Tuesday, April 7, 2015

RAND PAUL Y EL LIBERTARIANISMO

¿Es Rand Paul un libertario?

El republicano desafía todas las definiciones de este movimiento que aboga por la libertad

 
Washington, DIARIO EL PAIS, MADRID,   7 ABR 2015
 
 
 
El senador republicano de Kentucky Rand Paul es el aspirante del libertarismo, una de las filosofías en auge entre un sector del electorado estadounidense y que aspira a tener tanto impacto en la política nacional como dentro del Partido Republicano. Sin embargo, aunque su padre Ron ya ayudó a familiarizar a todos los estadounidenses con sus principios durante sus apuestas presidenciales en 2008 y 2012, el programa definitivo de los libertarios está por definir.
En 2010, Paul se convirtió en uno de los representantes del Tea Party que impulsó la victoria conservadora en las elecciones legislativas, pero no encaja en la clasificación de este movimiento. El senador ha dado varios giros desde entonces que van desde respaldar las conversaciones de Obama con Irán, rechazar la implicación de EE UU contra el Estado Islámico, culpar a Bush del estado de caos en Irak y Siria o defender la legalización de la marihuana y una reforma del sistema penitenciario.
Los candidatos a la Casa Blanca están obligados a convencer al electorado de su partido para lograr la nominación y después a los votantes a nivel nacional, por lo que acostumbran a matizar algunas de sus posturas a lo largo de la campaña. Pero una mirada a los últimos cuatro años de Paul en el Senado hacen aún más difícil clasificarlo como el libertario que dice ser.
¿Qué es el libertarismo?
El libertarismo es una filosofía política que en nombre de la libertad aboga por una intervención mínima del estado en vida de los ciudadanos. David Boaz, vicepresidente del Cato Institute y autor de La mente libertaria defiende que está “a punto de irrumpir en la política” estadounidense. 
Boaz describe esta filosofía como “un marco para un futuro de libertad, crecimiento y progreso”. Es el “corazón” de la mentalidad de EE UU desde que los primeros colonos abandonaron Europa para encontrar en las orillas del Atlántico “la libertad, el individualismo y oportunidades económicas”.
El movimiento representa como pocos la constante tensión entre las ideas de poder y libertad, entre los derechos que ampara la Constitución y la función del gobierno federal para proteger a sus ciudadanos. “Gane o no la presidencia Rand Paul, uno de los resultados de su campaña será ayudar a las decenas de millones de americanos de ideas libertarias a que descubran que sus preferencias políticas tienen un nombre, y eso lo convertirá en un sector mucho más fuerte e influyente”, asegura Boaz en un artículo para la revista TIME.
¿Por qué ahora?
Desde Cato justifican el auge del movimiento libertario por dos razones: la propagación de sus ideas entre nuevos sectores del electorado, como los jóvenes, y lo que consideran la expansión del Gobierno federal durante los mandatos de George W. Bush y Barack Obama. En el caso del primero, se debe a la reducción de las libertades civiles tras los atentados del 11-S. En el segundo, los rescates a los bancos y aseguradoras tras la crisis económica y el aumento del gasto público.
New York Magazine coincide en que “no hay mejor momento que ahora para ser libertario”, aunque el movimiento no encaja fácilmente con el sistema bipartidista estadounidense. “Los libertarios quieren menos intrusión del gobierno en el mercado, lo que les alinea con los republicanos, pero también quieren menos interferencia en asuntos sociales, lo que les acerca a los demócratas”, explicó Christopher Beam en la revista. Ese difícil equilibrio puede ser el principal obstáculo de Rand Paul hacia la Casa Blanca.
¿Quién se identifica como libertario?
Esta pregunta es casi tan difícil de contestar como si Rand Paul encaja en la definición. Hay dos maneras de averiguarlo. Preguntados si se identifican con las ideas libertarias, apenas entre el 2 y el 4% de los votantes estadounidenses decían que sí en 2010. Ahora el Centro Pew Research eleva esa cifra hasta el 11%. Pero cuando se les ofrecen esas posturas sin asociarlas con el libertarismo, el porcentaje asciende a casi el 20% de los votantes, entre 30 y 40 millones, según datos de Cato.
Datos del Pew Research Center. / C. F. PEREDA
El doble de hombres que de mujeres se identifica como libertario (un 15% frente a un 7%), y también más licenciados universitarios (15%) que quienes solo han obtenido el graduado de secundaria (7%). También son más los que se identifican con ideas republicanas -un 12%- que demócratas -un 6%.
El verdadero reto de Paul para llegar hasta Washington pasa por convencer a dos sectores del electorado aparentemente irreconciliables: los jóvenes y los conservadores. Si intenta acercarse a unos más que a otros, arriesgará no sólo su candidatura, sino también las posibilidades del Partido Republicano y su candidato final.
¿Qué defienden los libertarios?
Los libertarios están en contra de la guerra, del gasto público sin límites y, como argumentó el padre de Paul, Ron, hasta eliminarían la Reserva Federal. Según datos de Pew, los libertarios también son más favorables a legalizar el consumo de marihuana con un 65% frente al 54% de apoyo entre la población general.
Un 82% de los libertarios afirma que “los americanos no deberían ceder su libertad y su privacidad para ser protegidos de ataques terroristas”
 La última “guerra cultural” que ha enfrentado a los conservadores republicanos con la comunidad homosexual y gran parte de la población, debido a una ley de Indiana en nombre de la libertad religiosa, es un buen ejemplo de las dificultades que tendrá Paul para convencer a nuevos votantes. El senador se ha mantenido en un sorprendente silencio en las últimas dos semanas. Pertenece al Partido Republicano y ha rechazado la legalización del matrimonio igualitario, pero un 67% de los libertarios asegura que se debe aceptar la homosexualidad.
Paul ha desafiado todas las clasificaciones al votar, por ejemplo, con un senador demócrata a favor de reducir las condenas con pena máxima para evitar la saturación en las cárceles y con otro miembro de la oposición para que las compañías que operan en el extranjero inviertan sus beneficios en EE UU. En una de sus últimas campañas contra la intervención del Gobierno en la vida de los ciudadanos, el candidato ha puesto en duda las leyes que obligan a los padres a vacunar a sus hijos.
Los libertarios también desafían su clasificación con posturas sobre política exterior. A pesar de que suelen abogar por una menor implicación de EE UU en conflictos, un 43% -por encima del 35% de la población general- defiende que “es mejor estar involucrados en la esfera internacional”. Paul también se ha pronunciado en contra de la guerra, pero firmó la carta de los republicanos advirtiendo a Irán de que cualquier acuerdo no se mantendría más allá de 2016 si gana su candidato.
El movimiento defiende con especial fidelidad el derecho a la privacidad de los ciudadanos, de ahí que rodearan a Paul en su campaña contra la Agencia de Seguridad Nacional tras darse a conocer sus programas de espionaje masivo. Un 82% de los libertarios -frente a un 74% de los estadounidenses- afirma que “los americanos no deberían ceder su libertad y su privacidad para ser protegidos de ataques terroristas”, según una encuesta de Pew. Paul apela a estos votantes con frases como “lo que hagas en tu teléfono móvil no es asunto del gobierno”.

YEMEN AND THE HUTHIS

War & Conflict

Who are the Houthis in Yemen?

The Houthi rebels began as a theological movement preaching peace, but are now at the centre of international conflict.

Saeed Al Batati | AL YAZEERA,
 
 
 
Yemen - The Houthis began as a theological movement preaching peace, but now find themselves at the centre of an international conflict.
After a breathtaking rise to power, a Saudi-led coalition stepped in on March 25 and began air strikes on Yemen in an effort to stop the Houthis' advances.
The rise of the Shia rebels began to pick up momentum last August, when thousands of supporters of the movement protested in the streets of the Yemeni capital Sanaa, urging the government to step down.
Among other demands, Houthi leader Abdulmalek al-Houthi requested that fuel subsidies, which had been cut significantly in late July, be reinstated. If the government failed to meet an ultimatum, he said, "other steps" would be taken. The Houthis were also demanding a more representative form of government that would reflect the seats allocated to political groups and independent activists during Yemen's 10-month National Dialogue Conference, which mapped out the political future of Yemen after its 2011 uprising.
"This government is a puppet in the hands of influential forces, which are indifferent to the rightful and sincere demands of these people," al-Houthi said in his speech, referring to the United States. The rebels subsequently raided key government institutions in the capital.
Yemeni President Abd Rabbu Mansour Hadi had called for dialogue with the Houthis, inviting the group to join a "unity government", and the two sides ultimately signed a peace deal brokered by the UN envoy to Yemen, Jamal Benomar. It demanded that the Houthis withdraw from Sanaa and cease hostilities in other provinces in exchange for their demands being met. But the rebels did not comply, as their fighters pushed into other provinces, taking over the strategic port city of Hodeida on the Red Sea.
In October, Hadi named the country's envoy to the US, Khaled Bahah, as the new prime minister. The rebels initially welcomed the appointment, but tensions flared in January when a constitution-drafting panel presented the first draft of the constitution. The Houthis rejected terms about dividing the country into six regions.
When Hadi refused to concede, the rebels stormed his palace, galvanising his resignation. Hadi accused the rebels of pressuring him to install affiliate figures in key positions in the government bodies. The Houthis put Hadi, the prime minister and two other ministers under house arrest and in February, declared that Hadi was being replaced with a temporary five-member presidential council.
Hadi fled to Aden on February 21, declaring himself the legitimate president of Yemen. Just over a month later the Saudi-led coalition began bombing the country, giving sanctuary to Hadi in Riyadh.
Officially known as Ansar Allah (Partisans of God), the Houthi rebels began as a theological movement that preached tolerance and peace in the early 1990s, according to Ahmed Addaghashi, a professor at Sanaa University and author of two books on the movement, Houthi Phenomenon and Houthis and Their Political and Military Future.
Addaghashi told Al Jazeera that the Houthi movement originally held a considerably broad-minded educational and cultural vision. A religious group affiliated with the Zaydi sect of Shia Islam, the Houthis maintain a stronghold in the northern province of Saada.
"The group started as a gathering called the 'Believing Youth Forum' in the early nineties," Addaghashi said."Then, it fell into internal strife between two lines; the first called for more openness, while the second urged sticking to the traditional legacy of the Shia sect." 
Addaghashi said that tensions between Yemeni security forces and the Houthis first flared when the group's supporters protested in mosques in the capital, which then-President Ali Abdullah Saleh saw as a challenge to his rule.
Saleh ordered the arrest of some group members, and urged their then-leader, Hussein al-Houthi, to stop the protesters from disturbing worshippers.
"The first war began when Saleh sent some troops to the province of Saada to arrest Hussein, who refused to curb his supporters," Addaghashi said.
Hussein al-Houthi was killed in 2004 after Saleh sent government forces into Saada. The years-long intermittent war ended in a ceasefire agreement in 2010.
In 2011, the Houthis were among many forces that took part in the revolt against Saleh.
The group has been strongly opposed to one of the central recommendations of the National Dialogue Conference: the transformation of Yemen into a federal state of six regions.
Under the proposed reconfiguration, Saada province, which has historically been the Houthis' stronghold, would be linked to the Sanaa region.
The Houthis have demanded a greater share of power in the federal government, and that the north be designated its own region. In documents released by whistle-blowing website WikiLeaks, US defence analysts suggested the Houthis were unlikely to demand independence, and would continue towards their stated aim of regional autonomy.
"The Houthis are capitalising on widespread frustration with the government and the recent rise in fuel prices to rally support and extract political concessions," April Longley Alley, a Yemen specialist with the International Crisis Group, told the AFP news agency last year. 
"What is happening now appears to be increasingly dangerous political bargaining as part of the Houthis' bid to become a dominant political force in the north and in the national government."
In their rise to power, the Houthis recorded a series of important victories over government and rival tribal groups.
Last summer, supported by tribes loyal to Saleh, the Houthis captured Amran from the Hashid tribal federation, and inflicted a humiliating defeat on the powerful al-Ahmar clan, co-founders of the rival Sunni Islamist Islah party.
The Houthis' political rivals, the Islah party has accused the Shia rebels of being a proxy of Iran and trying to restore the Zaydi imamate that ruled Yemen until 1962.
Islah has repeatedly accused the movement of creating unrest in Amran and other regions as part of a plan to seize control of the capital Sanaa.
The Houthis have historically been concerned with reviving Zaydism amid the increasing influence of Salafism. Since Yemen's 2011 uprising, the Houthis appear to have participated in more sectarian conflicts.
A year after the start of the revolt, which led to the overthrow of Saleh, the Houthis besieged a religious school controlled by Salafis in Saada.
The Shia Muslim rebels said the institute was being used to recruit foreign fighters, but the Salafis said the incident was an attempt by the Houthis to strengthen their hold on the province.
Hundreds died in the clashes, which ended when the Salafis agreed to leave the province. Later clashes, in cities closer to the capital, pitted the Houthis against the Islah party and army brigades allied to it.
"The Islah party… fears Ansar Allah will take revenge for [Islah's] participation in the former regime's [Saleh's regime] wars in Saada," Usama Sari, a pro-Houthi journalist, told Al Jazeera.
According to Sari, the Houthis have accused Islah of inciting people against them, and allegedly encouraging some army regiments to fight them.
Meanwhile, Hadi's government and other opponents have frequently accused Iran of arming the Houthis. 
The government said it seized arms cargoes originating from Iran that were heading to the rebels in the north, but the Houthis have disputed accusations of foreign help.
Unlike his predecessor, Hadi, who took power in 2012 following Saleh's removal, originally took a less confrontational stance towards the Houthis, prompting the ire of Islamist parties, who accused him of closing his eyes to alleged Houthi crimes. 
Mohammed Nasser Ahmed, Hadi's minister of defence, said the country's armed forces were 
"neutral and stand at an equal distance from everyone". 
The Houthis had moved into mainstream politics in Yemen, after holding 35 seats in the National Dialogue Conference.
The political talks brought together 565 delegates from across Yemen's political spectrum, including tribal and religious groups, and independent women's and human rights activists.
Following the Saudi-led intervention, Hadi has called on the Houthis to surrender their weapons and for their leaders to turn themselves in.
 
Faisal Edroos contributed to this report.Source: Al Jazeera
 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Monday, April 6, 2015

TURKISH CENSORHIP

Human Rights

Turkey blocks YouTube and Twitter

Decision taken after publication of images of a prosecutor killed by leftist gunmen in a hostage standoff last week.

 
 
Authorities in Turkey have blocked Twitter and YouTube following a court decision on publication of images of a prosecutor killed by leftist armed men last week.
Facebook, which was reportedly blocked earlier in the day, was opened to access after removing the content in question.
YouTube.com ran the text of a court ruling on its site, saying an "administration measure" had been implemented by the country's telecommunications authority (TIB).
Bulent Kent, the secretary general of Internet Service Providers Union (ESB), said that a prosecutor's order was issued to the union, but that the process was ongoing, according to Turkish daily Hurriyet.
He said that all service providers were expected to implement the ban immediately.
Prosecutor Mehmet Selim Kiraz and his two captors linked to Marxist Revolutionary People's Liberation Party–Front (DHKP-C) died after a shootout at a courthouse in Istanbul on Tuesday.
The DHKP-C had published pictures showing one of the gunmen, his face concealed by a scarf with the group's red and yellow insignia, holding a gun to the hostage's head at his offices in Istanbul.
The images were circulated on social media while the siege was going on and were published by several Turkish newspapers as well as news websites.
A day after the standoff, Turkish prosecutors launched a probe into four newspapers for disseminating "terrorist propaganda" after they published the images in question.
Not the first time
Turkey temporarily blocked Twitter and YouTube in the run-up to local elections in March 2014, after audio recordings purportedly showing corruption in the inner circle of President Recep Tayyip Erdogan, who was prime minister at the time, were leaked to the internet. The decision caused a public uproar and drew heavy international criticism.
Turkey filed the majority of the aggregate content removal requests made to Twitter in the second half of 2014, data published in February by the micro-blogging site showed. Out of 1,982 tweets and 85 accounts withheld in the period in question, 1,820 and 62 came from Turkey, respectively.
Parliament last month approved legislation to tighten the government's control over the internet by allowing it to block websites without prior judicial authorisation, sparking outrage both at home and abroad.
The Constitutional Court, the highest judicial authority in the country, found in various 2014 verdicts that blocking social media sites as a whole violates the right to freedom of expression and "had no legal basis".
The court also annulled parts of a Turkish law on the internet that gives telecommunications authority the power to order the blocking of a URL without a court order.
Parliament last month approved similar legislation despite last year’s Constitutional Court verdicts, once again, allowing it to block websites without prior judicial authorisation.
 
Source: Al Jazeera and agencies

Sunday, April 5, 2015

LA NUEVA "GUERRA" POR EL ARTICO

Una nueva guerra fría se cierne sobre el Ártico

La militarización y los planes de industrialización de Rusia preocupan a los demás países ribereños y agrietan el consenso diplomático sobre esta región estratégica

 
, DIARIO EL PAIS, MADRID,  5 ABR 2015
 
 
La cooperación y la rivalidad han coexistido en proporciones variables en el Círculo Polar Ártico, la región que puede convertirse en la mayor fuente de petróleo y gas del planeta y en la que Rusia tiene el grueso de sus reservas de hidrocarburos (explotables y potenciales), además de 20.000 kilómetros de frontera marítima.
 
En 2007, el político Artur Chilingárov colocó en el lecho marino del Polo Norte una bandera rusa fabricada con titanio. Moscú ratificaba así sus reivindicaciones sobre una zona submarina reclamada en 2001, a partir de la Convención Internacional de Derecho del Mar de la ONU (1982). Tras la anexión de Crimea, que supone una violación de tratados internacionales firmados por Rusia, el gesto teatral de Chilingárov ha adquirido un nuevo significado y la desconfianza está ganando terreno a la cooperación de la que ha sido modelo el Consejo del Ártico, la organización que integra a los ocho Estados ribereños (Rusia, Canadá, Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia, Finlandia y EE UU), cinco de ellos miembros de la OTAN.
 
 Desde 2008, las compañías Rosneft y Gazprom, controladas por el Estado ruso, tienen el monopolio de la explotación de hidrocarburos en el Ártico y son socios obligados para todo proyecto en la zona. El 9 de agosto de 2014, Igor Sechin, jefe de la petrolera rusa Rosneft, y Glenn Waller, director de la norteamericana ExxonMobil en Rusia, eran optimistas sobre los planes comunes que forjaron en 2011. Aquel día, en el mar de Kara, Sechin y Waller inauguraban la perforación petrolera submarina más septentrional de Rusia. Desde Sochi, en el mar Negro, el presidente Vladímir Putin dio la señal de inicio y elogió la cooperación internacional como motor del “éxito comercial”. Se trataba del “acontecimiento más importante del año para la industria del petróleo y el gas”, en palabras de Sechin, y el pozo recién perforado se bautizó con el nombre de Pobeda (victoria) por ser una “victoria común” de Rusia con un grupo de “amigos y socios” internacionales. Pobeda dio su primer crudo, pero a fines de septiembre, debido a las sanciones norteamericanas, ExxonMobil tuvo que sellar el pozo y abandonar sus proyectos en Rusia.
 
Rosneft se propuso seguir sola, pero las sanciones occidentales obstaculizan los proyectos rusos en el Ártico, al restringir la venta de tecnología para la perforación submarina y limitar el acceso al capital. Los políticos y analistas rusos están divididos entre quienes creen que hay que forzar la explotación del Ártico para cuando los precios del petróleo suban, y los que recomiendan concentrarse en Siberia Occidental, donde existe ya infraestructura de explotación y transporte.
Moscú restablece la cadena de bases que la URSS tenía en el Ártico y construye nuevas
 
La explotación del Ártico es la locomotora de las regiones septentrionales, que estimula el desarrollo de la producción innovadora y la infraestructura de transporte, incluido el Corredor Marítimo del Norte y no debe interrumpirse, escribía el diario Rossískaia Gazeta. Para el Kremlin, el Ártico es una zona de interés estratégico que por primera vez ha sido incorporada de forma explícita a la nueva concepción de la doctrina militar de Rusia, firmada por Putin el pasado diciembre. Con matices, Moscú ha retomado la política de la URSS en el Ártico, tras la decadencia de los noventa, lo que se traduce en una militarización, adaptada a la nueva época, y una industrialización, en gran parte por definir.
 
Pueblos abandonados por sus habitantes, submarinos nucleares convertidos en peligrosos focos de radiación, equipo militar corroído por el óxido, muelles erosionados por el mar y pistas de aterrizaje inutilizables, son la herencia de los noventa que Putin quiere superar y también el escenario de algunas impresionantes muestras de la cinematografía rusa actual. “La región tiene gran importancia estratégica para los Estados poseedores de una flota de submarinos nucleares. Desde las posiciones submarinas en el noreste del mar de Barents se pueden alcanzar la mayoría de los blancos importantes en el mundo, porque por aquí pasa la trayectoria más corta para los misiles balísticos en cualquier hemisferio de la tierra”, señala una monografía del Instituto Ruso de Investigaciones Estratégicas.
Un rompehielos canadiense surca la bahía Resolute en Nunavut, territorio autónomo de Canadá. / Reuters
 
Rusia ha creado un nuevo mando militar para mejorar la coordinación y alcance en el Ártico y proyecta una nueva agrupación de 6.000 soldados con dos brigadas de infantería motorizadas. Moscú restablece la cadena de bases que la URSS tenía en el Ártico, la zona geográfica más cercana a EE UU, pero también construye bases nuevas, una de ellas en el archipiélago de Novosibirsk (al norte de Siberia Oriental) y otra en la isla de Wrangler, una reserva natural protegida por la Unesco. La pista de aterrizaje del archipiélago de Nóvaia Zemliá ha sido renovada para poder recibir cazas de nueva generación, además de nuevos sistemas de defensa antiaéreos, y el Servicio Federal de Seguridad incrementa el número de guardafronteras.
 
En marzo, Rusia realizó unas maniobras militares para comprobar la capacidad de combate de la flota del Norte y movilizó a cerca de 40.000 soldados, 41 buques y 15 submarinos, según la agencia Ria-Novosti. El ministro de Defensa, Serguei Shoigú, dijo entonces que los “nuevos desafíos y amenazas militares requieren un incremento de las capacidades de las Fuerzas Armadas”. Esta semana, el Parlamento ruso ha debatido sobre la necesidad de promover legislación sistemática sobre la zona de intereses estratégicos en el Ártico. En él, Viacheslav Shtyrov, presidente del consejo de expertos del Ártico y la Antártica, dijo que existe “una gran posibilidad de que el Ártico ruso sea la primera línea de defensa en caso de un conflicto militar global, porque esa es la dirección más probable de un ataque con misiles nucleares del adversario”.

EL KIRCHNERISMO DESAFIA A TODOS Y TODAS....LAS TEORIAS

El truco del kirchnerismo

El republicano bobo, un enemigo perfecto

Opinión



Hace tiempo que el oficialismo tiene dificultades para justificar buena parte de sus políticas. Entre quienes todavía intentan hacerlo tienden a primar dos estrategias. La primera de ellas se vincula con la construcción de un adversario a medida, uno caracterizado por ser políticamente inepto e ideológicamente reaccionario, un torpe rival al que denominan "republicano." La segunda estrategia no se relaciona con la caricaturización del opositor, sino con la afirmación del pragmatismo político como programa. El pragmatismo que hoy distingue al Gobierno (antes que el "populismo") se basa en la invocación de fines valiosos como respaldo a medios de cualquier tipo. Se trata, se nos dice, del "precio a pagar" por conseguir aquellos fines.
 
La primera de las estrategias se refiere a la creación de un opositor-muñeco de paja: el rival "republicano". El republicano del caso, curiosamente, no tiene nada que ver con el que se estudia en filosofía política: se trata de un republicano bobo, hecho a medida, que vive de ideales abstractos, que no entiende nada de la política "real", que no sabe que la política nueva se hace con la vieja ("el rancho se hace hasta con bosta"). Este extraño republicano habla como un zombie del "equilibrio de poderes" y cree que se puede hacer política sólo con principios, porque nunca se ha mezclado con el "barro" de la política verdadera, "no camina el territorio". Ese republicano, por lo demás, pide acuerdos y defiende el diálogo, repitiendo como un mantra el ejemplo del "pacto de la Moncloa."
 
La construcción del caso resulta, en muchos sentidos, notable, porque el republicanismo que se estudia en la filosofía política refiere a una teoría que se organiza en torno al ideal del autogobierno colectivo; que predica, sobre todo, la participación ciudadana; que se preocupa por la "virtud cívica" (entendida como la disposición de la ciudadanía a intervenir directamente en la decisión y control de los asuntos públicos); que reivindica el compromiso con lo público del mismo modo en que repudia la corrupción de quien confunde la gestión pública con el beneficio privado. Es decir, cuando la filosofía habla de "republicanismo" no refiere en absoluto a ninguna de las tonterías que el kirchnerismo le atribuye a su rival republicano. Esta disonancia denota una falla seria en la crítica oficial: o se trata de mala fe o se trata de ignorancia teórica. Suponemos que usualmente se trata de las dos cosas.
 
De todos modos, y más allá del debate sobre la filosofía política republicana, lo cierto es que, en la vida real, es difícil encontrar críticos del Gobierno tan torpes como los que expresa ese opositor imaginario (aunque haya opositores al Gobierno que invoquen, con irresponsable ligereza, los ideales republicanos): ningún republicano mínimamente consciente de lo que esa concepción significa dice ninguna de las sandeces que se le atribuyen a ese enemigo perfecto. El republicanismo fue y sigue siendo una alternativa política con un fuerte contenido propositivo que a la vez -como toda teoría política de interés- nos ayuda a delimitar los contornos y límites que la política no debiera atravesar nunca.
 
El kirchnerismo, sin embargo, no sólo rechaza este tipo de limitaciones teóricas, sino que las repudia. La renuncia a abrazar una filosofía política articulada -cualquiera sea ella: llámese republicana, liberal, cristiana, marxista o lo que fuese- abre la puerta al sostenimiento de políticas pragmáticas que se confunden demasiado habitualmente con el oportunismo y el autointerés (curiosamente: las mismas disposiciones políticas que el republicanismo combate). El problema con este modo de pensar la política no reside sólo en el pragmatismo -que merece ser visto como un problema- sino sobre todo en la carencia de herramientas conceptuales a partir de las cuales bloquear, incondicionalmente, ciertas acciones y decisiones.
 
Finalmente, para el oficialismo, todo es posible: cualquier medida puede ser aceptable (espiar a opositores; nombrar jefe del Ejército a un general acusado de crímenes de lesa humanidad; dictar una ley antiterrorista; pactar con dirigencias provinciales nefastas; gobernar de la mano de los servicios de inteligencia). Todo vale si es posible presentarlo como un medio necesario para alcanzar un fin lejano que se considera valioso (llámese justicia social, derechos humanos o políticas "nacionales").
 
Sin embargo, cualquier ideología no tomada superficialmente impondría sus límites al actual pragmatismo del todo vale. Por dar algunos ejemplos: el republicanismo no aceptaría nunca una política que no se dirija primariamente a fortalecer el autogobierno o que esté basada en la decisión discrecional de uno solo; el cristianismo rechazaría incondicionalmente toda política capaz de convivir con mecanismos estructurales de corrupción; el liberalismo no aceptaría nunca el uso de los recursos públicos para la construcción de monopolios propios; el marxismo repudiaría en todos los casos formas de concentración y extranjerización de la economía como las que hoy imperan. En definitiva: las ideologías importan. Y no porque uno deba someterse a ellas ciega o dogmáticamente, sino porque las mismas nos dan pautas sobre lo que debe hacerse y, sobre todo, definen reglas estrictas respecto de lo que no deberíamos aceptar nunca.
 
No es un dato menor, en ese contexto, que el credo pragmático del oficialismo sea compatible con todo. En tal sentido, el concepto de populismo con que a veces se quiere describir la ideología del Gobierno resulta impertinente (más allá de que se trate de un concepto habitualmente impreciso): lo que tenemos enfrente tiene que ver con un pragmatismo cualunquista, que no tiene reparos en suscribir o apoyar políticas de ningún tipo. Por eso es que no debe sorprendernos que, a pesar de la invocación del ideal de la "no represión," Berni comande, desde hace años, las políticas de seguridad, o que las referencias permanentes a los derechos humanos aparezcan como perfectamente compatibles con Milani al frente del Ejército, o que el discurso de pensar primero en el pueblo ("la patria es el otro") ampare alianzas de décadas con los más cuestionables "barones del conurbano" y caudillos provinciales opresores de minorías: todo vale. Se trata -se nos dice- del "precio a pagar" para alcanzar una Argentina nueva.
 
Lo peor de todo esto es que ese pragmatismo sin principios no describe, simplemente, a las caras más visibles del oficialismo, sino que se propaga como fuego hacia militantes y simpatizantes prominentes, que se han especializado, ellos también, y contra su historia, en justificarlo todo. Nos encontramos entonces con analistas que lideraron la crítica a la corrupción menemista, pero que desde hace años optaron por hacer la vista ciega frente a la corrupción estructural del Gobierno: se trataría del "precio a pagar" por sostener la política de derechos humanos. Escuchamos a prestigiosos juristas que, sin problema alguno, pasan por alto la sistemática utilización de los servicios de inteligencia para presionar a jueces y fiscales: se trataría del "precio a pagar" en el camino de la reforma de la Justicia. Vemos a renombrados economistas que hoy callan frente a la firma de acuerdos infames (acuerdos que, de tan vergonzosos, el Gobierno no se anima siquiera a hacer públicos): se trataría del "precio a pagar" por una economía recuperada.
 
A ellos deberíamos preguntarles: pero ¿cuál es la conexión que existe entre la defensa de ciertas políticas "preferidas" (juicios a los militares; jubilaciones extendidas; Procrear, etc.) con cualquiera de las políticas gravísimas que defienden o calladamente amparan (espionaje interno; Proyecto X; ley antiterrorista; uso del poder del Estado para el enriquecimiento privado)? ¿En qué sentido el encubrimiento u ocultamiento de la corrupción estructural ayuda en lugar de perjudicar al sostenimiento de la política de derechos humanos? ¿Y por qué razón el amparo de acuerdos infames, secretos, podría ser necesario para mantener la AUH? (Para seguir con el ejemplo: el sostenimiento de la AUH es posible aun con restricciones económicas, del mismo modo en que la expansión económica no requiere acuerdos secretos: la AUH necesita más una ley que la respalde que la firma de un tratado vano.)
 
En definitiva, ni es cierto que los rivales del Gobierno asuman o estén obligados a asumir posiciones tan burdas como las que el Gobierno les atribuye (un republicanismo de cartón) ni es cierto que las más disputadas políticas del Gobierno resulten un medio necesario ("el precio a pagar") para el logro de fines que cualquiera defendería. Se trata de políticas en todos los casos injustificables, que no están amparadas ni por las ideologías que repudian, ni por los ideales que invocan..