Sunday, November 29, 2015

CUMBRE MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE EN PARIS

Cambio climático: 12 claves de la cumbre de París

195 países intentan cerrar un protocolo global contra el calentamiento del planeta

 DIARIO EL PAISMadrid 24 NOV 2015

Cambio climático. Cumbre de París. COP21
Los representantes de 195 países, la mayoría de los Estados del mundo, se reúnen en la cumbre del Clima de París entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre. En este encuentro se tratará de cerrar el primer acuerdo global para intentar frenar el cambio climático.
¿Qué es el cambio climático?
Los llamados gases de efecto invernadero, principalmente el dióxido de carbono (CO2), se acumulan en la atmósfera e impiden que las radiaciones infrarrojas que emite el planeta al calentarse salgan al espacio. Esto hace que la temperatura del planeta suba. Estos gases siempre han estado presentes en la atmósfera. El problema, según el consenso científico (casi absoluto), es que las actividades humanas han contribuido a romper el equilibrio existente. La industria, el transporte y los usos del suelos han aumentado la concentración de estos gases. Según la según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la concentración de CO2 en la atmósfera alcanzó en 2014 las 397,7 partes por millón (ppm). Antes de la Revolución Industrial era de 278 ppm.    
¿Qué consecuencias tiene el cambio climático?
Los científicos del grupo IPCC de la ONU señalaban que si el ser humano continúa con el ritmo de emisión de gases sin tomar medidas de mitigación la temperatura media global subirá entre 3,7 y 4,8 grados en 2100 respecto al nivel preindustrial. Además del aumento de la temperatura y del nivel del mar, los científicos sostienen que también afectará a los fenómenos climáticos extremos, como inundaciones, sequías y ciclones. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU ha analizado 28 fenómenos extremos registrados en el planeta en 2014. Y concluye que en 14 casos el cambio global ha hecho que sean más probables o más fuertes.
¿Se puede revertir?
Los científicos del IPCC advierten de que ya existe un cambio climático comprometido debido a los gases de efecto invernadero que el hombre ha emitido, sobre todo, desde la década de los setenta del siglo pasado. Esto hace que no se pueda impedir que la temperatura media global aumente. La opción que dan es limitar ese incremento a dos grados en 2100 respecto a los niveles preindustriales, para evitar así grandes desastres naturales.   
¿Qué es la COP21 de París?
La vigésimo primera Conferencia de las Partes (COP21) es la cumbre en la que se sientan los 195 países firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). En este tratado internacional, que data de 1992, se reconocía la importancia del calentamiento global. Pero ese texto tenía que desarrollarse con medidas concretas. 
¿Qué es el Protocolo de Kioto?
El Protocolo de Kioto, de 1997, fija las metas concretas de reducción de gases que tienen que acometer los países desarrollados. Pero, finalmente, solo vinculó a 37 Estados, de los que 28 pertenecen a la Unión Europea, y que representan el 12% de las emisiones globales. Fuera se quedaron las principales potencias emisoras: China, al no estar dentro del grupo de países desarrollados, y EE UU, que no ratificó el protocolo. Kioto entró en vigor en 2005 y, tras diez años de aplicación, ha conseguido una reducción del 22% de las emisiones en los 37 países firmantes, muy por encima del 5% fijado como meta. Pero al no estar las principales potencias, las emisiones globales han seguido creciendo. Entre 2000 y 2010, por ejemplo, se incrementaron un 24%.  
¿Qué se discute en París?
Un protocolo que sustituya al de Kioto y que se empezaría a aplicar a partir de 2020. En este caso, la intención es que los 195 firmantes lleven a cabo políticas de mitigación, es decir, reducciones de emisiones. Además, se espera que se fije como objetivo que, a final de siglo, la temperatura global no supere los dos grados, aunque los Estados más expuestos (como los isleños) quieren bajar esa meta a 1,5 grados.
¿Qué fórmula se ha elegido?
El tratado no impondrá metas individuales de reducción de CO2. Para intentar no repetir Kioto, con un alcance muy limitado, se ha optado por otra fórmula: que cada país voluntariamente presente compromisos de reducción de emisiones, tanto los desarrollados como los que no lo son. A unos días del inicio de la cumbre, más de 170 lo han hecho. Entre ellos figuran todas las principales potencias económicas del mundo. 
¿Son suficientes los esfuerzos presentados?
No. Según las estimaciones realizadas por la ONU, al extrapolar los compromisos voluntarios (en los que los Estados fijan metas para 2025 y 2030) el resultado es que la temperatura a final de siglo subirá como mínimo 2,7 grados, aunque otras organizaciones e instituciones hablan de hasta cuatro grados. De hecho, la previsión es que hasta 2030 las emisiones sigan creciendo, aunque a un ritmo menor que en las últimas décadas. Algunas potencias, como la UE y China, proponen como solución ante esta brecha que esos compromisos individuales se vayan revisando al alza cada cinco años e ir acercándose a la meta de los dos grados.
¿Será vinculante el protocolo de París?
Este puede ser uno de los puntos más complicados en la cumbre de París. La UE apuesta por un protocolo con apartados vinculantes. Por ejemplo, que lo sean los compromisos de reducción de emisiones que cada país ha presentado voluntariamente. Sin embargo, la Administración de Barack Obama podría tener problemas, como ya ocurrió con Kioto, para que el Congreso y el Senado ratifique un protocolo legalmente vinculante. La UE ha renunciado ya a que se incluyan sanciones, al considerarlo un elemento que puede disuadir a algunos países a la hora de firmar el acuerdo.
¿Qué es la adaptación?
Además de mitigación, en la cumbre también se discuten políticas de adaptación, es decir, medidas para que los países más vulnerables puedan prepararse para el cambio climático. Para ello, está prevista la creación del llamado Fondo Verde para el Clima, que a partir de 2020 cuente con 100.000 millones de dólares anuales. ¿Quién debe aportar? Esta puede ser otra de las dificultades en París. En teoría, solo los países considerados desarrollados. Pero fuera de esa categoría se quedarían potencias como China.
¿Habrá acuerdo?
Es complicado aventurarse. En 2009, con la cumbre de Copenhague, se levantaron expectativas parecidas a las de París y se fracasó. En esta ocasión, al margen de que las señales del cambio climático se han acentuado, parece haber una implicación mayor de las principales potencias, del G20 en general y de China, EE UU y Alemania en particular. Los líderes de estos tres países han situado el cambio climático en su agenda durante el último año. 
¿Y si no hay acuerdo?
Si no se cierra, o se cierra un pacto poco ambicioso, no significará que la lucha contra el cambio climático se pare. Muchos de los compromisos voluntarios de reducción de emisiones ya los contempla cada país en su legislación nacional. Sería el caso, por ejemplo, de la UE, que se ha fijado unas metas concretas para 2030 al margen de la cumbre. Si no hay acuerdo, quizás, la peor parada sería la ONU y la idea de que un problema global como el cambio climático puede tener una respuesta también global.

Sunday, November 8, 2015

EL FENOMENO BEN CARSON

ELECCIONES ESTADOS UNIDOS 2016

Ben Carson, un neurocirujano sometido al bisturí

El ascenso del aspirante republicano atrae el escrutinio sobre su vida

 Washington DIARIO EL PAIS, Madrid,8 NOV 2015

BEN CARSON tenía 14 años cuando intentó clavar un cuchillo en el vientre de un compañero de clase. Por suerte, la hebilla del cinturón paró el golpe y el amigo se salvó.
Después de una infancia de pobreza y violencia en Detroit, Carson sustituyó el cuchillo por el bisturí y se convirtió en una eminencia de la neurocirugía pediátrica, famoso por ser el primero en separar con éxito a dos gemelos unidos por la cabeza. Relata el episodio del intento de acuchillamiento en su autobiografía, Gifted Hands (Manos prodigiosas).
Carson es candidato para la nominación del Partido Republicano para las elecciones presidenciales de noviembre de 2016. En los últimos sondeos supera al magnate Donald Trump, favorito desde que irrumpió en la campaña a principios del verano con su retórica populista.
Lo habitual es que un candidato intente ocultar los episodios vergonzantes de su pasado y se irrite cuando los periodistas intentan revelarlos. Con Carson, de 64 años, ocurre lo contrario. En vez de ocultar sus fechorías, las exhibe. Son sus medallas: refuerzan su biografía ejemplar de pecado y redención.
Esta semana se ha enfrentado a la prensa porque ésta desconfía de su versión sobre el intento de acuchillar al compañero de clase. Y él se esfuerza por demostrar que sí, que todo ocurrió de esa manera, que, en contra de los que afirman sus rivales, él fue un auténtico delincuente juvenil.
Es cíclico. Cuando un candidato que no está entre los favoritos empieza a subir en los sondeos, los periodistas se lanzan en una competición por escarbar, no en su programa electoral sino en su biografía, en sus fallas morales, lo que aquí llaman el carácter, la integridad personal. Después, suele desparecer. ¿Quién recuerda hoy a Herman Cain, el empresario pizzero, afroamericano como Carson, que hace cuatro años lideró efímeramente los sondeos de los aspirantes republicanos?

El diezmo bíblico

El doctor Carson, miembro de la Iglesia adventista del séptimo día, combina un tono calmado, casi anestesiado, con un discurso fieramente conservador que excita a las bases más radicales del partido y atrae a los votantes evangélicos, un electorado clave. Compara los Estados Unidos de Barack Obama con la Alemania nazi, y el derecho al aborto o la reforma sanitaria impulsada por el demócrata Obama con la esclavitud. También sostiene que un musulmán no puede ser presidente de este país. Cuando, en los debates, los moderadores le preguntan por la viabilidad de su plan económico —un diezmo de inspiración bíblica: un tipo impositivo único del 10% para todos los contribuyentes— se enreda con respuestas vagas.
Carson es el hombre del día en la campaña republicana —con el ritmo frenético de las redes sociales y las noticias al minuto, los hombres o mujeres del día se suceden a velocidad vertiginosa— y nada escapa a la lupa de los sabuesos.
La cadena CNN investigó el posible apuñalamiento y no encontró nada. El diario Politico indagó en la supuesta beca que, según cuenta Carson en su autobiografía, la academia militar de West Point le ofreció. Y ha descubierto que la oferta, nada menos que del famoso general William Westmoreland, nunca fue formal: no consta en ningún registro. En realidad, West Point ni siquiera ofrece becas porque la educación allí es gratuita.
No está claro que las imprecisiones en su biografía afecten al doctor Carson. Se ha escrito que esta campaña desafía las leyes de la gravedad política. Así es. Trump ofendió a las mujeres, a los excombatientes, a los latinos y a periodistas estrella conservadores. En vez de hundirse en los sondeos, como indicaría el sentido común y los antecedentes, su popularidad se disparó.
Cuando faltan tres meses para el inicio de las primarias que elegirán al nominado republicano, Trump sigue en lo alto, junto a otro novato en la política como Carson. ¿Qué puede hundirles?
Un gobernador de Luisiana dijo una vez: “Sólo podría perder esta elección si me pillan en la cama con una chica muerta o con un chico vivo”. Las normas antiguas ya no valen.

La fuerza de los republicanos negros

En la campaña para las elecciones presidenciales de 2016, el Partido Demócrata es el que apela a las minorías, pero el Partido Republicano, percibido como un partido de hombres blancos, es el más diverso. Entre sus candidatos tiene a dos latinos (los senadores de origen cubano Marco Rubio y Ted Cruz), a un latino de adopción (Jeb Bush, casado con Columba, que nació en México) y a un negro, el neurocirujano retirado Ben Carson.
El primer senador negro tras la era de la segregación fue un republicano, Edward Brooke, elegido en 1966. El primer secretario de Estado negro fue un republicano, el general Colin Powell, en 2001. Y el segundo, Condoleezza Rice. Ambos, nombrados por el presidente republicano George W. Bush. El único miembro negro del Tribunal Supremo, Clarence Thomas, es uno de los más conservadores.
Pocas cosas gustan tanto a las bases republicanas como escuchar a un afroamericano denunciando las políticas del primer presidente afroamericano, Barack Obama. Es parte del atractivo de Carson: deshace las acusaciones de racismo. Que funcione con el electorado negro, el más fiel al Partido Demócrata, es más improbable.


Saturday, November 7, 2015

HISTORICO ENCUENTRO ENTRE CHINA Y TAIWAN

China ofrece más voz internacional a Taiwán si descarta la independencia

Los líderes de ambos lados del estrecho de Formosa se reúnen en Singapur por primera vez desde el fin de la guerra civil en 1949

 /  Pekín / Hong Kong 7 NOV 2015

presidente chino, Xi Jinping, y el taiwanés, Ma Ying-jeou, mantuvieron este sábado un encuentro histórico en Singapur en el que ambos apostaron por el pragmatismo para lograr encauzar las difíciles relaciones entre ambos territorios. Los dos líderes reconocieron las evidentes diferencias políticas entre Gobiernos, pero se emplazaron a consolidar los consensos del año 1992 -origen de los pocos acuerdos que han alcanzado después del fin de la Guerra Civil en 1949- para mejorar los intercambios bilaterales. También encontraron un enemigo en común: el independentismo.
"Somos una familia. No importa por lo mucho que hayamos pasado en ambos lados del estrecho, nada puede separarnos", dijo Xi a Ma en los primeros minutos de su encuentro. Su interlocutor coincidió en los muchos lazos que unen ambos territorios y le pidió seguir con un diálogo "que beneficie a ambas partes y reduzca la animosidad". Poco antes, y ante cientos de periodistas, se dieron una encajada de manos histórica, de más de un minuto y sonriendo para las cámaras.
Mientras que el discurso de Xi apeló más a los sentimientos compartidos, el de Ma fue eminentemente práctico. El presidente taiwanés presentó, ya en su primera intervención, varias propuestas para mejorar las relaciones con su vecino. Una de ellas se basa en que Pekín flexibilice su posición en cuanto al papel de Taiwán en varios organismos internacionales, que ha quedado marginado después de que la gran mayoría de países del mundo hayan reconocido a la China comunista como interlocutor. Xi se comprometió a buscar fórmulas para atender esta demanda y ofreció a Taiwán unirse en el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII), el nuevo prestamista multilateral dominado por el gigante asiático, y a ser partícipe del Fondo de la Ruta de la Seda.
Sin embargo, el presidente chino alertó a su homólogo taiwanés de la que es, en su opinión, "la mayor amenaza real a la paz y el desarrollo de las relaciones" entre los territorios: el independentismo. Ambos líderes defendieron el principio de 'una sola China', por el cual tanto China continental como Taiwán son partes inalienables de un solo país. Sin embargo, el Consenso del 1992 -un concepto con el que Taipei está mucho más cómodo y que Xi Jinping también mencionó hoy-, acepta esta circunstancia pero insiste en que ambas partes disienten en cuál de los dos Gobiernos es el legítimo para este Estado. El nuevo marco de relaciones pasaría de no reconocerse mutuamente a no negar la existencia de ambos gobiernos, pero de ninguna manera aceptaría las tesis independentistas. "Nuestra Constitución no lo permite", recordó Ma en la rueda de prensa.
Es un mensaje inequívoco hacia el Partido Democrático Progresista (PDP) taiwanés, proindependentista y gran favorito para ganar las elecciones del próximo enero. Durante los últimos siete años con el Kuomintang en el poder (la formación del actual presidente), la isla ha apostado por un acercamiento a Pekín que se ha traducido con la firma de 23 acuerdos, entre ellos el intercambio de estudiantes, de turistas y el aumento del comercio bilateral. Ma presumió este sábado de estos hitos, pero en Taiwán muchos ciudadanos ven tal aproximación como una amenaza. Ahora Pekín ve con estupor la posibilidad de que el PDP llegue al poder y de ahí que Xi haya accedido a una reunión con Ma, algo que los anteriores presidentes chinos siempre se habían negado por no querer legitimar al Gobierno de la isla.
"Ante la inminente victoria de la oposición y el crecimiento del apoyo a la independencia, Xi ha adoptado una postura pragmática. Manteniendo como línea roja el Consenso del 1992, le ha otorgado a la República de China (nombre oficial de Taiwán) su reconocimiento tácito", asegura Lee Chih Horng, investigador del Instituto Longus de Singapur.
La reunión ha sido un despliegue excepcional de pragmatismo ante los retos diplomáticos para ambas partes. No podía darse la imagen de que China reconocía la soberanía de Taiwán, pero tampoco la de un Taipei subordinado a Pekín. Así, el encuentro se celebró en Singapur (territorio amigo para ambos gobiernos) y en su transcurso no hubo ni banderas ni otros símbolos de Estado. Ambos líderes se trataron de 'señor' y no de 'presidente', mientras que la cena que prosiguió al encuentro se pagó a medias. Tampoco se publicó ningún comunicado conjunto y, mientras que por la parte taiwanesa fue Ma quien salió a rendir cuentas ante los periodistas, Xi envió al director de la Oficina para Asuntos de Taiwán. "No existe en ninguna parte del mundo una situación como la que hay en el estrecho de Taiwán", resumía Ma.