Sunday, April 12, 2015

EL NUEVO TERRORISMO AFRICANO

Una yihad con el sello de África

Grupos como Boko Haram y Al Shabab son capaces de atacar en varios países

Las fronteras porosas facilitan la extensión del salafismo

Madrid, DIARIO EL PAIS,  11 ABR 2015





El patrón se repite: un joven de veintitantos, universitario, inteligente, sociable, poco sospechoso de radicalismo, que un día desaparece y al tiempo asesina a punta de fusil. Ese es, grosso modo, el perfil de uno de los autores tunecinos del ataque del mes pasado al museo del Bardo, Yassine Abidi, de 27 años; pero también lo es de Mohamed Abdirahim Abdullahi, de 24 años, uno de los terroristas del grupo Al Shabab que perpetró el 2 de abril el asalto al campus universitario de Garissa, en el este de Kenia.
Ambos atentaron a las órdenes de una organización transfronteriza liderada por extranjeros: Abidi, según las autoridades tunecinas, bajo el sello de Okba Ibn Nafaa, dirigida por argelinos; Abdullahi, keniano, cumpliendo con los planes de la milicia somalí. Los dos mataron a compatriotas en suelo nacional. Y lo hicieron, pese a los casi 8.000 kilómetros que les separa, bajo el mismo paraguas, el de la todavía influyente red de Al Qaeda. Así es el yihadismo regional que atraviesa África de este a oeste y en torno al Sahel.
“Estos grupos no forman parte aún de una yihad global”, señala el teniente coronel Jesús Díez Alcalde, del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), “pero sí de una yihad regional porque pueden atentar fuera de sus fronteras y cuentan con milicianos de países vecinos”. Organizaciones como Al Shabab, instalada en el sur de Somalia, Boko Haram, en el noreste de Nigeria, o Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), debilitada en el Sahel tras la ofensiva francesa en Malí en 2012, no tienen sobre el papel la capacidad para atentar en Occidente que logró el fallecido Osama bin Laden o la que pretende ahora el grupo sirio-iraquí Estado Islámico (EI). ¿Están coordinados estos grupos africanos? “Ni están coordinados ni centralizados todavía, pero sí hay conexiones, mantienen reuniones entre ellos y han compartido entrenamientos”, apunta Díez Alcalde. El analista del IEEE recuerda la suerte de paz alcanzada en 2012 en Malí entre AQMI y una de sus escisiones, Mujao, en presencia de milicianos de Boko Haram.
Periodistas presentes en marzo de aquel año en la ciudad maliense de Gao pudieron ver cómo decenas de pick-ups llegaban a la ciudad. Era una ofensiva con presencia de combatientes tuaregs, pero liderada por yihadistas de AQMI y de sus grupos satélite Mujao y Ansar Dine. En la Dirección General de la Juventud se instaló un grupo armado que hablaba hausa. “Eran nigerianos”, asegura Moussoudou Oyahitt, director de la emisora local La Voz de los Jóvenes. “Con el tiempo nos enteramos de que eran miembros de Boko Haram”. El analista somalí Abdi Samad lleva años señalando la presencia de milicianos de Boko Haram en Somalia, mientras que los servicios de inteligencia estadounidenses saben que el cerebro del atentado de 2011 contra la sede de la ONU en Abuya, la capital nigeriana, el camerunés Mamman Nur, obtuvo refugio y entrenamiento en campos somalíes.
La atomización de AQMI —escisiones como Jund al Khalifa se han unido incluso al EI— en el norte magrebí y la guerra a Boko Haram y Al Shabab no han evitado que el terrorismo africano de corte salafista, ideología que comparten con sus colegas de Mesopotamia —con los que difieren en otras cosas, como el uso de amuletos de guerra— sitúe la alerta en el continente en su grado más alto. Analistas y Gobiernos coinciden en señalar los mismos condicionantes: la porosidad de las fronteras, la ausencia del Estado allí donde se levantan santuarios yihadistas, y un desierto incontrolable. El analista camerunés Martin Ewi, del Instituto para el Estudio de la Seguridad (IES), añade algo más a la ecuación: “Hay causas domésticas en la base de cada uno de estos grupos violentos”.
La ofensiva militar en el noreste de Nigeria ha hecho que la secta islamista liderada por Abubaker Shekau perdiese la mayor parte de las localidades que controlaba en los Estados de Borno, Yobe y Adamawa. No obstante, Boko Haram, ligada ya oficialmente al EI y a las órdenes por tanto del califa Abubaker al Bagdadi, ha demostrado en los últimos meses capacidad para cruzar la frontera y golpear en Níger y Camerún. De este último país, Shekau ha sacado también hombres para sus filas.
También ha perdido fuerza la milicia somalí Al Shabab desde que en agosto de 2011, la operación militar de las tropas de la Unión Africana le obligase a abandonar la capital, Mogadiscio, para centrarse en gobernar el sur —e instaurar allí una versión muy rigorista de la ley islámica— y en atentados tanto contra objetivos diplomáticos dentro del país como contra los vecinos Kenia y Uganda. “Los terroristas buscan terrenos donde vender su ideología”, apunta Ewi. Y Al Shabab ha encontrado tierra fértil en el vecindario, lo que explicaría el boom de los “milicianos extranjeros”, entre ellos kenianos, yemeníes, tanzanos, árabes con pasaporte estadounidense, británicos, noruegos… Kenia es, sin embargo, su principal foco de atracción y destrucción. “La dureza militar contra la milicia”, afirma Ewi, “ha salpicado a la numerosa comunidad somalí de Kenia, que se siente tratada injustamente”. El analista del IES cree que esto y la “pérdida de poder en Somalia”, han disparado “los alistamientos en Kenia”.
Hace dos años y medio que Al Shabab perdió el puerto de Kismayo, desde donde se beneficiaba, por ejemplo, del comercio de carbón vegetal, una fuente de financiación de peso también para la despiadada milicia fundamentalista cristiana Ejército de Resistencia del Señor, de Joseph Kony. Los fondos del terrorismo africano comparten vías. “Puede haber sin duda conexión”, señala Díez Alcalde, “en las rutas del crimen organizado, en el tráfico de personas, armas… Si entra droga por Guinea Bissau hacia Malí, y de ahí va al sur, los diferentes grupos de la región lo sabrán”. Como muchos supieron del arsenal abandonado por los gadafistas en la ofensiva de la OTAN.
Precisamente Libia es considerado hoy el principal santuario yihadista en el norte de África. Hacia allí se han dirigido muchos de los miembros de AQMI huidos de Malí. Por allí se ha visto, según publica el semanario Jeune Afrique, al argelino Mokhtar Belmokhtar, uno de los principales líderes terroristas de la región, hoy líder del grupo Al Mourabitoun. Y también allí, en la franja costera norte, el EI ha decidido construir su mayor filial fuera del califato sirio-iraquí.
 
Con información de José Naranjo y Gemma Parellada.

ENCUENTRO OBAMA-CASTRO Y EL TARDIO FINAL DE LA GUERRA FRIA EN AMERICA LATINA

Obama y Raúl Castro mantienen una histórica reunión

“Obviamente, esto es un encuentro histórico”, dice Obama. “Ahora estamos en condiciones de avanzar en el camino hacia el futuro”.

 
Panamá, DIARIO EL PAIS, MADRID,  12 ABR 2015
 
 
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su homólogo cubano, Raúl Castro se reunieron este sábado en Panamá, en el primer encuentro de este nivel desde hace más de medio siglo. El encuentro, que duró cerca de una hora, empezó a las 14.45, hora local, en una sala del centro de convenciones donde hoy concluye la VII Cumbre de las Américas.
“Obviamente, esto es un encuentro histórico”, dijo Obama. “Ahora estamos en condiciones de avanzar en el camino hacia el futuro”. El presidente de EE UU fijó como prioridad en el proceso de reconciliación la apertura de embajadas en La Habana y Washington. EE UU y Cuba interrumpieron las relaciones diplomáticas en 1961.
“Estamos dispuestos a hablar de todo, pero necesitamos ser pacientes, muy pacientes”, dijo Castro. “Es posible que hoy discrepemos en algo en lo que mañana podamos estar de acuerdo”.
Obama y Castro han dado en Panamá un impulso al proceso de reconciliación de Estados Unidos y Cuba. Las fotos, los apretones de manos, el anticipado encuentro cara a cara entre ambos enviaron un mensaje al mundo: no hay marcha atrás en la distensión entre dos países enfrentados durante más de medio siglo. Cuatro meses después de que ambos anunciasen el inicio del deshielo, la cumbre ha servido para visualizar el vuelco, el inicio del fin de un conflicto que era la última rémora de otra era y uno de los últimos obstáculos para la normalización de las relaciones entre ambos países.
Cuatro meses después de que ambos anunciasen el inicio del deshielo, la cumbre ha servido para visualizar el vuelco
Hasta la cita de Panamá, los encuentros conocidos entre los líderes de EE UU y Cuba habían sido esporádicos o fortuitos. El presidente Bill Clinton saludó brevemente a Fidel Castro en el año 2000, durante una reunión de la ONU. También fue breve el apretón de manos entre el propio Obama y Raúl Castro en 2013, durante los funerales de Nelson Mandela.Hay que remontarse a 1959, cuando el entonces vicepresidente Richard Nixon se reunió con un Fidel Castro triunfante en abril de 1959, o al encuentro entre Fulgencio Batista y el presidente Dwight Eisenhower, en Panamá, en 1956, para encontrar una reunión comparable a la de Panamá.
La reunión entre Obama y Castro, más extensa y sustancial que cualquier otra desde Nixon y Eisenhower, estuvo precedida de días de maniobras discretas y de una coreografía en varios actos, una sucesión de imágenes y vídeos de ambos saludándose o caminando juntos en medio de una multitud de líderes: el photo finish del final de la Guerra Fría en América Latina.
Por primera vez desde que el cónclave panamericano empezó a celebrarse en 1994, Cuba participaba en él. Por primera vez en años, los latinoamericanos no miraban al vecino del norte con suspicacias. Los agravios no han desaparecido, como quedó demostrado en los discursos en la sesión plenaria de la cumbre, pero el giro de EE UU y la insólita admisión, por parte de Obama, de que 50 años de aislamiento del régimen cubano habían sido un fracaso, merecieron aplausos en Panamá.
Desde el 17 de diciembre, el día que se anunció el restablecimiento de las relaciones entre ambos países, los avances han sido sostenidos. Las negociadoreas, la estadounidense Roberta Jacobson y la cubana Josefina Vidal, se han reunido tres veces, dos de ellas en La Habana. Altos funcionarios de los dos países han dialogado sobre derechos humanos.Cuba ha liberado a 53 presos políticos.
Estados Unidos ha suavizado las restricciones al comercio y a los viajes a Cuba, y ha abierto las puertas a la importación de bienes y servicios suministrados por empresas privadas cubanas. Empresas como Airbnb, una web de alquiler de habitaciones para turistas, o Netflix, el servico de vídeo por internet, han desembarcado en Cuba. El paso más urgente, después de la previsible retirada de Cuba de la lista de Estados que patrocinan el terrorismo, es la reapertura de las embajadas. Las relaciones diplomáticas se interrumpieron en 1961.
La Casa Blanca quiere ir más allá y presiona al Congreso de EE UU para que adopte una propuesta de ley que abriría definitivamente la isla al turismo estadounidense. Y Obama pide que el Congreso levante el embargo comercial, la medida que es la llave final de la reconciliación.En Panamá termina una era. “La guerra fría terminó hace tiempo”, dijo Obama. “Estados Unidos mira al futuro”.

Friday, April 10, 2015

CUMBRE DE LAS AMERICAS: LA ULTIMA DE OBAMA Y LA PRIMERA DEL DESHIELO CON CUBA

Obama busca normalizar la relación con Latinoamérica

El presidente estadounidense intenta aprovechar el deshielo con Cuba para revitalizar el diálogo en la región

Panamá, DIARIO EL PAIS, MADRID,  10 ABR 2015
 
 
 
 
"Todos somos americanos", dijo el presidente Barack Obama el 17 de diciembre, cuando anunció el fin de más de medio siglo de Guerra Fría con Cuba. El mensaje se dirigía a los cubanos, pero se escuchó en todo el continente. Con el giro de la política cubana, Estados Unidos quería enterrar décadas de recelos con sus vecinos del sur.
La doctrina Obama de diálogo, diplomacia y multilateralismo tiene su versión latinoamericana. Pero en esta región, donde los agravios hacia el vecino del norte reales o imaginarios son una pieza valiosa del tablero geopolítico, nada es tan sencillo.
Reforzado por el pacto nuclear con Irán y por el inicio del deshielo con Cuba, Obama llegó la noche de este jueves a Panamá con el propósito de normalizar las relaciones con el continente, donde también se encuentra ya Raúl Castro. Las tensiones con Venezuela demuestran que el fin de la Guerra Fría panamericana no ocurrirá en dos días.
La VII Cumbre de las Américas, la reunión trienal de los jefes de Estado y de Gobierno, será la última de Obama antes de abandonar la Casa Blanca en 2017. Nunca, desde que en 2009 llegó al poder, Obama había disfrutado de una situación tan ventajosa ante los líderes americanos.
El aire se ha despejado entre EE UU y el viejo patio trasero, tras años en los que pareció que Obama se despreocupaba del continente. El anuncio de que Washington y La Habana restablecerían las relaciones diplomáticas lo cambia todo. El cónclave panameño debe ser el escenario de la foto de ambos presidentes, Barack Obama y Raúl Castro, para fijar la reconciliación.
 
Nueva etapa
 
La teoría de la Administración Obama es que la reconciliación con Cuba retira un factor "irritante" en la relación con América Latina. Cuba servía de pretexto para los reproches a la primera potencia.
Según esta teoría, la desaparición de Cuba como excusa altera el tablero. Si el pasado 17 de diciembre la Guerra Fría terminó en el Caribe, el siguiente paso, como ocurrió en los años posteriores al fin de esa etapa en Europa, es la reunificación del continente.
"Esto va a abrir puertas que han estado cerradas durante muchos años a los Estados Unidos en la región", dice en una entrevista telefónica el senador demócrata Tim Kaine. "La cumbre de Panamá tendrá un ambiente muy distinto de otras cumbres y será por el proceso de diálogo con Cuba".
Kaine viajó en febrero a Colombia, Honduras y México. Y en los tres países el mensaje de sus interlocutores oficiales fue idéntico: "Es muy importante para la relación entre Estados Unidos y otros países de Latinoamérica tener un canal para el diálogo con Cuba. Esto abrirá puertas cerradas durante muchos años a Estados Unidos en la región".
La reconciliación con Cuba retira un factor "irritante" en la relación con América Latina. Cuba servía de pretexto para los reproches a la primera potencia
 "La decisión sobre Cuba es el acto político simbólicamente más importante de EE UU sobre América Latina desde los acuerdos de Jimmy Carter sobre Panamá", dice Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, el laboratorio de ideas de referencia en cuestiones latinoamericanas. Con estos acuerdos, de 1977, EE UU se comprometió a entregar a Panamá la soberanía del canal.
El acercamiento a Cuba "crea un ambiente más abierto, con menos desconfianza hacia América Latina". "Esto no quiere decir que la desconfianza, el resentimiento, que tiene raíces históricas, haya desaparecido. Es un poco ingenuo pensar que una decisión puede cambiar al 100% la relación".
Venezuela es la prueba. Al tiempo que empieza a desaparecer el factor "irritante" cubano, otro lo reemplaza. Las sanciones contra altos funcionarios venezolanos, firmadas en marzo por Obama, recogieron pocos aplausos en las capitales latinoamericanas. Obama recibió más críticas en la región por sus sanciones que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, por la detención de opositores. 
Los esfuerzos de EE UU en las últimas horas se centran en eliminar el "irritante" venezolano del cónclave de Panamá. Estas cumbres tienen mucho de gesticulación y la Casa Blanca quiere evitar que Maduro se haga con el titular.
Obama se siente fuerte. "Estamos tratando de presentar el legado de Obama en las Américas como el de un líder interesado en el diálogo, en los temas que afectan a la vida cotidiana de los ciudadanos en las Américas y en las iniciativas que mejoran las vidas de los ciudadanos en las Américas", dijo, en vísperas de la cumbre, Ricardo Zúñiga, responsable del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional.
Algunas decisiones de política interna de EE UU, como el fin de la denominada guerra contra las drogas o las medidas para regularizar a inmigrantes sin papeles, repercuten en América Latina. EE UU confía en que el acercamiento a Cuba (y a Irán) aleje los fantasmas del intervencionismo.
La doctrina Monroe, que en el siglo XIX consagró América Latina como la esfera de influencia de EE UU, "ha terminado", dijo en 2013 el secretario de Estado, John Kerry. En Panamá, un país asociado al intervencionismo estadounidense, Obama intentará que sea su doctrina la que defina el siglo XXI: "Todos somos americanos". 

Obama: "Venezuela no es una amenaza para EE UU"
 
El presidente de EEUU, Barack Obama, afirmó a Efe que ni su país ni el continente deben "mantener silencio" ante la situación en Venezuela, una nación que, a su juicio, se enfrenta actualmente a "retos enormes" y con cuyo Gobierno Washington sigue abierto al "diálogo directo".
"No creemos que Venezuela sea una amenaza para Estados Unidos y Estados Unidos no es una amenaza para el Gobierno de Venezuela", subrayó Obama en una entrevista exclusiva con Efe, realizada antes de viajar a Panamá para participar en la VII Cumbre de las Américas.
"Pero seguimos muy preocupados por cómo el Gobierno venezolano sigue esforzándose por intimidar a sus adversarios políticos, incluido el arresto y acusación por cargos políticos de funcionarios electos, y la erosión continua de los derechos humanos", añadió Obama.
Por ello, explicó que las sanciones que anunció en marzo mediante una polémica orden ejecutiva "iban dirigidas a disuadir la violación de derechos humanos y la corrupción" en Venezuela.

Thursday, April 9, 2015

ONE YEAR LATER: The atrocities of Odessa and the silence of the European Union









KHAMENEI, DURO Y ESCEPTICO CON EL ACUERDO NUCLEAR

 

Jamenei: “No aceptaremos que se levanten las sanciones a plazos”

El líder supremo iraní dice que ni rechaza ni apoya el pacto nuclear

Califica de "genocidio" la ofensiva saudí en Yemen

Teherán, DIARIO EL PAIS, MADRID,  9 ABR 2015 
 
El líder supremo de la Revolución iraní, Ali Jamenei, ha dicho que "levantar las sanciones de manera escalonada es inaceptable" y que "deben ser retiradas" el mismo día de la firma del acuerdo final, si se alcanza. Jameneí ha afirmado, en un discurso que ha pronunciado esta mañana, que ni rechaza ni apoyo el principio de pacto nuclear firmado con seis potencias la semana pasada, que ha calificado de "no vinculante" en un discurso que ha pronunciado esta mañana.
El líder supremo iraní ha señalado que nunca ha sido optimista respecto a las conversaciones con Estados Unidos por la experiencia pasada de las relaciones entre ambos países y ha manifestado que respalda unas conversaciones nucleares que respeten la dignidad y el honor de Irán.
Además, ha afirmado que "no alcanzar un acuerdo es mejor que un mal acuerdo" y que "todo está en los detalles". La ampliación del plazo tope fijado para un pacto definitivo el próximo 30 de junio no sería el fin del mundo, según Jamenei.
El ayatolá ha advertido que "las instalaciones militares no pueden ser inspeccionadas con el pretexto de la supervisión". Ha recalcado, asimismo, que la industria nuclear es una "necesidad" para el desarrollo de Irán, "para su producción de energía, la desalinización y en el campo de la medicina, agricultura y otros sectores", y ha negado de nuevo que su país pretenda fabricar un arsenal nuclear.
El acuerdo de la semana pasada fue acogido con júbilo en las calles de Teherán y el jefe de la diplomacia iraní, Mohammad Javad Zarif, fue recibido por cientos de personas a su regreso de Lausana (Suiza), donde se celebraron las negociaciones, al grito de: “Viva Zarif, Viva [el presidente] Rohaní”. No obstante, las diferencias de interpretación del acuerdo de Teherán y Estados Unidos, entre otros factores, hacen prever que los tres meses que quedan hasta la firma del acuerdo final no van a ser un camino de rosas.
Hassan Rohaní, el presidente de Irán, aseguró tras el acuerdo que su país respetará lo acordado si sus interlocutores cumplen su parte: "Si prometemos algo, actuamos en base a esa promesa. Eso depende, por supuesto, en que la otra parte también actúe en función de sus promesas".
El ayatolá Jamenei también se ha pronunciado sobre el conflicto de Yemen y la ofensiva encabezada por Arabia Saudí contra la milicia chií Huthi, apoyada Irán. El líder persa ha calificado los bombardeos de "genocidio". "La agresión de Arabia Saudí contra Yemen y personas inocentes ha sido un error", ha asegurado en su discurso televisado. "Es un crimen y un genocidio que debe ser perseguido por la Justicia internacional", ha enfatizado Jamenei al denunciar la acción militar saudí lanzada hace dos semanas contra el avance Huthi hacia la ciudad de Adén, en el sur de Yemen.