Saturday, April 18, 2015

A LAS PUERTAS DE OTRO DRAMA HUMANITARIO EN EUROPA


EL MAPA DE LOS REFUGIADOS EN LAS PUERTAS DE LA UE (actualizado a agosto de 2015)

Mapa de inmigracion a UE


La llegada de inmigrantes irregulares a Europa se triplica en 2015

La afluencia alcanza las 57.300 personas en el primer trimestre y Frontex vaticina cifras sin precedentes para el conjunto del año

Bruselas, DIARIO EL PAIS, MADRID,  18 ABR 2015
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La última oleada de inmigración demuestra que Europa se enfrenta a un desafío sin precedentes. Casi 57.300 inmigrantes irregulares llegaron a Europa en el primer trimestre de 2015. Esa cifra supone prácticamente triplicar la del mismo periodo de 2014, un año en el que se pulverizaron todos los récords, incluidos los cosechados durante las primaveras árabes. Los fríos guarismos de la agencia europea de control de fronteras externas (Frontex), a los que ha tenido acceso este diario, confirman que la UE se enfrenta a una maraña de problemas entrelazados como las cerezas de un cesto: la oleada de conflictos en Oriente Próximo (en especial el caos en Libia), la presión demográfica en África, la creciente capacidad de la industria de traficantes de personas, la emigración económica procedente de los Balcanes y las propias dificultades de la UE para gestionar de manera homogénea sus fronteras se superponen para conformar unos números de pesadilla.
Detrás de cada una de esas cifras hay una historia personal que desmiente la manida etiqueta de los mal llamados sin papeles: un refugiado sirio; una familia huida de la guerra de Irak; un joven del Chad que atraviesa el llamado valle de las gacelas hasta llegar a Libia con la intención de encontrar un billete hacia el continente rico, donde estén más cerca las oportunidades que no tiene en su país. Pero basta con los datos para hacerse una idea de las consecuencias de ese fenómeno: 32.400 personas (en su mayoría kosovares) han entrado en la UE por los Balcanes en lo que va de año, frente a los menos de 1.000 del año pasado. Por el Mediterráneo Central —básicamente, Italia— han irrumpido 10.200 más, y eso sin contar los 10.000 adicionales rescatados en alta mar en los seis últimos días, según la Organización Internacional para la Migración (IOM, por sus sigas en inglés). Por la ruta del Mediterráneo oriental —las islas griegas y Bulgaria— han penetrado 13.500, casi el triple que hasta marzo de 2014, y por España 1.200 adicionales. Suman casi 57.300 personas, según los datos de Frontex; en el primer trimestre de 2014 eran prácticamente un tercio, 22.500.
Las fuentes consultadas en Frontex aseguran que las cifras se dispararán con el buen tiempo en el Mediterráneo —como ya se ha visto en las primeras semanas de abril; como ya sucedió en 2014— y aventuran “incrementos importantes que generarán sin ninguna duda un cúmulo de situaciones preocupantes” para el conjunto del año.
Cada vez que los ministros se reúnen en Bruselas y cada vez que la televisión da cuenta de una tragedia se repite la letanía de que Europa va a reforzar la agencia que protege las fronteras; pero Frontex no es una agencia de salvamento y rescate, sino una institución que vela por la seguridad de Europa. “En la práctica no hay suficientes recursos ni personal, y la disponibilidad de los Estados miembros para ceder medios —barcos y aviones de salvamento— es limitada o muy limitada”, expone el director adjunto de Frontex, Gil Arias. “Sobran críticas y buenas intenciones por parte de los Estados miembros; falta voluntad política y recursos”, añaden fuentes diplomáticas.
El año pasado más de 3.200 hombres, mujeres y niños perdieron la vida al intentar cruzar el Mediterráneo hacia Europa. Esas muertes no han suavizado la marea humana que huye de la violencia de los países en conflicto, o de la falta de oportunidades del África subsahariana. Europa sigue empeñada en encarar un problema humanitario —en gran parte una crisis de refugiados, salvo en los Balcanes— con una respuesta meramente policial. Sin ambición para detener esa sangría en origen, los tapones que hasta ahora eran Siria y Libia han reventado y dejan un panorama cargado de incertidumbres.
“Los flujos migratorios hacia Europa no van a dejar de aumentar por las pésimas situaciones en origen, desde Irak y Siria hasta el Cuerno de África”, subraya Giovanni Grevi, director del laboratorio de ideas FRIDE. “Detener los barcos de inmigrantes no acaba con el problema y provocará enormes costes humanitarios. Europa debería unir fuerzas con una política exterior y de seguridad robusta en un momento crítico para la cohesión europea”, añade.
Los avances, donde los hay, son tímidos. Y las amenazas se multiplican. El ascenso de partidos antiinmigración se sucede en la Europa rica (Reino Unido, Francia y Alemania) e incluso en la periferia. Bulgaria pretende levantar un muro de más de 150 kilómetros de longitud para contener la inmigración procedente de Turquía. Berlín y Londres plantean medidas para mitigar el denominado turismo del bienestar, aunque no hay cifras que avalen que la inmigración abusa de los servicios sociales. Y así ad infinitum.
Europa afronta presiones ligadas a los conflictos en la vecindad sur. Los socios abordan el problema desde una doble vertiente, ninguna de las dos muy exitosa. La primera, un mayor control de las fronteras. Cuando ocurren tragedias como la de Lampedusa, todos los países (especialmente Italia) miran a Frontex reclamando medidas para frenar los naufragios. Pero Frontex apenas tiene activos y se nutre básicamente de lo que aportan los Estados.
A los líderes políticos les cuesta suministrar más medios; en muchos casos porque creen que la existencia de barcos que en la práctica van a salvar vidas provoca un efecto llamada en las mafias y en los propios inmigrantes que eleva la magnitud del problema. En otros —los países nórdicos o Alemania— porque consideran que ellos ya sufren su propia presión al recibir más solicitudes de asilo.
La segunda vía es un cambio en la política migratoria del club comunitario. Bruselas pretende extender los canales legales para acceder al continente: cree que eso disuadirá a muchos de adoptar la vía desesperada de lanzarse al mar en busca de la costa europea. También porque, a largo plazo, los problemas demográficos de Europa harán que necesite trabajadores. Pero con la crisis aún cicatrizando, las capitales no quieren ni oír hablar de eso.

Friday, April 17, 2015

LA REVANCHA ESCOCESA EN LOS COMICIOS BRITANICOS

ELECCIONES EN REINO UNIDO »

Escocia decide el futuro de Reino Unido

La batalla en la periferia de Glasgow, donde una estudiante desafía a un peso pesado laborista, ilustra el auge de un nacionalismo que puede tener la llave del Gobierno

Glasgow, DIARIO EL PAIS, MADRID,   16 ABR 2015

Mhairi Black, candidata del Partido Nacionalista Escocés (SNP)

Mhairi Black tenía solo tres años cuando Douglas Alexander se convirtió en diputado en 1997. Los propios padres de ella le votaron. Hoy, él es el portavoz de Asuntos Exteriores de la oposición y estratega jefe de la campaña del Partido Laborista. Pero algo se ha interpuesto en su camino hacia los coches oficiales y las cumbres internacionales. Ese algo es Mhairi Black, hoy una estudiante de Políticas de 20 años, que disputa por el Partido Nacionalista Escocés (SNP) este escaño que se contaba entre los más seguros de los laboristas. La batalla entre el veterano laborista y la estudiante, que podría convertirse en la diputada más joven que ha tenido nunca el país, ilustra como pocas el terremoto político que está viviendo Escocia. Un fenómeno que puede decidir quién gobernará Reino Unido después de las elecciones del próximo 7 de mayo.
 
Con una estimación del voto por encima del 50%, el SNP está borrando a los laboristas del mapa político de Escocia. Hay 59 escaños escoceses en Westminster. En las elecciones de 2010 los laboristas obtuvieron 41 y los nacionalistas escoceses, seis. Hoy todas las encuestas otorgan al SNP más de 40 escaños. Los laboristas, por su parte, apenas retendrían media docena. Esto puede provocar que el laborista no sea el partido con más escaños tras las próximas elecciones y, por tanto, ayudar a que David Cameron siga en el poder. Pero a la vez puede convertir al SNP en la tercera fuerza política en el Parlamento británico y entregarle la llave para abrir la puerta del número 10 de Downing Street a Ed Miliband, precisamente el líder del partido que están haciendo desaparecer de Escocia.
 
Mhairi Black, de 20 años, puede ser la diputada más joven de Westminster
Los laboristas han descartado un Gobierno de coalición con el SNP: supondría gobernar el país con un partido cuyo objetivo último es romperlo. Pero hay más opciones que una coalición formal. Hoy por hoy, si las tendencias no cambian en la recta final de la campaña, un Gobierno laborista en minoría con apoyo del SNP parece el resultado más probable de estas elecciones, en las que los dos grandes partidos se encuentran en un empate técnico y con escaños insuficientes para formar Gobierno en solitario. Una posibilidad que David Cameron, que presentó este jueves en Glasgow el programa electoral de los tories escoceses, calificó de una “coalición del caos” que “amenaza el futuro de Reino Unido”.
 
“Si tenemos la llave del poder, bajo ninguna circunstancia apoyaremos un Gobierno tory”, reitera Angus Robertson, portavoz en el Parlamento y director de campaña del SNP. “Pero si hay una mayoría alternativa, como parece que será el caso, la apoyaremos”.
 
Mhairi Black acompaña a EL PAÍS de paseo por Paisley, el pueblo donde creció y al que quiere representar en Westminster. Territorio obrero, feudo del laborismo, que obtuvo aquí el 60% de los votos en 2010. La alarma sonó cuando una encuesta del pasado 4 de febrero daba al SNP ocho puntos de ventaja en esta circunscripción. Ese mismo día Angus Robertson anunció los últimos candidatos del SNP. Mhairi Black sería la encargada de desbancar a Douglas Alexander en Paisley. Sangre fresca del partido contra el establishment de Westminster. Al día siguiente, la madre de Black la acompañó al centro comercial a comprar el traje de chaqueta y pantalón que luce hoy y que apenas se ha quitado desde entonces.
 
Black dice tener algún vago recuerdo de la llegada de Blair al poder, en 1997. “Recuerdo a mi padre viendo la tele entusiasmado, ¡se habían ido los tories!”, cuenta. “Pero a medida que iba creciendo veía a mi padre cada vez más cabreado. Un día le pregunté: ‘¿Los laboristas no eran los buenos?’. Y me dijo: ‘En realidad, no’. El nuevo laborismo se había convertido en el viejo tory. El partido perdió su alma”.
 
En 2011, cuando el SNP obtuvo la mayoría en el Parlamento escocés y se anunció el referéndum, los Black rompieron sus antiguos lazos políticos. “Si ha habido alguna vez un momento para afiliarse a un partido, el momento es este”, le dijo el padre a Mhairi. Ella cogió el ordenador y los dos se afiliaron al SNP.
 
El SNP está borrando a los laboristas del mapa político escocés
La derrota del independentismo en el referéndum del pasado septiembre no ha hecho sino disparar la popularidad del partido perdedor, comandado ahora por Nicola Sturgeon, quien fuera delfín de Alex Salmond, que dimitió para seguir ahora su batalla desde Westminster. Ante el crecimiento del sí en la recta final de aquella campaña, los grandes partidos prometieron más devolución de poderes a Escocia y el SNP, desde entonces, ha sabido explotar el sentimiento de traición. Muchos escoceses no perdonan a los laboristas tres años de campaña codo a codo con los tories.
Por todo ello, el SNP ha cuadruplicado su número de afiliados desde el final del referéndum. Supera hoy los 100.000 miembros (más que la suma del resto de partidos en Escocia), que constituyen una poderosa máquina de hacer campaña, rodada ya en los meses previos a la consulta.
El laborista Jim Sheridan hace campaña en Ferguslie. / L. DERIMAIS
 
Así se curtió Black, haciendo campaña puerta a puerta por el sí. “Creo que lo que ha pasado en Escocia, y yo soy un ejemplo de eso, es que el referéndum ha forzado a la gente a cuestionarse las cosas”, explica Black. “Nos ha hecho abrir los ojos, mirar a la sociedad y decir: ‘Dios mío, ¿por qué nadie arregla esto?’. Empezamos a conectar los puntos entre los problemas de nuestras vidas y la política. Ha habido un despertar político en la sociedad y es básicamente entre la gente joven. Siempre nos ha desilusionado el hecho de que no importa quién esté en Westminster, porque nada cambia. En estas elecciones la independencia no está encima de la mesa. Aceptamos que Escocia ha elegido seguir siendo parte de la Unión. Nuestra labor, como partido escocés, es hacer que el sistema funcione mejor para nosotros”.
 
La derrota en el referéndum de septiembre ha dado alas al SNP
El barrio de Ferguslie parece un decorado sacado de la película El show de Truman. El candidato laborista Jim Sheridan, que ha sido diputado desde 2001, presume de que la delincuencia bajó cuando estas viviendas clónicas con pequeños jardines sustituyeron a los bloques de pisos. Las encuestas anuncian que Sheridan perderá su escaño en favor del SNP por un escaso margen, por eso hoy desafía a la lluvia llamando a las puertas de las casas. “En estas elecciones solo hay dos primeros ministros posibles: uno conservador o uno laborista. Esa es la alternativa”, explica a quien le quiera escuchar. “La gente cree que el laborismo les ha decepcionado, que le dio la espalda a la clase trabajadora y se acercó a los poderes económicos y políticos” añade. “Por eso muchos se han ido al SNP. Ed Miliband debería recuperar a esos votantes”.
 
“Los ‘tories’ son en Escocia el partido más odiado de Occidente”
Sin embargo, a Sheridan le toca hacer campaña puerta a puerta el día en que el periódico local abre a toda página con este titular: “El laborismo ha dado por perdida a Escocia”. Miliband había presentado la víspera el programa electoral del partido, que incluía más guiños a los votantes del centro que al viejo laborismo escocés, y ponía en evidencia a Jim Murphy, líder del partido en Escocia desde diciembre, que prometió que no apoyarían más recortes al norte de la frontera.
Pero en las puertas Sheridan no solo encuentra viejos votantes laboristas desencantados. También le toca explicar a la señora Humphreys, jubilada, que no tendrá que hacer las maletas y marcharse de Escocia —como anuncia que hará si su partido pacta con los independentistas— porque los laboristas han descartado una coalición de Gobierno con el SNP. El equilibrio de mensajes en las puertas escocesas se antoja tan complejo como el desenlace de las propias elecciones.
Una cosa sí parece estar clara. Escocia no quiere un Gobierno conservador. “Los tories en Escocia son el partido político grande más odiado del mundo occidental, así de claro”, explica Robertson. El objetivo, por tanto, es común. La diferencia está en cómo alcanzarlo.
 

Proyección de voto

• Hay 650 escaños en Cámara de los Comunes, por lo que harían falta 326 para una mayoría de Gobierno (algo menos, en realidad, ya que los diputados del Sinn Féin suelen no tomar posesión de sus puestos). Hay 59 escaños escoceses en Westminster.
 
• Esta es la estimación de voto para las elecciones generales del próximo 7 de mayo, según un agregador de encuestas de la BBC: Partido Conservador, 34%; Partido Laborista, un 34%; UKIP, el 14%; Partido Liberal Demócrata, un 8%; Verdes, el 6%; Otros (incluido el Partido Nacionalista Escocés, SNP en sus siglas inglesas), 4%.
 
• Esos votos se traducirían en los siguientes escaños, según la web May2015 a partir de diversas encuestas: Partido Laborista, 276 (18 más que en 2010); Partido Conservador, 268 (39 menos); SNP, 54 (48 más); Liberales demócratas, 26 (31 menos); UKIP, 3 (todos menos); Verdes, 1 (igual resultado); Otros: 22 (uno más).
 

El último laborista de Glasgow

William Bain es uno de los pocos diputados laboristas que, según las encuestas, podrían conservar su escaño después de las elecciones del 7 de mayo. Se presenta por la circunscripción del noreste de Glasgow. Se trata de la única de la ciudad, que ha sido tradicional feudo laborista, que no caería en manos del SNP.
 
Bain recibe a EL PAÍS en la oficina de su campaña, donde dos colaboradores introducen cartas personalizadas en sobres para dejar en los buzones. Uno de ellos, apunta Bain, lleva haciendo campaña por los laboristas desde 1945. “Como ve, no todos los votantes se nos van al SNP”, bromea.
Bain destaca la importancia que, en unas elecciones tan ajustadas, van a tener las contiendas locales. “Más que nunca, estas elecciones son 650 [el número de escaños de Westminster] peleas individuales y no una sola batalla nacional”, explica. “Por eso las campañas locales son muy importantes. Un buen candidato local te da un bonus de votos en la circunscripción que puede resultar definitivo. Una mujer me decía el otro día que le gustaba yo, pero también le gustaba el SNP. ¿Por quién acabará votando?”.
 
Lo que se está viviendo en Escocia, en opinión de Bain, “es un fenómeno que se ve en toda Europa”. “Es lo mismo que sucede con Podemos en España”, añade. “Nuevos partidos que atraen apoyos por su desafío a la política tradicional. Pero en las visitas a las casas también estoy detectando una sensación de que la gente no quiere despertarse el 8 de mayo con un Gobierno tory que podría haber evitado votando a los laboristas. Lo que le digo a la gente es que mire a la historia. La última vez que el segundo partido más votado formó Gobierno fue en 1923, y duró 13 meses. Es decir, para echar a Cameron tiene que haber más diputados laboristas que conservadores, y eso no se consigue votando al SNP”.
 
Recurriendo a la historia, Bain también cuestiona la creencia de que este siempre ha sido un territorio de su partido. “Hay un mito de que Escocia siempre ha sido laborista”, explica. “Pero no es así. En los últimos 100 años todos los grandes partidos, incluidos los tories, que obtenían la mitad de los votos a mediados de los años cincuenta, han tenido su periodo de gran éxito en Escocia”.
 

Thursday, April 16, 2015

EL GRUPO CONSENSO DE POLITICA EXTERIOR ARGENTINA: UNA EVALUACION

Realmente, es saludable que un grupo importante y selecto de personalidades y ex funcionarios y actuales asesores de candidatos presidenciales argentinos, especializados en política exterior, hayan volcado su experiencia y aportes elaborando un documento final acordado por todos ellos, repitiendo así la experiencia de Energía. En un contexto de décadas de desencuentro y confrontacionismo doméstico, es meritorio que esto haya ocurrido, con el patrocinio del CARI, injustamente marginado del debate político en materia de política exterior en los últimos años. Sin embargo, expuesto el documento a la faz pública, merecen hacerse algunas reflexiones, con la finalidad excluyente de contribuir a ese debate propuesto.
En primer lugar, el texto parece recaer una vez más, en aspectos bastante trillados en relación a las líneas que deben orientar nuestra política exterior. Los ejes de debate históricos, tienen relación con la inserción internacional de la Argentina, con la necesidad de volver "hacia el mundo" y, fundamentalmente, sobre una base cuasi única de proveedores de alimentos y energía, más allá de las menciones a ciencia, tecnología, etc., aprovechando la oportunidad histórica inédita y sumamente ventajosa que nos ofrece el orden internacional. Precisamente, un orden al cual debiéramos insertarnos, según el documento, sobre la base de nuestro apego a dos de sus principios básicos: integración y globalización.
Sin embargo, en este primer punto, no vemos suficiente originalidad ni alternativa a la coyuntura actual. Precisamente, este gobierno al cual se critica, podría decirse, que se halla paradójicamente, en esa línea, porque provee de alimentos y energía, fundamentalmente a China, hoy erigida en una potencia emergente, sumamente demandante de materias primas y para la cual, Argentina, América Latina y casi todo el mundo, se han convertido en bases elocuentes de suministro, sin más, para cubrir sus ingentes necesidades básicas. Podrá cuestionarse la forma, el método, los mecanismos, más o menos transparentes, las concesiones en la negociación de esta relación bilateral, pero la Argentina kirchnerista ha entablado con China, una relación privilegiada y es su manera de entender la inserción internacional que el Grupo CARI está proponiendo. Tal vez, esté faltando tanto en el enfoque K como en este texto opositor, es para qué, por qué, cómo, hasta cuándo queremos la relación con China y qué haremos nosotros para ganar con dicha relación, en qué no cederemos, qué condicionaremos, etc. Afirmo esto para no cometer los mismos errores históricos en los que hemos incurrido ya con Gran Bretaña, Estados Unidos, Brasil, Venezuela, entre otros.
Se insiste en el documento, respecto a que, con una "correcta" inserción, se logra una contribución indirecta al desarrollo y bienestar en la sociedad. Esa lectura, basada en interpretaciones respecto a formas de alineamiento históricas comparadas de otros países, en otros momentos históricos, no es necesariamente extrapolable a la experiencia argentina. Nuevamente, se incurre en un error en el que muchas veces hemos caído: esta suposición de que si Argentina se comporta de la manera X, obtendrá beneficios "del mundo" de tipo Y. Este comportamiento burdamente utilitario, también es leído por los demás Estados y por supuesto, toman nota de él, perdiendo nuestro país, total credibilidad.
Al respecto, no falta en el documento, el contenido idealista, juridicista, formalista, pacifista, tradicional en nuestra política exterior. Esa tradición, ya irreal,  claramente también se ha ido perdiendo a lo largo de décadas. Este es un país, que apenas treinta años atrás, fue a una guerra absurda contra una potencia de la OTAN y puso en riesgo la seguridad sudatlántica en plena Guerra Fría y aún hoy, como ocurre en cada abril o junio aniversario, se carece de una lectura apropiada autocrítica de semejante burda acción. Tampoco Argentina se destaca ya en los foros internacionales, por motivo alguno. No tenemos ya Doctrinas Drago, ni sentamos jurisprudencia, excepto negativamente, como en los casos de la deuda externa ("buitres" y demás), hemos ganado tristemente en impunidad interna a partir del caso Nisman y atentados de los noventa, tampoco hacemos más que el resto en América Latina, por apaciguarlos, cada vez que estalla un conflicto entre hermanos (Perú-Ecuador; Venezuela-Colombia; Chile-Perú), muy por el contrario, a veces, tratamos de sacar provecho de cada situación, jugando de manera ilegítima por una de las partes. Todo ello da como resultado, una credibilidad regional y mundial, cercana a cero.
Ahora bien, para "estar" en el mundo y revertir semejante ausencia de política exterior, fuerte desprestigio  y no caer una vez más, en las falsas expectativas de falsos realineamientos o fantasías de inserción, hay que hacer un notable esfuerzo social, colectivo, que a todas luces, en el documento, no aparece. Se cree que es una cuestión de propuesta gubernamental, donde tampoco siquiera aparece explicitado un perfil más económico-comercial de Cancillería, que ya se intentó por otra parte, en la era Cavallo en los años noventa, con resultados dispares. En tal sentido, dónde está el rol del ISEN, la escuela formadora de diplomáticos, hoy devenida en una institución cuasi al servicio de la elite gobernante? cuál es el papel de la comunidad epistémica, simbolizada en el CARI y otros tanques de ideas, incluyendo las propias Universidades, que son fundamentales en la elaboración de propuestas de políticas exteriores y legitimación social? el papel de los medios, cuando todos sabemos que la política exterior ya no es la menos pública de todas las políticas. Basta con escribir varias páginas sobre la necesidad de "economizar" y "comercializar" o reiterar -aunque no practicar- por enésima vez el latiguillo de la integración con los vecinos, en la política exterior argentina? En ese caso, tampoco hay referencias explícitas respecto a cómo relacionar el mundo diplomático con el de las empresas exportadoras, a menudo, lejanos, distantes  y esto suponiendo que este país, tiene un nivel de apertura comercial, del cual carece hace dos décadas o más.
Respecto a Malvinas, una vez más, se cae en el latiguillo de negociar y no confrontar, cuando todos sabemos que las condiciones han variado mucho respecto a 1982, 1989 y 2003, por lo cual, aquel reduccionismo carece de vigencia. Malvinas están más cerca de ser independientes, tienen un PBI enormemente superior a la Argentina y nuevamente, a menos que hagamos un esfuerzo colectivo titánico para seducir, reconquistar culturalmente, ya no con "Winnie Pooh", a los isleños, van camino al alejamiento total de nuestra identidad. Recrear las condiciones de los años sesenta, tal vez, puede ser un instrumento de utilidad pero siempre cuando lo aggiornemos y lo más importante, creamos sinceramente en él, no con la hipocresía con la que se homenajea a nuestros héroes.
En el facilismo con el que se resuelve Malvinas, creo, está la clave del documento. Incurre en frases hechas, en argumentos ya probados, ineficazmente por cierto, en teorías clásicas que ya el mundo emergente y no emergente, ha abandonado y tampoco dice mucho acerca de cómo trabajará operativamente, para poner en marcha lo que propone. Porque en gran medida, preocupa a futuro, con quiénes haremos política exterior. Sin caer con exceso en el ejemplo brasileño, que invirtió fuertemente en las carreras de Relaciones Internacionales, para formar mucha gente con una visión profunda del mundo al cual se quiere acceder, Argentina requerirá una masa crítica formada y especializada, de la que carece, con una visión abierta, conocedora de otras culturas y demás, si se pretende comerciar agresivamente, penetrar en nuevos mercados, incursionar con nuevos servicios, ofrecer nuestra propia vasta y diversa cultura, etc. Tenemos una base especializada, interesante, desaprovechada, en Universidades públicas y algunas privadas, pero es a todas luces, insuficiente, sobre todo, si se pretende acortar drásticamente nuestra distancia no geográfica con el mundo.
Pregunto en tal sentido y en línea sí, con los puntos 17, 19 y 20 del documento, no será hora de convocar a los que saben del tema? abrir estos canales a los intelectuales de las Universidades, que trabajan financiados por el Estado, para diagnosticar y proponer este tipo de políticas? no será también hora de trabajar cuestiones que ya el mundo trabaja, como las mentadas identidades nacionales, el "soft power" y una readaptación estratégica, sustentada en una mirada que vuelva a ser geopolítica, pero ya no del viejo cuño, militarista o confrontativa? Hoy, por ejemplo, somos proveedores de educación universitaria gratuita para muchos pueblos latinoamericanos, solemos ignorarlo y carecemos de una política al respecto. 
En aspectos más concretos de agenda de política exterior, en el plano de la defensa y seguridad, vamos a continuar desmilitarizándonos, con nuestras Fuerzas Armadas, conformadas por meros agentes públicos que cobran sus sueldos a fin de mes, sin ninguna motivación adicional que ésa? Fomentaremos la inmigración como antaño? Promoveremos políticas activas de radicación en áreas fronterizas o zonas del país con un contenido estratégico relevante, como hicieron no pocos países? A nivel multilateral, tenemos ideas nuevas para ofrecer en los organismos multilaterales, respecto a la intervención humanitaria o responsabilidad de proteger, el cambio climático, las nuevas amenazas, las migraciones ilegales, el proteccionismo agrícola, los llamados "agujeros negros" -siendo nuestro país, un receptor de no pocos de ellos-?
En fin, varios interrogantes que intentan abrir nuevas dimensiones, insuficientemente o no tratadas en el documento, insisto, una bocanada de aire fresco, pero todavía precoz, para una política exterior que se tome en serio, el siglo XXI para Argentina. Tal vez, el error mayor radique en el propio título: no podemos dejar de ser afuera lo que somos adentro, pero esto no significa esperar eternamente, sino empezar ya a  cambiar y mucho adentro, para intentar ser afuera lo que merezcamos para ser creíbles. No obstante la magnitud de tal tarea, podemos darnos el lujo de ser optimistas, porque se puede empezar por las ideas que tenemos y que sí podemos alterar de manera rápida, si nos lo proponemos.

Wednesday, April 15, 2015

PARADOJAS GEOGRAFICAS DE ESTE MUNDO

Las increíbles paradojas que esconde el mapamundi

CARLOS SLIM PETROLERO?

Carlos Slim se lanza a la conquista del mercado petrolero en México

El magnate fusiona dos empresas que daban servicio a Pemex para fundar Carso Oil &Gas

México, DIARIO EL PAIS, MADRID,  15 ABR 2015

 
 
El magnate mexicano Carlos Slim se ha sumado a la fila de empresarios que ven oportunidades en la reforma energética de México. Este martes ha informado a las autoridades mexicanas la creación de su firma Carso Oil & Gas. Para conseguirlo, el segundo hombre más rico del mundo ha fusionado dos empresas que ya trabajan con Petróleos Mexicanos (Pemex) en la perforación de pozos petroleros en el Golfo de México.
 
Carso Oil & Gas comienza la carrera por el mercado energético en México con activos por 3.478 millones de pesos (227 millones de dólares). Slim ha fusionado a Carso Infraestructura, Construcción y Perforación con Condumex Perforación. Ambas poseen contratos con la petrolera estatal que serán asumidos por la nueva firma. El magnate tendrá la capacidad tanto de continuar su trabajo con Pemex, como de competir con la empresa pública por los nuevos contratos.
El magnate tendrá la capacidad de continuar su trabajo con Pemex
La reforma energética de México, aprobada en 2013, permite la participación de la inversión privada en el sector después de 76 años en los que el Estado administró el monopolio de la industria. Slim consolida así sus oportunidades para obtener contratos para explorar y perforar yacimientos en el Golfo de México, donde se ha concentrado la mayor parte de su experiencia, así como en la construcción de ductos para el transporte de hidrocarburos. El Gobierno mexicano asignará los primeros contratos, fruto de la reforma, el próximo verano.
 
Slim no es el primer empresario mexicano en mover ficha tras el arranque de la reforma energética. Alberto Baillères, dueño del conglomerado Grupo Bal, anunció en febrero su incursión en la industria petrolera con la fundación de su empresa energética Petrobal. Baillères, dueño de las minas más ricas de oro y plata en México, sorprendió no sólo con el anuncio de su nueva firma sino con el fichaje de un exdirector de Pemex, Carlos Morales Gil, como cabeza de su nuevo proyecto.
 
Las empresas del multimillonario han respondido a los cambios ordenados por la reformas impulsadas por el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. Por una parte, en su interés en el naciente sector energético y por otro, en su supervivencia en la industria de las telecomunicaciones. La semana pasada su empresa de telefonía, América Móvil, anunció la escisión de activos de infraestructura pasiva de sus empresas de telefonía móvil en México. Slim busca así evitar las penalizaciones que la nueva legislación antimonopolios puede imponerle.