Friday, May 15, 2015

CHINA AND INDIA, PARTNERS AND IN SELFIE


11 Numbers Showing India Has a Long Way to Go to Become the Next China


BY ERIC BELLMAN, THE WALL STREET JOURNAL, MAY 15.

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With a charismatic, new leader and the world’s strongest economic expansion, India seems at last to be coming out of the shadow of its big neighbor to the north, China.
Prime Minister Narendra Modi’s visit to China this week is an attempt to demonstrate the South Asian nation’s new confidence and let the world know that India is following in China’s footsteps to become an important global power.
“The re-emergence of India and China and their relationship will have a profound impact on the two countries and the course of this century,” Mr. Modi said in a speech in Beijing on Friday. “Our relationship has been complex in recent decades. But, we have a historic responsibility to turn this relationship into a source of strength for each other and a force of good for the world.”
While it is true that India’s economic growth has surpassed China’s in recent quarters, a quick glance at even the most basic economic indicators show how far India’s economy has to go.
 
China’s GDP is almost five times the size of India’s. In fact, its exports in 2013 alone were bigger than India’s entire economy. China’s GDP per capita was around $6,800 that year while India’s was less than $1,500.
Around 10 times more cars are sold in China than in India annually and China has 25% more mobile phone subscribers. India loses on other indicators as well such as power and road infrastructure and the number of toilets.
While India’s diverse and vibrant democracy will continue to dictate and sometimes delay the pace of its march to development, the country understands it could learn a few lessons from China’s success.
Mr. Modi will need some more magic tricks if he ever wants India’s economy to become as large as China’s. At the current rate of economic expansion, that would take 78 years.
Corrections: A previous version of the graphic in the post mislabeled the amount of remittances received in China and India. 

Sunday, May 10, 2015

ELECCIONES POLIFACETICAS EN POLONIA

Un rockero, una presentadora, una transexual... para presidir Polonia

  • EL MUNDO, DOMINGO 10 DE MAYO DE 2015.

  • Los candidatos presidenciales de Polonia, en el último debate...






Polonia vota este domingo su nuevo presidente, aunque todo hace prever que será el mismo que el antiguo. Bronislaw Komorowski, en el cargo desde 2010 y apoyado por los liberales de la Plataforma Cívica (PO en sus siglas en polaco), parte como gran favorito, aunque las últimas encuestas lo coloquen 10 puntos por debajo del umbral del 50% necesario para evitar una segunda vuelta. Andrzej Duda, el candidato de los ultranacionalistas de Ley y Justicia (PiS) se plantea como el más probable rival para esta segunda votación el 24 de mayo.
Komorowski, antiguo ministro de Defensa de 62 años, tiene una amplia aceptación popular. Su campaña, sin embargo, ha resultado de todo menos movilizadora. Centrada en la seguridad y las malas relaciones con Rusia, ha soslayado los asuntos sociales que más afectan a la población. Al contrario, Duda (42 años), que partía con unas expectativas bajísimas, ha ganado tirón defendiendo una política de apoyos sociales a las clases más desfavorecidas y el regreso a los valores cristianos. Se espera que alcance el 30% de los votos. Las propuestas que han logrado mayores apoyos para el PiS han sido el adelanto de la jubilación (postergada hasta los 67 años por el PO), el rechazo al euro (que Polonia aún tiene pendiente introducir pese a que se ha comprometido a hacerlo) y el fomento de la familia y la natalidad (mediante medidas sociales pero también con la lucha contra los anticonceptivos y una amalgama de ataques al aborto y la fecundación in vitro). Todas estas propuestas entroncan con los grandes debates nacionales, pero sobre ninguna tiene potestad el presidente, sino el Parlamento, controlado por el PO. Los comicios serán, eso sí, un primer examen antes de las elecciones parlamentarias de este otoño.
La jornada, lluviosa, está discurriendo sin altercados. Entre las clases más educadas y los profesionales con mejores condiciones laborales, el apoyo a Komorowski es casi unánime, erosionado sólo por la opción de protesta que encarna Kukiz. Es en las clases populares, víctimas de los bajos salarios y la precariedad, donde cala el discurso de renacionalización económica del PiS. En un ejemplo de estas diferencias, Wanda, profesora de Psicología jubilada y de 80 años, explica que apoyará a Komorowski por miedo a las políticas reaccionarias de Duda. “Es la única opción, porque los otros candidatos, empezando por Kukiz, son casos psiquiátricos”.Las encuestan apuntan a que el europeísta Komorowski se verá perjudicado en su reelección por una peculiaridad del sistema electoral polaco. Para presentarse a presidente lo único que necesita cualquier ciudadano mayor de 35 años son 100.000 firmas. Tradicionalmente ese bajo umbral de apoyos fomenta la aparición de personajes políticos inclasificables que suelen atraer el voto de descontento. En esta ocasión, el cantante de rock Pawel Kukiz, con un 15% de apoyos en las encuestas, parece que será el responsable de que Komorowski necesite una segunda ronda, y se revela como una figura emergente de cara a las elecciones parlamentarias a pesar de que su programa flota en cierta indefinición (“soy un hombre de derechas con un corazón de izquierdas” es una de sus declaraciones más exitosas). Siete candidatos más concurren este domingo, desde Janusz Palikot, un empresario que se presenta a las entrevistas con pistolas, dildos o cabezas de cerdo sangrantes, a Janusz Korwin-Mikke, defensor de la monarquía, la pena de muerte y la inferioridad intelectual de las mujeres.
En el lado de las decepciones queda Magdalena Ogorek, la candidata de los socialdemócratas. El partido intentó contrarrestar su pérdida de popularidad presentando por sorpresa a esta historiadora de 36 años, famosa por su belleza y un papel de enfermera en una teleserie. Sin embargo el movimiento se ha vuelto contra el partido y todo apunta a una debacle.
Los colegios electorales permanecerán abiertos hasta las nueve de la noche (misma hora en la España peninsular) y no se esperan resultados oficiales hasta la última hora de mañana.

ESTADOS UNIDOS REACCIONA: EL DEBATE NECESARIO ENTRE CIENCIAS SOCIALES Y CIENCIAS BASICAS

¿Necesitamos más científicos?

El avance de la tecnología hace que EE UU se plantee la recuperación de las humanidades y el arte en su sistema educativo

 Washington DIARIO EL PAIS, MADRID9 MAY 2015

Facebook nos hizo replantearnos nuestra noción sobre la privacidad. Gracias a Google nos preguntamos si tenemos derecho al olvido. Ahora llega la tecnología móvil a nuestras muñecas, un reloj puede analizar nuestra última carrera o las calorías que acabamos de quemar y Estados Unidos se pregunta si las humanidades se han convertido en un estudio irrelevante o son más necesarias que nunca.
La tecnología nos ha impuesto todo tipo de “métricas” para asuntos que en realidad no se pueden medir, argumenta Leon Wieseltier, editor cultural de la revista The Atlantic. Wieseltier ha sido una de las últimas voces en desatar la polémica al hacer un llamamiento en defensa de la educación en humanidades frente a la oleada de campañas para educar y reclutar científicos en EE UU. Sin filósofos, políticos ni pensadores, alega, ¿quién va a redefinir los límites morales y éticos que sigue rompiendo el avance de la tecnología?
“Se asignan valores numéricos a cosas que no pueden capturar los números. Conceptos económicos inundan ámbitos no económicos. ¡Los economistas son nuestros expertos en felicidad! Donde antes quedaba la sabiduría, ahora reina la cuantificación”. El ensayo de Wieseltier, Among the Disrupted, publicado por The New York Times y en el que comentaba una obra del escritor Mark Greif, ha sido interpretado también como una crítica a la tecnología. Las palabras del intelectual vibran con intensidad en un momento de debate en EE UU sobre lo que muchos consideran como un énfasis excesivo en la educación científica frente a las artes y las humanidades.
El MIT de Boston, donde el 100% de sus alumnos estudian grados científicos, obliga a los estudiantes a tomar un cuarto de sus asignaturas en el ámbito de las ciencias sociales o el arte. Fitzgerald, profesora de Historia de la Tecnología en el MIT, asegura que el último empuje de los estudios de humanidades surgió a principios del siglo XX “en reacción al enorme abrazo que se había dado justo antes a las ciencias”. La decana lo describe como un “péndulo” que va y viene a lo largo de la historia.“Para aquellos que piensan que todo lo que necesitamos son programas de ciencias, les recomiendo que miren a los lugares donde se ha hecho así anteriormente”, afirma Deborah Fitzgerald, decana de la Facultad de Historia y Ciencias Sociales del Massachusetts Institute of Technology (MIT). “En esos países ahora hay generaciones de licenciados sin preparación para ser políticos ni jueces, que no confían en el pensamiento crítico para resolver problemas humanos”.
El estallido intelectual y romántico en la Inglaterra del siglo XVIII, dice Fitzgerald, fue una respuesta a la oleada de migrantes rurales al Londres de la revolución industrial, cuando la población de la capital se multiplicó dos veces y media en solo 100 años. La reubicación de la población, explica Clay Shirky en su obra ‘Cognitive Surplus’ sobre la creación de conocimiento colaborativo, donde también hace una parábola entre aquel momento y el actual, que provocó tanto la destrucción de los modos de vida antiguos como la creación de un nuevo modelo urbano.
El senador republicano y candidato a la presidencia en 2016 Marco Rubio bromeó recientemente si “merece la pena tomar un préstamo de 40.000 dólares para licenciarse en Filosofía Griega, ya que el mercado para contratar a filósofos griegos es muy competitivo”. Rubio no es el único que ha rechazado la importancia de subvencionar la educación en humanidades. Su compañero de partido y gobernador de Carolina del Norte, Pat McCrory, declaró en 2013 que no quiere “subvencionar una licenciatura que no vaya a garantizar un empleo”.Si lee este texto en una pantalla digital, está viendo un ejemplo de cómo la última revolución tecnológica es la que ya ha introducido dispositivos electrónicos y móviles en casi todas nuestras actividades diarias. Los institutos enseñan a los alumnos a escribir el lenguaje de los ordenadores y el código HTML, PHP o JavaScript se suma a las asignaturas de idiomas. En EE UU, la tendencia ha cobrado tintes políticos.
Los defensores de la importancia de las humanidades se muestran preocupados también por el énfasis que ha realizado la Administración Obama en programas conocidos como STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) y cuyo objetivo es aumentar el número de estudiantes de ciencia y tecnología en los institutos, pero no incluye más recursos ni más horas para las clases de humanidades.
Obama ha vinculado estas iniciativas con la demanda de ingenieros e informáticos que ejerce el sector tecnológico, siguiendo las líneas de líderes como Steve Jobs o Bill Gates. El fundador de Microsoftdeclaró ante el Congreso que EE UU sufre “la escasez de científicos e ingenieros con experiencia para desarrollar la próxima generación de inventos revolucionarios”. Sin embargo, voces como el columnista deThe New York Times Nicholas Kristof alertan de que por cada licenciado en filología inglesa en EE UU, ya hay siete en una rama de negocios.
Wieselter lidera las voces que recuerdan que toda tecnología “ha sido utilizada antes que comprendida completamente” y que esa comprensión llega desde el conocimiento de las humanidades y el arte, no sólo la tecnología. “Siempre hay un hueco entre la innovación y el entendimiento de sus consecuencias. Ahora vivimos en ese paréntesis y es el momento adecuado para reflexionar”.
Zakaria denuncia que el estudio de las artes y las humanidades es percibido como “un lujo costoso” y que el énfasis en las asignaturas de ciencias se debe a una “malinterpretación” de los datos que pone a EE UU “en una vía muy peligrosa”. El autor de ‘En defensa de la educación progresista’ pide la creación de un sistema educativo que promueva la creatividad y el pensamiento crítico. Y cita a Steve Jobs, fundador de Apple, quien aseguró en la presentación del iPad en 2007 que en “el ADN de Apple no es la tecnología, sino su combinación con las artes y con las humanidades, lo que nos aporta el resultado”.En la actualidad, 1.5 millones de estudiantes de primaria en EE UU no reciben clases de música y otros 4 millones tampoco participan en lecciones de artes visuales, según datos del Centro Nacional de Estadísticas de Educación. El 100% de los estudiantes de escuelas públicas, un total de 23 millones, nunca tienen una clase de danza ni de teatro.
“Puedes juntar a todos los Zuckerberg del mundo pero si los aíslas y no los combinas con las razones, el por qué de lo que están haciendo, tendríamos un mundo muy difícil de manejar”, dice Dave Csyntian, presidente de la organización See The Change, que aboga por la inmersión en programas de ciencias a edades más tempranas. “El pensamiento crítico es imprescindible”.
Csyntian reconoce que la idealización de creadores como el fundador de Facebook puede atraer a muchos adolescentes hacia la tecnología, pero puede ser un arma de doble filo. “La tecnología nos ayuda a responder el qué con aparatos en nuestra muñeca, nuestro reloj, nuestro teléfono… pero nos estamos perdiendo el por qué”. Esa cuestión, afirma, depende del pensamiento crítico de los alumnos como de los ciudadanos, y “si sacamos esa parte de la ecuación, nos estamos perdiendo algo fundamental”.
“La industria demanda cualificaciones científicas e informáticas, pero son el arte y las humanidades las que lo unifican todo”, dice Edward Abeyta, asesor del decanato de la Universidad de California en San Diego. Abeyta argumenta que no se puede obviar cómo un estudiante de música aprende a trabajar en equipo en una orquesta, adquiriendo cualidades que va a necesitar en el futuro. “Somos una nación de creadores e innovadores. Sin el arte, sin el diseño, lo perderíamos”.
Según Csyntian, una de las razones es que los estudiantes no reciben clases de física o matemáticas hasta una edad más tardía que en Europa o Asia. “Lo entendemos como un catalizador para que los alumnos puedan tomar mejores decisiones de cara al futuro”. Esas decisiones dependen para Csyntian de que los adolescentes entren en contacto con el conocimiento científico desde una edad temprana. “Sea en el campo que sea, les ayuda entender cómo funciona el mundo que nos rodea”.El último presupuesto de Obama destinó 3.100 millones de dólares a programas de educación pública, sin que la tendencia haya mejorado significativamente el nivel de los estudiantes ni resolver la falta de profesionales especializados que demanda el mercado. EE UU sigue atascado en el puesto 29 del informe PISA en matemáticas y el 22 en ciencias, por detrás de países como Estonia, Taiwan, Singapur, Suiza y Holanda.
Para Wieseltier, “el procesamiento de información no es el máximo al que puede aspirar el espíritu humano, como tampoco lo es la competitividad en una economía global”, dice en respuesta a la filosofía de compañías como Google. “El carácter de nuestra sociedad no puede quedar determinado por ingenieros”.
Diversas campañas como la impulsada por el presidente Obama han ayudado a concienciar a la población de que EE UU necesita más profesionales en el ámbito de las ciencias y la tecnología. Sin embargo, asegura Csyntian, todavía no se ha comprendido del todo que lo más importante es el contacto de los alumnos con esos contenidos a una edad más temprana para que puedan elegir mejor.
“La innovación no es solo un asunto técnico sino de comprensión de cómo funcionan las personas y las sociedades, lo que quieren y lo que necesita”, escribe Zakaria. “América no va a dominar el siglo XXI haciendo chips sino reimaginando cómo interactúan los ordenadores y otras tecnologías con los seres humanos”.