Sunday, April 3, 2016

THE PANAMA PAPERS: EL "DETRAS DE ESCENA" DEL NUEVO ESCANDALO DE CORRUPCION GLOBAL

Así se investigó la mayor filtración de la historia

Un año de trabajo que comenzó en una oficina de Múnich y terminó en una publicación masiva desde 109 redacciones del planeta. 370 periodistas de 76 países, laborando en 25 idiomas. Esto es Panama Papers.

Así se investigó la mayor filtración de la historia munich%204.jpg
Todo comenzó hace poco más de un año en una luminosa oficina en lo alto de un edificio de la calle Hultschiner en Múnich, Alemania, donde está la sede del diario Süddeutsche Zeitung. Allí trabajan los periodistas Bastian Obermayer y Frederik Obermaier, quienes recibieron una filtración con millones de documentos confidenciales de Mossack Fonseca, una firma legal poco conocida pero muy poderosa, fundada en Panamá en los años 70, que tiene sucursales en Hong Kong, Miami, Zurich y otros 35 sitios del mundo.
El bufete panameño es una de los mayores creadoras de empresas fachadas y estructuras corporativas que se pueden utilizar para ocultar al verdadero propietario de bienes y fortunas.
La filtración contenía miles de correos electrónicos enviados a través de las oficinas de la firma panameña, acompañados de millones de documentos: escrituras legales, certificados bancarios, copias de cheques, pasaportes, declaraciones juradas, tarjetas de identidad, títulos de propiedad, facturas y una infinidad de correspondencia confidencial que revela la maraña legal que usan miles de personas alrededor del mundo para mover u ocultar su dinero y bienes por medio de paraísos fiscales y sociedades de papel.
Antes que Süddeutsche Zeitung obtuviese la información, las autoridades fiscales de Alemania habían comprado un pequeño archivo con documentos de Mossack Fonseca a un informante secreto, lo que generó redadas en ese país a inicios del 2015. Estos archivos han sido ofrecidos a autoridades del Reino Unido, Estados Unidos y otros países, de acuerdo a un reporte del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés).
En una exploración inicial de los datos, los periodistas alemanes encontraron historias que involucraban a prominentes figuras mundiales. No tardaron mucho en comprender que tenían ante sí la mayor filtración de documentos de la historia. Una base de datos que terminó con un tamaño de 2.6 terabytes, y contiene al menos 11.5 millones de documentos, fechados entre 1977 y 2015. Una tromba de información 2,300 veces más grande que el paquete con cables diplomáticos de Estados Unidos que recibió la organización Wikileaks hace cinco años.
El equipo de Süddeutsche Zeitung trabajó con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación en otros proyectos que involucraban grandes filtraciones, como Offshore Leaks (2013) y Swiss Leaks (2015), así que decidieron compartir la información con esta organización de periodistas con sede en Washington DC De todos modos, limpiar y estructurar de forma comprensible una base de datos de tal magnitud no es tarea fácil, y ICIJ lleva bastante trecho caminado en estas lides.
“Cuando nos dimos cuenta que habíamos encontrado algunas buenas historias internacionales, entendimos que se quedarían sin contar, a menos que compartiéramos los datos”, contó Bastian Obermayer. 
Durante un encuentro en Múnich, en abril del 2015, el equipo de Süddeutsche Zeitung entregó a ICIJ los primeros discos con la información filtrada.
A partir de ahí, comenzó la ardua labor de estructurar la base de datos, convertirla en algo comprensible y diseñar una plataforma segura para que otros periodistas pudiesen explorar y visualizar la información.Liderados por la periodista española Mar Cabra, jefa de la unidad de datos de ICIJ, los ingenieros Rigoberto Carvajal y Miguel Fiandor, así como el desarrollador Matthew Caruana-Galizia, asumieron esa misión. Un trabajo remoto realizado en Madrid y Costa Rica.
ICIJ llegó a utilizar hasta 35 servidores para extraer e indexar la información confidencial con los archivos de Mossack Fonseca. Sacar e-mails de otros e-mails, someter miles de documentos escaneados a un proceso de reconocimiento de palabras para facilitar la búsqueda de los periodistas, extraer el texto de documentos con distintos formatos, entre ellos millones de archivos html (lenguaje que estructura el contenido de páginas web) y ordenarlos de forma comprensible.
El equipo identificó los países relacionados con cada mensaje y documento a partir de las direcciones contenidas en ellos. Con la data estructurada, la convirtieron en formato de grafos (que utiliza nodos para construir relaciones coherentes entre su componentes) para poder explorar las conexiones entre personas, empresas, oficinas, documentos, cuentas y visualizarlas mediante una plataforma llamada Linkurious.
Para junio del 2015, ICIJ tenía lista una robusta aplicación web y una herramienta segura donde los periodistas de todo el mundo podrían compartir sus hallazgos y comunicarse de manera efectiva.
Mientras tanto, un equipo liderado por Marina Walker Guevara, subdirectora del Consorcio, había convocado a un primer grupo de periodistas de investigación de distintos países -entre ellos un equipo de Univision- para trabajar en el proyecto.

Se extiende el proyecto

El 30 de junio, una treintena de reporteros se reunió en Washington DC Durante dos días, en un salón del National Press Club con vista a la Casa Blanca, el grupo conoció los detalles del proyecto, las primeras revelaciones de los datos del bufete Mossack Fonseca y acordó una agenda de trabajo. Hablaron de publicar en noviembre, luego se optó por febrero de de 2015. Nadie sabía lo que se venía.
Los siguientes dos meses fueron de búsqueda sistemática de personas, empresas, países y direcciones en la base de datos, mientras cada día más periodistas se unían al proyecto. El cuidadoso examen de los documentos, poco a poco arrojó revelaciones extraordinarias: aliados del presidente Vladimir Putin moviendo millones de dólares a paraísos fiscales desde bancos estatales rusos, sociedades vinculadas con Lázaro Baéz, el empresario argentino actualmente procesado por lavado de dinero, sociedades y contratos de miembros de la FIFA ligados a casos de corrupción, el primer ministro de Islandia, Sigmundur Davíð Gunnlaugsson, con empresas offshore secretas que negociaban con los bancos de su país.
Uno de los principales retos de ICIJ fue la seguridad de la información. Cómo coordinar el trabajo colaborativo de periodistas en todo el mundo, mientras trataba que la información filtrada -sensible y confidencial- estuviese a salvo de ataques cibernéticos o filtraciones a terceros que habrían comprometido el proyecto.
Para eso diseñó un estricto plan de trabajo, con un nivel alto de seguridad para las plataformas, constante monitoreo del acceso de los periodistas a la base de datos y la cantidad de descargas de documentos, comunicación encriptada, y sistemas de verificación de identidad como Google authenticator para acceder a los archivos filtrados, entre otras medidas. 
A inicios de setiembre de 2015, se realizó otra reunión, esta vez en la sede de Süddeutsche Zeitung, en Múnich. Durante 3 días más de 70 periodistas se dedicaron a compartir sus principales hallazgos en la base de datos, formar grupos de trabajo, definir estrategias y plantear posibles historias.
La labor de búsqueda, en lugar de disminuir, aumentaba constantemente. Süddeutsche Zeitung recibió varios paquetes con nuevos datos confidenciales de Mossack Fonseca. En 10 meses, ICIJ realizó cinco actualizaciones de la base de datos, la última en marzo, con 1.5 millones de documentos adicionales para ser examinados.
Y aquí estamos. Esta es la más grande colaboración periodística registrada, con 370 reporteros de 109 medios de comunicación trabajando en más de 25 idiomas, en 76 países. Durante 10 meses excavaron en las entrañas de Mossack Fonseca para rastrear las transacciones secretas de los clientes de la firma alrededor del mundo, que conectan un total de 202 naciones.
Los archivos filtrados -unos 11.5 millones de documentos- cubren un período de casi 40 años. Hasta ahora,ICIJ y sus aliados han logrado identificar a 214,488 entidades (entre compañías, fundaciones y fideicomisos) y 14,153 clientes de Mossack Fonseca, en su mayoría intermediarios que representan ante el bufete a otros miles de personas.

Líderes mundiales y funcionarios públicos

Se han identificado a 12 presidentes o exmandatarios de distintos países, y 61 familiares o asociados directos a ellos. Hasta el momento los registros muestran a 128 políticos o funcionarios públicos que recibieron los servicios del bufete panameño, así como 29 personas de la lista de multimillonarios de la revista Forbes.
El análisis de ICIJ encontró que más de 500 bancos, sus subsidiarias y sucursales han trabajado con Mossack Fonseca desde inicios de los 90 para ayudar a sus clientes a crear unas 15,779 empresas offshore. Por ejemplo, el banco estadounidense USB creó más de 1,100 empresas a través del bufete. El banco HSBC y sus afiliadas crearon más de 2,300.
El pasado 16 de marzo, días después de que ICIJ y sus miembros se presentaron a las oficinas de la firma panameña y comenzaron a enviar preguntas, Ramón Fonseca Mora, uno de sus fundadores, renunció al puesto de ministro consejero del presidente de Panamá Juan Carlos Varela.
Este mismo viernes, el bufete le comunicó a sus clientes que su servidor de correo electrónico fue vulnerado y la información estaba en manos de periodistas de todo el mundo. "Ya se han puesto en comunicación con nosotros en un intento por confirmar sus alegaciones y hacer otras preguntas. Hemos respondido de manera general y no hemos proporcionado detalles que expondrían información confidencial aún más", escribió Carlos Souza-Lennox, director de Mercadeo y Ventas, según el mensaje al que tuvo acceso Univision.



Thursday, March 24, 2016

AUTOCRITICA NORTEAMERICANA DE LOS SETENTA Y, POR CASA CÓMO ANDAMOS?



Me juré no escribir sobre el pasado argentino, primero porque es pasado y segundo, porque es doloroso, pero sin sentido, ya que aquí no hubo Guerras Mundiales ni de otro tipo, que justificaran tal grado de agravio, odio o sufrimiento crónicos. Pero como en el día de ayer, leí y escuché infinidad de reclamos y críticas al contenido de la autocrítica (apropiada y medida) que hizo Obama respecto a la intervención norteamericana en América Latina, en los años setenta, en plena Guerra Fría, tal hipocresía argentina me provocó de tal modo que he aquí mi reflexión. 

Precisamente, el 24 de marzo de 1976 y todo el pasado de golpes de Estado y quiebres institucionales que tuvo Argentina desde 1930, se puede explicar por ese mismo grado de hipocresía y del que todavía se hace gala, buscando chivos expiatorios, terceros culpables como las potencias o relatos tremendamente sesgados, donde hay "buenos"y"malos". En efecto, hasta el momento, si bien Argentina avanzó en la búsqueda de responsabilidades militares a lo largo de estos 33 años de democracia, desde los juicios a las Juntas del llamado "Proceso de Reorganización Nacional" en la era Alfonsín hasta la el año pasado, aun con vaivenes (leyes de Obediencia Debida, Punto Final, indultos, juicios a ex oficiales, etc.), superando "la memoria, verdad y justicia" de las transiciones de no pocos países en el mundo al respecto (la España postfranquista, la Brasil y la Uruguay post 1980, la Chile postpinochetista, entre otros), no puede afirmarse que LA TOTALIDAD DE LA CLASE POLITICA DIRIGENCIAL argentina, incluyendo la sindical y empresaria, haya hecho su "mea culpa" acerca de ese pasado ominoso.


Como tengo hijos y alumnos de la misma edad y he comprobado in situ, el grado de ignorancia y distorsión de la realidad histórica que poseen y han padecido durante estas décadas, paso a detallar mis reflexiones:

En primer lugar, el golpe del `76, amén de que contó con el consabido "consenso" social, dado el caos y desgobierno heredados de la Presidencia de la tristemente célebre "Isabelita" Perón -desde hace décadas, "becada" por todo el pueblo argentino en Madrid-, fue el corolario de una larga cadena de defecciones civiles que se remontan al corporativismo nacionalista y militarista de los años treinta. El largo ciclo golpista argentino, no es responsabilidad exclusivamente de los militares, en todo caso, sí víctimas de su desprofesionalización y manipulación por parte de los políticos desde la injerencia yrigoyenista en ascensos y retiros en los años veinte, sino de la propia dirigencia política cuyos rasgos de facciosidad, particularmente con el ascenso político de Perón -ex militar- y mezquindad, condujeron al país a un triste ocaso institucional y por ende, económico y social. No puede haber "malos" y "buenos" en esa historia, porque sencillamente, los golpes fueron las "salidas" que buscó una dirigencia acorralada por su propia torpeza, logrando en los militares, los intérpretes o ejecutores igualmente torpes y corruptos. Tampoco siquiera se salvan de la culpa colectiva, otros actores como la Iglesia Católica, el sindicalismo o los empresarios. Todos, en mayor o menor medida, son corresponsables de la debacle institucional y moral de la Argentina, a lo largo de todo un período histórico, donde paradójicamente, el país no sufrió guerras mundiales en su territorio, podría haberse beneficiado como pensaba Perón, de los conflictos externos y ajenos y, por el contrario, se enfrascó en disensos suicidas. El colmo llegaría con el final del gobierno militar que emergió en 1976, cuando el "majestuoso" -según la Revista Time de la época- General Galtieri, nos conduciría a una guerra absurda en abril de 1982 contra la mismísima OTAN. 

En segundo lugar, y como casi todos antes, ese último golpe era absolutamente evitable. Perón había regresado al país, comprendía la necesidad de pacificarlo y todos sus rivales, incluyendo el líder de la UCR Ricardo Balbín, estuvo dispuesto a apoyarlo. Pero esta vez, era el peronismo el que ya estaba tremendamente dividido en dos facciones irreconciliables, la "derecha" y la "izquierda" y ambas nos llevarían a un fenomenal baño de sangre de tres años, agudizado por la muerte de Perón y la inclinación de Isabelita hacia el ala "loperreguista" y de la "Triple A", organización parapolicial de extrema derecha. Cuando Balbín pacta la salida militar con Videla, la suerte de la viuda de Perón estaba echada pero con una mayor paciencia colectiva y la convocatoria a elecciones en meses cercanos, ese "exit" hubiera sido institucional. Primó el egoísmo dirigencial, el peronismo no puede omitir su papel en la crisis y mucho menos la oposición, que luego mayoritariamente, cubriría cargos locales y algunos nacionales en el futuro elenco golpista.

Tercero, no debe sobredimensionarse el papel de Estados Unidos. En plena Guerra Fría, el enfrentamiento con la URSS y su satélite, Cuba, era real y obviamente, la intervención cubana en Argentina databa de los años sesenta, lo cual justificaba el papel americano, aunque paradójicamente, el golpe de 1976 no tuvo la misma trascendencia o el mismo significado político y estratégico para Washington que su similar tres años antes, en Chile. En el país trasandino, hubo una experiencia socialista (en tensión permanente con el orden democrático) con Allende en el poder y un gobierno americano contemporáneo como el de Nixon-Kissinger,  que a su vez, afrontaba en casa, dos procesos políticos durísimos como la salida de Vietnam y el escándalo Watergate. Todo ello, de algún modo, justificaba que Estados Unidos hubiera actuado como actuó en el caso chileno y éste se erigiese en una especie de triste "leading case". Pero tres años más tarde, con Gerald Ford a la cabeza de un gobierno de transición, considerando que en Argentina jamás hubo una experiencia socialista y tampoco en ese momento, ya eran los Montoneros o el ERP, fuerzas irregulares capaces de obtener el poder -recuérdese el exitoso Operativo Independencia en Tucumán de 1975, urgido por el propio gobierno de Isabel-Luder- y habiendo además, alternativa institucional al golpe, Washington no creyó oportuno intervenir ni tampoco inclinar la balanza hacia el elenco golpista. Este ni siquiera le hubiera garantizado la defensa de los intereses estratégicos americanos en la zona, como quedó demostrado luego en la Navidad de 1978, en ocasión de la absurda y peligrosa guerra que a los argentinos se les ocurrió declarar a los chilenos y mucho más aún, cuatro años más tarde, con la conflagración de Malvinas, generando dos tensiones innecesarias en el Atlántico Sur, lo que incomodaba sobremanera a los americanos. La presencia del Almirante Massera, un nacionalista admirador de Perón y la autonomía estructural de los militares argentinos, ya habituados a alejarse de Washington desde los bloqueos de armas en los años cincuenta, por el castigo impuesto a Argentina por su tardía declaración de guerra a la Alemania de Hitler, no garantizaban a Washington, aliados como sí podían ser los militares chilenos. La llegada al poder de la Administración Carter a fines de 1976, con su elenco de demócratas furibundos defensores de la causa de los derechos humanos, terminaría por castigar y aislar a la Junta Militar, que sin embargo, se las arreglaría para frenar la embestida política de Patricia Derian & cía, apelando una vez más a la manipulación mediática de las clases medias argentinas, anestesiadas y negatorias de la feroz y anárquica campaña exterminadora emprendida por las cúpulas militares, policiales y parapoliciales, contra los dirigentes y militantes de izquierda, traicionados por el propio Partido Comunista. En efecto, los Echegaray, los Heller y demás líderes pactaron con la Junta por diversas razones y luego la URSS también lo haría en razón del apoyo cerealero y deportivo de Buenos Aires en 1980. Lo descrito cambiaría con Ronald Reagan en 1981, cuando muy brevemente, se inauguró un período de manipulación mutua entre Washington y los militares argentinos, supuestamente fervorosos anticomunistas, pero pronto se interrumpiría a propósito del caso Malvinas.



Por último, cabe indagarnos sobre la vigencia de una deuda pendiente, derivada de 1976, paradójicamente no mencionada entre las numerosas "deudas" internas que mantiene la Argentina, en el discurso inaugural del período legislativo, el pasado 1 de marzo, por parte del Ingeniero Macri, precisamente, víctima de lo que mencionaré a continuación, Esa deuda pendiente es la reforma de las fuerzas de seguridad e inteligencia en el país. Si se pretende combatir a flagelos transnacionales como el narcotráfico o el terrorismo, estas fuerzas policiales no sirven a tales propósitos. Manchadas por la corrupción, poco o nada profesionalizadas, sin objetivos claros y con demasiada autonomía del poder político -cabe subrayar que muy pocos políticos saben o conocen de tal temática policial-, el deterioro de estas fuerzas comienza en los años setenta, con la Triple A y luego, el Proceso, cuando la Policía Federal y ex jefes de la misma, se dedicaban a todo tipo de tropelías, desde robos y secuestros hasta negociados de lo robado, incluyendo hijos de personas "desaparecidas". La generación de esta densa red de violencia oscura, no institucionalizada pero bajo el amparo del poder político, que nunca supo o pudo ni quiso controlarla, sobrevivió a la democracia e incluso tuvo sus primeras exhibiciones públicas, con el secuestro del propio entonces empresario Mauricio Macri en 1991 a manos de la banda parapolicial de Aníbal Gordon. Si la seguridad e inteligencia de este país, sigue en manos de este tipo de mafias, la democracia argentina seguirá cojeando, porque las vidas y libertades de todos nosotros, incluyendo a quienes ocupan transitoriamente el poder, seguirá estando en peligro, como ocurrió el año pasado con el Fiscal Nisman.  

Por consiguiente, cuando los argentinos le reclaman a Estados Unidos por su autocrítica en el apoyo a algunos golpes militares en el Cono Sur, bien cabría preguntarse cuando la harán nuestras dirigencias, o sea, todos aquellos que actuaron de manera protagónica en aquellos tristes y violentos años sesenta y setenta y, continuaron tolerando o siendo cómplices de situaciones o actores nefastos en años posteriores. Porque en realidad, corresponde ser siempre concientes que la democracia llegó en 1983, producto del fiasco militar en Malvinas. De no haber intervenido la Premier Thatcher y haber provocado así la derrota de Galtieri en la guerra, bien cabe interrogarse si la adolescencia colectiva argentina, siempre a la espera de exculpaciones e irresponsabilidades, no se hubiera prolongado más allá de aquel año, generando un derrotero hasta el día de hoy, imprevisible.

Por esto y otras razones, ajenas al propósito de este desordenado artículo, agradezcamos y valoremos la visita del Presidente Obama, como la de cualquier otro Jefe de Estado, ya sin especulaciones ni expectativas desmedidas como en el pasado, pero sobre todo, reflexionemos concienzudamente sobre el 24 de marzo y nuestra propia responsabilidad colectiva como nación. Sólo así podremos madurar y aprender las lecciones de la historia, ser creíbles para el resto de los países y restaurar la confianza genuina de ellos en nosotros, sin esperar nada a cambio. Sobre tales cimientos, puede pensarse en una recuperación colectiva más profunda. 
Años 1978 y 1979:

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Wednesday, March 23, 2016

OBAMA Y MACRI - CONFERENCIA DE PRENSA



El discurso de Macri fue estructurado y puntual, acorde a su formación ingenieril: educación, empleo y narcotráfico. Definiendo a la actual, como la "sociedad del conocimiento", subrayó la relevancia de la formación y capacitación como medios para la inserción exitosa en el mercado laboral y profesional. En tal sentido, remarcó la sana envidia por una Estados Unidos, con 75 meses consecutivos de creación de empleo. Respecto al narcotráfico, hizo hincapié en las políticas de erradicación del flagelo y la colaboración y coordinación necesarias a tal efecto, con la Administración norteamericana.

Obama, si bien lamentó que serán Presidentes homólogos con Macri, apenas estos 9 meses, fue llamativamente más sentimental en su alocución y destacó la posibilidad de un esfuerzo y trabajos conjuntos, entre las burocracias de ambos países, más allá del final de su gestión. Declaró su admiración por el "apresurado" Macri, quien en 100 días, inclinó su gobierno hacia la rendición de cuentas, transparencia, atracción de inversiones, etc. En ese contexto y bajo este liderazgo, Argentina vuelve a tener la posibilidad de convertirse en el país líder que fue en el pasado, siendo un ejemplo para todo el hemisferio pero sobre todo, los países vecinos, en clara alusión a Brasil. Así como en el año 2005, tras la Cumbre de Mar del Plata, Brasil se erigió en el socio de la Estados Unidos de Bush (hijo), tras el "entierro" del libre comercio multilateral (ALCA) y la supervivencia del enfoque bilateralista, ahora es Argentina la que recobra cierta preponderancia al menos, simbólica, a través de las señales ofrecidas en estos primeros 100 días de la gestión Macri.  

Respecto al controvertido capítulo de golpes de Estado (40 aniversario del último en Argentina) y DDHH, Obama advirtió sobre la autocrítica norteamericana respecto al pasado y la madurez alcanzada hoy en las relaciones entre los países del continente en relación a esa triste historia. El Presidente americano citó el caso de Cuba, para demostrar que aun cuando hubieran valores e ideas diferentes de modelo social con la Administración Castro, se pueden expresar y disentir abiertamente y, ahora, con el objetivo claro de mirar al futuro, ya no al pasado. 

El final de la conferencia de Obama, tras sus citas a Borges, Cortázar y el mate, cuando estudiaba en la Universidad, fue un digno epílogo, demostrando así la coincidencia de valores comunes a ambos países, a pesar del distanciamiento de los últimos años. 

Sin estridencias, sin slogans, sin dogmas y, por el contrario, con una concepción pragmática y evolucionista de la relación bilateral, ambas conferencias ojalá preanuncien una nueva era de vínculaciones entre argentinos y norteamericanos, tras demasiados altibajos en la relación histórica.

EL TOWN HALL DE OBAMA CON LOS JOVENES EN LA USINA DEL ARTE


Tuesday, March 22, 2016

BELGICA: EL ESCENARIO DE OTRO GOLPE DE ISIS

Atentado en Bruselas: 26 muertos en el aeropuerto y el metro

Cuando alguien se refiere a Bélgica, de inmediato, la apelación ilustra una imagen de pequeñez, homegeneidad y tranquilidad. Sin embargo, la realidad se encarga una y otra vez de contrarrestar esa percepción incial.

Estado federal, donde sus 11,2 millones de habitantes hablan tres idiomas (nederlandés, francés y alemán) convive un 60 % de flamencos y un casi un 40 % de valones, con vecinos históricos influyentes como Holanda, Francia y Alemania, el Reino de Bélgica cuenta con una monarquía constitucional y parlamentarista, que le ha acarreado no poca inestabilidad política. Tras las crisis y demoras en la formación de los gobiernos de Leterme en 2007-2008 (284 días) y Di Rupo en 2010-201 (540 días), en 2014, los belgas tardaron 139 días en ungir finalmente, al gobierno en forma de coalición cuatripartita (liberales valones, nacionalistas, democristianos y nederlandófonos), liderada por quien fuera el Primer Ministro más joven de la historia belga desde 1841, Charles Michel, hijo del ex Canciller belga y ex Comisario europeo, Louis Michel, casado con su ex asesora Amélie Derbaudrenghien, con quien no tiene hijos.




Pero Bélgica tiene otros dos significados políticos que contribuyen a pensar las razones de su elección como nuevo epicentro de los atentados terroristas de ISIS. Primero, su capital también lo es de la Unión Europea, sede de sus principales organismos y una usina de tecnócratas y funcionarios de primer y segundo nivel al organismo supratestatal mencionado. Europa representa el principal objetivo de ISIS considerando su necesidad no sólo de infundir miedo sino de provocar una especie de "Jihad" popular favorecido por el racismo y la xenofobia que desde hace un tiempo, se reproduce crecientemente en el Viejo Continente. El otro fundamento que permite unir la lógica de ISIS con Bélgica, es el hecho de que se trata de uno de los núcleos más relevantes de la inmigración norafricana y musulmana, sobre territorio europeo. En efecto, Bruselas cuenta con barrios enteros, fundamentalmente Molenbeeck-Saint Jean, cuyo 40 % es de origen musulmán (básicamente, marroquíes y turcos), contra un promedio de 10 % del país y, donde el pasado viernes, fue detenido Salah Abdeslam, uno de los cerebros de los atentados de París en noviembre de 2015. Precisamente, una eventual represalia contra esta mediática detención, pudo haber sido una de las causas inmediatas de los ataques de hoy.

Hace un año y dos meses, en este mismo blog, citábamos un buen artículo del Diario El País de España, sobre esta problemática.

A fines de febrero de 2015, también mencionábamos a Bruselas como "capital de Eurabia".

En esas barriadas europeas, donde además del consumo de hachís, proliferan la desesperanza, el hastío, el resentimiento y sólo -llámese- el fanatismo religioso o la reislamización logran quebrar esa angustiante inercia, ISIS encuentra no sólo sus reclutados sino los entornos apropiados para que su red de terror se consolide o expanda. Contra tales enemigos, la paranoia securitizadora, que vulnere libertades civiles; los cierres de fronteras y las  declaraciones políticas sobreactuantes de "guerras al terrorismo", no parecen ser las terapias más adecuadas. En cambio, políticas públicas que mejoren sustancialmente la calidad de vida de los inmigrantes, sin condenarlos a "ghettos" urbanos; una mejor coordinación de la inteligencia antiterrorista; una cultura cívica que promueva un sincero diálogo interreligioso y un rol más político y mucho más sabio y prudente de las potencias en el Medio Oriente, entre otros sentidos, con la finalidad de acrecentar las oportunidades de vida y progreso en tales regiones, pueden constituir sí, el mejor antídoto contra la nostalgia de los califatos y así, permitir que Bélgica y toda Europa recobren su tranquilidad placentera.







Wednesday, March 16, 2016

JOHN KASICH, THE REAL OPTION AGAINST TRUMP...AND HILLARY

If Republicans Want a Remote Chance of Winning, They Should Get Behind John Kasich

FORTUNE,  
 

The Ohio governor stands the best shot at appealing to moderates, which the GOP needs to win.

The Republicans are damned if they nominate Donald Trump, but only possibly damned if they don’t.
Governor John Kasich’s big primary win in his home state of Ohio on Tuesday night has increased the likelihood that none of the remaining Republican presidential candidates will have the votes necessary to win the nomination going into the Republican National Convention this summer. So, it is looking likely that the delegates at the convention will end up picking the nominee themselves.
In considering a candidate, the delegates will need to choose the person who best represents the views and values of the GOP, as well as someone who could take on and actually stands a chance at beating the Democratic nominee in the general election. While the delegates could technically nominate anyone they want, if they were to focus solely on the remaining candidates, they would bewise to choose Governor John Kasich.
While Governor Kasich will probably enter the convention with the least amount of delegates among the two remaining Republican candidates, Donald Trump and Texas Senator Ted Cruz, he stands head and shoulders above both in terms of experience and electability. Despite his lackluster showing in the primaries, Kasich is the only Republican candidate left in the race who has consistentlyshown in poll after poll that he can beat Hillary Clinton in the general election—and do it by a healthy margin.
Kasich’s positive campaigning and record of fiscal discipline play well with voters of the “mighty middle,” which is made up of moderate Republicans, conservative (‘blue dog’ or Reagan) Democrats, as well as independents and the chronically undecided.
Winning the mighty middle is imperative for Republicans given the numbers. There are 41.5 million registered Democrats and only 30.5 million registered Republicans. So whoever ends up being the GOP nominee not only needs to turn out the party base in large numbers, they also need to win over the majority of the mighty middle, and even perhaps a few moderate Democrats as well.
It is difficult, if not impossible, to see either Trump or Cruz doing well with moderate voters, let alone winning them over. Many Republicans seem to relate to Senator Lindsey Graham of South Carolina, who said on the campaign trail in January that a choice between Trump and Cruz is like “being shot or poisoned.”
Cruz is by far the least electable of the two. The Texas senator takes pride in being an uncompromising religious zealot which, while great for the far right fringes of the Republican party, isn’t as attractive to moderates, let alone any voting bloc further to the left, which Cruz must win to have a shot at the White House. Cruz’s policy of undoing practically everything the Obama Administration has done over the last eight years may have played well with some, but it won’t do as well with moderate and conservative Democrats, especially those who are not religious. Furthermore, his tax plan is highly regressive, which is a turn off to conservative Democrats and low income voters. It would also add trillions of dollars to the national debt, which will not please fiscal conservatives, many of whom are Republican Party members. 
If it weren’t for the handful of right-wing billionaires who initially seeded his campaign with eight-figure contributions, Cruz would have never been able to raise the funds to run (thanks, Citizen’s United). If Cruz is the Republican Party’s nominee, Clinton would likely obliterate him in the general election.
To be sure, mighty middle voters have placed a few radical ideologues, like Cruz and Trump, into the White House over the years. But they have only done so when the economy was in serious trouble, which, despite all the chatter this election cycle to the contrary, really isn’t doing that poorly at the moment. Indeed, the stock market is strong and relatively stable, interest rates are low, credit is easy to access, unemployment is below 5%, and inflation is basically at zero.
Could the economy be doing better? Sure, economic growth has been anemic for a while, but it doesn’t appear as if the country is headed into a recession anytime soon. And while wages haven’t grown as fast as some would like (have they ever?), it isn’t crushing the purchasing power of Americans, as both inflation and gasoline prices remain relatively weak.
Despite the facts, though, Trump, has been trying to appeal to voters in the middle by playing fast and loose with the truth on the state of the economy. For example, Trump often tells voters in his stump speeches that the unemployment rate is far higher than what the government claims:
“Don’t believe those phony numbers when you hear 4.9% and 5% unemployment,” Trump told supporters in a victory speech following his win in New Hampshire. “The number’s probably 28, 29, as high as 35. In fact, I even heard recently 42%.”
Those numbers are beyond ludicrous. Even during the Great Depression, unemployment in the U.S. never topped 25%, let alone 42%. While there are many other ways to measure unemployment, the highest official rate (U6), which includes marginally attached workers and those working part-time for economic reasons, comes in at only 9.7%. Politifacts reviewed Trump’s quote and came to a similar conclusion, noting that the New York business man’s claim was “Pants on Fire,” meaning that it was a total and outright lie.
Nonetheless, Trump has been somewhat successful in convincing at least a few Americans that the economy is in dire straits. He does this not with facts but by saying that the nation’s leaders (the Obama Administration) are stupid. His merciless attack on free trade, foreigners, migrant workers, and undocumented immigrants have served him brilliantly. It has allowed him to play on the fears of a minority of white Americans who, and let’s just be honest here, aren’t fans of the growing racial diversity within the American population.
The truth is, only a small (very small) minority of Americans have recently lost their jobs to an immigrant or live in fear of losing their job to a foreigner in the wake of some errant trade deal. Consider some of the states where Trump has won big, like those in the deep South. It is strange how voters in these states identify with losing manufacturing jobs to Mexico when the number of such jobs are on the rise all across the region. For example, since 2010, Alabama’s manufacturing workforce has grown by 20,000, while those in Georgia, Tennessee, and South Carolina have grown by around 40,000 each. Ironically, many of these jobs have come courtesy of foreign automakers, like Mercedes, Hyundai, BMW, and Volkswagen, which have set up plants in the region to sell cars to Americans. Something else is clearly “angering” these voters.
Trump’s economic message ultimately rings hollow, while his other messages appeal to a small minority of Americans who still rue the day that President Lyndon Johnson betrayed the South and signed the Civil Rights Act of 1964. While you will find fans of Trump’s message everywhere in the country, they aren’t concentrated in large enough numbers in the swing states Republicans need to win to counter Hillary Clinton. Those conservatives who are unhappy with Trump’s message simply won’t come out and vote while the vast majority of those in the mighty middle will come out and vote for anyone who isn’t Trump. It would be a political bloodbath for Republicans and Hillary Clinton will be the beneficiary.
The only way the Republicans can salvage this election cycle is by supporting a moderate conservative, like John Kasich. The economy simply isn’t bad enough to warrant a radical shift to the right or the left. Furthermore, the Republican delegates at the convention should not fear Trump breaking away and forming a third party with his supporters. They should instead welcome the schism and say, “good riddance.” Catering to that vocal minority is the reason why the Republican Party is losing. It has alienated scores of conservatives who are embarrassed to identify themselves as Republicans. The conservatives lost in the middle will only come back to the party if it takes a strong line against the intolerance Trump has espoused. At this point, Kasich is the only Republican candidate who can bring his party members together.