Thursday, February 5, 2015

ALEMANIA Y FRANCIA RECUPERAN LA INICIATIVA POLITICA POR UCRANIA

Merkel y Hollande inician una gira diplomática para pacificar Ucrania

La canciller alemana y el presidente francés se reunirán este jueves con Poroshenko en Kiev y mañana con Putin en Moscú. John Kerry también visita la capital ucrania

 
París, DIARIO EL PAIS, MADRID,   5 FEB 2015
 
 
 
 
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, inician este jueves una gira diplomática para frenar la escalada bélica en el este de Ucrania. Hoy mismo tienen previsto reunirse con el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, en Kiev y el viernes con el mandatario de Rusia, Vladímir Putin, en Moscú, para tratar de poner fin a la violencia en el este de Ucrania.
"A la vista de la escalada de violencia en los últimos días, la canciller y el presidente Hollande están intensificando sus esfuerzos, que mantienen desde los últimos meses, para lograr un acuerdo pacífico al conflicto en el este de Ucrania", ha explicado el portavoz de Merkel, Steffen Seibert, en un comunicado
 
Ataques en una zona residencial de Donetsk. / REUTERS LIVE!
François Hollande se ha mostrado este jueves extremadamente preocupado por “la guerra” “es una guerra”, repitió en Ucrania y ha anunciado que el objetivo de su visita con la canciller Angela Merkel es presentar una nueva propuesta con el objetivo de lograr un alto el fuego. El presidente francés ha alertado sobre el riesgo de “una guerra total” a las puertas del corazón de Europa.
En la habitual rueda de prensa semestral del jefe del Estado en el Elíseo, en este caso la quinta de su mandato, Hollande puso de relieve la gravedad de lo que sucede en Ucrania, que en los últimos días sufre una nueva escalada de violencia. “La paz está amenazada a las puertas de Europa. Se utilizan armas pesadas y hay civiles que mueren a diario”.
Hollande se refirió al apoyo militar que Rusia aporta a los separatistas ucranios, o al deseo de algunos países occidentales de aportar material bélico a Kiev, para ironizar con el hecho de que le resulta muy difícil distinguir entre “armas ofensivas y armas defensivas”. Es este término, “defensivas”, el empleado por los partidarios de armar a uno y otro bando. Francia no es partidaria ni de suministrar armamento a Kiev ni de que Ucrania entre en la OTAN.
La propuesta franco-alemana a Kiev y Moscú está “basada en la integridad territorial de Ucrania”. Se trata, señaló Hollande, de evitar la opción militar, de alejar el peligro de una “escalada” cuando “el conflicto se ha convertido ya en una guerra”. París apuesta por el diálogo, “pero la negociación no se puede prolongar indefinidamente”, ha advertido Hollande. Su iniciativa conjunta con Merkel ha estado precedida de numerosos contactos que ambos líderes europeos han mantenido en los últimos meses con los presidentes de Ucrania y de Rusia.

Kerry: "Rusia debe cesar inmediatamente su apoyo a los separatistas"

La visita de Hollande y Merkel coincide con la del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, que ha acudido este jueves Kiev mitad de un debate sobre la posibilidad de que Estados Unidos envíe armamento a Ucrania.
"Rusia debe cesar inmediatamente su apoyo a los separatistas y sentarse en la mesa de negociaciones", ha afirmado Kerry en Kiev tras reunirse con el presidente de ese país, Petró Poroshenko, según informa Efe. "No podemos cerrar los ojos al hecho de que suministros militares rusos han cruzado la frontera ucraniana", ha agregado.
Según han confirmado fuentes oficiales de la Casa Blanca, Kerry ofrecerá una nueva partida de ayuda humanitaria para socorrer a los civiles del este de Ucrania, una suma adicional de 16,4 millones de dólares (14,3 millones de euros).

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Las cinco claves económicas mundiales que le esperan a la Argentina

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Wednesday, February 4, 2015

DURA CONDENA SUNITA AL ESTADO ISLAMICO

Al Azhar insta a “matar o crucificar” a los miembros del Estado Islámico

El gran imam Ahmed al Tayeb califica la milicia yihadista de “satánica”

El Cairo, DIARIO EL PAIS, MADRID,  4 FEB 2015



La Universidad de Al Azhar, una de las más influyentes instituciones teológicas del islam suní, ha elevado el tono de su condena al autodenominado Estado Islámico horas después de que se hiciera público un vídeo que se muestra el brutal asesinato en Siria del piloto jordano Muath al-Kassasbeh. En un comunicado, el gran imam del Azhar, Ahmed al Tayeb, califica la milicia yihadista de “satánica” y hace una llamada a la ejecución de sus miembros.
“El Corán ordena que quienes hayan perpetrado este acto cobarde, que va contra la palabra de Dios, merecen ser matados, o crucificados, o que les sean amputados brazos y piernas”, reza el texto, en referencia al hecho de que el piloto jordano, que fue capturado hace varias semanas tras ser abatido su avión, fuera quemado vivo frente a una cámara. Al Tayeb insta en su mensaje a la comunidad internacional a luchar contra el Estado Islámico, al que describe como “satánico y salvaje”, y aclara que viola con sus actos las enseñanzas del islam y de su profeta Mahoma. Al final del texto, el imam expresa sus condolencias al rey de Jordania, Abdalá II.
El día después del asesinato, que ha conmocionado a la sociedad jordana, numerosos clérigos musulmanes del mundo entero condenaron la acción, y negaron cualquier tipo de credencial al Estado Islámico, el grupo yihadista que controla una amplia franja de territorio en Siria e Irak. El presidente egipcio, Abdelfatá al Sisi, también denunció el homicidio, y describió al Estado Islámico como una “organización salvaje y cobarde que viola todas las doctrinas divinas”.
Si bien Al Azhar, que presume de patrocinar una interpretación moderada del islam, ha censurado sin tapujos al Estado Islámico y a otros grupos yihadistas en numerosos ocasiones, sus palabras nunca habían contenido una carga tan violenta. “Sus palabras van claramente dirigidas a una audiencia musulmana. El efecto en Europa será bastante diferente”, opina Nathan Brown, profesor de la Universidad de George Washington que ha escrito numerosos ensayos sobre Al Azhar. “La ley islámica incluye la pena capital para varios tipos de ofensas. No conozco en qué casos se habla de la crucifixión, pero sí sé que es uno de los métodos que tienen una base religiosa. En todo caso, no he oído nunca que se haya aplicado en los tiempos modernos”, añade.
Hasta el momento, las condenas del Estado Islámico por parte de Al Azhar y otras instituciones del islam oficial no parecen haber menguado la capacidad de este grupo de reclutar jóvenes para su causa. De hecho, la propia Universidad de Al Azhar celebró el mes de diciembre una conferencia internacional a la que asistieron más de 600 clérigos de todo el mundo destinada a combatir la ideología yihadista en el ámbito teológico. Según algunos analistas, el hecho de que las autoridades religiosas oficiales de muchos países musulmanes mantengan una estrecha relación con sus gobiernos, a menudo tiránicos y corruptos, limita su capacidad de influencia en los corazones y las mentes de la juventud musulmana.

AUSTRALIAN JOURNALIST OF AL YAZEERA, RELEASED FROM EGYPTIAN PRISON

Peter Greste returns to Australia with pledge to fight on for fellow captives
Speaking to Patrick Kingsley on board flight EK432, freed al-Jazeera journalist says ‘primary job’ is pushing for colleagues’ release from Egyptian prison
 
THE GUARDIAN,
FEBRUARY 4.
 
 
Al-Jazeera journalist Peter Greste is kissed by his mother Lois (L) and father Juris (R) upon his arrival at Brisbane's international airport
Peter Greste is kissed by his mother Lois and father Juris upon his arrival at Brisbane’s international airport. Photograph: Patrick Hamilton/AFP/Getty Images
Greste’s two colleagues at al-Jazeera English, Baher Mohamed and Mohamed Fahmy, remain locked up. Though Famy looks set to give up his Egyptian citizenship so he can return to Canada. So too do three young students and a businessman, all four of them jailed in the same show-trial, despite never having previously met the three broadcasters. Outside Egypt, seven more journalists were convicted in absentia, and none of them yet have their names cleared.
“It’s great to be out,” said Greste. “But I’m really worried and really concerned that amidst all of the euphoria, people will lose sight of the fact that there are many others who were caught up with this. And the core message that I really want to send out is that if it’s not right to keep me in prison, then it’s equally not right for any of the others to be caught up in this case. Everyone involved in the case must be exonerated. The whole case must be thrown out.”
Occasionally on his flight home, Greste allowed himself a few moments of celebration. In his first tweets in over a year, he posted jubilant photographs of himself on a Cyprus shore, the sea rushing over his feet. It was a sensation he missed in jail, where even shower water is scarce.
The first drops of fizz were poured – in moderation – in Dubai. “Champagne, sir?” one of the purser’s colleagues asked Greste shortly before leaving UAE, holding out a little plastic glass of bubbly. “Yes,” smiled Greste. “I think it’s time.”
Much of the journey had been a slight anti-climax. He was released suddenly and secretly on Sunday, with little chance to say goodbye to his fellow inmates. On leaving prison, there were no waiting photographers or wellwishers. On arriving in Cyprus, Mike was the only person present to celebrate leaving the clutches of Egypt’s national airline.
Arriving in Brisbane, there was also little initial fanfare as he stepped off the plane. Two policemen were waiting for him. “Welcome home,” one said quietly. “Thank you very much,” said Greste, grinning from ear, in his first words on Australian soil. From there he and Mike were taken to a private room, gifted to them by the airport authorities, where their entire family greeted them with a cheer.
But the punch-the-air moment did not come until an hour after landing. Around a hundred supporters and journalists had stayed up to greet him at arrivals, some of them with placards and banners. “Journalism is not a crime,” read one, quoting one of the slogans from the campaign to free him. “Welcome home Peter Greste.”
And welcomed, he was. Just as the crowd’s concentration had started to drop, suddenly the doors slid open to reveal the man himself, surrounded by his family, arms aloft. People cheered, some cried, photographers shouted “This way, Peter! This way!”. A few wellwishers shouted for his autograph.
“I thought you were waiting for someone important,” Greste joked, before giving the gathered media the short statement they had come hoping for. In his courtroom cage in Cairo, during the recesses of his trial, Greste had struggled to make his voice carry to the reporters assembled behind a line of policemen on the other side of the room. But in Brisbane, his words were loud and clear.
“I can’t tell you how ecstatic I am to be here,” he smiled. “This is the moment I had rehearsed in my mind 400 times over the past, well, 400 days. And it feels absolutely awesome to be here.”
But once again, he sounded a note of caution. “This is all tempered by a real worry for my colleagues, for Mohamed Fahmy, for Baher, for all of the other guys … Egypt now has the opportunity to show that justice doesn’t depend on nationality.
“If it’s right for me to be free, then it’s right for all of those who were imprisoned in our case to be free, and it’s right for all those convicted [in absentia] to be freed from those convictions.”
But with that, the euphoria returned. Greste turned to his mother and father, Juris and Lois, who uprooted their lives to spend much of last year in Egypt, and wrapped an arm round them both. “It’s a darn sight better,” laughed Juris, “than visiting him in jail”.