Tuesday, February 10, 2015

DEFEAT OF MODI IN DELHI

POLITICS

Anti-corruption party wins Delhi poll in landslide

India's PM Modi concedes defeat to former chief minister Arvind Kejriwal, with AAP winning a vast majority of seats.

 
India Prime Minister Narendra Modi has conceded defeat in Delhi state elections after vote counting showed anti-corruption campaigner Arvind Kejriwal's party heading for a landslide victory.

Modi's BJP said the Dehli poll did not reflect its strength in the rest of the country [Reuters]

According to initial results, released on Tuesday morning, the opposition Aam Aadmi Party (AAP), led by former chief minister Kejriwal, was further ahead than straw polls earlier in the week had predicted, and leading in 62 seats out of 70.
Modi's ruling Bharatiya Janata Party (BJP) would hold just seven seats if the current trend continued. The counting had not finished on Tuesday morning and final results were subject to change.
"Such a big mandate is very scary, and we should live up to people's expectations," Kejriwal told his cheering supporters, who showered rose petals on him outside the party's headquarters in New Delhi.
He said the arrogance of leaders in Modi's BJP led to the party's poor showing. The BJP has been on a winning streak since demolishing the competition in national elections in May, with many attributing its success to Modi's charisma, his promises of economic growth and voters' fury over endemic corruption.
Al Jazeera's Faiz Jamil, reporting from New Delhi said the extent of the lead had not been expected.

"The AAP has about 85 percent of the vote - that is more than an absolute majority," he said. About half of the votes have so far been counted.
"The support for the party started a few years ago based on the anti-corruption movement. On the back of that they won a minority government in Delhi but stepped down after 49 days because they could not pass legislation.
"That lost them a lot of support, but they maintained popularity among the poor and working class. If the lead turns out to be accurate that will mean they made inroads into the business community in the state."
Upper house control
Winning power in India's states is critical to controlling the upper house of parliament, where Modi's party lacks a majority and has been thwarted in its effort to move reform legislation, including wider opening of the insurance sector.
Delhi is a small, although prominent state. The BJP, which has won a string of big states over the past several months is now looking to capture power in Bihar, the next state set for an election later this year.
"While Delhi is not very significant in electoral terms, a BJP loss there shatters the popular narrative around the BJP's invincibility," said Milan Vaishnav, an associate at the Carnegie Endowment for International Peace.


"A loss in Delhi certainly signals an end to Modi's honeymoon. Furthermore, because it is the capital city, an opposition government, especially one led by the confrontational AAP, would be a constant thorn in the Modi government's side."
The BJP said the Delhi election was a local poll and in no way reflected its strength in the rest of the country.
The loss of the state, however, would be the first large setback for Modi.
Most pundits had written off Kejriwal, especially after his party won just four seats in parliament.
But after apologising for leaving voters without an elected government for a year, Kejriwal has been the star of the campaign, outshining former policewoman Kiran Bedi who is the BJP's candidate for chief minister.
Source: Al Jazeera and agencies

RUBEN RUIZ RAMAS Y EURASIANET SOBRE EL PAPEL DE LA UE Y UNA EVENTUAL SOLUCION A LA CRISIS UCRANIANA

La UE en Ucrania: el deber de abandonar la zona de confort
Europa debe asumir su papel de potencia y hacer de broker entre Washington, Kiev y Moscú
 

Putin y los líderes europeos marcan la hoja de ruta para la paz en Ucrania
La UE ha permanecido desbordada y sin rumbo en la crisis ucraniana desde la ocupación y anexión de Crimea por Rusia. La UE jugó al risk de la geopolítica en Ucrania, arriesgando su estabilidad y cuestionando su soberanía. Después, cuando dando la partida por ganada llegó la respuesta rusa, agresiva, de espaldas al Derecho Internacional y moviendo las reglas del juego del soft poweral hard power, la UE se replegó a una zona de confort. Negó ser parte y quiso erigirse en juez: no intervendría en Ucrania pero condenaría y sancionaría a Rusia por su agresión externa. Lamentablemente, Rusia entiende que el escenario no es un juicio sino una contienda por intereses geopolíticos, y está dispuesta a defender los suyos
Por ello, las sanciones no han servido, y no servirán, como mecanismo de disuasión. Han sido ante todo un mecanismo estético y de consumo interno. Ineficaces éstas, cuando se han producido contraofensivas separatistas, la UE se ha apresurado a forzar altos el fuego orientados, se quiera o no, a la congelación del conflicto del Donbass y no a su solución. La gira de Merkel y Hollande se enmarca en ese guión. A falta de concretar  la reunión entre  Alemania, Francia, Ucrania y Rusia para revitalizar los Acuerdos de Minsk, EEUU y algunos EEMM de la UE como Reino Unido, Polonia o las Repúblicas Bálticas apuestan por superar “la vía diplomática”, evitar la congelación del conflicto y darle una solución militar armando a Ucrania. Aunque  el Secretario de Estado John Kerryniega la mayor, voces influyentes en EEUU como Michael McFaul Anne Applebaum o el senador  John McCain abogan por (1) elevar las sanciones contra Rusia; (2) comprometerse con la solución militar del conflicto y (3) reforzar la estatalidad de Ucrania antes de su ingreso en la UE. Ni las sanciones a Rusia impactan en su economía; ni la guerra en su estabilidad, ni la integración en la UE en sus instituciones políticas y económicas como sí lo hace en la UE. Pero EEUU al menos aporta un plan -inaceptable en mi opinión- de solución al conflicto, no de congelación.
La UE debe abandonar su zona de confort y aportar un plan de solución al conflicto que no pase por una escalada militar de consecuencias impredecibles. Debe responsabilizarse tanto de sus acciones pasadas, léase haber apoyado el derrocamiento ilegal de Yanukóvich, como del bienestar y seguridad de su aliado, Ucrania. Pero alcanzar una “solución política duradera y definitiva” unida al “respeto a la legalidad internacional y los principios de soberanía, independencia e integridad territorial de Ucrania” sin disparar un tiro, como desea García Margallo, es sencillamente actuar en pos de la autocomplacencia y no de la resolución de la crisis. En el contexto actual, plantear un acuerdo permanente por la estabilidad de la región, pasa inexorablemente por limitar la soberanía de Ucrania e hipotecar, como mínimo, su integridad territorial. No hay solución óptima para Ucrania, pero la UE está a tiempo de proponer una buena solución.
Mapa Ucrania

Un acuerdo para la estabilidad de Ucrania y de Europa

Cualquier iniciativa de acuerdo estable y definitivo no será fácilmente digerible para la nueva Ucrania. Por ello el pacto aparte de abordar las dos patatas calientes, el Donbass y la entrada en la UE y la OTAN, debe incorporar el proyecto de futuro en común que la UE le debe al pueblo ucraniano.
Un Mini Plan Marshall para Ucrania. En el actual contexto, el proyecto carece de sentido sin un plan de choque con ayuda directa para, por un lado, salvar al país de la bancarrota, y por otro lado, comprometerse con el fortalecimiento institucional del estado ucraniano, de su modernización económica y de su desarrollo social recuperando un escualido Estado de Bienestar. Lamentablemente, en esta UE del austericidio y la deudocracia parece una propuesta quimérica, pero si tenemos presente que la cantidad necesaria para evitar el default, 15.000 millones de euros, es menor que lo aportado por los españoles para salvar Bankia, entendemos que solo es una cuestión de voluntad.
Un Donbass con un status especial o independiente. Moscú desea mantener la llave para la desestabilización de Ucrania por medio de su influencia en el Donbass, por lo que busca la congelación del conflicto y el reconocimiento de las autoridades de las repúblicas populares en este Minsk-2 tras el fracaso del Acuerdo de Minsk en septiembre. Congelar el conflicto y asumir un estado independiente de facto supondría un serio lastre para el desarrollo de Ucrania. Aun en la difícil perspectiva de que ese conflicto se descongelase un día, la fractura social a causa de la guerra disloca, en los hechos, las posibilidades de convivencia. No son pocos quienes piensan que los futuros de Ucrania y del Donbass han de ser más prósperos si inician una andadura separada. Por ello, la UE puede plantear a Ucrania asumir bien un status especial para el Donbass o directamente su independencia.
No a la OTAN, sí vía abierta a la UE. La otra de las aspiraciones principales del Kremlin es limitar la soberanía de Ucrania de cara a su acceso a la UE y a la OTAN. En realidad los principales actores europeos, Alemania y Francia, no son favorables a ninguna de estas dos opciones al margen de lo que opine Kiev. Además, el conflicto congelado permite mantenerse en la zona de confort sin abordar seriamente ambas cuestiones. El problema no es el fondo sino la forma: la imposición de Moscú. No obstante, la UE debe aceptar que si no es capaz de revertir la perspectiva de la OTAN de identificar a Rusia como su principal enemigo, en buena lógica, la presencia de Ucrania en ella, sea más que inquietante para Moscú. Por ello, una propuesta alternativa puede dejar abierta la posibilidad de acceso de Ucrania a la UE, con el compromiso de que no se integrará en la OTAN ni albergará bases militares de sus EEMM.
Sean cuales sean, las opciones de acuerdo han de girar en torno a estas dos cuestiones, el Donbass y la inserción de Ucrania en las organizaciones occidentales. En caso de no llegar este pacto, la ofensiva separatista continúe y EEUU arme a Ucrania, muy probablemente Rusia  elevará la dotación de las Milicias Populares del Donbass cuantitativa y cualitativamente. Si en su respuesta Occidente continúa la escalada armamentística y de operativos, una invasión del ejército regular ruso sobre territorio ucraniano no es descartable. A partir de ahí que cada cual escoja su final. A la UE le toca ahora abandonar la zona de confort en esta crisis, asumir su papel de potencia, cuando menos regional, y hacer de broker entre Washington, Kiev y Moscú. La paz de Ucrania y Europa nos va en ello.

Monday, February 9, 2015

MUCHA INCERTIDUMBRE EN COMICIOS BRITANICOS

Conservadores y laboristas se aferran a la esencia

Los dos partidos británicos se lanzan a la defensiva en los comicios más inciertos

 Londres DIARIO EL PAIS, MADRID8 FEB 2015 

Quedan menos de tres meses para que Reino Unido acuda a las urnas y, a estas alturas, lo único que está claro es que de las elecciones del 7 de mayo saldrá uno de los parlamentos más fragmentados que se recuerdan.
La erosión de los partidos tradicionales en Europa se traduce en Reino Unido en la mutación de su histórico sistema de dos partidos —o dos y medio, con permiso de los liberal-demócratas— en uno de seis. Entran en juego el populista UKIP y, por la izquierda, los nacionalistas escoceses del SNP y los Verdes. Los bailes de votos entre unos y otros, pasados por un sistema electoral que otorga solo un diputado por circunscripción, convierte el resultado en imprevisible. Hay hasta 40 escaños (de 650) que se decidirán por menos de mil votos. Un movimiento de un 1% en cualquier sentido puede suponer hasta 15 diputados.

Entonces, dicho planteamiento bipolar proporcionó al conservador John Mayor 14 millones de votos, más de los que ningún partido había obtenido en la historia y más de los que lograría Blair en 1997. Por eso, tanto David Cameron como el titular de Economía, George Osborne, han citado como inspiración aquella campaña de 1992 centrada en la economía. Cuando se apela a la cartera, los votantes se inclinan por los tories. Estos repetirán hasta la saciedad su plan económico a largo plazo, a pesar de que, según las encuestas, el 57% de los británicos cree que el recorte que proponen es demasiado grande.Urgidos a retener a su núcleo duro de votantes, conservadores y laboristas apuestan por una campaña de duelo clásico entre derecha e izquierda. Todo ha cambiado en la política británica, pues, excepto los mensajes de los dos grandes partidos, calcados de los de la campaña de 1992.

Estos tienen sus propias preocupaciones. La primera viene del norte. El SNP experimenta un auge sin precedentes después de su derrota en el referéndum de independencia y ha dado la vuelta a la tortilla en el tradicional bastión laborista de Escocia. Hay encuestas que les dan hasta 55 escaños en Westminster, y solo cinco a los laboristas, que hoy tienen 41 diputados escoceses. Una debacle que dificultaría el camino de Ed Miliband a Downing Street.Pero en 1992 no estaba UKIP. Un partido que ha logrado colocar a la inmigración como la principal preocupación de los británicos, por delante de la economía y la sanidad púbica, y que podría arrebatar hasta dos millones de papeletas a los tories. Con cerca de un 15% de intención de voto, su amenaza no radica tanto en su número de escaños —que no será decisivo, con solo cinco casi asegurados—, sino en los votos que podría arañar a los conservadores en circunscripciones igualadas, dando el asiento a los laboristas.
La otra preocupación de los laboristas es de color verde. El de un partido al que las encuestas dan cerca del 10% de los votos, superando a los liberal demócratas. Esto no es probable que se traduzca en más de un par de escaños pero, de nuevo, la amenaza de los Verdes a los laboristas está en su actuación en circunscripciones muy disputadas, pudiendo llegar a entregar hasta cinco escaños a los tories.
Laboristas y conservadores obtendrían poco más del 60% de los votos, 10 puntos menos que hace un año. La suma de UKIP, SNP y los Verdes pasa de un 6% en 2010 a un 25%. Ningún partido podría gobernar en solitario y la idea de repetir la experiencia de un Gobierno de coalición no seduce ni a los votantes ni a los partidos. Nadie descarta una repetición de las elecciones. Un escenario de peligrosa incertidumbre para una economía que crece a casi un 3%. “La única certeza es que los dos partidos principales no tendrán mayorías claras”, cree Fabrice Montagne, jefe economista para Reino Unido de Barclays. “Y eso convierte las elecciones en un factor de riesgo, que se añade al del referéndum de permanencia en la Unión Europea si ganan los conservadores”.En tierra de nadie, pero mucho más abajo que en 2010, están los liberal-demócratas del vice primer ministro Nick Clegg. Su experiencia en el Gobierno de coalición les pasaría una cara factura: de los 57 escaños que ganaron, hoy solo retendrían 20. El destino de sus votos perdidos es acaso la mayor incógnita.
Hoy ganarían por muy poco los laboristas de Ed Miliband, el líder opositor peor valorado de la historia, que desafía la ley no escrita de que nunca ha ganado un líder de la oposición peor valorado que el primer ministro en liderazgo y en competencia para gestionar la economía. Pero en esta elección se romperán muchas leyes no escritas de la política británica. Una, de momento, permanece: la batalla de economía (conservadores) contra políticas sociales (laboristas). A partir de ahí se despliega una variada gama de opciones de Gobierno con un único denominador común: su fragilidad.

FRENAR LA GUERRA RUSO-UCRANIANA ES LA CONSIGNA DE LA UE

CONFLICTO DE UCRANIA »

Carrera contrarreloj para pacificar el conflicto en Ucrania

La iniciativa francoalemana pretende culminar un acuerdo global en una cumbre con Putin y Poroshenko el miércoles. Rusia exige avances tangibles para asistir


PILAR BONET Moscú DIARIO EL PAIS,  MADRID, 8 FEB 2015








Los líderes de Alemania, Francia, Rusia y Ucrania se reunirán el miércoles en Minsk, la capital de Bielorrusia, para respaldar un plan de regulación del conflicto con los separatistas prorrusos de las regiones de Donetsk y Lugansk (este de Ucrania), si para entonces se han allanado los puntos más arduos debatidos por la canciller Angela Merkel y los presidentes François Hollande, Vladímir Putin y Petró Poroshenko, en el maratón diplomático iniciado el jueves para resolver un conflicto de un año en el que han muerto unas 5.400 personas.
De armonizar las posiciones se encargarán este lunes en Berlín los viceministros de Exteriores y, el martes en Minsk, los miembros del denominado “grupo de contacto”. Este está formado por delegados de Rusia, Ucrania, los insurgentes de las denominadas repúblicas populares de Lugansk y Donetsk (RPD y RPL) y representantes de la OSCE.
Una conversación telefónica entre Hollande y Merkel y sus dos anfitriones —Poroshenko los recibió el jueves en Kiev y Putin, el viernes en Moscú— dio luz verde este domingo a la cumbre de Bielorrusia. Putin lo anunció en Sochi mientras recibía al presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko. Tras informar a Lukashenko de que acababa de hablar con sus colegas, dijo: “Nos hemos puesto de acuerdo en que intentaremos organizar el encuentro”. Y añadió: “Nos orientamos hacia el miércoles, si para entonces se ha logrado concertar varios puntos que hemos debatido intensamente en los últimos tiempos”, según la transcripción divulgada por el Kremlin. A las frases condicionales de Putin, el bielorruso respondió con precisión: “El miércoles por la noche, como ha propuesto, organizaremos todo”.

Los mandatarios no han revelado los detalles del acuerdo que preparan, pero a juzgar por las filtraciones, el plan se basa en los acuerdos que fueron firmados en Minsk en septiembre —que implicó una tregua nunca respetada—, aunque contiene nuevos elementos aportados por los integrantes del denominado formato de Normandía (Alemania, Francia, Rusia y Ucrania) y correcciones motivadas por la situación sobre el terreno, después de que los separatistas ampliaran en 500 kilómetros cuadrados su territorio en relación al que dominaban en septiembre.


Es posible que el acuerdo entre las partes, si se produce, no sea lo óptimo para Ucrania en relación con el ejercicio real de su soberanía sobre el territorio que le es reconocido internacionalmente. Pero la alternativa a la ofensiva diplomática de alto nivel, que los líderes europeos han consensuado con EE UU, es una guerra desestabilizadora para todo el continente.El coronel Andréi Lisenko informó este domingo en Kiev de que en la última jornada las tropas leales al Gobierno ucranio sufrieron 12 bajas mortales y 24 heridos en combate y que la situación más difícil se daba en Debáltsevo, un importante nudo de comunicaciones entre Lugansk y Donetsk. Cinco civiles perecieron en esa ciudad. La población está siendo evacuada: 3.876 personas, incluidos 794 niños y 78 impedidos, fueron evacuadas desde Debáltsevo y Avdeevka, entre el 28 de enero y el 6 de febrero, según la OSCE.

El portavoz gubernamental alemán Steffen Seibert dijo que las conversaciones de los líderes europeos con Putin habían sido “sustanciales”. Se espera que el presidente norteamericano Barack Obama decida esta semana sobre el envío de armas defensivas a Ucrania. En la Conferencia de Seguridad de Múnich, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov dijo, según la agencia Interfax, que la entrega de armamento al Ejército ucranio “es una mala idea” que “solo puede agravar la profunda crisis de Ucrania” y que ese material puede “caer en malas manos”, “especialmente considerando que el presidente de Ucrania no tiene el monopolio total sobre los cuerpos militares y de seguridad”.
El alto el fuego y la creación de una zona desmilitarizada en las regiones de Donetsk y Lugansk son puntos que figuraban en los planes firmados en septiembre, pero que no se han llevado a la práctica de forma estable hasta ahora. La disociación entre la realidad y lo acordado hace necesario un mecanismo de control más eficaz que el actual, que consiste en un número limitado de observadores de la OSCE con competencias muy restringidas en la frontera ruso-ucrania. Un alto el fuego, el control del memorando de Minsk y, tal vez, un estatus especial para la región de Donbás (que incluye Donetsk y Lugansk) son las cuestiones básicas a tratar, señalaba Interfax, citando una fuente vinculada a la preparación de la cumbre.
En Donetsk, los separatistas reaccionaron positivamente. El representante de la RPD Denís Pushilin estuvo de acuerdo en la necesidad de “un contingente pacificador o de observación” y de una zona desmilitarizada. El presidente francés se había referido a una franja de 70 kilómetros de anchura, más del doble de lo acordado en septiembre, cuando se contemplaba una zona de 30 kilómetros.En Múnich, Poroshenko dijo que esperaba que la cumbre lleve a “un rápido alto el fuego sin condiciones previas”, pero un estatus especial para Donbás requeriría cambios constitucionales y no está claro que Poroshenko lograra impulsarlos. Por otra parte, un mecanismo de control de alto el fuego en manos de Rusia sería inaceptable tanto para Poroshenko, que se define como “un presidente para la paz” como para el primer ministro Arseni Yatseniuk, que desde Moscú es visto como el líder del “partido de la guerra”. Rusia, no obstante, podría tal vez ser diluida en una misión de cascos azules ya sea de la ONU o de la OSCE, si hubiera garantías de que no se saldría del guion trazado.

Saturday, February 7, 2015

FRIALDAD FRANCO-ALEMANA CON PUTIN

Europa busca a la desesperada frenar la ofensiva rusa en Ucrania

La canciller Merkel y el presidente Hollande se reúnen con su homólogo ruso durante cinco horas y acuerdan proseguir la negociación mañana por teléfono

 
/ / Moscú / Bruselas / Múnich, DIARIO EL PAIS, MADRID,   6 FEB 2015
 
Angela Merkel, Vladimir Putin y Francoise Hollande. (Foto: AFP)
 
Europa apura la vía diplomática en un intento desesperado por evitar una guerra abierta en Ucrania. Pese a carecer de un plan de paz concreto, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, se trasladaron este viernes al Kremlin para tratar de convencer al líder ruso, Vladímir Putin, de que dé un paso atrás en el país vecino. Es la última baza que le queda a la diplomacia europea para tratar de impedir lo que considera una escalada irreversible en el conflicto: el envío de armas al Ejército de Kiev que sopesa Estados Unidos.
Tras cinco horas de discusiones Merkel y Hollande abandonaron Moscú con el compromiso de mantener el domingo una conversación telefónica a cuatro bandas con Putin y el presidente ucranio, Petró Poroshenko. Según un portavoz del Kremlin, se trabaja en un texto para un plan de paz que toma como base los acuerdos de Minsk. Las conversaciones fueron “constructivas y sustanciales”, según los portavoces de los presidentes francés y ruso. Los tres mandatarios habían accedido a la sala donde se celebró la reunión con frialdad y sin estrecharse las manos ante los fotógrafos.
La negociación contempla una posible extensión de la zona rebelde
 Merkel y Hollande presentaron a Putin una propuesta que, según los detalles que han trascendido, se basa en los acuerdos de alto el fuego firmados en Minsk en septiembre pasado, pero también incluye nuevos aspectos. Particularmente, se propondría el despliegue de cascos azules en el este de Ucrania, y se abriría la puerta a reconocer a los rebeldes algunos de los territorios ganados durante su última ofensiva. A cambio, los separatistas deberían cesar su ataque, lo que significaría dejar inconclusa la operación militar en la estratégica zona de Debáltsevo, donde miles de soldados ucranios se encuentran prácticamente rodeados por los prorrusos.
Varias fuentes diplomáticas en Bruselas confirman ese plan de extender las fronteras correspondientes a la zona autónoma del este, aunque alertan de la dificultad de que Kiev acepte una nueva pérdida de territorio bajo su control. Hay otra carta que tratan de jugar los diplomáticos europeos y que también puede resultar una píldora amarga para los ucranios: la conveniencia de que Kiev renuncie —al menos por el momento— a su futura integración en la OTAN, algo que Rusia consideraría una auténtica provocación y una amenaza a sus fronteras.
Las respuestas de unos y otros son hasta ahora una incógnita. Los líderes de Alemania y Francia estuvieron el jueves en Kiev, donde presentaron sus propuestas al presidente Petró Poroshenko, pero no se dieron detalles de las conversaciones ni de la respuesta ucrania. Poroshenko reiteró recientemente ser contrario al despliegue de soldados de la ONU, porque eso congelaría el conflicto y podría convertir la zona rebelde, que según los acuerdos de Minsk debe gozar de cierta autonomía, en una región como la del Transdniéster, oficialmente dependiente de Moldavia, pero con control de Moscú. El Kremlin no tiene aparentemente reparos en que cascos azules se interpongan entre las fuerzas enfrentadas, pero no está claro que permita su presencia en la frontera que separa a Rusia de las regiones ucranias rebeldes.
El cese del apoyo del Kremlin a los separatistas es improbable: Putin ha dicho en repetidas ocasiones que no permitirá que Kiev aplaste a los prorrusos del este de Ucrania. A esa defensa se une el hecho de que los rebeldes están ganando terreno, lo que los coloca en una posición de fuerza. La única razón por la que Moscú podría desear un alivio de la tensión con Occidente sería la mejora de la difícil situación económica que vive su país, agravada por las sanciones europeas y estadounidenses.
Una opción es el posible despliegue de cascos azules en el área del conflicto
 Para la UE, la principal preocupación es de otra índole. Las más que probables intenciones que ha expresado Estados Unidos de armar al Ejército de Kiev si Putin continúa asistiendo a los rebeldes han encendido todas las alarmas en Bruselas. Ese miedo a que Washington actúe por su cuenta quedó afianzado por el mensaje que el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, lanzó este viernes en su visita a la capital europea. En una muestra de escepticismo ante el intento de mediación europea, Biden exclamó: “Rusia está subiendo la tensión del conflicto, mandando mercenarios y tanques a Ucrania. Putin ignora cualquier acuerdo que haya firmado su país, incluido el de Minsk. Tenemos que estar del lado de Ucrania. Rusia no puede redibujar las fronteras de Europa y eso es exactamente lo que está haciendo”.
Mientras Merkel y Hollande se reunían en Rusia con Putin, los responsables de Defensa alemán y francés exponían en Múnich ese temor europeo a que el conflicto alcance un punto de no retorno y desgranaban sus recetas para evitar que se desboque aún más. La ministra alemana Ursula von der Leyen defendió la política de sanciones económicas al Kremlin emprendida hasta ahora, y rechazó de plano el envío de armas a Kiev.
“¿Estamos seguros de que la situación del pueblo mejoraría si les diéramos armas? ¿Y de que Ucrania podría vencer a la maquinaria militar rusa? ¿Y no sería este un buen pretexto para que Moscú interviniera abiertamente en el conflicto?”, se preguntó enfática Von der Leyen en la inauguración de la Conferencia de Seguridad de Múnich.
Berlín rechaza decisiones que puedan alimentar el victimismo ruso y cuyas consecuencias se desconocen. “Ya hay demasiadas armas en la región”, zanjó Von der Leyen. La política actual, sostiene Alemania, está surtiendo sus efectos. “Nunca Rusia había estado tan aislada. Y sufre además unas espectaculares pérdidas económicas. No solo por las sanciones, sino también por la huida de los inversores”, dijo.
Justo el día en el que Von der Leyen arremete contra la idea de armar a Ucrania, su ministerio anunció la nueva remesa de envíos de munición a las tropas kurdas que combaten al Estado Islámico en el norte de Irak. Pero para el Gobierno alemán esta aparente contradicción no es tal. No solo porque el diálogo con unos yihadistas que solo quieren sangre sea “implanteable”. También por motivos prácticos: no es lo mismo enfrentarse a los islamistas que a un gran país como Rusia, “con un potencial sin límites”.