Wednesday, May 27, 2015

FIFA: LA MANCHA DE SU CRECIMIENTO

A unos días de la anunciada reelección de su presidente, Sepp Blatter, para un quinto mandato, la FIFA se encuentra en medio de la tormenta.    (Keystone)




LA FIFA INVESTIGADA POR EL FBI

CONMEBOL EN LA MIRA


EXTREMISMO Y XENOFOBIA EN EL NUEVO GABINETE ISRAELI

LA EXTREMA DERECHA SE APODERA DE ISRAEL
JORGE TAMAMES, ESTUDIOS DE POLITICA EXTERIOR, 27/5.
Ayelet Shaked es la joven promesa de la extrema derecha en Israel. La nueva ministra de Justicia saltó a la fama –o, mejor dicho, a la infamia– en julio de 2014, cuando compartió en su Facebook unas palabras del periodista Uri Elitzur:
El pueblo palestino nos ha declarado la guerra, y debemos responder con guerra. No con una operación lenta y de baja intensidad, no con una escalada controlada, no con una destrucción de la infraestructura terrorista, no con asesinatos selectivos (…) Esto es una guerra entre dos pueblos. (…) Los actores en esta guerra son aquellos que incitan en mezquitas, los que escriben los temarios de los colegios, los que ofrecen refugio y vehículos, los que honran y apoyan moralmente [a los terroristas]. Son todos combatientes enemigos, y su sangre se derramará sobre sus cabezas. Esto incluye a las madres de los mártires, que los mandan al infierno con flores y besos.
El artículo de Elitzur es repugnante, pero esclarecedor. La doctrina Dahiya, inaugurada en Líbano (2006) y perfeccionada en Gaza (2008-09 y 2014), contempla la destrucción de infraestructura civil y el uso desproporcionado de fuerza para acabar tanto con los enemigos de Israel como con sus familias. “Son todos combatientes enemigos”.
En cuanto a Shaked, su extremismo no desentona en el nuevo gabinete de Benjamin Netanyahu. El primer ministro preside sobre una coalición de cinco partidos a cual más xenófobo que el anterior. Naftali Bennet, compañero de filas de Shaked en El Hogar Judío y nuevo ministro de Educación, presume de haber matado a muchos árabes a lo largo vida. “No hay un problema con eso”, matiza. Eli Ben-Dahan, el subsecretario de Defensa encargado de gestionar la ocupación de Palestina, opina que “los palestinos son bestias” y “un judío siempre tiene un alma más elevada que un gentil, aunque sea homosexual”. Su jefe,Moshé Yalón, pretende segregar a palestinos e israelíes en los autobuses que circulan en los territorios ocupados. Silvan Shalom, encargado de negociar con la Autoridad Palestina, se opone a la creación de un Estado palestino. La subsecretaria de Exteriores, Tzipi Hotovely, se basa en el Talmud para sostener que Palestina pertenece a Israel. Miri Regev, ministra de Cultura, ha comparado a los inmigrantes sudaneses con un cáncer.
Hay que decirlo claramente: Israel está gobernado por la extrema derecha. Marine le Pen sueña con instaurar un gobierno así de intolerante en Francia.
La inestabilidad de Oriente Próximo es agua de mayo para esta congregación de ultras. Ante los avances del Estado Islámico en Irak y Siria, la intervención de Arabia Saudí en Yemen y las negociaciones nucleares con Irán, los abusos de Israel en Palestina han pasado a un segundo plano. El gobierno acaba de confiscar otras 81 hectáreas palestinas con el fin de construir un vertedero para colonos judíos (ya son medio millón, y subiendo).
La indulgencia de Estados Unidos amplía el margen de maniobra israelí. Ni siquiera la mala sangre entre Netanyahu y Barack Obama  ha alterado el apoyo incondicional de Washington a Jerusalén. El departamento de Estado ha aprobado la venta de un paquete armamentístico de 1.750 millones de euros, que incluye 3.000 misiles Hellfire y 50 bombas anti-búnker. El 24 de mayo, EE UU vetó un comunicado de la ONU en el que se proponía convertir Oriente Próximo en territorio libre de armas nucleares. Ocurre que Israel, azote del (hipotético) Irán nuclear, no quiere deshacerse de su propio arsenal ilegal. La enemistad con Teherán podría devastar Líbano de nuevo: según el New York Times, Israel está considerando otra intervención militar contra Hezbolá.
¿Y Europa? Federica Mogherini se ha implicado en el proceso de paz, defendiendo la creación de un Estado palestino con capital en Jerusalén. Pero su intento de congraciarse con Netanyahu en vez de presionarlo muestra los límites de esta estrategia. El primer ministro jamás expulsará a los colonos de Cisjordania. Palestina, acribillada por asentamientos judíos y sometida a un apartheid de agua, no es un Estado viable.
Cada vez parece más acertado Ilan Pappé, el historiador israelí que acusa a su país de llevar a cabo un “genocidio incremental”. Hay que afrontar esta realidad, por lamentable que resulte. Más insultante sería prostituir el pasado del país para justificar su presente.

Sunday, May 24, 2015

JOHN NASH (QEPD, 24/5/15) - UNA MENTE BRILLANTE




SISMO ELECTORAL Y FIN DEL BIPARTIDISMO EN ESPAÑA

Vuelco histórico en las elecciones municipales y autonómicas queanticipa un nuevo escenario político en España: el PP sigue siendo el partido más votado pero solo con el 26,7% y con mucho menos poder territorial, porque la izquierda está en condiciones de hacerse con la mayoría de capitales de provincia y comunidades si es capaz de pactar.
El símbolo de ese cambio es la candidatura popular que encabezaba Ada Colau que ha ganado en votos en Barcelona y protagonizará un cambio histórico con mayoría de izquierdas en la segunda ciudad de España. Barcelona podría tener en breve una alcaldesa que ha ganado procedente de movimientos sociales y de izquierdas, según el escrutinio provisional. El tablero político en España sigue cambiando radicalmente como anticipaban los sondeos. 
"Ha ganado la mayoría de cambio", ha proclamado Manuela Carmena, cabeza de lista de Ahora Madrid, anticipando el pacto.
Con acuerdos de la izquierda (PSOE y Podemos) el PP podría perder ayuntamientos de capitales de provincia, incluido el simbólico de Madrid. En la capìtal el PP gana en votos, pero un acuerdo entre Ahora Madrid y PSOE puede arrebatar la alcaldía a los populares. En los ayuntamientos de Valencia y Valladolid, entre otros, acuerdos del PSOE con otras dos fuerzas de izquierda pueden arrebatar también la alcaldía al PP, pese a ser los populares los más votados.
Esos acuerdos pueden dar a la izquierda las comunidades de Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Valencia y Extremadura. El PP, sin mayorías absolutas en ninguna comunidad, solo podría gobernar con acuerdos en Madrid, Castilla y León, La Rioja y Murcia, pero depende de Ciudadanos.
Pactos entre PSOE y Podemos y las candidaturas que apoya mandarían a la oposición a destacados dirigentes populares como Esperanza Aguirre, José Antonio Monago, Alberto Fabra, Rita Barberá, Dolores de Cospedal y Javier León de la Riva, entre otros.
El hundimiento del PP hace que pese a ser el partido más votado en las elecciones municipales tenga solo con el 27%. El PP se desploma y sufre un descenso notable de votos y siendo el partido que gobierna con mayoría absoluta en España no llega al 28% de los votos. Por el momento, el control de algunas comunidades y ayuntamientos queda a la espera de negociaciones y pactos, pero ya está muy lejos del panorama anterior de mayorías absolutas claras y hegemónicas del PP y con opciones de cambio.
Perdería votos en todos los territorios y sufre también una posible pérdida notable de poder en ayuntamientos y en comunidades autónomas. Su batacazo electoral facilita el histórico vuelco político en ayuntamientos simbólicos como  Barcelona y Sevilla y está a punto de hacerlo en Madrid si hay acuerdo entre la izquierda.
El movimiento social que partió del 15-M, que ha unido a grupos políticos de la izquierda, a Podemos y a grupos ciudadanos, ha ganado en votos en Barcelona con Colau y estuvo a punto de ser así en Madrid con Manuela Carmena. Las dos principales ciudades de España podrían tener alcaldesas tan simbólicas y estaríamos cerca de un terremoto político para las generales previstas para noviembre.
Ada Colau, que lideró los movimientos contra los desahucios, crea un panorama insólito en Barcelona, superando a CiU, que gobernaba en minoría con Xavier Trías. Este resultado amenaza la hegemonía soberanista de cara a las autonómicas catalanas del 27 de septiembre.
Esperanza Aguirre, la gran apuesta de Mariano Rajoy, en Madrid está a punto de ser el símbolo del batacazo del PP, tras 24 años de mayoría absoluta popular, si hay acuerdo entre Ahora Madrid y PSOE. Su designación pudo ser un ser un error del presidente del Gobierno y líder popular, porque más que movilizar a votantes del PP ha movido a los de la izquierda frente a Aguirre y agrupados en torno a Carmena. De hecho, en la Comunidad de Madrid, la candidatura de Cristina Cifuentes ha logrado mejores resultados, es la más votada por muy estrecho margen, aunque sin mayoría absoluta y con pérdida notable de votos. Podría pactar con Ciudadanos y la comparación con Aguirre podría provocar una crisis en el PP.
Si no hay acuerdos, la ley electoral prevé que en ayuntamientos si nadie tiene mayoría absoluta gobierne la lista con más votos populares. Pero si pactan Manuel Carmena y Antonio Carmona podrán arrebatar la alcaldía al PP y habrá alcaldesa de izquierdas en Madrid.
La irrupción de Podemos en las comunidades y de las candidaturas populares que apoya en los ayuntamientos ha alterado definitivamente el mapa político y ha hecho que el bipartidismo siga cediendo terreno y poder, aunque los dos sigan en cabeza. La suma de sus votos supera por poco el 50%, cuando habitualmente llegan al 80% entre PP y PSOE.
Podemos y las candidaturas municipales que respalda logran ser llave en multitud de comunidades y ayuntamientos. Su capacidad de decisión deja en sus manos el mapa político español, lo que aumenta su poder en solo un año de existencia y de resultados ascendentes.
Podemos irrumpe para tirar de la izquierda y aliviar el resultado del PSOE con pactos de gobernabilidad en ayuntamientos y comunidades. Se alivia el resultado del PSOE que en la mayoría de capitales es tercera fuerza.
El PP bajaría 11 puntos con respecto a las municipales de 2011, 21 con las generales de ese mismo año e iguala las europeas de 2014. El PSOE pierde dos puntos con respecto a las anteriores municipales, dos con las generales y sube dos con las europeas de 2014, en las primeras elecciones con Pedro Sánchez como líder, siempre según datos provisionales. No puede vender que es el más votado en sus primeras elecciones nacionales, pero sí aumento de poder territorial si es que pacta. El ascenso de Podemos y un posible acuerdo alivia su resultado.
Los populares son los más votados en las comunidades de Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Valencia, Madrid, Baleares, Murcia y La Rioja, pero necesita para pactar y sumar a Ciudadanos en tres comunidades. No conserva ninguna mayoría absoluta.
Por estrecho margen, Dolores de Cospedal puede ser otra de las derrotadas, porque puede no llegar a tener mayoría ni con Ciudadanos. Un acuerdo PSOE-Podemos daría el Gobierno al socialista Emiliano García-Page. Esa situación podría tener consecuencias internas en el PP tras la apuesta de compatibilizar la presidencia regional y la secretaría general del partido.
El partido de Rajoy tampoco resiste en la Comunidad Valenciana, donde, castigado por la corrupción, no le vale un acuerdo con Ciudadanos. El socialista Ximo Puig podría ser presidente, aunque haya perdido más de diez diputados. El suyo es un ejemplo del paradójico resultado socialista: es malo porque baja, pero es bueno porque gana poder si pacta.
En Extremadura, José Antonio Monago pierde y un pacto de izquierdas le daría la presidencia al socialista Guillermo Fernández-Vara.
Se anticipan turbulencias en el PP y las muchas dudas ante las generales con Mariano Rajoy como cabeza de lista. Con estos resultados es incierto el duelo de las generales.
El PSOE está a solo un punto del PP en el global, pese a que no llega ni siquiera al resultado de las municipales de 2011 y es el más votado solo en las comunidades de Asturias y Extremadura. Su éxito es que recupera mucho poder institucional en capitales y comunidades si es capaz de pactar con Podemos y las candidaturas vinculadas a movimientos sociales.
El PSOE es el primer partido solo en Asturias y Extremadura, pero también precisa pactos para gobernar. No se aprovecha de la caída del PP y en la Comunidad Valenciana, pese a los escándalos, no es capaz de superar a los populares. No obstante, lo acuerdos le salvarán en comunidades como Valencia y Castilla-La Mancha, donde podría gobernar.
El socialista Ángel Gabilondo, la gran apuesta de Pedro Sánchez, queda a las puertas del Gobierno regional, porque por poco no puede sumar con Podemos.
Ciudadanos irrumpe en el panorama político español, con el 6,45% de los votos en municipales (de los cuatro es el partido con menor número de candidaturas) y con capacidad de decisión en  autonomías. No obstante, en algunos lugares como la ciudad de Madrid no logra cubrir sus expectativas por la polarización entre PP y las candidaturas de izquierda. No son decisivos como esperaban en ayuntamientos como Madrid o Valencia y comunidades como Castilla-La Mancha, o Extremadura, entre otras, y eso les quita relevancia política. Sí puede serlo en la Comunidad de Madrid.
IU cae al 4,78% y UPyD al 1% del global, confirmando su paso hacia la desaparición institucional.