Sunday, May 24, 2015

JOHN NASH (QEPD, 24/5/15) - UNA MENTE BRILLANTE




SISMO ELECTORAL Y FIN DEL BIPARTIDISMO EN ESPAÑA

Vuelco histórico en las elecciones municipales y autonómicas queanticipa un nuevo escenario político en España: el PP sigue siendo el partido más votado pero solo con el 26,7% y con mucho menos poder territorial, porque la izquierda está en condiciones de hacerse con la mayoría de capitales de provincia y comunidades si es capaz de pactar.
El símbolo de ese cambio es la candidatura popular que encabezaba Ada Colau que ha ganado en votos en Barcelona y protagonizará un cambio histórico con mayoría de izquierdas en la segunda ciudad de España. Barcelona podría tener en breve una alcaldesa que ha ganado procedente de movimientos sociales y de izquierdas, según el escrutinio provisional. El tablero político en España sigue cambiando radicalmente como anticipaban los sondeos. 
"Ha ganado la mayoría de cambio", ha proclamado Manuela Carmena, cabeza de lista de Ahora Madrid, anticipando el pacto.
Con acuerdos de la izquierda (PSOE y Podemos) el PP podría perder ayuntamientos de capitales de provincia, incluido el simbólico de Madrid. En la capìtal el PP gana en votos, pero un acuerdo entre Ahora Madrid y PSOE puede arrebatar la alcaldía a los populares. En los ayuntamientos de Valencia y Valladolid, entre otros, acuerdos del PSOE con otras dos fuerzas de izquierda pueden arrebatar también la alcaldía al PP, pese a ser los populares los más votados.
Esos acuerdos pueden dar a la izquierda las comunidades de Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Valencia y Extremadura. El PP, sin mayorías absolutas en ninguna comunidad, solo podría gobernar con acuerdos en Madrid, Castilla y León, La Rioja y Murcia, pero depende de Ciudadanos.
Pactos entre PSOE y Podemos y las candidaturas que apoya mandarían a la oposición a destacados dirigentes populares como Esperanza Aguirre, José Antonio Monago, Alberto Fabra, Rita Barberá, Dolores de Cospedal y Javier León de la Riva, entre otros.
El hundimiento del PP hace que pese a ser el partido más votado en las elecciones municipales tenga solo con el 27%. El PP se desploma y sufre un descenso notable de votos y siendo el partido que gobierna con mayoría absoluta en España no llega al 28% de los votos. Por el momento, el control de algunas comunidades y ayuntamientos queda a la espera de negociaciones y pactos, pero ya está muy lejos del panorama anterior de mayorías absolutas claras y hegemónicas del PP y con opciones de cambio.
Perdería votos en todos los territorios y sufre también una posible pérdida notable de poder en ayuntamientos y en comunidades autónomas. Su batacazo electoral facilita el histórico vuelco político en ayuntamientos simbólicos como  Barcelona y Sevilla y está a punto de hacerlo en Madrid si hay acuerdo entre la izquierda.
El movimiento social que partió del 15-M, que ha unido a grupos políticos de la izquierda, a Podemos y a grupos ciudadanos, ha ganado en votos en Barcelona con Colau y estuvo a punto de ser así en Madrid con Manuela Carmena. Las dos principales ciudades de España podrían tener alcaldesas tan simbólicas y estaríamos cerca de un terremoto político para las generales previstas para noviembre.
Ada Colau, que lideró los movimientos contra los desahucios, crea un panorama insólito en Barcelona, superando a CiU, que gobernaba en minoría con Xavier Trías. Este resultado amenaza la hegemonía soberanista de cara a las autonómicas catalanas del 27 de septiembre.
Esperanza Aguirre, la gran apuesta de Mariano Rajoy, en Madrid está a punto de ser el símbolo del batacazo del PP, tras 24 años de mayoría absoluta popular, si hay acuerdo entre Ahora Madrid y PSOE. Su designación pudo ser un ser un error del presidente del Gobierno y líder popular, porque más que movilizar a votantes del PP ha movido a los de la izquierda frente a Aguirre y agrupados en torno a Carmena. De hecho, en la Comunidad de Madrid, la candidatura de Cristina Cifuentes ha logrado mejores resultados, es la más votada por muy estrecho margen, aunque sin mayoría absoluta y con pérdida notable de votos. Podría pactar con Ciudadanos y la comparación con Aguirre podría provocar una crisis en el PP.
Si no hay acuerdos, la ley electoral prevé que en ayuntamientos si nadie tiene mayoría absoluta gobierne la lista con más votos populares. Pero si pactan Manuel Carmena y Antonio Carmona podrán arrebatar la alcaldía al PP y habrá alcaldesa de izquierdas en Madrid.
La irrupción de Podemos en las comunidades y de las candidaturas populares que apoya en los ayuntamientos ha alterado definitivamente el mapa político y ha hecho que el bipartidismo siga cediendo terreno y poder, aunque los dos sigan en cabeza. La suma de sus votos supera por poco el 50%, cuando habitualmente llegan al 80% entre PP y PSOE.
Podemos y las candidaturas municipales que respalda logran ser llave en multitud de comunidades y ayuntamientos. Su capacidad de decisión deja en sus manos el mapa político español, lo que aumenta su poder en solo un año de existencia y de resultados ascendentes.
Podemos irrumpe para tirar de la izquierda y aliviar el resultado del PSOE con pactos de gobernabilidad en ayuntamientos y comunidades. Se alivia el resultado del PSOE que en la mayoría de capitales es tercera fuerza.
El PP bajaría 11 puntos con respecto a las municipales de 2011, 21 con las generales de ese mismo año e iguala las europeas de 2014. El PSOE pierde dos puntos con respecto a las anteriores municipales, dos con las generales y sube dos con las europeas de 2014, en las primeras elecciones con Pedro Sánchez como líder, siempre según datos provisionales. No puede vender que es el más votado en sus primeras elecciones nacionales, pero sí aumento de poder territorial si es que pacta. El ascenso de Podemos y un posible acuerdo alivia su resultado.
Los populares son los más votados en las comunidades de Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Valencia, Madrid, Baleares, Murcia y La Rioja, pero necesita para pactar y sumar a Ciudadanos en tres comunidades. No conserva ninguna mayoría absoluta.
Por estrecho margen, Dolores de Cospedal puede ser otra de las derrotadas, porque puede no llegar a tener mayoría ni con Ciudadanos. Un acuerdo PSOE-Podemos daría el Gobierno al socialista Emiliano García-Page. Esa situación podría tener consecuencias internas en el PP tras la apuesta de compatibilizar la presidencia regional y la secretaría general del partido.
El partido de Rajoy tampoco resiste en la Comunidad Valenciana, donde, castigado por la corrupción, no le vale un acuerdo con Ciudadanos. El socialista Ximo Puig podría ser presidente, aunque haya perdido más de diez diputados. El suyo es un ejemplo del paradójico resultado socialista: es malo porque baja, pero es bueno porque gana poder si pacta.
En Extremadura, José Antonio Monago pierde y un pacto de izquierdas le daría la presidencia al socialista Guillermo Fernández-Vara.
Se anticipan turbulencias en el PP y las muchas dudas ante las generales con Mariano Rajoy como cabeza de lista. Con estos resultados es incierto el duelo de las generales.
El PSOE está a solo un punto del PP en el global, pese a que no llega ni siquiera al resultado de las municipales de 2011 y es el más votado solo en las comunidades de Asturias y Extremadura. Su éxito es que recupera mucho poder institucional en capitales y comunidades si es capaz de pactar con Podemos y las candidaturas vinculadas a movimientos sociales.
El PSOE es el primer partido solo en Asturias y Extremadura, pero también precisa pactos para gobernar. No se aprovecha de la caída del PP y en la Comunidad Valenciana, pese a los escándalos, no es capaz de superar a los populares. No obstante, lo acuerdos le salvarán en comunidades como Valencia y Castilla-La Mancha, donde podría gobernar.
El socialista Ángel Gabilondo, la gran apuesta de Pedro Sánchez, queda a las puertas del Gobierno regional, porque por poco no puede sumar con Podemos.
Ciudadanos irrumpe en el panorama político español, con el 6,45% de los votos en municipales (de los cuatro es el partido con menor número de candidaturas) y con capacidad de decisión en  autonomías. No obstante, en algunos lugares como la ciudad de Madrid no logra cubrir sus expectativas por la polarización entre PP y las candidaturas de izquierda. No son decisivos como esperaban en ayuntamientos como Madrid o Valencia y comunidades como Castilla-La Mancha, o Extremadura, entre otras, y eso les quita relevancia política. Sí puede serlo en la Comunidad de Madrid.
IU cae al 4,78% y UPyD al 1% del global, confirmando su paso hacia la desaparición institucional.

Wednesday, May 20, 2015

OBAMA VERSUS EL CONGRESO DE ESTADOS UNIDOS: ASI, CADA UNO VE AL MUNDO


LA RELACION CHINO-ARGENTINA, SEGUN EL DR. LUCIANO BOLINAGA





TAILANDIA: A UN AÑO DEL GOLPE MILITAR

La Junta Militar de Tailandia cumple un año con un poder reforzado

El Ejército tailandés dio un golpe de Estado prometiendo terminar con la crisis política y reinstaurar la democracia. Las promesas parecen más lejos que nunca de verse cumplidas.
Hace un año, el general tailandés Prayuth Chan-ocha incumplió una promesa. Tras meses de bloqueo político en el país, con protestas en las calles y un gobierno prácticamente desmantelado en los tribunales, el 22 de mayo de 2014 el general entró en la sala de reuniones donde había dado cita a los principales grupos opositores y les comunicó su decisión: “Voy a tener que tomar el poder”. Durante meses, el entonces Jefe de las Fuerzas Armadas del país había reiterado en numerosas ocasiones que no lo haría.
Una estudiante tailandesa protesta a las puertas de la corte militar en Bangkok, marzo de 2015. Pornchai Kittiwongsaku/AFP/Getty Images
Una estudiante tailandesa protesta a las puertas de la corte militar en Bangkok, marzo de 2015. Pornchai Kittiwongsaku/AFP/Getty Images
Prayuth lideró el decimosegundo golpe de Estado exitoso del Ejército tailandés desde 1932, cuando otro golpe depuso a la monarquía absoluta e inauguró la inestable democracia del país asiático, que ha vivido secuestrada durante décadas por los intereses de los militares, la monarquía y las clases altas del país. Tras incumplir su primera promesa, Prayuth hizo otra: solventar la crisis política en la que lleva inmersa el país desde hace diez años y “devolverle la felicidad” al llamado, de forma manida, País de las Sonrisas.
Tailandia lleva décadas resquebrajándose en una profunda brecha social que estalló en 2006, cuando el entonces primer ministro, Thaksin Shinawatra, fue depuesto en un golpe de Estado muy similar al de hace un año. La dimensión de la brecha es doble: económica, en uno de los países con mayor desigualdad económica del mundo, y geográfica, con una fuerte división entre el noreste y norte, donde hay una mayor presencia de los llamados camisas rojas, seguidores de Thaksin, y la zona centro, con la capital, Bangkok incluida, junto a algunas zonas del sur del país, bastiones de los pro-monárquicos camisas amarillas. Thaksin, un multimillonario hecho a sí mismo que no tenía lazos familiares con la aristocracia tradicional tailandesa, supo aprovechar esta fractura para llegar al poder en 2001 y convertirse en el único primer ministro de la historia de Tailandia en ser reelegido. También la aprovechó, sin embargo, para desafiar las estructuras del país y el poder de la oligarquía, que reaccionaron con el golpe de Estado de septiembre de 2006.
La brecha siguió abriéndose tras la caída del Primer Ministro y mientras los sucesivos gobiernos afines a Thaksin eran depuestos en los tribunales, las calles se llenaban de forma intermitente de masas rojas o amarillas. Algo que no ha vuelto a verse tras el golpe del año pasado, cuando la Junta comenzó una política de arrestos de disidentes que ha alcanzado a unas 700 personas, según la organización Human Rights Watch. “Ha habido algo de reconciliación entre las élites y se han visto esfuerzos de diálogo entre camisas rojas y amarillas. Pero no ha llegado a la mayoría de la población”, asegura Kan Yuenyong, analista político del Siam Intelligence Unit . Para Kan, un nuevo conato de violencia, como el vivido en 2010 en la represión contra las manifestaciones de los camisas rojas, en las que murieron al menos 92 personas, podría volver a suceder, especialmente cuando llegue el momento de la sucesión del rey Rama IX, que a sus 87 años y tras casi 70 de reinado, tiene hoy una salud delicada.
 Una democracia cada vez más lejana
La tercera promesa de Prayuth al acaparar el poder fue restaurar la democracia en el país, celebrando nuevas elecciones y devolviendo el poder a un gobierno civil. El general dio un plazo de un año y tres meses para avanzar en ese camino y celebrar comicios, pero los pasos en el sentido opuesto han sido continuos. Así, tras instaurar la ley marcial dos días antes del golpe, se suspendió la Constitución tras la asonada y se aprobó una interina que daba amplios poderes a los militares; se prohibieron además libertades fundamentales básicas, como el derecho de reunión, y se reprimió cualquier conato de protesta.
Un año después, Prayuth ha seguido incumpliendo promesas y Tailandia parece más alejada de la democracia que hace 12 meses. “El líder de la Junta está incrementando su control sobre el poder en lugar de aflojarlo”, asegura Brad Adams, director ejecutivo para Asia de Human Rights Watch . El general ha incrementado además su ritmo autoritario durante las últimas semanas. El pasado mes de abril, Prayuth retiró la ley marcial pero apeló en su lugar a un polémico artículo de la Constitución interina, la sección 44, que le permite tomar cualquier medida que considere necesaria para “reforzar la unidad pública y la armonía”. Este artículo da además a los militares el poder de arrestar a cualquier persona sin necesidad de una orden judicial. “La sección 44 le permite [a Prayuth] gobernar sin ninguna vigilancia o responsabilidad administrativa, legislativa o judicial”, continúa Adams. “Tailandia es un Estado militar gobernado por un hombre fuerte”, añade.
Otra de las promesas fue la redacción de una nueva constitución, la vigésima desde 1932, que acabara con las tensiones políticas del país. “Mi esperanza es que la nueva Constitución ponga un punto y final a las divisiones pasadas y que el público esté tan implicado en su redacción como sea posible”, aseguró Prayuth a los periodistas el pasado mes de noviembre. Hasta el momento, la realidad ha sido muy diferente. Un primer borrador ha sido presentado por una comisión de 36 miembros, todos ellos escogidos por la Junta. El borrador incluye amnistías para los militares que dieron el golpe de Estado, abre la posibilidad a que el primer ministro no tenga que ser elegido popularmente para ser nombrado en la Asamblea Nacional y debilita aún más a los organismos de control, que deberían ser supuestamente independientes. “Creo que el principal objetivo de la Constitución es debilitar el poder de los políticos, sean del partido que sean”, asegura Kan Yuenyong, del Siam Intelligence Unit.
Tampoco se sabe cuál será la fecha de las próximas elecciones, aunque el Gobierno ha anunciado que no se celebrarán antes de agosto de 2016, después de que la Junta aceptara someter la Constitución a un referéndum ante las críticas por la opacidad del proceso.
 Bajo amenaza
El gobierno de Prayuth ha tenido poca resistencia desde el interior gracias a la represión, pero tiene otros frentes abiertos. Uno de ellos es el miedo al aislamiento internacional, después de que varios países occidentales condenaran el golpe de Estado. Sin embargo, para Thitinan Pongsudhirak, profesor asociado de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Chulalongkorn, los críticos han suavizado su postura, aunque el escándalo sobre la trata de personas que rodea a la industria de la pesca y que ha saltado durante los últimos días podría suponerle duras sanciones económicas. “Estos dilemas entre los socios clave de Tailandia son entendibles. Tailandia tiene una población clave, con una localización crucial en el Sureste Asiático y un lugar instrumental como miembro fundacional de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático)”, asegura Thitinan.
Este aislamiento podría repercutir en la ya afectada economía, que apenas creció un 0,3% durante los tres primeros meses de 2015, especialmente debido al desplome de las exportaciones que se han visto dañadas por la política del Gobierno de mantener fuerte la moneda nacional. “[La Junta] ha decidido gobernar directamente con muy pocos tecnócratas en el gobierno. Carteras de corte económico, desde comercio o transporte a trabajo o educación, están lideradas por generales de cuatro estrellas. […] No sorprende que la estrategia de crecimiento ha sido incoherente, las orientaciones políticas hayan sido dispersas, y la ejecución lenta”, afirma Thitinan.
La sombra del enfrentamiento político sigue sobrevolando, a pesar de los esfuerzos de la Junta por desmantelar a la oposición, e incluso muchos de los que apoyaron en un primer momento el golpe, como el Partido Demócrata, han mostrado su reticencia en las últimas semanas. “Mucha gente no está contenta con cómo se están desarrollando las cosas”, afirma Kan Yuenyong. “Y no creo que muchos se queden quietos durante mucho más tiempo, especialmente si la Junta no retoma el proceso democrático”.