a manos de tropas serbias o bien croatas. “Sin embargo, el genocidio requiere la intención expresa de destruir a un grupo humano concreto. Para que la limpieza étnica, aquí señalada, pueda desembocar en un genocidio, debe demostrarse el propósito sistemático de acabar con otra etnia. Y no fue así”, ha dicho el presidente del Tribunal, Peter Tomka. El dictamen es vinculante y puede contribuir a que Zagreb y Belgrado avancen hacia una reconciliación dificultada por el trágico pasado común.
El TIJ ha dictado una sola resolución para ambas demandas, y la votación de sus jueces ha sido contundente: la de Croacia contra Serbia ha sido rechazada por 15 votos contra dos; la de Serbia contra Croacia por unanimidad. El Tribunal es el máximo órgano judicial de la ONU y solo ha admitido un genocidio desde su fundación, en 1945. Fue en 2007 y se refería a la muerte de 8.000 varones musulmanes en Srebrenica (1995), tiroteados por tropas serbias. Aunque no lo atribuyó entonces al Estado serbio, sí afirmó que había violado la legislación internacional al no prevenir la matanza. Este precedente ha pesado en el resultado actual, ya que croatas y serbios reclamaban justicia por lo ocurrido en la misma guerra, aunque en otras zonas de la antigua Yugoslavia.
En el caso actual, la primera demandante fue Croacia. En 1999 acusó a Serbia de genocidio por las matanzas de civiles en la ciudad de Vukovar. Ejecutadas por el Ejercito yugoslavo, Zagreb aducía que los ataques fueron ideados por el Gobierno de Belgrado. Debían tratarse, por tanto, como un caso de genocidio saldado con unos 10.000 muertos. El problema, para el TIJ, son las fechas. Serbia no había firmado la Convención relativa al genocidio en 1991, momento de la agresión. “Lo hizo en 1992, y no se le puede hacer responsable con efectos retroactivos”, ha señalado Tomka. EL TIJ ha admitido que la ciudad fue asaltada por militares serbios “pero como parte de un plan político destinado a crear un Estado étnicamente homogéneo, algo ya demostrado por el Tribunal para la antigua Yugoslavia (TPIY)”. “La intención no era destruir a los croatas, sino expulsarlos”.
Serbia contestó en 2010 a la demanda croata con una similar, analizada asimismo por los jueces de la ONU. Centrada en la Operación Tormenta (1995) a cargo de soldados croatas resueltos a recuperar el territorio arrebatado por los serbios, hubo 7.000 muertos y 230.000 desplazados. Peter Tomka ha repetido aquí con mayor énfasis sus argumentos. “Incluso aceptando la intención de expulsar a los serbios de suelo croata, no hay pruebas de que se quisiera exterminarlos”, ha dicho.
La lectura de ambas reclamaciones detalla los crímenes y el trágico precio pagado por la población en general. Algo que ningún juez discute. Este martes, Ivica Dacic, ministro de Exteriores serbio, ha declarado que tal vez ahora “pueda cerrarse un proceso de casi 20 años destinado a probar quién ha sido el mayor criminal”. En la sede del TIJ, en La Haya, su colega croata de Justicia, Orsat Miljenic, ha dicho que “no veía claro un acercamiento, de momento”. Las posturas parecen todavía encontradas, pero ambos países están haciendo un esfuerzo por entenderse en los últimos tiempos. Al cerrar el caso, el TIJ les ha animado “a cooperar y compensar a todas las víctimas”. En otras palabras, a buscar una fórmula política para recuperar las relaciones bilaterales.

Monday, February 2, 2015

FILMES PARA COMPRENDER A SERBIA

20 películas y algunas más para entender Serbia

 
Cine en Belgrado (Flickr)
 
 
La sociedad serbia agrupa varias rupturas generacionales y también varios contextos históricos. Desde la generación partisana, la época dorada (zlatno doba), a las víctimas de la transición, entre el mundo rural y la elite urbana, resulta complicado reunir tantas dimensiones en un solo cuadro cinematográfico cuando de lo que se trata es de entender la Serbia actual. Esta es una selección posible, pero hay muchas más.
Skupljači perja (1967). Entre el “antifascismo” y el “no-alineamiento”, no todo en Yugoslavia era bonhomía. El movimiento Ola negra nos lo demuestra a través de integrantes como Dušan Makavejev, Živojin Pavlović o Želimir Žilnik. Las vivencias de un vendedor de plumas de origen gitano demuestra que en Yugoslavia no solo había riqueza multiétnica, sino también barro, grescas y estratos sociales. El entusiasmo yugoslavo también tenía sus reversos. En este caso fue Aleksandar Petrović -gran impulsor del nuevo cine yugoslavo con Dvoje (1961)- el encargado de mostrarlo. Retratista.
Ko to tamo peva? (1980). Un viaje en autobús desde el pueblo a Belgrado sigue siendo un relato común de nuestros días. Dušan Kovačević muestra como paradigma una Serbia rural, de convicciones firmes, pudorosa y efusiva pero, también, cínica y moralista. Una reivindicación del costumbrismo con aroma a aguardiente, cebolleta y carne a la brasa. Por supuesto, con final trágico (la invasión nazi), como es de recibo en la gran tragicomedia balcánica. Desternillante.
Majstori, majstori (1980). “Mira lo que ha hecho la escuela con este hombre”. Pocos directores supieron revelar la crisis de valores yugoslava como Goran Marković. La denuncia de abusos sexuales en una escuela y la fecha de jubilación de una trabajadora destapan las desavenencias internas, la corrupción rampante, la desmotivación de los empleados y las relaciones de dominación dentro de la jerarquía yugoslava. Mlad i zdrav kao ruža (1971), Nacionalna klasa (1979) o Kako sam sistematski uništen od idiota (1983) van mostrando también las fugas ideológicas y morales del sistema. Mordaz.
Jagode u grlu (1985). Suena a melancolía, suena la banda de gitanos con “Sobre la juventud”. La primera generación nacida en la pujante Yugoslavia socialista siente que sus sueños no se han cumplido. Srđan Karanović pone cara a la decepción. El escenario, un splav (restaurante flotante), donde las frustraciones entran en ebullición. Dolorosa.
Kako je propao rokenrol (1989). No solo fue el sexto centenario de la batalla de Kosovo (1389), sino los años de la quiebra más efervescente entre el mundo rural y el mundo urbano, entre el rock and roll, la cultura kitsch y la música turbofolk. Dos energías que todavía están por conciliarse en Serbia. 20 años después, Život i srmt porno bande (2009) siguió reproduciendo estas contradicciones de manera más radical, más violenta… pero eso sí, ya en el bosque. Metafórica.
Tri karte za Holivud (1993). “Este pueblo es enemigo del Estado”. Parodia de la jerarquía burocrática de la época yugoslava. Entre el mundo no alineado, los restos del periodo del Infobiro, la idealización de Occidente y la sombra alargada del legado de Tito. Los dogmatismos no solo llegan a los cuadros más altos. La huella en terreno serbio de la pisada yugoslava. Tragicómica.
Ubistvo sa predumišljajem (1995). Las conexiones entre la Segunda Guerra Mundial (1941-1945) y el fin de Yugoslavia (1992) se reactivan a través de una nieta y su abuela. Las agonías de la sociedad se manifiestan a más niveles. Dnevnik uvreda 1993 (1994) y Tamna je noć (1995) cubren el espectro como tristes documentos de los biorritmos locales ante el anarquismo social, las guerras, la gran inflación del 93, las sanciones y el desconcierto generalizado de comienzo de los 90. Testimonial.
Underground (1995). Cine y catarsis con el inconfundible sello de Emir Kusturica. Firmeza ante la vida, hospitalidad al enemigo, lealtad a los amigos y la rakija entre los dedos. Todo con convicción aunque luego la vida los condene (inat). Banda sonora a cada tropiezo, sin renunciar a la comida encima de la mesa, incluso aunque caigan las bombas. Nervio balcánico. Desbordante.
Dupe od mramora (1995). Las calles son oscuras para la difunta Merlinka: la vanguardia del travestismo en la región y hoy imagen del colectivo LGTBIQ -de nuevo de actualidad a través del éxito comercial Parada (2011)-. En los peores momentos, Želimir Žilnik con Merlinka alumbraron una Serbia desinhibida y gamberra. Una defensa de las complejidades culturales, frente a la colectivización identitaria que imponía el nacionalismo, las guerras de secesión y las sanciones internacionales en los 90. Reivindicativa.
Lepa sela lepo gore (1996). “¿Sabes que somos la nación más antigua? Cuando un alemán, un inglés y un americano comían cerdo con los dedos, nosotros lo hacíamos con tenedor”. Basada en hechos reales. Un grupo de soldados serbios queda encerrado en una cueva rodeado por el enemigo. Una lectura histriónica y caricaturesca de las guerras de secesión, de las relaciones con las otras naciones y de la propia nación serbia. Satírica.
Bure baruta (1997). Carrusel vertiginoso. Un viaje de no retorno, sin negociaciones ni deliberaciones. Una glorificación del carácter local en sus actitudes más extremas. Goran Paskaljević pone el dedo en la llaga en torno a la violencia externa, pero también en torno las constricciones internas. Disecciona la maldad local en todas sus vertientes. Turbadora.
Rane (1998). “¿Abuela, te degollaron o no?”. Crónica de la Serbia subcultural. Exaltación de los dizelaši (chándal, cadenas de oro, talante provincial, turbofolk…). Un cóctel de Volkswagen Golf 2, estética kitsch, tráfico de drogas, revólveres y cementerios. Representación de un tiempo patibulario que se fue dilatando en el tiempo hacia otras formas de violencia como la de los hooligans, los grupos mafiosos o las conexiones criminales con el Estado. A todo gas. Acelerada.
Autobús utilizado en la película 'Ko to tamo peva?'  (Flickr)
Autobús utilizado en la película ‘Ko to tamo peva?’ (Flickr)
Nebeska udica (2000). “¿Sabes cuándo te conviertes en un verdadero campeón? Cuando sales en el momento más difícil y ganas”. Dicen muchos serbios que nunca fueron más humillados que durante los bombardeos de la OTAN (1999) pero, también, que nunca se sintieron más unidos. Baloncesto ante la adversidad. Emotiva.
Profesionalac (2003).  La Yugo-Serbia de los omnipotentes servicios de seguridad, la crisis de la burocracia y la oposición a Slobodan Milošević entran en escena. Pero, más allá de eso, está la importancia del espionaje como fenómeno en la sociedad local. Tal vez Balkanski špijun (1984) sea mejor referencia, pero la intromisión en la vida privada sigue siendo un tema actual. Arquetípica.
Kad porastem biću kengur (2004). “¡Venga Tarzán!, ¿entras o no entras?”. La favorita entre la juventud local, tal vez porque refleje a través del barrio belgradense de Voždovac la propia existencia. Camaradería, un domingo tedioso, cervezas, zapatillas, una casa de apuestas y, todo, frente al televisor. El envés serbio y mucho más modesto de la gran comedia yugoslava ligera y no tan ligera: Sjećaš li se, Dolly Bell? (1981), Maratonci trče počasni krug (1982)Varljivo Leto 68´ (1984) o Tito i ja (1992). Cercana.
Hadersfild (2007). La llegada de Igor desde Inglaterra pone encima de la mesa el significado del triunfo para tres hermanos. A pecho descubierto crítica la falta de autocrítica y empatía social, pero también el letargo al que se entrega una parte de la población. Dečko koji obećava (1981), Oktoberfest (1987), Zaboravljeni (1988) y Mi nismo anđeli (1992) ya habían ido adelantando la crisis de valores e identidad de las generaciones yugo-serbias. “Mi amor era una catedral. Hoy no hay ruina más bella”. Abandonarse, barnizarlo de independencia, resignación o nacionalismo es la opción más cómoda. Y, sin embargo, todos necesitamos a alguien. Penetrante.
Tilva roš (2010). A Nikola Ležaić se le ocurrió después de ver un jackass local, hecho por unos skaters (grupo Kolos) de Bor, grabar una película con sus vidas como argumento y la crisis minera de la ciudad como escenario. Se aleja de Belgrado, del nacionalismo, los clichés étnicos, Yugoslavia o la crisis de identidad. Nuevas perspectivas con la misma voluntad de innovar de la recién estrenada Neposlušni (2014). Refrescante.
Smrt čoveka na Balkanu (2012). “5000 euros un ataúd, ¿pero de qué vas?”. Un suicidio delante de una cámara abre paso a la grabación del esperpento. El uso interesado de las relaciones personales, el oportunismo y el recurso al codex cultural para obtener favores son una representación grotesca y distorsionada de la realidad, pero también una imagen cabal de las diversas caras que adopta la deshonestidad cuando de lo que se trata es de cuestionar a la propia sociedad serbia. Ácida.
Klip (2012). “Mamá, ¿no sabes qué papelón que otros me tengan que invitar?”. Fotografía de una chica desnortada, huyendo de sí misma y entregada a las pasiones sexuales con su teléfono móvil. Recargada, no deja de identificar el paternalismo autoinculpado de la generación yugoslava frente al desorden de valores de las nuevas generaciones. ¿Cómo resolver los desafíos del presente con las herramientas del pasado? Desesperanzadora.
Krugovi (2013). La historia real de Srđan Aleksić sirve como inspiración para reclamar la humanidad como principio espiritual. Asesinado en Trebinje, a manos de los suyos, Aleksić entregó su vida para salvar la de un amigo musulmán. A partir de ahí, se desencadena toda una suerte de fatalidades. “Cuando tiras una piedra al río se provocan varias ondas”. Depende de quién lance la piedra, depende de a quién le caiga la piedra. A veces el perdón se convierte en la mejor venganza. Moral.
Grandes actores, excelentes historias y un país que ofrece mil prismas. Probablemente el cine yugoslavo y el cine serbio, como el balcánico en general, sean un grato descubrimiento para aquellos cinéfilos que todavía no se hayan acercado a él. Cualquier lista se quedaría corta.

MATTARELLA, NUEVO PRESIDENTE ITALIANO, CON EL APOYO DE RENZI

Renzi logra un gran triunfo con la elección de Mattarella

El jefe del Gobierno italiano sitúa en la presidencia de la República a un juez constitucional de origen democristiano

Roma, DIARIO EL PAIS, Madrid,   1 FEB

Si se tratara de fútbol, estaríamos hablando del gol del siglo. La estrategia seguida por Matteo Renzi para convertir en presidente de la República a Sergio Mattarella, un discreto juez constitucional de 73 años, orígenes democristianos y un pasado familiar marcado por la lucha antimafia, ha resultado antológica. Desde el jueves al sábado, el joven primer ministro –apoyado en la sombra por el anciano presidente dimisionario, Giorgio Napolitano—ha logrado desplegar todos sus atributos políticos, entre los que destacan la astucia, el arrojo y un refinado instinto matador, para reconciliarse con el ala izquierda del Partido Democrático (PD), agravar la agonía de Silvio Berlusconi y volver a demostrar la inutilidad absoluta de Beppe Grillo. O sea, para que a nadie le quepa duda ya de que el único liderazgo en Italia es el suyo.
El nuevo presidente italiano, Sergio Mattarella. / PAOLO GARGINI (EFE)
Un liderazgo que, a partir del martes, será complementado desde el palacio del Quirinal –antigua residencia de los papas— por un hombre con perfil de ermitaño. A pesar de haber sido ministro de Giulio Andreotti durante la Primera República, de su participación en la fundación del Partido Democrático (PD) y de haber ocupado los cargos de vicepresidente y ministro en el Gobierno de Massimo D’Alema, muy pocos se acordaban de Sergio Mattarella hasta que el jueves Renzi lo propuso como candidato ante la asamblea del PD. Fue el primer golpe de efecto, tal vez el más emotivo. Porque Renzi, cuyo liderazgo al frente del centroizquierda nació con el pecado original de mandar al desguace a los viejos excomunistas y se ganó el infierno al pactar las reformas con Silvio Berlusconi, protagonizó un giro inesperado.
Mientras el ala izquierda del PD aguardaba con la escopeta cargada que el candidato de Renzi fuese también el del viejo líder de Forza Italia (FI), el primer ministro se sacó de la manga a Mattarella, un católico de izquierdas, un hombre de las instituciones, alguien que –como astutamente hizo recordar sobre el estrado— dimitió como ministro en 1990 para protestar por una ley de Andreotti que consolidaba el imperio mediático de un magnate llamado Berlusconi. La asamblea del PD, aquel jueves por la mañana, se rindió por unanimidad ante un líder al que no todos aman, pero con el que en las pasadas elecciones europeas empezaron a saborear el extraño sabor de la victoria.
Ese primer acto de inédita comunión de Renzi con todos los sectores del PD a propósito de la candidatura de Mattarella provocó otra situación aún más sabrosa: el monumental enfado de Silvio Berlusconi, al que –durante varias reuniones previas—el astuto primer ministro había hecho creer que pactaría el nombre del inquilino del Quirinal. Así lo comunicó el viejo líder a sus “fidelísimos” para que estos lo fuesen filtrando convenientemente a la prensa. De ahí que Berlusconi, al sentirse burlado y además en público, clamó a los cuatro vientos acusando a Renzi de no haber jugado limpio –el viejo tahúr de la política italiana hablando de juego limpio…-- y asegurando que su alianza de facto para pactar las reformas quedaba rota. Pero a nadie se le escapaba que Renzi ya había logrado que dos de sus principales reformas –la laboral y la electoral—estuviesen ya resueltas.
La estrategia de Renzi, además de reagrupar a las bases del PD y encabritar a Berlusconi, tenía más ventajas. El perfil de izquierdas de Mattarella aseguraba el voto de Izquierda, Ecología y Libertad (SEL), mientras que su condición de católico y juez constitucional convertían en muy difícil la oposición del centro político, pese a que Angelino Alfano, líder del Nuevo Centroderecha (NCD) y ministro del Interior, también mostró su enfado por no haber sido consultado. Pero Alfano sabe –y Renzi más—que fuera del actual gobierno no hay vida por el momento. Así que, después de las tres primeras votaciones de trámite al ser necesarios los dos tercios de los 1.009 electores, ayer por la mañana se consumó la jugada. Sergio Mattarella logró 665 votos, lo que significa que, además de los esperados votos del centroizquierda, el nuevo presidente obtuvo unos 30 o 40 respaldos de Forza Italia –a pesar de que Berlusconi exigió a sus parlamentarios votar en blanco— y también algunos del Movimiento 5 Estrellas. Desde hace dos años, Beppe Grillo dilapida día a día –a fuerza de obstruccionismo, insultos y bromas sin gracia-- el gran respaldo que le dieron los ciudadanos.
La operación para sentar al prudente Mattarella en el palacio del Quirinal no es más que la última jugada maestra de Renzi, paisano y admirador confeso de Maquiavelo.

Un dirigente marcado por la lucha antimafia

Hay personajes que, cuando se mueren, el público descubre que aún seguían vivos. Sergio Mattarella llevaba a conciencia una vida solitaria de viudo reciente, de juez silencioso y discreto desde que en 2008 dejó la política después de haber sido muchas veces diputado por la Democracia Cristiana (DC) y varias veces ministro, además de haber ideado el sistema electoral que funcionó en Italia desde 1994 a 2001 —por eso conocido como Mattarellum— y redactado junto a otros el manifiesto de fundación del Partido Democrático (PD). Hasta tal punto Sergio Mattarella había querido desaparecer del panorama político —en un país donde las fábricas de tertulianos trabajan a destajo— que, el jueves pasado, cuando Matteo Renzi pronunció su nombre como candidato a la jefatura del Estado, los periodistas italianos se echaron a las calles y a las redes para averiguar qué había sido de su vida. Solo encontraron algunos testimonios de viejos amigos y vecinos, que coincidían en definirlo como un hombre casi mudo a fuer de discreto, y un solo vídeo colgado en YouTube por unos estudiantes de Acción Católica en el que Mattarella habla pausado de cultura, valores, dignidad…
Es, sin embargo, una fotografía en blanco y negro publicada ayer por el diario La Repubblica junto a un texto que Attilio Bolzoni, experto en mafias del diario romano, la que explica por sí sola muchas cosas: “En esta foto está el destino de un hombre”. Es el 6 de enero de 1980. Un sicario de la Cosa Nostra acababa de descerrar ocho tiros en el centro de Palermo contra Piersanti Mattarella, presidente de la región de Sicilia, el hombre que estaba haciendo limpieza en la Democracia Cristina y poniendo trabas a los negocios de la Mafia. Los tiros a bocajarro sobre el Fiat 132 del político —que aquella mañana había prescindido de la escolta para ir a misa con su familia— son escuchados por Sergio Mattarella, entonces profesor de Derecho en Palermo, que corre a socorrer a su hermano. Es lo que se ve en la fotografía. El ahora presidente de la República intentando sacar del coche a Piersanti que agoniza ante las miradas horrorizadas de su esposa —que también resultó herida en la mano— y de sus hijas. “Aquellos ocho disparos”, asegura Bolzoni, “cambiaron la vida tranquila del profesor”. Tres años después se metió en política.
Una trayectoria sin mancha de la que ahora se rescata un episodio que puede explicar la animadversión de Silvio Berlusconi. El 26 de julio de 1990, Mattarella dimitió como ministro de Educación del Gobierno de Giulio Andreotti en protesta por la aprobación de la ley Mammì, que reorganizaba los canales de televisión y otorgaba tres de ellos al imperio mediático del político y magnate de Milán.
A Sergio Mattarella, afortunadamente, no le ha hecho falta morirse para que los italianos no solo descubran que sigue vivo, sino que aún es posible una política honesta, alejada de la corrupción. Ayer, tras hacerse oficial su elección, el viejo profesor solo quiso decir: “Mi pensamiento está, por encima de todo, en las dificultades y las esperanzas de los ciudadanos”. Luego, a bordo de un pequeño coche gris, se acercó a rendir homenaje a los 335 asesinados por los nazis en 1944 durante la masacre de las fosas Ardeatinas.