Wednesday, July 29, 2015

MULLAH OMAR IS DEAD?










Afghan Government Says Taliban Leader Mullah Omar Dead










By RFE/RL's Radio Free Afghanistan
 An official from Afghanistan's National Security Council told RFE/RL's Radio Free Afghanistan on July 29 that the government has confirmed Taliban leader Mullah Mohammad Omar has been dead since 2013.
The official, who spoke on condition of anonymity, did not provide further details.
But a report by Afghan Channel One TV quoted government sources as saying news of Mullah Omar's death was provided to the Afghan government by Pakistan and that the Taliban leader had been killed.
The BBC's correspondent in Kabul reports that sources in the Afghan president's office, as well as Afghan intelligence officials, have confirmed that Mullah Omar has been dead -- probably for two or three years.
There have been many reports in the past about Mullah Omar's death, but July 29 marks the first time Afghan officials have confirmed the reports.
Afghan President Ashraf Ghani's spokesman says the government is having a previously unannounced press conference in Kabul on July 29 at 2:30 p.m. local time. 
The Taliban's official spokesmen have repeatedly denied reports of Mullah Omar's death.
But Fidai Mahaz, a splinter group of the Taliban that does not support peace talks with the Afghan government, announced last week earlier that Mullah Omar was dead and had been replaced by Taliban deputy leader Mullah Akhtar Mohammad Mansur.
Confirmation of Mullah Omar's death by authorities in Kabul comes at a critical time, with a second round of peace talks between Taliban representatives and Afghan government negotiators scheduled in Pakistan on July 31.
On July 15, an official Taliban website issued a statement in Mullah Omar's name which backed the legitimacy of those peace talks -- reversing the Taliban's traditional position that there could be no meaningful peace talks until all foreign military forces have left Afghan soil.
With additional reporting by BBC and Afghan TV 1

Tuesday, July 28, 2015

FRANCIA BUSCA COMPENSAR EL PESO DE ALEMANIA

EUROPA Y EL EJE FRANCO-ALEMAN
REVISTA POLITICA EXTERIOR, 28 de julio.
Unión fiscal, salario mínimo transfronterizo, un gobierno económico con presupuesto propio, impuestos de sociedades armonizados, mutualización de las deudas… son algunas de las propuestas francesas para ampliar la integración de la zona euro, que serán concretadas a la vuelta del verano. Con su intento de liderar una vanguardia de los países que quieren “ir más lejos”, el presidente François Hollande pretende ponerse a la cabeza del proceso de integración europea, renqueante tras el tercer rescate griego. Pero más que una iniciativa atrevida, París se embarca en un lavado de imagen. Francia necesita preservar una apariencia de relevancia porque cada vez es más evidente su papel secundario en una Unión Europea liderada por Alemania.
Parte de las propuestas francesas no son novedad. Ya es evidente que la UE está destinada a avanzar “a dos velocidades”, con la zona euro reforzando su integración en tanto que la periferia limita o incluso reduce (en el caso de Reino Unido) sus compromisos con Bruselas. Algunas de las herramientas más importantes para garantizar la viabilidad del euro, como la unión bancaria, llevan tiempo sobre la mesa, e incluso han sido aprobadas (aunque en este caso, las reticencias alemanas debilitaron considerablemente la medida).
La decisión de tomar la iniciativa tiene mucho que ver con la necesidad de buscar un contrapeso, aunque sea simbólico, a una Alemania que está viendo su reputación arruinada en media Europa (la de los deudores, frente a la de los acreedores, que mantienen su fe en Angela Merkel y, especialmente, en su ministro de Hacienda, Wolfgang Schäuble). “La solución no puede estar en una Europa dirigida desde Berlín”, señala Hans Kundnani en El País.
El problema es que, a estas alturas, el liderazgo económico alemán en la zona euro es indiscutible. En las reuniones del Eurogrupo, “solo el ministro de Economía francés hacía ruidos diferentes a los de la línea oficial alemana, y esos ruidos eran muy sutiles”, aseguraba el exministro griego Yanis Varufakis en una entrevista reciente. “Te dabas cuenta de que tenía que usar un lenguaje muy prudente, aparentar que no se oponía. Y en el análisis final, cuando Schäuble respondía y establecía la línea oficial, el ministro de Economía francés siempre terminaba por plegarse y aceptarla”.
El estado del eje París-Berlín, tradicional motor de la UE, no está exento de ironía. Ya en 2011, The Economist señalaba que el eje servía para ocultar tanto “la fuerza de Alemania” como “la debilidad de Francia”. Pero en el pasado fue la Francia de Charles de Gaulle (y la que, en 2005, rechazó la creación de una constitución europea) la que buscaba una Europa gobernada por Estados, trampolín de la influencia francesa en el exterior. Konrad Adenauer era, por el contrario, un federalista europeo. Hoy es París quien apuesta por más integración, en una Europa cada vez más germanizada.
Las diferencias entre ambos países se extienden al terreno de la economía política. A nivel europeo, las prioridades de Berlín y París difieren. “Al contemplar abiertamente una expulsión forzosa de Grecia, Alemania ha demostrado que las consideraciones económicas están por encima de las cuestiones políticas y las estratégicas. Francia ve el orden de los factores de otra manera”, señala el Financial Times. En el terreno doméstico, Hollande accedió a la presidencia hace tres años prometiendo acabar con las políticas de austeridad. Bajo presión alemana, se ha visto obligado a rectificar y apoyar los recortes promovidos por sus ministros más liberales, Manuel Valls y Emmanuel Macron.
La hegemonía de Berlín es, a pesar de todo, incompleta. Alemania no tiene vocación ni experiencia como líder internacional, y sus respuestas a la crisis del euro han estado guiadas por consideraciones cortoplacistas. La crisis de Ucrania ha sido el primer caso de política exterior en el que Alemania ha guiado al resto de Europa, con relativo éxito (de momento). Incluso en este caso, lo ha hecho con apoyo francés.

Saturday, July 25, 2015

A LA TIERRA DE SU PADRE: GIRA DE "KARIBU" OBAMA POR AFRICA

Obama llega a Kenia para su viaje oficial más emotivo

El mandatario visita por primera vez como presidente de EE UU el país de su padre

 Los Ángeles DIARIO EL PAIS,25 JUL 2015 

Officers protecting the Kenyan and US presidents
Para Estados Unidos, la visita que el presidente Barack Obama comenzó este viernes en Kenia es un viaje al extranjero. Para Kenia, es una vuelta a casa. La conexión personal de Obama con este lugar y con su padre ha marcado buena parte de su vida. Kenia es el lugar donde ha buscado desde su juventud una parte de su identidad, definida por un padre ausente desde que tenía dos años. “Igual que todo el mundo tiene curiosidad por su herencia, Kenia le da la oportunidad de establecer esa conexión”, declaraba su asesora y amiga Valerie Jarrett. En una sobria ceremonia de bienvenida el viernes por la noche, fue recibido por el presidente, Uhuru Kenyatta, y se fundió en un abrazo con su hermanastra Auma.
La figura de Barack Obama padre domina el significado personal de este viaje, en el que cualquier gesto o conversación del presidente con su familia es tan interesante como los desafíos geopolíticos del cuerno de África. El padre ausente y la lejana ascendencia constituyen uno de los aspectos que más han marcado la personalidad del presidente. “Decidí hace muchos años que era mi obligación romper ese ciclo, que si iba a ser algo en la vida, sería un buen padre para mis hijas”, dijo Obama en 2008.
Obama padre conoció a Ann Dunham, la madre del presidente, cuando esta tenía 17 años durante sus estudios en Hawái en 1960. Al año siguiente nació Barack Obama. La mujer se mudó a Seattle poco después, y el padre volvió a Kenia. La única vez que el hoy presidente lo vio tenía 10 años, durante un fugaz regreso a Hawái en un momento complicado de su vida. Las biografías hablan de un hombre con problemas con el alcohol, que a la vuelta de EE UU como economista trabajó para Shell y luego para el Gobierno keniano. Perdió las piernas en un accidente de coche. Otro accidente acabó con su vida a los 46 años, en 1982. Está enterrado en el pueblo de Kogelo, Kenia, al igual que su abuelo. La Casa Blanca ha descartado por cuestiones de seguridad que el presidente pueda visitar el lugar.
El viaje cierra un círculo que comenzó la primera vez que Obama fue a visitar la tierra de su padre, en 1987, en una búsqueda de sus raíces que fue el origen de sus memorias, Sueños de mi padre (1995), el libro que impulsó su carrera política. Volvió a Kenia tres veces más, la última en 2006 como senador, cuando ya era una celebridad cuyo nombre se ponía a las escuelas. “Seré sincero, visitar Kenia como un particular tiene probablemente más significado que hacerlo como presidente, porque puedo salir de la habitación de hotel o el centro de convenciones”, dijo Obama la semana pasada. El viaje como presidente quizá sea el que menos agenda personal tenga de todos los que ha hecho, pero es el que cierra el ascenso que comenzó con la búsqueda personal de su padre y aquellas memorias.
Desde que fue elegido presidente, Kenia ha celebrado a Obama como a uno de los suyos. El país lleva esperando una visita de su hijo pródigo desde hace siete años. El presidente ha estado en el continente tres veces, dos de ellas en el África subsahariana. Sin embargo, en 2009 eligió visitar Ghana. En 2013, estuvo en Senegal, Tanzania y Sudáfrica. Cuestiones de seguridad y de oportunidad política aplazaron el esperado viaje del primer presidente negro de Estados Unidos.