Sunday, November 19, 2017

LAS NOVEDOSAS ELECCIONES CHILENAS DE HOY


Por qué las elecciones de este domingo en Chile son únicas y cómo podrían cambiar el equilibrio de poder en el país

En un país con voto voluntario y alta abstención electoral, pocos se animan a apostar a un resultado concreto en las elecciones de este domingo en Chile, donde se elegirá Presidente de la República y se renovarán la Cámara de Diputados y parte del Senado.
Pero hay dos cosas que sí están claras: una es que el expresidente y empresario de centroderecha Sebastián Piñera llega a la recta final liderando las encuestas; la otra es que estos son en varios aspectos unos comicios inéditos.
Este año debutarán nuevas reglas para la elección parlamentaria y que es posible que el sistema político chileno, que hace 27 años se divide en dos grandes bloques, se abra a la representación de nuevas fuerzas como el Frente Amplio, que -en un símil al "Podemos" de España- rechaza tanto la herencia del régimen militar como los acuerdos de los gobiernos democráticos de la transición post Pinochet.
Clave en este eventual reacomodo de fuerzas es el fin del sistema electoral binominal vigente desde 1989 por uno proporcional moderado, el método D'Hondt.
En teoría, el nuevo sistema podría favorecer a las nuevas corrientes que, en medio del desencanto con la política tradicional, han proliferado tanto a la derecha como a la izquierda.

Saturday, November 18, 2017

HORAS DECISIVAS PARA ZIMBABWE Y ROBERT MUGABE

Esta semana fue la más complicada para dicho país de Africa Meridional, erigido en uno de los peores del mundo, si nos dejamos convencer por sus indicadores económicos, de inflación (incierta, de dos a cinco dígitos anuales), fuga de capitales, expropiación de tierras, pero sobre todo políticos e institucionales, con su nonagenario Presidente, Robert Mugabe, que gana elecciones con más del 90 % de los votos, sistemáticamente, con su partido, el ZANU-PF y casi sin oposición, desde 1980.


El martes pasado, se produjo un golpe militar, liderado por el General Constantino Chiwenga, aliado al Vicepresidente de Mugabe -y ex jefe de su policía secreta-, Emmerson Mnangagwa, quien fuera destituido hace 12 días, por la ambiciosa y extravagante cincuentona esposa del Presidente, Grace Mugabe (sudafricana y Doctora en Sociología en 2014) quien además desde marzo pasado, ha decidido anular todos los contratos con China, verdadero sostén financiero de esta país aislado del mundo, paradójicamente octavo productor mundial de diamantes, dejando bajo arresto domiciliario a Mugabe. Aparentemente, el golpe no tuvo el objetivo de derrocarlo -al menos, por ahora- sino de restituir en su cargo a Mnangagwa, quien volvió al país anteayer, inclinando la balanza de la elite de Harare (la capital de Zimbabwe) a favor de la facción "Lacoste", encabezada por el "Cococrilo", el apodo con el que se conoce al Vicepresidente, en desmedro del "G40" -la generación de los 40 años- que secundan a Grace.

Vale la pena repasar quién es Mugabe, en un continente que si bien tiene mucho futuro, ha visto emerger, crecer y caer a dictadores de diferente calaña, tan o más excéntricos como él: el antropófago Idi Amin Dada en la Uganda de los setenta y Yoweri Museveni en el mismo país en la actualidad; Jean Bedel Bokassa I en República Centroafricana; Omar El Bachir (Sudán); Haile Selassie y Meles Zenawi en Etiopía; Paul Biya en Camerún; Idris Deby en Chad; Omar Bongo en Gabón; Lasana Cont en Guinea Conakry; Teodoro Obiang Nguema en Guinea Ecuatorial; Denis N´Guesso en Congo; Mobutu Sesse Seko en Zaire; Paul Kagame en Ruanda; Yahya Jammeh en Gambia y, Blaise Campaoré (desde 1987 hasta 2014) en Burkina Faso. No podemos obviar a Faure Eyadema en Togo, mediante fraude, el sucesor de su padre Gnasangbe (1967-2005). También recordamos el ascenso, la gloria y la brutal caída con asesinato incluido, del coronel Muammar Khadaffy, en la Libia de la "Primavera Arabe", en 2012; a Hosni Mubarak, también caído en desgracia en la Egipto de la misma época y a Zinedine Ben Alí en Túnez. Todos dejaron una estela de muertos, desaparecidos y presos politicos opositores, mientras conservaban decenas de esposas e hijos, todos enriquecidos con cuentas en Suiza y otros países europeos, cuando no, la propia Estados Unidos, cómplices de semejante festival de patrimonialismo y corrupción.

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Mugabe, nacido en un hogar católico, fue el héroe de la independencia de Rhodesia del Sur (luego, rebautizada como Zimbabwe), en 1979, un país donde convivían negros (95 % de la población) y blancos (el 5 % restante), pero bajo el régimen de apartheid al estilo de la Sudáfrica pre-Mandela, pero que logró su cometido de liberarse del Reino Unido, con la promesa del entonces veterano político nacionalista, de respetar contratos coloniales, pacificar el país y realizar cambios sociales en democracia. Concretamente, se pactó con Londres, un régimen parlamentarista multipardista donde se reservaría para la minoría blanca, encabezada por Ian Douglas Smith (1919-2007), una quinta parte del Parlamento. Además, Mugabe necesitaba de la minoría blanca porque ella concentraba el grueso de los recursos técnicos y profesionales, que necesitaba el nuevo país independiente, para no seguir dependiendo sólo de la producción y exportación de diamantes. 

Sin embargo, Mugabe cumplió en parte, sus promesas. No demoró en cambiar la Constitución e instaurar un régimen político presidencialista, donde sería reelecto Presidente seis veces: en 1990, 2000, 2002, 2005, 2008 y 2013. Tras desembarazarse de sus rivales Joshua Nkomo, Ndabaninghi Sithole y el obispo metodista Abel Muzorewa en la alianza independentista gobernante (ZANU-ZAPU), promovió una guerra tribal favorable a sus intereses. No dudó en usar una juventud partidaria armada, los "Green Bombers" para intimidar a sus opositores. En términos macroeconómicos, también fue un pragmático. Tras renunciar al sistema marxista en 1990, encaró una política de privatizaciones masivas, acordando inversiones con China y alentando la producción agrícola de cereales y tabaco, a cargo de la minoría blanca, propietaria de los campos más productivos. Zimbabwe no sólo  mejoraría sus indicadores macroeconómicos y de exportaciones, sino que además, bajaría a un 10 % el analfabetismo. 


Sin embargo, en 1998, el viejo líder volvería a virar drásticamente. En 1998, producto de otra coyuntura económica en deterioro, Mugabe realizó una reforma agraria, que era contraria a los intereses de la minoría blanca, propietaria del 32 % de las tierras. A punta de pistola, mandó a sus adláteres a amenazar y saquear a los blancos en sus granjas, lo cual, sirvió de pretexto para el bloqueo económico y comercial de Estados Unidos y la Unión Europea. Una década más tarde, todos los indicadores sociales y macroeconómicos cayeron en picada: no sólo la inflación más alta del mundo, con la friolera de un 10000 % anual, sino la baja de la esperanza de vida a 36 años y la mortalidad infantil de 650 por mil, en un país que vive ya hace tiempo, del trueque y todo tipo de mercados negros.

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Volviendo a la Zimbabwe actual, los próximos días serán decisivos a la hora de observar con mayor claridad el panorama que se avizora en Harare, en términos de saber si Mugabe acepatará ser un rehén político de los militares, si Grace no hará un contragolpe y si efectivamente, pensando en las elecciones de 2018, finalmente quien herede el control del Partido, del gobierno y del Estado, sea el otrora temible Mnangagwa.

ZIMBABWE CAMBIA DE "JEFE" VIA UN GOLPE Y LA JUSTICIA LO LEGALIZA

Saturday, October 14, 2017

EL SECESIONISMO CATALAN ES HIJO DE LA TRANSICION ESPAÑOLA



Cuando se realizó la transición política española, una de las cartas con las que negociaron los grandes partidos (PSOE y PP), fue la catalana. 

Negociaron con el partido Convergencia i Unió de Jordi Pujol, su poder alternativo, para ganar las bancas necesarias y consolidar sus gobiernos respectivos. No se preocuparon en aquel momento, por la corrupción del pujolismo en Cataluña ni mucho menos por la creciente efervescencia independentista. A cambio, hicieron todo tipo de concesiones en el marco de la autonomía catalana, lo cual generó expectativas desmedidas que sobre todo, después de la crisis financiera de 2008-2009 y una torpe decisión posterior del Tribunal Constitucional, no hicieron más que crecer durante los períodos de la Generalitat de Artur Mas y Carles Puigdemont. 

Por todo ello, lo que hemos visto en las últimas semanas en Cataluña, es el resultado indirecto del cinismo de la clase dirigente bipartidaria madridista.

Sunday, September 17, 2017

GAZA: HAMAS ACORRALADA POR EL TRIO ISRAEL-EGIPTO-AL FATAH

Hamás cede ante la presión de Egipto y acepta disolver su Gobierno de facto en Gaza

Los islamistas palestinos anuncian elecciones y un Gobierno de unidad por primera vez desde 2006

JUAN CARLOS SANZ, DIARIO EL PAIS, MADRID, ESPAÑA, DOMINGO 17 DE SETIEMBRE DE 2017.

 El nuevo líder político de Hamás, Ismail Haniya, en una imagen de 2014.
Con las fronteras clausuradas y los hospitales desprovistos de medicamentos, sin apenas electricidad ni agua potable en la Franja de Gaza, Hamás, que ocupa el poder en el enclave mediterráneo desde hace una década, ha anunciado este domingo la disolución de su Gobierno de facto y la restitución de las instituciones a la Autoridad Palestina. Si el movimiento islamista cumple su compromiso —expresado tras las negociaciones de esta semana en El Cairo con el servicio de inteligencia de Egipto— los palestinos tendrán que acudir a las urnas por primera vez desde 2006, cuando Hamás ganó las legislativas, para elegir un nuevo Parlamento que dé paso a un Ejecutivo de unidad nacional.
Fatah, el partido del presidente palestino, Mahmud Abbas, dio la bienvenida a la declaración, aunque anticipó con cautela que solo se reanudará el suministro eléctrico suprimido y las transferencias de fondos recortadas a Gaza si las promesas se plasman en hechos. Anteriores intentos de reconciliación entre ambas facciones enfrentadas han fracasado a causa de la división política que paraliza Palestina.
La cúpula de Hamás —de la que forman parte el nuevo líder de la organización, Ismail Haniya (EN LA FOTO), y su sucesor como jefe político en la Franja, Yahya Sinwar— parece haber recibido una oferta en El Cairo difícil de rechazar. Al bloqueo terrestre y marítimo —jalonado por tres guerras— que Israel mantiene desde hace un decenio sobre Gaza se sumó desde 2013 el cierre casi permanente de la frontera de Rafah con Egipto, que solo ha abierto sus puertas 18 días este año. El pasado mes de marzo, la constitución por el movimiento islamista de un comité administrativo para gestionar el enclave costero fue interpretada por la Autoridad Palestina como la transgresión de una línea roja.
Para prevenir la secesión del territorio a través de un Gobierno de facto, el presidente Abbas ordenó la supresión de las subvenciones a la electricidad y rebajas salariales de los funcionarios. Medicamentos esenciales, como los utilizados en los tratamientos de quimioterapia para el cáncer, dejaron de llegar con regularidad desde Ramala a las farmacias de los hospitales de la Franja. Se recortaron además las autorizaciones para que los pacientes con casos más graves recibieran asistencia vital en centros sanitarios de Cisjordania, Jerusalén Este o Israel.
Un comunicado de Hamás difundido de madrugada en El Cairo ha hecho un llamamiento al Gobierno del primer ministro palestino, Rami Hamdala, a “llevar a cabo su misión y su deber de inmediato”, así como a la “creación de un Gabinete de unidad nacional con la participación de todos los partidos”. El movimiento islamista acepta la celebración de elecciones legislativas y muestra su disposición a aplicar el acuerdo de reconciliación alcanzado en 2011 también en El Cairo para zanjar las disputas interpalestinas. Los enfrentamientos armados entre las milicias de ambos grupos se saldaron en 2007 con 385 muertos y la expulsión de Fatah del poder. En una ceremonia celebrada en Gaza el pasado jueves, familiares las víctimas de los dos principales partidos recibieron compensaciones económicas. Se trata de la primera medida efectiva adoptada para restañar las heridas del conflicto civil.
Fuentes próximas los servicios de inteligencia egipcios citadas por el diario israelí Haaretz aseguran que en esta ocasión Hamás está intentado demostrar al Gobierno del El Cairo la seriedad de su compromiso de reconciliación con la Autoridad Palestina, a la espera de recibir en contrapartida una mejora del suministro eléctrico y la apertura de la frontera de Rafah para aliviar el bloqueo impuesto a los dos millones de gazatíes. Una delegación de Fatah se ha reunido en la capital de Egipto con los líderes del movimiento islamista palestino.
El presidente de la Autoridad Palestina tiene previsto reunirse el miércoles en Nueva York, donde intervendrá ante la Asamblea General de Naciones Unidas, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Abbas acude ahora a la cita con la baza de la recobrada unidad política palestina —prometida al menos por Hamás— para reactivar un proceso de paz en el que el mandatario norteamericano pretende dejar su impronta con un “acuerdo definitivo”. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que también será recibido por Trump, ha adelantado que centrará el encuentro en la amenaza de la creciente presencia de Irán y sus aliados en Siria y Líbano, sin expresar aparentemente interés por un avance en el diálogo con los palestinos.

UN SINAI EXPLOSIVO: EL PEOR ATENTADO EN LA HISTORIA DE EGIPTO

MERKEL, TRAS LOS RECORDS DE ADENAUER Y KOHL


Indispensable Angela

Merkel enfrenta su cuarto mandato desde una centralidad que empezó siendo alemana y ahora es ya europea y global

LLUIS BASSETS, DIARIO EL PAIS, MADRID, SABADO 16 DE SETIEMBRE DE 2017.




Así como hay una superpotencia indispensable, Estados Unidos, según la ex secretaria de Estado Madaleine Albright, también hay un personaje político europeo indispensable, según el semanario The Economist, y este es Angela Merkel. Si no fuera por la obsesión alemana por la discreción y por su reticencia al protagonismo, Merkel sería reconocida como la líder del mundo libre, especialmente desde que Obama dejó la Casa Blanca y le sustituyó el presidente más atrabiliario, errático e irresponsable que haya encabezado el Gobierno de Washington.

El próximo domingo los alemanes tendrán la oportunidad de darle por cuarta vez una mayoría parlamentaria, algo prácticamente asegurado a la vista de las encuestas, en las que las listas socialdemócratas, con su candidato Martin Schulz a la cabeza, se hallan a una distancia inalcanzable —entre 15 y 17 puntos por detrás— para aspirar a algo más que entrar como socios minoritarios en un gobierno de gran coalición. La única incógnita que dilucidarán los electores será la fórmula de gobierno, en función de la composición del Parlamento, pero no la centralidad de la coalición conservadora CDU-CSU y de la figura indispensable de Merkel.
La tonalidad del cuarto mandato de Merkel en la cancillería dependerá de los socios que se vea obligada a escoger entre las tres opciones posibles en un mapa parlamentario en el que no se dan mayorías de gobierno en solitario. La opción más clara son los liberales del FDP, el socio habitual de la CDU-CSU en la coalición burguesa durante los años de la Alemania de Bonn, con los que también Merkel hizo gobierno en su segundo mandato entre 2009 y 2013. Para que esta fórmula sea posible los liberales deben salir del bache en el que se metieron hace cuatro años, cuando se quedaron sin representación parlamentaria por primera vez desde la fundación de la actual república.
Siempre está a mano la gran coalición, la fórmula que mejor refleja el consenso central de la política alemana, que lleva a gobernar juntos a los dos partidos concebidos para actuar como adversarios, uno en el Gobierno y el otro en la oposición, con el inconveniente de que dan cancha política a quienes serán los extremos, la izquierda radical Die Linke y el partido anti inmigración AfD (Alternative für Deustchland).
Hay todavía una tercera fórmula inédita, en la que una insuficiente mayoría parlamentaria conservadora-liberal se vería completada por los diputados verdes, dando lugar a la Jamaica, una improbable coalición en la que ondean, como en la bandera de la isla caribeña, los colores negro (CDU-CSU), amarillo (FDP) y verde (Die Grüne). Para Merkel, tendría el atractivo de estrenar socio de coalición con el partido que gobernó con su antecesor Schröder y dio a Alemania un destacado ministro de Exteriores como Joschka Fischer, en el gabinete que mejor representó la llegada al poder de la generación revolucionaria del 68. Sentar juntos a liberales y verdes es algo con una dificultad objetiva en los programas contradictorios de ambas formaciones, especialmente respecto a los refugiados y a las emisiones contaminantes de los automóviles, pero también en una cuestión de culturas políticas opuestas e incluso enemigas.
Con 12 años de experiencia como canciller a sus espaldas y otros cuatro por delante, Merkel superará pronto a Konrad Adenauer, que permaneció 14 años al frente de la república de Bonn (entre 1949 y 1963), e igualará a quien fue su mentor, el canciller de la Alemania unida, recientemente fallecido, Helmut Kohl. Si el primero inauguró una Alemania en paz y el segundo consiguió reunificarla, Merkel se ha encontrado con el reto de responsabilizarse del rumbo de Europa entera en la época de mayores turbulencias para el proyecto de integración, que coincide también con la quiebra del liderazgo mundial de Estados Unidos.
El récord de permanencia en la cancillería llegará en 2021, cuando Merkel cumpla 67 años, todavía a seis de alcanzar la edad de Adenauer cuando fue investido como el primer canciller de la República Federal. Aunque muchos especulan con su jubilación al término del próximo mandato, nada está escrito sobre la eventualidad de un quinto mandato al que se presentaría con la edad de Hillary Clinton cuando aspiró a la presidencia de EE UU. Esta eventualidad, ahora remota, dependerá de dos factores: de su capacidad para superarse a sí misma en su balance de gobierno, de forma que se encuentre entonces en buen estado de forma política y de imagen pública; y del punto en que se halle el centro derecha, en cuanto a cohesión y liderazgos alternativos, ahora inexistentes.
Merkel, a diferencia de Adenauer y Kohl, ha adquirido envergadura gracias a las crisis existenciales con las que ha tropezado. No es lo mismo la oportunidad de un momento inaugural, como la Hora Cero que presidió Adenauer, o la caída del Muro, que correspondió a Kohl, que la dificultad de dos crisis como la del euro y la de los refugiados, que han hecho gravitar el peligro de desaparición sobre la propia idea de Europa.
Buena parte del éxito de Merkel tiene que ver con la solidez del sistema político e institucional alemán, en el que ella ha conseguido ocupar e identificarse con el centro ideológico e incluso topográfico. Pero también cuenta su personalidad, reflexiva y dubitativa, pragmática y posideológica, capaz de arriesgar pero alejada de visiones y fantasías (esa vision thing, que no tenían tampoco ni Bush padre ni Helmut Kohl) y con un sentido moral que la alejan del cinismo y de la arrogancia tan característicos de la profesión política masculina.
Una reciente encuesta del Pew Research Center, realizada en 37 países, revela el impacto global de la canciller, en contraste con el desprestigio de Donald Trump, Vladímir Putin y Xi Jinping. Un 42% de la mediana mundial de las encuestas confía en Merkel frente a un 31% que expresa su desconfianza, cifras que en el caso de Trump son del 22% y el 74%, respectivamente. En Europa, el grado de confianza llega al 60%, con la particularidad de que el Pew subraya el notable apoyo con que cuenta la canciller en la opinión de izquierdas.
Un exceso de expectativas puede también traducirse en nuevas decepciones, sobre todo cuando quien la espera son la Unión Europea en la salida de la crisis y el mundo sin presidente de Estados Unidos. Le sucedió a Obama solo llegar a la Casa Blanca y le puede suceder a Merkel en su cuarta investidura como canciller. Las tareas alemanas que tiene ante sí no son menores y no podrá desatenderlas en nombre de unos liderazgos europeos y globales que suscitan más reticencias que entusiasmos entre sus compatriotas.
La economía se halla en excelente forma pero todavía vive en buena parte del impulso reformista de su antecesor Gerhard Schröder. El país no tiene las infraestructuras que necesita, producto entre otras cosas de su aversión al gasto y al endeudamiento. Siendo un gigante industrial, la rama más puntera que es la digital se halla subdesarrollada. El prestigio de su industria automovilística se halla erosionado por el fraude de las emisiones. Sigue cayendo la capacidad adquisitiva de los trabajadores peor pagados, en una buena demostración de que Alemania no se sustrae al incremento global de las desigualdades que ha presidido la reciente crisis. Y es muy inquietante su demografía declinante con una población cada vez más envejecida.
A pesar de las exigencias interiores, hay demanda de Merkel en Europa —con Macron a la espera de dar juntos el gran impulso europeo— y la hay en el mundo, con esos liderazgos populistas y autoritarios, Trump, Putin, Xi Jinping, que hacen todavía más urgente una brújula orientada por el derecho internacional y por los valores europeos que son los de Angela Merkel.

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