Sunday, February 22, 2015

A UN AÑO DE UNA REVOLUCION INUTIL: EL EUROMAIDAN

Poroshenko acusa a Rusia de las muertes en el Maidán hace un año

Ucrania recuerda al centenar de víctimas de la protesta que derrocó a Yanukóvich

Kiev, DIARIO EL PAIS, MADRID,  21 FEB 2015



Ucrania rememora la sangrienta culminación del Maidán de Kiev, la revolución que durante tres meses mantuvo en jaque al presidente Víctor Yanukóvich. Cerca de 100 personas (hay divergencia sobre la cifra exacta) perecieron en enfrentamientos con las fuerzas antidisturbios en el centro de Kiev o en varios incidentes relacionados con las protestas.
Los “héroes de la centuria celestial” son homenajeados esta semana frente al Ayuntamiento y en la plaza de la Independencia de la capital de Ucrania. El viernes, el presidente Petró Poroshenko dijo que el sacrificio del Maidán inspira a los que luchan en el este del país. “Se enfrenta a nosotros un poderoso enemigo, mucho más poderoso y por desgracia mejor armado. Desde hace años tiene planes para atacarnos y para ello ha preparado sus Fuerzas Armadas y ha formado una quinta columna dentro de nuestro país”, afirmó en la plaza.
Poroshenko dijo que Vladislav Surkov, asesor del presidente Vladímir Putin, “había dirigido la organización de un grupo de francotiradores extranjeros” en el Maidán y aseguró tener el testimonio de oficiales de cuerpos de intervención especial y también “grabaciones de las conversaciones telefónicas privadas de Yanukóvich con representantes de organismos militares y de seguridad de Rusia”. Rusia niega la intervención de Surkov en los incidentes.
El Maidán ha dejado un recuerdo amargo por la sangre derramada y por ser el origen de la cadena de descalabros sufridos por el país desde entonces. El último episodio de la guerra en el Este, la derrota de Debáltsevo, dolía a los asistentes a la ceremonia del viernes. “Europa no debería ceder al chantaje de Putin, que le hace creer en la posibilidad de una tercera guerra mundial. Putin no es un suicida. Si le dieran un puñetazo fuerte de una vez se contendría, pero nadie se atreve”, decía Stepán Jmara, un exdiputado y disidente encarcelado en la época soviética. A su alrededor, varios militares ya jubilados expresaban desencanto ante la “cobardía”, la “indiferencia” y la “hipocresía” de Europa.Paradójicamente, Europa fue la idea que desencadenó el Maidán, cuando Yanukóvich se negó a firmar el acuerdo de Asociación con la UE en noviembre de 2013. Después, cuando la policía reprimió a los estudiantes en la noche del 29 al 30 de noviembre, el Maidán dio un giro para concentrarse en la oposición a Yanukóvich, identificado con una corrupción insoportable.
Hasta ahora, la investigación oficial no ha determinado las responsabilidades por la violencia en el Maidán. En vez de informes rigurosos y juicios reales, las autoridades ucranianas hacen declaraciones políticas en las responsabilizan a Rusia de la tragedia y tienden a ignorar la existencia de la otra Ucrania, la que no se identificó con el Maidán por estar orientada a Rusia y Yanukóvich. En abril, Kiev emitió una orden de búsqueda y captura contra Yanukóvich, el ex primer ministro Nikolái Azárov y otros miembros de su Gobierno, hoy refugiados en Rusia. Moscú ha indicado que las solicitudes de extradición no serán concedidas. Y con ocasión del aniversario, Yanukóvich reapareció en la televisión rusa para decir que desea volver a su país en cuanto pueda.
Las primeras tres muertes del Maidán se registraron en enero, pero el balance más sangriento se dio en los días 18, 19 y 20 de febrero. Por entonces, el Maidán necesitaba de nuevos impulsos para mantenerse y los activistas planearon una “marcha pacífica” hacia el Parlamento, según la periodista ucraniana Sonia Kóshkina, autora de la primera investigación sistemática sobre aquellos sucesos.
La marcha se transformó en un intento de asalto que fue repelido con granadas por las fuerzas de intervención, las Berkut. Hubo 36 muertos y 80 heridos entre el 18 y el 19 de febrero. Al día siguiente, otros 53 muertos, entre ellos cuatro agentes del Ministerio del Interior. En Kiev se habían concentrado por entonces 11.000 agentes de orden público, todo un ejército. Mal alojados, mal comidos, expuestos al frío durante días, aquellos hombres contribuyeron después a aventar el descontento, al regresar a sus cuarteles de origen, en Crimea, en Lugansk o en Donetsk.
El 20 de febrero actuaron los francotiradores, explica Kóshkina. Pertenecían a distintos cuerpos especiales de los servicios de Interior y seguridad de Ucrania y el 14 de febrero les habían dado balas de combate y la orden de disparar, si los agentes que contenían el Maidán eran desalojados de sus posiciones, lo que sucedió cuando los manifestantes pasaron a la ofensiva y los Berkut retrocedieron de un modo caótico.
Koshkina, que señala que los documentos que acompañaban a las acciones de la autoridad durante el Maidán fueron destruidos, asegura que grupos del Servicio Federal de Seguridad de Rusia vinieron tres veces a Kiev. En concreto, cita una visita de 27 funcionarios, del 13 al 15 de diciembre, otra de seis, del 26 al 29 de enero, y una última de siete personas del 20 al 21 de febrero. “Aparecían tras un punto culminante de la tensión, tras los intentos de disolución de los manifestantes, estudiaban y analizaban la situación”, afirma.
Tras el desenlace del Maidán, los visitantes volvieron a Moscú y pocos días más tarde, en la noche del 26 al 27 de febrero estaban ya ocupando el Parlamento y la sede del consejo de ministros en Sinferópol (Crimea), afirma Kóshkina. Esa noche, el presidente Yanukóvich y sus colaboradores más próximos brindaban en el hotel Ukraina de Moscú, cuenta la periodista. Llegaron desde Crimea, en un buque de la flota del mar Negro, tras abandonar Yanukóvich su residencia de lujo en las afueras de Kiev en la noche del 21 al 22 de febrero. Primero fue a Járkov y de allí a Donetsk, donde Rinat Ajmétov, el hombre más rico de Rusia, le acogió y le aconsejó dimitir. Al darse cuenta de que su propio feudo no le apoyaba, Yanukóvich se vino abajo.

Saturday, February 21, 2015

PUTIN AND REAGAN


There was a great power that was worried about its longtime rival’s efforts to undermine it. Its leaders thought the rival power was stronger and trying to throw its weight around all over the world. In fact, this longtime rival was now interfering in places the declining state had long regarded as its own backyard. To protect this traditional sphere of influence, the worried great power had long maintained one-sided relationships with its neighbors, many of them led by corrupt and brutal oligarchs who stayed in power because they were subservient to the powerful neighbor’s whims.
But suddenly, a popular uprising toppled the corrupt leader of one of those client states, and he promptly fled the country. The leaders of the uprising seemed eager to align with the great power’s distant rival, in part because they admired the rival’s ideology and wanted to distance themselves from the neighbor that had long dominated their much-weaker country. In response, the tough-minded conservative leader of the now very worried great power ordered his government to arm rebel groups in the former client state, to prevent the new government from realigning and eventually to drive it from power.
Sound familiar? Of course it does, but the great power in this story isn’t Russia, the tough-minded leader isn’t Putin, and the troubled weak neighbor isn’t Ukraine. The great power in this story was the United States, the leader was Ronald Reagan, and unfortunate neighbor was Nicaragua.
As the 1980s began, many Americans thought Soviet power was rising and Moscow’s appetite was growing. Such fears helped put Reagan in the Oval Office and convinced the country to launch a costly military buildup.
Reagan was especially determined to stop Soviet encroachments in the Western hemisphere. The Sandinista movement in Nicaragua had just overthrown pro-American dictator Anastasio Somoza Debayle and had begun cultivating close ties with Cuba. In response, the Reagan administration organized, armed, and backed the anti-Sandinista Contras.
The result? A civil war that eventually cost the lives of some 35,000 Nicaraguans. Those deaths amounted to about 2 percent of the Nicaraguan population; the equivalent percentage in this country would be more than 6 million Americans.
Reagan and the United States acted wrongly then, and Putin and Russia are acting wrongly today. But the parallels between the two cases tell you something often forgotten when high-minded moralists start complaining about “foreign aggression.” However much we may dislike it, great powers are always sensitive to political conditions on their borders and are usually willing to play hardball to protect vital interests. The collective Western failure to understand this basic fact of life is a key reason why the Ukraine crisis erupted and why it has been so hard to resolve.

Don’t get me wrong: what is happening to Ukraine is tragic, and what Putin and Russia are doing is reprehensible. But I also think it was the height of folly for leaders in the United States and Europe not to anticipate that Russia would react as it has. After all, all they really had to do was think back to U.S. policy in much of the Western hemisphere.
If anything, Moscow has more to worry about today than the United States did back in the 1980s. Nicaragua is a tiny country, with a total population smaller than New York City’s. It had hardly any military capability of its own and its potential value as a possible Soviet base was miniscule. Yet U.S. leaders saw this small, poor, weak country as a serious strategic threat, with Reagan warning that failure to overthrow the Sandinistas would leave terrorists and subversives a mere “two days’ driving time from Harlingen, Texas.”
Today, American officials and hard-line pundits insist NATO expansion was and is not a hostile act, and that support for Kiev poses absolutely no threat to Russia whatsoever. In this view, Putin is either deluded or dissembling when he talks about foreign dangers. Or maybe what really scares him is the possibility that Ukraine might prosper and make his own rule in Moscow look bad.
But even if this view is objectively correct, it is beside the point. It doesn’t matter if our intentions are noble and NATO or EU expansion presents no genuine threat; what matters is whether Russia’s leaders think it is a threat, or worry that it might become one in the future. If Putin and Co. do see things that way — and there’s no reason to believe they don’t — they will be willing to play a large price to keep the threat at bay.
If you’re still skeptical, think back to Ronald Reagan. If the president of the mighty United States — which had the world’s largest economy and powerful military forces stationed all over the world — was sufficiently frightened by the ragtag Sandinistas that he was willing to organize and back an illegal civil war against them, is it just barely conceivable that Putin and Medvedev and many other Russians might be just a mite concerned that a country of some 45 million people right on their border might be getting ready to realign, and bring the world’s most powerful military alliance right up to their doorstep?
But wait, you might respond: We’re the good guys in both these stories. The Sandinistas were communists, for God’s sake, and they were in cahoots with Fidel Castro and the rest of Moscow’s “Evil Empire.” By contrast, Poroshenko and Yatsenyuk and the reformers in Kiev are freedom-loving, market-oriented democrats, eager to root out the corruption that has handicapped Ukraine since independence. What we did in Nicaragua was noble and necessary and therefore defensible, and so is our policy toward Ukraine, while what Putin is doing is just inhuman thuggery. Even worse, it threatens the whole idea that borders in Europe should no longer be altered by force.
I understand the temptation to see this dispute as a simple morality play — West good, Russia bad — but the problem is that moral indignation and fervent self-righteousness is not a policy. Leaving aside whether the United States is entitled to command the moral high ground after Iraq, Abu Ghraib, Libya, etc., moral outrage doesn’t alter basic strategic realities. Given geography, the local military balance, Ukraine’s internal divisions, and Russian interests, advocates of a tougher approach have yet to devise a policy response that isn’t more likely to make things worse instead of better. It is all well and good for a sensible commentator like Timothy Garton Ash to decry what is happening, and insist that Putin “must withdraw his forces and Ukraine [must] have full control of its eastern frontier”; the problem is that he has no idea how to bring this off. It isn’t a failure of Western will or resolve; the plain fact is that escalating the war in Ukraine isn’t likely to work.
To repeat: Russia’s policy is objectionable and Vladimir Putin is not a misunderstood figure who deserves our sympathy. But his conduct is not that different from the actions of venerated leaders like Ronald Reagan, when they felt vital interests were at stake. Devising a lasting solution to the Ukraine muddle requires less moralizing and more strategizing, and the place to start is by understanding what is driving Moscow’s behavior. I have no sympathy for Putin, his policies, or his regime, but understanding that his actions aren’t really that unusual wouldn’t hurt our efforts at all.

ALEXEY DRUZHININ / Stringer
Wikimedia

Friday, February 20, 2015

UN CUATRIMESTRE MAS DE SOBREVIDA A GRECIA

El Eurogrupo acuerda la extensión del rescate griego por cuatro meses

La prórroga da más tiempo a Grecia para negociar la deuda con sus acreedores

/ Bruselas, DIARIO EL PAIS, MADRID,  20 FEB 2015

Schäuble y Varoufakis

Hay acuerdo. Tras el segundo Eurogrupo en una semana y el tercero desde que Syriza ganó las elecciones en Grecia, el Gobierno del país heleno y sus socios del euro han decidido este viernes extender el programa del rescate griego —que expiraba el 28 de este mes— durante al menos cuatro meses más. La propuesta griega era, sin embargo, de seis meses. "Hay más flexibilidad, que se acordará con las autoridades griegas", ha dicho el presidente del Eurogrupo en la rueda de prensa posterior.
La reunión de los ministros de Economía de la zona euro, reunido de urgencia este viernes en Bruselas, ha anunciado un principio de acuerdo base sobre el que detallar las condiciones de la extensión del actual programa. El texto ha sido redactado por el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, y el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.
"Hay un acuerdo inicial sobre un texto conjunto que se presentará ahora a los demás ministros del Eurogrupo", ha anunciado un alto funcionario griego. El texto, que incluye condiciones que debe cumplir Grecia para poder acceder a una extensión de seis meses del rescate de 240.000 millones de euros, aún no ha sido detallado en profundidad pero todas las informaciones indican que "hay progresos".
El comisario de Economía, Pierre Moscovici, anunció hace unos minutos desde el centro de las mismas conversaciones en su cuenta de Twitter que se "está avanzando" (on avance, on avance, on avance...) y fuentes del Eurogrupo citadas por France Presse ya lo confirmaban: "Parece que hay un acuerdo".
Esta reunión extraordinaria de los ministros del euro comenzaba este viernes con un más tensión de la habitual hasta ahora entre las partes negociadoras, que llevan ya 26 días de desencuentros. La Comisión Europea advirtió esta mañana que no era seguro al 100% un acuerdo entre las partes para extender el programa de rescate, que expira el próximo 28 de febrero. “Queda mucho por hacer”, reconoció un portavoz del presidente Jean-Claude Juncker, que auguró un pacto “si todo el mundo es razonable”. En la misma línea se mostró el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, quien dijo que veía "muy difícil" llegar a un acuerdo con Grecia pero que estaba intentando acercar a las "principales partes implicadas [Grecia y sus acreedores del BCE, el FMI y el resto de los países de la eurozona] para llegar a un acuerdo" en la cumbre de este viernes en Bruselas.
Ese acuerdo es lo que se deberá presentar esta noche a los ministros de Economía de la eurozona y lo que se prevé asiente las bases para desatascar el diálogo entre Grecia y "las instituciones". Es decir, lo que hasta ahora se conocía como troika (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea).
El ministro de finanzas griego, Yanis Varoufakis, que llegó "optimista" a la reunión donde señaló que, a pesar de las diferencias entre los distintos países del euro —especialmente la de Alemania, quien rechazó ayer jueves la propuesta griega— quiso dejar clara su posición y afirmó creer que habrá un acuerdo. "El Gobierno griego espera encontrar a sus socios [del euro] a mitad de camino", declaró en referencia a las posiciones enfrentadas entre Grecia y el resto del Eurogrupo sobre la extensión del programa del rescate para poder acceder a más crédito.
El Banco Central Europeo (BCE) desempolva los planes de una posible salida de Grecia del euro, según ha informado el Eurogrupo esta mañana. Y ante las dudas sobre un Grexit, Michel Sapin, ministro de Finanzas francés, se ha apresurado a dejarlo fuera del debate: "La única opción es trabajar para que Atenas se sienta cómoda" entre los 19 países que comparten la moneda única. Mientras tanto, el presidente François Hollande ha sido sido contundente durante una rueda de prensa en el Elíseo junto a la canciller alemana, Angela Merkel: "Grecia está en la zona euro y debe permanecer en ella".
Los ministros de Economía de España y Grecia, durante el Eurogrupo. / Geert Vanden Wijngaert (AP)

Bruselas aseguraba ayer jueves que sin acuerdo, el próximo lunes puede llegar una sacudida en los mercados. Pero la dureza de Alemania anticipa un Eurogrupo —cuyo comienzo se ha retrasado hasta las cuatro y media de la tarde, hora y media más de lo previsto— muy complicado. “La carta de solicitud de Grecia es un paso adelante. El problema es que los ministros de la eurozona deben hacerla operativa, y eso no va a ser fácil. No deberíamos jugar con fuego”, ha explicado una fuente diplomática europea.
El representante alemán en la Comisión Europea, Günter Oettinger, acusó a Grecia de “entrar como un elefante en una tienda china” y ha augurado que no habrá acuerdo hasta la semana próxima, antes de ser desautorizado por la Comisión. El Gobierno maltés ha explicado este viernes que Alemania está dispuesta a dejar salir del euro a Grecia. En 2012, Berlín ya sopesó echar a Grecia de la UE, y la crisis del euro se recrudeció hasta que la canciller Angela Merkel desechó la idea. El propio Yanis Varoufakis, en 2012, abogaba por mantener a Grecia en el euro ante la sacudida que eso podría provocar tanto en el país mediterráneo como en la eurozona.
Una mujer protesta contra Alemania en una manifestación en Atenas. / LOUISA GOULIAMAKI (AFP)

Tanto Alexis Tsipras, el primer ministro griego, como la Comisión Europea se han mostrado esta mañana convencidos de la posibilidad de un acuerdo. Incluso los portavoces del Gobierno alemán han suavizado su postura después de las declaraciones de ayer, en las que rechazaron de plano la propuesta de Varoufakis. El escenario más probable, según las fuentes consultadas, sigue siendo un acuerdo de compromiso: Grecia ya ha cedido en la mayor parte de lo que quería el Eurogrupo, aunque algunos socios quieren aún más dureza por distintos motivos. Alemania y los acreedores están molestos con el tono de Tsipras desde su llegada al poder y no quieren que Grecia pueda considerarse un ejemplo a seguir por nadie. Los países periféricos rescatados son también severos con Grecia porque temen un contagio político. Bélgica, Holanda y los países bálticos fueron también ayer muy duros en una reunión previa al Eurogrupo, según uno de los asistentes a esa cita. Grecia espera alguna concesión por parte del Eurogrupo después de haber cedido en casi todo lo importante.
El historiador económico Barry Eichengreen, uno de los grandes expertos en crisis financieras, aseguraba hace unas semanas que una salida de Grecia del euro “sería como un Lehman Brothers al cuadrado”. Está por ver que en Bruselas se escuche la voz de los historiadores económicos.

ANOTHER TERRORIST ATTACK IN SOMALIA

War & Conflict

Al-Shabab stages deadly attack on Somalia luxury hotel

At least 20 people killed in an attack on the Central Hotel in Mogadishu, Somali police say.

Hamza Mohamed | AL YAZEERA, 2

At least 20 people were killed, including a police officer, in an attack by al Shabab fighters on a luxury hotel in the Somali capital Mogadishu, police sources said.
The Central Hotel in the heart of Mogadishu was hit by a two car bomb explosion, which was followed by heavy gunfire after attackers stormed into the building, police officers said.
Al Jazeera has learned that the deputy mayor of Mogadishu, as well as two members of parliament were killed.
A government spokesman told Al Jazeera that contrary to earlier reports, the deputy prime minister was unhurt.    
Al-Shabab claimed responsibility for the raid in a phone call to Al Jazeera. The group claimed it had killed more than 20 senior government officials in attack. 
"We have killed more than 20 senior officials working for the apostate government. They gathered thinking they were safe from the Mujahedeen," al Shabab military operations spokesman, Abdiaziz abu Muscab told Al Jazeera. 
"We hear gunshots inside. I am afraid the attackers have also gone inside the hotel," police captain Farah Abdullahi told the Reuters news agency.
Another police officer also said attackers had entered the building and that government ministers and MPs were inside the hotel when it was attacked.
January hotel attack  
Friday's assault was the second on a hotel in Mogadishu in less than a month. On January 22, three Somali nationals were killed when a suicide car bomber blew himself up at the gate of a hotel housing the advance party of the Turkish President Recep Tayyip Erdogan who visited the country days later.
A Somali intelligence official said that the Turkish delegation of around 70 members was staying at the hotel at the time of the attack but were unharmed.
Despite major setbacks in 2014, al-Shabab continues to wage a deadly campaign against Somalia's government and remains a threat in Somalia and the East African region.
The group has carried out many attacks in Somalia and in neighbouring countries, including Kenya, whose armies are part of the African Union peacekeeping mission known as AMISOM.
Al-Shabab controlled much of Mogadishu during the years 2007 to 2011, but was pushed out of Somalia's capital and other major cities by the AU forces.

EL ATRACTIVO DE ISIS, SEGUN EXPERTOS

“El Estado Islámico es una marca, un símbolo que atrae”

Cinco expertos analizan la amenaza de este grupo terrorista en un encuentro organizado por EL PAÍS y el ECFR

Madrid, DIARIO EL PAIS, MADRID,  20 FEB 2015


¿Hacemos bien los medios en denominar a este grupo terrorista Estado Islámico? La respuesta de Haizam Amirah Fernández, del Real Instituto Elcano, es un tajante no. Según el experto, es necesario referirse a ellos como Daesh, el acrónimo del grupo en árabe. Amirah Fernández arguyó que denominar a estos terroristas Estado Islámico les da una legitimidad de la que carecen. Una autoafirmación que buscan a través de sus estudiadas piezas audiovisuales, como la última en la que se mostraba el asesinato quemado vivo en una jaula del piloto jordano Moaz al Kasasbeh. Un perfecto videoclip elaborado con un guión, planos profesionales y recursos sonoros. “Eso es noticia y les da visibilidad. El salvajismo es un medio para conseguir impacto y los están consiguiendo de forma muy exitosa”. Y lanzó un mensaje a la audiencia: “¿Cuántos de ustedes no han visto los vídeos?”.
El experto lanzó un mensaje con la intención de que cale en Occidente: “La mayoría de víctimas de ataques islámicos son musulmanes y quienes más luchan contra estos salvajes son musulmanes”.
No es una organización terrorista al uso, ni mucho menos discreta y posee una capacidad de seducir militantes nunca vista. El Estado Islámico es un grupo con un nivel de salvajismo muy elevado y un brutal poder de captación y difusión. “Tenemos que llegar a entender por qué una persona con una vida estable en un país de occidente decide marcharse a la yihad. El Estado Islámico es una marca, el dedo hacia el cielo, es un símbolo que atrae”. Las palabras son de Moussa Bourekba, investigador del CIDOB, y uno de los cinco ponentes que ayer desgranó las claves del terror de estos yihadistas en un encuentro organizado por EL PAÍS y el European Council on Foreign Relations en el Círculo de Bellas Artes y moderado por el redactor jefe de Internacional de EL PAÍS, Andrea Rizzi . Junto a él Haizam Amirah Fernández, del Real Instituto Elcano; Julien Barnes-Dacey y Mattia Toaldo, del ECFR; y Francisco Berenguer, Teniente Coronel del Instituto Español de Estudios Estratégicos.
Se han conseguido muchos avances a nivel militar pero ahora mismo la situación podría decirse que es de empate"
De hecho, la opción de las potencias occidentales, más allá de enviar tropas, ha sido la de formar a los militares autóctonos. “Es una manera de que no vean la llegada de efectivos extranjeros como una invasión, como una lucha Oriente-Occidente”, apuntó Francisco Berenguer, teniente coronel del Instituto Español de Estudios Estratégicos. “Se han conseguido muchos avances a nivel militar pero ahora mismo la situación podría decirse que es de empate. Ninguno de los dos bandos puede conseguir una victoria”. El opinión del teniente coronel, “hay que avanzar para pasar de la contención en la que nos encontramos ahora, a la derrota militar”. Aunque afirmó que esto seguramente no será posible hasta 2016 cuando haya un grueso mayor de tropas iraquíes formadas y entrenadas.
Mattia Toaldo, del ECFR, se refirió a la situación en Libia, uno de los últimos países que ha sido testigo de las atrocidades de este grupo yihadista tras la decapitación de 21 cristianos coptos egipcios. “Libia ya es peor que Irak y Somalia”, aseguró, “allí es necesaria la unidad y un gobierno realmente fuerte. Ahora el Estado no se ocupa ni de los servicios básicos ni de las fronteras”. Eso, unido a la gran cantidad de armamento que dejó la guerra civil que derrocó al dictador Gadafi en 2012, crean el perfecto caldo de cultivo para que el Estado Islámico haya emergido con fuerza primero en las ciudades pequeñas y ahora en las más grandes.
El salvajismo es un medio para conseguir impacto de forma muy exitosa"
Julien Barnes-Dacey despejó otra de las dudas que planean sobre los terroristas. ¿Quién los financia? El experto admitió que en sus orígenes sí que obtenían fondos privados provenientes de países como Turquía o Arabia Saudí, que no iban exclusivamente dirigidos al Estado Islámico. Sin embargo, y debido a su avance sobre el terreno, este grupo ha conseguido el control de numerosas estructuras de producción y refinerías que les aportan muchos recursos, todo ello unido a la extorsión a los locales y el dinero que obtienen de los rescates. Como una verdadera organización criminal.