Tuesday, April 17, 2018

ARGENTINA: GATAFLORISMO SOCIAL Y UN GOBIERNO SIN PLAN

Un gobierno sin "masterplan", una obsesión por evitar un "superministro" de Economía, cuando en realidad, Marcos Peña ha pretendido erigirse en él -no termina haciendo ni lo uno ni lo otro-; una parte de la coalición -Carrió y radicales- que empiezan a cuestionar a su propio gobierno, como "Chacho" Alvarez a la Alianza en el año 2000; un descontrol de la política monetaria de la BCRA, cuando empezaban a mejorar los números fiscales; un gradualismo "micro" que ya hemos visto muchas veces en Argentina, termina en el fracaso. En suma, un gobierno que dijo venir a cambiar la Argentina, con un elenco gobernante que se cree a sí mismo, novedoso e innovador, que hasta se da el lujo de negar la relevancia del pasado, pero que paradójicamente, cae entrampado por los mismos vicios de esa historia del país, al que se obstina en obviar.

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Para condimentar el comentario, una sociedad que juega al "gataflorismo" -expresión acuñada por Marcelo Longobardi-: todos dicen preocuparse por la inflación pero nadie hace nada sustancioso por sacársela de encima.

A veces, a uno le parece que Argentina no tiene rumbo y por ello, aquí se suele premiar a gobiernos que también suelen perderse en sus propios marasmos.


Saturday, March 24, 2018

EL GRAN DEFICIT POLITICO DE PERU

Perú se ha modernizado enormemente. Partiendo desde muy atrás, con carencias estructurales de todo tipo y sólo gozando de un pasado imperial glorioso, muy lejano, tras el fujimorismo -y mal que le pese a Vargas Llosa, que llora por la herida de su ballotage perdido en 1990-, el país mejoró notoriamente su economía: inflación bajo control, privatizaciones, inversiones, bancarización de la población, políticas sociales más eficaces que en el pasado. Aunque la informalidad laboral sigue siendo una de las más altas de la región (73 puntos porcentuales), en niveles que ya había advertido el economista incaico liberal Hernando de Soto en su libro "El Otro Sendero", a fines de los ochenta, el cambio macro en Perú fue una realidad, no un mero discurso de campaña preelectoral.

Toda esa transformación económica no tuvo correlato en el plano político. Casi todos los presidentes que llegaron después del "Chino" -Ingeniero-, gozaron de una popularidad efímera, con mínimo control del Congreso y excepto Ollanta Humala, que prometía ser el Chávez peruano y estuvo muy lejos de serlo, todos vieron evaporada esa legitimidad. Sin partidos políticos fuertes, incluyendo el APRA de Alan García, a esta ola de insatisfacción popular, debe sumársele el propio legado fujimorista, biológico y político. Detenido, extraditado e indultado, no sólo fue relevante para la política peruana, el destino de Alberto, sino, desde años, el de su familia: sobre todo, sus dos hijos, Keiko, la mujer dos veces candidata a Presidente, que no llegó a la Casa de Pizarro por muy poco margen y Kenji, el varón que pactó con Kuczynski, su apoyo para que no cayera, lo cual dividió como nunca, al fujimorismo, creando más incertidumbre a futuro, pero dejando un manto de impunidad y corrupción generalizada que tiende a manchar y herir de muerte a la frágil democracia peruana.

La incógnita es qué hará ahora el Ingeniero Martín Vizcarra, el ex gobernador de Moquegua y el Vice de PPK, pero que antes de la renuncia de éste, fue nombrado como embajador en Canadá para evitar su propio desalojo por causas de corrupción como Ministro de Transportes. Podrá reencabezar un gobierno con cierta legitimidad para llegar finalmente a las elecciones de 2021 o sólo será una transición breve, donde tampoco queda claro, quiénes serán los herederos, tras la ruptura de los hermanitos Fujimori?



Ni la euforia peruana por el Mundial de Rusia, tras una ausencia de 35 años, alcanza a disimular la severa crisis de confianza en su clase política que vociferan hoy los incaicos.

Tuesday, March 20, 2018

FACEBOOK AL BORDE DEL KNOCK-OUT?

Historia 1: un ex empleado resentido denuncia lo que conocía e hizo hace algunos años atrás, generando un cataclismo de consecuencias imprevisibles. Historia 2: la consultora ladrona de datos personales, utiliza el saber de un profesor universitario siempre listo, para difundir su fórmula y hacerse famoso. Historia 3: se juntaron ambos, con ambiciones desmedidas y ya inventaron la posibilidad de calcular sus numerosas ganancias vía las redes sociales, por ejemplo, Facebook. Historia 4: 50 millones de ingenuos clientes de la red del también inescrupuloso Mark Zuckerberg, caen en la trampa tendida por aquéllos (Cambridge Analytica y el profesor Aleksandr Kogan). Historia 4: apenas se descubre tamaña manipulación de datos, seguramente a espaldas de los usuarios -es lo que ahora se investiga-, todos -aunque yo hace tiempo la abandoné previendo este tipo de usos y abusos- tomamos conciencia del peligro de estas redes, a la que creemos emplear nosotros para satisfacer ansias de reconocimiento, status, narcisismos de todo tipo, etc. Historia 5 (final): se viene la vindicta generalizada sobre Zuckerberg -ya lo citaron hasta del Parlamento británico para declarar-, las acciones de Facebook se desplomaron y lo que es más grave, el desprestigio de la red social otrora líder, se cae día a día.



Lección para la política: si Cambridge Analytica manipuló direccionando voluntades en contra de candidatos en diferentes elecciones (incluyendo la tan polémica de Estados Unidos 2016), no sólo habrá nuevas regulaciones para resguardar la identidad de las personas -y sus deseos o aspiraciones grabadas en las redes-, sino que también habrá nuevas formas de trampa, con lo que deberemos estar atentos a semejantes cambios, que son directa e ineludible consecuencia de la existencia de las NTICs., ni más ni menos. Esto que hace 3 décadas, generaba expectativas nada más que positivas, hoy, muestran su verdadera cara.

Wednesday, March 14, 2018

UN LOPEZ OBRADOR (AMLO) PRAGMATICO A ULTRANZA, QUIERE EVITAR DEBATES

López Obrador rechaza participar en más debates como exigen Anaya y Meade

Anaya lo reta si es que "tiene pantalones" y el candidato de Morena confirma que solo participará en los tres que ya están pactados


JACOBO GARCIA, PARA EL DIARIO EL PAIS, MADRID, 13 DE MARZO DE 2018.


Los debates televisivos de ritmo rápido, tiempo medido y respuestas concretas no son lugar para Andrés Manuel López Obrador. El candidato de izquierdas que lidera las encuestas se siente más cómodo en el soliloquio reflexivo y pausado, con tiempo suficiente para el contexto histórico las puntualizaciones y los matices.
Lo saben sus contrincantes y él mismo quien, en las últimas elecciones, decidió no participar en ningún debate televisado lo que le costó un aluvión de críticas y quedar fuera de los reflectores durante las horas más seguidas de la campaña.
La reciente decisión del Tribunal Electoral de abrir la posibilidad de nuevas fechas para los debates, al margen de los tres ya pactados con el Instituto Electoral (INE), ha abierto la discusión entre los candidatos en tono de desafío.
Los dos aspirantes que van abajo en las encuestas, Ricardo Anaya y José Antonio Meade, e incluso la independiente Margarita Zavala, provocaron a Obrador al exigirle más debates. A todos ellos el tabasqueño respondió con contundencia: "No, no, no; nosotros ya vamos a estar en los tres debates porque nos van a querer dañar (…) piensan que así van a remontar su desventaja. Ellos están muy atrás, no quiero presumir, pero ya vamos cerca de 20 puntos de ventaja del segundo lugar que se lo están peleando Meade y Anaya", dijo el domingo el candidato de Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) durante de una reunión privada con simpatizantes en Querétaro.
Horas antes Anaya, candidato de la coalición Movimiento Ciudadano, lanzó el guante: “Hoy quiero formalmente retar a un debate a Andrés Manuel López Obrador; vamos a ver si el señor tienes las ideas, el valor y los pantalones para enfrentarnos”, insistió.
Por su parte, el aspirante del Revolucionario Institucional (PRI) José Antonio Meade, lo retó a través de Twitter, "ya no hay pretextos" para ello. Éntrale", escribió en la red social.
Al coro de candidatos que quieren ver a AMLO fajarse ante las cámaras se sumó también la candidata independiente Margarita Zavala, esposa del presidente Felipe Calderón. “Estoy lista para debatir con quien sea, sobre todo con Andrés Manuel López Obrador, aunque ya sabemos que lo suyo no es el debate", dijo durante una entrevista en Radio Fórmula. Para Zavala, los debates son algo natural en la vida política del país y un espacio para que los ciudadanos conozcan las propuestas de los aspirantes, pero "lo suyo es descalificar", añadió en referencia a Obrador.
Hasta el momento los candidatos, con el aval del INE, han pactado tres debates. EL primero el 22 de abril en la Ciudad de México tratará sobre corrupción, seguridad pública y violencia. El segundo, casi un mes después, será en Tijuana y tocará los temas de comercio exterior, seguridad fronteriza y migración. El último debate será el 12 de junio, dos semanas antes de los comicios del 1 de julio se celebrará en Mérida y versará sobre crecimiento económico, pobreza y desigualdad. Todos ellos tendrán una duración entre 90 y 120 minutos y en el mismo participarán entre tres y seis aspirantes, a falta de que el INE confirme las candidaturas.
Las últimas encuestas publicadas confirman que López Obrador lidera las preferencias de los mexicanos. Sin embargo, durante las seis semanas que faltan para el primer debate Anaya y Meade buscan desesperadamente agitar el tablero que mueva la actual fotografía.

POMPEO COMO SECRETARIO DE ESTADO, OTRA MALA NOTICIA PARA RUSIA

Mike Pompeo, un halcón para dirigir las relaciones exteriores de EE UU

El hasta ahora director de la CIA procede del movimiento ultraconservador Tea Party, es duro contra Irán y ha sabido ganarse a Donald Trump

AMANDA MARS, PARA EL DIARIO EL PAIS, ESPAÑA, 14 DE MARZO DE 2018

Halcón, político de carrera y en la cuerda de Donald Trump. El presidente ha optado por relevar al moderado Rex Tillerson, un ejecutivo petrolero con quien nunca congenió, por el perfil antitético de Mike Pompeo, el hombre al que le confió la CIA hace poco más de un año, un congresista de Kansas miembro del Tea Party, que ha clamado contra el pacto nuclear de Irán, defendido la aplicación de la pena de muerte contra Edward Snowden y destacado como azote de la demócrata Hillary Clinton.
Pompeo, de 54 años, se graduó primero de su clase en la academia militar de West Point en 1986, sirvió varios años en el Ejército (sin entrar en combate) y llegó a patrullar como oficial de caballería en el telón de acero antes de la caída del muro de Berlín. Después se licenció en Derecho en Harvard y comenzó su carrera como congresista por Kansas en 2011, aupado por la ola ultraconservadora del Tea Party. Durante estos años, hasta que el recién elegido Donald Trump lo llamó para hacerse cargo de la CIA, ha formado parte de los comités de Inteligencia, Comercio y Energía de la Cámara de Representantes.
Le dio fama en Washington la dureza con la que fustigó a Clinton en la comisión especial para investigar el atentado de Bengasi (Libia) de 2012, cuando la excandidata presidencial era secretaria de Estado. La investigación acabó sin hallar responsabilidades en Clinton, pero Pompeo llegó a calificar el caso como algo “peor que el Watergate en algunos aspectos”. También se significó en la defensa de la vigilancia masiva ciudadanos y hogares estadounidenses en pos de la seguridad y, en el pasado, llegó a defender la práctica del waterboarding (ahogamientos), argumento que era ilegal, pero no un acto de tortura. Sin embargo, en el Capitolio, antes de que le ratificaran como director de la CIA respondió que no usaría la tortura aunque el presidente se lo pidiera.
Su nombre había sonado como sucesor de Tillerson durante meses, ya que durante ese tiempo el futuro del ex presidente de Exxon Mobil se había estado tambaleando. Fuentes anónimas de la Administración citadas por la prensa estadounidense han destacado la química surgida entre Pompeo y Trump durante las periódicas reuniones informativas de inteligencia. En ellas y en público, el jefe de la CIA ha sabido manejar con mano izquierda uno de los pocos puntos en los que difiere del presidente: la injerencia rusa en las elecciones presidenciales, que el mandatario neoyorquino siempre ha negado o minimizado y que Pompeo nunca ha evitado señalar con dureza.
Su breve mandato como jefe de la inteligencia se ha caracterizado por un perfil muy político en sus pronunciamientos públicos, lo que ha incomodado en muchas ocasiones al personal de la agencia, dado que crea recelos en torno a la imparcialidad que se le exige a los análisis de inteligencia. También ha apostado por una actitud más agresiva en el conflicto de Afganistán, donde se han reforzado las acciones encubiertas son los talibán como objetivo.
Sin experiencia previa en este campo, Pompeo se convierte en jefe de la diplomacia estadounidense en un momento delicado, cuando Estados Unidos está dispuesto a abrir una negociación con Corea de Norte —bajo promesa de desnuclearización por parte del régimen y al mismo tiempo debe decidir si mantiene o abandona el acuerdo nuclear con Irán. En ambos terrenos, el nuevo secretario de Estado se ha mostrado en la línea dura republicana. Y en consonancia con Trump. Por ejemplo, se mostró partidario públicamente al cambio de liderazgo en Corea del Norte y, en el caso de Irán, cuando Obama firmó el acuerdo nuclear, declaró que no veía el momento para cancelarlo. Ahora, habría llegado el momento de esto último, pero los caminos de la realpolitik y de Trump son misteriosos.