Monday, March 9, 2015

ELECCIONES EN ISRAEL: MUY PAREJAS

La fragmentación del voto amenaza con forzar un empate en Israel

Los sondeos para la legislativas reflejan el estancamiento del partido de Netanyahu y sus rivales de centroizquierda

Jerusalén, DIARIO EL PAIS, Madrid,  8 MAR 2015
 
 
 
Uno tras otro, los sondeos reflejan un empate técnico entre las dos grandes fuerzas en liza en las legislativas que Israel celebrará el próximo día 17. El conservador Likud, del primer ministro Benjamín Netanyahu, y la coalición de centroizquierda Unión Sionista, que lideran el laborista Isaac Herzog y la exministra Tzipi Livni, siguen corriendo cabeza con cabeza en una campaña electoral marcada por la fragmentación del voto y el auge de los pequeños partidos. Junto a la emergencia de fuerzas de nuevo cuño, la alianza de las formaciones árabes israelíes contribuye a añadir incertidumbre sobre las urnas.
“Ni siquiera está claro que se vaya a respetar la tradición de que forme gobierno el partido más votado”, advierte de entrada el analista electoral Gideon Raat en su despacho de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalén. “Gobernará el que sume más apoyos a su coalición”. Aunque en teoría el juego de alianzas debería favorecer a Netanyahu —gracias a los votos de los partidos de sus ministros de Economía, Neftalí Bennett, y de Exteriores, Avigdor Lieberman— frente a Herzog y Livni, que sólo tienen garantizado el apoyo del pequeño movimiento de izquierda Meretz, el resto de los aspirantes se cuida mucho de mostrar sus cartas.
El programa de los partidos interesa menos a los ciudadanos que la figura de los candidatos que encabezan las listas. “Sufrimos las consecuencias del modelo personalista que se ha implantado en los últimos 20 años”, puntualiza Raat. En las últimas elecciones, celebradas en 2013, el presentador de televisión Yair Lapid surgió con fuerza de la nada al lograr 19 de los 120 escaños de la Cámara con un mensaje centrista dirigido a las clases medias.
Ahora se espera que sea el Kulanu, un nuevo partido de corte populista escindido del Likud, el que dé la sorpresa en las urnas. Su líder, el exministro Moshe Kahlon, defiende ante todo la libre competencia. Se hizo muy popular al rebajar las tarifas de telefonía móvil después de acabar con el control de las grandes compañías sobre el mercado.
Pese a su tradicional hegemonía compartida, el Likud y el centroizquierda situado en la órbita del laborismo se han estancado en los sondeos en la barrera de los 25 escaños, muy alejados de los 61 que garantizan la mayoría. Su declive —impulsado por un sistema proporcional apenas corregido por la ley electoral y por la circunscripción nacional única— puede acabar forzando un Gobierno de gran coalición en Israel, según se plantean ya muchos analistas israelíes. “Nos encontramos en un escenario parecido al de la IV República en Francia, que fracasó tras la II Guerra Mundial por la ingobernabilidad causada por la atomización de los partidos”, explica el profesor Raat.
El antiguo debate político israelí entre una derecha más preocupada por la seguridad y una izquierda que persigue transformaciones sociales parece haber dejado de acaparar la atención de los electores. A la volatilidad de los partidos personalistas y las continuas escisiones surgidas en las grandes fuerzas se añade la presencia de partidos religiosos judíos en sus dos grandes ramas, sefardí y askenazi, que intentan incorporarse a las coaliciones, gobierne quien gobierne, para defender sus intereses.
El estancado proceso de paz en Oriente Próximo ha estado en gran medida ausente de la campaña. Y aunque las cuestiones estratégicas han sido elevadas a la máxima potencia por Netanyahu con su discurso en contra de un acuerdo nuclear con Irán ante el Congreso de EE UU, no parecen han tenido impacto en los sondeos. Como reconoce el diplomático israelí Yigal Palmor, “la preocupación por lo social prima en estas elecciones y será determinante en los resultados del día 17”.
Han sido precisamente los partidos árabes israelíes (20% de la población y 15% del electorado) los encargados de reabrir el debate público sobre el conflicto palestino dentro del Estado judío. En contra de la tendencia general a la disgregación de los partidos, las fuerzas de la principal minoría israelí se han concentrado por primera vez en una sola candidatura, que incluye a tres partidos árabes y otro mixto árabe-israelí. Si logra romper la tendencia abstencionista de su electorado, la denominada Lista Conjunta podría ser determinante a la hora de bloquear un tercer mandato consecutivo de Netanyahu o de permitir la investidura de una coalición de centroizquierda, como en el caso de Isaac Rabin en 1992.

Sunday, March 8, 2015

ESTADOS UNIDOS Y UNA BATALLA DE FAMILIAS PRESIDENCIALES

Clinton y Bush, el regreso de las dinastías

Los aspirantes demócrata y republicano pertenecen a

las familias hegemónicas en Washington desde los ochenta

Washington, DIARIO EL PAIS, MADRID,   7 MAR 2015
 
 
 
Estados Unidos, un país fundado en el rechazo de los privilegios aristocráticos, contempla una posibilidad inquietante: una elección presidencial en la que los candidatos demócrata y republicano pertenezcan a las dos familias hegemónicas en Washington en los últimos 25 años.
A un año y medio de las presidenciales que elegirán al sucesor del demócrata Barack Obama, dos nombres destacan en la carrera por la nominación. En el Partido Demócrata, Hillary Clinton es la favorita sin rival. En el Partido Republicano la batalla está más disputada, pero Jeb Bush es el candidato con mayor capacidad de recaudar dinero y mejores conexiones en el establishment conservador.
Clinton, que ha sido senadora por Nueva York, candidata fallida a la presidencia en 2008 y secretaria de Estado con Obama, es la esposa de Bill Clinton, presidente de EE UU entre 1993 y 2001. Bush, exgobernador de Florida, es hermano de George W. Bush, que fue presidente entre 2001 y 2009, e hijo de George H. W. Bush, presidente entre 1989 y 1993.
Nadie ha declarado oficialmente la candidatura, pero si Clinton y Bush confirman sus aspiraciones y si resultan elegidos por sus respectivos partidos, en noviembre de 2016 se enfrentarán dos dinastías que, con la interrupción de los ocho años de Obama, han ocupado la Casa Blanca desde 1989.

Estirpes de poder

Cuatro familias han repetido en la Casa Blanca desde la fundación de EE UU. Los primeros fueron John Adams (el segundo presidente, y su hijo John Quincy, el sexto). Después llegaron los Harrison (el abuelo William Henry y el nieto Benjamin), los Roosevelt (Theodore y Franklin Delano eran primos lejanos) y los Bush (George Herber Walker y su hijo George Walker). Los Clinton pueden ser los siguientes.
La dinastía política más célebre sólo tuvo un presidente, John Fitzgerald Kennedy, asesinado en 1963, pero pudo tener más. Su hermano Bobby fue asesinado en 1968, cuando iniciaba la campaña, y el pequeño, Ted, lo intentó en 1980 pero perdió las primarias demócratas ante el presidente Carter. La saga continúa: Joe Kennedy, nieto de Bobby, es ahora congresista por Massachusetts.
Más dinastías. El senador republicano Rand Paul, probable rival de Jeb Bush en 2016, es hijo del congresista Ron Paul. El padre de Mitt Romney, que perdió ante Obama en 2012, era hijo de George Romney, gobernador de Michigan. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, es hijo de otro gobernador, el recientemente fallecido Mario Cuomo. En Chicago, la familia Daley controló la ciudad durante casi medio siglo, hasta 2010.
 “Para muchos votantes, Bush-Clinton parece un retorno al ayer más que la subida del telón hacia el futuro”, dice Peter Hart, especialista en sondeos, director de la firma Hart Research Associated y cercano a los demócratas. Una de las especialidades de Hart es la organización de sesiones con votantes seleccionados en las que las preguntas y las conversaciones sirven para detectar las corrientes de fondo de la opinión pública. A principios de enero organizó uno de estos grupos en Colorado, uno de los Estados decisivos en las presidenciales más recientes.
De aquella reunión Hart sacó la conclusión de que los votantes son escépticos ante una contienda de Clinton contra Bush. “No es que digan que no les gusta esta posibilidad, pero no les emociona”, dice. Esto no significa que hayan decidido votar en contra de ellos: falta casi un año para que comience el proceso de caucus (asambleas electivas) y primarias que elegirá a los nominados. Pero sí responde a la desconfianza hacia las élites de Washington, asociadas a estos apellidos. Y refleja la hostilidad casi instintiva de los estadounidenses a la idea de que unas familias puedan repartirse el poder.
¿No hay mejores políticos en un país de 310 millones de habitantes, un país dinámico y creativo, en plena transformación demográfica y social? ¿Otro Clinton?, pueden preguntarse los demócratas. ¿No encuentra el Partido Demócrata un candidato mejor que la candidata que en 1992 ya estaba en primera línea del combate? ¿Otro Bush?, se quejan muchos republicanos.
Si Bush ganase, los tres últimos presidentes republicanos serían de la misma familia. Y si ganan Bush o Clinton en 2016 y en 2020 el vencedor sale reelegido, un miembro de estas dinastías habrá sido presidente durante 28 de los últimos 36 años. Casi un tercio de siglo. En esta democracia instalada en la duda (por la ineficacia legislativa, el temor a la pérdida de la hegemonía mundial, el ascenso de competidores como China), esta hipótesis da alas las visiones más sombrías.
“Los Estados Unidos no deberán otorgar ningún título nobiliario”, dice la Constitución en su artículo 1, y esta parece una oración destinada a definir el carácter de un país que nació con el ideal de la meritocracia.
La realidad es más compleja. La meritocracia choca con las desigualdades y el atasco del ascensor social. Y, aunque exista aristocracia política, ni es nueva ni forzosamente impopular.
“Hoy el 12% de miembros del Congreso tienen un ancestro inmediato o cónyuge que también ha servido en el Congreso. En las pasadas décadas ha sido de aproximadamente un 10%”, dice el politólogo Brian Feinstein. “No creo que esto signifique un rechazo de las dinastías o de esta especie de familias reales. Puede que esto sea lo que los americanos digan, pero sus acciones a la hora de votar no lo demuestran”.
Feinstein es el autor de The dynasty advantage (La ventaja de la dinastía), un artículo académico publicado en 2010 donde estudia el peso de los vínculos familiares en las elecciones al Congreso. Pertenecer a una familia de congresistas no es un inconveniente a la hora de ganar elecciones. Al contrario. Lo mismo ocurre, explica el politólogo, en las presidenciales. Un Bush o una Clinton, gracias a sus conexiones familiares, pueden acceder a más fondos y obtener el respaldo de otros políticos. Un factor clave es la ventaja del reconocimiento del nombre, el valor de la marca familiar.
“Si mira al nivel de conocimientos políticos en EE UU, tiende a ser bastante bajo, incluso entre personas que es probable que acudan a votar”, dice. “Hace aproximadamente un año, un tercio de personas en un sondeo no podían identificar al vicepresidente por su nombre. Así que hay grupo de votantes que saben poco de política, y para estos un Bush o un Clinton es un nombre que ya conocen”.
Otra ventaja es la fiabilidad: saben cómo funciona el poder; no necesitarán aprender. “Las dinastías tienen mucho sentido”, escribe la revista The Weekly Standard, en la órbita republicana. “Para decirlo brutalmente: las dinastías resisten porque políticamente son útiles”.
Y las dinastías no son sólo familiares. En su origen, la palabra designaba “el traspaso de poder entre un pequeño grupo de la élite política”, escribió William Safire en Political Dictionary, el imprescindible diccionario de palabras y expresiones políticas.
La primera fue la Dinastía de Virginia, la sucesión de tres presidentes de este Estado del sur: Jefferson, Madison y Monroe. Dinastía era sinónimo de clan, de establishment, de casta.
Las dinastías son como el establishment: su rechazo está inscrito en los genes estadounidenses pero son indisociables del funcionamiento de esta democracia. De los Kennedy a los Bush y los Clinton, las dinastías fascinan y repelen.

DETENIDOS CHECHENOS POR EL CRIMEN DE NEMTSOV

Uno de los detenidos por el asesinato de Nemtsov confiesa, según la juez

Un tribunal ruso ordena mantener en custodia a cinco implicados en el crimen

 
/ Moscú, DIARIO EL PAIS, MADRID,  8 MAR 2015
 
 
 
 
Uno de los detenidos por su implicación en el asesinato del opositor liberal ruso, Boris Nemtsov, —tiroteado el pasado 27 de febrero a escasos metros del Kremlin— ha confesado su implicación en el crimen, según ha asegurado una juez rusa, informan los medios locales. La juez Nataliya Mushnikova ha afirmado que la culpabilidad de Zaur Dadáev —acusado del asesinato de Nemtsov junto a Anzor Gubashev— "se ha confirmado por su confesión", recoge France Presse. El tribunal ha decidido mantener en custodia a los cinco implicados.
Por ello, agregó la juez, "hay motivos para adoptar medidas cautelares", en relación a la orden de mantener bajo prisión preventiva al acusado hasta el 28 de abril. Dadáev, quien fue detenido ayer sábado, reconoció que en estos momentos se encontraba en paro y pidió al juez que no ordenara su encarcelamiento. "Nunca antes he sido acusado penalmente. Espero que mi caso sea tratado con justicia", dijo.
Antes, los instructores que investigan el caso de asesinato presentaron cargos formales contra Dadáev y Anzor Gubashev, quien negó toda implicación en el asesinato.
En total, las fuerzas de seguridad han detenido a cinco personas, tres de ellas el sábado -Dadáev, Gubashev y su hermano Shaguid- y dos en las últimas horas, Ramzat Bajáev y Tamerlán Eskerjanov. Los tres últimos, quienes "mantienen el estatus de sospechosos", según informó a medios locales una portavoz del Tribunal Basmanni de Moscú, también defendieron su inocencia.
Zaur Dadayev, acusado formalmente del asesinato del opositor ruso Nemtsov, dentro de la celda de acusados. / TATYANA MAKEYEVA (REUTERS)
 
"Los detenidos niegan estar involucrados en dicho crimen, pero la investigación tiene pruebas de su implicación", señaló un representante de la instrucción. En todo caso, el Tribunal ordenó que los tres ingresen bajo prisión preventiva, también hasta el 28 de abril, por temor a que se fuguen, ejerzan presión sobre los investigadores o amenacen a otros testigos.
Tanto el abogado de la familia de Nemtsov, como otros opositores, diputados y defensores de los derechos humanos han pedido a las autoridades que encuentren no sólo a los autores materiales del crimen, sino también a los que podrían haberlo encargado.
Aunque todos los detenidos son chechenos, su familia reside en la vecina república norcaucásica de Ingushetia, donde sus padres han sido interrogados por la policía local en conexión con el caso.
Las madres de Dadáev y Gubashev dijeron desconocer el paradero de sus hijos, pero negaron rotundamente que estén implicados en la muerte del conocido político opositor, quien murió en el acto tras recibir cuatro balazos en la espalda. El Comité de Instrucción informó ayer de que, "según los datos de la investigación, los apresados (Dadáev y Gubashev) participaron tanto en la organización como en la ejecución del asesinato".
Nemtsov se había dirigido al jefe del Comité de Investigación de Rusia, Alexandr Bastrykin, en julio de 2014 para denunciar las amenazas anónimas que recibía. La denuncia fue enviada a Yaroslavl, donde era diputado y donde el responsable de la policía local se negó a darle curso. Según la directora de The New Times, Yevguenia Albats, aquella no fue la única vez que Nemtsov denunció amenazas.

Saturday, March 7, 2015

NIGERIA: ANOTHER ATTACK OF BOKO HARAM

War & Conflict

Triple bombings hit Nigerian town of Maiduguri

At least 51 killed in city coveted by Boko Haram fighters as capital of an Islamic state they want to create.


 
 

At least 51 people have been killed and more than 100 injured in three bombings in the northeastern Nigerian town of Maiduguri.
Saturday's triple blasts were the worst attack on the city since suspected Boko Haram fighters failed in their bid to seize it at the end of January.
Witnesses said two explosions targeted a market on Saturday.
Witness Baban Musa told The Associated Press that the second explosion occurred at the busy shopping area called Post Office, close to the fish market where the suicide bomber struck earlier Saturday morning.
Al Jazeera's Ahmed Idris in the capital Abuja said at least 15 people were killed in the fish market blast according to witnesses.
Moments after the two blasts a third explosion was heard close to the market.
"I have counted five ambulances that have evacuated victims from the scene. Soldiers are shooting in the air and warding off people at the market," Salisu Yaya, a member of a civilian task force, told Reuters news agency.
Maiduguri is the state capital of Borno, the heartland of the armed group Boko Haram which has long coveted the city as the capital of an Islamic state they want to carve out of religiously mixed Nigeria.

Friday, March 6, 2015

ES ESTE EL IRAN DEL QUE HABLA NETANYAHU?

Irán busca su sitio en el sistema internacional
 
Estudios de POLITICA EXTERIOR
Madrid, España
6 de marzo
 

Podemos pensar que Irán lo tiene todo para convertirse en una potencia regional: abundante población, voluntad política, recursos económicos y energéticos, y consolidadas instituciones internas. Además, disfruta de un entorno regional relativamente favorable: debilidad de algunos de los países cercanos, el colapso de Irak y por tanto la desaparición del mayor contrapeso y enemigo del régimen iraní, o la eliminación de los talibanes con la invasión estadounidense de Afganistán. Desde entonces, Irán ha aumentado su influencia sobre todo en países con mayorías chiíes. El país se ha posicionado como un poder emergente.
Oriente Próximo se encuentra inmersa en una oleada de violencia sectaria difícil de controlar. En este entorno, Irán podría estar “revalorizándose”. Para Ramin Jahanbegloo, conocido filósofo irano-canadiense, se trata de un país clave en una región altamente política y religiosa, tal y cómo advertía en la conferencia “The New Regional Role of Iran in Taming of Violence in the Middle East”, en el Instituto de Empresa. Según Jahanbegloo, Irán se está volviendo más fuerte, tiene sus propias estrategias realistas sostenibles y se ve a sí mismo como un “hegemón natural”, lo que él llama el imperial syndrome.
Para Jahanbegloo, Irán es un actor racional cuyas decisiones buscan el beneficio propio. Tras esta visión realista se escondería una actuación que pretende mantener el tradicional equilibrio de poder. Irán está interesado en mantener cierta estabilidad regional. No solo se trata de una cuestión política, sino también económica. Su política es en cierto modo clásica y oportunista, aunque nunca sacrificaría sus prioridades.
Irán, además, busca encontrar su sitio en el sistema internacional. Y esta cambiando. La siguiente frontera es consolidarse como una sociedad postislamista. Los jóvenes, sector numeroso y formado de la sociedad iraní, son uno de los máximos potenciales del país. La sociedad civil es una de las más secularizadas de la región, lo que puede ayudar a frenar el radicalismo. Aunque no resulta fácil ser secular y religioso a la vez. Según Roberto Toscano, exembajador de Italia en Irán, no hay ningún país que lo sea, pero Irán lo estaría consiguiendo. Pongamos un ejemplo. Turquía tiene un secularismo impuesto, pero su sociedad se aproxima a la religiosidad. En Irán ocurriría lo contrario: con una religiosidad impuesta, su sociedad busca la secularización. Jahanbegloo ejemplifica esto con la caída de la natalidad: antes se necesitaban nuevas generaciones que mantuviesen viva la Revolución, pero a día de hoy eso ya no es necesario, y la natalidad ha caído. Otro ejemplo es el hecho de que los jóvenes iraníes sienten hoy más atracción por los partidos seculares.
Sus potencialidades para convertirse en líder regional no se limitan a una población abundante, joven y formada. Su posición estratégica es excepcional. Se encuentra entre varios mundos, en su territorio confluyen distintos espacios geográficos y está en un punto intermedio entre Europa y Asia. Con dos fronteras marítimas, al norte y al sur, y límites territoriales con numerosos Estados, estamos ante un país verdaderamente importante a nivel geopolítico, lo que se completa con sus reservas de hidrocarburos. Además, posee una sólida identidad iraní fruto de su extensa experiencia histórica, y juega con la ventaja de la cohesión chií frente a la fragmentación de los sunníes. Su influencia en la rama chií le ha permitido tener un punto de referencia para lanzar sus estrategias de soft power, además de su atractiva cultura persa en un entorno árabe.
Pero junto a esto Irán cuenta con una serie de debilidades u obstáculos que pueden dificultarle su hegemonía regional. Esta carrera por el poder de Oriente Próximo la disputa a la par que Arabia Saudí, y muy cerca de Turquía. Estos países también tienen intereses hegemónicos y, cada uno a su manera, están dando pasos agigantados por llegar primero a la meta. Las alianzas tradicionales se estarían redefiniendo en Oriente Próximo.
¿Eje del mal?
Fuera de la región, Irán ha sido tachado por Estados Unidos de integrante del “eje del mal”, de patrocinar el terrorismo y de tratar de bloquear los intentos de resolución del conflicto palestino-israelí. El resultado es el de un régimen aislado internacionalmente. Si con la administración presidida por George W. Bush el entendimiento fue imposible, con Barack Obama las líneas de comunicación se abrieron modestamente, y se ha adoptó un tono más conciliador, tal y como apunta Jahanbegloo. Con este diálogo constructivo, el panorama es más esperanzador. Una buena relación entre Irán y EE UU puede ser clave para mejorar las situaciones de Afganistán, Irak y el conflicto palestino-israelí. Además, resultaría fundamental para luchar contra el Estado Islámico. Para Jahanbegloo, es necesario buscar áreas de interés conjuntas. Occidente puede verlo como un aliado contra el Estado Islámico y Al Qaeda; o puede tener un doble enemigo: por un lado, Irán; y por otro, el Estado Islámico y Al Qaeda.
Esta posible alianza, junto con la cuestión nuclear, tiene en vilo a Israel. La reciente intervención del primer ministro, Benjamin Netanyahu, en el Capitolio no ha dejado indiferente a nadie. Para él, una alianza entre EE UU e Irán sería peligrosa. “Derrotar al Estado Islámico dejando que Irán tenga armas nucleares sería ganar una batalla pero perder la guerra. No podemos dejar que eso ocurra”, afirmaba, en referencia a las negociaciones de un posible acuerdo entre Washington y Teherán. En Estados Unidos, la cuestión está dividiendo a los propios demócratas, muchos comparten los miedos que el primer ministro israelí.
Irán ha luchado contra el terrorismo en la zona, primero contra Al Qaeda, luego contra el Estado Islámico. En este sentido, debería ser un actor más importante para Europa, o en palabras de Jahanbegloo, el más importante de la región, incluso más que Turquía. Se está construyendo un nuevo Irán, diferente al anterior, más secular y abierto al diálogo; que cada vez tiene un papel más destacado en la región de Magreb y Oriente Medio. Es por ello, concluye Jahanbegloo, que Occidente debería aprovechar para convertirlo en un socio estratégico.