Thursday, September 28, 2023

UNA MIRADA SOBRE EL BRICS Y AMERICA LATINA

EL BRICS Y AMERICA LATINA: UN DIFICIL ACTO DE EQUILIBRIO (ANDRES SERBIN)
Creado en 2009 y ampliado con la incorporación de Sudáfrica el año siguiente, el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se convirtió en un foro alternativo de economía emergentes que aspiraban a promover la cooperación y, eventualmente, a desempeñar un papel más activo en la reforma y reconfiguración de la gobernanza económica global. Como mecanismo multilateral informal que se diferencia de otros organismos financieros establecidos, de otros foros informales de concertación y de los mecanismos multilaterales tradicionales, desde sus orígenes los BRICS apuntaron a dar voz a las economías emergentes del Sur Global frente a la hegemonía de las naciones mas industrializadas y ricas de Occidente (Japón incluido). La XV Cumbre de los BRICS constituye, en este sentido, un punto de inflexión, en la medida en que incide, de una manera decisiva, sobre la configuración un sistema internacional multipolar, con la presencia de diversos actores y sin la hegemonía estadounidense, de manera similar a otros organismos – particularmente euroasiáticos- como la OCS que le sirve de inspiración en muchos aspectos. Esto encaja perfectamente en los lineamientos tradicionales de los BRICS, no sólo en términos del cuestionamiento a los mecanismos de gobernanza global financiera, sino también a las agencias y mecanismos asociados a las Naciones Unidas y hegemonizados por Occidente, en términos de su reforma o de su complementación. El retorno de la geopolítica y la confrontación entre grandes potencias y bloques emergentes tras la pandemia del COVID 19 y las sanciones económicas impuestas por Occidente a Rusia a raíz de la guerra en Ucrania contribuyeron a revitalizar el grupo a partir de 2019 y a su creciente politización frente a los cambios geopolíticos en curso en el sistema internacional. En este marco, la XV Cumbre de los BRICS en Johannesburgo realizada en agosto de este año, despertó una amplia gama de expectativas frente a su creciente peso en el sistema internacional. Algunas de ellas altamente críticas, en tanto se cuestionaba su papel de contrapeso a los organismos existentes y sus efectivas capacidades de convertirse en un actor descollante en tanto es percibido – particularmente en los medios occidentales – como una “alianza antioccidental liderada por Beijing y Moscú” que contribuye a la construcción de un orden global sino-céntrico 1. Junto con estas críticas el papel preponderante de China como la economía más poderosa del grupo y la “operación militar especial” impulsada por Rusia en Ucrania, abrían un amplio abanico de cuestionamientos a un grupo percibido como articulado en torno a los intereses de este tándem y cuya eventual ampliación podía amenazar los intereses occidentales. Otras, ampliamente favorables en términos de la emergencia de un mecanismo con capacidad de balancear o de reformar la gobernanza global a favor del Sur Global y de las economías emergentes apuntaban a resaltar el papel del bloque como un actor fundamental en una reconfiguración multipolar del sistema internacional que diluyera la primacía de Occidente. Más allá de estas críticas y de estas percepciones, antes de la Cumbre se planteaban una serie de interrogantes de si el grupo buscase profundizar en su institucionalización – en términos de estructura, procedimientos, presupuesto y localización permanente - capitalizando algunos de los logros previos como la creación del Banco de Desarrollo en 2014 y de los Acuerdos Contingentes de Reservas, entre otros, que habían comenzado a operar a favor de algunos países en desarrollo que aún no eran miembros del grupo o si debería proceder a ampliarse – como un BRICS + - para incrementar su peso, representatividad y legitimidad en el sistema internacional dada una lista de más de 23 países que aspiraban a incorporarse al grupo 2. La agenda de la Cumbre, sin embargo, preveía dos temas descollantes a tratar. Por un lado, particularmente a raíz de los movimientos a favor del uso de monedas internacionales en los intercambios comerciales y financieros entre los miembros del grupo y otras naciones del Sur Global ya avanzados, la creación de una moneda común en función de desplazar al dólar estadounidense como moneda dominante 3, y por otro, la expansión del bloque a una plataforma más amplia tomando en cuenta las numerosas solicitudes de ingreso por parte de países del Sur Global. Adicionalmente, dos temas previsiblemente presentes estaban asociados con la proyección del grupo en África a raíz del liderazgo regional del país anfitrión y los posicionamientos frente a la situación de Ucrania y a la resolución del conflicto, en tanto, más allá de las condenas o los alineamientos, tanto China como Brasil y los países africanos habían lanzado iniciativas para promover un diálogo conducente a la paz entre Ucrania y Rusia. Después de que varios organismos internacionales apuntaran a que los BRICS se habían convertido en el bloque de PBI – en término de Paridad del Poder Adquisitivo – más grande del mundo, contribuyendo actualmente con el 31,5% del PBI mundial frente a la contribución del G/ del 30,7%, y de que los miembros del bloque ignoraran en su mayoría las sanciones económicas de Occidente a Rusia, sin embargo el tema de la creación de una moneda única fuertemente promovida por Brasil no avanzó en la Cumbre según lo esperado y se reiteró de hecho la necesidad de reforzar y de recurrir al intercambio en monedas nacionales antes de crear una moneda común que pudiera desplazar al dólar. Más allá de las suspicacias frente a una “yuanización” de la moneda predominante por el peso determinante de la economía china, las propias dificultades de ésta y de otras economías de flexibilizar el flujo de capitales desalentó a corto plazo esta iniciativa. Sin embargo, el segundo tema – la ampliación del bloque – avanzó significativamente y se aprobó la incorporación en lo inmediato de seis nuevos miembros – Argentina, Egipto, Etiopía, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irán – a un BRICS +, pese a la resistencia de algunos miembros como la India – que propuso limitarse a tres nuevos miembros – frente a los planteamientos de China sobre una ampliación mayor del bloque. De hecho, tanto este como otros debates marcaron las diferencias entre las posiciones de China y de Rusia en su aspiración de convertir al grupo en un instrumento de su proyección global; de India y Brasil más focalizados en sus propios intereses de desarrollo y de Sudáfrica que no sólo aspiraba a esto sino también a una mayor proyección global. Sin duda esta ampliación otorga un mayor peso al bloque en el sistema internacional, entre otras razones, porque se asume como vocero del Sur Global frente al Norte Occidental e intenta proyectarse y ampliarse a África, Asia y América Latina. Pese a la ambigüedad del concepto de Sur Global – que asume parcialmente el legado de conceptos como “Tercer Mundo” y “países en desarrollo” – esta marca el ascenso de un conjunto de naciones de creciente protagonismo e influencia global que aspiran a desempeñar un papel más activo en el sistema internacional a pesar de sus disparidades y asimetrías 4. El balance geográfico de las nuevas incorporaciones a los BRICS ilustra cabalmente esta intencionalidad, particularmente porque el bloque se asume como eventual vocero del Sur Global pese a sus diferencias internas. Sin embargo, de la misma manera que el grupo original como el actual ampliado de los BRICS presentan heterogeneidades y asimetrías que probablemente dificulten en el futuro la construcción de consensos, y abren interrogantes frente a la incorporación de otras naciones de América Latina. Los desafíos de América Latina Más allá de la periferización estratégica en la que halla en el sistema internacional y de la gran heterogeneidad de la región - que hace difícil una articulación de un bloque regional pese a la existencia de mecanismos como la CELAC y de diferentes intentos de integración regional y subregional que no han logrado superar una serie de obstáculos -, la eventual incorporación de países latinoamericanos o caribeños a los BRICS implica una serie de oportunidades, pero también de riesgos. En términos de oportunidades la participación en el bloque amplía el abanico de opciones de comercio y de inversión con otros miembros de este y el acceso a los créditos del NBD. Por otra parte, si bien puede también aumentar la capacidad de negociación colectiva en organismos como el G20, el FMI y el Banco Mundial, en los que algunos exigen mayor participación desde hace años 5, se enfrentan con el riesgo de alienar sus vínculos con Occidente y ser percibidos como asociados o aliados de países como China, Rusia e Irán, sujetos a diversas sanciones por parte de los Estados Unidos y países de la Unión Europea. Este dilema entre los beneficios económicos y los riesgos geopolíticos queda claramente ilustrado por el caso de Argentina. Con el apoyo de uno de sus mayores socios comerciales – Brasil, Argentina se incorpora formalmente a los BRICS y como tal operará a partir del 1 de enero de 2023. Junto con Brasil, China e India se encuentran entre los cinco socios comerciales más importantes de Argentina y su incorporación probablemente potenciará estas relaciones y abrirá la posibilidad de un amplio y mayor abanico de vínculos internacionales y de una mejor y más diversificada inserción internacional. Sin embargo, los beneficios económicos pueden estar opacados por los riesgos políticos y geopolíticos. En primer lugar, si bien la pertenencia a los RIC, los BRICS y la OCS, pudo ayudar a distender las tensiones – hasta muy recientemente – entre la India y China enfrentados en una disputa territorial y una pugna por el liderazgo regional, Argentina e Irán tienen un saldo pendiente debido a los atentados terroristas en territorio argentino de los que Buenos Aires responsabiliza a algunos altos mandos iraníes, lo que podría incrementar tensiones y disparidades en el seno del bloque. A esto se suma que, en el marco de las próximas elecciones presidenciales de octubre de este año, dos de los principales candidatos de derecha a la presidencia han rechazado de plano esta incorporación y han anunciado que se saldrán del bloque en el caso de obtener la presidencia en las elecciones. Uno de ellos, de hecho, anunció que no trataría con “comunistas” lo que incluso podrías afectar las relaciones con uno de los principales socios comerciales del país – la República Popular China. De hecho, como señalan dos analistas argentinos, el problema de fondo es la persistencia entre las elites políticas argentinas de mapas cognitivos y narrativas limitadas y aferradas a esquemas pretéritos referidos sumulísticamente a visiones contrastes entre un hiper-occidentalismo que los fuerza a alinearse con los Estados Unidos y la Unión Europea, y un sinofilismo que los acerca a China en el tablero internacional y que no es único en América Latina 6. Los beneficios y riesgos que apareja esta combinación de factores económicos, políticos y geopolíticos en Argentina, con diferentes matices y con sus características particulares, es extensible a otros países de la región. Si bien Argentina se ha incorporado gracias a la mediación de Brasil y el apoyo de China, Rusia e India, podría ser una punta de lanza para incorporación de otros países tanto sudamericanos como Uruguay, Bolivia y Venezuela, como centroamericanos y caribeños como Cuba (cuyo presidente Diaz Canel asistió a la Cumbre en representación del G77), Honduras y, más recientemente, Nicaragua. Es evidente que una mayoría de estos países asumen un claro alineamiento en contra de los Estados Unidos y a favor de Rusia y China, pero esto no impide que haya otros países que están debatiendo tu solicitud de entrada como Colombia – desgarrada entre aspirar su vinculación con la OSCE y su eventual ingreso a los BRICS, bajo un gobierno de izquierda. Es evidente que el peso de dos economías emergentes como Brasil y Argentina (aunque esta atraviese una seria crisis económica y una transición política incierta) en Sudamérica puede tentar a otros países sudamericanos – en particular aquéllos que mantienen importantes relaciones económicas con China – a aspirar a incorporarse a los BRICS probablemente contribuyendo a una mayor heterogeneidad del grupo. Pero también es cierto que esta decisión puede estar signada por los alineamientos geopolíticos respectivos. México – entre otras razones de peso por su estrecha vinculación con los Estados Unidos y Canadá – se ha mostrado ambiguo, cuando no claramente negativo frente a la posibilidad de solicitar ingreso al grupo. En el marco de las tensiones y disputas de la actual transición del sistema internacional de unipolar a multipolar, pareciera que la estrategia de multialineamiento o la doctrina del no alineamiento activo promovida por algunos analistas y diplomáticos latinoamericano 7 puede ayudar a mantener una diversificación balanceada en las relaciones en un entorno internacional incierto y cambiante en el marco de un complejo proceso de reconfiguración geopolítica global. Pero como lo prueba el caso de India en el proceso de convocatoria, organización y construcción de consensos en la reciente reunión del G20, el multialineamiento demanda un acto de equilibrios nada fácil de mantener. Andrés Serbin es Chair del Consejo Académico de CRIES y Global South Distinguished Scholar de la International Studies Association (ISA), autor de Guerra y Transición Global (Areté/CRIES, 2022) Stuenkel, Oliver (2023) “How BRICS Expansion Will Impact South America”, en Americas Quarterly, August 24 2023, https://www.americasquarterly,org/hos-brics-expansion-will.impact-south-america/?ulm_source=substack&utm_medium=email Kortunov, Andrey (2023) “BRICS: between broadening and deepening”, in https://www.globaltimes.cn/page/202308/1296683.shtml Serbin, Andrés (2023) “La erosión del dólar”, en Perfil, 9 de abril de 2023, p. 42. Serbin, Andrés (2023) “El despertar del Sur Global”, en Perfil, 16 de julio de 2023. Betancour Santana, Camila (2023) “¿Qué pueden significar los BRICS para los países latinoamericanos?”, en Sputnik, 25 de agosto de 2023. Malacalza, Bernabé y Juan Gabriel Tokatlian (2023) “La Argentina y el BRICS: ¿oportunismo o oportunidad’”, en Cenital, 3 de septiembre de 2023, en https://cenital.com/la-argentina-y-el-brics-oportunismo-o-oportunidad// Fortin, Carlos; Jorge Heine & Carlos Ominami (2023) Latin American Foreign Policies in the New World Order. The Active Non-Alignment Option, Anthem Press. 
 
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Sunday, August 22, 2021

AFGANISTAN: OTRA VEZ LOS TALIBANES

Afganistán: cómo surgió el Talibán y otras 5 preguntas clave sobre el grupo islamista que está recuperando territorio en Afganistán

  • Redacción
  • BBC News Mundo

Los talibanes fueron derrocados del poder en 2001, tras una incursión militar liderada por Estados Unidos, pero poco a poco el grupo islamista ha ido retomando fuerza a lo largo y ancho de Afganistán.

Mientras Estados Unidos se prepara para completar la retirada de sus tropas antes del 11 de septiembre, tras dos décadas de guerra, los talibanes invaden puestos militares afganos, pueblos y aldeas, e incluso algunas ciudades importantes, avivando temores de que puedan derrocar al gobierno.

Desde el viernes pasado, al menos cinco capitales regionales afganas han caído en sus manos.

Kunduz ha sido hasta ahora su conquista más importante, ya que se trata de una urbe bien comunicada con otros lugares del país y con la capital, Kabul. Un residente de la ciudad describió la situación allí como un "caos total".

Los talibanes entraron en conversaciones directas con EE.UU. en 2018, y el año pasado ambas partes llegaron a un acuerdo de paz en Doha que comprometía a Estados Unidos a retirarse y a los talibanes a prevenir ataques contra las fuerzas estadounidenses.

También acordaron no permitir que al-Qaeda ni otros militantes operaran en las zonas que controlaban, además de continuar con las conversaciones de paz internas.

Pero los talibanes siguieron atacando a las fuerzas de seguridad afganas y a la población civil.

Actualmente las conversaciones de paz de Doha han quedado paralizadas y mucha de la gente que vive en las ciudades tomadas por los talibanes ha perdido sus bienes o sus seres queridos.

Tuesday, February 2, 2021

EL TRIUNFO DE LA VACUNA RUSA SPUTNIK V?

 

Gran duda: por qué tardaron tanto en difundir los resultados? Alguna "mano negra"? Ahora que el prestigioso journal británico #TheLancet ha publicado FINALMENTE los resultados de la fase 3 de la #vacuna #SputnikV, probando su eficacia, muchos argentinos (periodistas, intelectuales y público en general) tendrán que "morder el polvo". Ratifico: el problema no es la seriedad de la vacuna, que se ha politizado e ideologizado innecesariamente, sino el SUMINISTRO: tanto la fabricación de dosis necesarias -deberán ser millones- como la logística de los gobiernos -desconfío mucho de la #Argentina en tal sentido-. Al ritmo de #vacunación local -menor incluso al mundial, que es bajo-, tardarán en vacunar a todos los #argentinos en 30 años. Aunque tal vez, luego, habrá que comprobar cuánta gente querrá vacunarse, con ésta o cualquier otra #vacuna.


Claramente, #Rusia no es la #URSS: no lo hace por "solidaridad internacional" con el "proletariado" ni los pobres del mundo. Lo hace básicamente, por: 1) "soft power" (imagen cultural pacífica -igual que el Mundial 2018 o la F1 en Sochi) pero sobre todo -esto es una percepción de Putin-, 2) para cobrarse venganza (moral) del resultado de la Guerra Fría, que para ellos, fue un empate (o tablas en ajedrez), no una derrota. Agregaría una tercera razón: diversificar relaciones con países a los que nunca llegaría, por razones geopoliticas. La Sputnik ayuda en tales sentidos. Nada más alejado de lo ideológico (comunismo, capitalismo, democracia, despotismo, etc.), como lamentablemente creen muchos en #Argentina y #Latinoamérica.





 

Saturday, August 22, 2020

LEBANON'S EXPLOSION: A NEW HUMANITARIAN DRAMA?

Beirut Explosion Imperils Lebanon’s Refugee Population—and Aid Routes to Syria

Reeling from the aftermath of a chemical explosion in the city’s port, Lebanon’s most vulnerable are bracing for even more anguish.

 

The massive explosion that rocked Beirut and destroyed much of the Lebanese capital’s port last week threatens to have disastrous consequences for the roughly 1.5 million Syrian and Palestinian refugees who have long relied on humanitarian aid in the country, according to officials and aid workers who spoke to Foreign Policy. 

Lebanon hosts one of the highest populations of refugees in the world. The blast last week came on the heels of months of civil unrest, an economy on the brink of collapse if not beyond it, and a resurgent coronavirus pandemic. Experts and humanitarian workers say it further imperils Lebanon’s refugee population, half of whom lived in deep poverty before all the crises began. More than half of Palestinian refugees are unemployed, and over two-thirds of Syrian refugees in Lebanon live below the poverty line

“They were already vulnerable, not just because of their situation as refugees but also because of the spiraling economic crisis and coronavirus crisis and measures that had impacted the whole country,” said Ruth Hetherington, the Middle East spokesperson for the International Committee of the Red Cross. “For everybody, this catastrophe layers more misery on top of already very deep crises.”

Many refugees from the nearly decadelong civil war in Syria are spread out across Lebanon’s farmlands, but without the prospect of a flow of international aid to help them in Lebanon, things will get worse—for them and for their host country.

“It’s hard to see how they can absorb any more, and it will be increasingly difficult to take care of those they have been hosting,” said Andrew Miller, a former National Security Council director during the Obama administration. “It really does make the absence of an off-ramp to these conflicts and the return of refugees a ticking time bomb, at least from Lebanon’s perspective,” said Miller, now the deputy director for policy at Project on Middle East Democracy. 

The Lebanese government had already sought to repatriate refugees in recent years, despite lingering dangers in their home countries. Now, some fear that Lebanon, faced with no money, little food, and a massive reconstruction bill, will take it out on that vulnerable population.

“The situation for a full-fledged citizen in Lebanon was already extremely dire,” said Bachir Ayoub, a Beirut-based expert with the humanitarian organization Oxfam. “You can only imagine the impact it would have on the refugee community.” 

The biggest immediate problem in the wake of the explosion is food, at a time when prices for food and other goods had nearly doubled in Lebanon over the past year. The Beirut port, an entry point for much of what Lebanon consumes and a key hub for other shipments throughout the region, will be inoperable for at least a month, a United Nations spokesperson said. Lebanon imports 80 to 85 percent of its food, and one of its largest grain silos was among the wreckage. 

U.N. and humanitarian officials also fear the knock-on effects of the explosion on the aid pipeline to Syria, where over 11 million people rely on international aid to survive as the country’s civil war grinds into its ninth year. 

The Beirut port “was one of the main logistical hubs” through which the U.N. and other aid organizations sent supplies to Syria, Ayoub said. Now humanitarian officials are scrambling to find ways to keep the supply chain open as the dust settles on the destroyed port.

Aid officials are looking to Lebanon’s other main port, Tripoli, where aid will continue to arrive via air freight or ship. But it’s unclear whether the U.N. and other aid organizations that had used Beirut’s port as a gateway to provide aid to the region can do the same from Tripoli, which has only about one-third the capacity of the port in Beirut.

Another problem is the lack of a proper government in Lebanon, after the entire leadership resigned en masse on Monday. The resignation of Prime Minister Hassan Diab and his entire cabinet won’t stop the flow of humanitarian aid into the country, but it could make efforts to unlock long-term international aid pledges more challenging, experts told Foreign Policy. Diab’s resignation means that his government will have caretaker status, giving it just enough legal power to run day-to-day functions but not allowing it to enact reforms demanded by Western nations. 

“The Lebanese financial system is completely broken, you cannot transfer money in and out of the country,” said Heiko Wimmen, a project director for the International Crisis Group overseeing Iraq, Syria, and Lebanon. “The banks are completely bankrupt.” 

So far, Lebanon has seen a muted response from the United States and the international community. A French-backed online conference over the weekend garnered nearly $300 million in donations, well short of the $15 billion in damage wreaked by last week’s blast, and potential contributors have pushed for reforms to Lebanon’s government, accused of endemic corruption. 

The U.S. Embassy in Beirut reported on Tuesday that the Trump administration had so far provided $2 million in food and medical supplies. But the Trump administration, which supplies hundreds of millions of dollars annually in military and economic aid to Lebanon, never embraced the Diab government, and has called for reforms before pitching in major contributions. The National reported that a U.S.-led delegation to the country will make the push for an independent government and other reforms when it visits the country later this week.

Another potential hurdle to more aid from Washington is the Trump administration’s antipathy to the United Nations.

“They’re deeply distrustful of the U.N. Their preference is to provide aid bilaterally or through orgs that are not part of the U.N. structure,” Miller said. “Unless you already have the mechanisms in place to provide aid, you have to build them from scratch.”

If there’s one tiny silver lining to the short-term government vacuum, aid experts say, it’s an easing of restrictions that normally apply to imported goods. Lebanon, for instance, used to reject medicine that had expiration dates more than a year away. That restriction may be lifted, allowing for the import of medicines a little closer to expiration. 

“One thing we want to make sure we do is obviously take advantage of any relaxation of some of the restrictions but also make sure that we’re still sending in quality and relevant and needed goods,” said Sean Carroll, the president and CEO of the humanitarian organization Anera. He suspects that there will be an even greater reliance on outside aid due to the country’s ongoing political strife and economic tailspin. 

At least 43 Syrian workers were among the victims of the blast, which killed more than 200 people and wounded thousands, and many refugee families who lived along the industrial neighborhoods near the port have seen their homes and savings destroyed. Despite these setbacks, neighboring Palestinian refugee camps have reportedly opened their hospitals to outside cases, and residents within these camps have reportedly come in to help with cleanup.

“Up until now, we don’t know their names and stories. They are victims as much as everyone else,” said Sawssan Abou-Zahr, an independent journalist based in Beirut whose home was destroyed in the blast.

For Abou-Zahr, the blast, caused by explosive chemicals left for years in a portside warehouse, is a punctuation mark to years of government neglect and misrule that have suddenly gone from making daily life unmanageable to making it deadly.

“I despise—and you can quote me on this—I despise every single one among this rotten political system. Every single one,” Abou-Zahr said. “Perhaps COVID-19 will not kill us, but they will kill us.”