Tuesday, April 19, 2016

CUENTA REGRESIVA PARA EL MUNDIAL DE FUTBOL 2018 EN RUSIA

Cómo se prepara Rusia para el Mundial de 2018

Dentro de dos años y medio, las mejores selecciones de fútbol competirán en Rusia por hacerse con la copa del mundo. En estos momentos avanza la construcción de los estadios y de infraestructura en 11 ciudades.
Desde aquel 2 de diciembre de 2010, cuando se anunció que Rusia era la elegida como sede del Mundial de 2018, han cambiado muchas cosas tanto en el país como en la propia FIFA. Han ocurrido cosas que entonces parecían del reino de la fantasía. Con todo, Rusia continúa preparándose a conciencia de cara al Mundial, para el que quedan algo más de dos años.
La victoria de Rusia y Qatar en diciembre de 2010 fue el punto de partida para multitud de problemas en la FIFA.
Las acusaciones al comité ejecutivo crecieron como una bola de nieve y a día de hoy la organización no goza de la confianza de todo el mundo. Rusia debe preparase para albergar el campeonato mientras el fútbol mundial atraviesa una difícil situación. Por el momento, los escándalos no han obstaculizado los preparativos. Pero hay que reconocer que durante este año se pondrán en claro muchas cosas.

A nivel deportivo


En estos últimos cinco años también la propia selección de fútbol de Rusia ha cambiado hasta lo irreconocible. En la fase de clasificación de la Eurocopa de 2012  se encontraba en su punto álgido. Rusia se presentó con un nuevo entrenador, Dick Advokaat. Andréi Arshavin era el capitán de la selección y Alexander Kerzhakov y Pável Pogrebniak, los goleadores.
No tiene sentido enumerar detalladamente todo lo que ha ocurrido con el primer equipo en esos cinco años. Nos limitaremos a decir que lo bueno ha escaseado. De la mano de Advokaat, la selección entró en la Eurocopa 2012 con opciones de pelear por los puestos más altos, pero se hundió en el grupo más débil del torneo. Idénticos pasos siguió el sucesor del holandés, el italiano Fabio Capello, que llevó el equipo al Mundial de Brasil de 2014, y después se hundió estrepitosamente en el grupo de los belgas, los argelinos y los coreanos.
A diferencia de Advokaat, al italiano también se le recuerda en Rusia por un sonado escándalo en torno a su contrato. Cuando se celebró el Mundial de 2014, Capello era uno de los técnicos que más cobrarba del mundo. La Unión del Fútbol de Rusia, que en su momento aceptó las condiciones del italiano, finalmente no pudo encontrar dinero para pagar los honorarios de la celebridad, y el contrato acabó rescindiéndose.
Actualmente dirige la selección el primer entrenador del CSKA, Leonid Slutski, el primer ruso en ocupar este cargo desde 2006. Sus inicios fueron convincentes; sacó a la selección de la crisis para llevarla directamente hacia la Eurocopa. La auténtica revelación fue el delantero del Zenit, Artiom Dziuba, que anotó ocho goles de golpe. Se espera que Slutski no siga los pasos de sus dos predecesores.

Unas Olimpíadas para 11 ciudades

La construcción de estadios simboliza el rutinario trabajo que suele llevarse a cabo antes de un mundial. Los partidos deberán celebrarse en 12 estadios de 11 ciudades de Rusia.
Tres de ellos ya estaban construidos (Lúzhnikí, Spartak y Kazán Arena), aunque en realidad solo uno de podría acoger un partido hoy mismo, el Spartak, que tiene capacidad para 45.000 espectadores, la misma que el Kazán Arena. El Fisht de Sochi, el estadio principal de los Juegos de Invierno de 2014 (que también tiene 45.000 localidades), todavía no está a punto para el fútbol. Actualmente se están desmontando las instalaciones que se utilizaron durante los Juegos Olímpicos y se está habilitando el campo de fútbol.
Otros dos estadios se están reconstruyendo. El principal campo de Rusia, Luzhnikí, donde se disputará la final del Mundial 2018, se clausuró en otoño de 2013. Se aumentará el aforo del estadio hasta las 80.000 localidades y se remodelarán las gradas, que se acercarán al terreno de juego. Las obras avanzan a ritmo acelerado. Actualmente este complejo es una construcción de proporciones épicas y, si bien a los constructores les queda poco tiempo, muy pronto podremos ver, en pleno corazón de Moscú, un nuevo estadio de fútbol ultramoderno.
El estadio de Ekaterimburgo (la capital de la región de los Urales, que separa Europa de Asia, a 1.800 km de Moscú) se ampliará hasta las 35.000 localidades. Igual que en el caso del estadio Luzhnikí, en la reconstrucción del de Ekaterimburgo los constructores conservarán el aspecto histórico de las edificaciones, que se erigieron durante la década de los años cincuenta.
En cinco ciudades se están construyendo estadios de 45.000 localidades: Nizhni Nóvgorod (a 420 km de Moscú), Samara (a orillas del Volga, a 1000 km de Moscú), Volgogrado (a 900 km de Moscú), Rostov en el Don (la ciudad más grande del sur de Rusia, a 1000 km de Moscú) y Saransk (la capital de la República de Mordovia, a 600 km de Moscú).
En Kaliningrado (la ciudad más occidental de la parte de Rusia que da al mar Báltico) se han demorado más, los trabajos han empezado con retraso, aunque el plazo de entrega de todos los estadios termina en mayo de 2017.
Los estadios serán, seguramente, lo más importante que quede en Rusia tras el Mundial. Resulta paradójico que parte de ellos no se vayan a usar para la competición de clubes nacional, ya que en algunas de estas ciudades no hay ni siquiera club de fútbol. No obstante, los estadios no son ni de lejos lo único que ganarán las regiones cuando termine el Mundial.
En Samara, por ejemplo, se podrán resolver una serie de problemas relacionados con el transporte. Se reconstruirá y se modernizará la principal arteria urbana, la autopista Moskóvskoe. Esta ciudad se dotará de nuevos autobuses y tranvías, algo que ha alegrado especialmente a las autoridades locales y los habitantes. 

La mitad de las ciudades se dotará  de nuevas terminales en los aeropuertos. En Rostov en el Don se construirán las primeras “puertas aéreas” tras la desintegración de la Unión Soviética, que se erigirán directamente sobre un descampado. La moderna terminal Kurúmoch de Samara ya hace un año que entró en funcionamiento, mientras que Moscú, San Petersburgo, Kazán, Sochi y Ekaterimburgo no necesitan reconstrucción alguna porque allí todo funciona como es debido.



Sin embargo, a raíz de los atentados de París y Bélgica, las autoridades rusas han contemplado aumentar las medidas de seguridad en las instalaciones del Mundial. En particular, el Gobierno ha propuesto incluir estructuras a prueba de explosiones en la lista de las instalaciones temporales del mundial.



Los habitantes de Sochi y Vladivostok, ciudad que hace tres años acogió la cumbre de la APEC, pueden afirmar que los grandes eventos son capaces de cambiar el modo de vida de toda una ciudad. Si bien en menor medida, eso es lo que ocurrirá en el 2018: se construirán nuevos estadios y aeropuertos, se repararán carreteras y estaciones, se conquistarán territorios... Queda muy poco tiempo y, a un año del Mundial, Rusia también acogerá la Copa Confederaciones. No habrá tiempo ni para echar la vista atrás.

Wednesday, April 13, 2016

LO IMPORTANTE VERSUS LO FUNDAMENTAL: EL REGRESO DE CFK Y EL "MANI PULITE" CRIOLLO



Tras cuatro meses de gobierno Macri-Cambiemos, dos grandes novedades se produjeron en menos de una semana. Por un lado, el inicio de la judicialización de varias causas, por lavado de dinero, asociación ilícita, pago de sobornos, etc. contra ex funcionarios y empresarios ligados al poder kirchnerista (casos Jaime, De Vido, Báez) y por el otro, la reaparición política de CFK, tras su "auto-ostracismo" en la Patagonia, por la imputación por parte del Juez Bonadío, por la venta de dólares a futuro, durante su gestión, lo cual ocasionó pérdidas para el país, del orden de los 70.000 millones de pesos. 

El primer tema tiene relación con una densa red de intereses político-empresarios que posee su origen en la opacidad con la que se manejaba la contratación de la obra pública argentina, por parte del otrora todopoderoso Ministerio de Planificación Federal de Obras Públicas que conducía el Arquitecto, de gran confianza de los Kirchner, De Vido, Hasta dónde llega esa red o trama oscura de poder, es la gran pregunta aún sin respuesta porque todos sabemos que este capítulo es sólo uno de una larga historia de obras sin terminar, sobrecostos, financiamiento non sancto de la política, empresarios multimillonarios y por supuesto, infraestructura vial y de otro tipo, deficitarias. Si todos, pero sobre todo, De Vido, se explayase, como amenazó e imita así, el testimonio del primer "arrepentido" Fariña, podrían caer empresarios muy cercanos al actual Presidente Macri, relativamente lastimado por la publicación de su nombre, en gran medida por la cercanía empresarial con su propio padre Franco, en los "Panama Papers". 

El segundo capítulo tiene vinculación con la reaparición pública de CFK. Pasó lo previsible: Reunión de miles de militantes (pagos y no pagos), cierta puesta en escena, con "La Cámpora" insólitamente organizando en Tribunales de Comodoro Py, custodia y acto de modo compartido con el Juez de Casación, miembro de la para-kirchnerista organización judicial, Alejandro Slokar, amenazas al Juez Bonadío, represalias contra periodistas de multimedios, discurso de una hora de la ex "Jefa", victimizándose y comparándose con Yrigoyen y Perón. 


Hasta allí, expuestos los hechos periodístico-judiciales. Sin embargo, corresponde ahora, describir las reacciones y acciones de dos poderes en jaque a partir de esos mismos hechos: el Ejecutivo y el Judicial, analizables desde una óptica política, porque en realidad, y tal como lo expresa el propio kirchnerismo, todo puede ser explicable y definible a través del prisma político. 

El gobierno ha dejado más que claras, su visión y forma de actuación ante lo comentado. En primer lugar, ha dejado que la justicia actúe y siga actuando. No ha operado, al menos, abiertamente, en un sentido u otro, el Ministro Garavano, como casi todo el gabinete, es un técnico y ha resaltado este comportamiento institucional del gobierno, preocupado por diferenciarse del pasado para de esa manera, instaurar el cambio de cultura política que el país necesita. En segundo lugar, conciente de que el "club del helicóptero", como le llama sarcásticamente Fernando Iglesias, a la red siempre lista para el golpismo institucional, puede armarse súbitamente siempre que haya represión y algún muerto para arrojárselo encima a Macri, al estilo de lo que pasó con De la Rúa en 2001, el elenco máximo de Cambiemos ha optado por ignorar políticamente la imputación a CFK, relativizar el hecho y hasta, lo que podría interpretarse como temerario, dejó que Slokar y La Cámpora se hagan cargo del control de la calle y de Tribunales, hoy, para custodiar a CFK. Mientras ésta armaba su show en Retiro, Macri estaba en Salta, con el gobernador Urtubey, peronista, ex kirchnerista, quien apoyó explícitamente al Presidente, al igual que el grueso del peronismo de gobernadores e intendentes. Sólo columnas de La Matanza y Avellaneda se movilizaron esta mañana en apoyo a CFK.

El Poder Judicial también ser puesto en la mira. Prohijado en la dictadura militar y manoseado por la servilleta de Carlos Corach & cía, no cabe duda que está actuando una vez más, de manera oportunista, para jurar lealtad al nuevo Zar electo y hasta recuperar poder corporativo pero sobre todo, para tomar revancha de la indignidad a la que la sometió el kirchnerismo con sus manipulaciones permanentes. Llegará hasta donde quiera llegar, sobre todo si interpreta favorablemente la expresión del gobierno. Bonadío se hizo cargo de la imputación a CFK pero en una causa, que a todas luces, no podría procesarla y mucho menos condenarla, porque las decisiones políticas, como ordenar la venta de dólares a futuro, son no judiciables, lo cual torna injustificable e innecesaria su decisión como magistrado. Como plantea Margarita Stolbizer, suena más lógico unificar las causas, las numerosas y más razonables, si se pretende llevar a la cárcel a CFK de modo aleccionador, como se intentó ya con De La Rúa y Menem (condenado pero no detenido por la causa de armas a Ecuador) y no gastar esfuerzos en causas judiciales como la de hoy, que CFK fácilmente puede eludir y victimizarse como lo hace. Pero para ello, se requerirá cierto rol político de un actor esencial, en la pirámide de los poderes, que hoy no existe.

En todo caso, se cruzan aquí cuestiones que obligan a un repaso y reformulación de las relaciones entre los Poderes Ejecutivo y Judicial. Así como hasta ahora, el gobierno ha probado ser eficaz en su relación con el Legislativo, en gran medida, por la enorme colaboración, también oportunista de los gobernadores peronistas, respaldando u obligando a sus diputados y senadores, por el caso holdouts -hoy, casi resuelto definitivamente resuelto-, no puede decirse lo mismo de su vínculo con la justicia, que hoy parece, casi a la deriva, por convicción, por omisión y por acción. 

Pero, claro, cabe recordar la relevancia y las derivaciones políticas y hasta económicas de este vínculo especial. En momentos de un trimestre difícil, con una inflación que se resiste a bajar, con un paro sindical a fin de mes y con angustia en buena parte de la población, no hay mejor y más rápido legitimador para el ajuste que soporta gradualmente la sociedad, que se transparente, responsabilice y condene a los actores principales de la película de corrupción generalizada que sufre hace décadas la Argentina. Si esto es así y el gobierno da vía libre a la justicia para que actúe sin control, deben advertirse sobre las consecuencias políticas de ese proceso. 

En efecto, los fantasmas de la "Tangentópolis" italiana de los noventa o el actual "Mani Pulite" brasileño, son procesos que suelen arrastrar a la caída, no de la democracia, pero sí, de buena parte del sistema político. Una justicia desbordante, pero desprestigiada, sin siquiera reputación meritocrática, enlodada y cómplice durante décadas, de los pecados de casi todo el sistema político, sin siquiera jueces probos a la manera de un Di Pietro, Falcone o Moro, también puede ir mañana contra el propio gobierno, no exento, claro, de vinculaciones opacas (pasadas o futuras), dado que en realidad, aquí, está en juego el financiamiento oscuro de la política partidaria. Todo ello es reformable, regulable, discutible abiertamente, en un proceso legislativo pero lleva tiempo y decisión política muy fuerte, además de una energía que hoy el gobierno necesita inyectar en otros planos, por ejemplo, el macroeconómico. 

En el interín, tal vez, y politólogos como Marcos Novaro, Sergio Berensztein y Andrés Malamud, en los últimos días, han hecho hincapié con matices, sobre esto, se justifique más, liderar todo el proceso, sin dejar cabos sueltos como hasta ahora, en nombre de un principismo que no tendrá premio ni valoración por parte de la población, sobre todo si se fracasa en lo económico; intervenir políticamente, moderando el avance de la justicia; imponer límites de condenables y no condenables y hasta el alcance de las causas judiciales pero sobre todo, pactar dichas condiciones con el peronismo opositor, de manera de prever impactos negativos y responsabilizar de ellos, a todo el espectro político partidario, una suerte de "Pacto del Bicentenario", como hace unas semanas, deslizó y ofreció, en una inusual muestra de generosidad política, el Senador rionegrino Pichetto.

Un gobierno plagado de gerentes y visión gerencialista, tal vez, requiera entender que necesita gerenciar la relación con la justicia, con una actitud más proactiva y no tan reactiva, para evitar males mayores y así avanzar en el objetivo democratizador e institucionalista de máxima, que se ha propuesto y merece el beneplácito del grueso de la población, el cual es cambiar la cultura política argentina, orientándola hacia una mayor transparencia y ética pública, De ese modo, podrá maximizarse la gobernabilidad de todo el sistema y neutralizarse la posibilidad de caer en situaciones de abismo imprevisible, como las que vivió Italia o afronta Brasil en estas semanas. 
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Sunday, April 3, 2016

THE PANAMA PAPERS: EL "DETRAS DE ESCENA" DEL NUEVO ESCANDALO DE CORRUPCION GLOBAL

Así se investigó la mayor filtración de la historia

Un año de trabajo que comenzó en una oficina de Múnich y terminó en una publicación masiva desde 109 redacciones del planeta. 370 periodistas de 76 países, laborando en 25 idiomas. Esto es Panama Papers.

Así se investigó la mayor filtración de la historia munich%204.jpg
Todo comenzó hace poco más de un año en una luminosa oficina en lo alto de un edificio de la calle Hultschiner en Múnich, Alemania, donde está la sede del diario Süddeutsche Zeitung. Allí trabajan los periodistas Bastian Obermayer y Frederik Obermaier, quienes recibieron una filtración con millones de documentos confidenciales de Mossack Fonseca, una firma legal poco conocida pero muy poderosa, fundada en Panamá en los años 70, que tiene sucursales en Hong Kong, Miami, Zurich y otros 35 sitios del mundo.
El bufete panameño es una de los mayores creadoras de empresas fachadas y estructuras corporativas que se pueden utilizar para ocultar al verdadero propietario de bienes y fortunas.
La filtración contenía miles de correos electrónicos enviados a través de las oficinas de la firma panameña, acompañados de millones de documentos: escrituras legales, certificados bancarios, copias de cheques, pasaportes, declaraciones juradas, tarjetas de identidad, títulos de propiedad, facturas y una infinidad de correspondencia confidencial que revela la maraña legal que usan miles de personas alrededor del mundo para mover u ocultar su dinero y bienes por medio de paraísos fiscales y sociedades de papel.
Antes que Süddeutsche Zeitung obtuviese la información, las autoridades fiscales de Alemania habían comprado un pequeño archivo con documentos de Mossack Fonseca a un informante secreto, lo que generó redadas en ese país a inicios del 2015. Estos archivos han sido ofrecidos a autoridades del Reino Unido, Estados Unidos y otros países, de acuerdo a un reporte del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés).
En una exploración inicial de los datos, los periodistas alemanes encontraron historias que involucraban a prominentes figuras mundiales. No tardaron mucho en comprender que tenían ante sí la mayor filtración de documentos de la historia. Una base de datos que terminó con un tamaño de 2.6 terabytes, y contiene al menos 11.5 millones de documentos, fechados entre 1977 y 2015. Una tromba de información 2,300 veces más grande que el paquete con cables diplomáticos de Estados Unidos que recibió la organización Wikileaks hace cinco años.
El equipo de Süddeutsche Zeitung trabajó con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación en otros proyectos que involucraban grandes filtraciones, como Offshore Leaks (2013) y Swiss Leaks (2015), así que decidieron compartir la información con esta organización de periodistas con sede en Washington DC De todos modos, limpiar y estructurar de forma comprensible una base de datos de tal magnitud no es tarea fácil, y ICIJ lleva bastante trecho caminado en estas lides.
“Cuando nos dimos cuenta que habíamos encontrado algunas buenas historias internacionales, entendimos que se quedarían sin contar, a menos que compartiéramos los datos”, contó Bastian Obermayer. 
Durante un encuentro en Múnich, en abril del 2015, el equipo de Süddeutsche Zeitung entregó a ICIJ los primeros discos con la información filtrada.
A partir de ahí, comenzó la ardua labor de estructurar la base de datos, convertirla en algo comprensible y diseñar una plataforma segura para que otros periodistas pudiesen explorar y visualizar la información.Liderados por la periodista española Mar Cabra, jefa de la unidad de datos de ICIJ, los ingenieros Rigoberto Carvajal y Miguel Fiandor, así como el desarrollador Matthew Caruana-Galizia, asumieron esa misión. Un trabajo remoto realizado en Madrid y Costa Rica.
ICIJ llegó a utilizar hasta 35 servidores para extraer e indexar la información confidencial con los archivos de Mossack Fonseca. Sacar e-mails de otros e-mails, someter miles de documentos escaneados a un proceso de reconocimiento de palabras para facilitar la búsqueda de los periodistas, extraer el texto de documentos con distintos formatos, entre ellos millones de archivos html (lenguaje que estructura el contenido de páginas web) y ordenarlos de forma comprensible.
El equipo identificó los países relacionados con cada mensaje y documento a partir de las direcciones contenidas en ellos. Con la data estructurada, la convirtieron en formato de grafos (que utiliza nodos para construir relaciones coherentes entre su componentes) para poder explorar las conexiones entre personas, empresas, oficinas, documentos, cuentas y visualizarlas mediante una plataforma llamada Linkurious.
Para junio del 2015, ICIJ tenía lista una robusta aplicación web y una herramienta segura donde los periodistas de todo el mundo podrían compartir sus hallazgos y comunicarse de manera efectiva.
Mientras tanto, un equipo liderado por Marina Walker Guevara, subdirectora del Consorcio, había convocado a un primer grupo de periodistas de investigación de distintos países -entre ellos un equipo de Univision- para trabajar en el proyecto.

Se extiende el proyecto

El 30 de junio, una treintena de reporteros se reunió en Washington DC Durante dos días, en un salón del National Press Club con vista a la Casa Blanca, el grupo conoció los detalles del proyecto, las primeras revelaciones de los datos del bufete Mossack Fonseca y acordó una agenda de trabajo. Hablaron de publicar en noviembre, luego se optó por febrero de de 2015. Nadie sabía lo que se venía.
Los siguientes dos meses fueron de búsqueda sistemática de personas, empresas, países y direcciones en la base de datos, mientras cada día más periodistas se unían al proyecto. El cuidadoso examen de los documentos, poco a poco arrojó revelaciones extraordinarias: aliados del presidente Vladimir Putin moviendo millones de dólares a paraísos fiscales desde bancos estatales rusos, sociedades vinculadas con Lázaro Baéz, el empresario argentino actualmente procesado por lavado de dinero, sociedades y contratos de miembros de la FIFA ligados a casos de corrupción, el primer ministro de Islandia, Sigmundur Davíð Gunnlaugsson, con empresas offshore secretas que negociaban con los bancos de su país.
Uno de los principales retos de ICIJ fue la seguridad de la información. Cómo coordinar el trabajo colaborativo de periodistas en todo el mundo, mientras trataba que la información filtrada -sensible y confidencial- estuviese a salvo de ataques cibernéticos o filtraciones a terceros que habrían comprometido el proyecto.
Para eso diseñó un estricto plan de trabajo, con un nivel alto de seguridad para las plataformas, constante monitoreo del acceso de los periodistas a la base de datos y la cantidad de descargas de documentos, comunicación encriptada, y sistemas de verificación de identidad como Google authenticator para acceder a los archivos filtrados, entre otras medidas. 
A inicios de setiembre de 2015, se realizó otra reunión, esta vez en la sede de Süddeutsche Zeitung, en Múnich. Durante 3 días más de 70 periodistas se dedicaron a compartir sus principales hallazgos en la base de datos, formar grupos de trabajo, definir estrategias y plantear posibles historias.
La labor de búsqueda, en lugar de disminuir, aumentaba constantemente. Süddeutsche Zeitung recibió varios paquetes con nuevos datos confidenciales de Mossack Fonseca. En 10 meses, ICIJ realizó cinco actualizaciones de la base de datos, la última en marzo, con 1.5 millones de documentos adicionales para ser examinados.
Y aquí estamos. Esta es la más grande colaboración periodística registrada, con 370 reporteros de 109 medios de comunicación trabajando en más de 25 idiomas, en 76 países. Durante 10 meses excavaron en las entrañas de Mossack Fonseca para rastrear las transacciones secretas de los clientes de la firma alrededor del mundo, que conectan un total de 202 naciones.
Los archivos filtrados -unos 11.5 millones de documentos- cubren un período de casi 40 años. Hasta ahora,ICIJ y sus aliados han logrado identificar a 214,488 entidades (entre compañías, fundaciones y fideicomisos) y 14,153 clientes de Mossack Fonseca, en su mayoría intermediarios que representan ante el bufete a otros miles de personas.

Líderes mundiales y funcionarios públicos

Se han identificado a 12 presidentes o exmandatarios de distintos países, y 61 familiares o asociados directos a ellos. Hasta el momento los registros muestran a 128 políticos o funcionarios públicos que recibieron los servicios del bufete panameño, así como 29 personas de la lista de multimillonarios de la revista Forbes.
El análisis de ICIJ encontró que más de 500 bancos, sus subsidiarias y sucursales han trabajado con Mossack Fonseca desde inicios de los 90 para ayudar a sus clientes a crear unas 15,779 empresas offshore. Por ejemplo, el banco estadounidense USB creó más de 1,100 empresas a través del bufete. El banco HSBC y sus afiliadas crearon más de 2,300.
El pasado 16 de marzo, días después de que ICIJ y sus miembros se presentaron a las oficinas de la firma panameña y comenzaron a enviar preguntas, Ramón Fonseca Mora, uno de sus fundadores, renunció al puesto de ministro consejero del presidente de Panamá Juan Carlos Varela.
Este mismo viernes, el bufete le comunicó a sus clientes que su servidor de correo electrónico fue vulnerado y la información estaba en manos de periodistas de todo el mundo. "Ya se han puesto en comunicación con nosotros en un intento por confirmar sus alegaciones y hacer otras preguntas. Hemos respondido de manera general y no hemos proporcionado detalles que expondrían información confidencial aún más", escribió Carlos Souza-Lennox, director de Mercadeo y Ventas, según el mensaje al que tuvo acceso Univision.



Thursday, March 24, 2016

AUTOCRITICA NORTEAMERICANA DE LOS SETENTA Y, POR CASA CÓMO ANDAMOS?



Me juré no escribir sobre el pasado argentino, primero porque es pasado y segundo, porque es doloroso, pero sin sentido, ya que aquí no hubo Guerras Mundiales ni de otro tipo, que justificaran tal grado de agravio, odio o sufrimiento crónicos. Pero como en el día de ayer, leí y escuché infinidad de reclamos y críticas al contenido de la autocrítica (apropiada y medida) que hizo Obama respecto a la intervención norteamericana en América Latina, en los años setenta, en plena Guerra Fría, tal hipocresía argentina me provocó de tal modo que he aquí mi reflexión. 

Precisamente, el 24 de marzo de 1976 y todo el pasado de golpes de Estado y quiebres institucionales que tuvo Argentina desde 1930, se puede explicar por ese mismo grado de hipocresía y del que todavía se hace gala, buscando chivos expiatorios, terceros culpables como las potencias o relatos tremendamente sesgados, donde hay "buenos"y"malos". En efecto, hasta el momento, si bien Argentina avanzó en la búsqueda de responsabilidades militares a lo largo de estos 33 años de democracia, desde los juicios a las Juntas del llamado "Proceso de Reorganización Nacional" en la era Alfonsín hasta la el año pasado, aun con vaivenes (leyes de Obediencia Debida, Punto Final, indultos, juicios a ex oficiales, etc.), superando "la memoria, verdad y justicia" de las transiciones de no pocos países en el mundo al respecto (la España postfranquista, la Brasil y la Uruguay post 1980, la Chile postpinochetista, entre otros), no puede afirmarse que LA TOTALIDAD DE LA CLASE POLITICA DIRIGENCIAL argentina, incluyendo la sindical y empresaria, haya hecho su "mea culpa" acerca de ese pasado ominoso.


Como tengo hijos y alumnos de la misma edad y he comprobado in situ, el grado de ignorancia y distorsión de la realidad histórica que poseen y han padecido durante estas décadas, paso a detallar mis reflexiones:

En primer lugar, el golpe del `76, amén de que contó con el consabido "consenso" social, dado el caos y desgobierno heredados de la Presidencia de la tristemente célebre "Isabelita" Perón -desde hace décadas, "becada" por todo el pueblo argentino en Madrid-, fue el corolario de una larga cadena de defecciones civiles que se remontan al corporativismo nacionalista y militarista de los años treinta. El largo ciclo golpista argentino, no es responsabilidad exclusivamente de los militares, en todo caso, sí víctimas de su desprofesionalización y manipulación por parte de los políticos desde la injerencia yrigoyenista en ascensos y retiros en los años veinte, sino de la propia dirigencia política cuyos rasgos de facciosidad, particularmente con el ascenso político de Perón -ex militar- y mezquindad, condujeron al país a un triste ocaso institucional y por ende, económico y social. No puede haber "malos" y "buenos" en esa historia, porque sencillamente, los golpes fueron las "salidas" que buscó una dirigencia acorralada por su propia torpeza, logrando en los militares, los intérpretes o ejecutores igualmente torpes y corruptos. Tampoco siquiera se salvan de la culpa colectiva, otros actores como la Iglesia Católica, el sindicalismo o los empresarios. Todos, en mayor o menor medida, son corresponsables de la debacle institucional y moral de la Argentina, a lo largo de todo un período histórico, donde paradójicamente, el país no sufrió guerras mundiales en su territorio, podría haberse beneficiado como pensaba Perón, de los conflictos externos y ajenos y, por el contrario, se enfrascó en disensos suicidas. El colmo llegaría con el final del gobierno militar que emergió en 1976, cuando el "majestuoso" -según la Revista Time de la época- General Galtieri, nos conduciría a una guerra absurda en abril de 1982 contra la mismísima OTAN. 

En segundo lugar, y como casi todos antes, ese último golpe era absolutamente evitable. Perón había regresado al país, comprendía la necesidad de pacificarlo y todos sus rivales, incluyendo el líder de la UCR Ricardo Balbín, estuvo dispuesto a apoyarlo. Pero esta vez, era el peronismo el que ya estaba tremendamente dividido en dos facciones irreconciliables, la "derecha" y la "izquierda" y ambas nos llevarían a un fenomenal baño de sangre de tres años, agudizado por la muerte de Perón y la inclinación de Isabelita hacia el ala "loperreguista" y de la "Triple A", organización parapolicial de extrema derecha. Cuando Balbín pacta la salida militar con Videla, la suerte de la viuda de Perón estaba echada pero con una mayor paciencia colectiva y la convocatoria a elecciones en meses cercanos, ese "exit" hubiera sido institucional. Primó el egoísmo dirigencial, el peronismo no puede omitir su papel en la crisis y mucho menos la oposición, que luego mayoritariamente, cubriría cargos locales y algunos nacionales en el futuro elenco golpista.

Tercero, no debe sobredimensionarse el papel de Estados Unidos. En plena Guerra Fría, el enfrentamiento con la URSS y su satélite, Cuba, era real y obviamente, la intervención cubana en Argentina databa de los años sesenta, lo cual justificaba el papel americano, aunque paradójicamente, el golpe de 1976 no tuvo la misma trascendencia o el mismo significado político y estratégico para Washington que su similar tres años antes, en Chile. En el país trasandino, hubo una experiencia socialista (en tensión permanente con el orden democrático) con Allende en el poder y un gobierno americano contemporáneo como el de Nixon-Kissinger,  que a su vez, afrontaba en casa, dos procesos políticos durísimos como la salida de Vietnam y el escándalo Watergate. Todo ello, de algún modo, justificaba que Estados Unidos hubiera actuado como actuó en el caso chileno y éste se erigiese en una especie de triste "leading case". Pero tres años más tarde, con Gerald Ford a la cabeza de un gobierno de transición, considerando que en Argentina jamás hubo una experiencia socialista y tampoco en ese momento, ya eran los Montoneros o el ERP, fuerzas irregulares capaces de obtener el poder -recuérdese el exitoso Operativo Independencia en Tucumán de 1975, urgido por el propio gobierno de Isabel-Luder- y habiendo además, alternativa institucional al golpe, Washington no creyó oportuno intervenir ni tampoco inclinar la balanza hacia el elenco golpista. Este ni siquiera le hubiera garantizado la defensa de los intereses estratégicos americanos en la zona, como quedó demostrado luego en la Navidad de 1978, en ocasión de la absurda y peligrosa guerra que a los argentinos se les ocurrió declarar a los chilenos y mucho más aún, cuatro años más tarde, con la conflagración de Malvinas, generando dos tensiones innecesarias en el Atlántico Sur, lo que incomodaba sobremanera a los americanos. La presencia del Almirante Massera, un nacionalista admirador de Perón y la autonomía estructural de los militares argentinos, ya habituados a alejarse de Washington desde los bloqueos de armas en los años cincuenta, por el castigo impuesto a Argentina por su tardía declaración de guerra a la Alemania de Hitler, no garantizaban a Washington, aliados como sí podían ser los militares chilenos. La llegada al poder de la Administración Carter a fines de 1976, con su elenco de demócratas furibundos defensores de la causa de los derechos humanos, terminaría por castigar y aislar a la Junta Militar, que sin embargo, se las arreglaría para frenar la embestida política de Patricia Derian & cía, apelando una vez más a la manipulación mediática de las clases medias argentinas, anestesiadas y negatorias de la feroz y anárquica campaña exterminadora emprendida por las cúpulas militares, policiales y parapoliciales, contra los dirigentes y militantes de izquierda, traicionados por el propio Partido Comunista. En efecto, los Echegaray, los Heller y demás líderes pactaron con la Junta por diversas razones y luego la URSS también lo haría en razón del apoyo cerealero y deportivo de Buenos Aires en 1980. Lo descrito cambiaría con Ronald Reagan en 1981, cuando muy brevemente, se inauguró un período de manipulación mutua entre Washington y los militares argentinos, supuestamente fervorosos anticomunistas, pero pronto se interrumpiría a propósito del caso Malvinas.



Por último, cabe indagarnos sobre la vigencia de una deuda pendiente, derivada de 1976, paradójicamente no mencionada entre las numerosas "deudas" internas que mantiene la Argentina, en el discurso inaugural del período legislativo, el pasado 1 de marzo, por parte del Ingeniero Macri, precisamente, víctima de lo que mencionaré a continuación, Esa deuda pendiente es la reforma de las fuerzas de seguridad e inteligencia en el país. Si se pretende combatir a flagelos transnacionales como el narcotráfico o el terrorismo, estas fuerzas policiales no sirven a tales propósitos. Manchadas por la corrupción, poco o nada profesionalizadas, sin objetivos claros y con demasiada autonomía del poder político -cabe subrayar que muy pocos políticos saben o conocen de tal temática policial-, el deterioro de estas fuerzas comienza en los años setenta, con la Triple A y luego, el Proceso, cuando la Policía Federal y ex jefes de la misma, se dedicaban a todo tipo de tropelías, desde robos y secuestros hasta negociados de lo robado, incluyendo hijos de personas "desaparecidas". La generación de esta densa red de violencia oscura, no institucionalizada pero bajo el amparo del poder político, que nunca supo o pudo ni quiso controlarla, sobrevivió a la democracia e incluso tuvo sus primeras exhibiciones públicas, con el secuestro del propio entonces empresario Mauricio Macri en 1991 a manos de la banda parapolicial de Aníbal Gordon. Si la seguridad e inteligencia de este país, sigue en manos de este tipo de mafias, la democracia argentina seguirá cojeando, porque las vidas y libertades de todos nosotros, incluyendo a quienes ocupan transitoriamente el poder, seguirá estando en peligro, como ocurrió el año pasado con el Fiscal Nisman.  

Por consiguiente, cuando los argentinos le reclaman a Estados Unidos por su autocrítica en el apoyo a algunos golpes militares en el Cono Sur, bien cabría preguntarse cuando la harán nuestras dirigencias, o sea, todos aquellos que actuaron de manera protagónica en aquellos tristes y violentos años sesenta y setenta y, continuaron tolerando o siendo cómplices de situaciones o actores nefastos en años posteriores. Porque en realidad, corresponde ser siempre concientes que la democracia llegó en 1983, producto del fiasco militar en Malvinas. De no haber intervenido la Premier Thatcher y haber provocado así la derrota de Galtieri en la guerra, bien cabe interrogarse si la adolescencia colectiva argentina, siempre a la espera de exculpaciones e irresponsabilidades, no se hubiera prolongado más allá de aquel año, generando un derrotero hasta el día de hoy, imprevisible.

Por esto y otras razones, ajenas al propósito de este desordenado artículo, agradezcamos y valoremos la visita del Presidente Obama, como la de cualquier otro Jefe de Estado, ya sin especulaciones ni expectativas desmedidas como en el pasado, pero sobre todo, reflexionemos concienzudamente sobre el 24 de marzo y nuestra propia responsabilidad colectiva como nación. Sólo así podremos madurar y aprender las lecciones de la historia, ser creíbles para el resto de los países y restaurar la confianza genuina de ellos en nosotros, sin esperar nada a cambio. Sobre tales cimientos, puede pensarse en una recuperación colectiva más profunda. 
Años 1978 y 1979:

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Wednesday, March 23, 2016

OBAMA Y MACRI - CONFERENCIA DE PRENSA



El discurso de Macri fue estructurado y puntual, acorde a su formación ingenieril: educación, empleo y narcotráfico. Definiendo a la actual, como la "sociedad del conocimiento", subrayó la relevancia de la formación y capacitación como medios para la inserción exitosa en el mercado laboral y profesional. En tal sentido, remarcó la sana envidia por una Estados Unidos, con 75 meses consecutivos de creación de empleo. Respecto al narcotráfico, hizo hincapié en las políticas de erradicación del flagelo y la colaboración y coordinación necesarias a tal efecto, con la Administración norteamericana.

Obama, si bien lamentó que serán Presidentes homólogos con Macri, apenas estos 9 meses, fue llamativamente más sentimental en su alocución y destacó la posibilidad de un esfuerzo y trabajos conjuntos, entre las burocracias de ambos países, más allá del final de su gestión. Declaró su admiración por el "apresurado" Macri, quien en 100 días, inclinó su gobierno hacia la rendición de cuentas, transparencia, atracción de inversiones, etc. En ese contexto y bajo este liderazgo, Argentina vuelve a tener la posibilidad de convertirse en el país líder que fue en el pasado, siendo un ejemplo para todo el hemisferio pero sobre todo, los países vecinos, en clara alusión a Brasil. Así como en el año 2005, tras la Cumbre de Mar del Plata, Brasil se erigió en el socio de la Estados Unidos de Bush (hijo), tras el "entierro" del libre comercio multilateral (ALCA) y la supervivencia del enfoque bilateralista, ahora es Argentina la que recobra cierta preponderancia al menos, simbólica, a través de las señales ofrecidas en estos primeros 100 días de la gestión Macri.  

Respecto al controvertido capítulo de golpes de Estado (40 aniversario del último en Argentina) y DDHH, Obama advirtió sobre la autocrítica norteamericana respecto al pasado y la madurez alcanzada hoy en las relaciones entre los países del continente en relación a esa triste historia. El Presidente americano citó el caso de Cuba, para demostrar que aun cuando hubieran valores e ideas diferentes de modelo social con la Administración Castro, se pueden expresar y disentir abiertamente y, ahora, con el objetivo claro de mirar al futuro, ya no al pasado. 

El final de la conferencia de Obama, tras sus citas a Borges, Cortázar y el mate, cuando estudiaba en la Universidad, fue un digno epílogo, demostrando así la coincidencia de valores comunes a ambos países, a pesar del distanciamiento de los últimos años. 

Sin estridencias, sin slogans, sin dogmas y, por el contrario, con una concepción pragmática y evolucionista de la relación bilateral, ambas conferencias ojalá preanuncien una nueva era de vínculaciones entre argentinos y norteamericanos, tras demasiados altibajos en la relación histórica.

EL TOWN HALL DE OBAMA CON LOS JOVENES EN LA USINA DEL ARTE