Monday, February 9, 2015

MUCHA INCERTIDUMBRE EN COMICIOS BRITANICOS

Conservadores y laboristas se aferran a la esencia

Los dos partidos británicos se lanzan a la defensiva en los comicios más inciertos

 Londres DIARIO EL PAIS, MADRID8 FEB 2015 

Quedan menos de tres meses para que Reino Unido acuda a las urnas y, a estas alturas, lo único que está claro es que de las elecciones del 7 de mayo saldrá uno de los parlamentos más fragmentados que se recuerdan.
La erosión de los partidos tradicionales en Europa se traduce en Reino Unido en la mutación de su histórico sistema de dos partidos —o dos y medio, con permiso de los liberal-demócratas— en uno de seis. Entran en juego el populista UKIP y, por la izquierda, los nacionalistas escoceses del SNP y los Verdes. Los bailes de votos entre unos y otros, pasados por un sistema electoral que otorga solo un diputado por circunscripción, convierte el resultado en imprevisible. Hay hasta 40 escaños (de 650) que se decidirán por menos de mil votos. Un movimiento de un 1% en cualquier sentido puede suponer hasta 15 diputados.

Entonces, dicho planteamiento bipolar proporcionó al conservador John Mayor 14 millones de votos, más de los que ningún partido había obtenido en la historia y más de los que lograría Blair en 1997. Por eso, tanto David Cameron como el titular de Economía, George Osborne, han citado como inspiración aquella campaña de 1992 centrada en la economía. Cuando se apela a la cartera, los votantes se inclinan por los tories. Estos repetirán hasta la saciedad su plan económico a largo plazo, a pesar de que, según las encuestas, el 57% de los británicos cree que el recorte que proponen es demasiado grande.Urgidos a retener a su núcleo duro de votantes, conservadores y laboristas apuestan por una campaña de duelo clásico entre derecha e izquierda. Todo ha cambiado en la política británica, pues, excepto los mensajes de los dos grandes partidos, calcados de los de la campaña de 1992.

Estos tienen sus propias preocupaciones. La primera viene del norte. El SNP experimenta un auge sin precedentes después de su derrota en el referéndum de independencia y ha dado la vuelta a la tortilla en el tradicional bastión laborista de Escocia. Hay encuestas que les dan hasta 55 escaños en Westminster, y solo cinco a los laboristas, que hoy tienen 41 diputados escoceses. Una debacle que dificultaría el camino de Ed Miliband a Downing Street.Pero en 1992 no estaba UKIP. Un partido que ha logrado colocar a la inmigración como la principal preocupación de los británicos, por delante de la economía y la sanidad púbica, y que podría arrebatar hasta dos millones de papeletas a los tories. Con cerca de un 15% de intención de voto, su amenaza no radica tanto en su número de escaños —que no será decisivo, con solo cinco casi asegurados—, sino en los votos que podría arañar a los conservadores en circunscripciones igualadas, dando el asiento a los laboristas.
La otra preocupación de los laboristas es de color verde. El de un partido al que las encuestas dan cerca del 10% de los votos, superando a los liberal demócratas. Esto no es probable que se traduzca en más de un par de escaños pero, de nuevo, la amenaza de los Verdes a los laboristas está en su actuación en circunscripciones muy disputadas, pudiendo llegar a entregar hasta cinco escaños a los tories.
Laboristas y conservadores obtendrían poco más del 60% de los votos, 10 puntos menos que hace un año. La suma de UKIP, SNP y los Verdes pasa de un 6% en 2010 a un 25%. Ningún partido podría gobernar en solitario y la idea de repetir la experiencia de un Gobierno de coalición no seduce ni a los votantes ni a los partidos. Nadie descarta una repetición de las elecciones. Un escenario de peligrosa incertidumbre para una economía que crece a casi un 3%. “La única certeza es que los dos partidos principales no tendrán mayorías claras”, cree Fabrice Montagne, jefe economista para Reino Unido de Barclays. “Y eso convierte las elecciones en un factor de riesgo, que se añade al del referéndum de permanencia en la Unión Europea si ganan los conservadores”.En tierra de nadie, pero mucho más abajo que en 2010, están los liberal-demócratas del vice primer ministro Nick Clegg. Su experiencia en el Gobierno de coalición les pasaría una cara factura: de los 57 escaños que ganaron, hoy solo retendrían 20. El destino de sus votos perdidos es acaso la mayor incógnita.
Hoy ganarían por muy poco los laboristas de Ed Miliband, el líder opositor peor valorado de la historia, que desafía la ley no escrita de que nunca ha ganado un líder de la oposición peor valorado que el primer ministro en liderazgo y en competencia para gestionar la economía. Pero en esta elección se romperán muchas leyes no escritas de la política británica. Una, de momento, permanece: la batalla de economía (conservadores) contra políticas sociales (laboristas). A partir de ahí se despliega una variada gama de opciones de Gobierno con un único denominador común: su fragilidad.

FRENAR LA GUERRA RUSO-UCRANIANA ES LA CONSIGNA DE LA UE

CONFLICTO DE UCRANIA »

Carrera contrarreloj para pacificar el conflicto en Ucrania

La iniciativa francoalemana pretende culminar un acuerdo global en una cumbre con Putin y Poroshenko el miércoles. Rusia exige avances tangibles para asistir


PILAR BONET Moscú DIARIO EL PAIS,  MADRID, 8 FEB 2015








Los líderes de Alemania, Francia, Rusia y Ucrania se reunirán el miércoles en Minsk, la capital de Bielorrusia, para respaldar un plan de regulación del conflicto con los separatistas prorrusos de las regiones de Donetsk y Lugansk (este de Ucrania), si para entonces se han allanado los puntos más arduos debatidos por la canciller Angela Merkel y los presidentes François Hollande, Vladímir Putin y Petró Poroshenko, en el maratón diplomático iniciado el jueves para resolver un conflicto de un año en el que han muerto unas 5.400 personas.
De armonizar las posiciones se encargarán este lunes en Berlín los viceministros de Exteriores y, el martes en Minsk, los miembros del denominado “grupo de contacto”. Este está formado por delegados de Rusia, Ucrania, los insurgentes de las denominadas repúblicas populares de Lugansk y Donetsk (RPD y RPL) y representantes de la OSCE.
Una conversación telefónica entre Hollande y Merkel y sus dos anfitriones —Poroshenko los recibió el jueves en Kiev y Putin, el viernes en Moscú— dio luz verde este domingo a la cumbre de Bielorrusia. Putin lo anunció en Sochi mientras recibía al presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko. Tras informar a Lukashenko de que acababa de hablar con sus colegas, dijo: “Nos hemos puesto de acuerdo en que intentaremos organizar el encuentro”. Y añadió: “Nos orientamos hacia el miércoles, si para entonces se ha logrado concertar varios puntos que hemos debatido intensamente en los últimos tiempos”, según la transcripción divulgada por el Kremlin. A las frases condicionales de Putin, el bielorruso respondió con precisión: “El miércoles por la noche, como ha propuesto, organizaremos todo”.

Los mandatarios no han revelado los detalles del acuerdo que preparan, pero a juzgar por las filtraciones, el plan se basa en los acuerdos que fueron firmados en Minsk en septiembre —que implicó una tregua nunca respetada—, aunque contiene nuevos elementos aportados por los integrantes del denominado formato de Normandía (Alemania, Francia, Rusia y Ucrania) y correcciones motivadas por la situación sobre el terreno, después de que los separatistas ampliaran en 500 kilómetros cuadrados su territorio en relación al que dominaban en septiembre.


Es posible que el acuerdo entre las partes, si se produce, no sea lo óptimo para Ucrania en relación con el ejercicio real de su soberanía sobre el territorio que le es reconocido internacionalmente. Pero la alternativa a la ofensiva diplomática de alto nivel, que los líderes europeos han consensuado con EE UU, es una guerra desestabilizadora para todo el continente.El coronel Andréi Lisenko informó este domingo en Kiev de que en la última jornada las tropas leales al Gobierno ucranio sufrieron 12 bajas mortales y 24 heridos en combate y que la situación más difícil se daba en Debáltsevo, un importante nudo de comunicaciones entre Lugansk y Donetsk. Cinco civiles perecieron en esa ciudad. La población está siendo evacuada: 3.876 personas, incluidos 794 niños y 78 impedidos, fueron evacuadas desde Debáltsevo y Avdeevka, entre el 28 de enero y el 6 de febrero, según la OSCE.

El portavoz gubernamental alemán Steffen Seibert dijo que las conversaciones de los líderes europeos con Putin habían sido “sustanciales”. Se espera que el presidente norteamericano Barack Obama decida esta semana sobre el envío de armas defensivas a Ucrania. En la Conferencia de Seguridad de Múnich, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov dijo, según la agencia Interfax, que la entrega de armamento al Ejército ucranio “es una mala idea” que “solo puede agravar la profunda crisis de Ucrania” y que ese material puede “caer en malas manos”, “especialmente considerando que el presidente de Ucrania no tiene el monopolio total sobre los cuerpos militares y de seguridad”.
El alto el fuego y la creación de una zona desmilitarizada en las regiones de Donetsk y Lugansk son puntos que figuraban en los planes firmados en septiembre, pero que no se han llevado a la práctica de forma estable hasta ahora. La disociación entre la realidad y lo acordado hace necesario un mecanismo de control más eficaz que el actual, que consiste en un número limitado de observadores de la OSCE con competencias muy restringidas en la frontera ruso-ucrania. Un alto el fuego, el control del memorando de Minsk y, tal vez, un estatus especial para la región de Donbás (que incluye Donetsk y Lugansk) son las cuestiones básicas a tratar, señalaba Interfax, citando una fuente vinculada a la preparación de la cumbre.
En Donetsk, los separatistas reaccionaron positivamente. El representante de la RPD Denís Pushilin estuvo de acuerdo en la necesidad de “un contingente pacificador o de observación” y de una zona desmilitarizada. El presidente francés se había referido a una franja de 70 kilómetros de anchura, más del doble de lo acordado en septiembre, cuando se contemplaba una zona de 30 kilómetros.En Múnich, Poroshenko dijo que esperaba que la cumbre lleve a “un rápido alto el fuego sin condiciones previas”, pero un estatus especial para Donbás requeriría cambios constitucionales y no está claro que Poroshenko lograra impulsarlos. Por otra parte, un mecanismo de control de alto el fuego en manos de Rusia sería inaceptable tanto para Poroshenko, que se define como “un presidente para la paz” como para el primer ministro Arseni Yatseniuk, que desde Moscú es visto como el líder del “partido de la guerra”. Rusia, no obstante, podría tal vez ser diluida en una misión de cascos azules ya sea de la ONU o de la OSCE, si hubiera garantías de que no se saldría del guion trazado.

Saturday, February 7, 2015

FRIALDAD FRANCO-ALEMANA CON PUTIN

Europa busca a la desesperada frenar la ofensiva rusa en Ucrania

La canciller Merkel y el presidente Hollande se reúnen con su homólogo ruso durante cinco horas y acuerdan proseguir la negociación mañana por teléfono

 
/ / Moscú / Bruselas / Múnich, DIARIO EL PAIS, MADRID,   6 FEB 2015
 
Angela Merkel, Vladimir Putin y Francoise Hollande. (Foto: AFP)
 
Europa apura la vía diplomática en un intento desesperado por evitar una guerra abierta en Ucrania. Pese a carecer de un plan de paz concreto, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, se trasladaron este viernes al Kremlin para tratar de convencer al líder ruso, Vladímir Putin, de que dé un paso atrás en el país vecino. Es la última baza que le queda a la diplomacia europea para tratar de impedir lo que considera una escalada irreversible en el conflicto: el envío de armas al Ejército de Kiev que sopesa Estados Unidos.
Tras cinco horas de discusiones Merkel y Hollande abandonaron Moscú con el compromiso de mantener el domingo una conversación telefónica a cuatro bandas con Putin y el presidente ucranio, Petró Poroshenko. Según un portavoz del Kremlin, se trabaja en un texto para un plan de paz que toma como base los acuerdos de Minsk. Las conversaciones fueron “constructivas y sustanciales”, según los portavoces de los presidentes francés y ruso. Los tres mandatarios habían accedido a la sala donde se celebró la reunión con frialdad y sin estrecharse las manos ante los fotógrafos.
La negociación contempla una posible extensión de la zona rebelde
 Merkel y Hollande presentaron a Putin una propuesta que, según los detalles que han trascendido, se basa en los acuerdos de alto el fuego firmados en Minsk en septiembre pasado, pero también incluye nuevos aspectos. Particularmente, se propondría el despliegue de cascos azules en el este de Ucrania, y se abriría la puerta a reconocer a los rebeldes algunos de los territorios ganados durante su última ofensiva. A cambio, los separatistas deberían cesar su ataque, lo que significaría dejar inconclusa la operación militar en la estratégica zona de Debáltsevo, donde miles de soldados ucranios se encuentran prácticamente rodeados por los prorrusos.
Varias fuentes diplomáticas en Bruselas confirman ese plan de extender las fronteras correspondientes a la zona autónoma del este, aunque alertan de la dificultad de que Kiev acepte una nueva pérdida de territorio bajo su control. Hay otra carta que tratan de jugar los diplomáticos europeos y que también puede resultar una píldora amarga para los ucranios: la conveniencia de que Kiev renuncie —al menos por el momento— a su futura integración en la OTAN, algo que Rusia consideraría una auténtica provocación y una amenaza a sus fronteras.
Las respuestas de unos y otros son hasta ahora una incógnita. Los líderes de Alemania y Francia estuvieron el jueves en Kiev, donde presentaron sus propuestas al presidente Petró Poroshenko, pero no se dieron detalles de las conversaciones ni de la respuesta ucrania. Poroshenko reiteró recientemente ser contrario al despliegue de soldados de la ONU, porque eso congelaría el conflicto y podría convertir la zona rebelde, que según los acuerdos de Minsk debe gozar de cierta autonomía, en una región como la del Transdniéster, oficialmente dependiente de Moldavia, pero con control de Moscú. El Kremlin no tiene aparentemente reparos en que cascos azules se interpongan entre las fuerzas enfrentadas, pero no está claro que permita su presencia en la frontera que separa a Rusia de las regiones ucranias rebeldes.
El cese del apoyo del Kremlin a los separatistas es improbable: Putin ha dicho en repetidas ocasiones que no permitirá que Kiev aplaste a los prorrusos del este de Ucrania. A esa defensa se une el hecho de que los rebeldes están ganando terreno, lo que los coloca en una posición de fuerza. La única razón por la que Moscú podría desear un alivio de la tensión con Occidente sería la mejora de la difícil situación económica que vive su país, agravada por las sanciones europeas y estadounidenses.
Una opción es el posible despliegue de cascos azules en el área del conflicto
 Para la UE, la principal preocupación es de otra índole. Las más que probables intenciones que ha expresado Estados Unidos de armar al Ejército de Kiev si Putin continúa asistiendo a los rebeldes han encendido todas las alarmas en Bruselas. Ese miedo a que Washington actúe por su cuenta quedó afianzado por el mensaje que el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, lanzó este viernes en su visita a la capital europea. En una muestra de escepticismo ante el intento de mediación europea, Biden exclamó: “Rusia está subiendo la tensión del conflicto, mandando mercenarios y tanques a Ucrania. Putin ignora cualquier acuerdo que haya firmado su país, incluido el de Minsk. Tenemos que estar del lado de Ucrania. Rusia no puede redibujar las fronteras de Europa y eso es exactamente lo que está haciendo”.
Mientras Merkel y Hollande se reunían en Rusia con Putin, los responsables de Defensa alemán y francés exponían en Múnich ese temor europeo a que el conflicto alcance un punto de no retorno y desgranaban sus recetas para evitar que se desboque aún más. La ministra alemana Ursula von der Leyen defendió la política de sanciones económicas al Kremlin emprendida hasta ahora, y rechazó de plano el envío de armas a Kiev.
“¿Estamos seguros de que la situación del pueblo mejoraría si les diéramos armas? ¿Y de que Ucrania podría vencer a la maquinaria militar rusa? ¿Y no sería este un buen pretexto para que Moscú interviniera abiertamente en el conflicto?”, se preguntó enfática Von der Leyen en la inauguración de la Conferencia de Seguridad de Múnich.
Berlín rechaza decisiones que puedan alimentar el victimismo ruso y cuyas consecuencias se desconocen. “Ya hay demasiadas armas en la región”, zanjó Von der Leyen. La política actual, sostiene Alemania, está surtiendo sus efectos. “Nunca Rusia había estado tan aislada. Y sufre además unas espectaculares pérdidas económicas. No solo por las sanciones, sino también por la huida de los inversores”, dijo.
Justo el día en el que Von der Leyen arremete contra la idea de armar a Ucrania, su ministerio anunció la nueva remesa de envíos de munición a las tropas kurdas que combaten al Estado Islámico en el norte de Irak. Pero para el Gobierno alemán esta aparente contradicción no es tal. No solo porque el diálogo con unos yihadistas que solo quieren sangre sea “implanteable”. También por motivos prácticos: no es lo mismo enfrentarse a los islamistas que a un gran país como Rusia, “con un potencial sin límites”.

Friday, February 6, 2015

CASCOS AZULES EN UCRANIA?

Merkel y Hollande presentan hoy a Putin su plan de paz para Ucrania

La propuesta franco-alemana no ha trascendido pero fuentes cercanas a Kiev afirman que el objetivo es "congelar el conflicto" con el despliegue de fuerzas de pacificación

  Moscú, DIARIO EL PAIS, MADRID,  6 FEB 2015 
 
 
Rusia, agobiada por la crisis económica interna, espera con moderado optimismo la llegada este viernes de la canciller alemana, Angela Merkel, y del presidente francés, François Hollande. Los dos mandatarios plantean un plan de paz que, de ser ciertas las filtraciones que se han producido, se basaría en los acuerdos de Minsk, que establecieron el alto el fuego el pasado septiembre, pero incluiría tanto el despliegue de cascos azules como el reconocimiento de la actual línea de contacto que separa el territorio dominado ahora por los prorrusos del resto de Ucrania.
El Kremlin, interesado en que las sanciones no se amplíen y en que, de ser posible, sean levantadas para tener un respiro económico, está dispuesto a influir en los separatistas para que estos se avengan a detener la ofensiva contra las tropas ucranias. Pero a cambio, Moscú quiere el reconocimiento por parte de Kiev de la línea de contacto real que se ha producido después de que los rebeldes lograran conquistar territorio que al momento de la firma de los acuerdos de Minsk estaba controlado por el Gobierno de Kiev.
Pero la tarea de la diplomacia internacional no es fácil: el presidente ucranio, Petró Poroshenko, reafirmó recientemente ser contrario al despliegue de soldados de la ONU, ya que, en su opinión, esta medida internacionalizaría el conflicto y lo alargaría, congelándolo prácticamente. Y también es reacio a reconocer los territorios que actualmente controlan los rebeldes. Todavía no ha trascendido hasta qué punto Merkel y Hollande lograron convencer a Poroshenko de que es necesario llegar a un compromiso.
Rusia no tendría aparentemente nada en contra del despliegue de cascos azules para separar a las partes, pero no está claro que acepte que fuerzas internacionales patrullen la frontera que la separa de las regiones rebeldes. Además, en el caso de que Poroshenko acepte el compromiso propuesto, el presidente ruso, Vladímir Putin, deberá convencer a los separatistas de que detengan su ofensiva, lo que significa renunciar a concluir con éxito su ataque en la zona de Debáltsevo, donde tienen prácticamente cercados a miles de soldados ucranios.
Que Moscú no controla completamente a los separatistas lo han demostrado los últimos acontecimientos: paralelamente a los llamamientos, a fines de enero, del ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, de reanudar las conversaciones de paz y de atenerse a los acuerdos de Minsk, los dirigentes de Donetsk y Lugansk declaraban que no reconocían la línea de contacto trazada en la capital de Bielorrusa y ponían condiciones para regresar a la mesa de negociaciones.
Los rebeldes consideran que los anteriores acuerdos de alto el fuego han sido aprovechados por Kiev para reagrupar a sus fuerzas y preparar nuevos ataques. Sin embargo, la interposición de fuerzas de la ONU podría ser una garantía de que los bombardeos de la artillería contra las ciudades, especialmente contra Donetsk, cesarían. De momento, como lo muestran las últimas declaraciones de dirigentes separatistas, la desconfianza continúa primando.
Tregua en Debáltsevo hasta las cuatro de la tarde para que los civiles puedan abandonar la ciudad
 “Ucrania aceptó de palabra muchas cosas en las negociaciones pero continuaba bombardeando nuestras localidades, cada día seguían pereciendo civiles. Desde el 19 de septiembre pasado decenas de casas han sido destruidas y miles de personas han muerto (…). Cada vez hay menos posibilidades de llegar a un entendimiento. Nuestras repúblicas [las autoproclamadas de Donetsk y Lugansk] están sufriendo una catástrofe humana que Ucrania trata de agudizar”, declaró este viernes Denís Pushilin, vicepresidente del Parlamento de Donetsk y representante de los rebeldes en las conversaciones de Minsk. El dirigente separatista subrayó que “no hay negociaciones directas entre Donetsk, Lugansk y Kiev”. “Rusia y la OSCE son mediadores en el proceso negociador pero de ninguna manera representan nuestros intereses”, expresó, agregando que aún es temprano para evaluar las conversaciones mantenidas por Merkel y Hollande con Poroshenko.
La cancillera alemana y el presidente francés llegarán a Moscú en la tarde de este viernes y lo harán desde sus respectivos países, adonde regresaron anoche después de las conversaciones con Poroshenko. Algunos comentaristas consideran que la inciativa franco-alemana busca impedir que Washington se decante por el suministro de armas a Ucrania, lo que agravaría el conflicto y colocaría, de hecho, a Estados Unidos y Rusia en un estado de guerra indirecto.
Mientras, en el este de Ucrania, desde la mañana comenzó una tregua en los alrededores de Debáltsevo que durará hasta las cuatro de la tarde, hora española, con el fin de que la población civil pueda abandonar la zona de combate. Las personas pueden elegir adónde salir: hacia territorio separatista o hacia el controlado por Kiev.

Thursday, February 5, 2015

ALEMANIA Y FRANCIA RECUPERAN LA INICIATIVA POLITICA POR UCRANIA

Merkel y Hollande inician una gira diplomática para pacificar Ucrania

La canciller alemana y el presidente francés se reunirán este jueves con Poroshenko en Kiev y mañana con Putin en Moscú. John Kerry también visita la capital ucrania

 
París, DIARIO EL PAIS, MADRID,   5 FEB 2015
 
 
 
 
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, inician este jueves una gira diplomática para frenar la escalada bélica en el este de Ucrania. Hoy mismo tienen previsto reunirse con el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, en Kiev y el viernes con el mandatario de Rusia, Vladímir Putin, en Moscú, para tratar de poner fin a la violencia en el este de Ucrania.
"A la vista de la escalada de violencia en los últimos días, la canciller y el presidente Hollande están intensificando sus esfuerzos, que mantienen desde los últimos meses, para lograr un acuerdo pacífico al conflicto en el este de Ucrania", ha explicado el portavoz de Merkel, Steffen Seibert, en un comunicado
 
Ataques en una zona residencial de Donetsk. / REUTERS LIVE!
François Hollande se ha mostrado este jueves extremadamente preocupado por “la guerra” “es una guerra”, repitió en Ucrania y ha anunciado que el objetivo de su visita con la canciller Angela Merkel es presentar una nueva propuesta con el objetivo de lograr un alto el fuego. El presidente francés ha alertado sobre el riesgo de “una guerra total” a las puertas del corazón de Europa.
En la habitual rueda de prensa semestral del jefe del Estado en el Elíseo, en este caso la quinta de su mandato, Hollande puso de relieve la gravedad de lo que sucede en Ucrania, que en los últimos días sufre una nueva escalada de violencia. “La paz está amenazada a las puertas de Europa. Se utilizan armas pesadas y hay civiles que mueren a diario”.
Hollande se refirió al apoyo militar que Rusia aporta a los separatistas ucranios, o al deseo de algunos países occidentales de aportar material bélico a Kiev, para ironizar con el hecho de que le resulta muy difícil distinguir entre “armas ofensivas y armas defensivas”. Es este término, “defensivas”, el empleado por los partidarios de armar a uno y otro bando. Francia no es partidaria ni de suministrar armamento a Kiev ni de que Ucrania entre en la OTAN.
La propuesta franco-alemana a Kiev y Moscú está “basada en la integridad territorial de Ucrania”. Se trata, señaló Hollande, de evitar la opción militar, de alejar el peligro de una “escalada” cuando “el conflicto se ha convertido ya en una guerra”. París apuesta por el diálogo, “pero la negociación no se puede prolongar indefinidamente”, ha advertido Hollande. Su iniciativa conjunta con Merkel ha estado precedida de numerosos contactos que ambos líderes europeos han mantenido en los últimos meses con los presidentes de Ucrania y de Rusia.

Kerry: "Rusia debe cesar inmediatamente su apoyo a los separatistas"

La visita de Hollande y Merkel coincide con la del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, que ha acudido este jueves Kiev mitad de un debate sobre la posibilidad de que Estados Unidos envíe armamento a Ucrania.
"Rusia debe cesar inmediatamente su apoyo a los separatistas y sentarse en la mesa de negociaciones", ha afirmado Kerry en Kiev tras reunirse con el presidente de ese país, Petró Poroshenko, según informa Efe. "No podemos cerrar los ojos al hecho de que suministros militares rusos han cruzado la frontera ucraniana", ha agregado.
Según han confirmado fuentes oficiales de la Casa Blanca, Kerry ofrecerá una nueva partida de ayuda humanitaria para socorrer a los civiles del este de Ucrania, una suma adicional de 16,4 millones de dólares (14,3 millones de euros).